disclaimer applied. Masashi Kishimoto © Naruto.


title. Ardens Caelum (cielo ardiente, en latín). Edición.
rate | genre. M | romance/hurt/comfort.
pairing. Sasuke Uchiha | Sakura Haruno.
summary. ―Oficial Uchiha ― atrapar a akatsuki, caer y caer ― No me provoques, Sakura, eres mía, tómalo como quieras. ¡Sasuke-kun! Este juego se llama, ruleta rusa, ¿quieres morir? ― No importa, moriré por ella.
by | muse/dedicated. ViliViry | Tsukisaku (su regalo por cumplir aquí dos años, aunque la edité, es para ella).


« El oficial Uchiha »

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Porque soy veneno, y si tú quieres yo te quiero, pero desnúdate primero, que no se entere la ciudad.
Porque soy veneno, y tú el antídoto que quiero. Igual te mato, igual me muero, sin ti no entro una vez más.

El amor… envenena. Poco a poco. Lentamente. Se pierde todo, lo eres todo. Lo tienes todo y luego nada. Porque, pasas toda una vida viviendo, respirando, y sintiendo sin la necesidad de ver a esa persona. Pero, una vez que sabes que la razón de tu existencia… realmente existe. Que puede hablar, piensa, camina, posee ojos profundos, voz destellante y una jodida sonrisa, puedes llegar a preguntarte, ¿Cómo es que he podido vivir sin él? Y, ¿por qué ahora ya no puedo hacerlo?

¿Por qué? Por el amor, es la respuesta. Y, ¿qué es el amor?

¿Lo sabes tú? Que si lo… sé yo.

El amor; sentimiento que te enloquece de todas las formas imaginables, te hace existir, llena el vacío. De pronto eres nada. De pronto lo eres todo. De pronto flotas, de pronto estás hundido. Bah, es desesperante en realidad. Y te vuelve loco, de verdad. Pero, a pesar de ser triste, desesperante, humillante, estresante, pleno, triste y todo, es lo mejor que existe.

No es que se pueda o no razonar, si te pones a pensarlo, es la cosa más estúpida. Porque cuando uno está… enamorado, es eso precisamente: Un tonto.

.

―Sa-Sasori, suéltame por favor, quiero irme ―murmuró la frágil chica mientras hacía el torpe intento de alejarse del pelirrojo, pero le fue imposible y fue apresada por el mismo.

―Vamos, Sakura, si viniste aquí sabías lo que haríamos. No juegues a la niña inocente, ¿aunque sabes qué? Me estás excitando ―respondió el muchacho, en realidad a primera vista no parecía ser tan malo, incluso parecía un agraciado muñeco, era hermoso, pero su personalidad era como la del hijo del diablo. Era un muchacho angelical y con una actitud de demonio, doble cara, él era: Sasori Akasuna.

―Yo… Sasori, yo… ―y ella era Sakura, la chica que había cedido a ser su novia apenas hacía una semana.

―Eres mi novia, tengo derecho ―interrumpió él y la besó para callarla, torpemente, ya que era más bajo que ella por dos centímetros al menos.

Embistió contra ella con verdadera fuerza. Ella le excitaba sobremanera, sobre todo con aquella actitud inocente.

Entonces, sin previo aviso, el aire se llenó de ululares por doquier: patrullas de policía.

Sasori soltó a Sakura bruscamente y miró hacia todos lados. Estaban perdidos si no salían de allí.

Un chico rubio entró y sonrió casi pícaramente ante la escena. Sakura, que estaba temblando de miedo y golpeándose mentalmente por idiota, le miró con sus ojos verdes llenos de miedo.

Al llevarla ahí, Sasori le dijo que estarían solos y solo pasaban un momento después de ir al cine. Sakura no sabía en lo que se metía, vamos, Sasori era un simple chico rico.

―Sasori ―rugió el rubio.

―¿Qué demonios sucede, Deidara? ―preguntó el pelirrojo en el mismo tono.

―La policía, nos ha encontrado ―anunció Deidara con la voz casi quebrada―. Rápido, deja a la chica ahí y acompáñame, si no guardamos la mercancía estamos jodidos.

Sasori soltó a Sakura bruscamente y, prácticamente, la aventó contra la pared. Ella rebotó y cayó al suelo, se quedó ahí muy quieta. Se moría de miedo, y sabía que algo malo sucedía. Seguía preguntándose por qué salió de aquella fiesta con Sasori, por qué aceptó ser su novia y qué hacía allí tirada en el suelo, en lugar de estar en cualquier otro sitio.

―Sakura ―llamó el pelirrojo y la miró con una ceja alzada, tal vez y la provocativa chica con la que se había topado hacía unos días era la creación de una botella de tequila―. Quédate aquí quieta, si te vas te arrepentirás y lo digo en serio ―ella se estremeció ante la última aclaración, sonaba firmemente como una amenaza, una de las peligrosas y mortales. Definitivamente se arrepentía de haber cedido ante la cara angelical de Sasori, de verdad.

La puerta del pequeño cuarto se cerró ruidosamente, Sakura se irguió y se hincó en el suelo para evaluar su situación.

El ruido afuera era cada vez mayor, el ulular de las sirenas se escuchaba cada vez más cerca y su corazón latía cada vez más rápido. Bueno, había sido una mala idea escuchar a su amiga Karin en primer lugar. Ella le había dicho que se divirtiera y por eso había asistido a la fiesta que brindaban los Kitamura, ahí había abusado del alcohol y como no sabía beber, le había coqueteado torpe y descaradamente a Sasori. No recordaba gran cosa, pero sabía que había sido el inicio de su fin.

Miró hacia todos lados, el ruido ahora era ensordecedor y sentía que la cabeza iba a explotarle.

Se dio cuenta de que había una gran ventana que daba hacia el exterior, se acercó gateando hasta allí y de inmediato se arrepintió puesto que estaba en el cuarto piso, saltar era una sentencia de muerte. Era de idiotas. Suspiró y se quedó sentada.

Seguía preguntándose por qué el chico rubio, que se llamaba Deidara, había llegado de esa manera ―aunque internamente lo agradecía porque la había mantenido con la ropa puesta― y no podía sacarse de la mente que Sasori era una mala persona. Vamos, ¿a qué se referían con "mercancía"? obviamente no era a nada bueno. Ella, y las películas de gánsters o programas policiacos, decían que la "mercancía" no era más que drogas y ese tipo de estupefacientes.

Su mente comenzó a vagar demasiado lejos y pensó que traficaban mujeres, que ella iba a perecer cortada en pedacitos. Violada, incluso supuso que sus órganos acabarían por todo el mundo.

Sí, la imaginación de Sakura era grande. Pero su miedo era aún mayor. Se arrinconó en la pared y comenzó a llorar. Era una ilusa. Estaba jodida, perdida y… estaba…

¡Salvada!

