disclaimer applied. Masashi Kishimoto © Naruto.


title. Ardens Caelum (cielo ardiente, en latín). Edición.
rate | genre. M | romance/hurt/comfort.
pairing. Sasuke Uchiha | Sakura Haruno.


« Ruleta rusa »

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El cielo es intocable, y lo sabes. Eso no te impide alzar las manos y cerrar los ojos, esperando vanamente algún día poder llegar más arriba. Más arriba, siempre más arriba, y más lejos, y más fuerte, y más rápido. Siempre algo más.

Un juego, es un juego mortal, enamorarse. Un juego, uno sádico, es el querer. ¿Y qué? No hay mucho que perder, sinceramente. El corazón, eso que llamamos corazón, no es más que un simple órgano. No se rompe, y no flota, tampoco se infla, brilla, baila y se encoge si te enamoras. Es tan solo tu imaginación jugando contigo. Sé realista, eso que sientes viene de más adentro.

Si lo ves bien, no puedes tocar el corazón de nadie. Es exactamente como el cielo, así de inalcanzable, lejano y profundo. Así que, si piensas que te han roto el corazón, no seas idiota. El corazón no se rompe, o si no te morirías. Se rompen las ilusiones, las esperanzas, los sueños y la imaginación se acaba. Todo eso es simbólico y es solo si tú lo crees.

Enamórate, y sentirás que tu corazón flota, se rompe, se acelera, infla, brilla, baila y se encoge si tan solo te enamoras. Entonces, pensarás que yo estoy loca y me dirás mentirosa. Hazlo, es muy bonito, hasta que te rompes otra vez…


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―¿Qué demonios haces tú aquí? ―preguntó ofuscado―. ¿Quién te secuestró? ―se sentó con dificultad y se recargó en la pared con un poco de su ayuda, solo esperaba el nombre del malnacido que se hubiese atrevido a tocarla y ya estaba pensando en los diferentes métodos de tortura que conocía… le arrancaría dedo por dedo al imbécil que hubiera osado siquiera estar a su alrededor.

―Nadie… yo… ―bajó la mirada y se retorció las manos―. Yo vine sola ―confesó.

Sasuke alzó una ceja, es decir, a la policía le había tomado varios meses para saber que Akatsuki tenía una guarida. Luego, no podían encontrar esa guarida de mierda porque claro, nadie era lo suficientemente inteligente para ello. Se la pasaban siguiendo rastros inútiles para hacer redadas que… siempre eran dirigidas por Itachi. El recuerdo de su hermano le molestó, por lo que decidió enfocarse en la otra molestia.

―¿Viniste tú sola? ―musitó él y explotó―. ¡¿Acaso eres idiota? Sakura, estos tipos son narcotraficantes y tú vienes y…

Pero Sakura había dejado de escucharlo hacía bastante tiempo. Ella se abalanzó sobre él y lo calló con un beso lleno de necesidad. Necesidad de sus labios y del roce que le proporcionaban. De su calidez y suavidad pese a que era un hombre. Movió sus labios contra los de él y cerró los ojos suspirando.

¿Qué si estaban en un nido de víboras? Lo había encontrado…

―Perdón, Sasuke-kun, pero yo… yo quería encontrarte ―dijo Sakura cuando se separó de él, consciente de que Sasuke no tenía demasiadas fuerzas ni para moverse.

―Molesta ―contestó Sasuke y entonces… le sonrió. Sakura sintió que su corazón estaba completo.

Ella suspiró y luego sollozó.

―Lo lamento ―soltó Sakura de pronto y con la cabeza gacha―. E-esto es culpa mía… todo es…

―Cállate, Sakura ―interrumpió Sasuke y tosió un poco, al menos ya no tosía sangre―. No digas idioteces, no es culpa de…

―¡Si lo es! ¡Es mía! ¡Te golpearon, Sasuke! ¡Casi te matan! ―gritó ella sin control y él le puso un dedo en los labios con expresión molesta.

―Dije que te callaras.

―Lo… lo lamento ―volvió a decir.

―Dije que te callaras, no que te disculparas ―espetó él y sonrió un poco, sus ojos oscuros brillaban a pesar de estar su frente sucia y su cuerpo agotado. Su cara lo decía, estaba exhausto.

No podía mentir, estaba bastante sorprendido de que ella hubiese llegado hasta ahí sola. Seguía diciéndose que sería una muy buena policía, al menos de inteligencia.

―Yo… yo… me alegra que estés bien ―murmuró Sakura luego de tomar la mano de Sasuke entre las suyas y sonreírle―. ¿Puedo revistarte? Estudio para médico, podría ser de utilidad.

Y una buena doctora, sí, también lo sería.

Sasuke asintió ausente y trató de calmar el dolor en sus extremidades. ¿Por qué carajo dolían tanto aún?; frunció el ceño molesto y Sakura se acomodó para revisarlo, al menos superficialmente.

Pensaba en que se sentía… bien. Demasiado bien, en realidad, el abrir los ojos y encontrarse con ese color verde tan especial. El suave toque de la yema de sus dedos, tembloroso, frío. Sasuke cerró los ojos cuando Sakura tocó partes bastante adoloridas de su cuerpo, pero no protestó. Deseaba ese tacto… pero no de la manera en la que ya antes habían mantenido… era… raro. Sus ojos verdes le tranquilizaron, sus temblorosas manos anestesiaron el dolor y solo fue capaz de mirarla a ella.

Seguía sintiéndose bien.

―Tienes tres costillas rotas ―dictó ella―. Y… varias contusiones, vivirás ―orgullosa, sonrió. Sasuke abrió los ojos y… le devolvió la sonrisa―. Te sacaré de aquí ―prometió y él alzó una ceja ante la determinación de la mujer―. Ahora, ¿me preguntarás por fin? ―preguntó.

