Disclaimer: La historia original y personajes pertenecen a J. K. Rowling

CAPÍTULO 1: TRAIDORES A LA SANGRE

Entró en la casa sigilosamente, como la serpiente que era, arrastrándose entre las sombras. Como suponía, el primer piso estaba completamente vacío, así que se dispuso a subir las escaleras. Situado frente a la puerta del cuarto, agarró suavemente el pomo y lo giró despacio, aunque no pudo evitar que los goznes rechinasen al abrir. Se acercó a la cama, por el lado de la mujer, y la miró ladeando ligeramente la cabeza. Era una vulgar muggle.

Los sentidos de la mujer se alarmaron. Quizá, como los animales, sintió el peligro inminente. Abrió los ojos pesadamente, y se quedo sin aliento al ver la alta figura negra, tan sólo iluminada por la estrecha franja abierta de la persiana, dejando ver una media sonrisa que gritaba desprecio.

No gritó, no pudo, zarandeó con brío a su marido, al que no le dio tiempo a coger la varita, pues la de la sombra ya lo apuntaba con firmeza. Draco Malfoy se presentó, y les pidió educadamente que lo siguieran, no sin sorna en la voz.

-Creíste que podrías escapar del Señor Oscuro, Everett. Iluso. Si hubieras sido un poco inteligente te hubieras marchado solo, no llevándote a tu patética familia muggle contigo.

-Por favor, yo era amigo de Lucius. Mátame a mi, pero déjala a ella, deja que se marche.- Pidió Everett, seriamente, conservando la calma.

-Permitir que escape… definitivamente no -dijo arrastrando las palabras , sonriendo cruelmente- Es tu castigo.. ¿cómo pudiste traicionar a los mortífagos por.. –le lanzó una mirada cargada de desprecio a la mujer- ..esto?

Draco, sin apartar esa helada sonrisa, se aproximó con una lentitud sangrante a la esposa de Everett, apuntándola con la varita. Le retiró el mechón de pelo que tenía delante de la cara con una suavidad escalofriante. La miró a los ojos, lo miró a él, y poniéndose serio por primera vez, susurró..

Crucio

Ella empezó a contraerse de dolor, nunca antes había sufrido nada semejante, no podía pensar, ni hablar, sólo gritar desesperadamente. Los gritos se fundían con los de Everett, que, impotente, no podía hacer otra cosa que rogar a Draco que parase.

Malfoy interrumpió la maldición para que la mujer no se desmayase. Desde el suelo donde había quedado paralizada, miró a su marido, que en ese momento movía los labios sin ser capaz de articular nada coherente. Entonces Draco consideró que les había dejado el tiempo suficiente para despedirse, y una intensa y mortífera luz verde la abatió, volviendo a Everett blanco como la cera.

¡Mamááá!

Los gritos de un niño que había tenido una pesadilla en mitad de la noche interrumpieron el grave momento. Everett reaccionó lo suficiente como para mirar a Draco con profundo terror a la par que súplica.

-Oh, que oportuno, tu hijo ha despertado.. Tranquilo, sólo voy a calmar su llanto.. –Dijo mientras subía las escaleras.

-Por favor, el niño no, te lo suplico, sólo es una criatura, por favor, por favor –Rogó con los ojos anegados en lágrimas.

Malfoy lo miró con desdén, y pronunció el Avada Kedavra antes de desaparecer por el pasillo superior.

Se encontró con el crío antes de llegar a su cuarto. Aún tenía los ojos semicerrados y estaba somnoliento.

¿Papá?

No -contestó secamente. Apuntó al pequeño con la varita, inexpresivo.

El niño lo miró con una mezcla de sorpresa y confusión antes de caer en el pasillo desplomado a causa del hechizo.

Malfoy se volvió sobre sus pasos y salió de la casa, pensando que cuando ese niño creciese buscaría venganza. En un principio pretendía matarlo y no dejar ningún cabo suelto, pero al final sólo le lanzó un Desmaius para que no viese el desagradable espectáculo que él mismo había dejado en el salón. Al fin y al cabo, sólo era un niño.

Desapareció en la fría madrugada dejando tras de sí la calavera con la serpiente, brillante y macabra sobre el tejado humedecido por el rocío, no sin darse cuenta de la extraña similitud entre lo que acababa de hacer y lo que había pasado años antes con los Potter.