Justo cuando su llanto parecía querer igualar a las sirenas ululando afuera, la puerta se abrió producto de una fuerte patada. Tres figuras aparecieron frente a ella y se encogió en su lugar.

Un hombre rubio de ojos azules, otro de cabello casi plateado, otro más ―el que llamó la atención de Sakura― era un chico de cabello oscuro. Era de noche, la vista de Sakura estaba empañada por las lágrimas pero, supo que estaba salvada. Los tres hombres vestían un traje verde oliva, un chaleco con un remolino a la espalda y armas a los costados: eran policías.

―Tú ―llamó el de cabellos negros―. Ponte de pie, ahora ―ordenó y le apuntó con el arma.

El rubio frunció el ceño y negó. Ella se encogió un poco más contra la pared.

―Sasuke, no creo que ella…

―Cállate, Naruto ―respondió éste―. Podría ser…

―¿No ves que está muy asustada? ―espetó el otro.

Sakura vagaba su mirada de un lado a otro y entonces, se puso de pie abruptamente y se lanzó al cuello del chico de cabello negro. Lo abrazo con fuerza y se echó a llorar. Casi la habían violado, se moría de miedo, temblaba y le habían apuntado con un arma. ¿Acaso su noche podía empeorar?

El chico, que respondía al nombre de Sasuke, se quedó quieto mientras ella le abrazaba. Bajó el arma en tanto sentía demasiado, demasiado calor en el cuerpo. Sintió una ligera, pero placentera, molestia en la entrepierna y rechinó los dientes. No podía ser. Bruscamente se quitó a la chica de encima.

―Necesitarás más que eso para salvarte, chica ―dijo con voz amenazante. Sakura se quedó helada.

―Naruto ―llamó ahora el de cabello gris, con una especie de pasamontañas en el rostro―. Levántala y llévala abajo.

―Yo lo haré ―interrumpió Sasuke. El rubio le miró con sospecha pero no dijo nada―. Kakashi, Naruto, revisen otras áreas del edificio, esos idiotas deben andar cerca.

―Sasuke, ¿Qué no el jefe de éste escuadrón soy yo? ―espetó el otro hombre, parecía más maduro que los otros dos.

Sakura estaba temblando y se mordía las uñas.

―Como sea ―contestó Sasuke.

―Bastardo ―musitó el rubio.

―Jódete ―respondió Sasuke mientras le hacía señales a la chica para que se acercara a él.

Sakura dudó. Justo cuando una luz alumbró la ventana, pudo observar mejor el rostro del sujeto: Era simplemente hermoso. Su cuerpo parecía ser fornido, sus labios eran una fina línea. Su cabello era oscuro, demasiado, y sus ojos también lo eran. La luz que se proyectaba hacia adentro le confirió una especie de aura especial. De pronto, él se acercó más a ella.

―Ven acá ―ordenó, pero ella no se movió―. Dije que vengas, ¿quieres que sea por las malas? ―preguntó.

Ella se mordió el labio y se tambaleó. No sabía qué hacer.

―Por las malas, entonces ―murmuró él y se acercó a ella que seguía como una estatua, quieta. Él se llevó una mano a la parte trasera de su uniforme verde y sacó unas esposas. Sakura las miró fijamente mientras él se las ponía alrededor de las manos.

Algo pasó por la mente de ambos, algo no muy… sano. Sakura se sintió excitada sin quererlo.

Él apretó con fuerza las esposas para no lanzarse contra ella. Maldita fuera, era una zorra. Eso era seguro, por que estaba en el complejo escondido de la organización criminal Akatsuki. Posiblemente fuera la puta del lugar o solamente de uno de los criminales, tal vez del cabecilla. Sasuke se negaba fieramente a sentirse atraído por una mujer, máxime de alguien como ella. Tenía el cabello rosa, ¡por el amor de dios! Eso solo las prostitutas baratas.

La tomó bruscamente de los brazos y la giró, mientras tomaba sus muñecas la estampó contra la pared e instintivamente se pegó a ella para evitar cualquier intento de escape. Ella se mantuvo quieta mientras él acariciaba sus muñecas.

―Tienes derecho a guardar silencio ―comenzó a decir mientras la esposaba, haciendo esfuerzos sobrehumanos por ignorar las punzadas de placer que le recorrían el cuerpo, había detenido a varias mujeres antes, pero ella era la única que lo había hecho sentir así―. Todo lo que digas será y podrá ser usado en tu contra ante un tribunal. Tienes derecho a consultar a un abogado y tener uno presente mientras eres interrogada, si no tienes uno, se te asignará uno que pueda representarte. Estás detenida.

Mientras el chico recitaba lo más conocido como "lectura de derechos" Sakura se mordía el labio y apretaba los párpados con fuerza. Sentía su aliento cerca de su cuello, lo que le impedía pensar con claridad. Si era ese policía, no se sentía asustada, realmente no, se sentía… extasiada. Como en una película… diablos, como en una película pornográfica.

No es que hubiese visto muchas, pero la temática siempre era sobre una mala mujer siendo castigada por un policía. En ese momento, se sentía así. Y no era nada bueno.

Cuando Sakura pudo reaccionar estaba siendo escoltada hacia la planta baja. Sasori no había vuelto por ella, supuso que había huido. Era un maldito hijo de puta, Sakura lo siguió maldiciendo internamente mientras sentía las fuertes manos del policía en sus brazos, que eran mantenidos de manera forzada en esa posición. Se mordió el labio, estaba siendo detenida por policías, ¡demonios! Debería estarse sintiendo preocupada, y solo sentía placer por el roce del oficial detrás de ella.

Estaba loca, seguro.

El perímetro está limpio, parece que pudieron huir a tiempo se escuchó en el cuello de uno de los hombres que eran la escolta de Sakura. El rubio se llevó las manos al cuello y presionó una especie de botón. Comenzó a hablar en respuesta.

―Recibido ―dijo―. Tenemos a una sospechosa, la llevamos para interrogación, cambio ―agregó mientras miraba con lástima a la chica.

Ella bajó la mirada y se limitó a dejarse llevar. Miró un reloj que colgaba de la pared, eran las tres de la madrugada.

―Maldita sea, volvimos a perderlos ―maldijo el chico detrás de Sakura, Sasuke.

―Ya, como sea ―intervino el otro hombre, ella recordaba que lo había llamado Kakashi―. Ella podría poseer información útil, ¿No?

―Hn.

Entonces, Sakura sintió el irrefrenable impulso de girarse a ver a su verdugo. No lo hizo porque él afianzaba sus muñecas de manera bastante fuerte.

Al llegar afuera, Sakura observó el panorama. Había más de cinco patrullas y varios policías moviéndose por ahí.

―Tus informes ―exigió un chico de cabellera negra, atado en una coleta baja. Sakura tragó saliva creyendo que se dirigía a ella, pero le hablaba solo a su captor―. Sasuke.

