El último Escalón

Por Fox McCloude

Disclaimer: Pokémon es propiedad de Satoshi Tajiri y Nintendo.

Parte 1: Ash VS Lorelei.


Meseta Índigo

La Meseta Índigo, el destino final de los entrenadores Pokémon en la región Kanto, lugar que durante años ha visto el ascenso y la caída de campeones en la Liga Pokémon. Hace seis meses, el Estadio Índigo fue la sede del campeonato regional, cuyo ganador obtuvo el derecho de enfrentarse a la Elite 4, considerados como los mejores entrenadores de la región. Y ha llegado el momento de enfrentarse a ellos, y con ello lograr su sueño de toda la vida: Convertirse en un Maestro Pokémon.

- Aquí estamos, Pikachu. La Meseta Índigo, una vez más. –

Para Ash Ketchum, esta sería la tercera vez en toda su vida que visitaba la Meseta Índigo. La primera vez había sido apenas durante su primer año como entrenador Pokémon. Para alguien que no se tomaba por aquel entonces muy en serio el entrenamiento, fue una verdadera hazaña haber llegado a los 16 mejores en su primera competencia oficial. Pero los años pasaron, y gracias a sus viajes y experiencias alrededor del mundo, Ash fue creciendo, madurando, y fortaleciéndose, al igual que sus Pokémon. 8 años después, Ash volvió a participar en el torneo regional de Kanto, y tras enfrentarse a oponentes muy duros, avanzó hasta la final y esta vez obtuvo la victoria, y la oportunidad de luchar contra la Elite 4 de Kanto para obtener el título de Maestro Pokémon. Se le dieron 6 meses para prepararse, cosa que le vino muy bien, dado que los oponentes que le tocarían serían más difíciles de vencer que cualquiera al que se hubiese enfrentado jamás. Y ahora, por fin había llegado el momento.

Las calles estaban relativamente desiertas en aquel momento, pero Ash sabía que en un par de días el lugar estaría lleno a reventar de gente. Prefirió venir un poco antes para evitarse los tumultos…

- ¡Oigan, miren, es Ash Ketchum! –

- ¿Ash Ketchum? ¡Ah, sí, es él! –

- Ay, no. –

Ash no podía creerlo. Un pequeño grupo de chicas (unas ocho o nueve más o menos), acababan de verlo y empezando a gritar como locas corrieron derechito hacia donde estaba él. No tuvo ni que pensarlo: giró sobre sus pies y echó a correr para escaparse. Haberse forjado su actual reputación como entrenador tenía sus cosas, y esta era una de las que más le incomodaban. Se había ganado bastantes fans femeninas en toda la región, y prácticamente a dondequiera que iba tenía que lidiar con ellas. Cuando empezó su viaje Pokémon por primera vez, jamás cruzó por su mente que tendría que soportar eso. Después de un minuto o dos de persecución, se escondió en un callejón y esperó que pasaran de largo. Salió a verificar que estaban a distancia segura y se fue en dirección contraria, hacia el Centro Pokémon.

- Uff… a salvo por ahora. – suspiró de alivio, una vez que logró entrar.

El Centro Pokémon estaba vacío en ese momento, salvo, por supuesto, por la Enfermera Joy en el mostrador de la recepción. Normalmente, solo estaba concurrido cuando había competencias en el Estadio Índigo, lo cual para Ash era una ventaja. Tener que aguantar a las fanáticas incluso ahí dentro se hubiera hecho totalmente insoportable. Tras dejar a Pikachu y el resto de sus Pokémon con la enfermera, fue a sentarse en uno de los sillones a descansar del viaje, y sacando de su mochila una revista de la Liga Pokémon, comenzó a hojearla. Se detuvo en un artículo que describía a la Elite 4 de la región Kanto, cada uno de sus miembros con detalle. Ash decidió echarle un vistazo a quien sería su primer oponente:

"Lorelei es originaria de las Islas Sevii, pero actualmente reside en la Isla Mandarín en el Archipiélago Naranja. Lorelei se especializa en Pokémon de tipo Agua y Hielo. Es considerada como la más fácil de derrotar de la Elite 4, pero aún así su nivel está muy por encima de la media de los entrenadores ordinarios. Los expertos recomiendan usar Pokémon tipo Fuego, Luchador o Roca al enfrentarse a ella."

Ash le echó un vistazo a la fotografía de Lorelei. No había cambiado mucho, seguía viéndose bastante atractiva para ser una mujer madura. Lorelei era alta y voluptuosa, tenía cabello rojo oscuro amarrado en una coleta, y usaba gafas al aire sobre sus ojos azules. Sabía bien que Misty la consideraba como su gran heroína, y no era para menos. Aún recordaba la primera vez que la conoció: en su primera visita a la Isla Mandarín, él, siendo un novato arrogante e impetuoso, cometió el error de desafiarla a una batalla, confiado en que podría vencerla… hasta que ella y su Cloyster trapearon el suelo con él y Pikachu sin hacer el menor esfuerzo. Vaya que aquel entonces, Ash aprendió una importante lección sobre humildad y entender los sentimientos de sus Pokémon. Pero esta vez, tenía 8 años más de experiencia más de su lado, y sabía muy bien a quién se enfrentaba. Ash continuó viendo el artículo, esta vez observando el equipo habitual de Lorelei. Por las reglas de la Liga Pokémon, Ash sabía que las batallas contra los miembros de la Elite 4 iban a ser todas de 6 a 6, así que tendría que elegir muy bien quienes iban a acompañarlo. El equipo habitual de Lorelei, según se veía en el artículo, consistía de: Jynx, Lapras, Slowking, Dewgong, Cloyster y Mamoswine.

- Casi todos sus Pokémon tienen el tipo agua. – observó Ash. – Bien, supongo que puedo usar a Pikachu. También necesitaré algunos de tipo fuego. Hmm… -

Le vino inmediatamente a la cabeza Charizard. Él era con mucho el mejor Pokémon de tipo fuego que tenía, sin duda sería un aliado valioso para pelear contra Lorelei. Claro que, la primera vez que se vieron, el Slowbro de Lorelei se las arregló para inmovilizarlo sin mucho esfuerzo, lo cual era decir mucho considerando que por aquel entonces no podía controlarlo. De eso ya hacía mucho, por supuesto. Dejó la revista de lado, y se dirigió hacia el videoteléfono. Marcó el número y telefoneó hacia el Valle Charizífico, que era donde se encontraba su Charizard en aquel momento, entrenando.

- ¿Hola? – respondieron del otro lado al cabo de un rato de repicar. Era una chica de pelo verde.

- Hey, Liza. – saludó Ash.

- Estás llamando al Valle Charizífico. En este momento no puedo atenderte. Por favor deja tu mensaje y número de teléfono para poder llamarte después. –

¡BIIIIP!

- ¿Es una broma? – Ash no podía creerlo, le había caído la contestadora. Pero en fin, conociendo a Liza, tal vez se había ido a Ciudad Blackthorne en aquel preciso momento a entrenar con Clair. Resignado, respiró profundo y habló para dejar el mensaje. – Hola Liza, habla Ash Ketchum. Escucha, te llamaba para decirte que pronto voy a enfrentarme a la Elite 4, y necesito que me mandes a Charizard a la brevedad. Si quieres ponerte en contacto conmigo, por favor llama al Centro Pokémon de la Meseta Índigo. Veré que puedo hacer mientras tanto. Nos vemos. – dijo Ash, antes de colgar el videoteléfono.

Volvió a sentarse en el sillón. Si no podía contar con Charizard, iba a necesitar un sustituto para la batalla contra Lorelei. ¿Qué opciones tenía de momento? Bien, en el campo del Profesor Oak estaban Typhlosion, Torkoal e Infernape. Particularmente este último bien podría equipararse con Charizard en términos de "poder de fuego", por decirlo así. Tenía menos experiencia que Charizard, pero no por nada gracias a él había llegado a los 4 mejores en la Liga Sinnoh. Y aparte, él se sabía además un par de trucos que podrían resultar muy útiles para sorprender a Lorelei…

- ¡Oye, Ash! – lo llamaron de repente, sacándolo de sus pensamientos. Era la enfermera Joy, que traía a Pikachu y el resto de las Pokébolas de Ash. – Tus Pokémon ya están listos. -

- OK, ya voy. –

Ash fue hacia el mostrador, a recoger a su amigo amarillo y el resto de las Pokébolas. Después de deliberar un poco, fue de nuevo al videoteléfono y llamó al laboratorio del Profesor Oak para pedir intercambio de sus Pokémon. Cambió a todos los que llevaba en ese momento, salvo por Floatzel (que estaba con él desde que pasó por Ciudad Cerulean, hacía unos 10 días más o menos) y por supuesto Pikachu. Viendo que aún le quedaban unos cuatro días más antes de su primera batalla, decidió ponerse a hacer algo de entrenamiento de último minuto, pero en cuanto puso un pie fuera del Centro Pokémon…

- ¡Mírenlo! ¡Ahí está! –

- ¡Que no escape! –

- Ay, no de nuevo. – Ash tuvo que volver a meterse de volada al Centro Pokémon: el mismo grupo de chicas que hacía un rato lo había estado correteando había regresado, y esta vez traían "unas cuantas" amigas más. Sin pensarlo mucho, Ash atrancó la puerta para evitar que pudieran entrar. Las chicas empezaron a presionar la cara contra el vidrio, mientras la enfermera Joy se acercaba a ver qué estaba pasando.

- ¿Qué sucede aquí? – preguntó al ver el tumulto afuera.

- Gajes de la fama, supongo. – dijo Ash. – Enfermera Joy, ¿no tienes una puerta trasera? –

Más le valía escapar pronto. Si no, no podría entrenar en paz, y calentar para su batalla. Tenía que ver como alejarse, y encontrar un sitio donde poder entrenar a gusto, y sin que nadie lo molestara.


Días después…

- Señoras y señores, bienvenidos a la Meseta Índigo. El día de hoy comienza la competencia más importante de este año. ¡El Desafío a la Elite 4! – anunciaban por los altoparlantes. - ¡Y nuestro retador de este año es Ash Ketchum, de Pueblo Paleta! -

El Estadio Índigo, lleno a reventar de aficionados, estalló en vivas y aplausos. Había una multitud de más de 200.000 personas en las tribunas del estadio, sin mencionar toda la gente que no pudo comprar boletos y aún seguía afuera tratando de ver como colarse, y los que estaban viendo por televisión. Los encuentros de Ash contra cada uno de los miembros de la Elite iban a ser transmitidos en vivo en cadena regional a todo Kanto, y en pago por evento a las otras regiones. Los amigos de Ash estaban todos frente al televisor, a la expectativa desde sus respectivos hogares. En el gimnasio Pewter, los hermanitos de Brock estaban todos peleando entre ellos por un puesto en el sofá, mientras Flint y Lola trataban de contenerlos, Brock prefería mantenerse al margen, y estar al pendiente del inicio de la batalla. En el gimnasio Petalburgo de la región Hoenn, May y Max observaban en compañía de sus padres, Norman y Caroline, al igual que Dawn con su madre Johanna desde su casa en el Pueblo Twinleaf de la región Sinnoh. En la región de Unova, Cilan lo veía en el gimnasio Striaton, con sus hermanos Chili y Cress, al igual que Iris que estaba de visita en aquel momento. En el gimnasio Cerulean, Misty se debatía entre a quién de los dos debería apoyar: a su novio, o a su heroína. En Pueblo Paleta, Delia y el Profesor Oak veían desde el laboratorio, y la madre de Ash se llevó las manos al pecho, deseándole mentalmente lo mejor a su hijo. Y desde algún lugar en el Archipiélago Naranja. Tracey y Daisy, que seguían de vacaciones, se pararon en una cafetería para ver la transmisión. Ahora, volviendo al estadio…

- Ha pasado mucho tiempo, Ash. – habló Lorelei. – Recuerdo que la última vez que nos vimos apenas eras un niño, y bastante impetuoso. -

- Tú no has cambiado mucho, sigues viéndote tan bien como siempre. – comentó Ash como sugerencia, a lo que Lorelei le sonrió.

