Hola, tuve que subir el fic nuevamente porque algunas palabras estaban incompletas, perdonen la molestia.

Kiba no me pertenece.


ESTO ES SÓLO EL COMIENZO

Prefacio

Ella era la chica buena y responsable; el era un chico malo y rebelde, sus vidas siempre han estado separadas, pero cuando cursan el último año de escuela, sus rutinas cambiaran drásticamente, poniendo en peligro sus vidas y arriesgando todo por su amor, pero ¿Cuánto durará esto? Muchos problemas tienen que enfrentar y tienen que ser lo suficientemente fuertes para superarlos o ambos caerán en un abismo de eterna oscuridad.

Cuando la calma llega a la ciudad de Templar, las cosas entre los bandos se tensan y cuando llega la hora, crueles batallas se desatan. Pensamientos oscuros y épocas dolorosas abundan en sus cabezas, con el propósito de acumular toda la ira y descargarlas contra el oponente.

Mientras que por otro lado, está la vida normal de un estudiante, con amigos y frecuentes peleas por quien ganó un juego o riñas sin sentido. Dos lados de la vida totalmente opuestos.

Las flores de cerezos son llevadas por el viento y decoran el ambiente con suaves tonos rosas, es la época de la primavera; en la cual, los sentimientos de dos personas chocaran causando un gran caos entre los dos bandos: los Yakuza y los estudiantes normales.

Zed, el jefe de los Jimoto y Roya, la delegada de su clase. Dos almas que se encuentran en plena oscuridad para emerger como una sola luz que derrotara a las tinieblas.

¿Cuánto podrán soportar?

Mentiras

Traiciones

Muertes

Una gran lista de obstáculos que probarán si el amor es suficiente para ganar la batalla…

Luz y oscuridad…

Calma y caos…

Sol y luna…

Polos opuestos que se atraen y muchos sentimientos que se mezclan…

¿En que acabará esto? ¿Podrán ser felices Zed y Roya?

Sin duda superarán todo…

…Pero esto es sólo el comienzo

Capítulo 1: Encuentro

Mi nombre es Roya y estudio en el instituto superior de Templar, tengo diecisiete años y desde que era un niña, he soñado con encontrar a mi príncipe azul; ese de los cuentos del que todas hablan, aunque yo prefiero llamarlo "hombre ideal", así es más practico para mi. Siempre…siempre he tratado de mantenerme con los pies en la tierra y no tratar de vagar por el mundo de los sueños, pero desde que lo conocí no hago más que suspirar e ilusionarme de que algún día el corresponderá mis sentimientos. ¡Si lo vieran! Es tan rebelde y posee un gran anhelo de libertad, es guapo y tiene unos ojos tan hipnotizantes, pero el problema es que es el líder de la pandilla más peligrosa de toda la región de Kanto. Todos lo respetan y le tienen miedo, pero yo he visto algo en su mirada, algo que me inquieta y que me llena de curiosidad, quiero conocerlo, saber más de él, sin embargo…

—Debes estar bromeando—dijo mirándola fríamente—vete y llévate tus sentimientos inútiles contigo—añadió moviendo su mano en ademan de despacharla. Las flores Sakura caían frente a ellos y el estaba apoyado en aquel árbol que tanto le gustaba a Roya, pero el ni siquiera sabía que existía. La carta que ella sostenía se cayó al suelo.

—L…lo siento—dijo y sin más se fue corriendo de ese lugar. Fue algo tonto confesarse y a la vez humillante, no podía ser más patética en este momento.

...

— ¡¿Eh?—.La mirada de sorpresa de sus amigos era de esperarse— ¿Cómo que te declararse a Zed? ¿Estas loca?—preguntó aún sorprendido Mikki.

En el salón 3—B se encontraban todos los amigos de Roya alrededor de su banco, la miraban preocupados y a la vez muy sorprendidos con la repentina confesión de la chica.

—Pero es que ya no aguantaba más, tenía que decírselo—contestó cabizbaja.

—Pobre Roya—chan, yo te consolaré—habló melodramáticamente Ginga— ¡No perdonaré a ese infeliz!

