Capítulo 86- Furia

Ojos verdes parpadearon al abrirse, reflejándose directamente en unos color ébano. Hasta ahora, todo perfecto. Harry podía ver que había estado durmiendo en los brazos de Severus. También perfecto. Mientras se estiraba un poco preparando sus músculos para impulsarlo fuera de la cama, se dio cuenta de que había estado durmiendo en los brazos de Severus sin ningún tipo de ropa. Definitivamente nada perfecto.

Los ojos color ébano mirándolo reconocieron el instante en que experimentó la incomodidad. La postura despreocupada fue remplazada instantáneamente por una que gritaba a los cuatro vientos timidez e incertidumbre. Un hermoso joven se encontraba de golpe sacudido por el miedo de ser horrible y poco deseable – ¿como en la tierra podía ser eso posible? Era incómodo de ver, y Severus no lo ignoraría.

"Harry, ¿por qué te tensaste de esa manera? Estabas estirado, tan relajado, y en un parpadeo te ves como si quisieras esconderte. ¿Pasó algo?" preguntó. Aquellos ojos verdes esquivaron su mirada, faltándoles la confianza para enfrentar lo. "No lo sé."

"Eres, sin ninguna duda el joven mas deleitable que creo haber visto jamás. Tienes la más perfecta, cremosa piel, y una hermosa musculatura. ¿Por qué intentas ocultarte? ¿Porqué no quieres que te vea?" La duda en esos ojos ante su declaración era angustiante. Con un suspiro, Severus se elevó hasta estar sentado, apoyándose en el cabecero de la cama y jaló a Harry para que se sentara entre sus piernas, descansando sobre su pecho. Había mejores, mucho más pasionales formas de empezar el día, pero deberían esperar. Harry necesitaba algo más en este momento.

Acaricio al joven con una gentileza que ni Severus sabía que tenía, frotando sus brazos, su espalda y sus piernas. Tomo varios minutos, pero finalmente Harry comenzó a relajarse y se dejo caer en el pecho de Severus. El hombre continuó sus caricias gentiles a medida que comenzó a hablar.

"Harry, te fue dicho por personas totalmente ciegas que eras horrible, por personas ignorantes que no eras inteligente, quienes se comportaban de manera atroz que eras un fenómeno. Ya hemos discutido esto. ¡Ellos eran los horribles, estúpidos fenómenos! No puedes permitirte ser definido por sus visiones limitadas – eres demasiado superior para eso. Te lo he dicho antes, y seguiré haciéndolo; eres hermoso. Pasaste el día de ayer trabajando con varios de los magos más inteligentes del mundo, en uno de los encantamientos más complicados jamás creados por hechiceros, y añadiste importantes y sustanciales contribuciones para su creación. Tienes poder mas allá de lo imaginable, que utilizas con infinita consideración hacia los demás."

Las comisuras de sus labios se elevaron en una pequeña sonrisa mientras escuchaba la lluvia de elogios que Severus le estaba dedicando. Podía sentir como comenzaba a ruborizarse. Severus continuó las caricias y mimos por un tiempo, finalmente sujetando la barbilla de Harry y elevando su rostro. "¿Entiendes que tan especial eres?" La sonrisa creció. El joven no iba a decir nada, pero su postura comenzó a señalar aceptación sino es que completa comodidad en su propia piel.

Se puso de pie y ayudo a Harry a salir de la cama, guiándolo hacia el baño para su rutina matutina mientras él juntaba sus ropas y comenzaba a vestirse. Cuando Harry retornó, Severus utilizó el baño y ambos se vistieron en sorprendente poco tiempo para desayunar.

"Asique, tienes planes para hoy, Severus?" una vacilante voz preguntó.

"Ciertamente los tengo. Esta tarde, voy a estar cocinando una cena muy especial, puesto que tengo una cita con un atractivo joven y le prometí que cocinaría para él. La noche aparenta ser muy agradable." Harry estaba muy complacido de que Severus recordara, e incluso sugiriera que se encontraba ansioso por su cita.

