¿Qué pasaria si…?

Aclaración: Este fan fic está inspirado en parte en las películas "Padre de Familia" y "Si tuviera 30".

Todos los personajes son de "The Big Bang Theory", ninguno es mío.

Capítulo 1: Las imposibles curvas del espacio-tiempo.

Penny terminaba de ver "Padre de Familia" y se había enternecido con la escena final, con esa larga y prometedora conversación, que hacía ilusionarse que se reviviría el amor, y que todo sería bonito y feliz. Pero cuando terminó, miró en torno suyo y vio su sala de estar revuelta, sus ropas esparcidas y un montón de paquetes de comida esparcidos por el suelo. Nunca le había molestado, pero hacia más notoria la diferencia entre su realidad y la fantasía de la película.

"Mañana ordeno", se dijo Penny, y se fue a dormir.

Se lavó los dientes, se puso crema, despejó de ropas parte de su cama, y se acostó. A veces se sentía sola. Pero siempre había deseado esa independencia. Hacer lo que quería, lo que se le viniera en gana. Pasarlo bien. Por eso había pensado en ser actriz. Por eso había venido a Pasadena, alejándose de la tutela de sus padres y buscando cumplir su sueño. Aún no había logrado ser actriz, pero vivía sola y era medianamente independiente. Había salido con los chicos que quería, hasta que Leonard le mostró cuan idiotas eran. Leonard… Penny suspiró frustrada. No quería a Leonard, pero no sabía bien que sentía por él. Simpatía. A veces –"solo a veces" pensó para sí- lo extrañaba. Suspiró y se dio media vuelta para dormir.

"Me pregunto qué habría pasado si…" pensó antes de dormirse.

….

"Amor, me voy. Nos vemos a la tarde"

"Te amo, Leonard"

"Y yo a ti"

El sonido de una puerta cerrándose la despertó. ¿Había soñado todo esto? Se incorporó sobresaltada, con un extraño sabor a la boca. Parecía temprano. No reconocía la habitación donde estaba, nada le era familiar… excepto…

Sintió como un dolor en su vientre y se llevo las manos a la altura de su estómago.

"¡Aaaahhhh!" – gritó asustada. Su usualmente plano vientre estaba hinchado, como si tuviera seis meses de embarazo.

"No, esto es un mal sueño", pensó. Se pellizcó y forzó a despertar, sin resultado.

"Ok, no más palomitas de maíz y vino" – se dijo- "Bueno, tal vez vino sí, pero no mezclado con palomitas de maíz".

Se sentó al borde de la cama. "¿Qué está pasando aquí?" se preguntó.

Miró en dirección al mueble frente a la cama, donde estaba lo único que había reconocido. Ahí estaba una de la figuras de acción de Leonard, junto a una de sus muñecas. "Hey! ¿Qué está haciendo esto aquí?". Tomó su muñeca y miró la figura de acción, dudando. Finalmente, también la tomó y decidió ir a explorar la casa.

Primero pasó al baño que estaba en la pieza, solo para descartar que estaba sola en la habitación… aunque si había alguien en la casa, lo más probable era que ya hubiese aparecido cuando ella gritó.

Entró al baño, y al mirarse en el espejo (un enorme espejo sobre el lavamanos), pudo ver su figura. Ahí estaba ese enorme estómago, como si realmente estuviese embarazada. Hizo una mueca de descontento. Su cara tampoco parecía mejor. Y no era la mala cara que ella acostumbraba a ver en su pequeño espejo todas las mañanas. Parecía un rostro de una mujer con algunos años más, una Penny cercana a los treinta años. Penny se alejó molesta.

"Esto es muy raro" –pensó. "Ey! ¿qué es esto?"

Había observado en la repisa del baño una crema nueva de su marca favorita. "No conozco esta crema, debe ser nueva. Bien, al menos quien viva aquí conoce algo".

Volvió a la pieza y miró bajo la cama. Ahí estaba un bate de beisbol. Le costó mucho alcanzarlo, pero más difícil fue levantarse luego de obtenerlo.

"Bueno, ya tengo un arma" –se dijo- "y ya puedo decirle a Leonard que no soy la única persona en Pasadena en dormir con un bate".

Dejó los muñecos y salió de la habitación con el bate. Se encontró frente a unas escaleras. Estaba en un segundo piso, y al parecer, había otras dos habitaciones. Pensó en escapar, aprovechando que al parecer estaba sola, pero decidió ver rápidamente las otras habitaciones antes de huir. A lo mejor encontraba algo que podría serle de ayuda.