Ella se sonrojó sin razonar el porqué.

―No encontramos gran cosa, si había algo lo guardaron demasiado rápido ―murmuró él.

―Ya, ¿detenidos?

―Solo ella ―Sasuke sacudió ligeramente a la chica y ella se sonrojó aún más, sintiéndose estúpida porque en lugar de estar preocupada estaba pensando otro… tipo de cosas.

―Bien, tú ―llamó el muchacho―. Chica, te han dicho tus derechos, ¿No es así? ―preguntó.

Sakura asintió y levantó la mirada.

―Bien, si no quieres no tienes que decírmelo, al menos hasta que estemos en la comisaría. Pero, ¿Cómo te llamas?

Internamente, Sakura prácticamente se enamoró del chico que tenía enfrente. Sonreía amablemente mientras la miraba, ella sintió calidez en su pecho.

―Sakura ―respondió.

―Muy bien, Sakura. No estás en problemas, al menos no todavía ―volvió a hablar―. Soy el oficial Itachi Uchiha.

Ella sonrió levemente. Sasuke, molesto, sacudió otra vez a Sakura y gruñó. No dijo nada más y la llevó hasta una patrulla, la metió sin consideración alguna y cerró la portezuela.

Ni siquiera sabía por qué estaba molesto. Había algo en la manera en que su hermano se había dirigido a la detenida que no le agradó, tan solo su instinto posesivo surgió y tuvo que apartarla de él. Esa chica le estaba colmando la paciencia… así que, se llama… Sakura. Nombre bastante acorde con ella.

Bufó y regresó a reunirse con su escuadrón.

―¿Qué? ―preguntó al notar que todos le miraban fijamente.

―Nada ―debatió Naruto rápidamente y sonrió lascivamente, Sasuke le golpeó en automático y el rubio le devolvió el golpe también. Itachi y Kakashi giraron los ojos, Kakashi sostuvo al rubio e Itachi a su hermano.

―No actúen como niños ―espetó Kakashi.

―Sasuke ―murmuró Itachi―. Súbanse a su patrulla y larguémonos de aquí, esta redada fue un asco.

―Hn ―musitó el Uchiha menor.

La pareja Uchiha-Uzumaki se dirigió a su vehículo, donde Sasuke había metido a Sakura. Y en ese transporte llegaron a la comisaría.

Al llegar a la estación de policía, el poderío de la familia Uchiha, Sasuke miró hacia atrás. La chica había permanecido peculiarmente callada durante el trayecto y eso, la verdad, era ligeramente inquietante porque las chicas a su alrededor nunca, jamás, ni aunque su vida dependiera de ello, se quedaban calladas. Siempre querían saber su nombre completo, número telefónico o cosas personales.

―Tú ―llamó Sasuke una vez que su compañero estuvo fuera del vehículo―. ¿Qué hacías ahí adentro? ¿Qué no sabías que Akatsuki es traficante de drogas, armas y otras cosas? ―preguntó enervado. Para su desgracia, le importaba demasiado lo que pudiese haber estado haciendo ella en ese sitio.

Pero ella alzó una ceja, su corazón latía rápido.

―Tengo derecho a guardar silencio ―recitó robóticamente y admiró con orgullo como el ojo de su interlocutor saltaba imperceptiblemente.

―Hn ―musitó él y bajó del auto. ¿Ni una respuesta, sonrisa, o insinuación? ¿Qué clase de mujer extraterrestre era aquella?

Bien, podía ser su inflado ego, pero Sasuke estaba realmente acostumbrado a que las mujeres parlotearan sin parar. Ella llamó su atención por ese pequeño detalle.

Sakura, mientras tanto, en los segundos que estuvo sola en la patrulla, comenzó a temblar. Porque, ¿Cómo podía ser Sasori un narcotraficante de drogas? Vamos, era el chico más adinerado de su universidad. Tenía prácticamente todo, ¿acaso estaba demente? Eso la hizo castañear los dientes y retorcerse, era incomodo tener los brazos a la espalda, la verdad.

Él abrió la puerta del coche y la miró fijamente. Se vía como una tonta niña asustada. Pero bueno, las apariencias siempre engañan, ¿no es así?

―Baja ―ordenó.

Ella intentó obedecer pero se fue de lado al intentar salir sin apoyo. Él giró los ojos estresado.

―A ver, ven aquí ―murmuró y asió uno de sus brazos para ayudarla a salir. Al hacerlo, la estrelló contra su pecho sin querer y ella se quedó ahí. Él no la apartó sino que se sorprendió del latigazo de deseo que recorrió cada fibra de su ser. Imposible.

―Camina ―volvió a ordenar y ambos volvieron a la realidad.

Al adentrarse a la estación, Sakura comenzó a sentirse pequeña. Demasiado, pequeña.

Él la llevó a una sala rodeada de espejos, gracias a las películas Sakura pudo reconocerla como una sala de interrogación. Los nervios afloraban de cada poro de su piel.

―Te interrogaré yo ―anunció el moreno―. ¿Quieres llamar a un abogado?

Ella negó, después de todo era completamente inocente y solo diría la verdad. Tenía más por el extraño ramalazo de electricidad que sentía cada que el hombre frente a ella la miraba, aún mucho más si la… tocaba.

―Te quitaré las esposas, y más te vale que hables de ahora en adelante, no eres muda, ¿verdad?

Ella asintió sin saber exactamente si era la acción correcta, le dio la espalda y él se acercó a ella para liberar sus manos.

La sensación que inundó a ambos fue… difícil de ignorar. No podía pensar bien si la tocaba. Ninguno. Ella exhaló aire ruidosamente y él la guió hasta una silla, rodeó la mesa que había ahí y se inclinó para mirarla a los ojos. Con la luz se sorprendió de su extraordinario color verde. Ella le devolvió la mirada sobándose las muñecas, los orbes tan oscuros del policía la habían atrapado. Supo que él debía ser bueno para interrogar, parecía poseer un cierto arte de persuasión.

Él se inclinó un poco más sobre la mesa, sin dejar de mirarla, Sakura encontró esto jodidamente atractivo. Se mordió el labio y se sonrojó. Sasuke interpretó esto como un gesto de nerviosismo y también sonrió, pero de manera extremadamente arrogante.

Siguieron mirándose.

―Dime tu nombre completo ―dijo él, rompiendo el silencio―. Edad y ocupación.

―Sakura Haruno ―contestó ella en un susurro bastante débil―. Tengo diecinueve años, casi veinte. Soy estudiante de medicina ―continuó tratando de sonar lo más convincente posible.

Después de todo, solo tenía que decir la verdad.

―Ya, Sa-ku-ra ―prosiguió él―. ¿Podrías decirme qué hacías ésta noche en esa fábrica abandonada? ¿Ah? ―preguntó y se inclinó más sobre la mesa, su aliento nubló el pobre juicio de Sakura.