- Espero que hayas aprendido algo de nuestro último encuentro. – continuó Lorelei. – Quiero ver qué tanto has progresado en estos ocho años. -

- Esta será una batalla oficial de 6 a 6 entre el retador, Ash Ketchum de Pueblo Paleta, y la primera miembro de la Elite 4 de Kanto, Lorelei. – anunció el juez que sostenía las banderas. – La batalla terminará cuando los seis Pokémon de uno de los dos sean incapaces de continuar. Solo al retador se le permitirá hacer sustituciones. El terreno para esta batalla será elegido al azar y cambiará cuando uno de los dos contrincantes pierda tres Pokémon. -

Sobre el estadio, el enorme tablero que mostraba los rostros de Ash y Lorelei y los iconos para a los Pokémon se encendió. Asimismo, una enorme ruleta con los cuatro terrenos posibles: hielo, agua, roca y hierba, dio vuelta varios segundos hasta detenerse. Como si fuera cosa del destino, se detuvo en el símbolo de hielo. El suelo del estadio se abrió, dando paso a una enorme campo congelado lleno de enormes pilares.

Como retador, a Ash le tocaba abrir la batalla, cosa que podría colocarlo en una desventaja inicial. Sopesó sus opciones, y tras unos segundos, observó a Pikachu, parado junto a él. El roedor le dirigió una mirada que decía claramente "estoy listo para lo que sea". Ash pareció interpretarlo de esa manera, ya que asintió con la cabeza, indicándole que saliera. De inmediato, Pikachu ingresó al campo de batalla.

- Me lo esperaba. – dijo Lorelei, cuya expresión relajada ahora se había vuelto fría y dura como el hielo, mientras tomaba su primera Pokébola. - ¡Cloyster, ve! -

- ¡Cloyster! – El Pokémon biválvula apareció en el campo. Ash y Pikachu se estremecieron por un instante. Precisamente ese mismo Pokémon era con el que Lorelei los había derrotado anteriormente, y sin el menor esfuerzo. Pero se dio cuenta que solo intentaba confundirlos usando el mismo tiro de inicio que aquel entonces. No podía caer en su juego.

- ¡Comiencen! – ordenó el juez, levantando las banderas.

- Por cortesía, Ash, siéntete libre de hacer el primer movimiento. – dijo Lorelei.

- No, muchas gracias, esta vez no pienso ser tan cuidadoso. – fue la respuesta de Ash. Pikachu también se contuvo.

- De acuerdo, como quieras. – dijo Lorelei. - ¡Cloyster, Cañón de Picos! -

- ¡Cloyster! – A esta voz, el Pokémon biválvula disparó una lluvia de picos contra el roedor eléctrico.

- ¡Esquiva con Ataque Rápido! – ordenó Ash.

- ¡Pika! -

Sin perder tiempo, Pikachu comenzó a correr alrededor del campo, moviéndose tan rápido como podía, saltando y escudándose detrás de los pilares de hielo para evitar la lluvia de picos que lanzaba Cloyster. Su intención era tratar de acercarse lo más posible antes de lanzar un ataque eléctrico para maximizar el daño. Ya estando a una buena distancia, Ash le dio la señal a su amigo para atacar.

- ¡Muy bien, Pikachu, Impactrueno! –

- ¡Piiika-CHUUUUUUUUUUUUU! –

- ¡Cloyster, Refugio! – ordenó Lorelei.

- ¡Cloys! – Cloyster consiguió cerrar su caparazón justo a tiempo para salvarse del ataque eléctrico. Igual que la vez pasada, el ataque no tuvo mucho efecto, más que chamuscar un poco el caparazón de Cloyster.

- Necesitarás más que eso para vencernos. – dijo Lorelei. El caparazón de su Cloyster seguía tan impenetrable, o más que antes inclusive. - ¡Cloyster, Ventisca! –

- ¡Cloyster! – El caparazón de Cloyster se abrió, y dejó salir un fuerte viento frío que abarcó todo el campo.

- ¡Pikachu, resiste ahí! -

- Pika… - El ratón amarillo intentó aferrarse al piso con sus patas, pero Cloyster aumentó la fuerza de su ventisca y lo mandó a volar por los aires.

- ¡Hidro Bomba! -

- ¡Cloys! –

¡SPLASH! Esta vez, estando Pikachu totalmente indefenso en el aire, Cloyster fue capaz de acertarle su ataque. El potente chorro de agua le dio de lleno, y lo hizo caer al suelo helado totalmente empapado.

- ¡Pikachu! ¿Estás bien? – gritó Ash,

- ¡Pika! – A los pocos segundos, Pikachu se puso de pie y se sacudió el agua como un perro. Ese ataque no había sido nada para él en absoluto, esto apenas comenzaba.

- ¡Cloyster, usa Rayo Aurora! – ordenó Lorelei, a esta voz Cloyster se envolvió con un aura multicolor y disparó un poderoso rayo de energía.

- ¡Esquívalo, Pikachu! -

El roedor se encogió sobre sus patas traseras y saltó para evadir el rayo, pero Cloyster no cesaba su ataque, y siguió disparando rayo tras rayo. Pikachu continuaba esquivando, al tiempo que trataba de acercarse lo suficiente para lanzar un ataque eléctrico, pero cada vez que lo hacía, Cloyster se cerraba. Ash se vio ante un dilema. Para poder dañar a Cloyster tendría que acercarse, pero estaba claro que ese Pokémon era especialista en mantener al oponente bien lejos, y si acaso lograba ponerse lo bastante cerca, le bastaba con cerrar el caparazón para salvarse de cualquier amenaza potencial.

En un descuido, Cloyster consiguió acertarle a Pikachu con el Rayo Aurora, momento que Lorelei aprovechó de ordenarle un ataque de Derribo para rematarlo. El roedor eléctrico voló y dio vueltas en el aire antes de caer de espaldas en el suelo, pero rápidamente se incorporó. Ese golpe le había dolido, pero no lo suficiente para sacarlo del juego. En ocho años había aprendido a soportar ataques mucho peores.

- Creo que es hora de dejar las precauciones. – dijo Ash, golpeándose la palma. - ¡Pikachu, usa Tacleada de Voltios! –

- ¡Piiiiikapikapikapikapika! – Sin perder tiempo, Pikachu echó a correr hacia Cloyster, mientras se envolvía en energía eléctrica.

- ¡Cloyster, usa Rayo Aurora de nuevo! – ordenó Lorelei.

- ¡Cloyster! – El molusco comenzó a preparar su ataque nuevamente.

- ¡Salta y usa Cola de Hierro! – gritó Ash.

- ¡Chuuuu-PIKA! – La cola de Pikachu cogió un brillo metálico, y justo cuando Cloyster disparaba su ataque, saltó en el aire y giró, aún envuelto por la energía de la Tacleada de Voltios, mientras caía directo hacia Cloyster.

- ¡Cloyster, Refugio! – alcanzó a gritar Lorelei.

¡SLASH! Cloyster consiguió cerrar su caparazón para recibir el ataque de Pikachu. Por un momento, pareció que no había hecho nada, hasta que Ash le ordenó a Pikachu lanzar su Impactrueno. Lorelei primero no entendió por qué lo atacaba con el caparazón cerrado, pero, sin explicación aparente, Cloyster fue electrocutado. Mientras Lorelei se preguntaba qué había pasado, notó que en el lugar donde Pikachu le había dado ¡había un tajo enorme!

- ¡No es posible! – Lorelei jadeó. Ese ataque combinado de Tacleada de Voltios y Cola de Hierro había podido hacerle un corte al (aparentemente) impenetrable caparazón de su Cloyster, y al hacerlo también creó una abertura para los ataques eléctricos. Pero al pensar en ello, luego se dio cuenta de lo que había ocurrido. – Por supuesto. Usaste la electricidad para incrementar el poder cortante de la Cola de Hierro, ¿no es así, Ash? -

- ¿Sorprendida? – preguntó Ash, sonriendo con satisfacción.

- Debo admitir que sí. – Lorelei sonrió también. - Se nota que no has desperdiciado los últimos ocho años. -

- Por supuesto que no. – dijo Ash. - ¡Pikachu, usa otra vez Impactrueno! -

- ¡Piiika-Chuuuuuuuuuu! -

- ¡Cloyster, date la vuelta y usa Refugio! -

Cloyster apenas consiguió voltearse y poner el lado intacto de su caparazón para salvarse del Impactrueno de Pikachu. Lorelei sabía que tenía que mantenerlo a raya, porque con esa abertura en su defensa, un descuido podría ser fatal. Y en efecto, Ash le ordenaba a Pikachu tratar de rodear a Cloyster para buscar el ángulo y lanzar otro ataque por la grieta. Pikachu corría y saltaba en todas direcciones, mientras Cloyster trataba de mantenerlo lejos con su ataque de Cañón de Picos, al tiempo que ocultaba el corte en su caparazón.

- ¡Cloyster, usa Rayo Aurora a todo poder! –

- ¡Cloys! – Cloyster disparó el ataque a todo lo que daba, era todo o nada.

- ¡Pikachu, esquiva y usa Cola de Hierro! -

- ¡Pika! ¡Chuuu-PIKA! -

- ¡Cloyster, usa Refugio! -

Lorelei estaba segura de que el caparazón de Cloyster sería capaz de soportar una Cola de Hierro ordinaria. Lo que no se imaginó, fue que la Cola de Hierro de Pikachu pasó justo por la parte más débil de su defensa: en medio de las dos valvas, forzándola a abrirse como un cuchillo que abre una ostra. Y ahora, estaba totalmente expuesto al ataque.

- ¡NO! – gritó Lorelei.

- ¡Ahora, Pikachu, Impactrueno! –

- ¡PIKA-CHUUUUUUUUUUU! -

La descarga fue devastadora, unos segundos después, Cloyster se desplomó en el suelo, echando chispas. Estaba fuera de combate.

- ¡Cloyster ya no puede pelear! – declaró el juez. - ¡Pikachu gana! –

El icono de Cloyster en el tablero se oscureció. El público del estadio estalló en ovaciones, mientras Ash sonreía ampliamente. Había ganado el primer asalto. Uno fuera, quedaban cinco. Lorelei, lejos de desanimarse, simplemente llamó de vuelta a su caído Cloyster y tomó su siguiente Pokébola. La batalla apenas había comenzado.

- ¡Ve, Slowking! – gritó mientras lanzaba la segunda Pokébola.

- Slow… -

Ash se quedó mirando al segundo Pokémon de Lorelei por un momento. Slowking era un tipo agua y psíquico. En cuestiones relativas, Pikachu de nuevo podría tener ventaja por elemento, pero tras esa batalla con Cloyster, quizás sería mejor dejarlo reponer un poco sus energías.

- Pikachu, regresa aquí. – dijo Ash, mientras tomaba una de sus Pokébolas.

- ¿Pi? – Pikachu primero se sorprendió, pero luego obedeció la orden, y salió del campo, regresando al lado de su entrenador.

- Mejor que te repongas un poco. – dijo Ash. – Ahora, ¡ve, Meganium! -

- ¡Meganium! – La forma evolucionada de la Bayleef de Ash hizo aparición en el campo, lista para el combate.

- ¡Comienza el segundo asalto! – gritó el juez levantando sus banderas.

- ¡Meganium, usa Baile de Pétalos! -

- ¡Meganium! – De la flor alrededor del cuello de Meganium salió una lluvia de pétalos en espiral hacia Slowking.

- ¡Detén ese ataque con Rayo de Hielo! – exclamó Lorelei.

- ¡Slow! – El rayo de hielo de Slowking congeló los pétalos antes que lograran alcanzarlo, y pasó a tal velocidad que casi alcanza también a Meganium en la cara, pero pudo voltearse justo a tiempo para evitarlo.

- Uff, esa estuvo cerca. – dijo Ash. – Bueno, intentemos con algo más. ¡Meganium, Látigo Cepa! -

- ¡Mega! – Rápidamente Meganium alargó sus látigos para atrapar a Slowking con ellos.

- ¡Detenlo con Fuerza Psíquica! – ordenó Lorelei.

- ¡Slow! – Slowking brilló en un aura azul mientras alzaba los brazos, parando los látigos de Meganium justo antes de que lo alcanzaran. Y no se detuvo ahí, sino que puso las manos al frente y usó sus poderes para empujar a Meganium hacia atrás unos cuantos metros. El Pokémon hierba cayó con un batacazo, pero se reincorporó casi de inmediato.

- ¡Usa Hidro Bomba! -

- ¡Slow! – Slowking lanzó un torrente de agua hacia Meganium, que apenas se había repuesto.

