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Pintando las rosas de rojo


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Todo lo que Sakura podia registrar en su estado medio dormido era que era demasiado temprano aún. Debían ser las tres de la mañana, aunque ya había movimiento junto a ella. La mujer se giró en dirección opuesta e intentó dormir una vez más. El sonido del uso de la ducha en su mente, antes que sus ojos se cerraran, la hizo volver a dormir.

Lo que parecieron segundos después, una mano la giró sobre su espalda, haciendo que despertara.

―¿Q-qué? ―murmuró ella. Intentó proteger sus ojos de la luz de la habitación, una vez se ajustaron, pudo ver a Sasuke de pie sobre ella. Sobresaltándola, ataviado con el traje completo ANBU.

―He sido llamado a una misión, me marcho.

Restregando sus ojos, se apoyó sobre sus codos y miró el reloj.

―Pero son las tres de la madrugada.

―Es urgente, debemos irnos ahora para llegar a tiempo a la Niebla.

Niebla. El país del Agua no era del agrado de Sakura. Y, por lo que sabía, de Sasuke tampoco.

―¿Cuándo volverás?

―Una semana a lo mucho, pero no debería tomar tanto ―dijo él y Sakura asintió, sintiendo a Sasuke inclinarse a su oído―. Mantente a salvo.

―Yo siempre estoy a salvo.

Creyó escuchar un «tch» pero no estuvo segura de ello. Volviendo a recostarse luego de un "cuídate" de su parte, intentó volver a dormir para tener energías en su trabajo al día siguiente. Aún somnolienta, no se perdió del beso depositado en su frente; estaba muy cansada como para darse cuenta de ello en su totalidad. Todo lo que escucho fue una risilla leve por parte de Sasuke cuando un soñador suspiro escapó de sus labios.

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Somnolienta, Sakura se encaminó al trabajo por la mañana y saludó a la recepcionista. Por el momento y mientras Sasuke estaba de misión, era libre de hacer lo que quisiera.

Entró a la zona de los consultorios y abrió la puerta del propio. Era muy sencillo, realmente, un escritorio, una computadora y algunos papeles revueltos. En las paredes, fotografías de sus amigos, pero fuera de ello era simple. Se quitó la chaqueta y la cambió por la bata de médico. Tomó su pizarra y fue a hacer las rondas del día.

La mayoría de las personas que iban en aquellos días, estaban resfriadas. Era aquella época del año donde Sakura gastaba la mayor parte de su chakra en intentar que el virus se fuera del sistema de la gente. Era un trabajo duro, especialmente porque el personal médico no descansaba un solo día hasta que la temporada de resfrío pasara.

La chica de pelo rosa entró a una habitación, encontrando a un pequeño y su madre sentados a la cama.

―Hola, señora Tanoshi, me llamo Haruno Sakura. Soy quien le asistirá por hoy ―miró a la mujer―. ¿Puede decirme cuáles son los síntomas del niño?

La madre la miró preocupada.

―Bueno, ha estado tosiendo mucho últimamente y mi esposo y yo hemos comenzado a preocuparnos, así que lo traje para asegurarnos que no sea anda serio.

―¿Ha tomado medicinas?

―Creímos que estaba resfriado, así que le dimos Benadryl y lucía bien. Luego ha comenzado a toser otra vez hace una hora. Nada que hemos hecho parece ayudar; él dice que también le cuesta respirar.

―Muy bien, entonces, voy a revisarlo rápidamente y vamos a ver cuál es el problema ―el niño se afianzó a su madre tras esas palabras―. No te dolerá, lo prometo.

Sakura le dijo que se recostara boca abajo y puso ambas manos en su espalda. No era nada grave, pero había sido bueno que la madre lo llevara antes que se saliera de control. Chakra de color verde fluyó a través de sus manos hacia el chiquillo.

―Había una mínima cantidad de líquido en sus pulmones, pero ya lo he tratado y no debería sucederle nuevamente. Voy a recetarle medicamentos, si vuelve a toser tráigalo inmediatamente.

La mujer asintió y tomó la receta. Agradecieron y se marcharon de la habitación.

Sakura miró el reloj. Su descanso estaba por iniciar, por lo que se quitaría la bata e iría a comer algo.

―¡Oye, Sakura!

Miró a Ino corer hacia ella, las heridas en ambas habían sanado ya y ambas lucían sanas como nunca.

―Hola Ino, ¿qué tal?

―¿Estás por ir a comer?

―Sí, solo me quitaré la bata.

―Bien, vamos juntas, ¡tengo algo que contarte!

