Disclaimer: Todos los personajes de Twilight pertenecen a la genial Stephanie Meyer. Yo sólo juego con ellos =)


Nota: Hola Chicas! por aqui me tienen de nuevo... lo que les traigo, empezó como un OneShot, pero que AHORA se convirtió en un FIC, que ojala les guste y las atrape… la trama poco a poco la van a ir conociendo. Lo que les digo, es que siempre pongan atención a los detalles, porque servirán mucho para el futuro, y desenlace del Fic.

Les advierto que contiene lemons... ya están avisadas

Muchas gracias a todas aquellas que se estén dando un tiempito para leerme. Besos.


Sinopsis:

Un comienzo lleno de pasión y desenfreno los lleva por uno de los caminos más difíciles: el amor. Ahora, sus sueños, su mundo,pero sobre todo sus almas se van construyendo bajo sensaciones y fantasías del corazón... Mentiras, secretos, lujuria, perversión, amor y más... Porque la vida es un millón de momentos y un sin fin de recuerdos...


.:: Construyendo Fantasías ::.

Capítulo 1


- Bella -

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— Señorita, es su turno.

— Muchas Gracias, en un minuto subo al escenario—. le contesté con nerviosismo. Acomodé en mi folder las últimas diapositivas que realicé anoche en mi atelier, recogí algunos afiches y catálogos, colocándolos todos dentro de mi portfolio, y antes de dirigirme a escena, revisé mi vestuario. No me veía nada mal, incluso, creo que me veía más estilizada gracias a los zapatos de taco alto que me obligaron a usar, el conjunto azul marino me quedaba entallado realzando mi figura y la falda de drill tenía un alto a la medida. Toda una ejecutiva.

Cogí mi laptop y me aventuré al estrado. No era la primera vez que lo hacía, pero tampoco sería la última, solo que los nervios previos a la exposición frente a un público, nunca habían sido mi fuerte. En la primera fila, estaban sentados los altos funcionarios de la compañía, en la segunda, los promotores de eventos como estos, y en la tercera los profesionales especializados en el tema. Ahí fue donde encontré a mis amigos, echándome muchas ganas con una sonrisa, y diciéndome que no me preocupara con su mirada.

Tomé una bocanada de aire, y empecé.

― Buenos noches con todos ustedes, damas y caballeros, colegas, público en general, es un honor para mí participar en ésta 'XII Bienal de Arquitectura' (*), y, exponer frente a ustedes, las utilidades y usos prácticos del Policarbonato (*) no sólo en coberturas livianas, sino también, en el exitoso manejo que se le puede dar en la decoración de interiores y exteriores —expuse con una leve sonrisa, los nervios ya habían terminado, y me encontraba más que a gusto con este evento, estaba, como decirlo, "en mi salsa".

Lo que vino a continuación fue un resumen casi detallado de todos los avances en la construcción que se podían realizar con otros materiales prefabricados como eldrywall (*)y las láminas de acero. Terminé la exposición con muchos aplausos del público y de los gerentes de la empresa, sobre todo, después de hacer hincapié en las facilidades y créditos que proporcionábamos para la construcción de viviendas.

Esperé las últimas palabras del organizador cerrando el evento y las ponentas -exposiciones- de hoy, y me dirigí al grupo pequeño que habían formado los accionistas. De mi empresa constructora, sólo habían asistido el Gerente General, su secretaria, y un arquitecto más.

— La felicito arquitecta Swan. Hizo un gran trabajo —me estrechó la mano con un suave toque.

— Muchas gracias ingeniero, pero no fue nada.

— ¿Cómo que no? Si reunimos el doble de trabajo de campo para esta temporada, será gracias a usted y su facilidad al hablar frente a doscientas personas, estamos muy convencidos que ellos quedaron prendados de su belleza y su carisma, y… ¿quién no quisiera ser atendido por una linda señorita como Usted? — me sentí ligeramente avergonzada. No es por nada, pero estaba un poco acostumbrada al flirteo, pero que me lo diga mi jefe de esa manera, incomodaría a cualquiera.

Me excusé yendo al baño, lo que más quería era encontrarme con mis amigos, y no pensar más en trabajo.

— Hasta mañana, Arquitecta Swan. La veo en mi despacho a las 10 de la mañana para discutir el proyecto multifamiliar de "Las Terrazas".

— Ahí estaré —aseguré—. Permiso.

Me despedí cordialmente, y me dirigí a la mesa de catering, para probar algún bocadito y tomarme una copa. Estuve preparando este discurso desde días atrás, analizando y comprobando en los programas de presupuestos, si era cierta la rebaja en los precios de construcción al utilizar los nuevos materiales, que deje de lado mi vida personal.