- ¡Meganium, salta con Látigo Cepa! – gritó Ash.

- ¡Mega! -

¡WHACK! Meganium golpeó el suelo con sus látigos, y por increíble que pareciera, consiguió elevarse justo para evitar la Hidro Bomba de Slowking.

- ¡Aplastón, ahora! – ordenó Ash.

- ¡Mega! – Meganium aprovechó ese mismo impulso para irse contra Slowking y dejarse caer con fuerza con todo su peso. Aún cuando Lorelei le ordenó a Slowking frenarla con Fuerza Psíquica, no fue lo bastante rápido, y Meganium cayó con todo su peso encima de él.

- Interesante. – comentó Lorelei al ver la maniobra que usó Meganium para saltar. Al parecer Pikachu no era el único Pokémon de Ash con trucos bajo la manga.

Cuando Meganium se quitó de encima de Slowking, Ash no perdió el tiempo y sin darle tiempo a reponerse le ordenó atarlo con Látigo Cepa y azotarlo contra el suelo. Así lo hizo, pero cuando Lorelei se hartó de ver a su Pokémon siendo tratado de esa manera, le ordenó usar Fuerza Psíquica para vengarse. En cuanto Slowking pudo enfocarse, los papeles se invirtieron, y usando los mismos látigos de Meganium comenzó a azotarla de la misma manera, o tal vez peor, ya que después de unos tres o cuatro azotes, la puso a dar vueltas y la arrojó lejos.

- ¡Meganium! ¿Estás bien? – preguntó Ash.

- Mega… nium. – Meganium volvió a ponerse de pie, lista para continuar.

- ¡Slowking, Rayo de Hielo! -

- ¡Slow! -

- ¡Meganium, esquiva! -

Meganium intentó evitar el rayo, pero no pudo moverse lo suficientemente rápido. El rayo le dio en una de las patas, y sumado al campo de hielo, la dejó pegada e incapaz de moverse.

- ¡Meganium, no! -

- Es nuestra oportunidad. ¡Slowking, usa Mega Puño! – ordenó Lorelei.

- ¡Slow! – Slowking echó una pequeña carrerita mientras alzaba su puño y este se prendía en una luz blanca. Viendo que no podía evitar el ataque, Ash pensó en al menos intentar detenerlo.

- ¡Meganium, usa Baile de Pétalos! -

- ¡Mega! - Aún con la pata congelada y pegada al suelo, Meganium lanzó la lluvia de pétalos con toda la fuerza que pudo, en un intento desesperado de frenar el ataque de Slowking. Pero este, en lugar de correr, utilizó el hielo para deslizarse hacia Meganium, de ese modo llegaba más rápido, y puso el Mega Puño al frente para repeler los pétalos y protegerse. Y un segundo después…

¡PUNCH! Gancho directo debajo de la quijada de Meganium. El Pokémon hierba sufrió un pequeño mareo por el impacto del puñetazo, aunque la ventaja fue que le liberó la pata que tenía pegada en el hielo. Meganium se sacudió la cabeza y miró desafiante a Slowking. Ash, sin embargo, evaluó los daños y pensó que mejor sería sacarla del campo.

- ¡Meganium, regresa! – dijo alzando la Pokébola.

- ¡Mega, mega! – Meganium negó con la cabeza. No quería salirse.

- ¿Meganium?

A pesar de que Meganium había recibido mucho daño con ese último ataque de Mega Puño de Slowking, no estaba dispuesta a rendirse tan fácilmente. Cuando se negó a que Ash la retirara, el entrenador comprendió que ella quería pelear hasta el final. Demasiado terca para rendirse, pero claro, siempre había sido así desde antes que la capturara.

- Está bien, lo haremos a tu manera. – aceptó Ash resignado.

- Veo que a tus Pokémon no le faltan agallas. – comentó Lorelei. – Tienes mi respeto, Ash. -

- Ah, no es nada especial, es solo que ella es tan terca como yo. – replicó Ash con modestia. – Bien, si lo quieres llevar hasta lo último, vamos a darlo todo. ¡Meganium, prepara tu Rayo Solar a toda potencia! -

- ¡Mega! – La flor de Meganium se iluminó mientras comenzaba a absorber la energía del sol para su ataque más fuerte.

- Slowking, prepara tu Fuerza Psíquica para detenerlo. – dijo Lorelei.

- Slow… - Slowking comenzó a concentrarse para liberar su ataque en cuanto Meganium soltara el suyo. Parecía muy confiada. Ash por otro lado, decidió aprovechar esos segundos que le daba Lorelei para acumular tanto poder como fuera posible, ya que el Rayo Solar tardaba un poco en cargar. Finalmente, cuando Meganium alcanzó el ápice de la recarga, se preparó para atacar.

- ¡RAYO SOLAR AHORA! -

- ¡MEGA! – Meganium disparó un potente rayo, invirtiendo cada onza de energía que le quedaba en él. Slowking usó su ataque de Fuerza Psíquica e intentó frenarlo, pero al cabo de unos segundos, algo inesperado pasó: en un arranque de desesperación, Meganium incrementó la fuerza del Rayo Solar de golpe. La sorpresa hizo que Slowking perdiera la concentración, y el Rayo Solar prosiguió su camino y le golpeó de lleno.

¡BOOM! La explosión por el Rayo Solar levantó muchísimo humo, lo que impidió ver qué había pasado con Slowking por unos segundos. Lorelei estaba preocupada, solo un Pokémon muy bien entrenado podría haber lanzado un Rayo Solar con semejante potencia. Fue descuidada, tuvo que admitirlo. Cuando el humo al fin se disipó, vio con alivio que Slowking seguía de pie. No obstante, no estaba exactamente bien, lo cual no era una sorpresa después de haber recibido de lleno el Rayo Solar. Había sido un verdadero milagro que ese ataque no lo hubiera dejado fuera de combate.

- Maldición, faltó muy poco. – masculló Ash por lo bajo.

- Esa estuvo demasiado cerca. – dijo a su vez Lorelei, suspirando con algo de alivio.

Lorelei en ese momento cayó en cuenta de que había cometido un error que casi le había resultado fatal. El ataque de Rayo Solar había sido mucho más fuerte de lo que esperaba, y debió haberlo esquivado en vez de tratar de frenarlo. Con todo, Meganium había invertido sus últimas fuerzas en él, y a leguas se notaba que ya no podía ni siquiera moverse. Solo jadeaba mientras miraba frustrada a Slowking, enfurecida de que su último y más poderoso ataque no hubiera podido acabar con él por completo. Mientras tanto, Lorelei entendió que este Ash era muy diferente al que había conocido hacía ocho años. No podía andarse con rodeos.

- Tenemos que terminar con esto ahora. – dijo Lorelei. - ¡Slowking, Hidro Bomba! -

- ¡Slow! – Slowking disparó un potente torrente de agua contra Meganium. Ash ni se molestó en decirle que tratara de esquivar, sabía que no serviría de nada. Después de recibir la Hidro Bomba, Meganium se volvió a incorporar, toda salpicada, pero indispuesta a admitir la derrota hasta el último aliento.

- ¡Slowking, termínala con Mega Puño! -

- ¡Slow… KING! -

¡PUNCH! Un golpe de lleno al estómago de Meganium, que le sacó algo más que el aire. Se tambaleó un poco, pero finalmente se desparramó en el suelo, incapaz de volver a levantarse,

- Meganium ya no puede pelear, Slowking gana. – declaró el juez.

- Meganium, regresa. – Ash la llamó de vuelta a su Pokébola. – Lo hiciste bien, estoy orgulloso de ti. Bueno, estamos uno a uno, no hay por qué alarmarse. ¡Ve, Torterra! -

- ¡TERRA! – La tortuga terrestre salió al campo.

- Otro tipo hierba. – dijo Lorelei, sin lucir muy impresionada por fuera. Sin embargo, en las condiciones que estaba Slowking tras la pelea con Meganium, no podía confiarse. - ¡Slowking, Rayo de Hielo! -

- ¡Slow! – Slowking comenzó a preparar su rayo de hielo, pero esta vez, Ash no se lo iba a permitir.

- ¡Torterra, Treparrocas! -

- ¡Torterra! -

¡SLAM! ¡CRACK! Las garras de Torterra se iluminaron, mientras azotaba con ellas el suelo. Acto seguido, emergió una enorme montaña de hielo debajo de Slowking, quien falló su ataque de Rayo de Hielo por la sorpresa. Sin perder tiempo, Torterra se trepó a la montaña, y subió rápidamente por ella hacia Slowking para atacarlo. Lo siguiente que supo Slowking fue que la cabeza de Torterra le dio en el estómago, haciéndolo caer.

- ¡Slowking, usa Fuerza Psíquica para detener la caída! – gritó Lorelei.

- ¡Slow! – Justo a tiempo, Slowking pudo usar sus poderes psíquicos para detenerse en el aire, y aterrizar suavemente en el suelo, evitando daños mayores por una caída.

- ¡Usa Hidro Bomba! -

- ¡Slow! -

- ¡Torterra, contraataca con Tormenta de Hojas! -

- ¡TERRA! -

Los dos Pokémon atacaron simultáneamente, y los ataques impactaron en todo el medio del campo. La Hidro Bomba de Slowking fue tan potente que consiguió repeler casi por completo la Tormenta de Hojas de Torterra. Una vez que cesó, Lorelei se sorprendió del poder del ataque de Torterra, pero por supuesto, ahora quedaba en desventaja ya que al usarse progresivamente, su poder disminuiría cada vez. Sin perder tiempo, Lorelei le ordenó usar Fuerza Psíquica nuevamente para atraerlo, y posteriormente lo remató con un Mega Puño. Afortunadamente, la resistencia de Torterra era mucho mayor que la de Meganium, de modo que no tardó en volver a incorporarse.

- ¡Torterra, usa Bola de Energía! –

- ¡Tor! – La tortuga abrió su boca y comenzó a formar una bola luminosa verde, que segundos después disparó contra Slowking.

- ¡Slowking, regrésasela con Fuerza Psíquica! -

- ¡SLOW! – El Pokémon detuvo en seco la bola en el aire, y la envió de regreso a su lugar de origen. Sin embargo, Lorelei pudo notar que, aunque su ataque había sido rechazado, Ash sonreía abiertamente.

- ¡Torterra, trágatela! – gritó Ash.

Y así fue, la tortuga abrió la boca y se tragó su propia Bola de Energía. Un segundo después, el árbol sobre su lomo comenzó a brillar intensamente, y Lorelei tuvo el presentimiento de que eso no significaba nada bueno.

- ¡Tormenta de Hojas, ahora! – ordenó Ash.

- ¡TOR! -

Dicho y hecho, Torterra nuevamente lanzó una lluvia de hojas sobre Slowking. Lo más sorprendente era, sin embargo, que las hojas le llovían, en apariencia, más rápido y en mayor cantidad que la vez anterior, pese a que normalmente al usar el ataque consecutivamente disminuye su poder drásticamente. Y entonces Lorelei lo entendió.

- "Esa Bola de Energía que se tragó… sí, eso fue. Le dio un buen aumento de poder, y lo liberó todo de una vez." – dijo mientras llovían las hojas afiladas sobre su pobre Slowking, que no podía hacer nada al respecto.

- ¡Termínalo con Treparrocas! – gritó Ash.

- ¡TERRA! –

Una vez más, un monte de hielo emergió debajo de Slowking, levantándolo, mientras Torterra se lanzaba a él, escalaba a gran velocidad, y antes que se hubiera dado cuenta, embistió con fuerza al Pokémon acuático, que cayó de la cima, esta vez incapaz de amortiguar la caída, inerte y lleno de cortadas por todos lados, a los pies de su ama. La montaña de hielo se desplomó poco después.

- Slowking ya no puede pelear. Torterra es el ganador. -

- ¡Muy bien, Torterra, así se hace! -

- ¡Pi Pikachu! –

- Slowking, regresa. – Lorelei lo regresó a su Pokébola. – Bien hecho, te ganaste un buen descanso. Increíble, Ash. Ya había escuchado que sabías hacer algunos trucos muy interesantes, y veo que es cierto. -

- Muchas gracias. Como dije, no he perdido el tiempo. -

- Tienes estilo, no lo puedo negar. – Lorelei preparó su tercera Pokébola. - Pero no pienso ponértelo tan fácil. - ¡Ve, Lapras! -

El Pokémon con aspecto de plesiosaurio salió al campo, listo para combatir. Ash llamó de vuelta a Torterra a su Pokébola, y le indicó a Pikachu que volviera al campo. El roedor eléctrico aceptó gustoso, apenas había podido calentar con Cloyster. Ahora tendría un poco más de acción.

