Disclaimer: Hanasakeru Seishonen no me pertenece, todo el crédito a Natsumi Itsuki. Tomé los personajes prestados para esta historia, sin fines de lucro.

Chapter II

.

La celebración marchó a un ritmo moderado en el transcurso de la fría noche.

Los invitados se presentaron puntuales en la sala de toque, algunos con vestimentas algos extravagantes, y otros con unos atavíos que resaltaban con demasía la formalidad atribuida. Lo evidente es que, se tomaron con seriedad la fiesta organizada, siendo mas especifico, lo planeado por la casa real.

Se rumoreó que gracias a la petición de visitas de unos colegas inversionistas, los Di'Raginei aprovecharon el pedido para idear una clase de velada, donde se convocarían personas importantes y de títulos nobiliarios, amigos cercanos, y todas esas cuestiones que ameritan a un suceso solemne. Ya que no era un secreto que, el país optaba por desatenderse de algunos protocolos excesivos en cuanto a deberes imperiales.

La prensa no desaprovechó tal ocasión. Teniendo el permiso de poder conjuntarse en un reducido grupo de profesionales, se plantearon en no llamar la atención, que era una de las condiciones a cumplir para poder acudir. Un alboroto o desorden no estaba permitido, así que léase a ser responsables y aguardarse a la expectativa de aquello que podría ser lo verdaderamente significativo, para un festín como el que se veía.

El diseño de decoración fue de un acertado azul eléctrico, que se torna de una gama blanquecina a un negruzco sobresaliente. El lugar estaba casi en penumbras, a no ser por unas velas que llameaban en las superficies de las mesas, y que apenas lograba a distinguir las caras de los presentes. En los alrededores había fuentes y cascadas que sonaban en un tono reconciliador, adjudicándole a una fugar vacaciones de deleite. Se cobra en un gancho que a la mayoría gustaba, y no contradice la clase de finura que destila. La mayor parte de la comida se guarecía en un soporte de picada, pero ya habían servidos parte de su exquisitez. El paladar degustaba agradecido. Si, era como una velada nocturna.

Li Ren se encontraba sentado en una de las tantas mesas distribuidas. A un lado tenía a Harry Burnsworth. Un poderoso industrial, de gran repercusión en las producciones del país. Por lo que su presencia en esa súbita fiesta es de razonable cuestionamiento.

Harry le invitó a acompañarle en su estadía a Raginei, o en su defecto le arrastró con él.

No le incordiaba esa confianza que le concedía, es más bien una actitud reconfortante. Es considerado una de las personas más cercanas al magnate, algo parecido a su mano derecha, por lo que puede tutearle y dejarse remolcar con su buen consentimiento. Pero siendo sincero, Harry seguía hilando una capa de misterio, que es reservada, y que solo guarda para su persona. Sus enlaces se inclinan más a lo profesional, que a lo personal. Sin embargo existía esa afinidad en ambos, que los hacía un equipo ponderado, de entendimiento y eficiencia. Lleva años de conocerle cuando el hombre fue en busca de un cabecilla ágil que le ayudara en muchas de las operaciones textileras esparcidas en los confines del nuevo mundo. En el tris que Harry miró al joven chino, no le queda la duda a quien requería.

Esa mañana Ren analizaba unos planos que iban a hacer entregados a Inglaterra para una fabrica que se edificaba con rapidez, cuando el Burnsworth interrumpe su estudio y le pide que realice una maleta, pues partían de inmediato a Raginei. Guarda en llave los esbozos y va a hacer el pedido, aun con las ganas tan precarias de querer ir. El motivo del viaje le era desconocido, pero no se niega. Ya Harry le avisaría de que iba la prisa.

Y ahora mirando esa expresión de serenidad y sabiduría tan suya, todavía ignoraba la razón de esa festividad… Se pregunta ¿Que demonios estaba pasando?

Repasó en un barrido a su entorno y observa la animosidad con que charlaban los demás visitantes. Posiblemente se conserva la sospecha de que si en verdad, la fiesta era debida a sus honores.

No, no lo era.

