Volg x ippo


La tormenta no parece queder ceder, la nieve oscurecía totalmente la luz. Después de todo... estoy en Rusia.

Tueso un poco.

Mi hijo sigue luchando como boxeador para ganar dinero y así poder curar esta enfermedad, cada vez que lo pienso se me estremece el corazón, imaginar que en este momento pueda estar siendo golpeado, con moretones y ensangrentado. No... él no debería cargar con este peso...

Tocan la puerta, algo muy raro, interrumpiendo mis pensamientos.

Sonrío, una carta de mi querido hijo llegó.

Leo atentamente todo lo que dice, ha peleado bastante duro y me pongo extremadamente feliz al releer las últimas palabras.

"Me estoy esforzando, amo el boxeo."

Estaba un tanto arrugada por lo que me sorprendió un poco ya que Volg era muy pulcro. La volteo para ver mejor las manchas de tinta y habían palabras desaliñadas que parecían haber sido escritas con mucha prisa.

"Alguien me enseñó a sonreir, haré todo lo posible para que conozcas a tu futura nuera madre"


Meses después

¡SENDO GANA EL ENCUENTRO CONVIRTIENDOSE EN EL CAMPEON PESO PLUMA DE TODO JAPON!

He perdido.

Sabía perfectamente que si eso sucedía tendría que volver a mi país, ya no tenía nada más que ofrecer aquí, el contrato se anulaba...

No hablé con Ippo desde nuestra última pelea.

Ingenuamente pensé en consolidar mi amistad con Ippo después de ser el campeón pero... eso ya era imposible.

Compraba los boletos hacia Rusia.

Como deseaba fervientemente en llevarlo conmigo para presentarselo a mi madre. Ya solo eran sueños aflorando en mi interior como el de llegar a Japón. Espera... ¡estoy aquí! ¡Conocí la sonrisa de Ippo en este lugar! Ya no es solo un sueño es la realidad.

Ilusamente compré dos boletos de avión

Aunque tenga que usar toda la suerte de mi vida, por favor que él venga conmigo.

Primero tendría que hablar con alguien, por la cual Ippo no cedería en irse.

Su madre.

Fui en taxi a su casa. Sabía que él estaría en el gimnasio entrenando duro así que era mi oportunidad.

Toqué la puerta nervioso.

¿Qué estaba haciendo aquí? me preguntaba varias veces pero ya había comprado los boletos sería un desperdicio no usarlos y aun en mi condición no estoy para gastar dinero innecesariamente.

Abrió un poco para comprobar y al instante comencé a mover las manos para llamar su atención

-¡Madre! ¿Se acuerda?- espero que el ser de tez extranjera la hiciera recordar ese día que fui a visitar a Ippo en el hospital

-Buenas tardes, él no está en este momento pero pasa por favor- me quité los zapatos y avancé por el pasillo hasta llegar a lo que parecía la sala

-¡Quiero hacerle una petición, una grande petición madre!- con un ademan de manos me señaló uno de los sillones para que me sentara algo extrañada por la manera en que la llamaba. Bueno...si quería llevarme a Ippo ella se convertiría en eso...

-¿Que deseas?- se puso seria pero calmada al mismo tiempo mientras que nerviosamente acomodaba mis ideas en una sola oración

-Amo a Makunouichi Ippo, agradezco el día en que nació y que usted fuera su madre, pero siendo egoista deseo llevarlo conmigo lejos muy lejos, no importa que sea solo como amigos o como boxeadores no quiero alejarlo de mi lado- me incliné levemente en señal de respeto -¡Por favor madre!-

- ¿Eres Volg?- me preguntó

-¡Si madre!-

-Estuvo bastante preocupado por tí anoche- sonreí sin poder controlarlo las esperanzas comenzaban a inundar todo mi ser

¿Qué te hace pensar que aceptará esa oferta?- claramente estaba probandome

-Le seré franco madre, no se los sentimientos de Ippo- agaché la cabeza melancólico -¡pero una firme convicción de que aceptará venir conmigo!- ahora sentía mucha adrenalina recorriendome

Hubo un minuto de silencio en el que ella se quedó viendo una pequeña foto enmarcada en una mesa en donde estaba Ippo sentado en los hombros del que seguramente sería su padre ¡eran muy parecidos!

-Bien, mientras Ippo lo quiera así, tendrás mi permiso y mi bendición

-¡MADRE!- me levanté extremadamente feliz y me acerqué para besarle la mejilla en son de despedida -No quitaré de Ippo esa sonrisa nunca- le dije orgulloso

-Es una promesa- sus ojos cambiaron a unos de desafio, ahora ya se de donde sacó Ippo toda esa tenacidad

-¡SI!- rapido fui ponerme mis zapatos volver al taxi en el que vine y en dirigirme al aeropuerto


Tenía mi maleta en mano y observé la hora, faltaban diez minutos para que el avión partiera. El plan era que Ippo llegara a despedirse de mí después de recibir la noticia de mi partida de aquel periodista a quien di esa información a propósito ayer después de que acabara la pelea. Volví a ver mi reloj de muñeca nuevamente sintiendo los latidos de mi corazón a mil por hora.

- ¡VOLG-SAN!- lo vi corriendo hacia mi.

Este plan poco sofisticado...

solo funcionaría si Ippo...

...era el indicado...