Es una mala manía mía, lo sé, pero el poner mi trabajo y mis responsabilidades primero, era una manera muy eficaz de aliviar tensiones y aludir ciertos recuerdos, así que no podía evitarlo. Además, esta semana debía cubrir el arranque de una obra importante, como lo era el Proyecto Multifamiliar "Las Terrazas". Habíamos puesto la mayoría del capital activo en ella, y no podíamos darnos el lujo de equivocarnos en lo más mínimo.

— ¡Bella! ¡Bellita! —gritó una voz chillona pero dulce, muy fácil de identificar. Volteé con mi Martini dry y me encontré con mi mejor amiga.

— Hey Al. ¿Qué tal estuve?

— ¡Fantástica! —exclamó con mucho entusiasmo—. Hasta me convenciste a mí —recalcó esto último con un tono irónico.

— Sabes que es verdad todo lo que dije, lo comprobé tres veces —apresuré a decir.

— Si lo sé Bells, pero eso no quiere decir que comparta esa idea —hizo una pausa—. En fin, no quiero hablar de este tema... Hoy deberíamos celebrar... Ya sabes, una salida al "Copacabana" sería ideal —le brillaron los ojitos como una niña de primaria.

— Mmm... Quizá —dije no muy convencida; estaba muy cansada por el trabajo que mis pies no daban para más hoy. Ladeé mi cabeza de lado y ella arrugó la nariz en señal de protesta, si no fuera porque estábamos en evento público, ya estaría haciendo un pequeño berrinche.

Y es que Alice Brandon era así, menudita, simpática, hermosa, cuerpo de modelo y mi mejor amiga, mi socia y compañera de trabajo. Pero todo una pequeña demonio cuando se proponía llevar a cabo algún "Plan Maléfico", como le digo yo.

— Ok Alice. Saldremos hoy a alguna discoteca, será desenfreno total y terminaremos revolcándonos con los más sexys del local, ¿que dices? — le sugerí reprimiendo una sonrisa y frunciendo el ceño. La estaba retando.

— ¡Esa es la actitud Bella! Ni te preocupes por el vestido, el que tengo en mi descapotable es hermoso, te hará lucir tus piernas y el gran escote en el pecho, te dará un mayor acceso —comentó animadamente, señalándome con sus pequeñas manos todas las barbaridades que decía.

— ¡Alice! ¡Solo bromeaba! No tengo ánimos esta noche... Si hubiera sido...

— Discúlpennos —carraspeó una voz fuerte interrumpiendo mi diálogo, cuando levante mi mirada, encontré a un tipo musculoso, alto, rubio con unos ojos perturbadores e intimidantes pero que te decían o te aseguraban el mejor sexo de tu vida. Sonrió al verme y vi las pequeñas arruguitas que se le formaban en sus mejillas... Y yo quise rebobinar la opción de ir de fiesta y tirar mis tacos...

— ¡Oh! Que bueno que vinieron —exclamó Alice acercándose a ellos, por el rabillo del ojo, puedo jurar que ella buscaba a alguien más, pero no me crean mucho, yo examinaba a los dos hombres que tenía parados al frente—. Bella, él es mi primo Emmett y su amigo Jacob. — señaló a éste último con cara de pocos amigos, lo cual sabía disimular muy bien. Mas no me importo, delante mío tenía a otro hombre fuerte y de tez morena poseedor de unos intensos ojos negros.

— Jacob Black a tus órdenes —se adelantó a su amigo y se presentó tomándome la mano con mayor delicadeza, y depositando un suave beso en ella. — Tu exposición estuvo increíble. Seré gran admirador tuyo. — lo miré con duda. — Soy ingeniero al igual que Emmett, y hemos aprovechado nuestra visita aquí para asistir a la Bienal. — añadió sonriente.

Mmmm... 'Ingeniero'... Genial.

— Un gusto, Jacob —le devolví la sonrisa ladina.

Desvié mis ojos al otro chico, al rubio que me seguía examinando como si llevara lencería de chocolate y manjar. Estaba muy bueno...

— Alice, nunca me contó que tenía un primo. — la miré desafiante, ¿Cómo es posible que siendo mi mejor amiga desconozca estos detalles? Mañana mismo hablaría con ella muy seriamente y veríamos cuál será su excusa, porque esconderme a este espécimen de chico, le haría pagar caro.

— Ni a mí me comentó que tenía una amiga muy hermosa. — su voz seductora fue música para mis oídos. Definitivamente, él estaba coqueteando conmigo.

