Disclaimer: No me pertenece Hetalia.

Advertencia: Las cosas pueden ser extrañas... lo que este con Cursiva y entre comillas son "pensamientos"

Pareja: RusiaxChina / IvánxYao


Con el pasar del tiempo…

Capítulo I: ¿Es posible?

La noche anterior ambos habían charlado sobre sus relaciones amistosas con Estados Unidos y Canadá respectivamente, Yao se encontraba celoso de la buena relación que se había dado entre el ruso y Matthew, y él se había dado cuenta de que el canadiense se sentía tremendamente atraído por su pareja y no había dudado en contárselo aquella noche. Por otra parte a Iván le molestaba que China se llevara bien con Alfred y no se cansaba de decirle que se alejara de ese idiota.

Pero ambos habían decidido mantener aquellas relaciones aun sin el consentimiento del otro. Al final aquella charla se convirtió en una pequeña disputa que termino enredándolos entre las sabanas.

-... Iván... aun me duele el cuerpo...

- ¿Por lo de anoche Yao?

-... Si... - Se soba la muñeca pues el ruso la había apretado demasiado mientras lo hacían y ahora estaba resentida.

- Ups... - sonríe infantil - ¿tal vez me pase?

- ¡Claro que te pasaste! ...

- ¿No es lo que deseabas?

- No... No era lo que deseaba aru.

- Umm... pero~ ya paso, no podemos hacer nada al respecto ¿sabes?

-... - Le dolió el estómago y se arrodilló apretando su vientre. - Nhg...

- ¿De verdad te lastime? - se agacho a su altura.

- N-No... No es eso... aru - lo miro a los ojos llorosos pero sonriente - creo que estoy fatigado aru.

-... - Lo tomo entre sus brazos y lo recostó en el sillón - descansa aquí...

- Gracias aru... - Le tomo de la mano - quédate hasta que me duerma aru.

- Claro... - se sentó a sus pies procurando no aplastarlos.

Cerró sus ojos mientras sentía la brisa que entraba por la ventana.

- Iván... no me dejes...aru.

- ¿Eh? - pestañeo varias veces antes de articular nuevamente - ¿por qué dices eso?

- Por...que... yo te amo aru - se durmió después de decir esas palabras con una pequeña sonrisa en los labios.

Iván acaricio sus mejillas y le observo unos momentos antes de marcharse a dar una ducha. Al despertarse Yao le dolía la cabeza y fue a la cocina para buscar alguna tableta.

- ¿Cómo te sientes? - pregunto a sus espaldas, cerca de su oído mojando sus ropas con el agua que caía de sus cabellos.

- Aun no muy bien aru... - Le miro de reojo dándose la vuelta para secarle los cabellos.

- Deja así... está bien... se secara solo... - sonrió.

- Si tu lo dices aru... - Miro hacia el suelo algo decaído. Estaba pálido, algo muy raro en la nación oriental.

- ¿Tienes algo que decirme? - levanto su rostro y pregunto con su voz profunda e infantil manteniendo su sonrisa.

- No, creo que todo lo que te dije anoche... bueno... creo que me entiendes en cierta parte aru - su cabeza callo en el pecho del ruso.

- ¿Lo que hablamos anoche?... - recordaba la noche anterior, pero en esa noche se habían hablado muchas cosas, y no entendía exactamente a cual de todas ellas se refería el chino en especifico - ¿es... sobre Matvey... o quizás la hamburguesita capitalista?

- Creo que ambos - se sintió mareado entre el pecho del más alto por lo que se separo y miro hacia arriba - Iván... - Sonrió y alzo sus manos poniéndose de puntillas para besar sus labios - Me voy a la cama, buenas noches aru.

- Si... descansa... - poso su mano sobre los cabellos del oriental antes de dejarlo marchar.

Iba en el camino cuando se sintió mareado. De pronto cayó al suelo inconsciente.

- ¡El señor Yao! - exclamo uno de los sirviente corriendo a asistirlo.

- C-China... - se acerco al pasillo y de forma inmediata lo tomo entre sus brazos - ¿qué te pasa?, ¿realmente... estas tan mal? despierta... - lo sacudió con suavidad.

- S-Señor Iván, e-es mejor que llame al doctor - le dijo la criada yendo a hacer la respectiva llamada.

Yao no reaccionaba solo se mantenía con los ojos cerrados, respirando agitado.

