Fandom: Naruto

Calificación: Mayores de 14 años.

Género: acción, yaoi, drama.

Declaración: el concepto y la idea original de Naruto pertenecen a Masashi Kishimoto.

Reseña: AU. SasuNaru, SaiGaara. Multicapítulos. Naruto siempre ha sentido que la falta de una familia propia era algo que lo hacía un ser incompleto. Gaara siempre había sentido que tener una, lo había vuelto un ser despreciable. El encuentro entre ambos les dará una nueva perspectiva.

Advertencias: Ninguna, leer con confianza.


El zafiro azul

epílogo

El departamento de Minato era tan pequeño como Naruto recordaba de la última vez que había estado en él. Una tarde después de que el juicio de Gaara terminara y su hijo estaba a una noche de partir de regreso a Japón. Naruto recordaba que se había quedado conversando con su padre toda la noche y Sasuke se había quedado dormido solo en la habitación de huéspedes. Durante el viaje de regresó le confesó que los había dejado a solas para que se conocieran mejor y Naruto lo amó más que nunca.

Sin embargo, en esa ocasión, una vez sentados en el sofá, con Sasuke pasando uno de sus brazos por su cintura posesivamente, el hijo del antiguo detective pensó que desde entonces su Uchiha había desarrollado una instintiva rivalidad contra su progenitor.

Habían pasado más de cuatro años desde la última vez que Naruto había podido regresar a visitar a su padre a su país de residencia y muchas cosas habían cambiado en ese tiempo.

Minato hacía algo cotidiano de sus vacaciones, una vez cada año, en ir a visitar el país de sus ancestros y Naruto siempre estaba a su entera disposición en esas temporadas. Tanto así que Sasuke preveía tales visitas como el mes en que no vería a Naruto más que para dormir y al despertar. A veces ni siquiera para eso.

Era natural, según Kiba y Shikamaru, que el Uchiha hubiera desarrollado ese sentimiento de competencia contra su padre, después de todo, antes que el progenitor de Naruto apareciera en la escena, Sasuke había tenido y gozado de la completa atención del rubio sin ningún esfuerzo.

Naruto estuvo preocupado por esta situación al principio, hasta que Sasuke y Minato, por separado, le prometieron que nunca nada pasaría a mayores. Era solo que ambos necesitaban momentos con él exclusivamente.

En aquella ocasión, Sasuke los había sorprendido a ambos informándoles que tenía que viajar a Nueva York por unos negocios y que se traería a Naruto con él, para aprovechar en visitar a su padre y cenar juntos en alguna ocasión. No parecía del todo preocupado como hacía años por la perspectiva de que Naruto regresara a un país donde su vida había sido amenazada anteriormente, y por el contrario en cuanto pusieron pie en el país, lo dejó en manos de su padre y salió a cubrir sus citas de negocios.

Pero Naruto prácticamente se había mudado al departamento de Minato en cuanto puso pie en el país. Sasuke había estado esperando que pasara los primeros días al lado de su padre y luego viniera a buscarlo para pasar con él el resto del tiempo, pero después de una semana sin tener mayor contacto con él que el que lograba con sus llamadas telefónicas, el Uchiha propuso una cena todos juntos antes de regresar a Japón al día siguiente muy temprano.

El día de la tal cena, Sasuke cogió a Naruto por la cintura en el sofá en cuanto llegó y no dio señales de querer dejarlo ir en toda la noche.

—Vamos, Sasuke —le dijo finalmente Minato uniéndose a las protestas de su hijo—. Tú tienes a Naruto para ti todo el tiempo en Japón, mientras que yo no estoy con él más que por unos días al año.

Sasuke no parecía en lo mínimo conmovido.

—No es culpa mía el que no quieras jubilarte todavía y vengas a vivir a Japón de una vez por todas —sabía que lo había atrapado con esa salida, después de todo, Naruto era quien más se quejaba de la indecisión de su padre cada que el tema salía a colación. Era muy fácil encontrar puntos débiles en padre e hijo si se ponía a buscarlos con paciencia—. Habías dicho que lo harías pronto y estuvimos buscando una casa y todo.

—¡Es verdad! —intervino inmediatamente su hijo, mientras Sasuke sonreía satisfecho al notar que había tenido éxito en cambiar el tema de conversación a su favor una vez más. Su mano firmemente todavía en la cintura de su pareja—. Papá, nos tuviste buscando departamento por un mes solo para al final decirnos que te quedarías otro año. Y eso ¿hasta cuándo será ahora?

Minato se tensó visiblemente y luego se levantó con la excusa de preparar café para sus invitados. Cuando estuvo de regreso nuevamente, bandeja en sus manos y una expresión más calmada otra vez en su rostro tenía algo que informarles a los dos hombres sentados en el sofá.