―Yo… yo no sabía que era…

―¿Piensas hacerme creer que te perdiste y llegaste a la planta alta por ti misma? ―interrumpió él haciendo presión.

―No… no… ―negó ella agitando las manos frente a sí misma―. Sasori… Sasori él… él…

―¿Akasuna no Sasori? ―preguntó.

Sakura asintió. ―Sí… él… él era algo así como mi novio y… y me llevó ahí porque…. Él…

Sasuke entendió todo. Ella era mala para mentir, sinceramente. Así que era sencillo adivinar todo lo que quería decir pese a que estuviera tartamudeando. Sonrió imperceptiblemente.

―Así que… ¿Te gusta el peligro, Haruno?

Ella le miró raro, se mordió el labio.

―¿P-perdón?

―Hn, para ser la novia de uno de los cómplices más importantes del narcotráfico aquí en Konoha, no eres muy lista.

―¡Oye! ―espetó ella―. ¡Yo no tenía idea de nada! Él ha sido mi novio por una semana, ¡Una jodida semana! No hice nada malo y quiero salir de aquí.

―Ya, ¿debo creerte solo porque gritas tanto? Eres un poco escandalosa, ¿no te parece? ―preguntó, sin quererlo, cada vez se inclinaba un poco más sobre de la mesa.

Ella apretó los puños, ignoró el revoloteo en su estomago y se puso de pie para encararlo.

―¡Yo soy inocente! ―gritó. Se inclinó sobre la mesa y lo encaró―. No sabía que Sasori hacía ese tipo de…

Él la miró con una ceja alzada, era la primera mujer que se le enfrentaba incluso en una interrogación. Interesante.

―Hn ―musitó él―. Muy bien, Sa-ku-ra… supongamos que te creo, Akasuna no Sasori es un chico rico, si no tenemos pruebas contra él no podemos hacerle nada. ¿Crees que te dejaré ir así nada más?

Estaban cara a cara, incluso podía percibir el aroma hostigoso que emanaba de ella: Cereza.

Ella se mordió el labio cuando el aliento del policía rozaba su nariz, ¿por qué tenía que ser así de… atractivo?

―Yo… espero que sí ―confesó.

―Pues no, encontrarte ahí pudo haber sido pura casualidad pero eres testigo de…

―Espera, espera, ¿testigo? ―preguntó ella―. No vi nada, bueno… había…

―Sakura, quédate conmigo.

Pero ella no escuchaba, miró fijamente los miles de paquetes perfectamente envueltos que había ahí.

―¿Qué es eso? ―preguntó susurrando.

―No mires nada, vamos arriba ―espetó el pelirrojo y la jaló, evitando que ella curioseara más de la cuenta.

―Paquetes ―susurró―. Muchos paquetes, pero no pude distinguir qué eran, la verdad.

―Hn, espera aquí ―contestó el oficial y se restregó la nuca antes de salir. Había sido la interrogación más corta, estúpida, y jodidamente atractiva que había hecho en toda su carrera como policía. Porque la chica era todo un dilema. Le creía, de hecho le creía, pero no por eso iba a dejarla ir tan fácilmente.

―E-espera ―llamó ella y se mordió el labio―. ¿Cómo te llamas? Ya sabes, solo para saber y…

―Hn, Sasuke Uchiha ―contestó él y se giró para salir de ahí―. Soy el oficial Uchiha.

Oficial Uchiha. Sakura se grabó el nombre a fuego.

Al salir, Sasuke detalló la mayoría de la información junto con sus conclusiones a su hermano y su escuadrón. La chica era inocente, sí, pero corría peligro al haber estado por ahí.

El moreno regresó a la sala de interrogación, siendo observado por fuera de ella por sus compañeros ya que varios decían que la chica era bastante guapa, incluso sexy.

―Hey ―llamó cuando entró―. Son las cinco y media de la mañana, no podemos dejarte ir y te quedarás a dormir en una celda―explicó.

Sakura chilló de inmediato como negativa.

―¡No! ¡No hice nada…!

―No seas molesta ―espetó Sasuke―. Solo te quedarás a dormir aquí y ya, demonios.

―E-está bien ―susurró la chica―. ¿Sasuke-kun? ―dijo y él se giró a mirarla fijamente, sus ojos la atravesaron y ella se estremeció.

Él bufó ante el sufijo a su nombre. ―¿Qué? ―preguntó.

―Esto… gracias… por… por salvarme, yo… tenía mucho miedo ―admitió e hizo una ligera reverencia, sin querer le mostró parte de sus senos y Sasuke no pudo evitarlo, la miró de arriba abajo.

Carraspeó con molestia.

―Hn ―musitó y salió de allí antes de descontrolarse.

Minutos más tarde, Sakura estaba hecha un ovillo en una pequeña cama dentro de una celda. No era lo bastante grande para dos personas, así que supuso que era una especie de refugio. Le habían proporcionado una manta y estaba cansada. No habían pasado ni dos horas después de su arresto aunque ella no lo consideraba así.

―Sasuke, Mikoto se preocupará por ti si te quedas ésta noche ―espetó el chico de coleta baja que Sakura miraba fijamente, discutía con el de cabello alborotado.

―Ella es así ―contestó el más joven―. Vivirá una noche sin mí ―agregó y se acomodó mejor en la silla―. Ya, vete.

Absurdamente, y ya que estaba siendo una chica chismosa que escuchaba la conversación entre ambos chicos, Sakura quiso saber quien era… Mikoto. Una mujer, obviamente, ¿sería su novia?

Bah, que patética.

―Sasuke…

―Itachi, no me jodas, tú estás más cansado que yo y la redada de ésta noche fue una mierda, ¿quieres irte ya?

―Bien, bien, tranquilízate ―el muchacho se puso una chaqueta oscura y se giró, echó una mirada a la celda de Sakura―. Señorita Haruno, que pase buena noche y lamento los inconvenientes que le pudimos haber causado, mañana por la mañana será libre de irse y estará bajo custodia momentánea.

Sakura asintió sin entender nada, ya antes le habían explicado que era testigo ocular de algo importante. Así que sería vigilada hasta que Akatsuki cayera.

Se despidió de otros oficiales y la comisaría quedó prácticamente vacía. Sasuke estaba sentado en un escritorio con varios papeles en él. Ella se abrazó las rodillas y lo observó.

En serio, de verdad, no creía que hubiera otro hombre más perfecto. Parecía mayor que ella pero no demasiado, tal vez unos cuatro años. Su cabello estaba alborotado y lucía jodidamente sexy. Sus ojos oscuros, sus labios rosáceos y su nariz eran finos. Sakura suspiró y siguió observándolo.

De pronto, él giró su mirada hacia ella y esbozó una ligera sonrisa. Una torcida, que Sakura encontró provocativa. Ella le devolvió la sonrisa.

