Disclaimer: Los personajes utilizados, así como aquellas referencias directas a la serie, no me pertenecen.

Como dije en el Summary, la historia se ambienta 5 años después de los acontecimientos de la serie, por tanto, la mayoría de los personajes cuentan unos 16 años, excepto Ryo, que es tres años mayor (19).

Espero que les guste ^^

CAPÍTULO 1. La llamada

Un mensaje. Un simple mensaje al móvil.

"Te necesitamos en Tokyo lo antes posible. Hypnos."

Ryo tuvo que volver a mirar un par de veces el mensaje para comprobar que era real, algo lógico cuando te llega a las 4:00 de la mañana y habías estado soñando con algo relacionado. Por fin, a la tercera, se despertó completamente, incorporándose en milisegundos al darse cuenta de todo lo que implicaba aquel mensaje, que tuvo el efecto aproximado de un millón de cafés. Y a las 15:00 ya estaba en el aeropuerto de Tokyo, un lugar que le traía buenos y malos recuerdos… Bueno, recuerdos en general.

Desde el tren divisó las dos altas torres de las oficinas del gobierno, y una vez llegó a ellas, encontró a Takato y Henry en la entrada, que esperaban a los demás mientras el puerta les miraba con cara de "por aquí no pasáis, criajos". Los dos habían crecido bastante y estaban más altos, pero seguían siendo más bajos que él (aunque, por otra parte, tenían 3 años menos). Henry fue el primero en verle.

- ¡Hey, Ryo! Genial, vamos subiendo.

- ¿Ya? No… ¿No esperamos a nadie más?

- Se supone que Rika ya tendría que estar aquí, o eso me contestó por sms… Hace un tiempo que no la veo en persona.

- Yo hace tiempo que no sé nada de ella en general – dijo Takato sonriendo al recién llegado.

- En cualquier caso, si no subimos ahora, Yamaki no tendrá tiempo de explicarnos nada y tendremos que volver en otro momento. A ella ya se lo contaremos, venga.

Al acercarse a la puerta, el guardia muy contento vio la posibilidad de decirle que no a alguien "inferior" a él por una vez en su vida, pero antes de que pudiera siquiera levantar la mano, Henry sacó un imponente pase de seguridad expedido por el gobierno, y de cerca que se lo puso casi se lo hace tragar mientras pasaban los tres.

- Lo has disfrutado, ¿eh? – le dijo Ryo divertido.

- A ese le tenía ganas – explicó tranquilamente con una sonrisa de satisfacción.

Al llegar a la planta de arriba, encontraron a Yamaki jugando con el zippo de siempre, el cual parecía ser inmortal.

- Buenos días, y gracias por venir tan rápido. Supongo que como mínimo os imagináis por qué estáis aquí.

- Sí, pero creía que la última vez habíamos acabado con él. – contestó Ryo.

- Todos lo pensamos, pero por desgracia no conseguimos borrar la base del programa, y está actuando como células madre: lo regeneran una y otra vez. Y aún no tenemos muy claro cuál es su objetivo en esta ocasión; ha ideado una forma de encriptar sus procesos internos utilizando nuestro propio sistema anti-espionaje, y no es cuestión de actuar sin más.

- Entonces creo que lo mejor sería esperar a que ellos muevan ficha.

Todos miraron hacia la puerta al reconocer la voz de aquella persona. Y no pudieron apartar la vista de ella. Rika apareció vestida completamente de negro, con una minifalda, una camiseta sin mangas, botas de combate y una cazadora de cuero. Obviamente seguía siendo la misma, pero más "femenina", y sobre todo, mucho más sexy de lo que la habían visto nunca. Y el cambio también se apreciaba en su cuerpo; ya no era solo una niña mona que intentaba pasar por un chico (sin éxito), sino que ahora era una mujer despampanante con una melena pelirroja hasta la cintura, conservando aquella mirada con la que podía congelar o derretir a cualquiera en un solo segundo, en la que ahora, sin embargo, se apreciaba menos frialdad y más seguridad.

O al menos, eso parecía.

Los tres chicos la observaban atónitos mientras ella cruzaba la sala hasta llegar a donde estaban, con paso decidido y sin amedrentarse por tener tantas miradas clavadas en ella (era obvio que había tenido que ir acostumbrándose a esto). Y como si nada de aquello provocara la más mínima sorpresa, continuó hablando.