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Al plantarse ante la verja de Malfoy Manor sintió que no quería entrar. Era su casa.. la de su familia.. y ahora estaba presidida por el Lord y los mortífagos. Lejos de considerarlo un honor, le parecía humillante. Acatar órdenes en su propio hogar, ver como todos esos estúpidos se reían de su padre y como éste se arrastraba sin dignidad ante el Señor Tenebroso.

La fidelidad se había convertido en servidumbre. Y no tenía dónde esconderse, no podía huir, no podía dejar de cumplir sus encargos, pues le pesaba en la conciencia la carga de su familia. ¿Cómo podría marcharse sabiendo que los habrían humillado y torturado de las peores formas por culpa de un hijo traidor?

No tenía más remedio que aguantar. Algún día acabaría y serían recompensados como merecían. Y ahora.. ahora debía enfrentarse a todos.

Se hizo el silencio cuando Draco entró en el amplio salón de los Malfoy. Cruzó la estancia con la cabeza alta y paso lento pero muy seguro. Al llegar a la cabecera de la mesa hincó una rodilla en el suelo ante su amo.

-Está hecho, mi Lord.

-Vaya, Lucius.. creo que tu hijo me está resultando mucho más útil que tú. Deberías imitarle..

Lucius Malfoy no hizo ningún gesto, se limitó a seguir mirando la mesa fijamente, mientras Draco seguía medio arrodillado.

¿Has acabado con todos ellos? –Preguntó Voldemort con una sonrisa entre escalofriante y grimosa.

Tras un momento de silencio, el mortífago respondió con aplomo –Sí, todos muertos, mi señor.

Espero que no haya sido rápido ni indoloro. Aunque conociendo tu odio hacia los impuros estoy seguro de que no lo fue. –Draco permaneció impasible –Al principio no eras más que un niñito asustado. Quién iba a decir que te volverías tan eficaz.. –Su sonrisa se hizo más amplia por un segundo, y en el acto se transformó en un rictus serio –Retírate.

Voldemort estaba complacido.

Narcissa respiró por su hijo, su esposo y por ella misma.

Lucius no expresó emoción alguna.

Draco subió a su cuarto. Su lujosa celda. No se desvistió, no durmió. El Lord Oscuro tenía razón, hacía tiempo que había dejado de ser un crío estúpido. Pero lo cierto es que lo añoraba. Añoraba esa inocencia, si podía llamarse así, de hablar acerca de librar al mundo de los sangresucia sin haber matado a ninguno todavía. Sin haberse llenado de sangre hasta los codos. Tras la muerte de Dumbledore y la fuga de Howarts todo era oscuridad, y, lejos de sentirse bien, una náusea permanente comprimía su estómago.

Se recostó en el sillón junto a la ventana y miró el cielo nocturno, pensativo, hasta que el sol salió. Pero sus rayos no ahuyentaron las preocupaciones del antiguo Slytherin ni por un instante.

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Acurrucada en el saco de dormir no cesaba de darle vueltas a lo ocurrido. Si Harry ya no llevaba el detector, ¿cómo demonios los habían encontrado en un lugar tan atestado de muggles como Tottenham Court Road?

Les había pedido a sus amigos que se quedaran a dormir con ella en el salón, no quería quedarse sola. Si alguien entrase en Grimmauld Place se enterarían enseguida, pero seguía teniendo esa espantosa sensación de estar vigilada. Y para Hermione, sentirse vulnerable era casi tan horrible como suspender un examen de encantamientos. Ah, exámenes, cuanto tiempo hacía que habían quedado atrás.

Todos ellos echaban de menos Howarts, se había convertido en un verdadero hogar: los juegos, las bromas, la biblioteca, incluso los piques con Malfoy se habían vuelto cosas que extrañar..

Desechó esos pensamientos enseguida, la nostalgia era como un dulce veneno que se extendía desde su pecho y renunciaba a marcharse.

Se dio la vuelta y observó dormir a Ron. Hacía muecas y movía los labios, a Hermione le resultó encantador. Al final, despues de haberlo contemplado durante varios minutos, el sueño la venció.

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-Alguien debería vigilar de cerca a los Weasley. Traidores a la sangre y orgullosos de serlo, es cuestión de tiempo que se acerquen a alguien de la Orden. Especialmente el imbécil pecoso de Ronald Weasley, es inseparable de Potter, encontrará la manera de ponerse en contacto con él.