Y antes de que Sasuke respondiera, la puerta se abrió abruptamente.

Una patada, pudo haber sido eso, fue lo que hizo que la puerta se abriera de repente y se estrellara con fuerza contra la pared. Sakura se encogió pero miró con determinación hacia arriba.

―Que tiernos ―dijo Zetsu con burla y entró seguido de otros más, Sasori no estaba gracias al cielo y Sakura respiró con más normalidad, no es que la situación fuese muy normal…

―Muy bien, niños ―continuó Kisame―. Vamos a jugar un poco con ustedes, ¿les parece?

Sakura lo miró fijamente y miró de reojo a Sasuke, él no se movía así que ella tampoco lo hizo.

Sasuke gruñó.

―Oh vamos, será un juego muy divertido ―apuntó Hidan y entró con una pistola en mano―. Lo juro por Ja…

―Ay cierra la boca ―interrumpió Zetsu y le quitó el arma―. Ven aquí, chica ―llamó a Sakura y ésta no se movió.

―No la toques ―espetó Sasuke pero Zetsu lo ignoró y caminó hacia ellos.

―Vamos, no te haré nada. Mira, es más, te lo mostraré desde aquí ―jugó con el revólver entre sus dedos―. ¿No vas a preguntarme de qué se trata el juego?

Sakura tragó saliva y para no agravar las cosas, se giró lentamente hacia el hombre frente a ellos.

―¿De qué se trata? ―atinó a preguntar.

―Se llama Ruleta Rusa ―anunció Kisame y se acercó a ellos.

Los ojos de Sakura titilaron, y aunque se esforzó bastante en tratar de relacionar el término… simplemente no pudo hacerlo. Lo conocía, estaba segura, pero su mente seguía reacia a proporcionarle información. Tembló.

―Qué… ¿Qué es eso? ―atinó a susurrar.

―Es muy simple… oh, parece que el niño Uchiha sabe de qué hablo ―dijo Zetsu cuando vio al muchacho removerse inquieto y mirándolo retadoramente.

Sasuke bufó ante la manera en cómo se dirigía hacia él. Con quejidos de molestia, se incorporó un poco y se puso al lado de Sakura.

―Es un juego mortal, Sakura ―murmuró―. Se acostumbra que sean dos personas las que lo hagan, disparándose ciegamente a la boca o la sien, muere al que le toque la única bala existente en el revólver ―terminó y miró con profundo odio a sus interlocutores.

Kisame aplaudió apáticamente y sonrió con sorna.

―Bravo, niño Uchiha, qué brillante ―dijo con burla y dejó de aplaudir―. Así que… ¿quieren jugar? ―preguntó y apretó a velocidad abrumadora el martillo del arma, la cámara que guardaba la bala comenzó a girar descontroladamente.

―No ―negó Sasuke y se irguió levemente, con algo de lentitud debido al dolor.

―No me retes, mocoso ―espetó Kisame y le soltó una patada a Sasuke en el rostro, él se aventó al suelo y logró esquivarla, entonces Sakura intervino.

―¡No! ―gritó la chica y se interpuso entre el pie del criminal y Sasuke. El contrincante esbozó una mueca torcida y le dio un golpe a Sakura en la mejilla, uno brutal.

―¿Quieres hacerte la ruda, perra? ―dijo y levantó su mano para proyectarla con fuerza contra ella.

Sasuke, sin que nadie supiera exactamente cómo, se puso de pie tambaleante y se impulsó hacia adelante para resguardar a Sakura detrás de él.

―Te reto cuando quiera ―dijo y su mirada se tornó furibunda, sangrienta―. No te atrevas a tocarla de nuevo, jamás.

Kisame sonrió. Itachi tenía… razón. Sasuke sí que estaba loco por la chica, él era un egoísta de mierda… había que admitirlo. Jamás había arriesgado su vida por nadie que no fuera él mismo o… alguien demasiado querido para él. Como Mikoto.

Sakura jadeó ante la visión de Sasuke irguiéndose de manera monumental para protegerla, su espalda ensombreció todo y le hizo sentir… débil. Se acercó a él y tocó sus hombros, no quería que volvieran a golpearlo, no iba a soportarlo.

Kisame jugueteó con el arma, haciéndola girar con su dedo índice, en el pequeño hueco del gatillo. Sonrió otra vez.

―Si no quieres jugar, tú vas a morir, ¿quieres eso, niño valiente?

―Hn, no importa, moriré por ella ―declaró y su mirada de por sí sombría, se volvió aún más oscura con un atisbo de rojo. Posiblemente algún derrame interno por los golpes, la furia, lo que fuese… Sasuke irradiaba un atemorizante instinto asesino por cada poro de su piel. Se mantuvo firme.

Sakura volvió a jadear ante su declaración. Era una muy fuerte… muy… muy… se iba a derretir, seguro.

―Oh, entonces te reto ―profirió el hombre y se acercó lentamente hasta Sasuke, le tendió el arma―. Juega tú solo ―dijo e hizo girar la cámara de balas y Sasuke, por más que enfocó, no pudo adivinar en qué punto había quedado la letal pieza de metal.

―Hn ―volvió a emitir y tomó el revólver. Se lo puso en la sien y sonrió arrogante.

Sin más preámbulos jaló el gatillo, Sakura sintió que iba a derretirse, solo se escuchó un clic.

Uno.

Sasuke, aunque no lo demostró, tembló también. Volvió a jalar el martillo y la cámara giró, apretó el gatillo y otro clic se escuchó.

Dos.