Entro a la habitación más cercana. Era preciosa. Era una pieza para bebé.

"¡Qué lindo!" -se dijo. La pieza estaba pintada en tonos celestes, imitando el cielo, con algunas nubes blancas y estrellas. De hecho, estaba segura que las estrellas pintadas se correspondían con algunas constelaciones que los chicos una vez trataron de mostrarle en el techo. Penny sacudió la cabeza, extrañada. "Creo que me he juntado mucho con ellos". Al medio de la pieza, había una cuna, con algunos peluches; el resto del mobiliario de la habitación consistía en una cajonera y un sillón que se mecía. Al parecer, la pieza aún no estaba lista, y faltaban algunas cosas. Penny suspiró y volvió a su realidad.

"A lo mejor, alguien me secuestró para que fuese vientre de alquiler en contra de mi voluntad, y mientras me mantiene aquí, está arreglando la pieza para su bebé".

Penny se estremeció. Era una idea descabellada, pero era la única idea que se le ocurría frente a todo lo que estaba viendo desde que despertó. Y sólo recordó a una persona que le preguntó si deseaba ser vientre de alquiler: Sheldon.

"Si Sheldon anda tras esto, ni su madre lo podrá salvar de mi venganza".

Penny empuñó el bate y se dirigió a la otra habitación. Abrió la puerta, y se encontró con una pieza pequeña, con cortinas azules cerrada, y con varios posters de Star Trek y de otras películas. Parecía una pieza de estudio, con un escritorio donde había un computador portátil, impresora multifuncional, parlantes, algunos libros, y un lapicero con lápices y marcadores. También había unos armarios y estantes, donde vio la colección de figuras de Leonard, una aparente colección de películas y videojuegos, cajas que no se atrevió a revisar, y en un rincón distintos aparatos de Nintendo.

"¿Y por qué esto está aquí?" – Penny se preguntó al reconocer un Nintendo DS en un rincón, como si estuviese olvidado- "no creo que esté obsoleto".

Penny salió de la pieza, y respiró hondo. Esto estaba cada vez más difícil. Quien viviese ahí tenía los mismos gustos de Leonard. ¿Y si Leonard estuviese implicado en esta operación…? Rechazó la idea, aunque sabía que él estaba enamorado de ella… y más de alguna vez leyó de gente que se había trastornado y llegaba a raptar o a matar por amor. "Bueno, supongo que si me quisieran muerta, ya lo estaría".

Penny tembló ante la idea, y decidió salir. Bajó con cuidado al primer piso, con una mano llevando el bate, y con la otra mano sosteniendo su estómago. Lo primero que vio fue una sala de estar pequeña, con sillones claros y algunas sillas. Miraban hacia la pared, donde había un televisor muy delgado, como si fuese un cuadro. Penny se acercó y lo tocó. "No sabía que ya hubiesen tan delgados", pensó.

Miró la habitación, a un lado había un ventanal que daba a un pequeño jardín, al otro lado podía ver el comedor, y frente a ella una chimenea falsa. "¡Qué dulce!" –pensó al divisar una foto de una pareja de novios. Se acercó a mirar, tal vez podría darle alguna indicación de los dueños de la casa. Pero quedó paralizada al ver mejor la foto.

"¡Es imposible!"- exclamó al mismo tiempo que dejaba caer el bate a un costado. En la foto aparecía una sonriente Penny vestida de novia, junto a un flamante Leonard vestido de novio.

"¡Oh, Dios!, no puede ser" – Penny tanteó con una mano tras suyo hasta dar con una silla y se sentó. Algo en su vientre se movió, como dando unas pataditas.

"Oh, no" – dijo, mientras afirmaba su vientre con sus dos manos

En eso sonó un teléfono. Pensó en ir a contestar, pero se sentía muy cansada, y francamente sobrepasada por todo, especialmente por esa foto. Escuchó el contestador automático:

"Hola, esta es la casa de Leonard y Penny Hofstadter. Ahora no es posible responder, pero si lo desea, deje un mensaje."

"Leonard y Penny Hofstadter…" repitió a sus adentros. Eso era malo. Muy malo. Una sonrisa le surgió al pensar que ni siquiera sabía escribir ese apellido. "No, esto es malo".

Pensó que la voz del contestador ni siquiera se parecía a la de ella… tal vez si fuera la voz de Leonard… Pero se detuvo al oír el mensaje.