-Draco, el Ministerio ha comprobado que está enfermo, está en la cama con.. spattergroit creo. Además, el Indeseable número 1 no querría arriesgar las vidas de esa mugrosa familia relacionándose con ellos.

-Reitero, ahí hay gato encerrado.. Por cierto, ¿qué hay de la sangresucia que siempre los acompaña?

-¿Cuál, aquella repelente marisabidilla?

-Granger, sí. También me escama que no esté con ninguno, en Howarts eran el Trío Maravilla.

-Bueno, tú también estabas siempre con Crabbe, Goyle , Zabbini y Parkinson.. y hace meses que no ves a ninguno. A propósito, no debes descuidar a Parkinson, una unión con esa familia nos es muy útil, sobre todo ahora que.. –el rostro de Lucius se ensombreció- las cosas no van tan bien.

Draco no dijo nada, dirigió su mirada hacia el fuego que crepitaba en la chimenea. Quizás para conseguir más respeto hacia su familia tendría que acceder a tener algo serio con Pansy.. pero no soportaba pensarlo. En Howarts estaba bien, era una novia tolerante y manejable, sabía que Draco se iba con más mujeres pero no osaba prohibírselo. Lo idolatraba. Él lo sabía, y se aprovechaba de la situación. Además era atractiva, y no podía quejarse de la Slytherin en la cama…

Pero de ahí a.. ¿qué? ¿casarse con ella? A aguantar día a día la sin-conversación que le daba Pansy, sus vanidosas estupideces.. menudo infierno. Aunque pensándolo bien y teniendo en cuenta la vida que llevaba su familia últimamente, puede que lo beneficiase más que perjudicarlo…

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Bajando en el ascensor con Umbridge, Mafalda Hopkirk estaba más pálida que Neville en clase de pociones.

Maldita sea.. teníamos que haber sido más cuidadosos.. teníamos que habernos informado mejor.. ahora todos separados.. ¿y yo qué voy a hacer, si no tengo ni idea de cuál es mi trabajo? Me va a pillar.. en cualquier momento lo va a hacer…

El ascensor se abrió , descubriendo un largo pasillo con una única puerta de madera maciza. Eso debía ser el tribunal. Fingiendo ser cortés, dejó a Umbridge pasar delante, ¿quién sabe qué clase de conjuro protector tendría la puerta?

La mujer con cara de sapo susurró algo ininteligible y la puerta se abrió, dejándolos pasar.

Que llevara el registro, había dicho Umbridge..

Y el juicio dio comienzo.

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¿¡QUÉ?

-L-lo siento se-señor, intentamos retenerlos pero…

Una risa quimérica inundó la mansión entera, el Señor Tenebroso no daba crédito. Potter se había colado en el ministerio junto con sus amiguitos… y había.. escapado.. ileso. –Rió más fuerte.

Los Malfoy vieron la luz verde por el hueco inferior de la puerta, y oyeron al mortífago caer al suelo. Todos quedaron en silencio hasta que la horripilante risa se apagó.. entonces..

-Malfoy, Draco.. ven.

Draco miró a sus padres desconcertado. Él no había tenido nada que ver con lo del Ministerio, ¿por qué lo llamaba? Tras vacilar un segundo, inspiró con fuerza y entró en la sala.

-Acércate, voy a encomendarte otra misión.. confío en que no me falles –Draco se relajó un poco y avanzó hacia el Lord- Verás… nuestro querido Potter se encuentra ahora desapareciéndose por lugares remotos de Inglaterra… Por supuesto, los Carroñeros y el resto de mortífagos lo están buscando, pero dada la ineptitud que muestran.. quiero que tú me traigas a Potter, y si no a él, a cualquiera de sus acompañantes, los conoces bien.. No vuelvas aquí si no es con uno de ellos..

-Sí , mi Lord.

Mientras se alejaba de su propia casa no podía evitar darle vueltas a sus nuevas órdenes. Capturar a Potter. No lo habían conseguido todos los mortífagos juntos y se lo habían encomendado a él.. Los errores pasados de los Malfoy le estaban costando caros. ¿Por dónde empezar a buscar? Inglaterra no era un pañuelo. Podían estar en hostales muggles,o en bosques, o sabe Merlín dónde.

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Ron se había marchado.. los había abandonado en el bosque donde se celebrara el Mundial de Quidditch. Cuando Harry se dormía (o eso creía ella), Hermione lloriqueaba.. lo extrañaba. Habían estado los tres juntos desde siempre y ahora.. ¿qué es lo que había pasado?