Kisame gruñó molesto, ese maldito engendro que lo retaba de esa manera, ¡Estaba disparándose con una sonrisa en el rostro!

Según lo que el juego de la ruleta rusa dictaba, siendo una sola persona, debía dispararse a sí mismo cinco veces. Si la bala no le tocaba, estaba salvado. Sasuke lo sabía, disparó otra vez y suspiró cuando escuchó otro clic.

Tres.

Vamos, era un hombre. Tenía miedo, pero no lo demostraba. Tenía que ser fuerte por Sakura, fuerte por ambos. Aspiró aire y disparó por cuarta vez. Clic.

Cuatro.

Siempre había escuchado que uno ve toda su vida pasar con rapidez cuando va a morir. No vio nada, y se preguntó si de hecho su vida era una mierda. Pero pronto supo que no, incluso si no viese a Mikoto, su madre. Su padre, el hombre del que nunca logró obtener reconocimiento. O a su hermano. El que todavía, y con dolor, no comprendía por qué lo había traicionado.

No veía nada… pero tenía la fuerte sensación de que Sakura estaba detrás de él, respirando erráticamente y sollozando en silencio. Tomó el valor y volvió a apretar el gatillo del revólver.

Clic. Ninguna bala.

Cinco.

Sasuke abrió los ojos y aflojó el agarre del arma. Entonces, sonrió con arrogancia en demasía a su interlocutor.

―Gané ―dijo con fuerza, consciente de que, el disparo siguiente era con certeza el que contenía la letal y pequeña pieza de metal―. Fuera de mi camino.

En respuesta, Sasuke recibió otro golpe pero alzó uno de sus brazos para detenerlo y disparó al aire. Se hizo ligeramente hacia atrás pero Sakura empujó hacia adelante como su apoyo, jadeando cuando el disparo se escuchó. Él sonrió un poco aunque el dolor era acusante y enfermizo. Delirante. Se iba a desplomar, la verdad. Pero no podía si Sakura estaba detrás de él en ese estado tan vulnerable.

―Ya me cansé de ambos ―rugió Kisame y disparó en la frente de Sasuke con una mueca furiosa en el rostro.

―¡No! ―alcanzó a gritar Sakura.

La puerta se abrió de un solo golpe y dejó ver a varios policías ahí parados.

―¡Sasuke! ―gritó Naruto y prácticamente voló hacia ellos, Kakashi detrás de él le apoyó disparándole a los otros miembros de Akatsuki presentes. Naruto se encargó de derribar a Kisame y se montó sobre él, lo dejó inconsciente debido al golpe y lo esposó en el proceso.

Sakura abrió sus ojos sorprendida. Naruto era, realmente, policía excepcional.

―¿Asustado, bastardo? ―murmuró y sonrió divertido cuando le tendió una mano a Sasuke.

El joven Uchiha estaba estático. Había tenido un arma en la frente, una bala que no salió de ahí, y sudaba frío. Muy frío. Vamos, podía ser Sasuke Uchiha, arrogante, borde, estúpido, necio, posesivo y además orgulloso. Pero seguía siendo un hombre y cualquiera que sea lo suficientemente humano, siente que su corazón sale de su pecho con un arma en la cabeza. Con el sonido del gatillo siendo apretado con fuerza.

―Jódete ―respondió despabilándose.

No iba a admitirlo. Él sabía los riesgos que su vida corría siendo un policía de esa clase. No había temido por su vida, estúpidamente había temido por la vida de Sakura. Por lo que podría pasarle si él caía justo en ese momento frente a sus ojos. Sintió furia recorrer su cuerpo de tan solo imaginárselo.

―Eres bastante poético, bastardo ―interrumpió el rubio, Kakashi se acomodó la máscara en el rostro y salió al ver que ahí todo estaba en orden―. Mira que decir "moriré por ella", casi lloré ―se burló y con todo y las pocas fuerzas que tenía, logró golpear al rubio.

Había sido… un pequeño lapsus. Nada más.

―¿Cuánto tiempo llevaban ahí? ―preguntó Sakura, si había sido capaz de escuchar eso quería decir que era bastante tiempo, no lo pensó más y se aproximó a Naruto para abrazarlo y agradecerle que hubiera llegado a salvarlos.

Entonces, un sonido alertó a los tres jóvenes. Algo bastante pesado había azotado contra la puerta de la habitación. Los tres giraron su cabeza al mismo tiempo y con horror en sus rostros, a excepción de Sasuke, fueron capaces de presenciar como el cuerpo de Kakashi se deslizaba por la puerta dejando un camino de sangre en el proceso.

Sakura se llevó las manos a la boca para acallar sus jadeos. Sus ojos ya se habían anegado de lágrimas. Ella… ella estaba estudiando para ser médico, pero no había visto morir a nadie de esa manera. Jamás. Sin poder razonarlo, se desmayó debido al shock.

Ambos, Sasuke y Naruto, la miraron precipitarse al suelo cuando se escuchaban pisadas peligrosamente cerca.

―Naruto ―llamó Sasuke―. Quiero que te lleves a Sakura, tómala y lárgate de aquí ―decía y miraba fijamente la puerta con mirada torva, esperando la llegada de quien fuese su enemigo aunque tenía en mente uno mucho mejor aún―. Haz lo que esté en tus manos para que ella salga de aquí con vida, ¿me entiendes?

―Sasuke ―susurró el rubio y miró a Sakura fijamente, negó levemente―. No te puedo dejar solo.

―La vida de Sakura es más importante ―tajó Sasuke fieramente y se irguió nuevamente, parecía haber cobrado fuerzas sin siquiera esforzarse―. No pienso ver morir a alguien que quiero frente a mis ojos otra vez.