- Está bien... mientras yo lo llevare a su cuarto - respondió y lo alzo en dirección a la habitación de China.

La criada estaba en la puerta cuidando de que llegara el doctor, era raro que a China le sucedieran ese tipo de cosas, era raro que Chine pudiese enfermarse.

- Yao... - murmuraba el ruso mientras tomaba una de sus manos - debes despertar...

El doctor no demoro en llegar pasando a la habitación de Yao para ordenar que lo dejaran solo con el chico de cabellos castaños.

Se dispuso a hacer unos cuantos chequeos.

- Disculpe… necesito que lo lleven al hospital.

- Abrió sus ojos sin poder evitar su sorpresa "¿al hospital?" - ¿tan... grave es su estado?

- Necesito hacerle unos chequeos allí - le dijo al ruso mirándolo serio. - Además... esta estresado.

- Entiendo... le acompañare... - suspiro - debo... avisar a su familia supongo... - saco un celular y marco.

- Claro, llamare a la ambulancia para que puedan llevárselo. - Sonrió y se fue a llamar.

- La única persona que podría contactar en ese momento era... - ¿Japón? - dijo apenas su llamada fue contestada...

- ¿Mochi, mochi? ¿Quien llama? - pregunto Japón mientras estaba cocinando y viendo a Grecia por el rabillo del ojo.

- Rusia... - contesto - Japón... China... está camino al hospital en estos momentos...

- ¿Eh? Nii-san… ¿en el hospital? - se sobresaltó aunque prácticamente no se le noto nada en su voz. - Entonces... yo... tengo que ir allá. Gracias por avisar.

Fue una larga espera ya en el lugar, donde Yao fue ingresado y Rusia debió esperar sin ninguna noticia. Era una persona con bastante paciencia en ocasiones pero para esas en especial esta la perdía fácilmente.

Japón llego corriendo con Grecia caminando tranquilamente atrás suyo.

- ¡Rusia-san ya estoy aquí! ¿Qué ha pasado?

- El... doctor ha dicho que Yao está estresado... - dejo escapar un suspiro - pero también ha dicho que necesita hacer unos chequeos...

- Oh... ¿que tiene? - Pregunto preocupado por su hermano mayor. - Yo...

- Algún familiar del señor Yao... - Kiku que estaba ahí, fue reconocido por el doctor oriental de inmediato. - Kiku-san - lo conocía, pues él era un doctor de la familia después de todo. - Por favor acompáñeme - a los chinos no les simpatizaba el ruso que acosaba a su nación, pero mientras este fuese feliz mantendrían la boca cerrada.

- Rusia solo desvió su mirada para observar a Grecia que yacía junto a él de pie - es inevitable ¿no? - sonrió.

-... supongo... que aun no le agradas... a Japón y su familia... después... de todo... - tomo asiento.

- El doctor entró en el despacho con Japón y lo hizo sentarse en el asiento del despacho.

- Kiku-san la verdad es que... su hermano... ¿que vamos a hacer? el está esperando un hijo... ahora... - aquellas palabras tenían desconcertados a ambos, puesto que Yao era un hombre. - Por alguna extraña razón… su interior cambio… al de una mujer.


- Seria agradable un poco de vodka en estos momentos... - rio para sí, pudo observar como la otra nación ya se encontraba dormida como la mayoría de las veces, "es envidiable su tranquilidad" pensó.


- Y... ¿qué quiere que haga doctor? Yo... ya es hora de que apoye en algo a mi hermano - le miro frunciendo los labios - entonces...

- Primero, el padre... es... Rusia... supongo, si es así... como ciudadano, no quiero que se entere, será mejor separarlos, por favor Kiku-san. Por nuestra nación.


- Supongo que un poco estaría bien... - saco su preciada petaca de entre sus prendas para beber. Sentía a esas alturas que si no bebía y seguía esperando noticias pronto terminaría desesperándose.


- Está bien, lo aceptare - dijo sin mas estrechando la mano de su doctor - por cierto, mi hermano...

- Está bien, solo debe tener cuidado de no estresarlo mucho, - sonrió - espero que ese bebé tenga más de China que de Rusia - suspiro al final y salió junto con Kiku. - Señor Iván, puede ir a su casa, el señor Yao estará bien, y no está permitido beber en un hospital.

- Ah si... Rusia-san, será mejor que se vaya, yo me encargare de mi hermano.