Hermione sabía lo que Ron sentía, ni más ni menos porque ella también había estado enamorada de él. Había estado.. ¿ya no lo estaba? No lo sabía con seguridad. El pasado año no soportaba verlo con la repelente de Lavender. Aunque a decir verdad, nadie tenía suficiente estómago para verlos juntos, con tanto Ro-Ro y Wo-Wo , como si fuera su perro.

En el fondo había esperado que Ron madurase, no soportaba esa faceta de crío que tenía: todo lo tomaba a broma, menos sus propias rabietas, siempre igual. Además Ron no destacaba precisamente por su amor al saber. Ella necesitaba a alguien como.. sinceramente no se le ocurría nadie, pero alguien a quien le gustase aprender.. vale, no tanto como a Hermione, que reconocía ser un poco obsesiva. Pero sí que compartieran intereses comunes, que pudieran tener conversaciones "serias"..

De todas formas, estos argumentos no la ayudaban a dejar de añorar al pelirrojo.

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Denigrante.. alojarse en hostales muggle en busca de esas tres ratas traidoras.. No poder volver a casa hasta que los encontrara.. Draco Malfoy estaba enloqueciendo entre tanta decadencia.

Una de esas noches un par de muggles armados entraron a robar en el cuartucho donde se alojaba. "Manos arriba, dáme todo lo que tengas". Sí, y qué más..

Aquello había sido el colmo. Al salir el sol se encaminó decidido a la casa de su .. novia? Ex novia? No tenía ni idea.

-¡Draco! Pero.. qué.. ¿Qué estás haciendo aquí? –Draco permaneció en silencio mirándola- Tienes un aspecto terrible, pasa.

Sentado en el confortable sofá de los Parkinson, le contó la historia.

-¿Cómo pudo el Señor Tenebroso encomendarte semejante tarea? Todos están siendo demasiado duros contigo… pero puedes quedarte aquí hasta que los encuentres, te compraré más ropa, y comerás con nosotros.. no dejaré que vivas entre sucios muggles.

-Gracias, Pansy. –Su tono de voz denotaba más cansancio que agradecimiento.

Estaba espléndida, igual de hermosa o más que la última vez que la había visto, meses atrás. Por eso no le importó que Pansy lo instalara directamente en su propia habitación.

Pasó la mañana descansando, y por la tarde reanudó su busca.. se le había ocurrido un lugar.. el bosque del Mundial de Quidditch.

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Hermione se colgó el guardapelo en el cuello y se dispuso a hacer la guardia. Hacía un frío de los mil demonios, gracias a Merlín que conjuraba a la perfección pequeñas llamitas azules. Las metía en cuencos y se calentaba las manos.

Miró a su alrededor, inspeccionando. La niebla era tan espesa que apenas se podía ver más allá de cuatro metros. Se aburría. Mucho. Como los ronquidos de Harry se podían oír desde Groenlandia, decidió entonar una cancioncita.

Un cojo cayó a un pozo..

otro cojo le miraba..

y otro cojo le decía: ay! El cojo que bien nada! (8)

Eso se lo cantaba su padre de pequeña y siempre la hacía reír. Aunque ahora reparaba.. qué cruel, pobre cojo que se estaba ahogando y el otro se reía … intentó inventar una letra más bonita..

Una mariposa… no, una ranita comió a una mosquita.. no, eso también es cruel.

Para ser la mejor alumna de Howarts la poesía no es lo tuyo –La voz de Harry la sobresaltó.

No era.. estaba.. –Se ruborizó y Harry se echó a reír, contagiándola.

Pero sus risas se sofocaron de pronto con lo que vieron delante suya. Entre la niebla, se erigía una imponente figura ataviada de negro, aunque no estaba lo suficientemente cerca para poder reconocerla.

Permanecieron en silencio y totalmente estáticos. El único movimiento era el del mortífago, que se acercaba lentamente.

Hermione abrió mucho los ojos cuando reconoció al Slytherin. Éste se había quedado parado justo delante suya. Parecía como si.. los mirara.. ¿los estaba mirando? La tensión creció durante lo que les pareció una eternidad mientras Draco seguía ahí quieto.

Percibía algo, no sabía el qué. Pero no podía ver nada, aunque no era de extrañar que si estaban allí escondidos utilizaran hechizos protectores y de invisibilidad. Escrutó a su alrededor.