―¿Alguien que quieres? ¿Otra vez? ―preguntó el rubio.

―Mi padre, el jefe de ésta organización lo asesinó frente a mi hermano y a mí ―musitó el joven Uchiha y carraspeó ante la punzada de dolor―. Es por eso… que quiero que te largues ahora mismo, tengo que encontrar a mi hermano.

―¿Itachi está aquí?

Sasuke asintió molesto. Miró el cuerpo inerte de Sakura y supo que era la mejor decisión. Algo estúpida y peligrosa, pero confiaba en Naruto más que en nadie. Le estaba confiando… su vida.

―Lo haré ―aceptó Naruto y se agachó para tomar a Sakura entre sus brazos, la levantó y la apretó contra su cuerpo y echó a caminar―. Y bastardo ―dijo antes de salir de la habitación y mirar hacia todos lados, se escuchaban forcejeos en los pasillos cercanos―. Más te vale regresar por ella o la conquistaré ―retó, y esbozó una zorruna sonrisa mientras Sasuke apretaba los puños.

El moreno se quedó solo y miró a todos lados, respiraba erráticamente debido al dolor que sentía en el costado izquierdo, y en el derecho, y en las piernas, y en el cuello. Joder, le dolía todo.

Se dispuso a salir de allí y buscar a Itachi, tenía cosas que arreglar con él.

Naruto corría desesperado evitando a toda costa ser visto, el peso de Sakura era ligeramente estorboso y le impedía camuflarse adecuadamente.

―Sasuke-kun ―susurró la chica de cabello rosa y asió con fuerza el pecho de Naruto, él la miró fijamente y sus ojos se encontraron por un momento―. ¿Naruto?

―Sakura-chan, despertaste ―dijo el rubio algo más contento. Ella pataleó ligeramente y él la bajo pero no la soltó―. ¿Puedes caminar? ―preguntó.

―Yo… ―Sakura se llevó una mano a la cabeza y se mordió el labio al rememorar la escena―. ¡Kakashi-san! ―gritó e hizo amago de volver―. ¡Sasuke-kun!

Naruto la detuvo por acto reflejo.

―No vas a volver ―dictó, su voz se había vuelto ligeramente más fiera―. Te sacaré de aquí, sube a mi espalda ―se giró para que ella le obedeciera, pero Sakura le tocó la chaqueta y frunció el ceño.

―¿Dónde está Sasuke-kun? ―preguntó.

―Tengo que sacarte de aquí, Sakura-chan ―espetó Naruto y la miró fijamente―. Él me lo ha pedido, y voy a cumplirlo.

―¡No! Yo saldré por mí misma, o mejor aún, ¡Volvamos! Él está muy herido y…

―He dicho que no, vamos fuera.

―¿Por qué me haces esto, Naruto? ―preguntó Sakura lastimeramente, se mordió el labio y acuñó sus manos cerca de su pecho, sollozó―. No puedo estar tranquila si no estoy…

―Él quiere protegerte, más que a nada, me parece razón suficiente para sacarte de aquí en contra de tu voluntad, no seas necia ―interrumpió Naruto y gruñó, sacó una de sus armas, listo para cualquier cosa.

Los ojos de Sakura brillaron al ver el arma en las manos de Naruto… se torció los dedos y… se la arrebató lo más rápido que pudo.

―¡No voy a irme de aquí sin Sasuke! ―gritó al alejarse con el arma entre sus dedos. Naruto la miró con sus ojos azules brillando de confusión y un segundo después salió detrás de ella. Joder, ¿qué no podía estarse quieta? Se parecía… a… él mismo. Sonrió mientras aceleraba.

Sakura corrió cada vez más rápido. Desgraciadamente esa estúpida fábrica, guarida o lo que fuese, tenía demasiadas escaleras, entradas y salidas de un lado a otro. Subió unas escaleras corriendo y se aseguró de que Naruto la había perdido de vista. Tragó saliva en seco y tomó el arma entre sus manos… la miró fijamente en la penumbra del lugar.

Era capaz de escuchar afuera el sonido de más sirenas aproximarse. Más refuerzos. Se escuchaban gemidos y uno que otro grito furioso: Esa redada era la definitiva, seguramente.

Se mordió el labio y con su dedo pulgar tiró hacia abajo el martillo, el revólver hizo un ruido extraño cuando la cámara giró y se colocó en posición para disparar una bala de verdad. Su corazón latió con fuerza y colocó sus dedos índice y pulgar en los lugares indicados para disparar…

Iba a encontrar a Sasuke.

Naruto quería fervientemente encontrar a Sakura, no podía ser que se le hubiese escapado, ¡Maldita sea!

―Oh… un policía ―murmuró una voz detrás de Naruto y él maldijo antes de girarse y sacar su segunda arma del costado izquierdo de su chaleco―. Lástima, no quería matar a nadie ésta noche.

―Yo tampoco ―murmuró Naruto y se giró completamente para encarar al chico que tenía perforaciones múltiples en su rostro y cabellos naranjas. Sus ojos azules brillaron y miró hacia todos lados, buscando vanamente a Sakura. Se obligó a pensar en que primero, tenía que salir vivo de esa…

Sasuke había llegado hasta la planta más alta del complejo. Pateó la puerta como pudo y encontró a su hermano sentado en una silla, parecía esperarlo.

―Itachi ―siseó―. ¿Qué demonios haces aquí? ―preguntó y cerró la puerta tras de él.

No se percató de que Zetsu estaba ahí también e Itachi no se había movido. Para nada.

―Sasuke ―contestó Itachi―. ¿Te puedes mover? Qué bueno, hermano ―murmuró y cerró los ojos con solemnidad, ya que le había dolido ver a su hermano como un bulto, un títere.