Intuía que Harry conocía con autenticidad, que era lo que ocurriría. De alguna u otra manera lo sabía, y debía ser importante. El número de invitados se acercaba a una cifra prudente, eso lo podía notar. Una fiesta así hecha de la nada, es poco convincente para tanto cuidado, y la discreción retozaba con un filo limado en su punta.

— ¿Estas intrigado de lo que pueda pasar Ren?

Harry decide preguntar. Y Ren acaba de confirmar que el hombre sabe.

— Dime es…—No pudo terminar de hablar. Alguien proyectó su absoluto halo de fuerza, y una suave melodía inunda la sala.

La oscuridad no permite captar en un primer plano a la persona, pero esta se va esfumando y proyecta una tenue visualización.

Esta claro que por la forma de moverse y el molde de su figura, se trata de una mujer.

Les exponía un baile con movimientos fluidos y flexibles. A lo que se le llama una danza de vientre. Es novedoso que la entrada y bienvenida sea mostrada de esa forma. Es… sorprendente que eso estuviera pasando ¿No es Raginei, el país discreto que respeta hasta el arropaje tradicional?

Si la joven quería atraer miradas, sin rechistar es lo que se haría. Sus desplazamientos hipnotizaban a que siguieran sus pasos, fuera pestañeos y vista fija. El desplazar de su traje la volvía más sugestiva y sensual de lo que se podría ver en uno de esos concursos de bailes en promoción.

El vestuario era confeccionado de un corpiño y una pollera de color blanco y marfil, con flecos hechos de mostacillas, bañados en pedrería en la abertura de la cintura. Los accesorios realzaban esa exclusividad y el manto cristalino martirizaba en sus andares gráciles. Adquiría una innata naturalidad en sus reflejos y gestos, que plasmaba el disfrute de la bailarina en su delicia de baile. Una perfecta sincronización.

A cada instante, a cada entonada de la música, Ren se sentía perdido como un crío que no sabe defenderse de un juego calculado. Mira de nuevo a Harry, y el hombre parece divertido y complacido. Nada cuadraba con algo común y simple. Él no estaba acostumbrado a que la sorpresa le cayera desubicadamente, y Raginei planeaba exactamente eso.

Por lo que en el instante en que baja el sonido y se escucha los aplausos bien merecidos, la voz clara y femenina decide ser directa y pobre aquel que se atragante con la información que daba, que a mas de uno dejo con la quijada tocando suelo.

¡¿Acaso hablaba en serio?

Comienzan a cuchichear y a exclamar en diferentes ademanes, no es de importancia si el acto es grosero u ofensivo. Es que esa noticia era todo menos simplona. No siempre se decía a los vientos la aparición de una princesa que en años pasados, trajo una serie de incógnitas y negativas recelosas. Se trata de esa soberana que dentro de unos años, o meses, quien sabe, será la sucesora del Rey Woold.

Se había logrado decir que al trono se aupaba el Príncipe Sommand, el hijo mayor del actual Rey. Aunque éste, no atinaba a estar en las mejores condiciones para sucumbir al título. Debido a su indisposición, el siguiente en la rama es el Príncipe Rumati, quien era el reputado por altos funcionarios, que holgazanamente se debatían en apuestas tontas, y por él apostaban a que sería el futuro gobernante. Tristemente cualquier estadística y triunfo anticipado, es destruido a sus ojos por una desafiante y segura princesa, que es capaz de deslumbrarlos con esa impresionante y digna mirada.

Nuevamente ella se hace escuchar.

Y con sus palabras arrulladoras deja saber que no se intimidará antes el escepticismo que anega el salón. Saluda educadamente y acuerdan que es mucho mas joven de lo que en una pasada se veía. La vivacidad ardía con solo admirarle.

Estando a un palmo de distancia de la chica, Harry de un segundo a otro, se levanta y le llama por el nombre de pila. Ren queda en blanco, cuando le presenta de un modo abierto y cómplice como el jefe de la familia Fang. Sin hacer esperar a la princesa, se para y le galardona con el respeto de una magnificencia que su estándar merita.

— Solo dime Kajika.

Kajika

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

La revelación llegó a un punto en que si bien, fue sorpresivo e hilarante... el público esperaba a que de pronto, se convirtiera en una mórbida pantomima. De leguas se notaba que no, y esto asestaba como una patada punzante en la boca del estómago.