Hermione y Harry respiraron cuando se dieron cuenta de que no los veía, y para que no siguiera avanzando, Hermione cogió una piedra y la tiró hacia la derecha de Malfoy. Efectivamente, éste salió disparado en la dirección de la piedra, momento que aprovecharon los dos amigos para recoger la tienda y desaparecerse.

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Los tenía, sabía que habían estado allí. Mierda, se le habían escapado por poco, había perdido su rastro.

Se maldijo una y otra vez mientras se enjabonaba el cuerpo.

El agua caliente bajando por los hombros y surcando su piel fue como un bálsamo para él , y por un momento dejó la mente en blanco. Cuando salió de la ducha, más calmado, se tumbó cuan largo era en la cama de Pansy. Entonces es cuando se dio cuenta de lo cansado que estaba y se quedó dormido antes de que lo llamaran para cenar.

Pansy se acostó tarde, y al meterse en cama despertó a Draco.

-¿Qué tal ha ido? ¿No estaban allí, verdad? –Le susurró mientras se pegaba a él.

Draco al principio no respondió, pero finalmente dijo en un murmullo –Sí , estaban. Escaparon.

Pansy entendió y empezó a acariciarle el pulcro y suave pelo platino. Y sus manos se deslizaron por el resto de su cuerpo, era tan hermoso que podría ser un dios, pensaba. Draco respondió presto a sus caricias. La besó y la desnudó. Necesitaba distraerse del mundo, necesitaba a Pansy, y su mente desplazó todas las preocupaciones para dar paso a pensamientos más ardientes. Le hizo el amor toda la noche, hasta que ambos no pudieron más.

Pansy se durmió sobre el pecho desnudo de Draco. Cómo lo amaba. Lo había echado tanto de menos, ningún otro hombre había podido sustituirlo. Su altivez, su orgullo, su perfección la cautivaban. Sólo él estaba a su altura.

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Desde lo alto de la colina se podía ver un bosque de niebla. Los rayos del sol pugnaban por traspasar la espesa capa blanca que lo cubría todo, y hacían destellar los minúsculos cristales de hielo suspendidos en el aire. Había paz allí arriba.

Aunque sabía que ellos no se encontraban allí, se quedó un buen rato contemplándolo todo con sus profundos ojos grises y el rostro relajado.

Entonces un dolor agudo y afilado rompió la tranquila atmósfera. Draco, con la respiración agitada pero sin emitir sonido, se agarró el brazo con fuerza. El Lord Oscuro lo estaba llamando.

-¿Bathilda Bagshot, señor? ¿No es la autora de Historia de la Magia? Tengo entendido que lleva años viviendo sola sin relacionarse con nadie del mundo mágico, ¿por qué.. –Voldemort, impacientándose, lo cortó.

-No me interesa resolver tus dudas, Malfoy. Ayuda a Naguini y vigila la zona. Sé que Potter irá pronto..

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En efecto, se notaba que Bathilda llevaba tiempo sin utilizar la magia.

-Señora, tiene esta choza hecha una pocilga –Dijo Malfoy con desprecio y su habitual mueca de asco. Bathilda no se inmutó, ni siquiera parecía que estuviera allí con ellos. Sus ojos estaban completamente ausentes. Tampoco se inquietó cuando Naguini empezó a enroscarse por su cuerpo en dirección ascendente.

Aún así, se la veía tan vieja y maltrecha que Draco no quiso ver la escena de la serpiente rompiéndole los huesos, y le lanzó un Avada Kedavra con un rápido y certero movimiento de varita.

Salió de la casa dejándola al cuidado del reptil, y ocupó la vivienda contigua tras lanzarles un Imperius a sus ocupantes. No pensaba convivir con el cadáver de la abuela pudriéndose.

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¿Por qué Dumbledore nunca le había dicho que él también se había criado en Godric's Hollow? ¿Acaso no lo consideró importante? Está claro que a Harry le hubiera gustado enterarse por el anciano profesor, no por Rita Skeeter.

Entonces se dio cuenta. La casa de sus padres había sido un lugar importante para Voldemort, nada menos que en donde perdió su poder. Un potencial escondite para un.. horrocrux.

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¿Cuántos días más tendría que permanecer en ese pueblucho? Era bastante fastidioso tener que proporcionarle comida (víctimas) a Naguini. La serpiente vivía dentro del cuerpo de la anciana Bathilda, que cada día olía peor.

