Disclaimer: Naruto ni sus personajes me pertenecen, todos pertenecen a su autor, Masashi Kishimoto.

Summari: Cupido pensó en el mejor castigo para alguien como él, y lo decidió, no iba a darle más amor. Porque Sasuke Uchiha ya no merecía ser amado.


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Yunmoon projects

Presenta:

BELOVED

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Capítulo 7 – Mi más amada

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Si, pronto la bomba fue soltada también en los medios.

Que sorpresa fue saber que el tan amado playboy, Uchiha Sasuke, ahora iba a sentar cabeza con una linda universitaria pelirrosa heredera de una gran fortuna, la fortuna Haruno, ni más ni menos que Haruno Sakura, la única hija de los Haruno, al parecer nadie sabía que era ciega porque nada de eso había salido en los medios, cosa que agradecía la propia chica y el mismo Sasuke, no quería que pensaran que se casaba con ella por lastimaba, porque no era así, realmente la amaba.

La sensación de luna de miel duró tanto como él pensaba. Las cosas cambiaron y el cambió le gustó. Regresó a vivir a la casa de sus padres, vendiendo ese departamento que le traía recuerdos de su vida como un cabrón, poco después encontró otro, más cerca de su oficina y de la universidad de Sakura, ella estaba feliz también, ya que en ese nuevo departamento Sasuke si la besaba más y ya no sentía el remordimiento de tratarla como una más, aunque aún no habían llegado al sexo. Sí, las cosas iban bien.

Hasta que otra cosa sucedió.

¿Cuándo conocería a los padres de ella? Más pronto de lo que pensó. No había duda.

Como ese día, en el que había decidido juguetear con Sakura en la casa que ella compartía con el idiota de Naruto. El jugueteo de besarla detrás de las orejas y tocarle la espalda debajo de la blusa era algo que le excitaba. Pero toda la excitación se le fue cuando un 'ah' salió de la boca de una mujer y un 'Hum' salió de la boca de un hombre, al saberse observado se separó de Sakura y miró al frente, la chica se levantó nerviosa y él lo hizo poco después.

-Papá, mamá. ¡Bienvenidos!-.

Sin duda alguna Sasuke se puso todo recto e hizo una reverencia ligera, mierda, atrapado jugando al pervertido con su novia y sus padres lo descubrían. Se sentía como un adolescente, siendo atrapado con las manos en la masa. Sakura se acercó a sus padres mientras estos la recibían con un abrazo y un beso. Luego a él le tocó ser fulminado por la mirada del hombre mayor.

-Uchiha Sasuke… ¿cierto?-.

-Muchos gusto señor, señora-.

Ella fue más amable ya que le miraba con curiosidad, Sakura se veía nerviosa, al parecer su padre estaba pensando en matarlo, en el mejor de los casos.

-El gusto es nuestro, querido. Nuestra hija habló mucho de ti y… estuvimos un poco… confusos cuando supimos sobre vuestra boda…-.

-Esperábamos una proposición formal señor Uchiha-.

-Papá…-.

-Tiene razón señor, me disculpo. Mañana vendré con mis padres-.

-Oh, eso sería encantador, ¿qué tal por eso de las dos? Es una buena hora para el té-.

-Claro, entonces a las dos será-.

Sakura estaba un poco disgustada por toda esa charla, no estaban en el siglo pasado ni nada similar, pero bueno, al menos su padre había apartado esos pensamientos de dejarla viuda antes del matrimonio. Como era de esperar una vez terminada la conversación Sasuke hizo ademán de levantarse para irse, Sakura se levantó también para acompañarlo a la salida, aún se sentía avergonzada por la conversación que él y sus padres habían mantenido.

-No tienes que venir-.

-Tengo que. Tu padre podría pensar que no estoy siendo serio contigo-.

-Pero eres serió y yo lo sé, ¿no basta con eso?-.

-Basta mucho, pero quiero casarme contigo y estar bien con tu familia, entonces necesito la aprobación de tus padres, aún eres menor de edad-.

-Pronto cumpliré los 21-.

-¿Cuándo?-.

-Uhm… cuatro meses…-.

-¿Sabes cuando vamos a casarnos?-.

-Tú decides todo por tu cuenta, cuando comenzamos salir, cuando me pediste matrimonio… ¿Cuándo quiere casarse el señor conmigo?-.

Sasuke sonrió, si, sabía que su forma de ser era bastante imponente, le gustaba imponer sus decisiones a la gente, pero con Sakura… quería que todo fuera rápido, espero mucho por poder enamorarse de alguien, realmente no quería perder el tiempo en poder llamarla amor y formar una familia con ella. Sakura le miró sin saber que pensaba, desde el día que él le había pedido matrimonio había perdido la habilidad de leer los pensamientos de él, no sabía la razón, pero se imaginaba que se debía al amor y la conmoción que le hacía sentir cada segundo en el que estaban juntos.

-Espero que sea antes de esa fecha… realmente quiero estar contigo mucho más tiempo-.

Sakura soltó una risita.

-Yo también… aunque antes de tener hijos… espero terminar de estudiar-.

-Lo harás, de eso no dudes-.

Se dieron un delicado beso y luego él se fue. Soltando un suspiro volvió a la sala, sabía que se esperaba una larga charla con sus padres. Después de todo muchas cosas habían pasado en su ausencia. Al ver el rostro de su padre, supo que tampoco iba a ser una plática muy agradable.

-Siéntate-.

Demandó él apenas puso un pie adentro, ella obedeció.

-Supimos de tu boda por una revista… nos hubiera gustado que nos lo dijeras tú, Sakura-.

Empezó su madre.

-Bueno yo…-.

-Creo que te estás precipitando, llevas aquí poco menos de tres meses, realmente creo que es precipitado-.

Sakura sonrió, ella nunca pensó eso, porque realmente sentía que estaba haciendo lo correcto.

-Yo lo amo. Más que nada. Así que no creo que sea precipitado-.

Su madre soltó un suspiro, su padre seguía realmente serió, quería decirles que Sasuke no le había obligado a nada, pero antes necesitaba que su padre exteriorizara su opinión para que ella pudiera rebatirlo.

-Sí así lo crees, entonces no hay nada que decir-.

Finalizó su padre y ella estuvo sorprendida.

-¿Re-realmente?-.

-Sí. Confió en que sabrás que es lo mejor para ti y si Uchiha Sasuke lo es, entonces por mi no hay problema-.