"Me refería ahora. Estaba pensando que me gustaría terminar de traducir esos manuscritos, ya que imagino que el Sr. Malfoy los querrá de vuelta pronto, y también necesito empezar con los escritos que Lord Aventine medio para traducir para ti." Severus medito sobre el hecho un momento y decidió que hacer.

"Tengo unas correcciones de ensayos por terminar. Podría acompañarte en tus oficinas, para que no estés allí solo." Severus recibió la expresión de alivio y placer en el rostro de Harry con una sonrisa satisfecha, aunque por dentro se estaba regodeando de lo que seguramente era la primera vez en haber logrado 'leer' de manera correcta a un elusivo Gryffindor. Comenzaba a tomarle la mano a esto - ¡Quizás no necesitaba ese manual tanto como pensaba!

Sus planes se vieron retrasados cuando encontraron a Albus, la Ministra Bones y Kingsley esperando por ellos en las oficinas de Harry. La Ministra había sido informada la noche anterior acerca de la exitosa remoción de las Marcas Tenebrosas, y había organizado esta junta a primera hora de la mañana. Entendía que Harry y Albus se mantuvieran firmes en la opinión de que esto era un asunto urgente y necesario. Al ser un asunto enteramente mágico, sintió que era decisión de Harry, en realidad, pero quería entender que era lo que ellos sentían que estaban logrando, para poder planear cualquier paso político que necesitara tomar.

Harry explicó que su mayor miedo desde el principio era el que Voldemort reaccionara al enterarse de que sus planes se habían visto frustrados ejecutando una vez más el hechizo de animación suspendida. No se sentía confiado en su habilidad de contrarrestar el encantamiento a nivel mundial otra vez, no después de haberlo hecho hace tan poco tiempo. Estaba seguro, dado el agotamiento mágico, que Voldemort había logrado realizar un hechizo tan poderoso con semejantes resultados debido a la absorción de los poderes de varios de sus seguidores más fuertes. Tenía la certeza de que no lograría nada parecido sin la posibilidad de drenarlos otra vez. Esto significaba que sus acciones de represalia, las cuales estaba seguro ocurrirían, serian ataques locales y aislados; Voldemort no tendría el poder necesario para realizar lo mismo una segunda vez.

Severus explico que sin la Marca Tenebrosa, Voldemort no solo se vería reducido a un solo individuo poderoso agotando sus propias reservas mágicas, sino que tampoco sería capaz de localizar a sus Mortífagos y convocarlos en masa. Debería contactarlos uno a la vez, de manera individual, lo que le llevaría más tiempo.

Madam Bones apreciaba el valor de detener la fuente de poder de Voldemort de esa manera, pero una de las preocupaciones expresadas a ella y su equipo en el Ministerio por representantes de otros gobiernos mágicos era su habilidad de convocar demonios. Cuando lo hizo la primera vez, el demonio antiguo apareció en un vasto rango de continentes, por lo que nadie se sentía seguro ya.

Severus suspiro internamente – sabia la respuesta a eso, basado en la presciencia de la Srta. Granger. Cuando comentó haber encontrado todos esos viejos hechizo para desterrar demonios, claramente había investigado su convocación, llevándolo a notar ciertas menciones de dichos hechizos entre algunos de los libros vistos en la biblioteca Malfoy.