Carl Rosenthal discernía que entre las sobras razones del anuncio, no esta la de una confabulación tramada, por lo que la hipótesis de ser una broma, queda descartada.

En vista de que la suspicacia y asombro persistían, arraigando a la gente a convertirse en espectadores compulsivos que acechaban el rastro de la Princesa Kajika, la cual había dado por zanjado su introito; pero ellos esperaban a que talvez, le proporcionara mas aclaraciones. Carl se lanza hacia la salida con pocas observaciones sobre él.

Ya respirando aire fresco, se masajea el cogote con evidente fastidio.

A bordo en el avión, no pudo descansar adecuadamente como le hubiera gustado. Sentía el cuerpo agarrotado y cansado, pidiendo la consolación de una suave cama, que relajara cada músculo en tensión.

Ese día en especial, la compañía había estado lleno de imprevistos, baqueteos, montones de archivos encolumnados sin revisar, contratos retrasados que urgían la firma y sello para cerrar, trabajadores de aquí a allá cumpliendo ordenes de su superior, y por si fuera gracioso, sus caprichosas hermanastras habían tenido la brillante idea de pasarse por la empresa y fastidiarle la poca tranquilidad que espoleaba en su oficina, con sus vacías y estúpidas opiniones insidiosas.

Carl no lleva lo que se concreta en términos familiares, una relación cálida de hermanos. Es algo que tampoco le preocupase mucho, es tal como debe ser. Por lo que cuando ellas se sintieron insultadas hasta la médula, por aclarar que sus estudios en la universidad de Cambridge no ayudarían en nada, pues sus conocimientos huían con un vocablo pronunciado por esos sugerentes, aunque inútiles labios. Expulsaron a gritar simpáticos improperios que envidiaría a más de un bribón a la vez. En sus retiradas, tiraron con unas fuerzas monstruosas las manillas de las puertas, asustando algún que otro jornalero que calaba inocentemente por un flanco.

Estaban chifladas.

Se interrogaba si conseguirían maridos que las soportaran. Siendo así, les enviaría a sus cuñados, grandes dotes de estoicismos, ya que él es un experto en eso.

Definitivamente había sido un día productivo.

— Carl no deberías estar aquí en este momento.

El resonar de los zapatos fuerte contra el piso de granito, le avisó que estaba a unos pulgares. Y sin sorprenderse de su seguidilla, le contesta.

— No encuentro la necesidad de no que sea así.

— Sé respetuoso y regresa.

— Mis principios están en su orden correspondiente padre, deja de pensar que es una desconsideración. Sabes que mi ausencia no les afectara en nada.

Pero Nelson Rosenthal es chapado a los modales, y había desaprobado con anterioridad la conducta de su hijo. El que haya ignorado su severa advertencia, es signo de que estaba bien disgustado, aun si su expresión no mostrara mucho.

— Se supone que han proclamado a la próxima soberana ¡Esto es una primicia! y tú sales del salón tan maleducadamente— se agita reprochando con un meneo de cabeza— Eso no es propio de un caballero Carl. Anda vuelve y saluda. Es su alteza.

Eso le suena a una condescendencia que esta muy lejos de querer. Todavía recordaba los semblantes plasmados y críticos. A pesar de que se encuentra agotado y con cuantiosas ganas de irse a descansar, no es ciego. Tuvo el tiempo suficiente para apreciar los rasgos exóticos de la muchacha, y con solo esa característica, el resto es de sumar dos mas dos. No tenía ni la remota idea de con quien mantenía una relación de parentesco, o si es hija del actual Rey. En dilema, alguna suposición es confusa.

Nelson hizo un ruido con la garganta para hacerse notar.

— Lo haría—asegura— No obstante premedito que eso sería casi imposible. Con los demás invitados más que intrigantes, y los periodistas queriendo como mínimo una entrevista, las posibilidades disminuyen en vilo. Será luego.

— Puede que tengas razón—deduce el progenitor— y te pediría que no repitas esta descortesía, no va con los Rosenthal.

Carl reprimió una virada de ojos.

— Claro— dice desinteresadamente, la verdad es que era un asunto despreocupante. En cambio…— De nuevo ha pasado— dice modificando su deje a uno de impotencia.

