"CARTAS DE OTOÑO".

Otoño de 1914

En algún lugar de Francia.

Albert,

No sé por qué he decidido escribirte a ti, de entre todos mis conocidos, precisamente a ti. Todas mis cartas durante estos meses las he enviado a las mujeres de mi vida y a mi hermano. Supongo que de alguna manera sé que estás ahí para cuidar de ellos, y creo que… bueno de eso no estoy seguro pero en cierto modo me recuerdas a alguien a quien conocí hace mucho tiempo, cuando aún era un niño y pasaba mis días al lado de mi familia en Escocia. Me recuerdas a alguien, y tal vez sean sólo figuraciones mías, pero me gustaría que fueras quién creo que eres... pero ese no es el motivo de esta carta, no pretendo preguntarte algo que quizá no sepas o aún no recuerdes.

Cuéntame Albert, ¿cómo están todos? Archie se niega a darme noticias que no sean buenas; Paty insiste en pedirme que regrese, teme por mi bienestar y la entiendo pero sé que mi lugar ahora está aquí; y Candy, bueno ella es Candy, y se ha mantenido imparcial en esto, respetando mis decisiones y dejándome hacer lo que yo considero correcto, lo único que me pide es que cuide de mí y regrese a salvo a casa. Creo que ella y tú son los únicos que me entienden. Ella estuvo a punto de venir también al frente como enfermera de guerra, pero por fortuna alguien la detuvo. No dudo de su fuerza, entereza y dedicación, pero estoy seguro que estar aquí habría fracturado su espíritu y la habría hecho muy infeliz. ¡Es tan difícil sonreír estando aquí! Todo está tan lleno de dolor, sufrimiento y muerte. Aún no logro comprender cómo es que las palabras de unos cuantos han permitido que tantos estemos pasando por momentos como estos.

Pero dentro de todo hay cosas buenas. Los muchachos que comparten vuelos conmigo son hombres de los que es un placer aprender y me siento muy orgulloso de poder llamarlos compañeros. Se han vuelto verdaderos amigos. Volamos juntos, nos cuidamos y protegemos; nos hacemos sonreír e intentamos estar siempre bien entre nosotros; espero que algún día puedan conocerlos.

Sé que hay muchas cosas que tú y los demás disfrutarían aquí. ¡Es tan hermoso el cielo desde las alturas! He atravesado las nubes, las he tocado, he ido más alto que nadie y aún no alcanzo a tocar la cima del firmamento, pero lo sigo intentando. Los paisajes desde las alturas son una de las imágenes más grandiosas que he podido admirar, pero ni los amaneceres, ni los atardeceres desde mi avión se comparan con la belleza que he logrado tener entre mis brazos en tierra firme. Sé que Paty no acepta mi estadía en estas tierras pero es por ella que hago todo esto, por poder otorgarle un futuro en el que no tema a nada, por darle un mundo en paz, por permitirle contemplar una de esas puestas de sol que yo he contemplado con tanta admiración. El mundo es demasiado hermoso para dejar que unos cuantos le impidan a ella disfrutarlo.

Sé que tú también comprendes por qué estoy aquí, pero dime una cosa Albert, ¿cómo haré para sanar las heridas de mi alma cuando regrese? He terminado con la vida de hombres que eran tan jóvenes como yo. No puedo evitar pensar ¿qué será de su familia? ¿Tendrían ellos, como yo, una novia o una esposa esperando su regreso? Albert, ¿a cuántas personas he herido por salvar un ideal? A veces no sé si lo que hago es lo correcto, pero… tú me dijiste algo que me mantiene siempre viendo hacia adelante, intentando borrar de mi mente los momentos trágicos e imaginándome día a día mi futuro, ¿lo recuerdas?: "La decisión debe ser solamente tuya; por sobre todas las cosas no traiciones tus principios y tu manera de pensar. Respétate, los seres que te aprecian entenderán y sus afectos por ti crecerán porque el respeto engendra amor en quien lo practica". Esas fueron tus palabras y son lo que me ha ayudado a mantenerme aquí, viviendo todos los días entre adrenalina, cansancio y sangre; entre el temor por mi vida y la añoranza por un mundo mejor.

¿Quién lo habría dicho? El buen y pacífico Stear en la Guerra. Incluso a mí me parece increíble pero sé que así estaba escrito mi destino.

Hoy he despertado melancólico y extrañando mi hogar pero, extrañamente en paz. Ayer por la noche nuestro General de Brigada nos ha dicho que es muy probable que pronto nuestro Escuadrón sea desintegrado y nos permitan regresar con honores a casa. Entonces podré volver dándoles una razón para sentirse orgullosos de mí y sabiendo que hice lo correcto.

Creo que hoy será mi último vuelo Albert, creo que hoy será mi última jornada como soldado de la Armée de l'Air. Hoy mi avión y yo surcaremos el cielo, cumpliremos con nuestra misión y regresaremos a tierra firme, después tomaré un barco y llegaré a ustedes.

El aire ahora es cálido, los árboles están pintándose de colores ocres, las hojas comienzan a caer y hay algo en mi interior que me dice que pasaré el invierno en casa con ustedes. ¿Crees que podrás cuidar de todos hasta mi regreso? Espero que sí. ¡Hay tanto que debo contarles! Pero por ahora es todo lo que puedo decir, el General nos llama… ¡mi último vuelo! Estoy seguro, éste será mi último vuelo. He cortado un par de flores que adornarán mi uniforme y me las recordarán a ellas, las mujeres de mi vida. Subiré ahora a tocar las nubes y atravesar el cielo. Volaré y me sentiré más libre y feliz que nunca, con la esperanza de pronto volver a verlos, y después… después ya el tiempo dirá.

Tu amigo y ¿sobrino?

Aliester Cornwell.