"La convocación de demonios es una de las ramas más oscuras de la magia. Requiere un mago voluntario a manchar irreparablemente su alma, pero no precisa de alguien con fuerza extraordinaria. La fuerza del mago sin embargo, determina el tipo de demonio a convocar. Creo que Voldemort fue capaz de llamar al demonio antiguo basado en el uso de poder más allá del propio. Si un individuo decidiera convocar un demonio, el que respondería a su llamado no se compararía en nada con el que vimos dando la vuelta al mundo y en la cancha de Quidditch de Hogwarts un par de días atrás. Hay una amplia variedad de encantamientos para desterrar demonios mas allá de la Expulsión del Rey utilizado por Harry, funcionales para fuerzas más débiles. La Srta. Granger, amiga del Sr. Potter comentó haber encontrado otra sarta de encantamientos en su investigación de hechizos antiguos para el Sr. Potter, por lo que supongo que se encuentran sepultados en libros de historia depositados en bibliotecas a lo largo del mundo. Podemos pedirle que comparta los resultados de su búsqueda, y así darle un resumen que podrá entregar al resto de las naciones. Hay magos y brujas poderosos a lo largo del mundo, y es poco probable el que veamos un demonio que no puedan enfrentar."

La Ministra Bones lucía realmente sorprendida de que hubiera una estudiante en Hogwarts investigando sobre hechizos para expulsar demonios, pero Albus parecía un niño en navidad con las noticias. "¡Una jovencita de lo más sorprendente, tu amiga la Srta. Granger!" le dijo a Harry, quien asintió con una sonrisa. "De cualquier forma, Amelia, imagino que sin el poder de sus Mortífagos, Voldemort comenzará a actuar de manera más local que antes. Su base de poder, y la mayoría de sus seguidores, se encuentran aquí en Bretaña. No cuenta con la magia extra necesaria para viajar grandes distancias o costear batallas en lugares lejanos."

Harry recordó un comentario hecho por Ron acerca de los beneficios estratégicos de desmantelar el plan de batalla de un enemigo. "Es probable que el plan original de Voldemort se haya echado a pique con lo que hicimos. Va a actuar en base a su frustración y no con la calma de un plan cuidadosamente ideado."

Albus agregó, "Sugiero que des aviso al mundo mágico para estar en guardia. Imagino que podrás encontrar información sobre hechizos de destierro de demonios en el Ministerio, pero en caso de no ser así, le pediré a la Srta. Granger que comparta sus anotaciones."

Madam Bones contempló pensativa al grupo sentado en la oficina/sala de encuentros de Harry. Su charla casual sobre eliminar demonios le hacía poner los pelos de punta, pero por mas angustiante que le resultaran estas cosas, estas personas parecían dispuestas a confrontarlo de manera cuidadosa y con mente fría. No era propio de ella el confiar ciegamente, pero se sentía bastante cómoda aceptando la ayuda que le era ofrecida. "Retomaremos la misión Puerto de la Seguridad Ocupacional hoy, entonces, aunque asignaré al menos dos Aurores a cada equipo, para estar tranquilos."

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Voldemort despertó lentamente en sus habitaciones, meditando por enésima vez lo cansado que se sentía últimamente. Ayer, aquella pequeña excursión de solo unas horas lo había dejado exhausto; después de su encuentro con el Grim se vio en la necesidad de regresar a la Mansión Riddle para un descanso. Oh, bueno, gozaba de abundante tiempo, nada más que tiempo estrechándose frente a él. ¡Mejor estar bien descansado y ser capaz de apreciar las maravillas del mundo en un proceso de creación!

A media mañana, decidió que era hora de reunir a algunos de sus Mortífagos con él y así compartir la exploración de este nuevo mundo. Entró en su jardín y tocó con su varita la Marca en su brazo, entonando los nombres de aquellos para reunir a su lado. Cerró sus ojos inhalando la fragancia del jardín, y espero a la aparición de sus servidores respondiendo a su llamado. Y esperó. Y espero.

Furia y confusión pelearon por ser su reacción dominante. ¿Dónde se encontraban? ¿Por qué lo estaban haciendo esperar? Tocó su brazo con su varita una vez más y repitió el llamado. Quizás había ocurrido algún problema; en verdad no había sido el mismo desde el encantamiento, por lo que quizás la convocación no funcionaba por alguna razón. Todavía ninguna respuesta. Posibles castigos por la falta de respeto recorrieron su cabeza a medida que su ceño se fruncía en sus facciones de serpiente.