"¿Sra. Hofstadter? Llamo de la consulta de la Doctora Winnicott para confirmar su hora de mañana, a las 15. avisar cualquier indisposición de asistir."

Penny quiso alcanzar el teléfono, preguntar por qué tenía una hora al día siguiente, qué tipo de Doctora era esa Doctora Winnicott, ¿psiquiatra tal vez?, porque sospechaba que estaba loca, ella o el mundo. Pero no sabía dónde estaba el teléfono, y el silencio regresó a la casa.

"Oh, no"- repitió. Intentó ponerse de pie, y luego de tres intentos, lo consiguió. Sentía que su vientre era enorme. Caminó hacia el comedor. Vio una mesa para seis personas, y sus sillas, y en un costado, la puerta de la cocina. Divisó la puerta de salida cerca de las escaleras; bajo las escaleras había un perchero con un par de cortavientos.

"Bien, no sé dónde estoy, ni siquiera estoy segura de que día sea hoy. Creo que lo mejor es tratar de llamar a alguien, o ver algún modo de averiguar esto". Caminó a la cocina, sospechando que el teléfono se encontraba ahí.

La cocina era agradable. No muy grande, pero lo bastante amplia para caminar con su enorme estómago. Vio un teléfono inalámbrico sobre un mesón. O al menos, eso le pareció. Era más pequeño, con números para marcar, pero tenía una pantalla como si fuese un celular. Algo le decía a Penny que no era celular. Agitada, Penny marcó el primer número que le vino a la mente. "Mierda" –se dijo al pensar que había marcado el número de su departamento. Pero se quedó esperando por si acaso.

La pantalla se iluminó y apareció una grabación de Howard y Bernadette.

"Hola, Hola" –las inconfundibles voces de Bernadette y Howard le respondieron- "este es el nido de amor de Berny/Bernadette" –dijo Howard en la grabación- "y de Howie/ Howard Wolowitz" –añadió Bernadette- "gran científico de distinguida labor" –apuntó Howard- "Oh, Howard"- se quejó Bernadette y continúo- "Si deseas dejar un mensaje, solo hazlo". Howard y Bernadette parecían mirar en silencio, esperando algo. "¿Listo?" –preguntó Howard a Bernadette, y sonó un timbre para grabar.

Penny colgó. Ya era suficiente chocante escuchar a Howard y Bernadette juntos, como además para verlos. Se preguntó si la grabación que en teoría había hecho con Leonard también era en video. Pero un golpeteo en la puerta de entrada la distrajo.

"Ya voy!" –gritó. Luego pensó que eso era imprudente. Una parte importante de si misma aún no terminaba de rechazar la idea de estar en contra de su voluntad y ser parte de un extraño y aberrante experimento. Con cansancio, arrastró sus pies hasta la sala de estar para recuperar el bate. Lo tomó y se encaminó a la puerta. Tomó el bate con firmeza entre sus manos, pero tuvo que liberar una mano para abrir la puerta. Sonó otro golpeteó, aunque a la altura de su cintura. "Ya!" –gritó.

Bajó el bate, ya que la puerta tenía cerrojo. "Pero si yo escuché que la cerraban por fuera" –pensó Penny, cuando vio un pequeño estante cerca, con un juego de llaves. "El hombre es un animal de costumbres" pensó, y tomó las llaves. El cerrojo abrió sin problemas. Un cerrojo que se abría en contacto con la llave.

Otro golpeteó. "Ya!" –contestó Penny, tomando el bate con una mano y abriendo la puerta con la otra. Y entonces apareció un perro labrador, que entró con absoluta confianza.

Penny bajó el bate y cerró la puerta. "¡Qué lindo!, ¿cómo te llamas?" –le dijo, mientras intentaba agacharse para hacerle cariño y tomar el collar.

El perro se dejó acariciar, y pareció oler a Penny. Pero entonces, se pusó en alerta, y miró a Penny, como observándola. "Quieto!" –dijo Penny. Tomó el collar y leyó "Sargento Big Boy Hofstadter". Le acarició de nuevo entre las orejas- "¿quién te puso ese nombre, pobrecito?". El perro pareció relajarse y lamió las manos de Penny. Luego ladró.

"¿Qué quieres?, ¿tienes hambre?, está bien, veré que puedo encontrar".

Penny se dirigió a la cocina, y el perro la siguió. "Bien, parece que estoy casada, estoy embarazada y soy dueña de un perro… ¿qué más debería saber?" –comentó Penny mientras buscaba la comida del perro. El perro la miraba, y luego ladró a un estante cerca de la cocina.