- ¡A pelear! -

- ¡Pikachu, usa Impactrueno! – ordenó Ash.

- ¡Pika-CHUUUUUUUUUUU! -

- ¡Lapras, usa Impactrueno también! – ordenó a su vez Lorelei.

Así lo hizo Lapras, y soltó su ataque eléctrico, que colisionó en el aire con el de Pikachu, haciendo que ambos se cancelaran el uno al otro. Al parecer la ventaja por tipo de Pikachu no iba a ser de mucha ayuda. Inmediatamente Lorelei le ordenó a Lapras un ataque de Rayo de Hielo. Pikachu saltó hacia atrás para evitarlo, y Ash le ordenó un Ataque Rápido para intentar aproximarse antes de lanzar otro ataque. Lapras tenía muy buena puntería con el Rayo de Hielo, y solo la velocidad al moverse de Pikachu lo salvó de ser alcanzado. Finalmente, al ver una abertura, Ash decidió arriesgarse.

- ¡Cola de Hierro, Pikachu! -

- ¡Chuuuu-PIKA! -

- ¡Lapras, deslízate! -

Aprovechando el terreno sobre el que estaban, Lapras evitó el ataque deslizándose sobre el hielo. Pikachu falló su ataque, y Lorelei se aprovechó para ordenarle a Lapras un Rayo de Hielo, que esta vez sí logró alcanzarlo. Igual como le había pasado a Meganium, se quedó pegado al hielo del campo, incapaz de moverse y totalmente indefenso. -

- ¡Hidro Bomba! -

¡SPLASH! Un fuerte torrente de agua en espiral golpeó de lleno a Pikachu, aunque liberándolo de su temporal prisión de hielo. El roedor eléctrico se incorporó, más que listo para vengarse. Quería lanzarse con todo lo que tenía, y Ash pareció verlo de esa manera.

- ¡Pikachu, usa Tacleada de Voltios! – ordenó Ash

- ¡Piiiiikapikapikapikapika! ¡PIKA! -

- ¡Lapras, esquiva y usa Golpe de Cuerpo! – gritó Lorelei.

Sorprendentemente, Lapras pegó un salto, esquivando la Tacleada de Voltios, y el sorprendido Pikachu apenas pudo darse cuenta que se le venía encima con todo su peso.

- ¡Pikachu, apártate! -

- ¡Pika! -

¡CRASH! Lapras cayó pesadamente sobre el suelo congelado, al punto que hasta lo agrietó un poco por el impacto. Pikachu apenas pudo usar su cola como trampolín para quitarse de debajo de Lapras justo en el último segundo. Una milésima más tarde, y habría quedado aplastado. Ash ordenó inmediatamente un Impactrueno, pero no le sirvió de nada, Lapras volvió a rechazarlo con el suyo propio. Ash necesitaba lograr que los ataques eléctricos de Pikachu entraran para poder ganar alguna ventaja contra Lapras, pero si este los esquivaba o los repelía, eso no iba a ser tan sencillo. Sopesando sus opciones, el mejor momento para atacar sería uno en el que Lapras no pudiera moverse para esquivar o rechazar el ataque. Ash supo exactamente qué momento sería eso, pero primero, pensó en darle algo de poder extra a Pikachu. Tentó a Lorelei a ordenar un Impactrueno fingiendo que iba a atacar así, pero hizo que Pikachu cesara su ataque casi de inmediato para recibir el de Lapras. Se arriesgaba mucho, y Pikachu tuvo que soportar un buen rato la sobrecarga, pero el roedor hizo caso omiso del dolor y resistió hasta el final. De nuevo, Lorelei no comprendió lo que Ash estaba haciendo, pero sospechaba (acertadamente) que tendría algún truco bajo la manga.

- Es mejor acabar pronto. – dijo Lorelei. - ¡Lapras, Hidro Bomba! -

Al instante, Lapras disparó otro torrente de agua en espiral hacia Pikachu. Esa era la señal que Ash estaba esperando.

- ¡Ahora es cuando, Pikachu, Tacleada de Voltios! -

- ¡Piiiiikapikapikapikapika! ¡PIKA! –

El roedor entendió lo que Ash quería hacer sin que se lo dijera, así que, aún envuelto en la energía de la Tacleada de Voltios, pegó un salto para meterse en todo el medio de la Hidro Bomba de Lapras y comenzó a girar. El efecto del giro, más la electricidad adicional que había absorbido con el Impactrueno de Lapras, incrementó exponencialmente el poder de la Tacleada de Voltios, y para cuando Lorelei supo lo que iba a suceder, ya era demasiado tarde. Lapras recibió a pleno el ataque de Pikachu, que valió por los que había fallado anteriormente, compensándolos con creces.

- Vaya, vaya, esto se pone cada vez más interesante. – dijo Lorelei, sin poder evitar sentir un poco de respeto y admiración por el muchacho que era su oponente. Ash había logrado que ese golpe contara, y aunque la Tacleada de Voltios era un movimiento de doble filo (es decir que dañaba a ambos contrincantes), sin duda Lapras había recibido la peor parte. Para arriesgarse de ese modo se requerían muchas agallas.

- Pikachu, amigo, ¿te sientes bien? – preguntó Ash, preocupado por el estado en que podía haberlo dejado ese ataque.

- Pikachu. – El roedor miró a su entrenador sonriéndole con determinación, asegurándole que estaba bien y seguía dispuesto a continuar.

- De acuerdo, sigamos con esto. – dijo Ash, golpeándose la palma.

Aparte de la Tacleada de Voltios y el Impactrueno, Pikachu tenía otro ataque eléctrico más en reserva esperando que aún no había utilizado: la Electro Bola. Podría usarla para sorprender a Lorelei. Después de haberle dado aquel último ataque a Lapras, podría jugar a la defensiva un poco en espera del momento para dar el golpe de gracia. Así, cuando Lorelei le ordenó a Lapras proseguir su ataque, Ash le ordenó a Pikachu mantenerse esquivando. Lorelei finalmente cayó en cuenta de que si quería tener una oportunidad contra Ash tendría que jugar al mismo estilo que él, así que pensó en hacer algo similar, algo fuera de lo común.

- ¡Lapras, dispara tu Hidro Bomba al aire! -

Así lo hizo, el Pokémon de agua y hielo disparó el agua hacia el aire, y pronto hizo llover sobre todo el campo. Mientras Ash se preguntaba qué pretendía Lorelei, esta ordenó un ataque de Rayo de Hielo, pero no hacia Pikachu, sino a la lluvia que caía sobre el campo. Como resultado, las gotas de lluvia se congelaron y se convirtieron en un millar de pequeñas y filosas agujas de hielo que cayeron por todo el campo como flechas, y ahora, sin importar a donde fuera, Pikachu no tenía lugar al que huir. El roedor eléctrico no tuvo más alternativa que usar su cola para desviar como pudo las agujas que le caían encima, al punto que no se percató de que Lapras se aprovechó de la distracción para lanzarse sobre él y caer con fuerza. Esta vez Pikachu no pudo reaccionar a tiempo para evitarlo, y Lapras cayó con todo su peso sobre él.

- ¡Pikachu, no! – gritó Ash.

Cuando Lapras se le quitó de encima, Pikachu yacía panza arriba enterrado un pequeño boquete de su tamaño, en el que se hundió cuando Lapras le cayó encima. Tanto Lorelei como Lapras creyeron que eso había sido todo, pero se equivocaron. El roedor abrió los ojos y de un salto salió del boquete, golpeado, pero aún listo para combatir.

- Ya me daba algo. – dijo Ash. – Bien, Pikachu, vete preparando para tú-sabes-qué. Vamos a darle el golpe final ahora. -

- ¿Pi? – El roedor volteó al escuchar lo de "tú-sabes-qué", y entendió inmediatamente. Asintió, e inmediatamente comenzó a recargar energía. - PikaPikaPikaPikaPika... -

El roedor empezó a recargar otro ataque eléctrico. Lorelei se preguntaba si iba a intentar otro Impactrueno, pero Pikachu no tardaría tanto en recargarlo. Le ordenó a Lapras usar su propio Impactrueno. Pikachu no se movió para esquivarlo ni nada, y entonces Lorelei se dio cuenta: una bola de electricidad se estaba formando en la punta de la cola de Pikachu.

- Eso es una… ¡Golpe de Cuerpo, Lapras! – gritó Lorelei en un arranque de desesperación, intentando detener el ataque antes de que lo lanzara. De inmediato, Lapras dio un enorme salto, dispuesto a tirarse con todo su peso encima de Pikachu.

- ¡Ahora Pikachu, usa Electro Bola! – gritó Ash.

- ¡CHUPI! -

Pikachu saltó hacia atrás, y con un movimiento de su cola disparó la Electro Bola, que golpeó a Lapras a quemarropa. Pikachu evitó el Golpe de Cuerpo de Lapras esperando hasta el último segundo antes de arrojarle la Electro Bola, y vio con satisfacción, al igual que Ash, que el ataque, aparte de golpearlo de lleno le había provocado parálisis, y no podía moverse.

- ¡Ahora, Pikachu, una última Tacleada de Voltios! –

- ¡Piiiiikapikapikapikapika! ¡PIKA! –

Impacto directo de la Tacleada de Voltios, los rayos volaron por todas partes, y el paralizado Lapras no fue capaz de hacer ningún movimiento para esquivar o defenderse. Lorelei solo pudo observar como su Pokémon hacía un último esfuerzo por ponerse de pie, pero fue inútil. Era increíble el poder que era capaz de generar ese roedor amarillo para ser tan pequeño.

- ¡Lapras ya no puede pelear! ¡Pikachu gana! – declaró el juez.

- ¡Qué emocionante encuentro, damas y caballeros! Ahora, según las reglas oficiales, tomaremos un descanso de cinco minutos antes de que cambie el campo. – dijo el anunciador.

- Buen trabajo, amigo. – Felicitó Ash a su Pikachu cuando este saltó a su hombro, cansado, pero triunfante. Había sido un buen comienzo, pero solo iban a la mitad. A Lorelei aún le quedaban tres Pokémon, y si la conocía bien, sin duda se estaría guardando lo mejor para el final. No podía bajar la guardia.


Mientras tanto, en el Gimnasio Cerulean…

Misty estaba al filo de su asiento. El encuentro estaba resultando increíble. La pelirroja seguía dividida, por un lado deseaba con todo su corazón que Ash ganara, pero por el otro, sería deprimente ver perder a Lorelei, quien era su gran heroína y mentora.

- Cielos… como desearía que pudieran ganar los dos. – dijo, poniéndose las manos en el pecho.

- ¿Y qué tanto estás viendo ahí, hermanita? – salió de repente Violeta por detrás de Misty, asustándola.

- ¡Ay! ¡Te he dicho que no hagas eso! – protestó Misty. Violeta no le hizo caso, y se sentó a mirar la televisión.

- ¿Así que Ash ya comenzó su batalla contra la Elite 4? -

- Sí. Justo ahora está peleando contra Lorelei. – dijo Misty.

- ¿Y cómo van? -

- Lorelei ya perdió tres Pokémon, y Ash solo uno. -

- Vaya, eso es impresionante. – dijo Violeta. - Y tú qué, ¿no deberías alegrarte de que vaya ganando? -

- Sí, pero… es Lorelei contra quien combate. – respondió Misty.

- Hermanita, tu novio debería tener prioridad. Él seguro sabe que lo estás viendo en este momento, y no te perdonaría si no lo apoyas. – comentó Violeta como sugerencia.

- A él no le molestaría. – replicó Misty. – Él sabe que yo admiro a Lorelei. -

- Si tú lo dices. Bueno, ahí te dejo. Luego me cuentas qué sucedió. -

Violeta se fue, dejando a Misty sola en el sofá. El intermedio no iba a durar mucho. Misty pensó un poco en lo que le dijo Violeta. "Tu novio debería tener prioridad". Por difícil que fuera ponerse de un lado en esta pelea en particular, después de considerarlo un buen rato, solo por esa vez, se pondría de parte de Ash. La Elite 4 era lo único que se interponía entre él y su sueño de ser un Maestro Pokémon, y ella tenía que apoyarlo.