―¿No vas a dormir? ―preguntó él, en tono frío.

―No tengo mucho sueño ―contestó ella desde su celda, su voz resonaba en prácticamente toda la sala, que estaba vacía sin contarlos a ellos dos―. Además, son las cinco de la mañana, no sé si es demasiado tarde o demasiado temprano.

―Hn, interesante deducción ―murmuró él mientras se ponía de pie y se dirigía hasta la celda.

Se quedó mirándola. Rememorando lo que había sentido al esposarla. Vamos, él no era un hombre pervertido, ni siquiera era uno sociable. Pero no podía evitar pensar que ella era un tanto atrayente, si podía llegar a serlo una chica de cabello rosa y bastante exótico.

―¿Por qué se quedó aquí, oficial? ―preguntó ella cuando lo miró a la entrada de su celda.

Él arqueó una ceja y sonrió casi, casi, con un poco de… placer. Sí, algo así.

―Simple turno ―dijo, sin explicarse mucho. Ella se puso de pie y se acercó a la reja para mirarlo de cerca. Si se llegaban a preguntar el porqué de sus acciones, ninguno podía decirlo.

―Ah ―musitó y luego sonrió abiertamente―. Sasuke-kun, ¿tienes novia? ―preguntó de golpe.

¡Listo! Ahí estaba, ya sabía que era una chica como las demás.

― No tengo porqué contestar eso ―respondió molesto.

―No es que vaya a decírselo a alguien, ¿verdad?

―Hn, ¿no te vas a callar hasta que lo diga, no?

―No, de hecho no ―respondió ella, sonrió pícaramente. Ya ni siquiera recordaba que afuera estaba helando.

―No ―respondió otra vez.

―¿No tienes novia ó no me dirás? ―cuestionó con más curiosidad que antes, ambos se habían acercado demasiado y sus alientos volvían a rozarse.

Era como estar en una espaciosa burbuja, con temor de romperla y quedarse muy juntos a causa de ello. Irreal. Vamos, ¿qué tan seguido una chica se enamora de un policía sexy? Es más, ¿existen los policías de ese tipo? Sinceramente, Sakura no lo creía hasta ese momento, era como haber entrado a una especie de realidad donde todos los hombres poseían sex appeal.

―Hn, molesta ―espetó sin aclarar gran cosa.

―¿Qué significa eso? ―volvió a preguntar ella, abrazando un par de barrotes y asomando su cara entre las rejas.

―¿El qué?

―Ese… eso… ―sacudió la cabeza―. Ese Hn ―imitó el sonido y luego sonrió.

Él arqueó una ceja, se acercó aún más.

―¿Siempre eres así de molesta?

―Supongo que sí, ¿tiene algo de malo?

―Sí, me fastidias.

―Oh, lo lamento ―susurró y bajó la mirada―. Así que, ¿qué significa entonces?

―Que te calles ―respondió él y se encontró con sus magníficos ojos verdes.

Había sido una noche de locura. Dos arrestos, un soborno con drogas, arrestar al idiota que se atrevió a sobornarlo. Y ahora la chica que no cerraba la boca y que, además, le removía el interior como si diera de vueltas.

―¿Qué demonios pasó con la niña asustada que estaba prácticamente llorando allá adentro? ―dijo él.

Ella se sonrojó por el apodo, pero se enojó un poco porque parecía estar humillándola.

―Que me jodan, vine a parar con un policía idiota ―murmuró y se alejó de la reja un poco―. Nada, era el shock del momento porque yo no soy así.

―Ya, claro ―dijo con sarcasmo e imitó el movimiento de ella, alejándose de los barrotes―. Iré por algo de comer, más te vale que no intentes salir.

―¡Hey, creí que no estaba detenida! ―gritó ella y se acercó corriendo para darle un golpe a la reja de la celda, uno que ella resintió mucho más e inmediatamente lanzó un aullido de dolor.

Él regresó sobre sus pasos y la miró fijamente. No… no había… encontrado nada sexual en su gemido, simplemente regresó.

―Ésta noche si lo estás ―murmuró y le tomó la mano para jalarla a través de los barrotes―. Por mí ―agregó y metió otra de sus manos para pegar el cuerpo de ella lo más posible a la reja, de modo que pudiera tocarla casi por completo.

Sakura se sonrojó, claro, pero no trató de alejarse. ―P-pero…

―Eso fue fácil ―musitó Sasuke mientras la soltaba lentamente y se alejaba para ir hacia el pasillo―. Es una buena manera para que cierres la boca.

En consecuencia, el sonrojo de Sakura incrementó y no precisamente por que estuviera apenada. ¡Era un maldito desgraciado! Sensual, apetecible y los mil demonios. Pero un jodido desgraciado. Así que, ¿esa actitud de fanfarronería, amable e incluso insinuante no era más que un juego?

―Jódete ―gritó Sakura cuando él ya se había alejado.

¿Qué se había trastornado? Sakura ya ni siquiera se acordaba que había estado a punto de ser violada por Sasori. El policía, llamado Sasuke, era el único que ocupaba su mente y no para cosas muy sanas. Iba a quemarlo vivo.

Al volver con un pequeño refrigerio, Sasuke fiscalizó la celda y encontró a Sakura echa una pequeña bola al fondo. Alzó una ceja. Era de madrugada, no podía dormirse y ella parecía ser bastante irritable, no había podido contenerse de molestarla. Además, nadie dijo que no hubiese disfrutado al tocarla.

Ella escuchó sus pasos pero decidió ignorarlo. Se había enojado. Sin embargo, él abrió su celda y entró en ella con algo de comida en sus manos.

―Hey, Sakura ―llamó y ella le ignoró―. Haruno ―repitió y se acercó un poco más―. ¡Te estoy hablando, mujer!

Logró que le mirara con odio, pero aún así le miró.

―¿Qué? ―preguntó con voz clara, un poco grave.

―Creí que tendrías hambre ―le extendió un paquete de algo. Sakura lo miró y sus ojos verdes brillaron, vaya, no era tan malo después de… todo.

Entonces, los ojos de Sakura encontraron que había dejado la reja abierta y se puso de pie lo más rápido que pudo para intentar salir: era una oportunidad única y no iba a desperdiciarla. Ya se había hartado de estar ahí y ni siquiera estaba oficialmente arrestada.

No pensó que de hecho podían arrestarla por intentar escapar o negarse a cooperar.

Sasuke aventó el paquetito que tenía en las manos y se abalanzó contra ella. Antes de que alcanzara a salir, la aventó contra las rejas y logró matar dos pájaros de un tiro: Cerró la celda con el peso de Sakura y la retuvo ahí inmovilizándola.

―¿A dónde vas? ―preguntó.

―Yo… ¡Estoy harta de estar aquí! Quiero irme a mi casa, no me importa la hora, ¡Quiero irme!