"¿Ahí está tu comida?" –preguntó Penny. Abrió el estante y, efectivamente, ahí estaba una bolsa de comida para perros, además de un plato, un set de juguetes para mascotas nuevo, y dos correas para pasear al animal. "Si, aquí está…todo" –dijo Penny. Tomó el plato y le sirvió comida.

"¿Eres inteligente?, ¿Sabes dónde puedo conseguir un trago?" –el perro la miró como si estuviese confundido. –"No importa, no creo que pueda tomar en este estado". Penny se tomó el vientre. Cada vez aceptaba más que la teoría de un embarazo (ya sea propio o como vientre de alquiler) era una de las teorías más fuertes en la actual situación.

"Pero tengo hambre y no he desayunado". Sargento Big Boy ladró al refrigerador. "¡Sí, eres un Big Boy!", dijo Penny dirigiéndose al refrigerador. En la puerta había una nota en un papel imantado. Decidió que comería primero y después se preocuparía de la nota.

Intentó abrir el refrigerador, pero no lo logró. "Oh, vamos, no creo que tenga llaves para abrir el refrigerador". En la puerta, además de la nota, vio un comando de números y un botón que decía "identificador de voz". "¿Para qué querría un refrigerador con claves?" –se preguntó Penny angustiada. Presionó el botón de identificador de voz y rogó por acertar. "Abrete, Sésamo". Se escuchó un ruido como de algo que se destraba y la puerta se abrió.

"Bien!"- Penny se sonrió, y sacó del refrigerador dos yogurts con cereales, un trozo de pastel, un plato de comida (sospechaba que del día anterior) y una cerveza sin alcohol ("¡Dios bendiga la cerveza sin alcohol!").

Penny dejó todo en el mesón, y se sentó en un piso. Se volvió a incorporar cuando el perro ladró mirando a la llave de la cocina. Sacó un segundo plato del estante del perro, le puso agua y se lo dejó junto al de comida. Se acercó al refrigerador a sacar la nota, y observó algo. En el tablero de códigos había una pequeña pantalla con la fecha: 20 de Febrero de 2014. Penny se estremeció.

"Noo, es un error. Todos los aparatos electrónicos se confunden con la fecha, verdad?" –el perro la miraba, después de haber comido.

"Ok, voy a comer, y tú harás, lo que sea que hagas". El perro ladró y se acostó cerca de ella. "Está bien. Voy a comer y después leeré la nota".

Penny comió, tratando de aparentar normalidad. Pero la cerveza le dio asco y no pudo terminarla. Por suerte, el pastel sabía muy bien y lo devoró. Calentó la comida (no tuvo problemas con el moderno horno microondas) y también pudo disfrutarla.

Entonces, tomó la nota y se dirigió a la sala de estar. El perro levantó la cabeza y las orejas, atento.

"Si quieres, acompáñame" –le dijo Penny- "Sólo quiero estar cómoda para lo que sea".

Nuevamente arrastró sus pies hasta la sala de estar, y se dejó caer sobre el sillón.

Leyó la nota:

"Penny:

Sé que me odias por esto, pero insisto en que comas los alimentos que señaló la Doctora…tu sabes, los que tienen el sello verde…"

Penny pensó que quien fuera, estaba muy equivocado al querer decirle cómo y qué cosas debía comer. Ella era una persona independiente. Pero no se equivocaba en que lo odiaba. Siguió leyendo.

"…Bueno, también te aviso que es probable que los chicos me acompañen hoy día. Jueves de "Todo puede Suceder", tú sabes. Yo llevaré la comida, no te preocupes. Ah! Mañana hay que llamar al supermercado para que traigan la mercadería.

Y por último, sólo decirte que te quiero mucho. Que soy el hombre más feliz de la tierra.

Te amo,

Leonard."

Miró la nota una y otra vez. Recordó cuando tiempo atrás, Leonard le envío un e-mail de agradecimiento, después de sus primeros días juntos. Él le había pedido que lo borrara, pero su curiosidad era más fuerte, y lo leyó y lo guardó. Miró ahora esta nota. Detalles sobre la vida cotidiana de la casa, la última palabra sobre alguna discusión, y la despedida. Leonard claramente aparecía en todo. Peor si llegaba a casa acompañado.

"Te amo,"

Trató de no pensar en esa frase, ni en las pataditas que sentía en el vientre. Tenía que esperar y exigir una explicación a Leonard Hofstadter.