Estaba sorprendida, pero estaba feliz, así que sin más, abrazó a sus padres. Su padre carraspeo durante el abrazo y ella se separó de ambos.

-Aún quiero que él venga, sino lo hace me haré creer que no está siendo serio-.

Sakura soltó una risita, justo lo que le estaba diciendo Sasuke, su padre podría creer que no era serio.

-Él vendrá… no duden de eso-.

Su madre entonces sonrió.

-¿Cómo le conociste? ¿Cómo él se declaró? ¿Cómo se enamoraron?-.

Sakura sonrió.

-Le conocí en la oficina, trabaja con el tío Naruto. Bueno, me presentó a toda la familia, incluso Kushina-san y Minato-san estaban ahí, luego se hinco y…-.

-¡Ah! Eso es tan tierno, ¿no querido?-.

Su padre ya ni siquiera estaba ahí, las dos soltaron una risita.

-¿Y?-.

-Ni siquiera parecía una pregunta, parecía una petición, 'se mi esposa'. Fue… extraño… pero le dije que si. Yo lo amo, nunca había sentido esto, es… algo tan extraño, creo que ahora entiendo porque papá y tú quieren estar juntos por siempre-.

Su madre sonrió, esas palabras nunca iba a olvidarlas, ni en los dos años siguientes, mientras Sakura florecía como una flor.

-Ya veo. Entonces, espero que todo vaya bien, ¿Cuándo será la boda? Ya que todo quiere ser precipitado…-.

Sakura soltó una risita.

-No lo sé… pero creo que será pronto, él quiere que nos casemos antes que cumpla los veintiuno-.

-Oh. ¿No querrá tener hijos pronto, o si?-.

-No, no. Para nada. Él dijo que primero debo terminar la escuela-.

-Bien, si él se negara yo me negare a firmar el permiso matrimonial-.

-Mamá, no te preocupes, Sasuke es todo lo que quiero, lo que necesito, lo que… amo-.

Una madre sabe cuando una hija esta siendo imprudente o descuidada, Sakura en ese momento mostraba todo lo que una madre debería de notar para sentirlo y prevenirla. Pero una madre también sabía cuando su hija muestra que está totalmente enamorada. Sakura era descuidada, pero a su vez era condenadamente feliz. Sin duda tenía que dejarla ir.

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Tsunade sabe que la operación irá bien, mira por última vez la radiografía y sonríe, aunque sabe que la pelirrosa no puede verla. Se levanta de su asiento y se dirige a ella.

-Todo irá bien. La operación podemos llevarla acabo dentro de dos semanas-.

Sakura sonríe, antes de la boda, realmente espera que todo vaya bien. Sasuke ha ido con sus padres, la conversación de ese día sigue fresca en su mente, sus padres realmente fueron un poco rudos al principio, pero en algún momento todo fue diferente y sus padres parecían buenos amigos. Fue tan raro que aún ahora Sakura no entendía bien que pasaba.

-Voy a casarme dentro de un mes-.

Tsunade ha visto los diarios y en alguna plana de ellos ha visto la noticia, así que eso no le sorprende, suelta una risita y camina de regreso a su asiento, hoy en día sería más difícil mantener en secreto algo como eso, además, la rubia también conoce a Sasuke Uchiha y aunque Sasuke no sea de su total agrado acepta que ha hecho una buena elección al elegir casarse con Sakura Haruno, puede que no la conozca, pero esa pelirrosa parece amable y buena, no como todas las tipejas con las que se había mentido ese chico durante todo ese tiempo.

-¿Me imagino que quieres ver antes de esa fecha?-.

-Sí, no he visto a Sasuke nunca… él… Se quien es él, se como es, pero… también quiero verlo…-.

-Lo entiendo. Haremos que esto funcione, prometo que podrás verlo, Sakura-.

Ciertamente aún no estaba segura de realmente querer recuperar la vista, pero… Pero poder verlo y comprobar todos esos rumores es algo que suena fantástico. Sakura sabe que no es superficial, pero no deja de ser una chica, una chica que a veces quería ser una chica normal, pero que la necesidad de ser de utilidad para otra persona siempre había sido su prioridad. Hoy su prioridad era Sasuke, él y tener una vida normal. Cuando estaba con Sasuke se sentía diferente, se sentía normal, con él no podía sentir lo que le rodeaba ni leerle la mente cuando pensara en ella. Sakura siempre se había considerado diferente, pero ahora se consideraba normal y amada.

-Gracias, Tsunade-sama-.

-No tienes que agradecerme, al menos no ahora-.

La rubia le sonrió y Sakura le devolvió la sonrisa. Realmente las cosas iban bien tal y como estaban, realmente se sentía bien.

-Me marcho-.

-Nos veremos el lunes para comenzar con los preparativos-.

-Bien, hasta el lunes-.

Sakura salió del lugar y soltó un suspiro, aún se sentía nerviosa, la operación no tenía altos riesgos, pero no podía evitar no ponerse nerviosa, iba a ver de nuevo, ya había olvidado como se veían muchas cosas, no recordaba como era el color de su cabello, ni siquiera recordaba como era el color rojo o la forma que tenía un auto. Ese tipo de cosas las había olvidado.

¿Realmente también pensaba dejar su obligación de ayudar a esa persona? Esa había sido su razón todo ese tiempo, vivir para ayudar a alguien quien ella no conocía. Pero… un momento. Sasuke no confiaba en nadie que lo miraba, pero había confiado en ella porque no podía ver, porque no quedaba enamorada de su belleza, ella se había enamorado de Sasuke… ¿Sasuke podría ser ese ser al que tenía que salvar?

Pero ella no fue quien se enamoro primero de Sasuke, lo fue aquella otra chica, Kim se había enamorado primero de Sasuke, ella también pudo salvarlo, pero Sasuke no confiaba en ella. Sasuke le había elegido. ¿Era sólo por su falta de visión? Si era así, tal vez lo mejor era nunca recuperar la vista.

Si la recuperaba y se enamoraba de la belleza de Sasuke, entonces eso le decepcionaría a ella como a él, tal vez lo mejor era no ver nunca, no con sus ojos, sus sentidos seguían siendo su guía y cuando estaba con él, Sasuke era su mapa. Era así de sencillo y verdadero. Pero… quería verlo, quería aprender a amarlo todo de él como él la amaba a ella. ¿Realmente era malo ver? No: No era malo ver, era malo amarlo sólo por ser atractivo y millonario. Sasuke le entendería, estaba segura de ello.