La charla se animó un poco más, entre una copa y otra, fui conociendo algunos aspectos de ellos. Les pregunté las especialidades que habían escogido en la escuela de Ingeniería, y me di con la sorpresa que uno de ellos tenía ya una maestría. Encontrar personas tan jóvenes y eficaces era un sueño.

— Bueno señoritas, ¿Nos vamos? — propuso el joven moreno llamado Jacob. Yo miré de inmediato a Alice y ella estaba un poco tensa, miró a su primo, y éste se encogió de hombros. No entendí nada, pero ya conocía a Alice, es tan persuasiva como intuitiva, que de seguro ya nos llevaba muchísima ventaja. — Déjennos invitarlas a cenar. Ustedes escogen el lugar.

— Está bien. — asentí precipitadamente deseando llevar puesto el vestido que Alice escondía en su maletero. No es que me guste andar coqueta siempre, pero el trabajo me había tenido estresada, y una buena noche era lo que necesitaba para calmar mis "ansias" -por así decirlo-, y que mejor con alguno de estos bombones.

Me relamí los labios de sólo pensarlo, y cuando alcé mi vista, me encontré con los ojos marrones de Jacob ya oscurecidos que me devoraban de pies a cabeza.

— No esta noche. Mañana tenemos un trabajo urgente que presentar en la compañía, y debemos desvelarnos toda la madrugada. — aseguró con mucha convicción y yo la mire ceñuda. Pero, ¿Qué carajos le pasaba a Alice? ¿Acaso sufrirá de algún trastorno de personalidad múltiple? Hace rato casi me mata al decirle que no quería ir de fiesta, y ¿ahora? Ella es la que niega una noche de diversión.

¡Menuda actriz resultó! hoy mismo tendrá que darme muchas explicaciones.

Ya van dos.

— Que aburrida prima, sabes que conozco otras formas más productivas e interesantes para desvelarse. — le guiñó el ojo mientras me sonreía lascivamente. Unos pequeños y atractivos hoyuelos se le formaron nuevamente en las mejillas... Y yo me imaginé mil formas de como sería nuestra noche…

"muy productiva sin duda"…

Pero la bocota de Alice una vez más declinó cualquier plan o estrategia.

Minutos más tarde, se despidieron educadamente de nosotras y yo no aguante mis ganas de joder a Alice, ella sabia como me encontraba para que me niegue un buen revolcón.

— ¿Se puede saber que es lo que acabas de hacer Alice Brandon?

— Mi primo te estaba coqueteando, ¿No es suficiente? — me preguntó entrecerrando los ojos.

— No —le espeté—. ¿Estás enamorada de tu primo? —

— ¡Oh por Dios no! —exclamó asustada—, Bella entiende, si lo hice fue por tu bien, debes comprender que son dos hombres sueltos en plaza con las hormonas revolucionadas propias de la juventud. Los he visto Bella, mis primos son así, nunca van a cambiar, y mucho menos si siguen teniendo como compañía a Black.

— Deberías recordarme la fecha de tu canonización, "Santa" Alice — solté casi gruñendo escondiendo en mi tono de voz la ironía que peleaba por fluir—. Déjame recordarte una cosa, es mi vida ¡ok! ¡Mi vida! Además, no pensaba enamorarme de ellos, ¡válgame Dios que no! Sólo quería desligarme un poco de todo mi trabajo, que de por sí ya es agotador.

— Bueno señorita "libertinaje puro"… discúlpenme por arruinar su noche. — bufó y se cruzó de brazos. — Pero no es lo que yo planeé.

Exhalé frustrada, mirándole. Su pucherito de niña caprichosa era lindo, y como otras veces volvía a suavisarme. Además, debía reconocer que su intuición muchas veces nos había salvado de terribles encuentros amorosos.

— No importa por hoy... pero me las pagarás Brandon. — le dije burlonamente, no podía por nada del mundo enojarme con ella— ¡A trabajar! —Pasé mi mano alrededor de su espalda, y salimos del local, no sin antes, ver cómo Alice miraba nuevamente hacia atrás seguramente buscando a su primo. Creo que no lo halló, porque declinó su cabeza, y asintío con resignación.

Aunque... Como dije, no me crean mucho... Porque entre la presión de los tacos en mis pies que me prohibían caminar bien y me apuraban en llegar a casa, y los Martinis Dry que me había bebido como si fueran Ginger Ale, me estaban haciendo mal... Suponiendo cosas que ni eran...

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Toda la noche la pasamos chequeando la lista de materiales y acabados que necesitaríamos para el proyecto multifamiliar. Alice no tenía nada que ver con costos ni presupuestos, pero ella insistió tanto en ayudarme que no dudé en ir a su casa para darle fin al trabajo, y claro, Alice era tan minuciosa como yo en cuanto dinero y números nos referíamos que hacíamos una buena dupla; además, no podíamos dejar de ser detallistas con el presupuesto porque unos metros cuadrados de más, eran miles de soles para nuestra empresa constructora, y si queríamos mantener nuestro puesto de trabajo donde estaba, era indispensable cuidar su economía.

