Resumen: Camus habría estado enamorado de Milo durante mucho tiempo, e incluso lo estaba aún, a pesar del largo tiempo sin verlo. Hasta que un día, y como si lo invocara, ¡se lo topa de frente!

Pareja principal: Milo/Camus

Parejas secundarias: Ninguna de momento
Tipo: Drabble (Aunque pasa las 500 palabras XD) Romantico (?)
Clasificación: G
Advertencias: OoC, Warning; Shonen ai; o lo que es lo mismo /amor entre hombres/, temática homosexual, si no gustas del genero te pido pases de largo.
Estado: En proceso
Autor: MikumiH
Beta:No hubo ninguno .-.
Razón: breve momento de ocio e iluminación interna.
Dedicatoria: A Luisa mi esposa que tanto amo, y a Danna.
Personajes: Camus, Milo, Mu.
Principales: Camus, Milo.
Secundarios: Mu.
Incidentales: Ninguno
Originales: Ninguno
Disclaimer (O negación de derechos de autor): Saint Seiya y sus personajes NO me pertenecen, pertenecen a Masami Kurumada. Historia sin fines de lucro
Comentarios adicionales: Pues, drabble hecho para la página Saint Seiya yaoi. Publicado también en Amor yaoi. No es mi pareja favorita, pero siempre quise hacer algo de ellos, al ser tan populares.


Cerró la puerta tras de sí una vez que salió de casa, sintió el frío golpe del clima directo en el rostro, y bufó con algo de molestia. No le apetecía volver por un suéter, incluso si se encontraba a escasos metros de su hogar. Así que, prosiguió... a pasos lentos y firmes.

Había estado pensando mucho en /él/ durante las ultimas semanas, quizá años.

"Esto más que un amor, parece una obsesión" dijo para sí mismo y sonrió de medio lado.

Se refería a su ya muy antiguo amor de preparatoria. Cinco años transcurrieron ya desde su graduación y de la última vez que lo miró. Un amor complicado, a él le había estado gustando desde mucho antes, pero jamás se lo dijo... aunque él otro igual lo sabía. Se conformaba con mirarlo a la distancia, y por su puesto, que se daba cuenta. Los ocasionales saludos y esas enigmáticas sonrisas que siempre le regalaba, se lo aseguraban.

"Patético", era más así como se sentía.

Prosiguió su camino, y se detuvo solo cuando estuvo a punto de cruzar la avenida, esperando el cambio de luz del semáforo.

Mantenía su mirada en un punto definido frente a él; un chico había llamado su atención al parecerle familiar. Continuó observándolo, mientras que ahora ladeaba un poco su cabeza, en un flojo intento por reconocerle... ¡Era él! Cómo pudo no haberlo reconocido de inmediato, si no hacia ni diez minutos que justo pensaba lo pensaba. Mordió su labio inferior, en un gesto de claro nerviosismo, al notar que del otro lado, el chico también la observaba... con una sonrisa de aquellas.

"Mierda" maldijo para sus adentros. El semáforo había cambiado ya de luz, y él ni en cuenta había caído, hasta que vio al ya antes mencionado justo enfrente suyo, inclinado un poco hacía adelante y con el ceño ligeramente fruncido.

—Si no cruzas ahora tendrás que esperar el cambio de luz nuevamente.— le comentó, mientras sonreía burlonamente. Y por supuesto que se había dado cuenta que el era la causa de su distracción.

—¡P..perdón!—Se puso rojo como un tomate, y corrió a más no poder, apenas alcanzando a cruzar. Una vez del otro lado de la avenida, volvió su vista hasta el chico, quien aun lo miraba divertido, por si fuera poco, le guiñaba el ojo y le lanzaba un beso. Y si parecí imposible, su color se intensifico.

"¿Me habrá reconocido? ¿se acordará al menos de mí?" Eran esas y muchas más, eran las interrogantes en su mente mientras continuaba corriendo. Seguía igual que como le recordaba, ¡no había cambiado en anda! Claro, que era un poco más alto, pero seguía teniendo esa desquiciada y encantadora sonrisa que tanto le gustaba. Probablemente, si es que le había recordado y reconocido, se debíaestar a burlando a costillas suyas, y no lo culparía. Ni siquiera era usual que él fuese así de tonto.

Aminoró la velocidad de sus pasos, mientras que seguía pensando en su Papelón -forma de llamar a ese tipo de situaciones tan vergonzosas-. Llegó a su destino, que no era otro que su trabajo.

—Buenos días, Camus. Te ves algo colorado hoy... ¿no te sientes mal?— Tan sumido estaba en su pensar, que no cayó en cuenta de la presencia de su compañero y amigo, Mu, sino hasta que éste hubiese hablado.

—Buenos días, Mu. No es nada, sólo estoy un poco acalorado... creía que se me haría tarde.—mintió, esperando se la creyese.

—Pero, si todavía faltan diez minutos para la hora de entrada...—Camus suspiró con impaciencia, ese amigo suyo sí que lograba sacarlo de sus casillas.

—Mi reloj va mal entonces..—se alejó, con la firme intención de que no le siguiera preguntando. Recordó de pronto, aquél Guiño coqueto, y el color volvió a subirsele a las mejillas. Su compañero, desde su lugar, su compañero lo observaba con una "ceja" alzada, ante lo inusual de su comportamiento.

Y en su mente... Camus sólo pensaba en un futuro encuentro.