Con una escalofriante riza sacudió su cabeza. En verdad no estaba actuando como si mismo. Por supuesto que sus seguidores no podían responder; ¡aún no los había despertado de su sueño!

En realidad no había considerado ésto al desarrollar el hechizo para sumir al mundo en su sueño. Sus Mortífagos se encontraban desperdigados por el mundo, aunque la gran mayoría eran magos y brujas conocidos desde hace años provenientes de Bretaña y Europa. La idea de tener que ir individualmente a cada casa no le atraía, por lo que consideró las alternativas. Contempló la probabilidad de enviar un pulso de magia a través de las Líneas Ley intrincadas en el glifo dejado por el Demonio Antiguo, y así despertar a aquellos Mortífagos de su elección. Voldemort asumió su posición en la sala de audiencias, dirigiendo un pulso de magia hacia las Líneas intrincadas allí. Intentó convocar a sus seguidores. Otra vez, esperó y esperó pero nadie vino.

La furia ya no era un factor significante en sus emociones. Algo estaba mal aquí. Reflexionó sobre el encantamiento realizado recién, y por si acaso, volvió en sus pasos y lo realizó una vez más asegurándose que fuera de manera correcta. Nuevamente, no funcionó. Seguro de que lo había hecho bien esta vez concluyo que, probablemente, este hechizo en particular no surtía efecto de manera indirecta; debería visitar individual y personalmente a cada uno de sus Mortífagos para despertarlos de su sueño.
De cualquier manera, la idea no le desagradó – le gustaba el toque personal, la conexión de su misericordia para que fueran capaces de vivir. Pero algo seguía molestándolo. Ya HABÍA despertado a uno de sus seguidores, Graydon Goyle, de manera personal. Intentó resucitar los otros tres sobrevivientes al hechizo, y uno de ellos respondió, pero el resto no. Se pregunto por qué aquel despierto no apareció ante su llamado, mientras ponderaba si todos, o la mayoría de sus Mortífagos se encontraban en algún estado similar al de aquellos dos que no lograban despertar. No se le había ocurrido, pero quizás una vez puestos en su sueño de esta forma, algunos magos, incluso los más poderosos, contaban con alguna debilidad interna afectando su capacidad de despertar. Había demasiadas cosas para considerar.

Se dirigió directamente a la habitación de invitados donde Graydon había sido llevado, para encontrarlo disfrutando del té matutino. Ignorar la convocación de su Señor Tenebroso era algo que los Mortífagos sabían nunca hacer, debido a que el castigo esperado de tal falta de respeto era uno en particular horrible; la maldición Cruciatus. Alguien consiente de estar a la espera de tal represalia usualmente se mostraba agitado y desesperado por ofrecer algún tipo de excusa, pero Graydon cálidamente saludó a su anfitrión y lo invitó a tomar el té. Parecía totalmente desapercibido del hecho de haber sido llamado y fallado en su deber de presentarse ante su Señor de manera inmediata.

"¿No me escuchaste, mi amigo? ¿O acaso no sentiste mi llamado?"

Graydon parecía totalmente desconcertado, y más que algo temeroso por la declaración. "Mi Señor, he estado aquí toda la mañana. Los elfos han hecho un excelente trabajo al suministrarme pociones que ayudaron a mi recuperación, y al despertar esta mañana, me sirvieron el desayuno y recientemente un poco de té. No he escuchado, ni sentido nada. ¡Le aseguro, Mi Señor, de haber sido consiente que solicitaba mi presencia habría acudido de inmediato!

"¡Muéstrame tu brazo!"

Graydon, confuso, levantó la manga de su camisa para revelar su antebrazo izquierdo, y para el horror de ambos, la Marca Tenebrosa había desaparecido.