Porque se amaban, Sasuke no se casaría con alguien sólo porque ese alguien no puede mirarlo, eso no es sano. Sasuke era diferente a cualquiera.

Ella era diferente de cualquiera.

Debía de dejar de pensar de forma deprimente cuando la boda había sido programada tan pronto. Se casarían pronto.

Iban a estar juntos.

-¡Sakura-chan!-.

Ella se estremeció un poco, se detuvo y sintió una mano en su hombro.

-¿Tío Naruto?-.

-¡Sakura-chan estuviste apunto de caer!-.

-¿Ca-caer?-.

-Sakura-chan… ¿estás bien?-.

Estaba bien, pero se sentía un poco cansada. Asintió levemente y sintió como Naruto la jalaba del brazo y la abrigaba bajo un abrazo fuerte y cariñoso, esos abrazos que siempre le habían gustado. Cerró los ojos, no es que pudiera ver, y sintió las suaves caricias de su tío en su espalda.

-¿Bien ahora?-.

-Sí… mejor-.

Sakura pudo leer sus pensamientos, Naruto no estaba contento con su boda repentina, tampoco estaba feliz de que Sasuke hubiera sido tan descarado, pero hubo un pensamiento que no pudo leer, el pensamiento que realmente perturbaba a su tío. Sabía que tenía que ver con Hinata, pero Sakura no entendía de qué forma.

-Tío Naruto… ¿pasa algo con Hinata-san?-.

Naruto pareció desconcertado, luego soltó un suspiro.

-Siempre sabes lo que pasaba por mi cabeza, empiezo a creer que eres psíquica-.

Sakura soltó una suave risa.

-Tal vez-.

-Hinata-chan y yo nos vamos a Nueva York-.

-¿Eh?-.

Sakura se sorprendió, nunca se hubiera esperado eso.

-¿Por… por qué?-.

Naruto estaba nervioso, Sakura lo sabía pero no dijo nada, no quería ponerlo aún más.

-Sakura-chan… yo amo a Hinata-chan como nada, ella es mi vida-.

Sakura tembló, amarla como a la vida, eso sonaba tan… tenebroso. Si esa persona se iba del lado de su tío, ¿él moriría? La sensación de vació fue demasiada para que Sakura pudiera ignorarla.

-Yo deseaba quedarme… no me importa tener que enfrentarme a su familia, pero ella tiene miedo… de que su padre nos separe… Ella dijo que lo mejor es que nos casemos haya… porque… no estamos seguros, pero al parecer… Hinata-chan… puede estar embarazada-.

Sakura abrió la boca sorprendida. Oh. Ahora lo entendía, si los padres de Hinata se enteraban del embarazo… sin duda alguna iban a matar a Naruto, él había prometido no hacerle nada de nada.

-¿Desde cuando?-.

-Tuvimos… uhm… eso, hace menos de una semana… Hinata-chan se ha sentido rara, dice que su familia… ha tenido ese tipo de problemas… ya… ya sabes…-.

-Oh… entonces no es nada seguro-.

-No, pero… por cualquier cosa nos iremos haya, mis padres tienen un par de negocios ahí, Hinata-chan… fue sustituida por Hanabi-chan, así que… realmente no tenemos cosas que hacer en Japón… ¡Bueno, tú eres muy importante para mi! Pero se que Sasuke-teme va a cuidarte-.

Tsuna soltó una ligera carcajada, decirle a su tío Naruto sobre su operación hubiera causado problemas, las únicas personas que lo sabían ahora eran sus padres, así que estaba bien.

-Bueno, espero que todo se arregle-.

-También sobre tu boda… Sakura-chan… ¿No crees que…?-.

-¿Es repentino? No, a mi me parece perfecto-.

Naruto soltó un suspiro y Sakura supo que a él le seguía pareciendo repentino, pero confiaba en sus decisiones.

-Bueno, tengo que irme, pero nos vemos luego, ¿si?-.

-Claro-.

-Adiós, Sakura-chan-.

Mientras Naruto se iba con una sonrisa, se imagino un futuro donde tendría un hijo. Dentro de cinco años, mientras viera a su pequeña Sakura, se daría cuenta lo feliz que realmente era.

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La boda iba bien, la operación sería pasado mañana. Sakura estaba nerviosa. Todavía faltaba el pastel y el vestido, aunque ya se había hecho una cita con una modista para ir la próxima semana. Su madre, Mikoto y Kushina le estaban ayudando con todo, después de todo ninguna de las tres quiso que Sasuke contratara a una especialista en el tema.

Sakura logró salir de todos los disturbios de la boda y llegó al departamento que, prácticamente, compartía con Sasuke. Desde el día que había hablado con Naruto no lo había visto y su padre había vuelto al extranjero dejando a su madre con ella. Cuando llegó sintió la presencia de Sasuke sus sentidos se vieron absorbidos y se quedó quieta, como siempre hacía cada vez que el pelinegro estaba cerca, poco después sintió las manos de este en su cintura y soltó un suspiro ligero.

-Debemos de arreglar este problemas, siempre que estoy contigo pareces… tensa-.

Luego de decir eso el moreno soltó una risita. Sakura infló los mofletes.

-Ya sabes porque me pongo así…-.

-Sí, sí… Incluso me parece divertido, pero supongo que tú lo sabes-.

Sakura deseo verlo, pero sólo pudo enfocar su mirada en donde provenía el calor de su cuerpo. Se recargó en su pecho y soltó un suspiro, no era un suspiro de enamoramiento, era un suspiro pesado, como si fuera a decir algo que no quisiera decir.

-No lo sé-.

-Puedes leer mis pensamientos… cuando pienso en ti-.

-Sobre eso… el amor es tenebroso-.

Sasuke alzó una ceja ante eso y la miró.

-¿A qué te refieres?-.

-Desde que supe que te amaba… ya no puedo leer tus pensamientos. No sé lo que piensas de mi, eso… da miedo-.

Sasuke se sintió conmovido por lo dicho, besó la coronilla de la chica y soltó un suspiro.

-Eso es normal. No saber lo que piensa una persona de ti. El sentir miedo de lo que piensa la persona que amas de ti. Todo eso es normal-.

-¿Tú tienes miedo, Sasuke?-.