Al día siguiente, llegué a mi oficina, ubicada en el sexto piso, un poco tarde y con unas grandes ojeras. Me recibió Jessica, mi secretaria con una cara de poco entusiasmo y totalmente jodida, la última vez que la vi así fue cuando hubo una baja de personal, y su novio estuvo involucrado en el asunto. Lastimosamente Mike perdió su empleo como contratista de encofrado metálico y estuvieron 'colgando de un hilo'. Su futuro matrimonio podría haber estado en riesgo por la falta de presupuesto si es que ella, como toda mujer que sabe lo que quiere, no hubiera empezado a tomar horas extras para sufragar los gastos.

Algo muy interesante pero poco convencional para mí… pero, si así son felices, entonces en asuntos privados de otras personas, mejor no me involucraba…

— Arquitecta Swan. Buenos días —dijo temblorosa—. Tengo listo su Cappuccino.

— Buenos días Jessica. Ya te dije que te dejes de formalismos conmigo. — asintió y le sonreí. — Gracias por el café, no sabes cómo amo empezar el día con un cappuccino de caramel. — volvió a asentir callada, y ya me estaba preocupando, quizá necesite un préstamo y no encuentra las palabras para decírmelo, así que tenía que darle un empujoncito. — Dime ¿Pasa algo? — dije despreocupadamente mientras sorbía y disfrutaba el sabor del café y la miel.

— He revisado su agenda y mañana mismo se empieza la construcción del condominio.

— Si lo sé. ¿Algún problema con eso?

— No... Exactamente... Resulta que la ha llamado su padre y me pidió que por favor viaje de inmediato. — alcé una ceja y prosiguió bajando el timbre de su voz. — Es acerca de la venta de su propiedad… y es… urgente.

— ¿A qué hora llamó? — pregunté dando un salto en mi asiento, dejé de lado la bebida, y se me aceleró el corazón. — ¿Cuándo fue? —

— Ayer. A las 4 de la tarde. — Suspiró. — Cuando se realizaba la Bienal. Traté de ubicarla, pero su celular estaba apagado. Lo siento mucho. — concluyó agachando la cabeza. Ella sabía muy bien lo importante que era para mí la venta e hipoteca de mi padre.

La noticia me cayó como un balde de agua fría. Era imposible que viaje para mañana hasta Forks, y mucho menos que abandone una de las más importantes construcciones que tenía la empresa. Estaba entre la espada y la pared, debatiéndome entre un asunto familiar importante, como es la venta e hipoteca de la propiedad más preciada de mi padre, así como mi puesto de trabajo en la Constructora.

Sin darme cuenta, recordé que los dos motivos se relacionaban entre si de una manera profunda y casi inquebrantable; Por más vueltas que le dé al asunto, los dos se unían como gruesas cadenas de fierro forjado indestructibles. Y de mí, dependía su disolución o su asociación... La respuesta estaba más que palpable, y yo solo debía ejecutarla.

Si perdía mi trabajo, me quedaba sin fondos, sin dinero, y mi padre podría perder su casa y su vida entera, lo que seguro debe tenerlo al filo de los nervios...

No me quedaba otra opción, decidí utilizar un poco de suerte y marqué un número de teléfono conocido que provenía del área de diseño de Interiores.

— ¿Alice? — pronuncié después de esperar que su secretaria me transfiera la llamada.

— Hola Bells —bostezó.

— Necesito con urgencia los números de celular de tu primo Emmett y de Jacob.

— Pero Bells, ¡Qué se te quite esa idea de la cabeza! ¡No voy a dejar que te acuestes con ninguno de ellos!

— Alice…

— ¿Tan desesperada estas?

— ¡Alice! ¡No es eso!

— ¿Quieres un trío? Eso es... Podría sugerirte otras cosas... Es más podría enseñarte algunas técnicas diferentes para que te olvides de estas ideas retorcidas.

— ¡Alice! ¡Escucha!... no es por mí… y no me hagas recordar la noche trunca de ayer. — hice una pausa y masajeé mis sienes. — Necesito un ingeniero civil urgente para mañana mismo. Voy a viajar de improviso y necesito que alguien me cubra dos días y supervise la obra.

— Podrías llamar a otro. — sugirió.

— ¿Crees que no lo he hecho? Ningún arquitecto ni ingeniero de la empresa puede saber que dejaré la obra dos días. Si se enteran, paralizan todo, me acusan al jefe y me friego. Por eso necesito a alguien externo, que no me vaya a delatar. — concluí apresurada.