Graydon probablemente sobrevivió debido a todo el resto de situaciones que no salieron según planeado para Voldemort aquella mañana. Normalmente, al ser enfrentado con algo tan perturbador e inesperado respondía con una acción o hechizo que muchos en la cercanía no sobrevivían. Hoy, resultaba aparente el que algo había salido muy mal en la ejercitación del hechizo, dando fruto a una serie de consecuencias inesperadas.

Voldemort estaba agitado y perturbado, pero ya se encontraba pensando si había elementos en la magia utilizada que no había considerado. ¿Acaso el hechizo de animación suspendida disolvía, de alguna forma, la Marca Tenebrosa? La magia utilizada para fijar las Marcas era ancestral y extremadamente poderosa, pero así también lo era el encantamiento del sueño. Jamás se le ocurrió pensar que habría una posible reacción por los distintos tipos de magia; al haber hecho todo el trabajo él mismo, no tenía ningún siervo a quien culpar ni con el cual aliviar su frustración con horribles castigos.

Salió furioso de la habitación, dejando atrás a un desconcertado pero aliviado Graydon para que terminara el té que para entonces, ya se había enfriado. Revisó los brazos de los dos Mortífagos incapaces de despertar. De buena medida, realizó una vez más el hechizo para despertarlos pero nada pasó. Para su creciente horror, al levantarles las mangas izquierdas de sus túnicas, ¡ambas marcas ya no estaban!

Algo no cerraba. Voldemort pensó con todas sus fuerzas. Necesitaba identificar exactamente qué era lo que no había resultado de acuerdo a lo planeado, y determinar por qué las cosas no habían sucedido como lo esperaba y así decidir qué hacer después para remediar la situación.

Empezó por retroceder los pasos tomados el día anterior, apareciéndose en la villa muggle en las afueras de la Mansión Riddle. Todavía había evidencia de la cantidad de muerte y destrucción, lo que era un pequeño consuelo para Voldemort; pero esta vez observó con más detalle a los Muggles durmientes. Habría esperado que se encontraran a un paso de la muerte por la deshidratación y exposición. En realidad, lucían cómodos y descansados; para nada deshidratados, mucho menos a punto de morir.

La mente de Voldemort no paraba de girar. ¿En realidad había fallado en sus cálculos? ¿Acaso el hechizo de sueño mantenía algún elemento del componente de estasis del que estaba seguro había despojado?

Preguntándose entonces si los magos dormidos se encontraban igual que los Muggles bajo el hechizo, se apareció en una de las numerosas aldeas que salpicaban los condados intrazables en la zona este, suponiendo que su investigación resultaría más rápida en el racimo de brujas y magos de los pueblos, en lugar de las mansiones y residencias mas privadas comunes en la zona más rica, mas al oeste, como el condado de Alta Colina.

Para su absoluto horror al aparecerse en el margen de uno de los pueblos, ¡las brujas y magos se encontraban ocupándose de sus asuntos como si nada hubiera pasado! Niños jugaban en las calles, las tiendas se encontraban abiertas y gozando de un buen comercio. ¡Parecía que el hechizo ni siquiera los había tocado! Por supuesto, desde la distancia, Voldemort no podía percibir las señales de que algo malo había dado lugar recientemente, al menos para algunos de los residentes. Algunas personas llevaban vendajes o cojeaban cuidadosamente en miembros hace poco curados, pero por todo lo demás, era un día normal en el pueblo.

Había un campo de juegos cerca, y Voldemort decidió realizar el hechizo durmiente de manera directa en los niños allí, para comprobar que funcionara en absoluto. Se sintió gratificado de que todos los niños cayeran en sus lugares, completamente dormidos ahora. Estaba algo sorprendido también, basado en lo que había visto en otros lugares, de que los niños no mostraran señales de ninguna protección de estasis aparente. ¿Cómo surgió la estasis, entonces? ¿De dónde provenía si no era parte de su hechizo?

