Título: Una noche en Nápoles
Fandom: Axis Powers Hetalia
Pairing: España/Italia del Sur
Clasificación: K+
Advertencias: Utilizo los nombres humanos. Antonio para España y Lovino/Lovi para Italia del Sur. Poemas cutres por mi parte (y la de Antonio).
Palabras: 688
Notas: esto ocurriría una noche en Nápoles, no en la Nápoles actual, pero sí una más antigua. Imagínense que es una fecha muy cercana a la primera guerra mundial. Hay que añadir la historia de Sodoma y Gomorra (Génesis 19 y siguientes). Y esta canción es imprescindible: h t t p : / / w w w . y o u t u b e. c o m / w a t c h ? v = 4 q T s v 7 7 U F Z g. Porque esto no es un songfic, pero está íntimamente ligado a esta melodía ^^


Si el cielo y la tierra fueran una,
amor mío, en decir no dudaría
que un ángel descendió de la mía,
distante, dulce luna.

—Eres un ñoño, Antonio.

Le gusta decir ñoño. Es un juego de palabras en la oscuridad y un pequeño reto pronunciarlo entre los labios finos y los dientes emblanquecidos. Le gusta ver cómo el otro le sonríe con el hoyuelo a punto de saltar de su mejilla de puro amor, como si en cualquier momento fuera a sostenerlo y lo vaya a abrazar suavemente, como si todavía fuera su niño y algo más.

Siempre.

—Porque te quiero, te adoro, te amo, mi estimado Lovino.

Como cada noche en la que se siente poeta, le deja sin palabras. Sigue sin creerse cómo es posible tenga tanto azúcar en las venas, cómo puede estar tan desesperado, cómo puede dedicarle incluso el más ínfimo de sus pensamientos.

Hoy he encontrado un ángel
de rostro bello,
un ángel humano en un laurel,
más puro que el mundo entero.

—Vaya mierda de rima.

—Bien que no te quejabas cuando te leía la Biblia como si de una novelilla para mujeres se tratase.

¿Le perdonará acaso tal blasfemia sin sentido?
Pues así son todas las relaciones humanas; extrañas, incoherentes, comprendidas y contradictorias: el amor se encontrará al lado del odio, el rechazo apartará al cariño y el egoísmo se dejará acariciar por la benevolencia.

En Nápoles, la luna parece estar mecida por las estrellas y da la impresión de que la fiesta jamás decaerá. Las temperaturas bajan a dos grados centígrados cada dos horas; él se deja acariciar la espalda. Poco a poco, sin prisas, sin preocupaciones.

Los hombres ricos continuarán celebrándolo con alcohol y mujeres si todavía no están ligados a los deberes del matrimonio ni son unos enfermos.
Y, sin embargo, el mundo se deshace.

—Fíjate. Pareces tener las raíces de unas alas bajo los omóplatos, mi amor.
—Mentiroso. ¡Y para ya de llamarme «mi amor», capullo!

Lo ignora y roza sus labios en un punto sin concretar entre la nuca y la raíz del cabello. Y Romano que, por un par de diminutos segundos, no se levanta y se dirige al diván, se queda sin insultos. Siente cómo sus manos tocan allí y allá.

Hasta que tiembla.

Te diría tantas cosas,
ángel querido...
Pero mi corazón perdido
sólo quiere traer mil rosas.

—No continúes, no sigas. Acabaremos como los sodomitas. Moriremos entre azufre y fuego.
—¿Y no te importaría disfrutar de la vida por un momento, Lovino?
—Claro que...

No le deja acabar.

Lo besa.
Lo besa hasta que lo deja sin aliento.
Lo besa tanto y tan profundo que cree que en algún momento un demonio vendrá y le arrancará el corazón y se quedará con él en la mano, de tan fuerte que le late.

Llévame, ángel mío,
hasta el cielo.
Ya que por ti muero
y desciendo al río.

—De esto no me pondré confesar ni delante del Papa, perro. La próxima vez te cortaré la cola antes de que la remuevas feliz delante de mí.
—Pero pensaba que te gustaba...

Se lame los labios y modula la voz hasta que es un susurro; si esto no pretendía ser pícaro, Romano podrá declararse cardenal inmediatamente. Se queda tan rojo como las amapolas.

—Cabrón, ¡para ya, que me quedo sin excusas!

Ahora sí que desea levantarse e irse. ¿Le perdonará acaso que huya para no dar el siguiente paso?
No, no cree. No es Romano mismo quien se aferra de la mano y se hace caer debajo, quien le suplica que no se vaya.

—Esta noche no, Lovino, esta noche no, por favor, piacere, por favor te lo pido.

Nunca le dirá abiertamente que se quede con él y le conceda un poco más de su alma y de su carne.

Deshaz los nudos,
rompe las cadenas,
llévame a las celestiales almenas,
donde viven tus milagros.

En Nápoles, esta noche un ángel sin alas se ha dormido en sus cielos con el más alegre de los reinos.


Y como soy una sosa y la universidad me roba las fuerzas, agradeceré a toda la gente que ha comentado esto.

Gracias a AliceIggyKirkland, Angel-Kyra, Atsun, Cat bastard, Cutthroat Pixie, goldenapple-95, Kokoro-koko, Loto de Origami, Misaki-chu, MonacoSiria, Naruko Ninja Z, .Angel, Nickte, Paula Elric, REMULA BLACK, russia-sama, Veritas Temporis Filia y YuriyKuznetsov por agregar este pequeño recopilatorio a sus favoritos. Y gracias por los 9 alerts, que es el fanfic que más tiene (y no me extraña xD).

Gracias por los 29 comentarios (de momento :3), por vuestros comentarios, por vuestras expresiones y vuestras alegrías. Sois un amor.

Gracias por los 2105 Hits. Con poco más de 10000 palabras, es una de las historias más visitadas en mi perfil, y no hay mes en el que no haya dos o tres visitas que, obviamente, alegran ^^

Esta no será mi última historia de Hetalia (¡lo prometo!). Pero, con esto, siento que cierro parte de un ciclo.

¡Nos vemos!