Konichiwa! Weno, he aquí el primer capi de mi fic de Atsuya-kun! Creo que es un pokito diferente a los otros que he escrito pero me estoy preparando para un trabajito de la eskuela… pero weno, ya saben lo que normalmente les digo: espero que les guste! Nota: en mi fic "Increíble que no te des cuenta!" no me dejaron lugares para el primer capi, así que a petición de Pau-Chan Espitia, el primer lugar será el cine… ya los dejo!

Disclaimer: Inazuma Eleven no es mío. El día en que Atsuya se aparezca vestido de pollo en algún lado, ese día será mío…

Aclaraciones: Cursiva = pensamientos.

Estoy buscando…

1. ¡Yo no vine a ver una película!

Era una mañana casi perfecta, bueno, estaba lejos de perfecta; es más, para los hermanos Fubuki era la peor mañana que hubieran podido tener. Todo por la culpa de ese pequeño… en la noche había dormido como vil tabique y, por la mañana se despertó como chiva loca.

Si uno entraba a la casa de los Fubuki en ese momento, posiblemente sería sacado a patadas por el peli-rosa. La casa estaba hecha un verdadero desastre, lo único que estaba intacto era un banquito, un tazón, una cuchara, la leche y el cereal que el peli-plata comía.

-¿¡Donde esta! – Decía histérico el menor, mientras lanzaba al aire libros, ropa, muebles (sí, aunque no lo crean), etc.… - ¡Maldita sea, no la encuentro! – una diminuta lágrima se escurría por uno de sus ojos.

- … - Shirou sigue comiendo su cereal. Momentos después, se lo termina. Guarda la leche y lleva al lavatrastos su plato. Regresa a su banquito, que seguía intacto, a seguir observando a su hermano.

Atsuya sigue buscando quien sabe que. Moviendo muebles, levantando cosas, husmeando en bolsas. De pronto se detiene y voltea a ver a su hermano. Ambos se miran fijamente…

- ¿Por qué no estas haciendo nada? – dice al fin el peli-rosa, con una cara que asustaría a cualquiera, menos a Shirou que ya estaba acostumbrado.

-Ah, perdón… - se levanta del banquito y camina hasta estar al frente de Atsuya, levanta la mano y le un cachetadón al pobre peli-rosa. - ¡Deja de deshacer la casa! – exclamó el mayor señalando el desastre que había.

- ¡Oye, no me refería a que hicieras algo así! – sobándose su mejilla. - ¡Yo quería que me ayudaras!

- Ah, vaya. – Toma de los hombros a su hermano y lo zarandea. – Aún así, debes calmarte. Recuerda los lugares a donde fuiste antes de perderla. – Atsuya se quita las manos de su hermano de encima. De repente, el menor recuerda algo…

-Me lo podrías haber dicho sin la cachetada ni la zarandeada. – El peli-plata sonríe.

El menor de los Fubuki se dirige a la puerta principal. La abre y sale de la casa.

-Al rato regreso, voy al cine.

-Pero…

-Creo que la pude haber olvidado ahí. – y valiéndole un reverendo cacahuate lo que le iba a decir su hermano, salió azotando la puerta como buen desesperado.

-Pero… Atsuya, sigues en pijama... – Shirou fue por el sillón de la sala que se encontraba en la cocina y lo acomodó donde iba. Se sentó y espero…

El sonido de unas llaves abriendo la puerta se escuchó.

-¿Por qué no me dices que sigo en pijama? – y se fue a cambiarse a su cuarto...

Fubuki Atsuya se encontraba en frente de un edificio, digamos, grande; con anuncios de personas, de un muy conocido "próximamente" entre otras cosas. Llegaba un ligero olor a palomitas y como si fuera poco, un montón de gente hablando. Así es, Fubuki Atsuya se encontraba en el cine.

-Hace algunos días vine aquí con Afuro, a lo mejor la olvidé… - con ese pensamiento en la mente, se puso en marcha.

El peli-rosa entró al cine. Observó a cada persona que le pasara a la lado, cada palomita que servían los chicos que están en la dulcería, y, por mala suerte, husmeando en los bolsillos o bolsas que traían las señoras…

-¡Qué se espere! ¡No le voy a robar nada! – ordenaba el chico de ojos grises a una señora, mientras metía la mano en su bolsa.

-¡Deja ya mi bolsa, niñato! ¿¡Quien me garantiza que no me vas a robar nada! – se quejaba la señora a su vez para luego darle un bolsazo en la cara a Atsuya…

-¡Oiga! ¿¡Qué, acaso tengo cara de ratero? – preguntó el peli-rosa tratándose de quitar la marca "Nine West" de su frente.

-Uhm… - antes de contestarle, la señora huyó…

-… - Atsuya se queda con la boca abierta. - ¡No huya! ¡Todavía no terminó de revisar su bolso!