—Cálmate Ginga, no solucionarás nada con enfadarte, recuerda que ese chico peli—plateado es el jefe de los Jimoto—Le recordó Elda.

— ¡Ya lo sé!—Exclamó enfadado.

El timbre sonó y los chicos fueron hacia sus asientos puesto que el profesor no tardaba en llegar, Rebecca puso su mano en el hombro de su amiga y le sonrió.

—Descuida, todo estará bien—dijo antes de sentarse en su banco. Roya asintió por inercia, estaba recordando y memorizando las palabras de Zed, su forma de actuar y de hablar, su mirada…no había nada que se pudiera hacer, estaba irremediablemente enamorada de ese chico de corazón frío.

...

— ¡Ni hablar! ¿Por qué debo pedirle disculpas?—replicó Zed.

—Esa chica tenía buenos sentimientos hacia ti y tu la rechazaste cruelmente, ¿Te parece poco?—regañó Noah, la mano derecha de Zed—Incuso pisoteaste su carta en cuanto se fue.

El lugar en donde se encontraban era la guarida de los Jimoto y de vez en cuando se saltaban las clases para planear las emboscadas a otras escuelas, no por nada son los más fuertes de Kanto.

—Si te preocupa tanto esa chica, ¿Por qué no vas y la consuelas?—dijo sarcásticamente, en su rostro podía notarse el fastidio y el aburrimiento.

—Bien, ya entendí, cambiemos de tema—.Noah suspiró cansinamente, el siempre trataba de que su amigo encontrara a alguien para que dejara sus malas andanzas, el sólo estaba con el porque quería protegerlo y sólo una chica podría hacer entrar en razón al testarudo peli—plateado, sin embargo ninguna chica se ha acercado a el, hasta ahora, pero el muy tonto la rechaza.

—Así me gusta. Bien, mañana nos enfrentaremos al ejército de Dumas, ese gigante pagará por haberme traicionado—.Clavó un cuchillo sobre la mesa y su rostro se vio reflejado en el metal, una sonrisa orgullosa se dejó ver.

—Pero mañana es el cumpleaños de tu madre—le recordó el chico de lentes. Zed frunció el ceño.

—De todos modos ella no me recuerda—dijo con pesar. El silencio se hizo presente y Noah tan sólo pudo acomodar sus lentes y mirar a Zed con angustia.

El timbre que anunciaba el final de las clases sonó y los alumnos se dirigieron raudos a la salida, excepto Roya; quien miraba por la ventana, algo pensativa y con los ojos empañados en lágrimas, Ginga se acercó seriamente hacia la chica.

—Roya—llamó el chico peli—verde—Se que no es el mejor momento, pero tu sabes que me gustas mucho y que haría cualquier cosa por ti, así que por favor dame una oportunidad y te demostraré que soy mejor que ese patán.

La chica miró a su amigo con algo de sorpresa, nunca se tomaba en serio las palabras de Ginga porque siempre acompañaba su declaración con un tono melodramático, pero esta vez lo veía serio y no parecía estar jugando con ella, ojala y pudiera aceptar sus nobles sentimientos, sin embargo, ambos sabían el amor que Roya profesaba por Zed y Ginga no podía hacer nada.

—Lo siento, Ginga, pero yo…—

—Lo sé, créeme que lo sé, pero si me dieras una oportunidad—.Hizo una pausa y cogió las manos de Roya entre las suyas, la miró fijamente y con seriedad—Te juro que te haría la mujer más feliz que pisa esta tierra, sólo dame una oportunidad.

La confesión de su amigo quedó rondando por la cabeza de Roya, pero por más que lo intentara no podía dejar de ver a Ginga sólo como un buen amigo. Salió del instituto y lentamente se fue por el camino más largo a casa, para cuando se dio cuenta ya estaba anocheciendo y no le gustaba para nada por donde se estaba yendo. Apresuró sus pasos y de improviso sintió un temor que la hizo casi correr, delante de ella se encontraban unos tipos con aspecto mafioso que la miraban atentos. Roya fingió no mirarlos y trató de correr, sin embargo, ellos la alcanzaron y le cerraron el paso.