-Siempre-.

Sakura soltó una risita.

-Ya veo… entonces… es normal-.

-Muy normal-.

Sakura se pegó más al cuerpo de Sasuke, alzó el rostro y cerró los parpados. El pelinegro sonrió ante ello, se inclinó un poco, acarició su nariz con los labios y luego atacó su boca. Su linda y pequeña boca. Le abrió los labios con la boca de forma lenta, la pelirrosa se estremeció cuando sintió la lengua entrar en su boca, el corazón le latió en la garganta y sintió que tenía piernas de gelatina. Sakura sintió que le estaba absorbiendo el alma en ese beso. Ni siquiera sentía que estaba perdiendo el aliento, estaba muy concentrada en ese beso. Sus labios se despegaron lentamente, la presión se sentía en la cabeza le había dejado aturdida, a ella tanto como a Sasuke.

Podría decirse, que fue el mejor beso de su vida.

-Normal-.

Dijo una vez más antes de besarla de nuevo. Sakura sintió como le recogía las piernas, iban a la habitación, no había duda. Ella ni siquiera era muy consciente, sólo se dejaba llevar por todo.

-Estoy… asustada-.

Fue lo que dijo Sakura cuando ya no tenía la blusa y se encontraba recostada bajo el cuerpo de Sasuke. Sasuke detuvo todos sus movimientos.

-Me detendré-.

-No… esto no me asusta, yo también quiero tener… hacer el amor contigo-.

Sasuke le miró sin entender, lentamente se separó de ella, pero las manos de Sakura le retuvieron justo antes de separar sus cuerpos. Realmente no podía entenderla.

-No entiendo-.

-Me asusta… el que no puedas recibir todo… todo mi amor-.

Sasuke sintió como su corazón se detenía por breves segundos.

-Lo siento, siento tu amor-.

Sakura sonrió.

-Bien, entonces no lo olvides-.

En toda esa noche y parte del día siguiente Sasuke no lo olvidó. No lo olvido mientras la besaba y tampoco lo olvido mientras ella le entregaba su virginidad.

Nunca lo iba a olvidar.

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-No habrás los ojos. La luz que entra en la habitación es leve, pero podría marearte si abres los ojos inmediatamente. La operación se llevó acabo hace menos de cinco horas, así que puede que no veas nada aún-.

Sakura asintió ante lo dicho, sintió como la venda se desprendía lentamente de sus parpados.

-Si te duele algo no dudes en decírmelo-.

-Estoy bien-.

La venda fue retirada y Sakura sintió un extraño vértigo, como si estuviera cayendo. Tragó pesado y comenzó a abrir los parpados. Se asustó cuando no vio nada más que negro, Tsunade le había advertido que podía no ver nada, pero ella tuvo miedo que la operación no hubiera funcionado.

-¿Puedes ver algo?-.

Cuando estaba apunto de negar una luz repentina apareció en su vista. Fue extraño, lo siento como si fuera una ráfaga rápida de luz y luego se apagó. La luz volvió, titilante y poco visible, luego la luz se hizo más fuerte y de repente comenzó a ver sombras, montículos borrosos oscuros. El más cercano a ella se acercó un poco más.

-¿Te duele algo? ¿Estás bien?-.

El montículo comenzó a tomar una forma, una persona, una mujer. Sakura pudo ver su cabello brillante y sus ojos cerca de los suyos, se alejo un poco.

-Me siento bien-.

Aceptó mirándola fijamente, Tsunade sonrió.

-Puedes verme, ¿cierto?-.

La pelirrosa simplemente asintió, alargó la mano y tocó el cabello de Tsunade, era lacio y suave, le gustó tocarlo, pero no supo de qué color era, recordaba que alguien que conocía lo tenía igual, pero no sabía que color era.

-Es rubio-.

Dijo la mujer con una sonrisa, como si pudiera leerle la mente. Sakura notó que no estaba poniendo atención en el sentido que había fortalecido con el tiempo, que no había leído los pensamientos de la rubia. Ahora lo entendía, cuando podía ver (con sus ojos) los sentimientos de las personas se mostraban en sus facciones, Sakura leyó los pensamientos de Tsunade, ella estaba feliz de que la operación hubiera funcionado, pero al ver la sonrisita borrosa Sakura también lo entendió.

Ahora entendía porque ella podía leer los pensamientos que la gente tenía hacia ella.

-¿Sabes cual es el color de tu cabello?-.

-Rosa, eso fue lo que me han dicho. Pero no lo recuerdo-.

-Ya veo. Perdiste la vista a los seis años, ¿cierto?-.

-Sí-.

Tsunade se alejó entonces y Sakura notó que no estaban solas, atrás de la rubia habían como tres personas, la rubia se dirigió a otra mujer, una que usaba un uniforme… blanco tal vez, supuso que ese era el color blanco.

-Bien, vendré en unos momentos. Mientras tanto trata de regular tu vista. No abran las ventanas, mucha luz podría marearla-.

La mujer de blanco asintió y Tsunade salió de la habitación. Sakura parpadeo un par de veces, lentamente sentía que su visión iba mejorando, llegó a un punto en que lo borroso ya no era tanto y podía ver los rostros de las personas que entraban cada tanto preguntándole por su estado. Ese día había dicho que estaría ocupada, que quería relajarse un poco, las chicas (su madre, Mikoto y Kushina) aceptaron pensando que Sakura iría a algún sitió de relajación. Lo de la boda estaba más que cercano y no olvidaba que tenía que ir a tomarse las medidas en cuatro días.

Unos minutos después Tsunade volvió, la miró con una sonrisa y se acercó a ella.

-¿Cómo te sientes?-.

-Puedo ver mejor las cosas-.

-Bien, eso es bueno. Al principió deberás ocupar gafas, tus ojos no se acomodaran tan rápido después de la operación. Puede que tengas que ocupar gafas de por vida, pero no creo que eso vaya a molestarte-.

-No, no creo-.

-Bien, voy a apuntarte con una luz, quiero que me digas si te molesta-.

Ella le hizo muchos exámenes, hasta que al final le dijo que le traería unas gafas que se ajustarían a sus necesidades. A las nueve de la noche su madre fue por ella. Tenía puestas unas gafas oscuras y debía de volver mañana a una cita con una doctora que no era Tsunade, tenían que enseñarle de nuevo lo que eran las cosas.

Sorprendentemente, ella había vuelto a ver.