- Ash… hagas lo que hagas, tienes que ganar. -


De regreso en el Estadio Índigo…

Los cinco minutos de descanso habían terminado. El campo había cambiado, ahora lucharían sobre roca. Cualquiera diría que eso probablemente le quitaría a Lorelei su "ventaja de terreno", pero Ash la conocía bien y sabía que un cambio en el terreno no cambiaría las habilidades de su contrincante. Seguía siendo Lorelei después de todo.

- Damas y caballeros, estamos listos para continuar con esta emocionante batalla. – dijo el anunciante. – Ahora los oponentes están regresando al campo. Ash Ketchum, el retador, lleva la delantera al tener aún a cinco de sus Pokémon en juego. ¿Podrá Lorelei recuperarse tras haber perdido a tres de sus Pokémon? -

- El juego apenas comienza. – dijo Lorelei. – Espero que no te estés confiando de más solo porque llevas la delantera. -

- Eso ni hablar. – dijo Ash. – Creo que ya es tiempo de que entremos en calor. ¡A la carga, Typhlosion! -

- ¡Typhlosion! – La forma evolucionada del Quilava de Ash apareció en el campo, en inmediatamente encendió su fuego, listo para combatir.

- ¡Ve, Dewgong! – dijo Lorelei, arrojando la suya.

- ¡Dewgong, gong, gong! – El Pokémon león marino salió y aplaudió con las aletas.

Ash observó al oponente que le tocaba. Técnicamente hablando, Dewgong tendría la ventaja por tipo, pero eso no necesariamente quería decir nada. Usando los trucos correctos, se puede vencer a cualquier oponente.

- ¡Dewgong, usa Hidro Pulso! – ordenó Lorelei.

- ¡Gong! – Predeciblemente, la primera reacción de Lorelei fue combatir el fuego con agua, y Dewgong disparó una esfera de agua contra Typhlosion.

- ¡As Aéreo y esquívalo! -

- ¡Ty! – En un parpadeo, Typhlosion desapareció justo antes que el Hidro Pulso lo golpeara.

¡WHOOSH! ¡WHAM! Fue cuestión de milésimas de segundo, antes que Dewgong se diera cuenta de lo que pasó, Typhlosion reapareció y le dio una embestida rápida y seca, alejándose velozmente para evitar represalias inmediatas.

- ¡Usa Rayo Aurora! – gritó Lorelei.

- ¡Gong! – Un rayo multicolor salió del cuerno de Dewgong directo hacia Typhlosion.

- ¡Esquiva y usa Erupción! – ordenó Ash.

- ¡Phlosion! –

Typhlosion se envolvió en llamas y se lanzó con fuerza contra Dewgong, evitando el Rayo Aurora por milímetros. Sin embargo, antes que lograra golpearlo, Dewgong se rodó hacia un lado para evitar la arremetida. Typhlosion frenó y se dio la vuelta para atacar de nuevo, pero Dewgong lo estaba esperando.

- ¡Rayo de Hielo! – ordenó Lorelei.

- ¡Dewgong! –

El cuerno de Dewgong disparó un rayo congelante contra Typhlosion, dándole a corta distancia en toda la cara, dejándole una "máscara de hielo" que le distorsionó la vista temporalmente, y le permitió a Dewgong salvarse del ataque de Erupción, poniéndose en posición para un ataque de Hidro Pulso que le dio de lleno. Pero Lorelei no se detuvo, e inmediatamente le ordenó un ataque de Rayo Aurora que también dio en el blanco, volándolo unos cuantos metros.

- ¡Typhlosion, usa lanzallamas y quítate eso! – exclamó Ash.

- ¡Sion! – El hielo en la cara de Typhlosion se puso al rojo vivo, y segundos más tarde se fundió, revelando la cara furiosa del Pokémon de fuego una vez que cesó de arrojar fuego, volvió su atención hacia Dewgong.

- ¡No te desanimes, Typhlosion, usa Erupción otra vez! – gritó Ash.

- ¡Dewgong, detenlo con Hidro Pulso! – ordenó a su vez Lorelei.

- ¡Gong! – El león marino disparó de nueva cuenta una esfera de agua contra Typhlosion, al parecer con intenciones de apagar su fuego.

- ¡Eso no! ¡As Aéreo, ya! – gritó Ash.

Y de nuevo, Typhlosion desapareció justo antes que la esfera de agua lo tocara, y reapareció a poca distancia de Dewgong, esta vez atacándolo en combinación con la Erupción. Dewgong rodó algunos metros antes de incorporarse de nuevo, pero ese ataque, aunque había sido espectacular, no pareció más que causarle unas cuantas quemaduras leves.

- ¡Lanzallamas, Typhlosion! – exclamó Ash.

- ¡Dewgong, Hidro Pulso! -

Los dos ataques colisionaron en medio del campo cancelándose el uno al otro, la esfera de agua estalló generando una espesa capa de vapor que les impidió ver por unos momentos. Una vez que recobraron la vista, Ash le ordenó a Typhlosion volver a atacar con As Aéreo, y Lorelei a su vez le ordenó preparar un Rayo de Hielo. Pero esta vez no lo disparó inmediatamente, en cuanto desapareció Typhlosion, Lorelei le ordenó esperar.

- Espera… espera… ¡AHORA, SALTA! – le gritó en el último segundo, justo cuando Typhlosion reaparecía.

- ¡Gong! – Dewgong pegó un salto y esquivando el ataque lanzó el Rayo de Hielo directamente al suelo debajo de Typhlosion por un buen trecho. El Pokémon de fuego resbaló y patinó por el camino congelado, estampándose de espaldas contra una de las rocas, quedando a total merced de Dewgong.

- ¡Hidro Pulso, ya! -

Dewgong volvió a lanzar la esfera de agua, que esta vez el indefenso Typhlosion no pudo esquivar. Por si fuera poco, el impacto de la esfera fue tal que cuando estalló además deshizo la roca contra la que se había chocado Typhlosion.

- ¡Typhlosion! – gritó Ash.

- Ty… - Typhlosion emergió de entre los escombros, la potencia del Hidro Pulso fue suficiente para que se le apagaran las llamas temporalmente. Tardó unos segundos en volver a encenderlas. No había quedado fuera de combate, sin embargo, los ojos le giraban desorbitados, la esfera lo había dejado confundido.

- Oh, oh, eso no es bueno. – dijo Ash.

- ¡Dewgong, usa Rayo Aurora! – dijo Lorelei.

- ¡Gong! -

Dewgong ya estaba preparando su ataque de nuevo contra el indefenso Typhlosion, cuya cabeza seguía dando vueltas. Ash pensó que sería mejor cambiar de táctica. Antes que Dewgong soltara su ataque, el entrenador alzó la Pokébola de Typhlosion para sacarlo del campo.

- ¡Typhlosion, regresa! – dijo Ash, trayéndolo de vuelta justo antes de que el Rayo Aurora lo golpeara. Ash dio un suspiro de alivio, y tomó otra Pokébola que aún no había usado. – Uff, estuvo cerca. Creo que será mejor combatir agua con agua. ¡Ve, Floatzel! -

- ¡Floatzel! – El Pokémon comadreja acuática salió al campo, preparado para tomar el relevo.

- ¡Comiencen! -

- A veces una retirada a tiempo puede dar una victoria a la larga. Pero no esta vez, Ash. – dijo Lorelei. - ¡Dewgong, Hidro Pulso! -

- ¡Gong! -

- ¡Floatzel, Hidro Pulso también! – ordenó Ash.

- ¡Float! -

Los dos Pokémon liberaron sus ataques simultáneamente. Más que un enorme salpicón, estos no hicieron absolutamente nada al colisionar.

- ¡Dewgong, Rayo de Hielo! -

- ¡Gong! – El cuerno de Dewgong brilló en blanco, y disparó su rayo congelante hacia Floatzel.

- ¡Aqua Jet! – ordenó Ash.

- ¡Float! – Floatzel se cubrió con una capa de agua y se lanzó hacia Dewgong como un torpedo viviente.

Lorelei primero no entendió lo que hacía, pero cuando el Rayo de Hielo hizo contacto con Floatzel, la capa de agua a su alrededor se congeló, y sin detenerse en su vuelo, siguió hasta que golpeó de lleno a Dewgong en la panza. Con los fragmentos de hielo que quedaron, Ash le ordenó a Floatzel arrojárselos a Dewgong mientras aún seguía aturdido por el golpazo del Aqua Jet de hielo. Lorelei se sintió tentada a protestar algo, pero las reglas de los combates no impedían a los oponentes usar los elementos que hubiera en el campo para ayudarse, y menos si estos provenían de sus propios ataques. Ya cuando se le acabaron los trozos de hielo para arrojar, Lorelei decidió, para variar, toma la iniciativa e iniciar la ofensiva en vez de esperar a que Ash lo hiciera.

- ¡Dewgong, usa Hidro Pulso! -

- ¡Gong! – Dewgong lanzó de nuevo la esfera de agua.

- ¡Floatzel, regrésala con Explosión Sónica! – exclamó Ash.

- ¡Float! -

Floatzel dio un salto, giró en el aire, y bateó de un coletazo la esfera del Hidro Pulso, enviándola de vuelta a su lugar de origen. Dewgong apenas pudo reaccionar para evitarla rodándose hacia un lado, aunque las ondas de la Explosión Sónica todavía pasaron lo bastante cerca de su oído para aturdirlo por unos segundos. Viendo en esto una oportunidad, Ash le ordenó a Floatzel dispararse con el Aqua Jet para acercarse rápidamente apenas tocó tierra de nuevo. La maniobra dio resultado, y sin perder tiempo Ash le ordenó rematarlo con un Puño de Hielo. Floatzel llevó su pata hacia atrás, envolviéndola en un aura congelante, y acto seguido descargó un fuerte gancho directo a la quijada. Dewgong cayó de espaldas hacia atrás, y tardó unos segundos en darse la vuelta, y en darse cuenta de qué lo había golpeado.

- Auch. Eso hasta a mí me dolió. – dijo Lorelei.

Esta batalla se estaba tornando mucho más impredecible para Lorelei de lo que imaginaba. Ash parecía aprender de sus errores en medio del combate, y aunque no sabía si era de manera instintiva o por experiencia, lo cierto era que en base a ello conseguía elaborar movimientos muy impresionantes para ataques y contraataques, y aprovechaba cualquier abertura, por mínima que fuera, para lanzarse al ataque y conectar un golpe devastador. Con las opciones agotándose, Lorelei decidió ir probando los ataques que le quedaban y mantener los dedos cruzados.

- ¡Dewgong, usa Rayo Aurora con todo! – le ordenó.

- ¡Dewgong! -

Ahora Dewgong se tomaba algo de tiempo en recargar los ataques antes de disparar para incrementar la potencia. No obstante, Floatzel era tan rápido para moverse como para atacar pese a estar en tierra firme, y no se dejó alcanzar por ningún ataque. Tanto Ash como Floatzel se entretuvieron jugando a esquiva para drenar un poco las reservas de energía de Dewgong, y cuando notaron que comenzaba a cansarse y tuvo que cesar el ataque, a Ash le vino la idea de cómo terminar con él.

- ¡Floatzel, lanza tu Hidro Pulso al aire! -

- ¡Float! – Floatzel obedeció, formó la esfera de agua en las manos y la lanzó al aire.

- ¿Qué está tramando? – se preguntó Lorelei.

- ¡Ahora, hazla estallar con Explosión Sónica! – ordenó Ash.

- ¡Float! -

¡BOOM! ¡SPLASH! El efecto fue inmediato. La Explosión Sónica hizo estallar la esfera, haciendo que una lluvia cayera sobre todo el campo.

- ¡Ahora, Floatzel, Aqua Jet contra Dewgong, sin parar, y sin piedad! – gritó Ash, poniendo su puño al frente.