— ¡Vaya, vaya! ¿Qué tenemos aquí? Una hermosa chica—dijo uno de ellos, los otros dos sonrieron con lujuria.

— ¡Eh, Masaru! ¿Qué hacemos con ella?—preguntó el más bajo.

—Tal vez deberíamos divertirnos un rato—respondió el chico.

— ¡No me toquen!—gritó Roya, retrocediendo algunos pasos, pero los tres tipos rieron.

—No se tu, Hyoto, pero yo tengo muchas ganas de jugar—dijo el tal Masaru.

—Adelante—respondió Hyoto, un grito resonó por todo el lugar. El tipo se acercó dispuesto a tocar a Roya, pero una piedra golpeó la cabeza del chico, de entre las sombras salió Zed, mirando con desgano a los tres hombres.

— ¿De nuevo tu? Eres tan problemática—comentó el peli—plateado, Roya lo miró con fastidio.

— ¡N…No necesito que me cuides!—exclamó aparentando molestia, Zed alzó una ceja.

—Como quieras—respondió alzando los hombros, miro de reojo a la chica y le dio la espalda.

— ¡No, espera!—La peli—negra corrió al lado de Zed y apretó su brazo con temor—no me dejes aquí—murmuró asustada, Zed la miró sonriendo con satisfacción, luego observó a los agresores con superioridad.

—Si no se van ahora, no quedará nada de ustedes—advirtió el chico, los mafiosos; al reconocer sus ropas, huyeron despavoridos. Zed suspiró, quería tener algo de diversión, pero…En fin.

—G...gracias—susurró cabizbaja Roya.

—Estas apretando mi brazo—informó Zed.

— ¡Ah! Lo siento—.Soltó el brazo del chico y lo miro de reojo con vergüenza—Adiós—.Fue lo único que se le ocurrió para salir de la situación, no quería verlo a la cara después de la humillación que pasó.

—Espera, si te vas sola te podrían atacar nuevamente—dijo con indiferencia—te acompaño a casa—añadió. Sin decir nada más camino sin esperarla, Roya se apresuró a seguirlo y una sonrisa iluminó su rostro, Zed la miró de reojo y rápidamente quitó su vista de la chica, el no debería estar allí.

Al día siguiente…

— ¿¡Te acompañó a casa!—Exclamó sorprendida Rebecca— ¿Estamos hablando del mismo Zed que te rechazó cruelmente?—. ¡Bien, puso el dedo en la llaga!

—Si, Rebecca, el mismo—respondió—pero, ni siquiera hablamos durante el camino—comentó deprimida.

—Por lo menos sabe tu nombre—

—Ni siquiera eso—dijo tristemente, ya esperaba un regaño por parte de su amiga.

— ¡No puede ser! Tuviste una oportunidad y la rechazaste, por dios Roya…—.El sermón duró hasta que el profesor llegó, Roya no podía estar peor, después de todo Rebecca tenía razón, tuvo una oportunidad y la rechazó, ¡Que tonta!

...

Durante el receso Zed se dedicó a mirar las nubes desde la azotea como si eso fuera lo más importante, hoy no peleó con Dumas y era el cumpleaños de su madre, no sabía si iba a ir, cada día repetía sin cesar: "Me vengaré de ti, Zico" o decía cosas como "Te quitaré a tu preciada Roya" y le pedía que la buscara y la protegiera, pero el no tenía la intención de hacerlo. Día tras día su madre miraba a las medusas y el sólo podía quedarse callado, pero averiguaría quien era ese tal Zico y esa chica.

—Así que aquí estabas, Zed—.Noah vio a su amigo con una de sus típicas expresiones melancólicas—el profesor te esta llamando, dice que es urgente.

—No estoy de humor—contestó Zed. Su amigo se sentó a su lado y ninguno dijo una palabra, el viento sopló y Zed se paró, caminó hasta la pandereta y miró a la gente pasar, teniendo entre sus manos la carta sellada de Roya.