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Se sentaron a la mesa en aquél restaurante de barbacoa donde el equipo de Ino solía reunirse. Sakura le agradeció a sus estrellas de la buena suerte el no haber ido al Ichiraku pues uno: ir por ramen cada día para comer o cenar era cansado y dos: su nivel de sodio debía ser altísimo al final del día. Debía hacerse una nota mental sobre hacerle chequeos sanguíneos a cierto rubio. El chico comía solamente una cosa y por cielo y tierra juraba que iba a forzarle a tragar verduras si era necesario.

La carne ya cocida fue sacada de la parrilla.

―El otro día estaba en la torre Hokage, para una misión. Tsunade quería que encontrara un libro sobre una isla cercana a la Niebla.

Los oídos de Sakura se alertaron. ―¿Niebla? ―allí era a donde Sasuke había ido.

―Estuve revisando y es supuestamente éste horrible lugar. Uno de los pergaminos mencionaba que era prácticamente el centro para el crimen organizado. La isla entera es prácticamente un distrito en luz roja.

―¿Es así? ―se congeló Sakura, a mitad de la frase.

―Sí, leí que hay prostitutas a cada esquina que ves. Ellas han desarrollado éste nuevo tipo de jutsu que puede hacer al hombre más fuerte, caer a sus pies. Algo con foremenas, creo…

―¿Feromonas? ―Sakura alzó una ceja.

―¡Eso es!, no pude recordarlo por un segundo ―Ino tronó los dedos.

―Ino, ¿existe alguna posibilidad de que yo… pueda leer el pergamino?

La rubia tragó secamente su bocado. ―Claro, Tsunade-sama estaba bebiendo la última vez que la vi, así que tienes oportunidad. Seguramente está ebria, de todos modos.

―¿Dónde está el pergamino?

―Vale, ¿conoces la biblioteca en la mansión Hokage?, solamente ve y ahí debería estar…

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Después de pedir el resto del día libre en el hospital ―no había muchas personas a las que no pudiera fácilmente manejar―, Sakura se encaminó a través de la biblioteca personal de la Hokage. Conocía el lugar como la palma de su mano, puesto que había pasado noche tras noche leyendo textos médicos hasta que sus ojos se cansaban y su cuerpo desarrollara tolerancia a la cafeína.

Abriendo la puerta, la cerró lentamente. Sakura parpadeó cuando las bisagras rechinaron audiblemente. Tendría que conseguir, después, a alguien para que las aceitara pues en ese momento estaba de misión.

El pergamino estaba donde Ino había dicho, encima de uno de los escritorios destinados a leer y posiblemente tomar notas. Empujó la silla y comenzó a desenrollar el blanco pergamino, revelando las letras escritas.

País del alga. (Qué nombre tan típico para una isla en medio del océano. ¿Lo nombraron por la planta o la bebida alcohólica?, ah la gran pregunta).

Recientemente encontrada. No se conoce mucho a excepción del alto nivel de prostitución y actividades de organizaciones criminales. "Distritos en luz roja" y casinos, en su mayoría. Atrae a muchísimos ninjas renegados. En el sureste de la isla, hay bastantes orfanatos con la mayoría de los niños de la isla, dentro. Es ilegal para cualquier niño, el salir a menos de ocho pies del límite de los muros de piedra. Los niños llegan a la edad legal a los veintiún años y es cuando pueden marcharse del orfanato y volverse a la prostitución ellos mismos. Los refugios son atendidos por huéspedes capturados por los ninjas renegados. El agua fresca es extremadamente limitada, y la que tienen va directamente hacia los bares para preparar bebidas alcohólicas. Las mujeres de la isla han desarrollado un nuevo jutsu que involucra feromonas, lo que hace que un hombre caiga a sus pies. Esto, es todo lo que se sabe.

Sakura carraspeó. Luego, se enojó. ¿Cómo pudo Sasuke marcharse así nada más, sin decirle la verdad?, ahora que entendía qué era lo que estaba pasando, ella le habría dejado ir alegremente, en pos de que él liberaría a la isla, pero ¿porqué había sentido la necesidad de mentir?, no estaban saliendo, ni dentro de ningún tipo de relación. ¿Le importa a ella que él se liara con otra mujer?

Una punzada en el pecho le dijo que sí, le importaba.

Suspiró y comenzó a enrollar el pergamino. Después de todos esos años, de todo lo que él le había hecho a ella, no podía olvidarlo ni superarlo aún.

La puerta al exterior crujió, y Sakura se encontraba tras de uno de los muchos largos libreros, antes de colocar el pergamino en el preciso lugar donde lo debía dejar. Sintiendo un pinchazo de adrenalina, intentó tranquilizarse a sí misma antes de que la persona pudiese siquiera dar le primer paso dentro de la habitación.