El mayor endurece la quijada y queda callado. No hay la necesidad de explicar, no hay necesidad de preguntar un por qué.

Es la inútil oración que ha escuchado como un zumbido en los interminables meses que arriban las mercancías rumbo a Nueva Zelanda. Se producen considerables pérdidas que golpean fuertemente a la estabilidad transaccional, al embolso afanado. Son entregas importantes llanamente estropeadas, o robadas. La invasión es un detonador que provoca frustración en los dueños y el descontento de los europeos. No augura ganancias ni nada.

Carl gira y dice firmemente— A diferencia de las anteriores infiltraciones, esta se ha jugado en unos de los depósitos que se embarcarían la próxima semana, en un traslado vía marítima. De acuerdo a lo examinado por El Chealse, el hecho ocurrió en horas de la madrugada, y no hay datos que ayuden a desenredar estos sabotajes. Pilar Jones fue la encargada de avisarme y verificar el caso en cuestión.

Es lo que decía en las hojas de registro. Desgraciadamente la suerte tiraba para otro bando.

— Las posibilidades de que estos ataques prosigan son de un alto positivismo— suspira con aprensión— no podemos permitir que continúen estas jugadas, los altibajos se acotan desorbitadamente. Hay que actuar.

— Lo sé hijo— asiente con una cara de mártir. Son sucesos del cual no se puede culpar, pero tiene una espinita clavada que le puya insistentemente. Nelson es el dueño de la empresa Rosenthal, y las responsabilidades sostienen un mayor peso que en el primogénito. En eso no apresura a Carl, es un joven que busca experiencia, manejo, y es inteligente.

— Ya sabes lo que tenemos que hacer.

— Si. Nos conviene que el asunto sea tratado con la más discreción posible— reflexiona lejanamente— Con algo de suerte, saldremos bien de todo este caos de problemas— vuelve a martirizarse en su adentro.

— Están en una situación comprometedora, una denegación no es lo sensato— apoya Carl.

Se obligaban a pensar en un resultado favorable.

— Esperemos que sea así.

— A lo que se apacigüen, entonces si…

Callan al ver a un personaje, y que por sus típicas vestimentas, es perteneciente al reino de Raginei. Es fácil distinguirlos entre el gentío.

Zesun se coló por un espacio para calmar y dar indicaciones a un mozo que se debatía en un tic nervioso. ¿Que tan difícil es ser un primerizo en eso de atender clientes? El principiante se habría asustado de apreciar la atmósfera pálida, acompañadas de caras alargadas en un buen periodo de ensoñación. Lo conveniente es que esa tiesura había bajado unos escalones, y el proceder se comportó con bastante fluidez.

Le dio una palmada al mesero para que brindara servicios a unos invitados muy familiares.

— Señores ¿Desean algo de tomar?— pregunta ofreciendo en una bandeja de Champán, con servicios incluidos.

Carl esperó a que se acercaran para encarar a los recién llegados, y supo que hasta ahí concluía la conversación privada con su padre.

— Por favor— pidió más por educación que por querer. Nelson negó cuando el mozo le tendió una copa.

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

Harry balanceaba con parsimonia un vaso de vino. El toqueteo que añadía, movía los cubitos de hielo en una desesperante lentitud. Se bebió de un trago lo que faltaba del líquido, y el sabor dulzón traspasa su garganta con ferocidad.

Dejó a Ren a cargo de Kajika, o mirándolo con objetividad se escabulló para brindarles las primeras palabras cruzadas.

Ren es su hombre de mayor confianza. Es esa clase de persona en quien se puede confiar cegatamente, es… un muchacho serio, que vive la vida de forma pacífica, correcta y estable. Hacer las cosas ondeadas a la perfección, es una de las cualidades del chico. Fue criado para no cometer errores, basada en una educación inculcada en los reglamentos de familias de alto rango.

Contaría con la palma de su mano, las atenciones que a Ren le puedan atraer. Y kajika entra en esa categoría tan cerrada.

Atracción puede connotar varios significados. No necesariamente el de pareja, él no tiene porque ser un experto para no darse cuenta de la muda e intensa interacción de esos dos, que le ha resultado lo bastante interesante. Conveniente.