En sus paseos matutinos había descubierto la casa y las tumbas de los Potter, y entendió por qué el Señor Oscuro le había confinado allí. Se sentía extraño, como un intruso invadiendo la intimidad del Indeseable número 1.

Ojalá Mickey, Minnie y Donald llegaran pronto, esta vez no los dejaría escapar.

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-He estado pensando y quiero.. quiero ir a Godric's Hollow.

-Ya, si yo también lo he estado pensando, creo que tendremos que ir allí.

-¿Seguro que me has oído bien? –Se extrañó Harry.

-Claro que sí. Has dicho que querías ir a Godric's Hollow. Estoy de acuerdo contigo, creo que deberíamos ir. Mira, tampoco se me ocurre ningún otro sitio donde pueda estar. Será peligroso, pero cuanto más lo pienso, más probable me parece que esté allí.

-Oye, ¿a qué te refieres exactamente?

Ante semejante pregunta, Hermione expresó la misma perplejidad que él sentía.

-¡A la espada, Harry! Dumbledore debía imaginar que querrías volver allí. Al fin y al cabo, Godric's Hollow es el pueblo natal de Godric Gryffindor así que..

-¿En serio? ¿Gryffindor era de Godric's Hollow?

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Bathilda salió a la calle en cuanto vio a la extraña pareja pasear por el cementerio, como en busca de algo. Cuando Draco los vio, primero pensó que no podían ser ellos. Está bien, era lógico que tomaran poción multijugos , pero sólo eran dos. Entonces cayó, quizá fuera cierto que el pobretón estuviera enfermo.

Dejó que Naguini se acercara a ellos y los atrajera a la casa de Bathilda, y antes de que lo vieran, entró con sigilo y se escondió.

Por algún extraño motivo, la bruja no quería abrir la boca en presencia de Hermione, y le hizo señas a Harry para que lo acompañara al segundo piso. Los dos amigos desconfiaban, ¿pero qué otra cosa podían hacer?

Malfoy observava como la Gryffindor se impacientaba ahí abajo, sin saber de qué estarían hablando Bathilda y Harry. Draco se planteó atacarla a ella mientras Naguini se encargaba de Potter, pero un estruendo interrumpió sus pensamientos.

Cuando Hermione, preocupada por los gritos de Harry, corrió escalones arriba, Draco la siguió.

Desde la mitad de la escalera pudo ver como los dos trataban de luchar con Naguini, que no cesaba de moverse y dar colazos. Draco se pegó contra la pared porque los hechizos de la varita de Hermione volaban por doquier, rompiéndolo todo. Y pudo ver cómo Harry, en un arrebato, cogió a su compañera de la muñeca, y pasó junto al tocador tirándose por la ventana.

-¡No! ¡Mierda! –Draco se apresuró a salir de la casa y corrió como un condenado hasta el lugar donde habían caído. Potter estaba semiinconsciente, su varita yacía en el suelo rota. Ya lo tenía.

Unos metros más cerca estaba Granger, sollozando a causa del dolor de la caída. Ella lo vio primero, y su cara reflejó perfectamente el horror que sintió. Ante esto, la media sonrisa de Draco se hizo más amplia, borrando su gesto de desprecio y dejando aparecer uno de crueldad.

Primero Potter, de la sangresucia ya se ocuparía más tarde. A grandes zancadas pasó al lado de la lesionada Hermione, que se había torcido el pie, y apuntó con la varita a Harry.

-Vaya Potter, ya era hora de que vinieras, tus padres empezaban a sentirse un poco abandonados.

Estaba disfrutando el momento.

Harry lo miró con odio, aunque bastante aturdido, pues le dolían la cicatriz y el golpe.

-Hijo de.. –Draco lo interrumpió.

-Chssst chssst.. no estás en posición de ser irrespetuoso. Yo que tú pediría perdón –Se burló Malfoy.

-Antes muerto –Harry no apartaba el contacto visual. Jodido Malfoy, pensaban que no lo volverían a ver y allí estaba otra vez, impidiéndoles la huída.

-No, no puedo matarte, es una pena. El Señor Oscuro quiere hacerlo él mismo. Pero sí que puedo hacer esto. –Su rostro se endureció y gritó- ¡Crucio!

Por desgracia para Harry, Draco Malfoy sabía hacer un Cruciatus en condiciones, no como él. Se estaba muriendo de dolor, directamente proporcional al odio de Malfoy. Sentía las convulsiones de energía agitar su cuerpo violentamente y después el mortífago lo elevó en el aire. Tenía práctica, eso estaba claro.