- ¿Qué es lo que han estado haciendo hasta ahora?

- Básicamente, hemos detectado nuevos campos digitales en la mayoría de las áreas más concurridas de Tokyo: Shinjuku, Shibuya, Akihabara… - explicó Yamaki -. Sin embargo, no tenemos datos de que D-Reaper haya vuelto a atacar aquí.

- Entonces quizás sólo sean digimon que se han extraviado por la red, ¿no? Bastaría con combatir a esos pocos.

- En el mundo digital, D-Reaper está comenzando a prepararse para actuar, y por lo que sabemos de hace 5 años, después vendrá aquí.

- Sí, pero hace dos años conseguimos detenerle incluso antes de que consiguiera hacerse con el control allí, ¿no? Creo que lo mejor que podemos hacer es ir allí cuanto antes y acabar con él mientras aún es débil. – aportó Henry, que fue el primero en volver en sí.

- No podemos enviaros allí, D-Reaper aprendió de entonces; lo primero que ha hecho ha sido controlar el flujo de datos entre el mundo digital y el real, impidiéndonos atacarle mientras se prepara; así es como está creando todos estos campos digitales, está aprovechando ese control para enviarnos digimon que nos mantengan ocupados.

- Y si no podemos hacer nada, ¿para qué nos ha llamado? – espetó Rika.

- Bueno, algo podremos hacer, ¿no? Quiero decir, tendremos que impedir que esos digimon pongan en peligro a la gente de aquí… - dijo Takato.

- Pero no tenemos a nuestros compañeros, y sin ellos no podemos hacer nada. – contestó ella.

- En eso estamos. – intervino Yamaki, con una sonrisa de satisfacción -. Como Henry ya sabe, hemos vuelto a reunir a la Wild Bunch, y lo que estamos intentando es utilizar los canales y campos digitales de D-Reaper para traer a vuestros digimon. Debéis estar preparados porque en pocos días estarán aquí para que podáis empezar a combatirlos, e id haciendo vuestras mochilas con vistas a partir al mundo digital en cualquier momento. Mandaros a vosotros allí no será tan fácil como traer a los digimon aquí, pero aun así estamos trabajando día y noche en ello, y en cuanto lo consigamos, os avisaremos a través de vuestros D- Arc, así que estad atentos a ellos. Nos veremos de nuevo entonces. – y salió de la habitación con paso rápido.

Rika dio un pequeño suspiro y salió de la sala por la otra puerta, y Ryo, que hasta entonces había permanecido inmóvil apoyado contra una mesa sin decir palabra y sin poder dejar de mirarla, salió del trance y la siguió.

- ¿Estos dos siguen igual, eh? – dijo Henry cuando ambos hubieron desaparecido.

- No sé… Bueno, está claro que él sí, pero Rika está completamente cambiada, y quizás en ese asunto también. – respondió Takato.

- Ya… Pero con ese cambio no sabemos qué podemos esperar de ella exactamente. No quiero decir que desconfíe, claro, pero… Vamos abajo, supongo que estarán allí. – contestó comenzando a andar.

- Creo que si la última vez él se hubiera quedado aquí, ella habría cedido. Jen también lo piensa.

- Sí, yo también, Rika estaba muy diferente con él después de lo de Renamon. Significó mucho para ella…

- ¡Y para quién no!

- … y empezó a contar con él antes que con nadie, cuando antes de eso era completamente al revés.

- Jen dice que no cree que antes fuera al revés del todo, pero que con eso bajó la guardia.

- Habéis discutido el tema en profundidad, ¿eh?

- Bueno, es que a ella le gustaría que acabaran juntos – respondió Takato sonriendo avergonzado -. Dice que harían una pareja muy guapa y que tendrían unos hijos preciosos.

- Mejor no digas eso delante de Rika… - contestó Henry aguantándose la risa como podía.

Sin embargo, Ryo y Rika no estaban abajo, sino que se encontraban en la azotea, esperando ambos a que el otro dijera una palabra, pero a la vez, disfrutando del silencio y de comprobar que, a pesar de todo, aun había una cierta complicidad entre ellos. Pero Ryo deseaba hablar con ella, deseaba volver a escuchar su voz y saber en qué pensaba, deseaba decirle y preguntarle miles de cosas y ni la mitad de ellas estaban "permitidas" – un problema muy común en su relación. Finalmente, decidió acercarse a ella y, apoyándose también en las vallas que rodeaban el lugar, le dijo lo único que realmente tenía claro en aquel momento:

- Quería verte.