Había visto a los seis magos partícipes de la invocación caer dormidos de forma inmediata, enterándose luego que tres habían perecido bajo la experiencia. Por lo que sabía que los magos no eran inmunes al hechizo, habiéndolo comprobado en el campo de juegos. Aquellos eran magos poderosos, lo sabía, por lo que no se trataba de una cuestión de fuerza mágica; en toda probabilidad, las brujas y magos habitando esta aldea eran altamente inferiores que cualquiera de sus Mortífagos. ¿Se trataba de la distancia? ¿Acaso el hechizo perdía potencia mientras viajaba a través de la tierra al punto de ser ineficaz en aquellos con magia incluso a una distancia moderada? ¿O había algo más en juego aquí?

Los Crabb, una familia que incluía a varios de sus Mortífagos, residían en la zona más occidental del condado Colina Alta, a una distancia más lejana de la Mansión Riddle que éste pueblo. Se apareció en la finca familiar, para encontrarla desierta. Por supuesto, los niños en edad estarían en Hogwarts, pero estaba seguro que existían algunos más pequeños que normalmente se encontrarían en casa. No estaba al tanto de que los Mortífagos de la familia se habían trasladado a la Mansión Malfoy para ser tratados después del horroroso drenaje de sus poderes. Con miedo de que de alguna forma, los Servidores entre la familia hayan disgustado al Señor Tenebroso, el resto de los miembros familiares viajaron para quedarse con varios parientes una vez sus esposos y hermanos se encontraran bajo atención medica.

No sabiendo que pensar sobre la ausencia de la familia Crabb en el recinto, se apareció al hogar de los Parkinson a una modesta distancia. El jefe de familia, Prescott Parkinson, había elegido regresar a su hogar ni bien estuvo recuperado de su agotamiento en la Mansión Malfoy, habiendo regresado en realidad, el día anterior. Se había mantenido como un Mortífago leal desde la primera instancia, siendo uno de los primeros en recibir la Marca tenebrosa. Él y su familia se sentían confiados de que su lealtad no podría ser cuestionada de ninguna forma. Podrían no entender porqué Prescott se había sentido agotado de tal forma, pero eligieron no interpretarlo como un ataque o algo de lo que huir.

Voldemort fue recibido como la realeza que prefería considerarse a sí mismo, lo que resultaba consolador a cierto nivel pero inquietante en que cada miembro de la familia Parkinson se encontrara despierto. Prescott compartió noticias entre el almuerzo que resultaron ser aun más preocupantes. Primero estaba la noticia de que todos los magos habían sido en realidad puestos a dormir, pero despertados casi de manera inmediata luego de ser golpeados por el hechizo. El mismo Prescott se encontraba demasiado drenado de su magia en su momento para saber qué había experimentado el resto, pero sabía por su familia que fueron despertados por un joven muchacho llamando sus nombres. Una sospecha comenzó a formarse en fondo de la mente de Voldemort. Prescott compartió su historia acerca de la invitación a la Mansión Malfoy para recuperarse del agotamiento bajo la vigilancia de medimagos contratados por Lucius. Dado su reciente comportamiento, resultaba de lo más perturbador. Mientras que Lucius nunca había roto lazos de manera publica en su fe hacia Voldemort, sí había escuchado rumores acerca del frustrado intento de casar a su hijo Draco con Sirius Black, y luego estaba su elección de oponentes cuando perdió los estribos en el Ministerio.

Todo adquirió un nuevo sentido cuando Prescott identificó al portador de las invitaciones como Kingsley Shacklebolt – no quedaba duda de que Malfoy había elegido aliarse con el lado de la Luz, presuntamente con Potter. La imagen quedaba clara con la historia escuchada por Prescott de que en la Mansión Dumbledore y un grupo de Hogwarts, y Potter, estaban trabajando en remover las Marcas Tenebrosas de los brazos de los Mortífagos. Comenzó a sospechar también que Potter tenía algo que ver con la estasis ocupándose de preservar a los Muggles durmientes.