Sasuke se pegó a ella y afianzó sus brazos a su espalda. No tomó en cuenta las consecuencias del acto.

―No dije que pudieras irte ―susurró él―. No estás arrestada, estás bajo mi custodia.

Ella suspiró mientras sentía como, poco a poco, el calor del muchacho comenzaba a sentirse en su espalda. Ya ni siquiera recordaba cómo había terminado ahí.

― Suéltame ―exigió.

―No lo creo, eres una chica escurridiza e intentarás algo más ―espetó él y afianzó más su agarre.

―¡Prometo que no lo haré, suéltame!

Él la giró y volvió a ponerla entre la reja y su cuerpo.

―No te creo ―respondió y entonces, la besó.

Bueno, si algo tuviera sentido para él en esa noche, definitivamente no sería el estar besando a la chica loca que había interrogado por estar relacionada con criminales de alto nivel.

Tampoco era que ella le encontrara sentido, en serio, ¿estaba siendo filmada para una película pornográfica sin su consentimiento o algo así? Era la única explicación lógica que encontraba a todo eso.

Todo se quedó en silencio. Ella no había respondido al beso hasta que él la obligó a hacerlo, comenzó a mover sus labios insistentemente contra los de ella hasta que logró que la boca de Sakura se abriera.

Y adentró su lengua ahí. Ella jadeó cuando sintió como su lengua entraba en contacto con la del hombre.

Él era extraño, y estaba volviéndola loca. El aire comenzó a hacerle falta pero ignoró el sentimiento de pesadez y asfixia. El beso lo valía.

Sus labios siguieron unidos hasta que él relajo el agarre en sus muñecas y comenzó a acariciar su espalda.

Seguía sin tener sentido, todo. Sakura suspiró cuando de sus labios, la boca de Sasuke se trasladó hasta su cuello y comenzó a dejar un camino húmedo con su lengua.

No era nada romántico. Puro deseo, fuego.

Gimió cuando sintió los finos dientes de Sasuke clavarse en el lóbulo de su oreja.

Y tampoco tenía miedo, no como lo había tenido con Sasori. No había punto de comparación.

Sasuke ronroneó, eso pensó Sakura, y hundió la nariz en la clavícula de su pareja. Ella hizo la cabeza ligeramente hacia atrás y apretó los parpados. Estaba nerviosa, por no mencionar que sentía su centro completamente húmedo. Abrió los ojos con entendimiento cuando lo supo: Estaba excitada.

―¿P-por qué? ―jadeó Sakura.

Él se quedó quieto por un momento y la obligó a que lo mirara. Ella se mordió el labio mientras Sasuke abría la boca.

―Te deseo ―respondió y volvió a atacar sus labios. Algo se encendió en Sakura justo en ese momento porque hizo amago de su fuerza para afianzar a Sasuke por la espalda y acercarlo a ella. Pero él ignoró ese intento y volvió a girarla para que quedara de espaldas a él. Se pegó a ella y la hizo sentir su erección. Ya estaba excitado ―de hecho se sorprendía de lo mucho que había aguantado ya― y se restregó contra su trasero, ella lanzó un gemido bastante sonoro y él gruñó antes de llevar una de sus manos a su boca.

―Ni un solo ruido ―musitó a su oído, ella asintió. Sasuke comenzó a acariciar sus piernas torneadas, y como llevaba falda, todo era más sencillo. Elevó la prenda de Sakura y ella apretó los labios bajo su mano. Él sonrió satisfecho y sin previo aviso, arrancó las bragas de la muchacha.

Sakura no pudo evitar gemir ante esto y él apretó su mano contra su rostro en señal de que se callara. Ella se sintió volátil cuando él uso una de sus finas manos para quitarse el pantalón e hizo que Sakura lo tocara. Ella cerró los ojos cuando sintió toda la extensión del miembro de Sasuke.

Sasuke liberó su pene con ayuda de la mano de Sakura, ambos gimieron cuando entraron en contacto. Ella comenzó a acariciarlo, a masturbarlo, él cerró los ojos y la tomó con brusquedad.

No lo pensó más, estaba harto de ser paciente. Mientras Sakura acariciaba su miembro como si fuera un juguete, Sasuke llevó uno de sus dedos a su entrada y comenzó a acariciarla. Separó los labios femeninos y recorrió desde el clítoris hasta la entrada, una y otra vez.

Ambos gemían, cuando lo sintió en su húmeda cavidad, Sakura aceleró la velocidad con la que acariciaba a Sasuke. Se mordió la lengua para no lanzar ningún sonido y entonces, metió su dedo medio en ella.

Sakura mordió la mano de Sasuke y él se adentró aún más en ella. Comenzó a mover su dedo de manera circular, lo sacó y volvió a entrar ésta vez con otro más. Ella dejó de acariciarlo y afianzó ambas manos en los barrotes de metal. Sasuke soltó su rostro y dejó su boca libre para afianzarla por la cintura y elevarla levemente para introducir tres dedos en ella. Sakura se mordió el labio hasta lo imposible mientras él movía sus dedos dentro de su cuerpo.

Abrazada a la reja, ella pegó su frente y cerró los ojos, la situación era tan efímera como placentera. Jodidamente placentera.

Sasuke dejó de masajear el pequeño botón y llevó sus dedos, húmedos, hasta la boca de Sakura, los introdujo ahí sin permiso alguno y ella pasó su lengua por ellos. Tomó su brazo y comenzó a chupar los dedos de Sasuke, los lamió y mordió lo que lo excitó aún más, saboreándolos.

Entonces, Sasuke acercó su erecto miembro al trasero de Sakura. Se abrió paso lentamente. Apretó los labios para no gemir y los párpados también, cuando su miembro se adentró abriendo las paredes vaginales tortuosamente lento.

Y ella mordió sus dedos cuando entró en ella. Era estrecha, y eso solo lograba encenderlo a tal grado que quería comenzar a salir y entrar con descontrol, pero no lo hizo.

Él gruñó mientras su pene iba entrando cada vez más dentro de la chica. Sakura mordió los dedos de Sasuke y afianzó con fuerza los barrotes. Era una simple locura. Cerró los ojos presa de un ligero dolor que Sasuke no esperó a que pasara.

Él comenzó a moverse, primero lento, luego demasiado rápido como para respirar. Sakura gimió, y Sasuke sacó los dedos de su boca, y llevó su mano a los senos de la chica, acariciándolos sobre de la ropa.

Lo más demencial, lo que seguía volviéndolo loco, es que ella le había excitando a tal punto, que estaba cogiéndosela completamente vestido. Patético.

Sasuke embestía cada con vez con más fuerza. Era casi salvaje, frenético, ansioso, cada más y más fogoso.