— ¿No vas a leer la carta de la chica? ¿Qué sucede?—preguntó Noah, mirando a Zed; quien tenía la vista fija en alguien— ¿Qué miras?—vio hacia donde observaba su amigo y se encontró con la chica que se le había declarado a Zed.

—Esa chica…—susurró inaudiblemente. Cerró los ojos y se dirigió a la puerta, Noah lo miro y observó por última vez a Roya para luego seguir el camino de su compañero, definitivamente averiguaría todo sobre ella.

...

Ginga se mostraba tan eufórico como siempre, así que Roya dejó de pensar en su confesión por unos momentos para pensar en los exámenes que se avecinaban y en que el molesto profesor la había recomendado como tutora por sus buenas calificaciones, ella nunca se negó por los beneficios que conllevaba enseñar, pero… No es que le desagradaba la idea, es sólo que era la época de exámenes y no quería bajar sus notas por ayudar a unos niños que no estudian por que no se les da la gana y que no le prestaban la más mínima atención, ni modo, tendría que conformarse con los puntos extras que le daba el profesor.

—Roya—san—llamó el profesor—esta es la persona que quiero que ayudes—dijo entregándole un papel a la chica.

—Si, Sebastián—sensei—.Recibió el papel y cuando observó el nombre su mente quedó en blanco… ¡No puede ser!

—Debe haber un error, yo no puedo…—dijo Roya, su voz le temblaba.

—No hay cambios Roya—san, es su obligación como estudiante y compañera el ayudar a otros, usted fue asignada y aceptó voluntariamente el cargo—explicó, Roya tan sólo pudo asentir.

En la oficina de profesores…

—Ni hablar, no necesito un tutor—protestó Zed, Robes—sensei suspiró.

—Zed, es por tu bien—dijo el rubio—si quieres seguir en esta escuela debes pasar los exámenes.

—Lo sé y no me importa—contestó de mala gana—de todos modos nunca voy a clases.

—Esta es tu última oportunidad, si no apruebas te expulsaran y yo no podré seguir protegiéndote ni a ti ni a tu pandilla—.Zed miró a su profesor y chasqueó la lengua, Robes sonrió—Este es el horario en el que van a estudiar tu y tu tutora.

— ¿Tutora? Yo no trato con mujeres—se quejó el chico mirando el papel.

—Pues ahora aprenderás—contestó el profesor, satisfecho con su labor.

—tsk, maldición—mascullo Zed, frotándose el cabello con desesperación y quejándose mientras abandonaba la sala de profesores.

—Este es el principio, Zed—.Robes sonrió y miró por la ventana, era un buen día para salir a caminar.

Después de clases Roya se dirigió con nerviosismo hacia la biblioteca en donde supuestamente estaría Zed, ella no quería esto, pero sino lo hacia el reprobaría y no lo vería más, eso era peor que tener que estar cerca de el todo el tiempo, mirando con esos ojos penetrantes y fríos…no quería pensar en nada más. Llegó al lugar y como era de esperarse, el tenía apoyado los pies sobre la mesa, balanceándose con la silla sin el mínimo respeto por la biblioteca y lo peor es que nadie se atrevía a hablarle.

— ¿Otra vez tu? No me digas que viniste a molestar de nuevo—.El comentario del chico no le hizo nada de gracia a Roya, ella puso con enfado el libro sobre la mesa y miró a Zed con molestia.

—Te guste o no yo seré tu tutora y tendrás que respetarme—dijo decidida, el peli—plateado alzó una ceja y la miró.

—Tienes carácter…—.La mirada de Roya pareció iluminarse—…para ser ingenua y despistada.

—"No llores frente a el"—pensó la chica, se sentó al frente de él y abrió el libro. Comenzó a explicarle la materia, pero el no ponía atención, así que lo regañaba. Trataba de que se concentrara, pero no hacía caso.

—Eres una molestia—.Zed se paró y se fue, dejando sola a Roya.

—"Ya sé que soy una molestia para el. Pude superar su rechazo, ¡ya no debería herirme!, pero aún así… ¿Por qué lo sigo amando?"—pensó tristemente.


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