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De vuelta en sus oficinas en Hogwarts, Harry había pasado una incómoda mañana luego de su encuentro con la Ministra, notando la agitación y aflicción que Voldemort estaba experimentando. Había discutido las sensaciones con Severus, llegando a la conclusión de que Voldemort estaba en proceso de descubrir que algo no andaba bien, pero quizás aun no al punto de entender totalmente que era lo que había ocurrido. Todo estaba por cambiar.

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Voldemort agradeció a Prescott y su familia la hospitalidad y se apareció hacia la Mansión Malfoy. Se encontró detenido por las nuevas protecciones que Lucius había implementado, enfureciéndose por ser negado la entrada de manera inmediata. Comenzó a despedazarlas.

Lucius había estado encargándose de la partida de sus huéspedes gran parte de la mañana. Muchos se habían ido el día anterior, y muchos retornaron con sus familias después de desayunar esa mañana. Aquellos que continuaban bajo necesidad de atención médica eran libres de acudir a San Mungo, dado que sus brazos carentes de Marca alguna ya no los identificaban como Mortífagos. Uno de los últimos aun en la mansión era Eustace Landon. El joven aparentemente se encontraba sin prisa por regresar con su padre, una reticencia que Lucius podía entender. Conocía al hombre por algunas transacciones de negocios y encuentros sociales, y siempre lo había considerado un pomposo engreído. Le había sorprendido que este joven estuviera dispuesto a tomar la Marca, estando razonablemente seguro de que su padre lo desheredaría al instante de saberlo.

Eustace había buscado algo de tiempo para hablar con Lucius, quien se sentía halagado por la atención, y se habían pasado la mañana admirando las maravillas y tesoros de la Mansión que Malfoy galantemente le mostró; se encontraban terminando el almuerzo cuando Lucius sintió una perturbación en las protecciones de la Mansión.

Fue apenas unos segundos después de que Lucius se percatara de la alteración, cuando escucharon a Voldemort gritando por él, profanando amenazas y maldiciones. La rampante furia le decía que el Señor Tenebroso había descifrado al menos parte de lo ocurrido, por lo menos lo referente a su ayuda hacia Potter para recolectar a los Mortífagos y remover sus marcas. Necesitaban salir de allí, o el y su huésped se aseguraban de enfrentar una interrogación y muerte de lo más dolorosa. Había solo un lugar que podría proveer de cierta protección hacia la ira de un demente que estaba a solo segundos de obtener acceso a su hogar – Hogwarts.

Lucius sujetó a Eustace del brazo corriendo con él hacia la Biblioteca, que afortunadamente se encontraba en la dirección opuesta por donde Voldemort estaba a punto de entrar. Les dio una pequeña ventaja, la cual esperaban fuera suficiente.

Llegaron a la Biblioteca y oyeron a Voldemort en la casa. Los había escuchado correr y ya se dirigía hacia el fondo de la Mansión donde sabia por sus visitas en el pasado, que había varias habitaciones. Voldemort atravesó primero el vestíbulo, confirmando con una rápida mirada que se encontraba vacío, siguiendo con desenfreno. La Biblioteca se encontraba después, y dada la gran cantidad de enormes estantes, no era posible cerciorarse con un vistazo; debió tomarse el tiempo de recorrerla y ver si había alguien escondido. Lucius, rezando por toda su vida que la conexión flú entre la Mansión y las oficinas de Harry en Hogwarts siguiera abierta, cogió un puñado de polvo flú del tazón de porcelana junto a la chimenea y empujando a Eustace antes que él, lo arrojo y grito "¡Hogwarts!" justo antes de que Voldemort los alcanzara.

Las verdes llamas comenzaban a transportarlos, y Voldemort tomo la rápida decisión de arrojarse a ellas e intentar ser llevado con ambos.