Estaba un poco asustada, volver a ver después de más de catorce años era extraño. La luz era extraña, nunca había considerado que en su ceguera viviera en una profunda oscuridad, ni siquiera tuvo miedo. Pero ahora que veía lo brillante que era la luz se sentía rara. Como si siempre hubiera vivido bajó una manta. Su madre le dejó sola en su recamara. Todo estaba cubierto para que no entrara mucha luz a su habitación en la mañana siguiente. Estaba en penumbras y no era tan diferente a como había sido cuando estaba ciega.

Realmente se sentía rara.

En algún momento se levantó y entró al baño y cuando vio el espejo se quedó quieta, asustada. Su imagen era algo que había ignorado todo ese tiempo, pero ahora no podía seguirlo haciendo. Su madre era guapa, su padre era apuesto, la doctora Tsunade era atractiva. ¿Y ella como sería? Le daba miedo saber como era, si no era guapa o atractiva entonces no estaría al nivel de Sasuke, porque ella sabía que Sasuke era atractivo.

Así que, cobardemente, decidió que se vería otro día. Después de todo había empezado a salir con Sasuke, no debería de importarle como se viera si a él le había parecido linda.

El día siguiente abrió las cortinas y con sorpresa recibió con intensidad los rayos del Sol. Era tan brillante que le dolió la cabeza, decidió no arriesgarse y cerrar las cortinas. Sasuke le había llamado al atardecer y habían quedado de cenar ese día. Sinceramente estaba entusiasmada.

Por fin podría ver a Sasuke.

Se puso la ropa que vio más bonita, miró el color de su cabello y el tono de su tez, le pareció bello y decidió que quería llevar un bonito vestido rojo con dorado, Sasuke había dicho que se viera elegante y ella había decidido que ese vestido era… bonito, claro, también su madre le ayudó un poco en la decisión.

Cuando el cielo enrojeció Sakura abrió las cortinas, la luz de Sol no le lastimo y le gustó lo que vio, no era la primera vez que veía un atardecer, pero era la primera vez que lo recordaba tan hermoso. Se colocó el vestido que había escogido meticulosamente y se cepillo el cabello, no se miró, decidió que no iba a mirarse hasta el día de la boda. Su madre se quedó en casa y ella decidió ir en taxi hacia el trabajo de Sasuke.

Quería darle una sorpresa.

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El trabajo terminó antes de lo que pensó, pero Sasuke se mantuvo un poco más en la oficina. Al ver que realmente no haría nada decidió llamar a Sakura para decirle que pasaría a su casa por ella.

-Estoy de camino-.

Dijo Sakura al otro lado de la línea, Sasuke soltó un suspiro.

-Oh. ¿Te veo aquí entonces?-.

-Sí, estaré ahí pronto-.

-Bien, márcame cuando estés cerca-.

-Estoy cerca… creo. Déjame preguntar-.

-¿Preguntar a quien?-.

Sakura tardó en contestar.

-Estoy en un taxi. El taxista dice que estamos a menos de medio minuto, estamos cerca de una estación, se puede ver la torre de Tokio-.

-Ya veo. Iré arreglando todo para cuando llegues, te esperaré en la entrada-.

-Bien, te veo ahí-.

Sakura cortó la llamada y a Sasuke le pareció raro lo que ella había dicho, Sakura nunca decía nada que tuviera que ver con el sentido de la vista. Es más, ella había dicho que se podía ver la torre de Tokio. Las cosas estaban raras, pero decidió no tomarlo en cuenta.

Tomó su chaqueta y salió de su oficina. Extrañamente, el ascensor tardó más que otros días y cuando llegó a su piso dos chicos (chico y chica, ambos jóvenes) salieron del lugar, Sasuke les miró con severidad, probablemente les iba a despedir, si es que trabajaban para él. El descenso fue, extrañamente (de nuevo) lento y cuando llegó a la planta baja un hombre le detuvo diciéndole que necesitaba su firma en unos documentos.

Cuando llegó a la salida había un taxi al otro lado de la calle y pudo reconocer a Sakura, su cabello rosado brillaba por la luz del taxi.

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-Hemos llegado, señorita-.

Sakura asintió en ese momento, admiro el gran edificio que estaba al otro lado de la calle, nunca se hubiera imaginado que Sasuke trabajara en ese tipo de lugar, era enorme; le daba un poco de vértigo. Tal vez le temía a las alturas. Sacó la cartera de su bolso y miró al hombre.

-¿Cuánto será?-.

El hombre, canoso, miró el contador y achico los ojos, no tenía buena vista, mucho menos en la noche, cuando pudo ver los números rojos volvió la vista a la pelirrosa y le dijo la cantidad. Sakura busco en su bolsillo, miró el contador y trato de encontrar algo que se la pareciera a ese número, cuando encontró un numero que sobrepasaba a ese otro le pasó el billete y el chofer lo tomó.

-Quédese con el cambio-.

-Pero, es mucho, señorita-.

-No importa-.

Ella ni siquiera sabía con certeza cuanto le tenía que devolver, así que realmente no le afectaba, además que en la cartera llevaba muchos repetidos a ese. El chofer le sonrió con agradecimiento y ella hizo ademán de levantarse para irse, pero algo le hizo voltear, detener su acción; vio como un hombre salía del gran edifico que estaba al otro lado de la calle, era pelinegro y tenía la tez muy clara, contrastaba con su traje negro y el cabello, era… llamativo, no podía apartar la mirada. Por alguna razón se le hizo conocido, pero cuando el hombre dirigió su mirada al taxi Sakura se sorprendió.

-¿Sasuke?-.

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-¡Hey! ¡Le he hecho la parada! ¡Deténgase!-.

Para ese momento escuchaba más de un grito, los pasajeros estaban tan molestos que se levantaron de su lugar y se acercaron a donde estaba su asiento.

-Por favor vuelvan a sus asientos… estamos sufriendo dificultades técnicas-.

Un hombre, como de dieciocho años, se levantó de su asiento y se acercó a él, miró con severidad todo y luego abrió los ojos, alarmado, y habló con una voz alta.

-No tiene frenos-.

El pánico fue casi palpable, todos gritaban y unos otros lloraban. El chofer su puso nervioso en ese momento, había hecho lo posible por decrecer la velocidad en el transporte y lo estaba logrando, pero todas esas personas le estaban poniendo nervioso.

