¡Hola!
No recordaba lo engorroso que era subir el texto aquí... jeje...

Bueno, estaba pendiente, pero lo había terminado hace unos seis meses :) Y hoy lo quise compartir.
Completito.
La historia termina en la parte IV (ahora dividi el capítulo 1 original en 2). El epílogo es por puro gusto (y en el fondo resume todos los finales del juego)

Enjoy!
* * * * ** * * * *

Ya no podía evitarlo. Trató de hacerlo, pero no logró llegar lejos, no podía negar algo así. Además, desde ese día...

Esos labios... ¿serían realmente tan dulces como imaginaba?

Se acercaba con cautela mientras él dormía. Ella deseaba sus miradas, sus caricias, sus sueños, sus suspiros, pero...

Jessica...

Ese era el nombre que salía de los labios que ella deseaba probar y no era el nombre de ella. Esa era el nombre que el chico pronunciaba… no era su nombre... era el nombre que escapaba sin que él fuera completamente consciente de pronunciarlo... y cuando ella lo oía, sentía derrumbarse el mundo por una fracción de segundo.

Si la matas... entonces Jessica...

¿Es esta Jessica...? Olvídalo...

Estaba bajo el hechizo del enemigo.

Tras la batalla cayó presa de un sueño profundo... pero ya estaba a salvo…

No podía odiarla, no era culpa de Jessica ser un instrumento de Bigieu. Además, Hawk conocía a esa chica desde la infancia ¿no? Crecieron juntos y Jessica era muy importante en el reino de los ladrones, en el fuerte de Navarre... donde Hawk era respetado por sus habilidades y querido por su compañerismo.

¡Elliot!

Debía ayudar a Elliot, por esa razón había partido del Reino de Rolante, para buscar a su hermano. No podía perder el tiempo soñando despierta (con Hawk), por mucho que él le atrajese... por mucho que estuviera ahí... tan cerca... ¡No! Un chico jamás sería su prioridad. Ella era la Princesa... gobernante del reino de Rolante, ahora que su padre había sido asesinado...

No por nada se había ganado el respeto de sus compañeras, era una amazona con todo lo que esa palabra significaba. Debía regresar pronto, regresaría para reestablecer la paz y reconstruir el reino, para ser la reina de Rolante, el país protegido por los vientos... ya no era la guerrera, ni la princesa... una princesa...

Jessica era una princesa, tenía el porte de una princesa y su actitud... era una flor delicada... bella... sutil. En cambio Lise era una guerrera, agresiva, fuerte, de movimientos bruscos... de cuerpo musculoso por el ejercicio y tosco por los golpes y caídas. A los hombres no le gustan las chicas fuertes... y…

Hawk... amaba a Jessica... a la princesa de los ladrones, a la hermosísima chica que... dormía en el pueblo de Deen, cerca del desierto que protegía la fortaleza de Navarre... lejos…

En cambio Lise estaba ahí, tan cerca, a centímetros de él, mirándolo, respirando su aliento dormido... ¿Y si sólo lo besaba? Si sólo... le rozaba los labios... quizá él... Hawk... él... no despertaría... ¿y si lo hacía? Si despertaba... o... si soñaba con Jessica y creía que ese beso era de Jessica y no de ella, de Lise... ¿Jessica amaba a Hawk como lo hacía Lise?

Sí, lo amaba, tenía que amarlo, sus ojos lo decían...

¿En qué estoy pensando?

Lise, ella, no amaba a Hawk, no podía amarlo...

- Estás distraída. ¿Dormiste bien?

Su compañera se había agachado delante de ella para buscar la mirada de Lise que, desde que liberaron a Salamando, pasaba en el suelo o quizá un poco más profundo.

Angela era coqueta y muy dulce, encantadora. Se había convertido en una poderosa hechicera desde que había comenzado el viaje. Era genial, alegre, sexy. Sí... si Hawk se hubiera fijado en una de sus compañeras de viaje, probablemente habría sido en Angela, no en ella.

No miraría a Lise, no en la tonta y torpe Lise, no en la agresiva guerrera de manos fuertes y rodillas raspadas, violenta y solitaria, no en la seria muchacha que exigía continuar con las caminatas hasta entrada la noche y los obligaba a levantarse cuando el gris del cielo insinuaba el alba. No en ella, Hawk, de espíritu libre, alegre, amistoso... él no se fijaría en ella, sino en Angela... pero amaba a Jessica... así que no lo haría, no se fijaría en Angela, ni en ella... en ninguna y si lo hacía, la elegida de seguro sería Angela, no ella, jamás ella, nunca, nunca...

- Quizá estás enferma... - Hawk se acercó para tomarle la temperatura y el repentino contacto de esa mano con su piel la hicieron sonrojar y reaccionar apartándose. Pero él la sujetó del brazo y la atrajo para darle un beso en la frente. - Estás bien, sólo es el calor... cuando lleguemos al próximo pueblo, debemos tomar unos días de descanso, conseguir más provisiones y...

- ¡NO! ¡Hay que continuar! Debemos detener a Bigieu...