- Guardo su petaca nuevamente, no le importaba si se podía o no beber, el debía relajarse y así lo conseguía - me iré cuando pueda ver a Yao... hasta entonces me quedare aquí...

El doctor pensó en que Yao aun no sabía la noticia, por lo que no era peligroso verle.

- Claro, pero él está dormido en estos momentos.

- Entonces... le veré cuando despierte... - sonrió nuevamente a ambos.

El doctor y Kiku se miraron y finalmente se resignaron a los hechos.

- Por favor, puede esperar dentro de la habitación de el señor Yao para que pueda verle cuando despierte - le dijo haciéndolo pasar.

- Gracias... - se puso en pie y entro a la habitación donde el oriental dormía, se acerco a él y acaricio su rostro - te vez tan tranquilo... - beso su frente.

Yao siguió durmiendo solo unos minutos más, después despertó de sus sueños, viendo a un lado para encontrarse con los violeta de Rusia.

- ¡Iván! - dijo sonriendo - ¿dónde estoy aru?

- Te desmayaste y bueno... estas en el hospital... Kiku también esta... - sonrió - al parecer estabas estresado... aunque el doctor te hizo algunos exámenes... - poso ambas manos en sus mejillas y se acerco a su rostro - me tenias preocupado Yao-Yao... - beso su labios.

- Ah... siento preocuparte aru... - Sonrió de medio lado - por cierto, me dijiste que Kiku estaba aquí aru, es raro que el venga a verme aru - dijo pensativo.

- No es eso... - se alejo - le he llamado yo... pensé que debía enterarse... - camino hasta la ventana y miro por ella al exterior - Yao... ¿no me estas ocultando nada verdad?

- ¿Eh? ¿Por qué preguntas eso aru? - miro sus manos mientras tenia sostenida en ambos puños las sabanas y luego a Rusia en la ventana. - Solo... me molesta un poco lo de Matthew así como ti lo de Alfred.

- Lo se... pero no me refiero a eso... - se giro y le sonrió - es sobre tu estado... estoy seguro que a mí no me dirán nada al respecto de lo que te sucede...

- ¿Hum? Pues… - Puso un dedo en sus labios mirando el techo - no me he sentido bien, me siento fatigado estos días, pero puede ser porque he trabajado mucho aru - se dio vuelta y sonrió - ¿no aru?

- S-Supongo que debe ser eso... - se acerco - pero si hay algo me lo dirás ¿verdad?... - estaba extrañamente preocupado, no lo entendía, pero sentía que algo no encajaba para nada.

- Claro... lo hare... aru... - Se sentía extraño, más sensible, mas cariñoso - Iván... abrázame aru - le dijo mirando el suelo, y sin querer comenzando a llorar, su vientre le volvía a doler.

-... - se agacho a su altura y lo aferro contra si - ¿aun duele?

Asintió con la cabeza mordiéndose el labio inferior. En eso irrumpió el doctor en la escena.

- Señor Iván, es mejor que lo deje solo.

- Solo asintió silenciosamente, él había dicho que se marcharía luego de verlo, y debía cumplir ahora con su parte - bueno... supongo que nos veremos cuando te sientas mejor... - lo aparto de sí y le beso nuevamente antes de alejarse - cuídate China...

- Adiós Iván - le sonrió y luego de que Rusia se fuera el doctor cerró la puerta.

- Yao... debo decir algo... estas - estaba pensando si decirlo o no, aun podría tener la oportunidad de hacer que Yao tuviera un aborto y nunca se daría cuenta de su condición. - Estas fatigado, eso es todo.

Iván no confiaba en absolutamente nadie, a excepción de Yao y por alguna razón Matthew, para él todo el resto ocultaba algo, y ese doctor no era diferente, estaba completamente seguro que había algo respecto a la salud de Yao que no le dirían, él tenía sus sospechas en un comienzo pero se esfumaron casi de inmediato "Yao no es una chica", se dijo después de que aquella absurda idea de un embarazo cruzara su mente.

Al final solo se dirigió rumbo a casa, necesitaba descansar, luego pensaría en como averiguar lo que sucedía, incluso si era necesario torturar a aquel estúpido doctor lo haría...

- Esto no se quedara así...


Al pasar los días Yao no se sentía mejor, ahora aparte de mareos sentía nauseas, horrendas nauseas.