De pronto, el menor de los Fubuki sintió que alguien se ponía detrás de él, y estaba casi seguro que esa persona no estaba dispuesta a ayudarlo a buscar…

-¿Cómo que revisar su bolso, jovencito? – le preguntó el gerente del cine. Pensándolo bien, ¿ESO realmente era un gerente? dos metros de altura, gafas oscuras, voz demasiado grave y (yo que Atsuya-kun huía de ese lugar) rapado. ¡Wow, que apariencia tan amigable!

-P-pues s-sí, solo lo REVISABA…. – decía mientras tragaba saliva de los nervios. ¿Acaso Fubuki Atsuya estaba siendo intimidado?

-¿COMO QUE REVISAR? – el gerente levantó la voz. Mal hecho gerente. Fubuki Atsuya NO puede ser intimidado y una de las cosas que más le enojaba era que le gritaran. Según él, nadie tenía derecho de gritarle, a excepción de Shirou.

- ¡A mí nadie me grita! – se defendió de la misma forma el peli-rosa, con la mirada que usa cuando juega soccer. El gerente y el pequeño se quedaron mirando mucho tiempo, pareciese que nadie iba ceder, es más quien sabe por que ninguno de los dos quería ceder (ni yo lo sé!)

- Te voy a estar vigilando, niñato. – con esa amenaza, el gerente se retiró del lugar.

Atsuya se tranquilizó, pues toda la gente que pasaba a su lado no quería ni mirarlo de reojo. Recordó a lo que venía, tenía que encontrarla a toda costa, aunque su vida dependiera de ello.

-Me imagino que la olvide en una sala…- y sin más motivo, fue en busca de la sala a la que había ido….

Llegó a la sala 13 del cine, según él, allí había venido el otro día. Sin más explicaciones, se formó en la fila para entrar a ver "Como entretener a la gente", aunque no era la película que había visto ese día. Pasaron décimas de segundo, segundos completos, minutos, cuartos de hora, horas completas, ¡esperen! Horas completas no. Solo fueron minutos. Cuando al fin el oji-grisáceo estaba a punto de entrar a la sala, una oración le arruinó la búsqueda…

-Su boleto por favor. – pidió el chico que recogía las entradas.

- Yo no vine a ver una película, solo quiero entrar…

- Aún así su boleto… - volvió a exigir el empleado.

-Escucha amigo. – el peli-rosa le hizo un ademán de que se acercará. - ¡Yo voy a pasar porque voy a pasar! - … y le dio un puñetazo en la cara dejándolo inconciente. Entonces, el menor paso por encima del empleado inconciente, para meterse en la sala.

- ¿Y nosotros qué? – susurró la multitud que ya había pagado su boletito…

En la sala 13…

Atsuya se encontraba buscando en cada rincón de la sala, en cada bote de palomitas, en cada vaso de refresco y en cada traste de nachos (en las bolsas de las señoras ya no porque le iba mal), lo que llevaba buscando desde la mañana. Se paseo en la filas de hasta arriba y le sorprendió ver a un par de personas que estaban tres escalones más abajo. Aquellos chicos parecían estar muy alegres, hablaban y reían mucho ya que todavía no empezaba la película. El chico de cabello largo- que era uno de aquel par- tenía un leve sonrojo en sus mejillas.

El peli-rosa no dudó ni un instante y como relámpago bajo hasta ese lugar, claro con malas intenciones.

-¡Hola, hola, hola! ¿Se divierten? – dijo burlonamente el chico de ojos grises. El peli-azul y el castaño lo voltean a ver, parecen estar bastante sorprendidos.

-Hola, Atsuya. – saludó el capitán del equipo con bastante naturalidad.

-Hola, A-a-tsu-ya – "dijo" Kazemaru, mientras le aventaba una mirada que claramente no transmitía un buen mensaje.

-¿Y, qué hacen aquí? – preguntó el menor.

-Eso yo debería preguntarte, porque no vas y te sientas en algún lugar. – el lado agresivo de Ichirouta estaba saliendo. Endou tan solo lo ve con miedo, alejándose un poquito de él.

-¿Acaso están en una cita? – interrogó el Fubuki, picándole el cachete al peli-azul con su dedo índice. De pronto se apagaron las luces de la sala. Y la función empezó. –Espera, tú –señala desde donde reproducen las películas. – Si, tú, todavía no la pongas, ya casi terminó de interrogarlo…

- ¿desde cuando salen? – toda la gente que esta en la sala enfoca su mirada hacia el trío de chicos.

-No te incumbe. – contestó con un sonrojo notable…

-Ándale, dime, no seas penoso…

-¿! Qué no sea penoso! ¿¡Ya viste cuanta gente nos esta viendo? – Exclama ya histérico el pobre oji-almendra…

-Sí es lo que menos importa… - se excusa el peli-rosa.

-En un momento vuelvo, Endou-kun. – le sonríe al aludido. En cambio, toma a Atsuya por el cuello de su camisa y lo jala hasta la entrada de la sala.