―¡¿Qué mierda te pasa? ¡Akatsuki fue quien mató a Fugaku! ¿Cómo puedes…?

Pero Itachi se puso de pie como de rayo y asestó un golpe contra el rostro de su hermano, apretó los parpados y dirigió otro, pero el último fue detenido a duras penas por el menor.

Sakura sollozó sobre el cuerpo de Kakashi. Hasta que se agachó y logró escuchar su corazón. Puso sus dedos en la muñeca del hombre y logró sentir su pulso. Sonrió feliz y puso el arma a un lado de su pierna derecha.

―¡Está vivo, Kakashi-san! ―vitoreó y su júbilo se fue por caño cuando comprendió que no iba a poder bajarlo sola. Amarró con una bandana que el hombre llevaba su herida sangrante para evitar que la sangre emanara tan libremente. Suspiró y miró hacia todos lados. Tomó el arma otra vez, tenía que encontrar a Sasuke o cuando menos algo de ayuda.

Estaba por ponerse de pie completamente cuando algo, algo pesado, cayó sobre su cuerpo y la hizo caer de bruces y para su jodida suerte, soltar el arma.

Sakura lanzó un grito, asustada. Sasori rió en su oído cuando estuvo sobre de ella, pero la chica se removió en cuanto reconoció el sonido gutural que era tan marcado del pelirrojo. Fiscalizó el lugar y encontró donde había caído el revólver.

―¡Suéltame! ―gritó Sakura y se retorció.

―Oh, no sabía que estabas aquí… ésta noche ha sido muy buena… he matado a dos policías y ahora te haré mía, ¿no es genial? ―preguntó y sonrió.

Sakura emitió un sonido de asco, Sasori liberó un poco de su peso y ella se deslizó con dificultad, retorciéndose como un gusano luchando por su vida. Se arrastró hasta llegar lo más cerca del arma que pudo y casi la tomó, de no ser porque Sasori la giró violentamente y se sentó a horcajadas de ella.

Sakura mantuvo una de sus manos tratando de alcanzar la pistola.

―Hace un momento me dejaste muy caliente, cariño ―musitó él y lamió la mejilla izquierda de Sakura, luego chupó parte de su cuello y ella se removió inquieta mientras estiraba lo más que podía su mano, logró tocar el arma y jadeó cuando Sasori comenzó a acariciar sus senos por encima de la ropa―. Y ahora lo estoy más ―continuó el pelirrojo.

Sakura se sentía asqueada, ¿por qué no podía dejarla en paz?

Cuando logró asir la pistola con fuerza, Sakura la puso entre sus cuerpos embutiéndola y poniendo el orificio de salida de la bala en el corazón de Sasori.

―Suéltame ―susurró Sakura―. Ahora mismo.

Sasori se quedó quieto un momento y luego soltó una sonora carcajada.

―Oh… la chica mala apareció… ―dijo con sorna e intentó quitarle la pistola de las manos, pero ella era fuerte ya la apretó como si fuese su propia vida y de alguna manera lo era.

―¡Suéltame! ―repitió―. Está cargada ―amenazó.

―¿Crees que te tengo miedo? ―preguntó Sasori con desdén y puso sus manos a cada lado de la cabeza de Sakura.

―Deberías tenerlo, serías idiota si no lo tuvieras ―recitó Sakura lo más parecido a lo que alguna vez él mismo le había dicho mientras la amenazaba de manera asquerosa, apretó peligrosamente el gatillo―. Te mataré si no te quitas de encima.

Sasori lentamente obedeció y ambos se pusieron de pie sin perder contacto visual. Él mirándola con recelo y ella apuntándole sin temblar.

―¡Sakura-chan! ―llamó Naruto desde la puerta, parecía cojear y respiraba con dificultad mientras se tocaba con fuerza uno de sus costados.

Sakura se sobresaltó, su dedo estaba sobre el gatillo de manera temblorosa y el impulso de cerrar la mano solo hizo que lo apretara. Un ruido ensordecedor inundó la habitación. Un pequeño resplandor, como un fuego artificial en miniatura, se dejó ver desde el pequeño agujero del revólver y… Sasori cayó al suelo.

Sakura jadeó. Naruto se adentró y la miró con sus ojos azules destellando sorpresa, conmovido miró el cuerpo inerte del pelirrojo, sangre comenzaba a rodearlo y emanaba de su costado. El pelirrojo dejó de moverse, parecía inerte y Naruto alzó una ceja.

La joven soltó el arma horrorizada y se llevó las manos al rostro cubriéndolo por completo. Entonces, en lugar de llorar… sonrió.

Naruto se acercó a ella con dificultad y apretó los dientes, dejando salir un poco de aire. Era un sonido tranquilizante, de esos que tu madre usa cuando quiere que no tengas miedo, te arrulla. Y su voz es lo más hermoso que tus oídos han sido capaces de escuchar.

―¿Estás bien, Sakura? ―preguntó y posó una mano sobre su hombro, pero ella alzó peligrosamente la mirada mientras su flequillo le cubría un ojo.

―Perfectamente ―contestó ella y miró seriamente a Naruto, parecía haber cambiado completamente y ya no tenía miedo―. ¿Cómo estás? ―preguntó.

―Herida de bala, nada serio, solo duele mucho ―dijo Naruto con normalidad y Sakura esquivó el cuerpo de Sasori para abrir la chaqueta de Naruto.

―Déjame ver ―exigió y sacudió el cuerpo del rubio para explorar sus costados, no había sangre pero si un agujero en el chaleco antibalas―. ¡Naruto, me habías asustado! ―gritó y entonces cerró su puño y asestó un golpe en la cabeza del muchacho.