Ella, que ya no estaba acostumbrada a esa sinceridad, enrojeció sin poder controlarlo, mientras su pelo flotaba a su alrededor a causa del viento. Al final, armándose de valor, consiguió articular un:

- Yo también.

El mundo parecía detenerse a cada segundo, y mientras que Rika no era capaz de dejar de mirar al cielo para mirar a Ryo a los ojos, él no podía dejar de admirar el cielo en sus ojos.

- Te he echado de menos… Desapareciste de nuestras vidas. – dijo él.

- No me moví de aquí. Tampoco decidí esconderme de vosotros… Pero necesitaba estar sola.

- ¿Durante dos años?

- Sí – contestó ella, agachando la cabeza avergonzada – Quería seguir con mi vida… Quería asegurarme de tener una vida a la que volver. – replicó, mirándole por fin.

Ryo sabía a qué se refería, las miradas siempre habían tenido un significado especial para ellos. Sin darse cuenta habían creado su propio lenguaje, incomprensible para todos los demás, y por ello, probablemente él fuera la única persona capaz de entender completamente a Rika cuando hablaba: los silencios decían mucho más que las palabras.

Suspiró.

- Entonces nada ha cambiado, ¿verdad?

- Nada.

- ¿Y decirte que estás increíble ayudaría en algo?

- No – contestó rápidamente, sonriendo y ruborizándose a la vez – Como siempre.

- Como nunca, más bien – contestó sonriendo también. – Vamos abajo antes de que piensen que nos han abducido.

Ella se giró y comenzó a andar hacia la puerta, pero de repente él le agarró la mano y le hizo darse la vuelta y mirarle a los ojos, acercándola al alcance de un abrazo.

- ¿Sabes que para mí tampoco ha cambiado nada, verdad? – susurró, cerrando aún más las distancias.

Rika se quedó petrificada, realmente él sabía qué hacer para que bajara la guardia, para que se sintiera más vulnerable y mucho más fácil de convencer. Siempre había sido la única persona capaz de hacerla sentir de ese modo. Paralizada, observó cómo sus rostros se iban peligrosamente acercando cada vez más; pero a pesar de lo que le decían sus temores, él sólo apoyó su frente contra la suya, de modo que fuera imposible que ella evitara su mirada, como ya solía hacer dos años atrás. Aquello provocó en ella el recuerdo del torbellino de sensaciones que se había dedicado a olvidar desde entonces… Pero también las razones por las que lo había intentado.

- No… - dijo bajando la vista y alejándose de él -. Por favor, no vayamos a regresar de nuevo a lo mismo de siempre. Temía que ocurriera desde que recibí ese mensaje… ¿Por qué no podemos ser sólo amigos?

- … Podemos ser amigos, pero por mi parte, nunca será "sólo" eso. No es tan fácil… - añadió mirándola con desesperación.

Ella agachó la cabeza mordiéndose el labio, algo que hacía a menudo. "En este caso, sólo puede ser por impotencia", pensó Ryo, repasando automáticamente todo lo que sabía sobre su lenguaje corporal. "No puedo verla así…"

- Está bien… Intentaré verte sólo como una amiga. O al menos, intentaré que lo parezca.

La sonrisa que Rika le dirigió le pareció recompensa suficiente por aquello. Se encaminaron hacia la salida.

Mientras el ascensor les llevaba a lo largo de las 48 plantas del edificio, Ryo se devanaba los sesos por encontrar algo de lo que hablar, obviando todas las cosas que deseaba decirle en realidad. Al final, y como suele pasar en estos casos, de todos los temas trascendentales que podía haber elegido, acabó saliendo el más idiota:

- ¿Cómo te ha dejado pasar el tío de abajo?

Ella le observó sorprendida, pero luego sonrió, y mirándole con picardía contestó:

- Estaba distraído. – y le guiñó un ojo.

El ascensor llegó a la planta 0 y se abrió. "Sí", pensó Ryo, "sin duda hay demasiados elementos distractores en ella" se decía a sí mismo mientras contemplaba cómo caminaba hacia la calle.

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