Algo le decía que las estadías, serian de lo más divertidas.

Se sirvió whisky del mostrador más cercano. Exquisito. Definitivamente se llevaría un ejemplar para América.

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

Las miradas seguían sin querer mitigarse un poco. Lo comprendía. Ni siquiera le molestaba.

¿O es que su traje resultaba demasiado llamativo para el ojo humano?

Podía darle un punto de acierto a eso. En estos momentos no se preocuparía del buen ver de su vestidura.

Kajika giró a mirar al joven chino que tenía a un costado. La intriga de saber más, era como un dispositivo que se rehusaba a apagarse, y ella no iba a ser quien apretaría el botón para oprimirlo.

La corta conversación mantenida fue puramente formal. Ren parecía querer guardar el respeto y la cortesía hacia la nueva princesa. Muy educado a decir verdad, pero a Kajika ese factor de rectitud le obstaculiza el entable deseado. Puede que haya sido apresurado que le adjudicara el permiso de llamarle por su nombre. Una princesa no debería actuar a la ligera, sobretodo si es una primeriza para la sociedad, si es la protagonista afortunada de un cuento de hadas, o si es la causante del embebecimiento que acogía la sala.

No quiso ser informal, pero era algo que le había nacido decir desde el instante que cruzó miradas con el extranjero. Quería naturalidad.

— ¿Es la primera vez que vienes a Raginei?

Ren en un punto de esa suave voz, regresa al presente abstractamente. Había estado pensando… distrayéndose en las diminutas gotas que se escurrían por las rendijas de la vidriera, viéndolas jugar a internarse, a reclamar victoria porque eso estaba pasando.

Y debió mostrar un desencaje, porque de nuevo la princesa se hace notar.

— Raginei es un reino en donde los rayos del sol caen implacables sobre el suelo desabrigado, las lluvias son sucesos que en pocas oportunidades se ven venir— iba explicando a medida que observaba lo mismo que Ren— Los antiguos dioses lo nombraban como "las lagrimas derramadas del gran Yahveh" y que correspondía a un ritual que se elaboraba durante tres días para homenajear la bondad del ser eterno. En esas fechas, la necesidad del agua era vital, la guerra amenazaba con llevarse todo por delante, la hambruna y sequía conducía al desespero y locura. Para esa clase de condición, la llovizna se convertía en una bendición de los cielos.

Ren escuchó atentamente lo que su majestad relataba. Y con lo limitado que sabía, se atrevía a describir a Raginei como un país de numerosas costumbres y pegado a sus creencias.

— Es asombroso el transcender de una historia — dice el chino con una breve sonrisa.

— Es más que una historia—repara brevemente— Es reconocer los sacrificios de los antepasados, y lo largo que es la cadena de conflagración… es como si jamás se acabara.

Guerra.

Es como un germen capaz de propagarse, difícilmente de exterminar.

¿La princesa estaría estudiando una situación de tal magnitud? Ahora que fue anunciada públicamente podría convertirse en el blanco de diversas organizaciones… pero no parecía preocupada por esa nimiedad.

La gente alertada por la sonoridad, indagó la raíz de la fuente. Siendo esa parte del palacio, la más sutil y abierta a las afueras, fue fácil ver lo que se acontecía. El revuelo volvió, y los modales se perdieron en la masa de zancadas y alaridos agudos. Los fotógrafos también perdieron la compostura, y corrieron a retratar aquello tan natural para otros, pero tan increíble y maravilloso para Raginei.

Kajika se apartó para no caer en una de las barridas y terminó por abrir el cristalero dejando avanzar a sus queridos invitados.

— ¿No es divertido las sorpresas de este día?— pregunta a Ren, a quien tomó de las manos rápidamente y dirigió a un sitio despegado. Le dio la cara, mostrándole así lo bello que pueden resultar unos ojos de ese color.

Ren tuvo un Déjà vu que lo absorbió largamente. No tuvo que hacer mucho esfuerzo para conocer la sensación de familiaridad. No cuando la tenía en frente, con una cercanía que es casi incorrecta, porque lo traslada a las penumbras de su mente, y a la intensidad que vivió hace pocas horas..