Espiando a través de los huecos entre los libros, la médico se encontró mirando a un chuunin que no había visto antes. El chico probablemente no tenía las suficientes habilidades como para encontrarla, así que estaba a salvo. Todo lo que él hizo fue tomar un pergamino e irse.

Aliviada, Sakura se hizo camino de vuelta hacia detrás de los estantes, para esconderse. No debía estar allí sin el permiso de la Hokage, y alguien con más habilidades que el chuunin podía llegar a entrar.

Estaba extremadamente oscuro ahí detrás, así que Sakura no vio el grueso pergamino hasta que se tropezó con él y se resbaló. Deteniendo su caída con gracilidad, se giró y recogió el pergamino para inspeccionarlo. Era mejor que lo regresara al sitio donde pertenecía, los pergaminos no debían estar tirados así.

Encontró el lugar apropiado e hizo el intento de dejarlo allí… pero, ¡no abandonaba su mano!, ¡estaba literalmente atascado!, Sakura recordó el tiempo en que Sasuke había pensando que sería muy divertido poner super pegamento en las costillas de Naruto. El ninja siguió batiendo la mano de un lado a otro tratando de despegarlas pero era inútil. Sakura terminó ayudándolo, usando un jutsu médico para aliviarle luego el dolor. Sasuke no estaba feliz con ella luego de eso.

Su collar mágico repiqueteó y su otro brazo comenzó a moverse involuntariamente, ¡iba a abrir el pergamino!, ¡eso era malo!, ¿quién sabía qué clase de trampa tenía puesta aquella cosa?, podía quedar inconsciente y ser transportada a los calabozos o algo así. Antes de darse cuenta, el rol se abrió y los ojos de Sakura se agrandaron dramáticamente.

Hola, si estás leyendo esto, significa que has sido comprada por alguien de un clan prominente. Aquí hay algunas cosas útiles que nosotras, como posesiones, hemos aprendido a través de la experiencia y sentimos la necesidad de pasarlas para que no las aprendas de mala manera. Por favor no las digas a nadie, y si alguien pregunta, lo has aprendido sola. Necesitamos proteger este pergamino para ayudar a futuras generaciones.

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Me temo que no he encontrado la manera de deshacerme del objeto de posesión, como sea, hay una manera de evitar los "castigos". Alcoholiza a tu dueño, tan borracho que no pueda ver más que imágenes difusas. De esta manera, no va a comprender las señales y si estás haciendo algo por lo que debiera reprimirte. Por señales, me refiero a que cada vez que haces algo incorrecto, el objeto le envía algún tipo de mensaje de lo que estás haciendo y te castiga.

Para emborracharlo, ésta es una receta que no falla:

Vodka, alcohol puro, whiskey y ron. Usa un montón de limonada y juego de piña para disimular el olor del alcohol. Funciona aún mejor si él se encuentra resfriado.

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Esto toma complete determinación, no cualquiera es capaz de hacerlo. Cuando el dueño te ordena algo, enfoca tu mente completamente en alguna otra cosa. Puede ser lo que sea, pero no harás lo que te diga. Si falla, enfoca todo tu ser en luchar contra ello, y funciona, lo prometo. De cualquier modo no es sencillo. Si concentras tu chakra en tus oídos, o creas una audible estática en tu cabeza, funciona de maravilla. Si no puedes oír la orden, no tienes que hacer lo que él dice.

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Puedes golpearlo. Seguramente has intentado y sentido un insoportable dolor, pero hay una manera de seriamente, dañarlo. Si tu dueño es un ninja, no vas a lastimarlo con un golpe. Si has tratado anteriormente de golpearlo, y sufrido dolor, es porque estabas pensando en que querías lastimarlo. Todo lo que tienes que hacer es concentrarte muy fuerte y pensar "no va a salir lastimado si lo golpeo". El artefacto que marca su posesión sobre ti, solamente va a darñarte dependiento de lo que tus ondas cerebrales dicen. Es posible engañar al artefacto.

―Haruno Sakura, ¿qué crees que estás haciendo?

Saltando, Sakura miró a su alrededor donde sus ojos verdes se encontraron con los ámbar de la quinta Hokage, y su maestra no lucía para nada feliz.

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translator's note. vamos a buen ritmo, ¿verdad que sí?, un gracias y un beso a las lindas que han agregado a alertas y favoritos, mientras que también agradezco sus comentarios bonitos; éste capítulo es relativamente corto, no me ha tomado tanto la traducción y como ya lo tenía, (antes de perder todos mis documentos), e ido recordando la historia yo también.

Quiero decirles que para traducir, también hace falta sentido, así que una cosa es traducir y otra darle forma humanamente legible en español; pues el inglés es bastante diferente, espero que sí tenga sentido~

¡Nos vemos la próxima semana!, sarakatoyo.~

-misssalace.