-¡Vuelvan a sus asientos!-.

Gritó el chico, todos, de alguna forma, lo lograron. El chofer se sintió un poco más tranquilo, pero aún se sentía nervioso.

-Volveré a mi asiento, trate de calmarse-.

Dijo una mujer que también se había acercado y él no había sentido, ella le tocó el hombro, pero él seguía muy nervioso y tensó para sentirla, no podía dejar de apretar el volante con fuerza, incluso tenía los nudillos blancos. De alguna forma sentía que no iba a librar eso.

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Todo fue tan rápido que después estaba tan sorprendido que no podía moverse. Pero su cuerpo reacciono por su mente. Comenzó a caminar, primero lento y luego más rápido, al final ya estaba corriendo. Su mente continúo sin reaccionar, hasta que un auto se detuvo a pocos centímetros de su cuerpo, sonando el claxon, despertándolo.

La escena era tan devastadora que no supo como volvió a correr, pero lo hizo.

La buscó con la mirada y la encontró entre una lluvia de vidrios y metales. Sakura tenía las piernas dentro del taxi y su cuerpo recostado en el pavimento, un vidrio estaba clavado en su abdomen y cuando la colocó, cuidadosamente, entre sus brazos sintió otro en su espalda.

-¿Sa-Sakura…? ¿Me escuchas?-.

Su voz había salido, pero no estaba seguro de que ella le hubiera escuchado, incluso para él su voz era un eco, como si realmente no fuera su voz. Ella abrió lentamente los ojos y Sasuke sintió tanto alivio que estuvo apunto de llorar.

-¿Estás bien?-.

Pero ella sólo sonrió.

-E-eres… eres… muy… atractivo-.

Soltó el aliento.

-¿Puedes verme?-.

-No… n-no… no te enojes… con ellas, ellas no tienen la culpa… la culpa de q-que seas atractivo-.

Podía verlo.

-No la tienen, lo se, ahora lo se-.

-Te amo… ¿M-me… me am-amas?-.

Una luz titilante se vio a la distancia, una ambulancia se estaciono y alguien se acercó a ambos. Una mujer.

-Por favor, apártese un poco-.

Antes de que le fuera arrebatada le tomó la mano, apretándosela fuertemente, sintiendo su piel más tibia de lo normal, no quería llorar, no era apropiado, ni para un hombre ni para su apellido. Pero… ¿para un hombre enamorado lo era? No lo sabía, pero de todas formas no derramó una sola lágrima.

-También te amo, Sakura-.

Ella sonrió, como si fuera una luz, una luz que se extingue, una luz que lentamente se desintegra en una oscuridad qe Sasuke nunca había sentido. No quería perderla. La amaba.

-Bien-.

Soltó ella, con una sonrisa mientras cerraba los ojos.

-No te duermas Sakura-.

Le rogó mientras se alejaba, lentamente, no quería dejarla sola. Ella abrió los ojos, mostrándole dos grandes orbes verdosos. Nunca se dio cuenta que los ojos de Sakura fueran tan verdes y luminosos, nunca notó que ella fuera tan bella, en ese momento le pareció casi irreal. Como si estuviera siendo iluminada por una luz.

Sakura centró su mirada en él, fueron breves segundos, admirando lo que había tenido siempre a su lado, ciertamente Sasuke componía un hermoso cuadro. Era guapo, pero no sólo por fuera, por dentro también era atractivo. Si que había tenido suerte en amar a alguien así. Un destello rubio fue percibido por sus pupilas y sonrió, ciertamente ese ángel había cumplido. Le había vuelto a ver, justo como Ino le había dicho.

-Te… amo, re-recuérdalo… te-…-.

Fue lo último que escuchó de ella antes de que subiera a la ambulancia.

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Sasuke escuchó, horas después del accidente, que un transporte público había perdido los frenos varias calles atrás. El chofer estaba controlando la situación y cuando llegó a las calles donde estaba la cede de la compañía ya había perdido gran parte de la velocidad, pero un auto chocó contra el autobús, desviándolo hacia donde estaba el edifico (el lugar donde trabajaba) y aumentando la velocidad.

Tras el choque el chofer del taxi murió, era bastante viejo y no pudo soportar el golpe, el chofer del autobús sobrevivió, pero había perdido una pierna y se estaba recuperando en el hospital, estaba en coma pero al parecer iba a despertar.

Los pasajeros del autobús estaban bien, el choque había sido contra el maletero del taxi y la parte delantera del autobús, lo único que sufrieron los pasajeros fue un gran shock, de alguna forma el chofer del autobús logró que el golpe no fuera tan contundente. Hubieron heridos y una mujer había tenido un paró respiratorio, pero había logrado salir ilesa.

Todos se iban a recuperar.

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Naruto caminaba despacio, con una sonrisa ligera, alzó la cabeza y sonrió un poco más. Era la primera vez que lo veía, era la primera vez que Sasuke iba a visitarla después de todo. El rubio corrió hacia el pelinegro y se detuvo frente a él, siempre con una sonrisa en los labios, demostrando lo feliz que era al verlo ahí, tenía semanas que no se veían y realmente lo extrañaba.

-¡Teme!-.

Sasuke gruñó ante el grito, nunca iba a gustarle que alzaran la voz, le daba dolor de cabeza.

-Dobe-.

Soltó, aunque pareció más un gruñido. Pese a ello Naruto sonrió de nuevo.

-Pensé que no vendrías-.

Sasuke se encogió en hombros.

-La extraño, quería verla-.

-Oh… bueno…-.

Sasuke siguió su camino, detrás de él escuchaba los pasos de Naruto. El rubio sabía que si fuera por Sasuke no hubiera ido, pero también sabía lo muy difícil que se la hacía no tener el valor de estar ahí. Lo admiraba mucho, por estar ahí con ese semblante tranquilo, a él había llegado llorando cuando el temé estaba todo entero.

-Me entere que renunciaste-.

Naruto se encogió de hombros y luego soltó una risita.

-Hinata-chan y yo nos vamos a Nueva York… queremos hacer una vida nueva… La amo más que a mi propia existencia-.

Soltó, con voz boba y cara de idiota, pero Sasuke lo entendió.

Por primera vez lo entendió.

-Hey… teme… Esa chica… Kim, creo que de verdad te… siente algo por ti-.