— ¿No es más fácil pedir permiso?

— No. Esta obra esta postergada más de un mes. y no podemos jugar más con los fondos económicos del banco. Si no fuera urgente no te lo pediría.

— Mmmm…

— Prometo no acostarme con ninguno de ellos, si eso te tranquiliza.

— No entiendo como en un momento tan crucial como éste, piensas en acostarte con alguien…

— ¡Demonios Alice! ¿Me vas a ayudar o no? No es por mí, hazlo por Charlie... Tengo que ir a verlo.

— Claro que te voy a ayudar Bells. Sólo jugaba un poco. – bufé y rodé los ojos. — Veré que puedo hacer con mi primo. — sentí que sonrió.

— Dame su número.

— ¡No! Yo lo llamo. — zanjó. — Si escucha tu voz y sabe que eres tú, es capaz de venir corriendo a verte, y quiero que tu oficina aún esté 'virgen'... Si no, no entraría jamás.

— Gracias Alice. "También te quiero". — dije con ironía frente a su comentario y a sabiendas que su cabeza ya estaba maquinando algún "Plan maléfico". — Salúdame a Emmett. — bufó y colgué.

Ella nunca iba a dejar que me involucre con su primo, por más favor que me debiera, ni por más fin del mundo que se aproxime... Pero, ella no contaba que de alguna manera, a mi regreso, le fuera dar las "gracias" como se debe.

Eso déjenmelo a mí.

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Al día siguiente, asistí a la empresa como de costumbre, firmé mi tarjeta de asistencia y me encerré en mi oficina con Jessica. Le di todos los documentos necesarios de la obra, desde las fichas técnicas de los materiales para la excavación de zapatas(*) y cimientos, así como los planos de los mismos. Ella tenía el deber de dárselos a Alice, quien se lo haría llegar a su primo Emmett esa misma mañana.

Justo cuando ya estábamos acabando, y guardaba mi pasaje de avión a Forks, apareció mi jefe para darme algunas instrucciones y ánimo. Él estaba tan emocionado que por fin un proyecto de tal envergadura fuera a ser ejecutado por nosotros. Yo le sonreí nerviosa como respuesta, y me apresuré a salir dejando a Jessica arreglando el papeleo del escritorio. Cogí mi casco blanco con mi nombre impreso en él, y salimos juntos hacia el ascensor.

Me sentía mal engañándolo, pero mi padre estaba primero, su salud era muy importante para mí; y con el plan "maléfico" perfecto que teníamos con Alice, saldría todo muy bien. Estaba segura.

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Estuve ausente dos días exactos. No logré saldar los problemas de mi papá, pero al menos conseguí que aceptara hospedarse, por mientras, en la casa de su primo Billy, así sus hijas podrían cuidarlo un poco, y si entraba en algún problema depresivo me llamarían urgente.

Cuando llegué a mi departamento, pedí un informe detallado a Jessica vía email, y resultó que la pequeña demonio -Alice- había hecho todo impecable, no habían descubierto mi fechoría y el Ingeniero Emmett McCarty había pasado desapercibido. Si no fuera conocedora del buen gusto que tiene para la decoración y ambientación exquisita de los locales exclusivos que tenemos por clientes, pensaría que Alice Brandon sería una extraordinaria planificadora de eventos.

— ¡Misión cumplida, Bellita! – sonó su voz chillona por el otro lado del auricular.

— Gracias Alice, en serio...

— De nada, te debía una bien grandota. — sonrió y pensé de inmediato en cómo agradecerle a Emmett. — ¿Cómo está Charlie?

— Estable. Se ve que extraña mucho su puesto de policía. Y sigue bien terco frente a la idea de abandonar el pueblo y venir aquí. Su vida está ahí... En su casa.

— Oh lo siento... — hice una mueca. — ¿Le mandaste saludos de mi parte?

— Claro, lo alegró un poco. — me mordí el labio de mentirosa. — Bueno Al, iré a bañarme y quizá vaya a la obra, aún quedan unas horas.

No le di tiempo para reclamos ni replicas acerca de su primo y yo. Me despedí con un beso, colgué el teléfono, y proseguí a ducharme. A los pocos minutos, y parada frente al espejo, no sabía que ropa usar. ¡Era el colmo! Me probé un vestido corto negro de algodón licrado que se ajustaba y modelaba mis curvas y era poseedor de un escote delicado en "u". Me llegaba hasta las rodillas y con unas sandalias altas, estilizarían mi figura... Me miré al espejo de nuevo, y estaba de lujo, pero... No iría a una fiesta... Aunque podría alegar que solo estaba de pasada por la obra, ya que recién llegaba de viaje...