Naruto se quejó y se sobó el golpe, luego siseó a causa del dolor. ―Eso dolió, Sakura-chan… ¿estás… bien? ―atinó a preguntar, había visto la reacción de la joven al ver caer a Kakashi, se preguntaba si no iba a sufrir algo más grave al haber matado ella misma a un hombre, no podía cargarla si volvía a desmayarse. No ahora que se sentía del carajo.

―Ya te dije que sí ―afirmó Sakura―. ¿Lo preguntas por él? ―alzó los hombros y sus ojos se volvieron vidriosos, amenazando con liberar traicioneras gotas saladas.

―Sí ―asintió el rubio.

―Yo… e-está bien… él… él era malo… ―solo entonces Sakura pareció tomar en cuenta lo que había hecho y se mordió el labio. No se sentía mal por Sasori, en serio, hasta se sentía alegre. Pero algo le oprimía el corazón a cada respiración.

Naruto esperó a que ella se recobrara, aguantándose el terrible dolor que experimentaba en la pierna derecha. El hombre, llamado Nagato pero apodado Pain, le había enterrado una navaja ahí.

― E-eso me hace mala, ¿verdad? ―susurró Sakura―. Soy… soy una asesina…

―No Sakura-chan, tu no hiciste nada ―Naruto se agachó con demasiada dificultad y tomó el arma que momentos antes Sakura le hubiese arrebatado, la apretó con fuerza procurando dejar sus huellas en ella. Entonces, la alzó al aire y disparó.

Sakura se estremeció y lo miró, con la cara pegajosa debido a las lágrimas, y jadeó.

―¿Qué…?

―Lo maté yo ―declaró Naruto―. Defensa propia, vaya, ya van dos… soy un dios ―declaró y sonrió. Sakura lanzó un agudo gemido y lo abrazó con fuerza.

Naruto trastabilló. Sakura se descolgó de él y miró a Kakashi.

―Está vivo ―dijo señalándolo―. Pero ha perdido mucha sangre, debemos llevarlo a un hospital.

―¿Sabes dónde está Sasuke? ―lanzó Naruto y ella lo miró fugazmente.

―Arriba, seguro ―musitó―. Adiós, Naruto ―agregó y dejó que su flequillo le cubriera otra vez la mitad del rostro. Él la trató de retener pero el dolor en la pierna ésta vez fue demasiado.

―Sakura-chan ―llamó Naruto y ella lo miró de reojo―. Toma, úsala ―le tendió el arma y Sakura abrió los ojos con sorpresa. Él… la estaba apoyando.

―Naruto ―susurró y se mordió el labio, girándose para tomar el revólver que el rubio le tendía―. ¿Por qué? ―preguntó.

―No veo que haya algo que pueda hacer para detenerte, eres un poco cabezota ―el rubio alzó los hombros―. Eres como yo, y como el bastardo aquél, ahora vete, ¡vete! ―gritó y le tendió el brazo en dirección a las escaleras que daban al último piso.

Sakura sonrió y en lugar de lanzarse a los brazos de Naruto, mordió su mano y salió para enfrentarse con su realidad. No había vuelta atrás.

Sasuke. Era lo único que podía pensar. Sasuke. Sasuke. No podía dejar de pensar en él mientras sus pies pisaban escalón por escalón, sudaba frío, y tenía miedo. Su corazón latía rápidamente y, cada latido resonaba en su cabeza, cada latido tenía nombre propio.

Reunió todo el valor que pudo. Era efímero. No todos los días una chica enfrenta todas esas cosas por… un hombre. Por un policía. Por alguien que le despierta los más bajos instintos, induciéndola a pecar sin razón.

¿Y qué es el pecado? En serio, como si pudiese ser definible algo como eso. A la vista de Sakura nada lo era. Ella había deseado, querido y ansiado, cada roce que Sasuke le había proporcionado. Lo había deseado como loca. Y estaba mal, ella lo sabía, estaba mal pero no le importaba. Nada importaba puesto que no razonaba.

Sacudió la cabeza y una vez pisando el último peldaño de la escalera… aguantó la respiración todo lo que pudo y caminó sigilosamente.

Hasta que lo escuchó todo.

Sasuke forcejeó una vez más y escupió algo de sangre. Mierda, sí que estaba por desfallecer. Su hermano le devolvía la mirada igual de cansado, algo no andaba bien.

―Ya… basta ―murmuró Sasuke―. Si vas a matarme, si no te importa nada, hazlo de una puta vez ―agregó y se proyectó con fuerza hacia Itachi.

Zetsu, cansado de observar, sacó su arma.

―¿Qué demonios haces? ―preguntó Itachi y sus sentidos se alertaron.

Sakura, afuera, jadeó.

―Terminar con esta burda situación ―dijo Zetsu quitado de la pena, alzó los hombros y apuntó hacia Sasuke. Itachi no lo pensó. Sakura apretó el arma que ella misma llevaba y pateó la puerta con toda la fuerza que su cuerpo fue capaz de proporcionarle.

La situación fue tan inverosímil que Sakura casi se echó a reír. Vio todo tan lento, que su cuerpo no fue lo suficientemente rápido.

Zetsu apuntó su arma hacia Sasuke. Sakura no tuvo tiempo de gritar nada, solo vio con horror como el hombre apretaba el gatillo y su rostro no mostraba expresión alguna mientras lo hacía.

Itachi lo miró con profundo odio.

Todo se quedó en silencio. Sasuke miró a Sakura. Ella corrió hacia él para tratar de interponerse. Itachi bloqueó el paso de la letal bala, y le dio la espalda a Sasuke, mientras Sakura corría.