El Slytherin no percibió a la Gryffindor que gateaba hasta él hasta que ésta gritó:

¡Expelliarmus!

La varita salió volando de su mano y el conjuro se rompió, dejando a Harry abatido en el suelo. Pero los reflejos del rubio le permitieron coger la varita al vuelo antes de que cayera.

En el instante en que se incorporaba, Hermione le lanzó su varita y su bolsito de cuentas a un malherido Harry.

-¡Desaparécete! ¡Ya! –chilló Hermione desesperada.

Harry no quería dejarla sola, pero ellos dos heridos no tenían posibilidades contra el mortífago. Quiso alcanzar a Hermione y hacer una desaparición conjunta, pero vio como Malfoy despegaba los labios para lanzarle una maldición. Y tuvo que irse. Sin su amiga.

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- De puta madre… se ha desparecido –Malfoy no se lo podía creer, y tras los segundos de pasmo, estalló- …MIERDA, JODER! ¡HIJO DE PERRA! –estaba realmente iracundo cuando reparó en la asustada Hermione tirada en el suelo. –Tú.. –Avanzó hacia ella frenético y la chica retrocedió como pudo arrastrándose por el jardín, sin dejar de mirarlo- ¡Zorra sangresucia… era mío y por tu puta culpa.. –Sus ojos destilaban odio y desprecio, la cogió por el pelo y tiró de su cabeza hacia atrás, susurrándole lóbregamente al oído- pero me las vas a pagar.. cuando el Señor Oscuro tenga de ti lo que quiera, no te matará. Vendrás conmigo. Te torturaré, te arrancaré la piel hasta que me supliques que acabe con tu repugnante existencia.

Hermione no pudo reprimir los escalofríos. Estaba sola, sin sus amigos. Con un mortífago sediento de sangre. E iba a ser interrogada por Voldemort. No quería ser pesimista, pero las circunstancias no eran prometedoras.

-En pie.

Hermione estaba paralizada, y no lo obedeció.

-¡He dicho que te pongas en pie! –El rubio la cogió de un brazo y la levantó sin esfuerzo. A pesar de su enfado, vio que Hermione tenía el tobillo herido y la ayudó a sostenerse. Podía haberla curado y se evitaba el contacto con la impura, pero más importante que su bienestar era que ella sufriera.

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Se apareció ante la verja de la Mansión Malfoy. Dio los primeros pasos, pero una luz roja pasó rozándole la oreja. Instintivamente gritó: ¡protego!

Miró a su alrededor. Al principio solamente había oscuridad, pero empezaron a acudir encapuchados que los rodeaban. ¿Qué estaba pasando? Uno de ellos se descubrió.

-Lo siento Malfoy. Se acabó el juego.

-¿Qué mierda estás haciendo Crabbe? –Malfoy no sabía si reírse o llorar. Que ese cabeza hueca estuviera rebelándose, cuando siempre fue un gorila obediente, era lo que le faltaba.

-Al Lord no le gustó que le mintieras Malfoy.. –se regodeaba explicando la situación- No le agradó nada que el niño quedara vivo.. y menos después de que le dijeras que los habías liquidado a todos. Se llama traición.

-¿Niño? ¿Qu-.. –entonces lo recordó. El hijo de Everett. Pero algo no cuadraba.. - ¿Cómo se ha enterado de eso?

-El Lord Oscuro se entera de todo porque nos tiene a los mortífagos fieles –recalcó esta palabra- de su parte. –Dijo orgulloso y sonriendo.

-Tú.. ahora lo entiendo, querías mi puesto y me vigilaste esperando que cometiera algún error. Eres un cobarde Vincent, siempre haciéndolo todo por la espalda. Pero te llegará tu hora, el Señor Oscuro no tardará en ver que eres un memo. –No lo dijo con rencor, sino con la mayor franqueza y despreocupación, lo que enfadó mucho a Crabbe, que ordenó al resto de mortífagos atacar la barrera protectora, la cual cayó de inmediato, al mismo tiempo que Malfoy le gritaba Sectumsempra al cabecilla.

Vincent Crabbe comenzó a chillar del dolor que le producían los cortes en la piel, pero pronto cesaron porque un Cruciatus alcanzó de lleno al rubio por la espalda.

Draco gritó de dolor y sorpresa, pero no soltó su varita. Miró a Hermione, que a su lado, estaba siendo cercada por los mortífagos.