Interesante, provocativo, perfecto para Isabella, sí señor.

Mi cuerpo sabía muy bien que me encontraría cara a cara con ese espécimen de hombre y quería resaltar algunas curvas, pero la razón me cuestionaba el asunto del polvo y desmonte que hay en las obras. No podía quedar como idiota frente a él. De pronto, me entró un escalofrió indescriptible, ¿Qué me vendría bien a esta altura para atraerlo nuevamente? ¿Una mini falda ajustada y sandalias de taco, o unos jeans, polo y zapatillas?

La respuesta era obvia, pero nada alentadora para mí...

Todo un dilema.

Me arreglé lo mejor que pude, con un maquillaje natural, y mi cabello oscuro lo dejé caer en ondas. Antes de salir de mi piso, una suave brisa llegó a mi rostro y me desconcertó unos segundos, y me dio la impresión que aquel encuentro próximo a ocurrir significaría más de lo que podría esperar...

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Manejé por toda la avenida principal hasta llegar a la esquina de la avenida "Delancey" y "Broad". Me estacioné en la vereda del frente, una calle de doble vía, y baje decididamente del auto. Ya cuando me encontraba a unos metros de la construcción, mi corazón saltó de nervios y pánico, sentí un hielo caer sobre mi espalda y desee tener puesto un abrigo de piel hasta el cuello.

Siete pares de ojos azabaches me miraban con lujuria y sadismo, devorándome bruscamente con la mirada. Uno de ellos se relamió los labios y sonrió con suficiencia, el otro, que estaba más andrajoso, se levantó de inmediato y murmuró algo a su vecino. Mis piernas temblaban como gelatina, y aunque quisiera correr no hubiera podido, el pulso se me aceleró y no supe que más hacer.

— Señoritas como usted, no deberían andar solas. — dijo el hombre con voz aguda. Varios de ellos silbaron provocándome escalofríos, otro hombre, mucho mayor, también se irguió y empezó a caminar hacia mí.

La voz no salía de mi garganta. Estaba aterrada.

— ¡Andrade! Un paso atrás. — escuché una voz fuerte, de mando y muy seria. Por más que busqué su procedencia no la encontré.

— Oh señor, no pensábamos que estaba aquí en el terreno. — se disculpó de inmediato. No entendí a quien le hablaba, porque no veía a nadie más que ellos alrededor mío.

— Ya me oíste, y lo mejor que puedes hacer, si eres listo, es vestirte y esperarme en la caseta. — rugió.

El hombre, cuyo nombre respondía a Andrade, no respondió ni contradijo nada, solo se marchó cabeza gacha y maldiciendo por lo bajo. Lo mismo hizo la otra manada de hombres. Me pregunté por varios minutos de quién podría ser aquella voz tan intimidante y seductora... Me adentré solo unos metros más, crucé una pared de drywall y mis dudas fueron resueltas cuando frente a mí vislumbré una silueta masculina de infarto. Exquisita por donde se le mire. Y totalmente perfecta de pies a cabeza.

Estaba semi agachado sosteniendo un cincel y un martillo con sus manos, cuando sintió mi presencia, dejó de hacer su trabajo y se incorporó veloz. Su torso estaba desnudo, señalando su bien formado pectoral, delimitado por unas líneas que viajaban hasta el sur al encuentro con su pelvis, brindando una imagen apetecible de sus músculos no visibles. Imaginé mil cosas en un segundo, dos mil fantasías en un instante… al verlo asi, semi desnudo y con el casco blanco de construcción puesto, deseé con todas mis fuerzas sacarle ese incómodo pantalón de jean y apreciar a profundidad lo que podría ofrecerme.

Mis terminaciones nerviosas cobraron vida sin proponérselo, y las miles de pequeñas pero intensas descargas eléctricas que se albergaron en mi centro liberaron una curiosa sensación la cual era completamente extraña. Levante mi vista y me encontré con dos esmeraldas hermosas y penetrantes que me miraban de arriba a abajo, examinando la semi transparencia de mi blusa de seda crema. Eso no ayudo para nada a mí ya corazón revolucionado.

— Disculpe por el atrevimiento. De seguro no volverá a suceder. – se disculpó esbozando una sonrisa. Creo que fui tan obvia en mi análisis corporal, que él se sentía halagado.

— … ¿Quién eres tú?... ¿Dónde está el ingeniero McCarty? — pregunté mordiéndome el labio inferior.