Sasuke se encogió de hombros, lo sabía, Sakura tenía razón. La gente no tenía la culpa de mirar primer su rostro, nadie tenía ese mirar de Sakura, nadie podía primero mirarlo por dentro y fingir que nunca había mirado su rostro.

-Lo sé…-.

Naruto sonrió, desvió la mirada a su reloj de muñeca y soltó una jadeo de sorpresa.

-Bueno, es mejor que me vaya…-.

Comenzó a caminar a la salida, pero se detuvo, volteo lentamente y sonrió.

-Hey… teme… si no eres feliz, vendré a patearte el culo, no porque este al otro lado del mundo significa que te libraste de mi-.

Naruto le dirigió una última sonrisa, una sonrisa similar a la de héroe de película, Sasuke lo hizo igual, sintiéndose bien por tener un amigo así, aunque nunca lo iba a aceptar.

Naruto era un buen amigo.

Retomó el rumbo, camino con tranquilidad, incluso cuando el cambio de pavimento a pasto se vio debajo de sus zapatos continúo caminando, sin detenerse o voltear. El valor que había conseguido para llegar ahí le sorprendía incluso a él. Se detuvo cuando llegó, cerró los ojos y luego los abrió.

Miró al frente y sonrió.

Sakura Haruno

Quien miraba al mundo desde otra perspectiva.

1990-2010

-Hoy… sentí tu presencia… Perdóname si no te estoy dejando ir… te amo, más que a mi propia existencia… más que nada y nadie en todo el mundo… gracias por enseñarme a amar-.

Tocó el mármol, sintió su frialdad y su suavidad. De alguna forma le recordó a la última vez que la tocó, sintiendo como el calor abandonaba su cuerpo. Él sabía que la iba a perder ese día, lo sabía. Habría querido hacerse muchas cosas para evitarlo, pero no iba pensarlo. La negación y el auto castigo había pasado hace menos de un día, hoy quería estar ahí, sintiendo que ella estaba a su lado. Por última vez.

Se prometió no llorar, nunca lo hizo, ni siquiera cuando ella murió, ni siquiera cuando llegó al hospital y Sakura le sonrió por última vez.

Ni siquiera cuando vio el ataúd caer a ese hoyo… nunca lo hizo y pensaba seguir así.

Porque la amaba.

Podía recordar su última sonrisa, sin energía, casi sin alma. Los doctores dijeron que ella estaba al borde, que ella sólo había esperado por verlo una última vez y luego había soltado su último suspiro. Un suspiro dedicado a él y al futuro que no iba a suceder. No sabía como había resistido, pero no iba a llorar. Porque ese amor que tenía por ella quería que fuera algo que le hiciera sonreír cada vez que la recordara, no que le hiciera llorar.

-Lo hiciste… Sasuke Uchiha-.

Primero sintió sorpresa y luego volteo, su mirada quedó atrapada por esos ojos azules.

-Pensé que no te vería nunca más-.

-¿No recuerdas lo que te dije al comienzo? Cuando hayas logrado que te ame, me veras de nuevo… aquí estoy-.

El pelinegro se encogió de hombros y se hincó frente a la lapida, los narcisos que llevaba ese día fueron colocados con lentitud frente a la lapida. Sentía que se le empañaba la vista, pero se negaba a soltar alguna lágrima.

-Supongo que, gracias por la visita-.

Comenta casual, pero ese ángel sabía que él casi se estaba mordiendo los labios para no llorar, le hubiera gustado decirle muchas cosas, pero lo que podía hacer era limitado.

-Ella está bien… pero… ahora que sabes amar, ¿no sería conveniente encontrar un nuevo amor? Creo que existen personas en el mundo que te harán feliz… y que tú podrías hacer feliz-.

-Lo sé… tal vez luego la busque…-.

Ino sonrió, eso era todo lo que podía decir. Le hubiera gustado decir que Sakura estaba a su lado, sonriéndole como siempre, sin acercarse para no ser notada, pero no podía. Porque en ese momento Sakura era un alma, aún no llegaba al cielo, Ino no podía hablar de las almas, no entraban en sus obligaciones.

-Bueno, es mi hora de partir, que tengas suerte en la vida y el amor, Uchiha Sasuke-.

-Espera-.

Ino se detuvo y volteo. Sasuke no la miraba, pero parecía que iba a decirle algo importante.

-La amo-.

Dijo, simple, Ino sonrió. Tal vez no pudiera hacerlo, pero lo haría. El ruego ocultó en la mirada de la pelirrosa no podía ignorarlo, iba a darle ese ultimo mensaje.

-Ella dice: "Te amo, recuerda, nadie jamás podrá quitártelo". Bueno, adiós-.

Él la vio irse, probablemente para siempre, se levantó y miró el cielo.

-Buscar otro amor… supongo que puedo hacerlo-.

Sasuke sonrió levemente. La pelirrosa a su lado sonríe también y luego se desvanece en la brisa que recorre el pasto con suavidad. Él la había dejado ir.

-Pero tú, Sakura, fuiste mi más amada… jamás… amare a alguien, como te ame a ti-.

Una lágrima escapa, la única lágrima que dejara caer.

-Eres… mi primer amor-.

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EPILOGO

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Cuando Naruto se casó en el extranjero y volvió meses después, con una Hinata con el vientre hinchado, Sasuke supo la razón por la cual ellos se habían ido. No había duda alguna, Hinata se había ido embarazada y se habían casado de inmediato para que pareciera que el día de la noche de bodas habían procreado. A la buena suerte de Naruto, aunque el pelinegro creía que tenía que ver con el recuerdo de cierta pelirrosa, la familia de Hinata les siguió el cuento, Neji no se entrometió, ni aunque pareciera que realmente quería partirle el cuello a su amigo rubio.

Cuando Hinata volvió del extranjero tenía poco menos de siete meses y no había querido saber el sexo de su bebé, aunque Kushina había dicho que sería una niña, pronto su madre le siguió e incluso la madre de Sakura. Cabía decir que ella había decidido quedarse en Japón junto con la madre de Naruto, al parecer ella aún estaba dolida por la pérdida de su única hija y quería seguir en el último lugar donde ella había estado.