- ¡Float! -

El ataque no se hizo esperar. Floatzel inició una serie de ataques rápidos de Aqua Jet, golpeando sin parar una y otra vez por un lado y por el otro a Dewgong, moviéndose a una velocidad casi imperceptible para el ojo humano. Si ya de por sí se movía rápido esquivando los ataques de Rayo Aurora, no era nada comparado con como lo hacía ahora. Esta pseudo-lluvia que provocó Floatzel al arrojar la esfera del Hidro Pulso al aire y luego estallarla con la Explosión Sónica activó la habilidad especial de Floatzel: el Nado Rápido, que incrementaba su velocidad al doble en lluvia. La lluvia le duró poco, pero fue suficiente para darle suficientes golpes con el Aqua Jet a Dewgong para dejarlo con algo más que unos pocos moratones. Era tiempo del golpe final.

- Prepara tu Hidro Pulso, Floatzel, es hora de terminar. -

- Float. – Floatzel entendió, e inmediatamente preparó nuevamente la esfera de agua para atacar.

- No caeremos tan fácilmente. – dijo Lorelei. - ¡Dewgong, un último esfuerzo, Rayo Aurora, máximo poder! -

- ¡Gong! – Negándose a caer sin dar una pelea, Dewgong comenzó a recargar el Rayo Aurora como nunca antes, dispuesto a darlo todo hasta el último aliento. Una vez que puso toda la energía que le quedaba, disparó, esperando lo mejor. Ash sin embargo, ya se esperaba esto.

- ¡Vamos, Floatzel, gira y Aqua Jet! -

- ¡Float! – Y poniendo la esfera del Hidro Pulso al frente, Floatzel se disparó, comenzando a girar en el aire como un taladro vivo. Al hacer contacto con el Rayo Aurora, la esfera del Hidro Pulso actuó como un escudo, protegiendo a Floatzel, para el horror de Lorelei que solo pudo observar como continuaba su imparable avance hacia Dewgong y un segundo más tarde…

¡WHAM! Golpe directo en la cara, la fuerza combinada del Hidro Pulso con la velocidad del Aqua Jet bastaron para dejar al agotado Dewgong viendo las estrellas.

- ¡Dewgong no puede continuar, Floatzel gana! – anunció el juez.

- Dewgong, regresa. – Lorelei recogió a su Pokémon caído. – Lo hiciste bien, te ganaste un buen descanso. Ya es tiempo de ponerme seria. Prepárate, Ash, porque ahora iré con todo. -

- Eso es lo que quiero. – dijo Ash, haciendo un ademán de frotarse la punta de la nariz con el dedo.

- ¡Mamoswine, ve! – Lorelei lanzó su quinta Pokébola.

- ¡Mamo! – El colmilludo Pokémon de hielo y tierra apareció en el campo, pisoteando el suelo con furia.

- ¿Un Mamoswine? Qué importa, entre más grandes son, más duro caen. – dijo Ash. - ¡Floatzel, usa Aqua Jet! -

- ¡Float! – Floatzel se envolvió en agua y se disparó contra Mamoswine. Lorelei, sin embargo, sonreía, como si eso fuera lo que estaba esperando.

- ¡Mamoswine, Poder Ancestral! -

- ¡Swine! – Mamoswine comenzó a emitir un aura blanca, mientras una enorme bola plateada de energía se formaba entre sus dos prominentes colmillos, y no tardó en alcanzar un tamaño más que considerable. El Pokémon de hielo la disparó hacia Floatzel, impactándolo en el aire con la fuerza de varias balas de cañón, lo suficiente para detenerlo en seco antes que llegara hasta Mamoswine, para consternación de Ash.

- ¡Floatzel! – gritó Ash.

- ¡Mamoswine, usa Giga Impacto, y acábalo! -

- ¡MAMO… SWINE! – Mamoswine se cubrió en una capa de energía gris y comenzó a correr hacia Floatzel que apenas se estaba levantando, sus pisadas resonaron en el campo, y unos segundos después…

¡WHAMP! Una embestida directa de la enorme masa pseudo-paquiderma, Floatzel voló por los aires y tras dar unas cuantas vueltas, cayó panza arriba a los pies de Ash. Estaba inconsciente, ese Giga Impacto lo había noqueado de una.

- ¡Floatzel ya no puede pelear, Mamoswine gana! -

- Floatzel, regresa. De acuerdo, eso no lo vi venir. – dijo Ash, sintiendo que su confianza bajaba de vuelta a sus niveles normales. Realmente no se lo esperaba, Floatzel había caído con apenas dos ataques de Mamoswine, y este último ni siquiera había sudado. Obviamente no lo podía tomar a la ligera. Él todavía llevaba la delantera, aún tenía cuatro de sus Pokémon en el juego, y Lorelei solo dos, pero como acababa de demostrar, se había reservado lo mejor para el final, y si no se cuidaba, le daría la vuelta al encuentro. – De acuerdo, Lorelei, si te vas a poner seria, yo también. ¡Typhlosion, de vuelta a la acción! -

- ¡Typhlosion! – Typhlosion regresó al campo, ya recuperado de la confusión, y prendiendo sus llamas nuevamente.

- Tu llama competitiva aún no se apaga, Ash. Eso es admirable, lo reconozco. – dijo Lorelei. - ¡Mamoswine, usa Poder Ancestral! -

- ¡Mamo! – Mamoswine inmediatamente generó la enorme bola plateada y se preparó para atacar de nuevo.

- No caeré esta vez. – dijo Ash. – ¡Ahora Typhlosion, Excavar! -

- ¡Ty! – Y sin perder tiempo, para esquivar la bola de energía, Typhlosion se zambulló en la tierra.

- Qué conveniente. – murmuró Lorelei. - ¡Mamoswine, Terremoto! -

- ¡Mamo… SWINE! -

Mamoswine levantó las patas delanteras y golpeó el suelo con fuerza. La tierra retumbó, e inclusive Ash lo sintió bajo sus pies. Eso solo significaba malas noticias, de por sí un ataque de Terremoto era súper efectivo contra un Pokémon tipo fuego, el daño inflingido era aún mayor si el oponente estaba bajo la tierra. Al cabo de un rato lo obligó a salir, bastante magullado por el sacudón de la tierra, pero ni Ash ni Typhlosion se dejaron amedrentar.

- ¡Typhlosion, usa Lanzallamas! – ordenó Ash.

- ¡Mamoswine, Ventisca! -

Typhlosion soltó un chorro de fuego al tiempo que Mamoswine liberó un fuerte viento helado. Con todo y la ventaja por tipo, la Ventisca de Mamoswine pudo más y al cabo de varios segundos dispersó el Lanzallamas mandando a volar por los aires a Typhlosion, y de paso dejando capas de hielo sobre una buena parte del campo. Los ataques a distancia no iban a funcionar contra Mamoswine, tendría que acercarse para conectar un buen golpe.

- ¡Typhlosion, no te rindas, usa Erupción y As Aéreo! – exclamó Ash.

- ¡Ty! –

El Pokémon de fuego intentó de nuevo usar la maniobra combinada con la que atacó a Dewgong anteriormente. Por un momento pareció que resultaría, pero justo en lo que reapareció frente a Mamoswine listo para atacar con la Erupción, este no hizo más que sacudir la cabeza y propinarle un brutal golpe con sus enormes colmillos. El ataque de Erupción no hizo más que dejar una mancha negra en el colmillo, pero sin daños evidentes en Mamoswine. Evidentemente se lo estaba esperando.

- ¡Poder Ancestral! – ordenó Lorelei.

Esta vez Typhlosion no tuvo manera de huir del ataque, y la enorme bola de energía plateada estalló en una luz cegadora al impactarlo, para cuando Ash recobró la visión, bien, basta con decir que Typhlosion apenas se sostenía en pie con su fuerza de voluntad.

- No lo tomes como algo personal, Ash, pero tu Typhlosion tiene que caer ahora. – dijo Lorelei. – ¡Mamoswine, termínalo con Giga Impacto! -

- ¡MAMO… SWINE! –

¡WHAMP! Igual que Floatzel antes que él, Typhlosion sucumbió cuando la carga masiva del enorme Mamoswine se le vino encima. Dos fuera y con el mismo ataque, eso no pintaba nada bien para Ash.

- ¡Typhlosion ya no puede pelear, Mamoswine gana! -

- ¿Demasiado frío para ti, Ash? – preguntó Lorelei sonriente.

- No del todo. Typhlosion, regresa. – dijo Ash, recogiendo a su Pokémon caído, y preparándose para llamar al siguiente. – Hay más fuego de donde vino ese. ¡Infernape, al ataque! -

- ¡Ape! ¡Ape! – El simio de fuego apareció en el campo, golpeándose su pecho como King Kong, listo para pelear.

- Veamos qué tanto resiste este. – dijo Lorelei. - ¡Mamoswine, Terremoto! -

- ¡Mamo! -

Justo cuando Mamoswine alzaba las patas para pisotear el suelo, Ash le ordenó a Infernape saltar tan alto como pudiera. Y en efecto, funcionó, se salvó del Terremoto, pero estaba en el aire totalmente expuesto, y Lorelei interpretó eso como una abertura para atacarlo.

- ¡Mamoswine, Poder Ancestral! -

- ¡Mamoswine! – Mamoswine levantó las rocas y las lanzó contra Infernape.

- ¡Infernape, Contra Escudo, ya! -

- ¡APE! –

Infernape comenzó a lanzar fuego y a girar en el aire, haciendo un ataque combinado de Lanzallamas y Rueda de Fuego, convirtiéndose en un bólido de fuego giratorio. La esfera del ataque de Poder Ancestral dio en el blanco, pero el calor de las llamas más el efecto de los giros lo repelió por completo. Aún mientras giraba, Infernape soltaba los ataques de Lanzallamas que actuaban como látigos golpeando a Mamoswine, quien al igual que Lorelei estaba demasiado estupefacto como para hacer algo, lo cual Ash aprovechó para atacarlo rodando directo hacia él una vez que aterrizó, dejando un rastro de tierra quemada por donde pasaba.

¡FOOOSH! ¡WHAM! Un golpe directo justo en las narices de Mamoswine (literalmente). Pese a su tamaño, el impacto tuvo la fuerza suficiente para hacer retroceder a Mamoswine uno o dos metros. La bola de fuego rebotó en él, e Infernape cesó el ataque volviendo a su estado normal.

- Eso fue muy bueno, pero te hará falta más para ganar. – dijo Lorelei. - ¡Mamoswine, Ventisca! -

- ¡Mamoswine! – De nuevo, un fuerte viento helado cubrió todo el campo de batalla.

- ¡Infernape, resiste ahí! – gritó Ash.

- ¡Ape! -

Aguantando el frío en medio de la Ventisca, Infernape se arrodilló, pero no porque se estuviera doblegando ante el frío. El simio de fuego levantó ambos puños, y como si fuera lo más normal, los hundió en el suelo para sujetarse. De ese modo, pudo resistir el ataque por completo sin temor a ser arrastrado hasta que Mamoswine dejó de soplar. Una táctica poco ortodoxa, pero definitivamente era muy útil. Habiendo soportado el ataque, Infernape arrancó los puños del suelo, y volvió a incorporarse, listo para iniciar su contraataque.

- ¡Infernape, usa Lanzallamas, ahora!

- ¡Mamoswine, Terremoto! -

Justo en el instante en que Infernape disparaba el torrente de llamas contra Mamoswine, este pisoteó para hacer temblar la tierra. Con todo y que logró poner el Terremoto en marcha, no fue antes de que el Lanzallamas lograra alcanzarlo, y para cuando cesó, Infernape no se veía en absoluto afectado por el sacudón. Evidentemente la resistencia de este Pokémon a los terremotos era mayor de lo esperado. Cambiando de enfoque, Lorelei le ordenó a Mamoswine preparar un ataque de Poder Ancestral, pero previendo esto, Ash le ordenó a Infernape usar Rueda de Fuego y echarse a rodar por todo el campo. Así lo hizo, y la bola de fuego viviente comenzó a desplazarse en círculos alrededor de Mamoswine, quien intentaba voltearse para enfocarlo antes de lanzar el ataque, pero se movía demasiado rápido, y cada vez que lo intentaba fallaba. Por si fuera poco, Ash además le indicaba a Infernape cuando pararse para arrojarle un ataque de Lanzallamas a cada tanto, y si Mamoswine intentaba voltearse, simplemente se echaba a rodar de nuevo y buscaba otro ángulo para seguir con el ataque. Al mantenerse en el área cercana, los efectos del calor también comenzaban a sofocar un poco al Pokémon de hielo, y Lorelei estaba comenzando a desesperarse. La zona se había puesto demasiado caliente para su gusto.