— Soy el capataz (*) de la obra, mi nombre es Edward Cullen, y estoy reemplazando al ingeniero... Por hoy. — contestó él, tendiéndome la mano como saludo. No lo noté muy convencido, pero no hice mucho caso, ya que no podía creer que aquel dios griego sea un simple capataz. Tenía tan buen aspecto como para tener un cargo más importante.

— Oh –fue todo lo que logré decir— Soy la arquitecta Swan.

— ¡Claro! Permítame llevarla a la oficina provisional y explicarle los avances de la obra. — se me acercó aún más señalándome el camino y dándome una visión más extensa de su anatomía envidiable. Volvió a sonreír torcidamente, y me sorprendí a mi misma el preguntarme cómo sería sentir toda aquella masculinidad presionando mi cuerpo sin ninguna ropa, y aquella boca sensual sobre la mía.

Sin darme cuenta mi respiración estaba más agitada, y cuando desperté del aletargamiento, un calor interno se apodero de mí, y ruborizó mis mejillas.

Él se dio cuenta, porque sus ojos brillaban, y no dejaba de sonreír completamente seguro de sí mismo.

— Hemos realizado la excavación de las zanjas A, B, C y D. Las cuales serán la base para la platea de cimentación que contendrá al estacionamiento. — me indicó con un lápiz rayando el plano. No miré absolutamente nada, sólo las ligeras gotas de sudor que recorrían su cuerpo, me dejé llevar por la pequeña pizca de transpiración que besaba su pecho y caminaba cual gata en celo por su abdomen hasta desaparecer en donde empezaba la correa de su pantalón. La otra trazaba con maestría el músculo de su hombro hasta perderse en la curva de su brazo.

Este chico era digno de catalogarse como miembro honorífico de la triple "E"… Exquisito, Excitante y Embriagador.

— ¿Está satisfecha con mi trabajo hasta ahora, Arquitecta? — me preguntó sin dejar esa sonrisa ladina que me estaba trayendo loca.

Hasta ese momento, no había contado con que todos mis sentidos se vieran afectados por Edward... Si soy sincera, ni por nadie. Me encantaba su acento y el ritmo de sus palabras mientras hablaba, el porte de su físico y sus músculos, sin dejar de mencionar, lo sexy que se veía sin camisa y con el casco blanco en su cabeza... en una palabra: mi fantasía

— Si. Muy bien. — dije pretendiendo haber escuchado sus explicaciones.

Después de largar un suspiro bajo, y comentar algunos detalles de la obra, decidí marcharme. Hicimos contacto visual unos minutos. Minutos en los cuales podía sentir la sangre fluir erráticamente por mis venas a causa de sus brillantes y atrayentes ojos verdes.

Mi cuerpo lo decía por mí… Me derretía ante él.

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Aquella noche no pude dormir por el reflejo de aquella deidad en mis sueños. Por más que quería pasarlo por alto, no podía. Y es que, aquel breve instante cuando lo vi semi desnudo en la obra, había tenido mayor efecto en mí del que pensaba. Inquietantemente tenía la imagen gravada en mi mente y en mi subconsciente, y la única manera de desterrarla o arrinconarla aún más, era probando cada centímetro de su piel... y sentirme perdida en sus brazos...

No había otra opción.

Y no había duda...

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Llegué a mi oficina con mucho cansancio producto de la mala noche de desvelo, tuve suerte que Jessica me esperaba con mi ansiado cappuccino de caramel, y lo mejor del caso es que nadie notó mi ausencia, ya que estratégicamente, llamé a mi jefe para reportarme 'en la obra' los últimos dos días.

Y bueno... Algo productivo saqué de mi madrugada sin dormir, y era dos cosas: La ilusión que tuve con Emmett se fue al tacho cuando miré a Edward; y segundo, tenía la firme idea de contratar a Edward como mi ayudante personal. Sé que pensaran que era una decisión influida por mis hormonas revolucionadas -en parte era verdad-, pero, también estaba el tema del pánico y el miedo que sentí al momento de enfrentarme sola a 7 hombres el día de ayer. Y aunque tengo mi carácter y sé cómo defenderme, no podría correr el riesgo de convivir a diario con ellos bajo sus miradas pervertidas. Él podría encargarse personalmente de ellos así como de la compra de materiales... Y yo estaría presente siempre para la supervisión de la construcción hasta cuando empezarían las obras mayores y los contratistas hiciesen su aparición.

No era un mal plan, y de paso, ganaría un bombón de chocolate que podría aderezar a mi cappuccino. Me relamí los labios a la idea...

Tenía que hacerlo pronto, antes que Emmett viaje de regreso a Florida. Ojala que no se niegue a pasarme su 'capataz'.

— ¿Aló? Alice. ¿Andas ocupada? Necesito un favor.