—Pues lo había estado alargando porque no me gusta la idea de jubilarme antes de tener la edad suficiente —luego levantó la mano al escuchar que Naruto volvía a quejarse al respecto—. Pero creo que finalmente estoy decidido. Había pensado trabajar hasta finales de este año y cambiar por fin mi residencia con el año nuevo.

Naruto aplaudió tal decisión y Sasuke brindó por ella con una taza de café. Haciendo todo un arte de tomarla con la mano que le quedaba libre sin soltar para nada el firme dominio que tenía con la otra de la cintura de Naruto.

—Puedes quedarte en mi antiguo departamento hasta que encuentres algo mejor —le dijo entonces Sasuke recordando que ahora ese lugar estaba deshabitado—. Naruto y yo estamos viviendo en la mansión Uchiha ahora.

—¿En serio? —les preguntó Minato tomado por sorpresa—. No me lo habían dicho. ¿Estás a gusto ahí, Naruto?

El rubio había cogido también una taza de café y estaba ocupado soplando dentro para enfriar su contenido.

—Bien. Los padres de Sasuke son muy amables, pero…

Sasuke comenzó a reír y Naruto le lanzó un codazo nada placentero.

—¿Hay algún problema? —preguntó Minato sin comprender tal intercambio y un poco preocupado por la reacción de su hijo. Después de todo, la sociedad japonesa todavía era muy conservadora con el tipo de relación que llevaba con el heredero Uchiha.

—¡Es solo que Itachi me saca de quicio! —soltó el rubio con un gemido de exasperación. Seguramente recordando un impase con el hermano de Sasuke.

—Mi hermano suele gastarle bromas demasiado subidas de tono cuando lo ve —le explicó Sasuke sonriendo ante la molestia de su pareja. Él conocía a su hermano y sabía que si el rubio no le hubiera caído bien habría demostrado su desdén de una forma mucho más clara—. Naruto es muy sensible a esas cosas —le dijo después, susurrando como si Naruto no pudiera escucharlo.

—¡No soy sensible ni nada! —protestó inmediatamente el rubio comenzando a enfadarse—. ¡Es solo que el engreído de tu hermano no mide lo que dice incluso frente a tus padres! Aun tú te avergonzaste la otra noche mientras cenábamos.

Sasuke tenía que admitir que esto era verdad, pero como él ya estaba acostumbrado a ser el punto de entretenimiento de su hermano durante tantos años viviendo juntos, no le prestaba tanta atención ya como Naruto, para quien tal trato era algo completamente nuevo.

—El próximo año llegaré para ponerlo en cintura por haber molestado a mi precioso hijo —les dijo entonces Minato comenzando a reír por la cara que habían puesto ambos—. No te preocupes por nada más, Naruto.

Sasuke estaba más que entretenido con la idea de alguien poniendo en cintura a su hermano. Y no dejó de mostrar su aprobación.

—Oh, se lo advertiré en cuanto ponga pie en casa después que regresemos —le dijo riendo y muy pronto el padre de Naruto se le unió.

Naruto escuchó el llamado de la puerta y aprovechó que Sasuke está distraído para liberarse y ponerse de pie. Cuando regresó nuevamente con ellos, Gaara lo seguía con un rostro de pocos amigos y caminando pesadamente.

Después de que tomara asiento y de serle ofrecida una taza de café, Minato le preguntó qué es lo que le ocurría y el pelirrojo entornó los ojos impacientemente.

—Sai no está aquí —declaró ante los otros tres hombres escuchándolo—. Prometió llegar antes que yo y siempre está entreteniéndose con estupideces.

Minato sonrió y se volvió hacia Sasuke y Naruto quienes intercambiaron miradas preocupadas.

—No hay ningún problema con Sai, si es lo que se están imaginando —les aseguró el padre de Naruto captando su atención inmediatamente—. Es el joven más fiel y dedicado que he conocido en mucho tiempo.

Gaara lo miró incrédulo antes de volver a protestar una vez más.

—Si lo fuera en verdad estaría aquí ya, ¿no?

Minato volvió a reír antes de continuar.

—Sabes que está pintando en alguno de sus talleres —luego se volvió otra vez a Naruto y Sasuke que empezaban a sentirse más aliviados—. Anda tan dedicado a su trabajo que Gaara se siente un poco abandonado.

El rostro de Gaara se sonrojó inmediatamente. Sasuke no pudo dejar de apreciar que su color encendido hacía que sus ojos verdes resaltaran mucho más. Minato también parecía haberlo notado y parecía muy complacido con el resultado que había obtenido.

—¡¿Quién se siente abandonado? —le reclamó tratando de no sonar avergonzado, lo cual era una causa perdida, con el rubor cubriendo su rostro como lo sentía en ese momento—. Yo solo digo que me molesta que siempre esté prometiendo cosas y no cumpliéndolas… realmente, ¡es una grosería!

