*Capitulo 1: Bye bye vacaciones *

No puedo creer lo rápido que pasaron las vacaciones, siento como si apenas hubiera sido ayer cuando llegue de la escuela un 22 de diciembre para pasar las fiestas de fin de año con mi familia.

En fin, ahora que lo pienso, viene lo mejor. . .

Regresaré a clases, veré a mis 2 mejores amigas (Laura y Andrea) quienes tienen sus familias en la ciudad, que envidia, jeje.

Pero no es tan malo ser yo, ni vivir en provincia, aquí todo es más tranquilo, aunque algunos no usen ese adjetivo, más bien dicen: aburrido.

Yo no lo veo de esa manera, me parece relajado tener un lugar donde "descansar2 de los típicos ruidos de la ciudad.

Pero heme aquí en mi habitación, escribiendo otro poema de amor imposible y. . . ¿para quién va dirigido? Si, para la misma persona que van dirigidos todos mis poemas de amor, para el dueño de mi corazón desde que tengo 16 años (claro que he vivido otros amores desde entonces pero siempre con una decepción como final), para el hombre con mejor voz del mundo (eso según yo, jeje) , para aquel que me quita el sueño, para aquel gran músico, para el que me hace derramar saliva al verlo (ok no, ja) , para quien probablemente jamás sabrá de mi existencia, si, para él, ¿su nombre?. . . Jared Leto.

Mi amor platónico.

Lo sé, es un poco infantil escribir poemas de amor para alguien que nunca los leerá pero eso hago yo, escribo, soy escritora, bueno, lo seré, solo me falta un semestre para terminar mi carrera la cuál amo y estoy segura de que es mi vocación.

Regresando al tema de mis poemas de amor a Jared, no puedo evitar amarlo tanto, si tan sólo lo conociera, lo haría el hombre más feliz de todo el universo, aunque sea mucho mayor que yo, en realidad siempre he pensado que la edad no importa, además ¿Cómo no amarlo si es tan hermoso, talentoso y especial?

-Lilibeth!- gritó mi mamá mientras golpeaba mi puerta

-Lilibeth ya te dije que me enfurece que te encierres en tu habitación y más cuando se hace tarde para que te vayas! – repitió

-Ya voy madre, tranquila, autobuses hay miles y más hacia Cuernavaca, si lo pierdo, tomo otro y ya, problema solucionado – contesté con tono burlón

-Pues más te vale que no se valla el autobús – dijo ella

Sí, lo sé, mi madre es un poco irritable, al parecer más aún cuando era mi último día con mi familia antes de regresar a clases.

Nunca he dejado de preguntarme porque se pone de mal humor cuando me voy ¿no debería ser al contrario? En fin, así es ella y al parecer no puedo hacer nada para remediar su carácter, y de mi papá ni se diga, a comparación de él mi madre era la persona más tolerante del mundo; pero debo dejar de quejarme, ellos son buenas personas: me quieren a pesar de todo, me cuidan (más que eso, me sobreprotegen) , pero todo es por una razón, soy hija única, así es que creo que eso le da sentido.

-¿Esta es la última vez que te hablo para que salgas, tu papá ya nos está esperando en el carro! – mamá estaba aún más enfadada que antes

Tomé mi cuaderno donde estaba escribiendo para guardarlo en mi maleta que por cierto pesaba como 80kg, ok no, tampoco, pero si era muy pesada.

Miré mi habitación por última vez, ya que la vería dentro de 3 semanas a tal vez más ya que con las veces que visito a mi familia, sé que no es mucho tiempo pero asi soy yo, un poco dramática y exagerada (¿un poco?).

Salí y ya estaba mi mamá cansada de esperarme señalando el reloj de pared para que yo lo mirara y notara el gran retraso.

-Ya me di cuenta mamá, es tarde – contesté en tono un poco triste y poniendo cara de arrepentida

-Está bien, ya vámonos, apenas y da tiempo de que te vayas a despedir de tus abuelitos, ya sabes que ellos te aprecian mucho – me regañó

-Sí, lo sé , y yo también a ellos – hice una mueca de felicidad y tristeza al saber que no los vería en unos días.

-Sigo esperando – gritó mi padre

Así es que mi mamá y yo subimos lo más rápido posible al carro y mi papá arrancó, puso la estación de radio que tanto le gusta escuchar, en donde sólo pasan canciones de los años 80's y 90's, más que nada Guns n roses, Aerosmith, The Beatles, Poison, Queen, Cindy Lauper, etc.

Creo que por eso me gustaba tanto la música, mi padre me lo heredó.

-No sé porque no pudiste dejar tu violín y tu guitarra donde vives – se quejó mi mamá

-Ashh mamá, ya sabes que amo la música, no podría vivir sin ella, ¿Cómo iba a sobrevivir casi un mes si tocar música? – me inspiré al decir estas palabras

-Ya, ya esta bien, además Regina, no tiene nada de malo que Lily lleve sus instrumentos consigo – me defendió mi papá

En el camino a la casa de mis abuelos, mis papás charlaron, para ser sincera no puse atención, ya que estaba con Jared, por lo menos en mi mente, aunque mi cuerpo estuviera en el auto de papá.

No podía dejar de imaginarme que estaría haciendo Jared. . . practicando con la banda, durmiendo aún, desayunando, ó. . . con otra chica, noo! ni pensarlo!

De repente miré por la ventanilla y ya estábamos en casa de mis abuelos.

-Solo baja tu a despedirte – dijo mamá – ya es muy tarde

-ok- y eso hice

Después de despedirme me subí al auto y nos dirigimos hacia la central de autobuses.

Apenas y pude darles un abrazo y un beso a mis papás antes de abordar el autobús, ya que estaba a punto de irse.

Escogí una ventanilla para poder ir viendo el "paisaje" lo cual la mayoría era bosque, ya que la ciudad donde estaba mi tan preciada universidad era un poco templada en cuanto a clima hablamos.

Durante el camino recordé a mis amigas, de seguro ellas ya estaban es su departamento (ellas eran mis vecinas, ya que nuestros departamentos estaban uno al lado del otro).

A pesar de que dicen que cuando quieres llegar a un lugar sientes que el tiempo pasa muy lento, no me pasó eso, al contrario, fue un camino normal de tiempo, si no es que corto, tal vez no sentí las horas porque me la pasé pensando en todas las locuras que haría con mis amigas al llegar, sí, travesuras y tonterías a pesar de mis 23 años, eso no era un impedimento para mí.

Al llegar a la central de autobuses, bajé y tomé un taxi hasta el edificio donde se encontraba mi departamento.

Entré a mi departamento, bajé mis maletas al suelo y me deje caer en mi cama aún desarreglada como solía tenerla.

En eso escucho un toc toc

-¿Quién es? – pregunté

-La vieja Inés, jaja – contestaron 2 voces

Esas voces son conocidísimas, sabía quiénes eran así es que me levanté enseguida a abrir la puerta con entusiasmo y obvio, eran:

-Laura, Andrea! – grité con alegría al ver quiénes tocaban.

Fin de cap. 1