— Lo que quieras Bellita.

— Comunícame con tu primo, quiero saldar una cuenta con él antes que viaje y contratar a su capataz.

— ¿Su capataz? No te entiendo. — arqueé una ceja.

— ¿No me digas que no sabes el significado de ese término? — pregunté irónicamente.

— Si lo sé. No soy estúpida Bells, pero... ¿El capataz de mi primo? Eso es lo que no entiendo.

— Si ya sabes... Debes conocerlo, se llama Edward.

— ¡¿Qué? ¿Edward?... ¿Capataz? — me preguntó casi gritando, totalmente sorprendida, estoy segura que Alice tampoco creía que esa sea su ocupación.

— Si… ¿Puedes creerlo? ni yo misma lo…

— Permiso. - irrumpió una voz seductora, levanté mi mirada, y casi me caigo del asiento. — Disculpe por entrometerme de esta manera, pero no había nadie y es importante lo que vengo a decirle.

— ¡Oh por Dios! ¡Edward! — exclamé. — Alice te llamo luego.

— Pero Bells... — no escuché que más estaba por decirme porque colgué el teléfono de inmediato.

Delante mío estaba el dios de mis fantasías y el hombre más perfecto que podría conocer. No estaba desnudo, todo lo contrario, vestía con un elegante terno azul marino a rayas y una corbata a juego, lo que lo hacía aún más apetecible para mis ojos. El casco blanco lo tenía entre sus manos, lo que dejaba al descubierto su cabello castaño exquisitamente desordenado que no vi ayer, y que imaginé acariciar mientras probaba esos labios rojos.

Mi respiración volvió a agitarse sin darme cuenta, y sentí su mirada intensamente triunfal en mí.

— ¿Pasó algo con la obra? Estaba a punto de dirigirme ahí. —

— No, todo lo contrario. Lo que vengo a tratar es un tema más... urgente...

— Oh — dije como un suspiro— Un momento —me paré y camine al otro lado del escritorio dándole la espalda. Fingí buscar unos papeles que no necesitaría para ocultar mis nervios, y disimular las miles de sensaciones que experimentaba mi cuerpo a su cercanía.

¿Qué tenía este hombre que con solo una mirada suya tenía mi cuerpo vibrando por placer?

De pronto, mi cintura que cubría la mini falda beige que había escogido portar este día se vio invadida por unas manos grandes y cálidas, mi cadera se ciñó al toque fuerte y varonil que ejerció Edward hacia su cuerpo y reaccionó de inmediato a la presión de su erección, cobrando vida propia.

¿Qué magnetismo sexual podía tener Edward sobre mí?

Quise responderle, decirle que me dejara, que no me tocara, que él no era nada mío, que se alejara, pero no podía, estaba anonadada... disfrutando de cómo su olor y su aliento se impactaba contra mi cuello.

— Sé como te excitas cuando me miras... Isabella —susurró erizándome la piel.

Y no supe que hacer... estaba en las garras de un león.

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Gracias por leer... Solo quiero decirles que esta historia irá de a pocos desarrollándose y mostrando la trama. No se desanimen en leerla! Espero les guste!


TERMINOS:

(*) Bienal: La Bienal de Arquitectura se realiza cada dos años. los invitados son arquitectos, empresas constructoras, profesionales de la construcción, y estudiantes de las universidades internacionales. Se hacen exposiciones de trabajos, en los cuales hay reflexión, intercambio de ideas, debates, y demás actividades relacionados a la Arquitectura nacional.

(*) Policarbonato: Es un grupo de termoplásticos (material que a temperatura ambiente, es deformable, y puede adoptar cualquier forma, cuando se calienta se derrite, y si se enfria mucho, se endurece) de fácil trabajo, y son utilizados ampliamente en la manufactura moderna. Un ejemplo de su uso, se encuentra en las coberturas de lugares grandes, auditorios, canchas de futbol cerrados, centros comerciales, etc. (fotos en mi perfil)

(*) Drywall: Es un sistema multifuncional no convencional de tabiques ligeros compuestos de placas de yeso o fibrocemento, modulados con ejes de fácil estructuración e instalación que puede ser utilizado tanto para interiores como exteriores.

(*) Capataz: Persona que vigila y conduce una obra de construcción y a un cierto número de trabajadores - obreros-.

(*) Zapatas: (arq) Pieza puesta horizontalmente sobre la cabeza de un pie derecho -columna- para sostener la carrera que va encima y aminorar su vano. (RAE) ES DECIR: la zapata(s) es lo básico en las construcciones, ya que soportan todo el peso de la estructura, y así no se caen las casas =) y la excavación de ellas, es lo primero que se hace en una obra