- Ella tiene a tu hermanito y a Jessica bajo un hechizo... quiero derrotarla tanto como tú, pero si enfermas, no podrás luchar, sólo serías un estorbo en la batalla.

Si, ella era un estorbo, una molestia, un problema y pensar tanto en él, desvelarse por las noches, no estaba ayudando...

Tenía razón, sería problemático, aún más... no debía enfermar... y no debía seguir siendo una carga para ellos.

Pero ella no estaba enferma y Hawk no sabía que era él la única cura para el mal que la atormentaba en ese momento... aunque probablemente también era la causa...

Aún les faltaba medio día de camino cuando cayó la noche.

- Mejor continuemos al amanecer, así llegaremos al próximo pueblo después del medio día... - Hawk dijo eso estirándose, para luego dejarse caer en el suelo, recostándose contra el tronco de un árbol.

Angela hizo su cama como siempre, con algo de magia, hojas y ramas formó un dosel hermoso. Allí ella se encerraba, refugiada de cualquier peligro o de cualquier mirada con varios hechizos sencillos.

Al principio a Lise le molestaba ese lujo suntuoso, innecesario y excesivo, pero debía admitir que en el castillo ella tenía una cama similar. ¿Habría valido la pena tenerla ahí?

Desde que había comenzado la búsqueda siempre se dormía cuando las llamas de la fogata se convertían en brasas y despertaba antes que los demás. Pero las últimas dos semanas se dormía cerca del alba y apenas lograba un descanso superfluo, poco efectivo, que la mantenía agotada y de mal humor la mayor parte del día.

Miraba el humo que subía lentamente hacia un cielo de infinitas estrellas sumamente brillantes. Perdida en recuerdos y pensamientos, hasta que reconoció algo que estaba frente a ella, algo borroso por el humo. Desde hacía un buen rato estaba ahí, pero en su mente cansada no había podido entender muy bien que era: unos ojos de avellana con una mirada de afectuosa preocupación.

- Sé que quieres rescatar a tu hermano, pero si no descansas, no podrás ayudarlo.

Hawk dijo eso sin moderar su tono. Sabía que nada podría despertar a Angela una vez que empezaba a roncar. De hecho, solía ser un problema despertarla todas las mañanas.

- Lo sé... - Lise no quería agregar más, pero suspiró varias veces, vacilando. Sentía que sus latidos se aceleraban sólo porque era Hawk quien la observaba. Detestaba eso, detestaba ser tan niña y temía que él pudiera saberlo.

- Puedes usar mi capa para dormir más abrigada...

- No es... necesario... gracias...

El chico rodeó las cenizas de la fogata para ir a sentarse junto a ella.

- No me gustaría que enfermaras...

- Si eso ocurre, pueden dejarme en una ciudad, deben continuar... no quisiera retrasarlos...

- Elliot te espera...

- Pero él no morirá, lo necesitan, Jessica en cambio...

- Tampoco morirá, es fuerte, aunque no lo parezca.

- Necesitas salvarla.

- Maté a su hermano... tuve que matar a mi mejor amigo...

- Lo siento...

- No podría verla cada día del resto de mi vida sin recordar mi horrible crimen... no puedo ni verla a los ojos sin ver los ojos de Eagle.

- Pero ella ahora sabe la verdad.

- Debí morir, él fue quien me pidió que lo matara...

- Hawk... no fue tu culpa...

- Debo salvar a Jessica. Se lo debo a Eagle. Debo protegerla en nombre de su hermano. Pero... nunca volveré a estar con los ladrones, ya no pertenezco a los suyos, ahora soy un asesino...

- Pero creí que... ¿Acaso no quieres volver con ella?- No hay lugar para mí en ese reino.- el chico evadió su mirada.

Sí, Hawk ama a Jessica y ella, Lise, no podía hacer más que resignarse a negar y olvidar lo que sentía. No podía, no debía, no lo haría...

Jamás de nuevo sentiría por él... pero lo vería y recordaría y... de nuevo sus latidos... esos malditos latidos...

- Ven...

El chico tomó su mano y la llevó a donde él había estado descansando, sentándose y tirando con sutileza, invitándola más que exigiéndole, pero Lise sintió que si se resistía él cambiaría la estrategia, así que se arrodilló con sumisión junto a él. Hawk la abrazó, haciendo que se recostara en su pecho. Ella no reaccionó. La calidez, la seguridad, el latido...

- Si no quieres dormir, tendré que obligarte.

Entonces Lise sintió un piquete en su hombro… una espina con algún tipo de droga. Hawk le había inyectado un poderoso somnífero que automáticamente la debilitó y la hizo dormir completamente unos treinta segundos después.

- Espero que me perdones...

¿Eso había dicho Hawk?

Lise se durmió tranquila, pero triste por la artimaña que apenas pudo reconocer. Hawk la abrazó con fuerza, cubriendo a ambos con su capa.

- Salvaré a tu hermana, amigo, lo haré, pero deberé abandonarla en nuestro amado reino. Vagaré solitario… indigno de la dueña de mi corazón.