Porque no es razonable que se le haya quedado observando de esa forma tan descarada en el saludo, y que no conformado con eso, vuelva a cometer la misma insensatez.

En que vuelvan a ceder…. ¿Es extraño?

— Yo…— habla con indecisión. El ruido no cesa, al contrario se hace más fuerte. Y lo confunde más, impidiendo formar una oración adecuadamente.

— ¿Desea descansar mi señor?

Agita su cabeza para despertar de lo que sea que estuviera experimentando.

— No es eso… discúlpeme si…— un dedo se posa en sus labios.

Kajika le calla de inmediato. Las explicaciones sobran, los motivos son insignificantes.

— No hemos avanzado mucho que digamos— aclara con una compresión que el chino no entiende— Puedes decime Kajika, te lo consiente la princesa. Así que para mí no es ninguna falta de respeto el que me llames sin honoríficos.

El joven parpadeó, todavía sin comprender con exactitud la frescura y franqueza con que ella le trata ¿Se comportaba así siempre?

Un manto azul que cruza, le tapa la vista. Entreabre la boca un tanto asombrado al distinguir al príncipe Rumati. Sus brazos abrigaban a la chica ejerciendo una presión admisible. La princesa respinga, pero luego se serena y ríe.

— Te he estado buscando desde que finalizó la presentación – le dice cariñosamente— Laini me informó que atendías a un extranjero— y para confirmar la información mira hacia Ren, que al pasar la impresión realiza una reverencia.

— A ti te conozco—dice repentinamente.

Ren mantiene su expresión intacta a espera de que el Príncipe prosiga.

Dedica una ojeada a su alrededor. El acontecimiento lluvioso relaja el ambiente, las conversaciones, se oían con relajo. Sin embargo, aun había gente que no perdía el hilo indiscreto, de querer saber que tanto tiempo le dedicaría su majestad al chino. Un reportero muy concentrado estaba tomando unas fotos hacia su dirección, y al enfocar con la lentilla que el Líder de los Fang le descubrió, con torpeza intentó enmendar el error de su descuido.

¿Buscaban una foto comprometedora? ¿0 simple publicidad?

Harry que había sido testigo de todo, ronda cerca del fotógrafo y le arrebata alegremente la cámara, haciendo que el pobre muchacho se asustara y hablara atropelladamente.

Kajika y Rumati siguieron el rastro. Y cuando vieron a Harry con el dispositivo en manos, no dudaron en posar para que el flash plasmara las sonrisas de recreo que ambos soltaron.

Este revoltijo causó que miraran hacia ellos, llevándose la admiración de ver a dos de los sucesores en plan de gestos y abrazos.

Y es que ellos dos eran… como dos gotas de aguas… como esas gotas que contratodo pronóstico decidieron revelarse el dia de hoy.

Haciendo que esa noche tan extraña pasara con abrir y cerrar de ojos.


¿Que debería decir? Lo siento,no, eso es insulso..

De verdad que... si hay alguien que aun quiera seguir leyendo esto, espero que me tenga paciencia, y con esto no me refiero al largo tiempo que pase sin actualizar, eso fue un asunto que se me escapó de las manos. Mi computadora no quería funcionar, los estudios, la falta de inspiración, y aclaro que este chap ya estaba escrito desde ese misma semana en que publique lo anterior, solo agregué un poco mas y fue forzoso escribirlo. Hasta ahí llego. No mas. Si me pongo en son de pensativa, creo que no actualizaría nada.

Fue un alivio arreglar mi laptop y trabajar desde aquí, Perdón, si se les hace aburrido u.u creo que mi intención en un comienzo era escribir mas... pero volverlo a retomar me ha hecho pensar el rumbo de fic, que siendo sincera, es algo que ni yo se.. Ok tampoco asi xD, pero me gusta hacer las cosas bien, y no a la ligera.

Gracias a:L'Fleur Noir tu comentario me alaga en serio T_T, siento que aun me falta mucho por aprender, mucho por ser una "buena escritora"

natsumi511, L, Hideki, Anzhelika Ksyusha, lizz..

Les contestare mejor a las que tienen cuenta, no me quiero alarga por aquí. Un beso.

Marie'Rox