Zetsu alzó una ceja, y todo pasó demasiado rápido. Todo recobró su velocidad.

El eco del disparo resonó en la habitación y todo mundo cayó al suelo, a excepción de zetsu. Sakura se proyectó con fuerza sobre Sasuke y logró que ambos llegaran al suelo. Itachi se fue hacia adelante en picada cuando la bala le dio de lleno en el pecho.

―¡Sasuke-kun! ―gritó Sakura mientras caían. Sasuke la atrapó entre sus brazos por puro instinto pero solo miraba el cuerpo de Itachi, y se sorprendió por su accionar, estrechó a la chica con fuerza y apretó los dientes.

―¡Itachi! ―gritó fuera de sí y se retorció debajo de Sakura, alzó la mirada y ella le miraba con los ojos cristalizados. La fiscalizó y le quitó el arma. Zetsu no se había movido para nada así que Sasuke, desde donde estaba y con una mano alrededor de la cintura de Sakura… le disparó.

Una. Dos. Tres. Cuatro. Exactamente cuatro balas atravesaron el cuerpo de zetsu, Sasuke casi sonrió mientras el hombre se ponía de rodillas y luego se proyectaba al suelo en picada.

― Itachi ―musitó otra vez el muchacho, Sakura se le quitó de encima y dejó que él se acercara a su hermano, no volvió a decir nada más―. Sakura, ayúdame que no puedo solo ―dijo y ella se acercó rápidamente para cargar con el cuerpo de Itachi.

―Todavía respira ―notó ella y Sasuke inclinó la cabeza sobre el pecho de su hermano, logró escuchar el débil palpitar de su corazón y asintió.

―Vamos abajo, ahora ―murmuró y Sakura asintió, pero él puso su mano sobre la de ella y la miró fijamente a los ojos―. ¿Por qué carajo sigues tú aquí? Creí haberle dicho a Naruto que…

Sakura negó y bajó la mirada, apretó con fuerza la ropa de Itachi por sobre su pecho y acomodó sus cabellos alrededor de su rostro. El Uchiha mayor respiraba erráticamente.

―Tenía que buscarte ―expresó la chica y sonrió ligeramente―. No podía pensar en que algo malo te pasara y… volví.

―Idiota ―dijo Sasuke―. Estoy vivo, y bien, no era nece-

―Para mí sí ―alzó la mirada y no la apartó de los ojos negros de su interlocutor―. Aunque no sirvió de nada, fui un estorbo por completo y…

―Oye, cállate, ¿quieres? ―interrumpió Sasuke―. Eres molesta, ¿Por qué arriesgar tu vida y volver? ¿Acaso no piensas? ¿Crees que esto es un puto juego? ¡Eres…! ―Sakura no recordaba haberlo escuchado hablar tanto, en serio, él no era así de… agresivo sin motivos.

―Te amo ―interrumpió ella y se levantó, él la imitó estático y con los ojos fijos en ella―. ¡Te amo, Sasuke-kun! ―gritó y cerró los ojos, la había cagado… pero había hablado sin pensar y ahora sentía que se moría.

Él alzó una ceja y… sonrió. No supo que contestar así que se limitó a posar una de sus manos sobre la cabeza de Sakura y la mantuvo ahí. Ella llorando, le miró sonriente.

―Oigan, enamorados ―les interrumpió Itachi susurrando y se removió un poco, gimiendo de dolor audiblemente―. No quisiera interrumpirlos, pero la bala acaba de meterse a un lugar que… bueno, no creo que quieran saber, duele del carajo, ¿podemos bajar ya? ―musitó y luego hizo varias muecas de dolor; Sasuke le miró fijamente y sonrió un poco.

Su hermano, después de todo, no era un… traidor.

―P-perdón, I-Itachi-san ―murmuró Sakura y procedió a agacharse para levantarlo. Sasuke hizo lo mismo sin decir nada más, ya hablaría con su hermano… y con Sakura, y con Naruto porque ese imbécil lo iba a escuchar y a aprender que debía ser más firme con alguien tan necio como Sakura.

Pero joder, ¿Naruto, firme? ¿Con Sakura? ¡Si eran idénticos!

Sasuke negó y cargó con la mayoría del peso de Itachi. Bajaron con dificultad las peligrosas y empinadas escaleras.

Naruto se encontró con ellos a medio camino.

―¡Sakura-chan! ―saludó y se cayó a los pies de la chica, haciendo que ella casi tropezara y se desestabilizara con el peso de Itachi. Sasuke gruñó―. ¡Qué bueno que estás bien!

El rubio se puso de pie y trató de estabilizarse, él llevaba a Kakashi montado en la espalda. Así que todos bajaron en procesión.

―Naruto ―llamó la chica―. Muchas gracias por todo, ¡eres mi héroe! ―ambos rieron y Sasuke se puso serio por completo. Esa chica sí que era rara, en serio.

Al llegar al otro piso inferior; Shikamaru, con la pierna vendada, Neji y Lee les ayudaron a bajar y a cargar con los heridos.

―Bien hecho, Naruto ―murmuró Shikamaru―. Tienes valor, idiota.

Naruto soltó varias carcajadas y se rascó la nuca. ―¡Gracias a ustedes, chicos! ―gritoneó.

―Eso es la llama de la juventud ―murmuró Lee y alzó el puño victorioso. Naruto se libró del peso de Kakashi cuando Gai se hizo cargo de su maestro. Neji le ayudó a caminar al rubio.

Shikamaru echó a andar con Itachi a cuestas y las ambulancias comenzaron a llegar.

Otro escuadrón de policía entró a toda velocidad, comunicándose con otros dentro para encontrar a todos los miembros de Akatsuki, caídos o no, que hubiera en la guarida.