Y una mierda –Pensó Draco –Yo la capturé, yo me la llevo.

Cuando el Cruciatus terminó Draco cayó al suelo casi sin fuerzas, sudando, sangrando por la nariz y con las lágrimas de dolor en las cuencas, a punto de salir. Se quedó quieto. Sabía que los mortífagos esperaban a ver si se desmayaba o no para acabar con él. No les sería tan fácil. Tenía a Granger a un metro a su derecha. Sacó las fuerzas de no se sabe dónde, y se concentró en desaparecerse, mientras alargaba el cuerpo hacia la muchacha y la tocaba, al tiempo que los encapuchados gritaban sus maldiciones imperdonables.

Pero cuando llegaron al lugar de su objetivo, éste ya no estaba.

oo oo oo oo oo oo oo oo oo oo oo oo oo oo oo oo oo oo oo oo oo oo oo oo oo oo oo oo oo oo oo oo oo oo oo oo oo oo oo oo oo oo oo oo oo oo oo oo oo oo oo oo oo oo

Hermione y Draco cayeron en el suelo de un bosque. Había funcionado.

Hermione, aprovechando el estado de Draco, echó a correr, medio cojeando porque todavía tenía lesionado el pie. No tenía varita, pero podía hacerse pasar por una muggle en cualquier parte, no iba a dejar que Malfoy la atrapara.

Éste al principio la vio huir y no fue capaz de incorporarse. El bosque daba vueltas, le dolía todo, absolutamente todo, y el corazón se le iba a salir del pecho. Pero reaccionó rápido. ¿Tanto luchar para que la sangresucia huyera?

Hizo un esfuerzo sobrehumano y se puso en pie. La vio corriendo colina abajo. No podía perderle el rastro. Además, ella tenía un pie fracturado, no podía ir muy lejos. Corrió por entre los árboles siguiendo la melena castaña que se agitaba en el aire. El viento fresco lo reconfortaba dándole en la cara, y lo animaba a correr más rápido. La estaba alcanzando.

Ella miró atrás y lo vio ahí cerca. Del susto, el miedo y la tensión, el cuerpo se le paró en seco, se agitó y un grito involuntario escapó de su garganta. El mero hecho ser perseguida la hacía perder el control sobre sí misma. Intentó correr más rápido pero no era capaz. Él le estaba pisando los talones.

¡Desmaius!

Draco estaba en tal deplorable estado que el hechizo se extinguió antes de llegar a ella. La ventaja de tener varita ya no era tal, no tenía fuerzas. Pero no le hacía falta estar en superioridad de condiciones para cogerla, podía hacerlo sin magia. Corrió, corrió sin pararse a pensar en el esfuerzo ni en que iba a perder el conocimiento de un momento a otro.

Hermione empezó a chillar desesperada al ver que lo tenía a medio metro, y eso lo animó más.

En un último esfuerzo se tiró sobre ella y cayeron rodando por el suelo. Él la aplastó con su peso y la agarró por las muñecas.

Hermione, impotente, no podía moverse, Malfoy tenía demasiada fuerza pese a estar dolorido y agotado. Igualmente, siguió gritando e intentando forcejear.

-¡BASTA! –Esta vez el grito fue del rubio, que resonó en todo el bosque y la hizo callar –Estate quieta de una maldita vez, ¿quieres? No vas a escapar de todas formas, repugnante mestiza.

Ante el insulto, Hermione le escupió limpiamente en la cara, mirándole fijamente.

Draco no creía lo que veían sus ojos, la vida de la sangresucia vida dependía de él y ella acababa de escupirle. Muy bien. Se vengaría. Pero no ahora. Cogió su varita y con las fuerzas que le quedaban pronunció:

Desmaius

Y la cabeza de Hermione cayó exangüe hacia un lado. Draco no se molestó en apartarse, sino que, extenuado, cayó dormido en la misma posición en la que estaba.

oo oo oo oo oo oo oo oo oo oo oo oo oo oo oo oo oo oo oo oo oo oo oo oo oo oo oo oo oo oo oo oo oo oo oo oo oo oo oo oo oo oo oo oo oo oo oo oo oo oo oo oo oo oo

FIN del primer capítulo

Gracias por leer y por favor dejen reviews, las críticas ayudan a mejorar ^^

No sean muy crueles, es la primera vez que escribo algo, así que dispensen los errores T_T