El día en que Hinata comenzó con dolores de preparto, Sasuke tenía una cita en la noche (la primera cita desde que Sakura había muerto). No esperó mucho, ni siquiera canceló la cita, simplemente se dirigió hacia el hospital donde estaban atendiendo a Hinata. La doctora que atendió a la esposa de su mejor amigo fue Tsunade, una mujer que tenía mucho tiempo de no ver, ella era amiga de su familia (al parecer también de Naruto), no se llevaban muy bien, pero cuando supo que ella fue quien operó a Sakura y logró que recuperara la vista comenzó a tratarla con más amabilidad.

El bebé nació a las seis de la tarde, pesaba menos de tres kilos y (como lo había dicho Kushina) era una niña.

Ciertamente le traía mucha ilusión ese nuevo bebé. Había visitado la tumba de Sakura muchas veces después de aquel día y en una de esa ocasiones había visto de nuevo a Ino, ella le había dicho que Sakura estaba muy bien, incluso le contó que Sakura se había enterado de que Hinata iba a esperar un bebé y la pelirrosa le había pedido que le diera amor a ese bebé, amor que la pelirrosa no podría darle. Que ese nuevo ser fuera amado por la pelirrosa fue algo extraño para Sasuke, pero decidió que él iba a tratar de ser amable con ese nuevo ser, algo que haría por el recuerdo de Sakura.

No estaba buscando el rostro de Sakura en ese bebé, para él Sakura había muerto y quería mantener su recuerdo para siempre en su mente, no quería obsesionarse, porque sabía que todos tenían razón, debía dejarla ir, dejarla descansar con tranquilidad. Nunca iba a dejar de amarla, porque ella había sido su primer amor, siempre tendría un lugar importante dentro de él. Pero tampoco quería volver ese amor que tenía por la pelirrosa en sufrimiento, si iba a conservarlo sería como algo bueno, algo que había disfrutado mucho, aunque fuese corto.

Cuando Hinata estuvo lista le trajeron al bebé, incluso ellos pudieron entrar (Naruto, Kushina, la mamá de Sakura, Mikoto y él), la bebé era rubia y tenía los ojos azules, era la imagen de Naruto, pero también tenía un parecido sorprendente con Sakura, la forma de su cabello era justo como la de Sakura, no esa forma despeinada y sin cuidado que tenía su amigo rubio.

Era una niña hermosa.

-¿Cuál será su nombre?-.

Preguntó Kushina cuando la tuvo en sus brazos. La bebé dormía plácidamente. Hinata miró por un momento a Naruto y este le devolvió la mirada, luego Naruto vio como Kushina pasaba el bebé a brazos de Sasuke, quien la sujetaba con torpeza y con algo de nerviosismo, pero al final quedo anonadado, era tan pequeña y calientita que le daba miedo de lastimarla. Naruto sonrió y miró a Hinata, ella lo entendió a la perfección.

-Sakura-.

Soltaron los dos a la vez, haciendo trastabillar un poco a Sasuke, el pelinegro les miró con desconcierto.

-Bueno… yo amaba a mi queridísima Sakura-chan, mi pequeña sobrina, ¿se puede, no?-.

La madre de Sakura rompió en llanto en ese momento y asintió con felicidad. Mikoto le acariciaba la espalda para tranquilizarla y Hinata estuvo preocupada de haber cometido un error. La mujer finalmente alzó el rostro, sus ojos verdes, iguales a los de Sakura, miraron a Naruto y a Hinata.

-Eso es muy hermoso… realmente… muy hermoso-.

Sasuke sostuvo al bebé en sus brazos un poco más y sonrió. No iba a revivir la imagen de Sakura en esa niña, pero quería cuidarla como habría querido cuidar a Sakura, como a un hijo. Naruto extendió los brazos y Sasuke le entregó a su hijo, el rubio le miró con diversión.

-Nada de practicar pedofilia, teme-.

-Muy divertido, idiota…-.

Kushina golpeo a su hijo mientras que las otras mujeres sonreían, Sasuke le miraba con odio y Naruto soltó una disculpa al ver que su madre le amenazaba con golpearlo más fuerte. Sasuke soltó un respingo cuando el celular vibro en su pantalón, había olvidado su cita, Naruto le miró con intensidad.

-¿Es Kim?-.

-Sí, voy a cancelarla-.

-¡Eh! ¿Por qué? Con lo mucho que te costó aceptar salir con ella-.

-Porque sí-.

Hinata, que había tomado de vuelta a su bebé, lo miró con una sonrisa.

-¿Por qué no la llamas y la traes aquí? Bueno… a mi no me molesta-.

Sasuke la miró con duda, pero al final decidió hacerlo, después de todo estaba descubriendo muchas cosas de Kim, como que tenía instinto maternal y eso era sorprendentemente tierno.

Cuando Sasuke salió al pasillo Hinata soltó una risita, la madre de Sakura (su nombre era Hana) soltó una risita más fuerte, provocando que todos voltearan a verla.

-¿Pasa algo?-.

-Estoy muy feliz de verlo así-.

Dijo ella, sin quitar su sonrisa.

-¿Por qué?-.

Preguntó Naruto mientras se acercaba a su mujer.

-Porque pensé que él no podría amar después de mi hija y que podría caer en soledad y tristeza; pero al parecer me equivoque. Pero estoy muy feliz, él es joven y no debe estar solo. No es sano, ni bueno-.

Naruto la miró y sonrió.

-Si, es cierto-.

Cuando el pelinegro volvió, anunciando que Kim estaría ahí, Hinata regresó su mirada en él, ciertamente Sasuke era una persona solitaria, que no sabía amar y que le costaba trabajo creer en la gente. Incluso llegó a pensar que él no tenía corazón. Ahora sabía que si lo tenía y que en ese corazón siempre estaría el recuerdo de Sakura. Su amada.

-Ella será una linda flor-.

Soltó Hinata con una sonrisa. Su Sakura iba a crecer maravillosamente, con un nombre llenó de amor.

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Fin

°Beloved°


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Y con esto llegamos al final de Beloved. Estuve la noche de ayer y la tarde de hoy terminando esta historia. Me costó mucho resumirlo todo para concluirlo, pero al final me gustó mucho.

Es el primer fic en el que la pareja principal no está junta y eso me provoco un poco de angustia, así que llegue a la conclusión que las personas que escriben angust tienen nervios de acero, porque yo quería ponerme a llorar sólo de pensar lo que iba a hacer.

Bueno. Con esto me despido de esta historia y les agradezco mucho haberme acompañado durante este largo tiempo~

Pronto nos veremos con For both y con la nueva historia que había anunciado en mi profile.

Shao~ shao~