- ¡Mamoswine, da vueltas y usa Ventisca con todo tu poder a todo el campo! – gritó.

- ¡SWINE! -

Mamoswine se dio una vuelta completa mientras soplaba a todo el campo para sofocar las llamas, y el calor que estaba emanando Infernape, volviendo el campo a una temperatura algo más… tolerable. La fuerza de la Ventisca tomó tanto a Ash como a Infernape desprevenidos, y este último se vio forzado a parar de rodar, tardando un par de segundos en volver a prender sus llamas luego de que Mamoswine se las apagara. Por supuesto, el uso de tanto poder tenía un alto precio: mucha energía invertida en él. Lorelei sabía que Mamoswine estaba hecho para resistir, pero no para resistir tanto. Solo le quedaba un ataque, y con eso se jugaba todo para vencer a Infernape.

- ¡Mamoswine, Giga Impacto, ahora! – gritó Lorelei.

- ¡Mamo… SWINE! –

Cuando la energía gris cubrió al Pokémon de hielo y este se lanzó a la carga contra Infernape, todos quienes veían el combate en el estadio (y en sus hogares) creyeron que la historia se repetiría, y que Infernape caería víctima igual que sus dos compañeros anteriores ante el Giga Impacto. Pero Ash Ketchum tal vez cayera dos veces en la misma trampa, pero no tres veces. El entrenador esperó hasta el último segundo para hacer su movimiento.

- ¡Infernape, esquiva ese ataque… por abajo! -

- ¡APE! -

Infernape solo esperaba esta orden, y esquivó el Giga Impacto de Mamoswine en el último instante enterrándose en el suelo. Lorelei se dio cuenta, Ash la había incitado a usar el Giga Impacto para esquivarlo en el último instante usando Excavar, convenientemente guardándose el hecho de que Infernape sabía usar dicho ataque. Normalmente, hubiera podido aprovecharse de eso para usar un Terremoto, pero el uso del Giga Impacto dejaba a Mamoswine incapaz de moverse por un instante, y por supuesto completamente a la merced de Infernape una vez que este salió por detrás de él, listo para darle una paliza. El Giga Impacto servía muy bien como movimiento final para acabar un combate, pero fallarlo en el medio, eso era un error fatal.

- ¡Combate Cercano! – gritó Ash.

¡PUNCH! ¡POW! ¡KICK! ¡SLAM! ¡TWHACK! ¡WHAM! ¡BAM! Lo siguiente que supo Mamoswine al voltearse fue que algo rojo le descargó una lluvia de puñetazos y patadas encima, y no pudo hacer absolutamente nada para defenderse. Para cuando Infernape terminó con el brutal asalto, la cara de Mamoswine estaba llena de bultos, moratones, rasguños por doquier, un ojo negro y una que otra grieta en sus colmillos. Infernape todavía se tomó la libertad de darle una última patada en las narices antes de saltar hacia atrás para tomar distancia y preparar el golpe final.

- ¡Infernape, termínalo con Envite de Fuego, ya! -

- ¡Infernape! –

Con este grito, Infernape se prendió en un mar de llamas y se lanzó a la carga. Mamoswine intentó hacer un último ataque de Ventisca en un esfuerzo desesperado por detenerlo, pero eso no sirvió para enfriar los ardientes deseos de victoria de Infernape quien, disparándose como un bólido de fuego, embistió con todas sus fuerzas a Mamoswine, que terminó sufriendo quemaduras de segundo y tercer grado cuando el fuego hizo contacto. El colmilludo Pokémon tosió humo negro un par de veces antes de desplomarse pesadamente sobre el suelo. Eso había sido todo para él.

- ¡Mamoswine ya no puede pelear, Infernape gana! -

- Uff, muy bien. – dijo Ash. Uno más, solo uno más y la victoria sería suya. Infernape también sonrió triunfante, aún después de encogerse de dolor por un momento al aparecer las chispas rojas en su cuerpo, indicativo de la parte del daño que le tocaba por usar ese ataque. Pero eso no era nada, tenía energía más que suficiente para seguir combatiendo… y ganando por su entrenador.

- Regresa, Mamoswine. – Lorelei recogió a su penúltimo Pokémon. – Buen trabajo, lo hiciste muy bien. Y en cuanto a ti, Ash, es la primera vez en mucho tiempo que alguien logra arrinconarme de este modo. Lo has hecho muy bien, lo reconozco, pero esta batalla todavía no se termina. ¡Tu turno, Jynx, ve! -

- ¡Jynx, jynx! – El último Pokémon de Lorelei, tal como lo esperaba era su Jynx. Con las dificultades que le había dado Mamoswine tenía que esperar mucho más de parte de Jynx. Para Ash era algo alentador el saber que aún tenía, además de Infernape, a Torterra y Pikachu en espera por si acaso. Pero de cualquier manera, si podía terminar la batalla solo con Infernape, lo haría.

- ¡Infernape, Lanzallamas, ahora! -

- ¡Ape! – La acción obvia, Ash abrió con un ataque de tipo fuego para empezar con ventaja.

- ¡Jynx, usa Pantalla de Luz y detén ese ataque! – ordenó Lorelei.

- ¡Jynx! – El Pokémon de hielo colocó las palmas al frente y levantó una barrera de energía para protegerse del Lanzallamas. Una vez que Infernape cesó de arrojar fuego, tanto él como Ash se sintieron ardiendo de furia al ver que Jynx seguía completamente intacta.

- Habrá que acercarnos un poco más. – dijo Ash. – ¡Infernape, de nuevo con Combate Cercano! -

- ¡Ape! – Infernape echó a correr hacia Jynx para propinarle una paliza igual o peor que la que le dio a Mamoswine. Pero antes que se acercara, Jynx y Lorelei estaban preparadas para recibirlo.

- ¡Fuerza Psíquica! -

- ¡Jynx! – Jynx brilló en un aura azul, y haciendo con las manos un gesto de empujón, arrojó a Infernape para que se golpeara violentamente contra una de las rocas, impactando con tanta fuerza que la redujo a escombros. El simio se frotó la espalda después del golpe al ponerse de pie.

- ¡Ventisca, ahora! – gritó Lorelei.

Si la Ventisca de Mamoswine era poderosa, la de Jynx ahora la haría parecer como una suave brisa veraniega en comparación. Infernape no tuvo tiempo de clavar los puños en el suelo para resistirla, y voló por los aires a causa del fuerte viento helado, que estaba dejando el campo casi igual que en la primera mitad, por la capa de hielo que quedaba sobre las rocas. Cuando finalmente Jynx dejó de soplar, Ash le ordenó a Infernape volver a hacer un ataque de Lanzallamas, y nuevamente se topó con la interferencia de la Pantalla de Luz. No iba a ser tan tonto de aventarse con un ataque de Combate Cercano arriesgándose a que Jynx volviera a usar Fuerza Psíquica. Bien, si no se podía acercar para atacarla, al menos podría intentar encerrarla dentro de un área caliente.

- ¡Infernape, Rueda de Fuego alrededor de Jynx! -

- ¡APE!

Igual que con Mamoswine, Infernape echó a rodar hecho una bola de fuego en círculos alrededor de Jynx, intentando sofocarla con el calor. Lorelei, sin embargo, previendo esa intención, le ordenó a Jynx usar su Fuerza Psíquica en una de las rocas sueltas del campo, una particularmente grande, intentando resistir el calor mientras Infernape daba vueltas a su alrededor sin parar. Midiendo bien el tiempo de vuelta, Lorelei esperó, esperó y…

- ¡ARRÓJALA! – gritó Lorelei.

¡CRASH! ¡WHAM! La roca cayó pesadamente justo donde iba a pasar Infernape, quien por andar girando no la vio y se estrelló contra ella. La roca quedó reducida a guijarros medio fundidos, pero eso no importaba mucho con el golpazo que se dio Infernape, con lo que finalmente se apagó el calor. El simio se tuvo que frotar la cabeza, entre los giros y el golpe había quedado un poco mareado.

- ¡Jynx, atráelo con Fuerza Psíquica! -

- ¡Jynx! – Aprovechándose del mareo de Infernape, Jynx usó sus poderes psíquicos para jalarlo hacia ella.

- ¡Puño de Hielo! -

¡PUNCH! Un puñetazo directo al hígado, no importaba que fuera tipo hielo, sino la fuerza que le imprimió. Y no paró ahí, sino que con el otro puño, le pegó uno más directo a la cara. Infernape trastabilló un poco, y Lorelei todavía hizo más al hacer que Jynx le soplara una Ventisca y lo volara lejos.

Ash estaba comenzando a apretar los puños, mientras se planteaba qué hacer. ¿Debería retirar a Infernape del campo? Pikachu y Torterra estaban en buenas condiciones, pero Infernape era el único Pokémon que le quedaba que tendría alguna ventaja por tipo contra Jynx. Aún así, Jynx estaba dando una buena pelea, y hasta el momento no había conseguido que entrara ninguno de los ataques de fuego de Infernape. Buscando en su memoria, recordó su combate contra Gary Oak en la Conferencia Plateada de la Liga Johto, por aquel entonces, estaban luchando en un campo similar, de roca, y tenía en el campo a Charizard. Jynx no le había dejado acercarse para conectar golpes, ni tampoco había permitido que le dieran los ataques de fuego a larga distancia. Si no podía darle a Jynx, ¿qué tal darle a todo lo demás?

- ¡Infernape, usa Lanzallamas y quema todo el campo alrededor de Jynx! – exclamó Ash.

- ¡APE! -

Infernape comenzó a arrojar fuego en todas direcciones, excepto hacia Jynx propiamente. Infernape cubría menos área que Charizard ya que no podía volar, pero falta no le hacía, le bastaba con pegar un salto para aumentar su rango. Las llamas que arrojaba eran tan calientes que comenzaron a fundir el hielo que cubría las rocas, y posteriormente a las rocas mismas. De frío invernal todo el campo se puso al rojo vivo en cuestión de segundos. Hasta en las tribunas lo sintieron, y Lorelei tuvo que abrirse un poco el cuello de la blusa para echarse aire.

- ¡Dios, qué calor, esto es una locura! – dijo Lorelei, el vapor además empezaba a empañarle los lentes.

- ¡No te detengas, Infernape, sigue así! – escuchó gritar a Ash.

Infernape estuvo más que feliz de obedecer, y continuó arrojando ataques de Lanzallamas a cualquier parte que le faltara por cubrir. El calor aumentaba segundo a segundo, y el único que no parecía perturbado por ello era Ash, evidentemente estaba consiguiendo lo que quería, sofocar a Jynx con el calor, y de manera mucho más efectiva que con la Rueda de Fuego. El Pokémon de hielo al parecer se le estaba comenzando a derretir su sangre fría, ya la estaba haciendo sudar.

- Ya no aguanto más… ¡Jynx, enfría el campo con tu Ventisca, ahora! -

- Justo lo que quería. – susurró Ash. - ¡Infernape, Excavar! -

En el instante en que Jynx comenzó a soplar la Ventisca, Infernape se zambulló bajo la tierra, que ahora prácticamente se había convertido en una piscina de lava. El choque brusco del calor y el frío dejó una espesa bruma por todo el campo, impidiéndoles a todos ver lo que estaba pasando. Jynx y Lorelei miraron a todos lados, y se dieron cuenta que Infernape no estaba, sin duda se había aprovechado de la conmoción para escabullirse bajo la tierra. Inseguras de por dónde iba a salir, Lorelei le ordenó a Jynx mantenerse en alerta. A un lado de Jynx se formó una grieta, y creyó que iba a salir por ahí, pero no fue así, al rato se puso roja y solo salió un torrente de llamas. Fue solo un truco. Al otro lado volvió a aparecer otra grieta, pero igual que la anterior salió otro chorro de fuego. Finalmente, por detrás de Jynx salió una tercera. Lorelei creyó que la iba a atacar por la espalda y que iba a salir por ahí, pero resultó ser otro engaño, y mientras Jynx estaba pendiente de esa, Infernape emergió de la tierra sin lanzar fuego del otro lado.

- ¡Jynx, cuidado! – trató de advertirle Lorelei, pero era demasiado tarde.

- ¡LANZALLAMAS! – gritó Ash a todo pulmón.