- Wa... - Kiku lo cuidaba y le sobaba la espalda con mucha paciencia. - Gr-Gracias.

Rusia tenía prohibido ir a China, Kiku se había puesto de acuerdo con Alfred para que lo molestara unos días.

- Ah... me pregunto porque Iván no viene aru...

- Debe estar ocupado.

Por alguna razón cada vez que Iván intentaba ir a casa de China los guardias fronterizos le impedían cruzar aquella delgada línea, en las reuniones no le era posible acercarse al susodicho ya que el idiota americano lo molestaba a cada ocasión que tenia disponible

- Maldita sea... - ya estaba perdiendo la paciencia, ahora tomaba su teléfono y marcaba al móvil de China, ya que siempre lo llevaba consigo, para saber por qué razón no podía verle.

Yao corrió a contestar su celular, pues esperaba que fuera Iván y efectivamente era él.

- ¿Iván? ¿Eres tu aru? ¿Por qué no me llamabas aru? ¿Por qué no has venido aru?

- Yao... - le hizo feliz escucharlo, pero prefería hablar rápido - Yao... escucha... por algún motivo no me permiten entrar a tu casa... ni siquiera puedo cruzar la frontera... además ese hamburguesita capitalista no para de molestarme con sus estupideces e impide que me acerque a ti... ¿qué es lo que pasa?... - le interrogo - estoy seguro que esto tiene que ver con Japón y ese doctorcito... él está ahí ¿verdad?

- ¿Japón? Si, esta aquí, pero, ¿por que Japón haría eso? - se preguntó metiéndose en un armario para que no le pillaran. - Ah... Japón se está quedando en...

Mientras ambos conversaban por el móvil Matthew llegaba a casa de Rusia, este supuso que estaría bien que Iván supiera acerca de su hijo, noticia de la que se había enterado por medio de su hermano.

Toco el timbre de la casa de Iván.


A la vez en otro sector de la casa de China el doctor se acercaba a Japón y le daba un remedio.

- Ten, Yao se tiene que tomar estas hierbas y eso le provocaría una perdida inmediata.

- Entonces... nadie sabría nada, si lo mezclamos con un té, ¿no? - pregunto Kiku mirando la hierba.

- Claro... solo procura que la tome y ese niño no crecerá y se caerá.


- No lo sé Yao... pero esto no me gusta nada... - escucha su timbre, y abre la puerta encontrándose con el canadiense - Yao... no cuelgues... dame solo un segundo... - miro a Matthew y le hizo una seña para que entrase - ¿qué ocurre Matt?

¿Matt estaba ahí? Como le dolía aquello, frunciendo el ceño simplemente China corto la llamada.

- Ah... tengo que decirte algo... - Agarro a su osito mientras entraba - P-Podemos hablar, es largo...

- Está bien... - tomo el teléfono y noto que el chino había cortado la llamada - maldita sea... - maldijo al aire antes de guardar su móvil - dime Matt ¿qué sucede?

- Hem... Chi-China - se sentía nervioso y estaba mirando el suelo - bueno, Japón le contó a Inglaterra, Inglaterra le contó a mi hermano y mi hermano me dijo a mí que China esta... esperando un niño.

- ¿Q-Que?... pero... si fuera así... él me lo habría dicho... ¿verdad?... - había algo que no encajaba, que no le dejasen ver al oriental, que de pronto el canadiense le contara aquello...

- Eh... China... no sabe aun... Po-Porque... bueno... querían que vieras... a China... cu-cuando... se... mejorara - agacho mas la mirada no era el indicado que dijera eso y por si fuera poco pensaba que Rusia lo mataría por la cara que ponía.

- No... Ellos no me lo dirán... si China no se entero... seguramente no lo hará nunca... - frunció el ceño, estaba molesto, una idea macabra cruzo su mente - Canadá... se van a deshacer de ese niño... - lo tomo del brazo y lo arrastro en dirección a casa del oriental... - necesito que me ayudes... tengo que hablar con Yao... - saco su móvil y marco nuevamente a este.

Matt dejo a Kumajirou en la casa de Rusia y fue arrastrado por este a la frontera.

- Ahh...


N/A: Bueno... fue algo asi... salio con mi amiga que siempre rolea conmigo por MSN... Si tienen algunas dudas espero que con el avance de la historia se aclare da~

¿Review's?

Para ser uno con Rusia da~