Pain, Kisame, Sasori, Deidara, Kakuzu, Hidan, Zetsu, Madara –el jefe que había logrado escapar- Itachi.

Pain había caído a manos de Naruto. Kisame, Deidara, Kakuzu y Hidan: a manos de Kakashi, en conjunto con el rubio al llegar.

Zetsu a manos de Sasuke y… Sasori había sido herido, porque no lo había matado, por Sakura.

Itachi iba herido y pronto todo se aclararía. El juicio se llevaría a cabo y finalmente, la organización criminal Akatsuki caería.

Sasuke seguía serio y sin que él lo esperara, Sakura se metió debajo de su brazo e hizo amago de ayudarlo a caminar.

―Vamos, Sasuke-kun ―murmuró ella roja de vergüenza. Había hecho la estúpida declaración de su amor, seguro que sería la última vez que lo vería…

―Sakura ―llamó Sasuke e hizo que ambos se detuvieran, ella alzó la mirada en el momento justo en el que él inclinaba el rostro hacia ella y la besaba, el roce fue tan diferente a las otras veces en las que había tenido oportunidad de besarlo que Sakura lanzó varios suspiros entre tanto, se apartaron por puras cuestiones de oxígeno―. Gracias ―susurró él contra su rostro y volvió a atrapar sus labios.

Ella no lo entendió, porque pensaba que no había nada por qué agradecerle. A su manera, Sasuke le hizo sentir… todo. Desde la angustia que había pasado, muy a su pesar, cuando descubrió que ella estaba en peligro. Hasta… el… fuego… el… ¿Amor?

Siguieron así, Sasuke devorando sus labios como si eso fuese lo único que había estado necesitando desde siempre. Él mantenía su brazo alrededor del cuerpo de Sakura y ella lo abrazaba mientras tanto. Estaba roja, completamente roja.

―Hey, romeo ―llamó un policía―. ¿Estás herido, no? ―preguntó.

―Soy el oficial Uchiha, imbécil ―respondió Sasuke mientras se separaba de Sakura y se erguía con autoridad.

El otro tragó saliva en seco y asintió torpemente, saludó a Sasuke y se puso en posición de firmes por un momento.

―Perdón, Oficial Uchiha ―musitó el joven―. Allá afuera está una ambulancia y sería mejor que… que… que usted y la rehén, la chica, vayan a que los revisen y al hospital y…

―Ella es mi novia ―espetó el moreno y echó a caminar junto con una Sakura lo bastante roja como para confundirse con su propia ropa.

Estaba exultante y eso era una reverenda locura, en serio.

A su manera, muy poco ortodoxa como siempre, Sasuke le había conferido ese título.

No lo había preguntado, vamos, él no iba a pedir nada. Lo había afirmado, con o sin el consentimiento de Sakura. Él era el Oficial Uchiha, el hombre que la había protegido, poseído, deseado y hecho suya desde siempre. El hombre que ella deseaba y ahora amaba más que a nadie.

¿Qué tan retorcido puede ser el amor? ¿Qué tanto es deseo y qué tanto es sentimiento? ¿Ambos están combinados? ¿Son la perfección?

Nadie lo sabe, y realmente a nadie le interesa. A Sakura no le importaba en lo más mínimo porque, mientras atendían a Sasuke… él no dejaba de mirarla fijamente. Hacía, con una sola mirada, que su sangre corriera más rápido por sus venas, que su corazón latiera con fuerza y que un cúmulo de deseo irrefrenable la llenara. Solo quería lanzarse sobre él y amarlo más que nunca. Más que siempre.

Sasuke observaba fijamente a… su novia. Bueno, había sido la mejor manera que su cerebro le proporcionó para hacerle entender que era oficialmente suya. Si todo lo que había sucedido esa noche no había sido suficiente.

Eres mía ―articuló Sasuke a un extremo de la ambulancia, taladrándola con la mirada, mientras un paramédico le atendía. Nadie lo escuchó y solo Sakura fue capaz de leer sus labios mientras ella también tenía la atención de otro paramédico.

Lo sé ―contestó Sakura con otra articulación silenciosa.

―Hn ―emitió Sasuke, arrogante.

―¿Le duele algo, oficial? ―preguntó el paramédico, extrañado por el ruido leve que él había emitido.

―No ―contestó Sasuke y esbozó una sonrisa arrogante, Sakura se sonrojó y bajó la mirada…

Sí, era suya.

.

olvidé lo que era hasta mucho antes de ser quien soy, de ser contigo, uno por los dos. uno para siempre, sellado con un beso y el profuso control sobre mí.
Contrólame con tu mirada, te lo estoy pidiendo, ¿es que quieres que te mate de una vez, o lo quieres lento? Lento, seguro, para que dure mucho más esto que sientes y siento yo.

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author's note. esto va para Azhy*-* mi queridanoseloqueeresmío, pero te adoroamoquiero mucho mucho... por pervertida *-* & porque te acordaste de ésta historia, y yo me acordé que debía terminar de re-subirla.

Lo sé, pecado mortal eso de borrarla D: pero aprendí que más de 100 reviews lo valían -drama- así es ù.u

LAS AMO! GRACIAS por leer, auqnue fuese una vez más. Sí, este es el final(:

Actualización de "Arráncame la vida" pronto, promesa de niña exploradora perdida en el bosque D; (?) y de la traducción que hago, "Laying Claim" sí, también, es difícil con todas las cosas feas de universidad que traigo encima D:
Les contaré mi vida (?), mi padre me quita la pc, el anime (lloraré) y me prohibe escribir e.e para que estudie. maldita cosa fea llamada examen de ingreso! xD