¡FOOOOOOOOOOOOOSHH! Infernape exhaló un chorro de fuego tan fuerte como nunca lo había hecho, y al lanzarlo a quemarropa el resultado para Jynx había sido devastador, en cuestión de dos segundos había quedado asada a término medio. Sabiendo que no podía pararse a divagar por el triunfo, apenas terminó Ash le ordenó a Infernape caerle con todo lo que tenía con Combate Cercano. Así fue como Jynx se convirtió en el nuevo saco de golpear para Infernape, que mantuvo un feroz asalto solo unos 10 segundos, pero que fueron más que suficientes para darle una buena paliza.

Cuando al fin terminó esa corta pero brutal paliza, Lorelei evaluó a su último Pokémon. Entre las quemaduras, sumado a los golpes que le propinó con el Combate Cercano, Jynx no estaría para resistir mucho más. E incluso si lograba vencer a Infernape (cosa que, aunque posible, se veía muy incierta), Ash todavía tenía en espera dos Pokémon que estaban relativamente en buena condición. La miembro de la Elite 4 ya comenzaba a abrazar la idea de que su retador iba a vencerla. Bueno, ella no iba a tirar la toalla. Si aún seguía en el juego, la decisión correcta era darlo todo y soportar el combate hasta el final.

- Si hoy caemos… al menos caeremos con estilo. – susurró Lorelei. - ¡Jynx, usa Ventisca con todo lo que tengas!

- ¡Jynx! – El Pokémon de hielo inhaló y se preparó para exhalar como nunca antes lo había hecho.

- ¡Infernape, resiste ahí! – gritó Ash.

- ¡Ape! –

Preparado esta vez, Infernape clavó los brazos en el suelo para resistir la Ventisca, no obstante, la Ventisca todavía tuvo la fuerza suficiente para alzarle las patas traseras, y por poco logra arrancarlo del suelo. Jynx incrementó la fuerza de la Ventisca, y consiguió que se le zafara un brazo, pero el otro aún resistía. Cuando ya parecía que estaba a punto de ceder, a Jynx le falló el aire, y quedó jadeando por el agotamiento.

- ¡Ahora es cuando, Infernape, usa Rueda de Fuego! – ordenó Ash.

- ¡Ape! – Infernape se echó a rodar directo hacia la jadeante Jynx, para terminarla antes que recuperara su aliento.

- No, no perderemos tan fácilmente. – dijo Lorelei. - ¡Jynx, detenlo con Fuerza Psíquica! -

- Jynx… ¡JYYYYYYYNX! – Y sacando fuerzas de quién sabe dónde, Jynx usó todo su poder psíquico para frenar la carrera de Infernape, y arrojarlo contra una de las pocas rocas que seguían intactas tras aquel infierno que había provocado Infernape. Los escombros volaron por doquier, y en un arranque de desesperación ante la idea de perder la batalla, a Lorelei solo se le ocurrió una cosa para usarlos: enterrar vivo a Infernape.

- ¡Jynx, no te detengas, usa Fuerza Psíquica con los escombros y sepúltalo! -

- ¡JYNX! -

¡BAM! ¡CRASH! ¡WHAM! ¡SLAM! ¡CRACK! ¡SMASH! La lluvia de rocas cayó como una ráfaga de balas por todos lados encima de Infernape, que no había terminado de levantarse después del empujón de la Fuerza Psíquica cuando estas le estaban cayendo encima. Segundos después, todo lo que había en ese lugar era un pequeño montón de escombros, bajo el cual sin duda se encontraría Infernape.

- Ese fue su fin. – dijo Lorelei sonriendo con satisfacción, pero su sonrisa se desvaneció al ver que los escombros se sacudían. - ¿Qué? -

Los escombros de ese último ataque bajo los que quedó sepultado Infernape se movieron, y a los pocos segundos, el puño del simio emergió de entre ellos, de una manera similar a alzarse de entre los muertos. El otro puño lo siguió, y apartando los estorbos, lentamente fue saliendo de su tumba de rocas y poniéndose de pie, antes de soltar un fuerte y desgarrador grito.

Y en ese instante, sucedió. Infernape se envolvió en un aura de energía color rojo oscuro. Acababa de activarse su habilidad especial: la Llamarada. Al soportar el daño durante el combate, ahora el poder de sus ataques de fuego se incrementaba exponencialmente. Y Ash supo que era el momento, tenía que dar un golpe certero para terminar la batalla.

- ¡Infernape, usa Envite de Fuego, ahora! -

- ¡INFERNAPE! – El simio se golpeó el pecho y se prendió todo su cuerpo en llamas de nuevo, esta vez tan calientes que incluso se pusieron azules en lugar de rojas. De inmediato empezó a correr hacia Jynx para dar el golpe de gracia.

- ¡Jynx, usa Ventisca a todo poder y detenlo! – indicó Lorelei.

- ¡Jynx! – Jynx abrió la boca para empezar a soplar su ataque.

- ¡No lo creo! ¡Infernape, Excavar, ahora! -

- ¡APE! –

De última instancia, Infernape dio un salto y se zambulló en la tierra, de modo que la Ventisca de Jynx fue totalmente desperdiciada. Unos segundos más tarde, Infernape emergió justo debajo de Jynx, como si fuera una especie de volcán viviente acabando de hacer erupción. El ataque fue devastador para Jynx, que estando antes a término medio, ahora había quedado más que achicharrada. Con todo y que Infernape también recibió parte del daño por el ataque, Jynx había quedado en peor condición.

- Infernape, ¿te sientes bien para un último ataque? – preguntó Ash.

- Ape. – El simio asintió vigorosamente.

- De acuerdo, es tiempo de acabar con esto. ¡Combate Cercano! -

- ¡Infernape! –

Sin perder tiempo, Infernape concentró toda la fuerza que le quedaba, y descargó una furiosa lluvia de golpes y patadas sobre la indefensa Jynx, mientras que Lorelei no podía hacer otra cosa que mirar como su Pokémon era usado de nuevo como saco de golpear. Después de lo que pareció una eternidad, Infernape terminó con un gancho elevado que la hizo caer para el conteo. Y en efecto, exactamente diez segundos después, tiempo en el que Jynx intentaba volver a ponerse de pie, se desplomó inconsciente.

- ¡Jynx ya no puede pelear! ¡Infernape gana! ¡La victoria es para el retador, Ash Ketchum de Pueblo Paleta! -

- ¡Sí, lo logramos! – Ash saltó alzando su puño en el aire, triunfante.

- ¡Pi-Pikachu! -

El público en el Estadio Índigo estalló en ovaciones. Lorelei recogió de vuelta a su Jynx, y observó a Ash, que festejaba junto con Infernape y Pikachu su triunfo. No pudo evitar sonreír, el niño impetuoso que había conocido hacía tantos años no había perdido su tiempo, realmente había madurado y se había hecho mucho más fuerte. Pero había algo que seguía igual, el entusiasmo que tenía entonces no se le había bajado en lo absoluto. Y eso era bueno, porque lo necesitaría para enfrentarse a los otros miembros de la Elite 4. No le quedaba más que hacer, excepto felicitarlo por su bien ganada y merecida victoria.

- Buena pelea, Ash. – le dijo extendiéndole la mano. Ash paró su celebración para estrecharla. – No me había sentido tan emocionada en años. -

- Gracias, tú también peleaste muy bien. -

- Tienes un estilo interesante. Creo que antes de esto, a mí jamás se me habría ocurrido usar esa clase de trucos para combatir. Al parecer, hasta una veterana como yo aún puede aprender algo de la nueva generación. -

- Jeje, bueno, ¿qué puedo decir? – dijo Ash con un pequeño deje de orgullo en la voz. – En todos estos años, siempre he tratado de ver cómo llevar a mis Pokémon más allá de sus límites normales. Ese es mi estilo. -

- En ese caso, te recomiendo que sigas así, si esperas tener una oportunidad de ganar a la Elite 4. – prosiguió Lorelei. – Te aseguro que los demás no te la pondrán tan fácil como yo. -

- No quisiera que fuera de otro modo. – replicó Ash.

La multitud en el estadio siguió ovacionando a los dos contendientes, satisfechos de haber presenciado una excelente batalla. Y si esta había sido solo la primera, las siguientes iban a ser todavía más emocionantes.


Al atardecer, en el Centro Pokémon…

Después de tener que haber esquivado al grupito de admiradoras, Ash finalmente logró entrar de vuelta en el Centro Pokémon. Estaba exhausto, no tanto por la batalla, sino por las carreras que había tenido que dar luego de salir del estadio. Después de una nada saludable cantidad de vueltas, logró entrar de nuevo por la puerta trasera del Centro, dónde la Enfermera Joy lo esperaba.

- No sé cuanto más podré resistir. – dijo.

Una victoria, pero aún le quedaban tres miembros más de la Elite 4 por vencer, Había dejado a Pikachu y el resto de sus Pokémon con la enfermera Joy para que descansaran y curaran sus heridas por ese último combate. Tenía cinco días más para prepararse para su segunda batalla, así que pensó en ir formando su equipo y estrategias.

- Ash. – lo llamó la enfermera Joy. – Tienes una llamada en la línea. -

- Ya voy. -

Ash se paró y fue hacia el video teléfono, que no paraba de hacer "Ring-ring-ring, ring-ring-ring. Llamada, llamada". Cogió el auricular para contestar.

- ¿Hola? -

- ¿Ash? – Era Liza, desde el Valle Charizífico. - ¿Cómo estás? -

- Hey, Liza, ¿qué tal? ¿Recibiste mi mensaje? -

- Sí, justo ahora acababa de verlo. – respondió Liza. – Solo llamaba para avisarte que Charizard ya va para allá. Llegará en uno o dos días. -

- Estupendo. Será a tiempo para mi segunda batalla entonces. -

- Lástima que me perdí la primera por ir a Blackthorne precisamente hoy. – dijo Liza. – Apenas pude ver un poco por las noticias. Felicidades. -

- Je, gracias, pero mejor guárdate las felicitaciones para cuando gane las cuatro. – dijo Ash. – Solo va una. -

- Bien, tengo cosas de qué ocuparme aquí. – dijo Liza. – Adiós, y buena suerte. -

Liza colgó, y Ash fue a sentarse en el mullido sillón del recibidor. Al rato pasaría por la cafetería, tanto corretear por ahí le había despertado el apetito. Mientras tanto, se conformaría con saborear su primera victoria, motivándose a sí mismo a esforzarse todavía más para hacerlo mejor en las próximas batallas que le esperaban, que sin duda iban a ser mucho, mucho más difíciles.

Esta historia continuará…


Notas del Autor:

¿Qué hay, gente? Tal como lo prometí, Ash enfrentándose a la Elite 4 de Kanto. Este fic de hecho lo comencé poco después de terminar el de Revancha por Amor (que es la precuela), pero lo dejé en stand-by para dejar que avanzara un poco la saga de Best Wishes (o Black & White, como prefieran) y ver cuáles serían los Pokémon que Ash conseguiría y demás. Y si se preguntan por qué hice que a Ash le "sobrevivieran" tres Pokémon en este combate, bien, el hecho de que por lo general las batallas llegan al punto de que a la final solo les queda un Pokémon cada uno es tan frecuente que ya no es divertido, y uno pensaría que con toda la experiencia que Ash debería haber acumulado tendría que ser capaz de vez en cuando de enfrentarse a los oponentes sin que le noqueen al equipo completo (y sin que parezca que es por pura suerte). No me sentí con ganas de meter a un Pokémon de Unova en este combate debido a que ya tenía más o menos el equipo determinado con el que Ash pelearía con Lorelei, pero por querer meter algunas referencias, decidí incluir menciones de Cilan e Iris (sus compañeros de viaje actuales), e hice que Pikachu usara el ataque de Electro Bola que aprendió recientemente. De todos modos, para los próximos combates haré que Ash se traiga algunos de los Pokémon de Unova para que le entren como refuerzo, pero eso sí, no como están ahora, sino como creo que "deberían" estar a estas alturas (en otras palabras, ya evolucionados y todo eso).

Entre otras cosillas, me estoy planteando la posibilidad de que los amigos de Ash (y tal vez también sus rivales) decidan ir a apoyarlo en persona en vez de quedarse en casa viendo por televisión. ¿Ustedes qué creen? ¿Será que los hago ir? Bueno, estoy abierto a comentarios. Nos vemos en la siguiente parte.