-¿Qué demonios vas a hacer? – el de cabello largo no contesta, tan solo le da una patada al menor de los Fubuki, sacándolo de la sala. - ¡Auch! ¡Pero se va enterar de esto el presidente de la O.U.U.C.S.I.! – amenaza levantándose del piso (NOTA: O.U.U.C.S.I. = Organización de Ukes Unidos por Cosas Sin Importancia)

-¡Soy yo el presidente, imbécil! – se escucha contestar desde adentro de la sala. (DATO CURIOSO: desde ese día, la O.U.U.C.S.I. crea una suborganización llamada S.C.A.T.= Superescuadrón para Contraatacar a Atsuya Totalmente, el único problema es que Shirou es el único que puede controlarlo, por lo que solo hay una persona en esta suborganización).

Después de la patada que recibió Atsuya, se paseó por todo el cine buscando lo mismo que llevaba todo el maldito día buscando. Pasaron horas, horas que fueron un tormento para los trabajadores del cine, pues Atsuya se puso loco y agresivo, tanto que lo que paso no puede ser explicado por medio de este fic, por lo que tan solo se mostraran los daños:

Numero de heridos: 6 (entre ellos, el que recogía los boletos)

Numero de muertos: ninguno

-Que extraño, juraría que provoqué una explosión- pensó Atsuya…

Daños de propiedad: 3 salas, 1 baño, 7 maquinas de palomitas y hasta ahí deje de contar.

Monto a pagar: 100000000000.

Regresando al cine en su estado actual…

Todo, absolutamente todo estaba hecho un caos. Los empleados se escondían con tan solo escuchar la voz de esa pequeña amenaza peli-rosa. De hecho, el cine ya estaba casi vacío…

-¡Quiero que me la devuelvan! – exigía el causante de aquel caos, mientras amenaza a todos con ¿un balón de soccer? Se encontraba ya fastidiado, arriba de un mostrador de dulces…

- ¡No tengo nada tuyo! – decía el gerente. - ¡Bájate de ahí ahora mismo ó llamó a la policía!

-Hijo de su….! – estaba a punto de maldecir el pelirrosa.

-¿Qué me ibas a decir? – amenazo el gerente señalándolo con el dedo índice.

-¡Que lo quiero mucho!

-Yo ya me fastidié. – dice una empleada. – Sr. Gerente, usted no me paga lo suficiente como para estar aguantando esto. ¡Renuncio! – sale del cine, azotando la puerta principal. Todos vuelven a poner su atención sobre el chico de ojos grises.

-¡si te vas, te regalo entradas gratis para todo el año! – y le aventaron un chorro de boletos en la cara.

-¡Quiero que me la devuelvan! – exigió de nuevo, poniendo el balón en posición para ser pateado. - ¡O si no demando a la empresa de "cines no se que"! – los presentes guardan silencio y miran al chico con perplejidad.

-Amiguito, este cine no es de esa empresa. – se atrevió a decirle un empleado. El peli-rosa lo mira con despreció.

- Ay perdón. – se baja del mostrador y se dirige a la salida, pero le bloquean el camino dos tipotes.

-Ese es el psicópata que le quitó el balón a mi hijo. – dijo una señora. – Ah, y el que deshizo el cine. –el par de tipos se lo llevan, el peli-rosa estaba demasiado cansado para alegar…

En la casa de los Fubuki…

El mismo peli-plata de la mañana se encontraba limpiando el desastre que había dejado su hermano menor. Traía puestos un par de pasadores para que su cabello no se le fuese a cara y un par de guantes de plástico, pues también estaba trapeando el piso.

De pronto se escucha el timbre de la puerta.¡ Es su queridísimo hermanito!

-Hola.- el peli-rosa entra a la casa, su hermano lo mira con extrañeza puesto que viene cubierto de nachos, palomitas y trae un moretón debajo del ojo. – No preguntes nada, por favor. – Shirou guarda silencio, pero Atsuya se le queda viendo de forma rara. – Sé que eres un uke, pero no manches…- señala sus pasadores…

Shirou no dice nada, tan solo se le acerca, toma una palomita que trae Atsuya y la come en señal de burla.

-Se nota que te divertiste…

-Sí mucho. – Contesta el menor. – Si Kazemaru pregunta por mi, dile que no estoy…- se apresuró a decir el peli-rosa a medio dormir pues ya era tarde…

-¿Al menos la encontraste?

-Nop, pero conseguí entradas gratis para el cine. – le avienta los boletos y se sube a dormir.

-Cuidado que acabo de trapear el piso de tu habitación... – ya era tarde, solo se escucho un sonido hueco, proveniente del cuarto de Atsuya. - ¿Qué haré contigo, Atsuya? – Y suspiro con pesadez el peli-plata…

Que les pareció el primer capi? Estuvo gracioso? Los disfrutaron? Hago la conti? Si dijeron que si a esta ultima pregunta me pueden decir en que lugar les gustaría y que pareja les gustaría que interrumpiera Atsuya-kun?

Weno, espero que les haya gustado ¿Qué será lo que esta buscando Atsuya? ¿Qué otras tarugadas hará? Si quieren conti lo sabrán…

Ya me voy! Espero sus reviews!