Los personajes de Hadashi de bara wo fume no me pertenecen.

Sueños.

Sumi se sujeto firmemente entre las sabanas blancas, su largo pelo estaba esparcido mientras él le besaba lentamente la mandíbula, apretando de vez en cuando sus caderas y acariciando su vientre.

―Shoichiro…―gimió placenteramente. Su marido sonrió levemente, le toco la mejilla suavemente como nunca imagino que lo haría. Entusiasmada entre abrió los labios para dar paso a la lengua pícara de su esposo.

Las manos de Shoichiro se introdujeron entre la gran tela del vestido, dándose paso con suavidad hasta las torneadas piernas de su mujer, alzo la falda del vestido y se coloco entre ellas. Sumi se ruborizo.

―Te amo… Shoichiro-san…

te amo…

―¡Despierta mujer holgazana!

Los ojos de Sumi revolotearon a su alrededor, con sorpresa se levanto de un salto de la cómoda cama y le miro.

―¿Shoichiro-san?

Él rodó los ojos, cruzo los brazos y negó.

―Eres la mujer más holgazana que vi en mi vida. ―confeso arqueando una ceja, Sumi mordió su labio.

―¿Lo siento?

Frunció las cejas y recargo su cuerpo en una pierna.

―Despierta ya, ¡vamos!

―¡Sí!

―¡No chilles!

―Pero tú…

―¡No repliques!

Sumi se encogió e hizo un mohín con sus labios.

―Y borra esa expresión de tu cara, no caeré.

La mujer soltó un suspiro y asintió, siguió a su esposo por las escaleras, olvidándose por completo del sueño. ¿Quién imaginaria algo así?

Además, ¿Te amo? ¿Quién podría enamorarse de ese ogro? ¡Ha!

―¡Ve a cambiarte de ropa!

Salto de su sitio y corrió dirección a su habitación y cuando abrió la puerta escucho el susurro.

Yo también.

Su expresión se torno roja y avergonzada, soltó un chillido y al instante se escucho los pasos presurosos de su esposo.