Minato seguía riendo muy a gusto al parecer con que Gaara estuviera reclamándole esas cosas.

Pero Naruto había comenzado a mirarlos con los ojos entrecerrados y pronto abrió la boca a la vez para mostrar su desagrado.

—¡Lo que es grosero es la forma cómo ambos olvidan que yo estoy aquí! —les dijo de repente fingiendo estar muy molesto—. Paren con la charada de padre hijo porque me comenzaré a poner celoso en verdad.

Por supuesto, Sasuke comenzó a reírse y Gaara lo miró preocupado un momento antes de darse cuenta que en verdad su hermano solo estaba bromeando.

—Te prometo algo —le dijo entonces Minato poniéndose de pie y caminando hasta Naruto para depositar ambas manos sobre sus hombros—. He pasado tanto tiempo acumulando el cariño para un hijo que ahora tengo de sobra para los cuatro. No hay peligro que te quedes sin tu parte.

Naruto comenzó a sonreír satisfecho, pero su rostro empezó a mostrar que se estaba preguntando a qué se refería con exactitud su padre, cuando el timbre de la puerta volvió a sonar y esta vez Minato fue el que se acercó a abrirla. Cortando efectivamente la oportunidad de que Naruto le preguntara esto último.

—¡El tráfico! —fue lo primero que dijo Sai al llegar hasta donde ellos y correr al lado de Gaara.

El pelirrojo solo enrolló los ojos una vez más y le dio un lado de su rostro como toda respuesta.

Sasuke y Naruto se lanzaron una mirada burlona entre ellos y luego se tomaron de la mano, mientras escuchaban cómo Sai continuaba disculpándose y siendo rechazado por el hermano de Naruto.

Minato llegó hasta ellos lentamente. Había aprovechado para ponerse el saco que tenía colgado en la entrada y comenzar a ponerse los guantes que estaban dentro de sus bolsillos. Por la ventana se veía una fina capa de nieve reciente y aunque no nevaba ya, la noche estaba lo suficientemente fría como para agradecer llevar puestos un par de guantes.

—Ahora que toda la familia finalmente está reunida podemos salir a cenar —les anunció a todos mientras los observaba ponerse en pie y alistarse para combatir el frío a su vez.

Sasuke se adelantó a todos diciendo algo sobre el auto que los esperaba abajo y que tenía que hablar con el chofer para acordar una ruta que no los demorara demasiado por la nieve, Sai salió al poco detrás de él cuando Gaara le insinuó que lo menos que podía hacer era ayudar a su primo con el reconocimientos de las calles de esa ciudad extraña para él.

Naruto salió detrás de ambos riendo mientras le hacía una broma a Gaara sobre el primer Uchiha al que dominaban de tal forma en que ni siquiera se le tenía que dar órdenes directas.

Pero se detuvo mientras Gaara se detenía unos breves momentos en la entrada del departamento de Minato, mirando hacia su derecha.

Naruto les echó una ojeada y se detuvo a su vez, Minato unos pasos detrás esperando con paciencia a que el hijo de Kushina terminara de observar su fotografía, encima de la mesa de la entrada.

Era la misma fotografía que Minato le había entregado muchos años atrás, cuando Gaara había conocido la historia de su madre por primera vez. El collar con el zafiro azul estaba colgando de su cuello y ella sonreía.

—¿Cuántas copias de esa fotografía tienes? —le preguntó al fin, bajando la mirada mientras sonreía.

Minato se encogió de hombros y posó una de sus manos sobre el hombro del pelirrojo, admirando una vez más el parecido con su madre.

—Solía tener tres.

Gaara volvió su vista al frente y Naruto le sonrió. Asintiendo una vez y poniendo ambas manos sobre su cabeza descansadamente.

—La mía está sobre mi escritorio —le dijo sin que se lo preguntara, ver el rostro de su madre lo inspiraba a escribir todos los días.

Luego, el trío se puso en marcha. Sai y Sasuke estaban parados frente al auto Uchiha, esperándolos y haciendo planes sobre la noche. Cuando vieron aparecer a los demás, hicieron subir a Gaara y Naruto inmediatamente, mientras ellos se instalaban a sus lados en el gran auto. Minato todavía se quedó unos segundos parados, elevando sus ojos hacia la ventana de su departamento y tratando de recordar cuánto tiempo había tenido la fotografía de esa extraordinaria mujer en el mismo lugar.

—Aún sigo tratando de mantener esa promesa, Kushina —dijo en un susurro, imposible de escuchar para nadie más que para el viento—. Los cuidaré durante toda mi vida.

Estaba seguro que ella le sonreía como respuesta. En algún lugar, veía a Gaara con Sai, a Naruto con Sasuke, y sabía, instintivamente, que estaba muy satisfecha con lo que veía.

FIN


Muchas gracias por leer hasta aquí y por los comentarios! aprecié cada uno de ellos ^^.