―¡Así! ―soltó Sakura y Sasuke sonrió levemente mientras cargaba con un poco del peso de Sakura y embestía contra ella con más fuerza. Ella chillaba, gemía y decía cosas incoherentes.

Él gruñía levemente, no iba a gemir, mientras su miembro entraba y salía de ella. El sonido errático de sus respiraciones, combinado con sus jadeos y la mayor parte de las tonterías que Sakura murmuraba una y otra vez, lograron que la velocidad de las estocadas aumentara masivamente.

Él llevó su mano hasta el clítoris de Sakura y comenzó a masajearlo mientras que la otra la ponía sobre una de las manos de Sakura, que afianzaba a los barrotes como si fuera su vida, y la tomaba con fuerza.

Sakura ya no razonaba nada más, se mordía el labio, gemía, gritaba y volvía a morderse el labio. Apretaba con fuerza, moviendo ligeramente su mano. Hizo la cabeza ligeramente hacia atrás y la recargó en el hombro de Sasuke.

Jadeó y cerró los ojos. ―¡Más Fu...! ―lo que pudiera haber dicho, fue interrumpido otra vez por la mano de Sasuke que cubrió su boca.

―¿Lo quieres más fuerte? ―preguntó y ella se retorció, pegándose más a él mientras Sasuke no dejaba de moverse embistiendo contra ella. El retorcerse, él lo tomo como una afirmativa.

No aumentó la velocidad, pero si la rudeza. Salió y volvió a entrar en ella de golpe, haciendo que la penetración fuera profunda, demasiado profunda. Salía y entraba, era violento, salvaje, casi animal.

Sakura se daba topes leves contra la reja pero no le importaba, tenía los ojos cerrados y estaba acalorada. Todo su cuerpo estaba húmedo debido a la excitación.

A Sakura le gustaba la agresividad, pero definitivamente lo quería mucho más rápido. Comenzó a restregarse contra el miembro de Sasuke y él captó la señal. Las estocadas dentro de Sakura recobraron el ritmo frenético de antes, solo que ahora, ella se volvió más participativa. Cada que él embestía, Sakura se hacía hacia atrás profundizando el choque.

Una, dos, tres, cuatro veces más frenéticas.

Sasuke liberó el rostro de Sakura y masajeó sus pechos nuevamente. Ella se retorció como una serpiente mientras Sasuke seguía jadeando en su oído.

Casi al mismo tiempo, Sakura lanzó un ruidoso jadeo cargado de placer, Sasuke gruñó con frenesí cuando se dejó ir dentro de Sakura. Ella siguió gimiendo mientras él hundía el rostro en el cuello de Sakura, mientras sentía como las paredes vaginales de la chica abrazaban a su miembro violentamente, una y otra vez, arrítmicamente.

―Sasuke-kun ―suspiró Sakura, cerró los ojos y dejó de abrazar los barrotes para dejarse caer en el pecho de Sasuke, todavía sentía ese demencial placer que la recorría y hacía retorcer.

Sin salir de ella, Sasuke fue caminando hacia atrás y por acto reflejo Sakura también lo hizo. Llegó hasta el borde de la pequeña cama y se sentó ahí con ella sobre sus piernas. Besó su cuello.

Ella cerró los ojos y se relajó. Se removió y Sasuke gruñó ante la sensación, porque, su miembro parecía haberse endurecido nuevamente. Sakura lo sintió y también jadeó.

Joder, la noche sería… larga.

―Ha-hazme tuya otra vez ―susurró Sakura. El detonante final para que él volviera a excitarse.

Sasuke salió de ella, la giró sobre sí misma y se puso de pie para cambiar lugares. Terminó por subirle la falda hasta la cintura y se metió entre las piernas de ella, las abrió suavemente sin dejar de mirarla.

―¿Eso fue una orden? ―preguntó con voz queda, mientras afianzaba las piernas de Sakura, una a cada lado de su cadera.

En respuesta, Sakura lo encerró y lo pegó más a ella logrando que sus sexos chocaran y que Sasuke gruñera ante la fricción.

―Tú ya eres mía ―espetó él mientras tomaba su miembro y lo acercaba a la entrada de Sakura. La penetró de una sola estocada y comenzó a moverse con más libertad que antes. La fricción estaba por volverlo loco, y cuando ella comenzó a gemir supo que ya lo estaba.

Sakura lanzó un gritito ante la invasión pero se mordió el labio para opacarlo. Decir que le excitaba que fuera así de posesivo era poco. Tampoco tenía mucho sentido porque apenas y lo conocía, era su instinto al control de su cuerpo y su mente.

―¡Dios! ―soltó Sakura mientras él seguía embistiendo. Salía por completo, metía la punta y volvía a salir. Deslizó su pene por el clítoris de Sakura y ésta gimió. Era un maldito.

―Es Sasuke ―dijo él y se agachó hasta alcanzar sus labios.

Con violencia, Sasuke entró en ella una vez más mientras se agachaba y en su nueva posición cobraba velocidad. Preciso, rudo, duro y descontrolado, la penetró. Ella se retorcía y movía sus caderas al ritmo que Sasuke marcaba.

―Idiota ―espetó ella.

―Hn ―musitó y se agachó a posesionarse de sus labios, mordió el inferior y lo jaló antes de erguirse para seguir embistiendo. Todo se había tornado efímero, placentero y superfluo―. Di mi nombre ―ordenó.

Sakura cerró los ojos presa de una sacudida interna. Un remolino crecía en su estomago, subía y bajaba por su pecho, llegaba hasta la punta de sus extremidades y corría de regreso hasta el lugar donde la fricción era mayor y Sasuke estaba penetrándola con ganas.

―¡Sasuke! ―gritó, a sabiendas de que el orgasmo la había alcanzado.

―Así ―musitó él―. Córrete para mí ―agregó y no pudo evitarlo, hablarle así, que ella dijera su nombre, que se retorciera entre sus brazos, que su miembro fuera aprisionado así por su estrechez. Todo lo hizo tocar las puertas del cielo y bajar en picada hasta el infierno mismo, donde el calor de su cuerpo fue demasiado. Se derramó en ella mientras se retorcía como loca. No dejaba de emitir sonidos guturales de placer y eso lo volvía loco.

Lo sabía, se había vuelto asiduo adicto del sonido de sus gemidos. De su nombre en sus labios y de la forma tan peculiar que tenía de profundizar las estocadas ella misma.

Y se dejó caer sobre ella. Puso sus manos a cada lado de su cabeza e intentó recuperar la compostura. La razón había vuelto pero el deseo no se había ido. No creía que fuera a irse en algún momento.

No dijeron nada más. Él salió de ella y se acomodó el uniforme. Ella se mordió el labio mientras buscaba con la mirada su ropa interior.

Lo más lujurioso y demencial: Habían tenido sexo con la ropa puesta. Eso era rayar en el deseo. Era excitante, salvaje.