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Harry había estado sujetándose la cabeza en absoluto dolor por varios minutos ya, haciendo que Severus se moviera de su silla para pararse junto a él en caso de que necesitara ayuda. Estaba claro que Voldemort finalmente había descifrado una parte significante de lo ocurrido y se encontraba en una rabia absoluta, evidente por la angustia en la que se encontraba su esposo por el momento. Afortunadamente, Harry había estado sentado en una de las sillas al costado de la mesa más cercanas a la chimenea, y Severus, quien se encontraba al otro lado de la mesa, acababa de acercarse para asistirlo.

Cuando escucharon los gritos provenientes de la chimenea al activarse las llamas verdes, Severus ya estaba allí de pie siendo capaz de sujetar a Lucius y el joven hombre que llevaba del brazo, jalándolos de entre las llamas ni bien aparecieron. Estaban gritando para que cerrara la conexión; Harry empuñó su varita e inmediatamente cortó el paso hacia la Mansión Malfoy. Sin embargo, justo antes de que la conexión se cerrara, el rostro de Voldemort apareció de entre las llamas, con el tiempo suficiente de ver a Harry y Severus antes de que fuera expulsado hacia la mansión. No necesitaron ver sus ojos tornarse rojos de furia, ya que Harry colapso en ese momento, en un terrible dolor y con un pequeño hilo de sangre viajando por su frente desde la cicatriz.

Severus inmediatamente giro su atención al joven. Se enderezó en meros segundos, con Severus ayudándole a controlar el dolor y ocluyendo de manera completa. Estaba pálido y tembloroso, pero no herido más allá del disgusto momentáneo que había experimentado. Lucius nunca había visto nada parecido a la reacción de Harry hacia la ira de Voldemort, y se encontraba un tanto asustado de la realidad de todo aquello. Por su parte, Eustace estaba atemorizado por todo lo ocurrido, desde el momento en que su almuerzo se vio interrumpido, hasta lo que acababa de presenciar.

Una vez asegurados de que todos se encontraban bien, o en su camino a estarlo, Lucius introdujo a Eustace a los demás. El hombre se encontraba claramente emocionado por conocer a Severus. Resultó ser que Eustace era un apasionado estudiante de pociones, y su profesor había mencionado a Severus Snape un par de veces como uno de los mejores Maestros de Pociones del mundo. Se encontraba sobre entusiasmado de ser presentado ante Harry, también. Severus noto la extraña mirada en los ojos de su esposo mientras estrechaba la mano de Eustace; murmuró algo acerca de la familia Lander estando en un sendero de lo más interesante. En vez de alborotarse por eso, hizo una nota mental de preguntarle a Harry luego sobre el tema. Mientras tanto, comenzó a hacer arreglos para que Lucius y Eustace tomaran residencia en Hogwarts, ya que por el momento, la Mansión Malfoy no se encontraba disponible.

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NdT: Y bueno… aquí esta uno más. Me entusiasmé un poco y logre terminarlo antes de que pasara una semana. ¿Las cosas se están tornando interesantes en esta historia, no?
Espero que estén conformes con cómo quedó el capitulo. Yo cada vez me acostumbro más a traducir otra vez. Esperemos que a medida que continúe se vaya llenando otra vez de todos los lectores que se fueron olvidando, con justa razón, de esta historia.
Gracias por acompañarme una vez más, son mi inspiración.

Mis agradecimientos a : Sarhaliene, proserpinah, shineevero, LuxzBelle, niki, silhermar, desev, The-Queen-Nasuda, Imperio-de-tinta, Priskapada13, xp, blancheaven, YUKINORYU18, laia(x2), AnGeLiTa1010, alex s, lisicarmela, papillon69, valethsnape, guest, Morfina, por sus comentarios desde que abandoné hasta la anterior actualización. ¡Muchas Gracias!

Bueno… sin más, nos vemos dentro de poco, quizás más pronto de lo que piensan.

Próxima actualización: Viernes, 1 de agosto – o quizás antes ^_^ -