Escucharon un ruido y Sasuke le lanzó una mirada rara a Sakura, ella no captó nada en específico y él salió de la celda pulcramente uniformado. Se tocó la nuca y sonrió con arrogancia.

Ninguno se había dado cuenta de que ya había amanecido.

―Buenos días, Sasuke-kun ―se escuchó una estridente voz de mujer, una pelirroja hizo acto de presencia y le sonrió lascivamente al muchacho.

―Tayuya―saludó él aclarándose la garganta. Sakura observaba todo desde su celda, sintiéndose hervir en su propio jugo. Los celos, como si fueran látigos, la hicieron ponerse de pie de un salto y caminar raro debido a un ligero dolor en su entrepierna.

―¡No sabía que habías tenido turno nocturno! ―gritoneó la pelirroja y se acomodo el pegado uniforme de intendente―. Qué lástima, debí haberme quedado anoche ―susurró para sí misma, claro que Sakura logró escucharla y carraspeó divertida por la actitud patética de la chica.

―¿Y tú qué me ves? ―preguntó de mala gana y se acomodo su pequeño gorro―. Vaya, no tenía idea de que a las prostitutas las mantenían aquí durante tanto tiempo ―murmuró.

―No soy una prostituta ―espetó Sakura de mala gana y apretó los barrotes de la reja.

―Lo que digas, zorra.

―Tayuya ―interrumpió Sasuke casi furioso―. Comienza a limpiar desde la entrada principal, ésta sala al último, ¿queda claro?

―Sí, Sasuke ―respondió ella secamente y le lanzó una mirada de odio a Sakura.

Una vez solos, Sasuke volvió a abrir la celda de Sakura y extendió su brazo para que ella saliera.

―Sal ―ordenó, al ver que ella no comprendía.

Sakura se dirigió hacia afuera, aún caminaba raro.

―¿Qué? ―preguntó Sakura después de un minuto de silencio.

―¿Qué crees?

Ella se mordió el labio, el mismo que él había mordido. Se retorció levemente y se acomodó la falda. Sasuke se acercó a ella y le afianzó la cintura.

―¿Queda claro que eres mía, no?

―Apenas y te conozco.

―No es una semana, pero si una noche de placer ―interrumpió él―. Gran diferencia.

―Sasori y yo no tenemos nada que ver, creo que… estoy libre ―respondió Sakura y le sonrió cálidamente a su interlocutor.

―Hn ―musitó el joven Uchiha.

―Solo si me lo pides bonito.

―¿Pedirte qué? ―preguntó él frunciendo el ceño levemente―. No me dirás que quieres…

―Sí, si lo quiero ―interrumpió Sakura y puso las manos en su pecho―. Oficial Uchiha… ―murmuró con tono sensual.

―No me provoques, Sa-ku-ra ―contrarrestó él―. Eres mía y punto, tómalo como quieras, que yo no necesito cursilerías ―agregó y la besó posesivamente.

Ella no se resistió, tampoco lo intentó.

―Vámonos ―dijo él al separarse por la falta del jodido oxigeno indispensable―. Te llevaré a tu casa, a la escuela y te recogeré.

Ahora fue el turno de Sakura de fruncir el ceño.

―Que poco romántico ―reclamó y le sacó la lengua, pero él se acercó nuevamente a sus labios y succionó con sus labios la rosada y húmeda lengua de Sakura. La sensación, además de placentera, fue de lo más rara. Luego de succionar su lengua, Sasuke llevó una de sus manos a la nuca de Sakura y acarició su sedoso cabello rosa, bajó su mano por su espalda, la recorrió y la paseó por su brazo hasta llevarla a su mentón y hacer que lo mirara.

―Que cursi ―dijo con sorna.

―Bah, no sé siquiera si estás enamorado de mí ni yo de ti ―dijo ella y alzó los hombros―. ¡Nos conocemos de una noche!

Él sonrió.

―Para amar a alguien de verdad, ¿necesitas de mucho tiempo? ―preguntó y la recargó en la pared para inclinarse sobre ella.

―N-no dije eso… yo… ―se sonrojó automáticamente.

―Sakura, no seas ilusa ―dijo y paseó su nariz por la de ella―. Ahora, vámonos ya.

―Sasuke ―le detuvo ella―. ¿Crees que Sasori vuelva a buscarme? Podría… si eso pasa yo podría… conseguir la información que necesitas.

Él alzó una ceja y negó levemente.

―No digas estupideces ―interrumpió de mala gana―. Eso te pondría en peligro, ¿acaso eres idiota?

―Sí, mira que estar aquí contigo es idiota ―dijo y se agachó para salir por debajo de su brazo, con gesto de molestia, él la detuvo del pecho.

―Hn, ¿enojada?

―¡Suéltame! ―se sonrojó aún más, si es que eso era posible.

―Eres molesta ―murmuró Sasuke y ambos salieron de la estación de policía.

Sakura no sabía ni siquiera que era de Sasuke. Lo conocía de una sola noche, posiblemente ni siquiera habían pasado veinticuatro horas. No sabía absolutamente nada, sobre todo si eso podía llegar a ser algo serio o no. Jamás había tenido relaciones serias en su vida. Y la ponía nerviosa haber tenido sexo tan… salvaje con un, prácticamente, desconocido. Vamos, ella no era una zorra… aunque comenzaba a imaginar que sí. Su primer novio se llamaba Sai. El segundo ―el maldito infeliz― era Sasori. Y… el tercer hombre con el que se involucraba era Sasuke.

Tenía un serio problema con la letra S.

Él la miraba de reojo. ¿Qué le hacía ser así de posesivo? ¿Qué era el puto chispazo de fuego que se había encendido? Era molesto, ella era molesta, y pese a todo no quería dejarla sola. El tan solo pensar que Sasori Akasuna pudiera estar cerca de ella le hacía hervir la sangre. Jamás había tenido una relación con una mujer, incluso era objeto de burlas por ello, pero no había podido evitar desearla como a nadie. Querer poseerla ó creer morir de no hacerlo. Probar sus labios e incluso morderlos. Joder, esa mujer era algo más que su perdición.

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Manten los ojos abiertos, todavía no termina. Respira, respira, respira, y luego arráncame la vida.


author's note. bueeeno~ recientemente he tenido un montón de ideas y cosas así, pero ésta se merecía volver a andar por aquí porque está dedicada a Tsukisaku y como todas sabemos, ella está loca. Cuando la subí originalmente, no hace mucho tiempo, ella había cumplido dos años de estar aquí y ser escritora. Entonces, la felicité y le hice ésta regalo. Ella sabe cuánto la quiero, aunque tal vez no vuelva a leerlo xDD

Con el lemon, hice lo mejor que pude, y lo edité. ¡Espero que les guste!; como es edición, saldrá más rápido. GRACIAS POR LEER! y si lo has hecho, comenta, y sabes, se cool (H)'