Lise despertó cuando el sol estaba alto en el cielo. Sintió bajo su cuerpo el ya acostumbrado lecho de hojas muertas del bosque. La cama de Angela seguía sin desaparecer, así que asumió que seguiría dormida. Evidentemente no se levantaría hasta que la despertasen a gritos.

¿Y Hawk? No estaba a la vista, ni había rastro alguno de él. Se levantó envuelta en la capa. Recordaba poco de lo que había pasado. Revisó sus provisiones. Necesitaban agua. Escuchaba un río a la distancia.

Guiada por el sonido se acercó a la cascada. Bajo el agua, reconoció un larguísimo cabello púrpura, brillante y completamente liso. Un musculoso brazo sujetó las largas fibras mojadas y lo puso sobre el hombro izquierdo, revelando una espalda firme y gruesa, cruzada por distintas cicatrices.

No puede ser...

La mirada de Lise de la nuca se paseó al hombro descubierto, bajó por la columna, deseando delinearla con la yema de sus dedos, luego bajó más...

Sentía el rubor en sus mejillas y apenas había sido capaz de decidir esconderse por si él miraba. Hawk, bajo esa cascada, con su atlético cuerpo de guerrero, lucía sumamente apuesto...

Con los movimientos se marcaban algunos músculos y Lise no sabía exactamente donde estaba su atención. Las piernas firmes ¿eran así antes o se habían fortalecido con las eternas caminatas que ella exigía? Esos brazos que parecían a la vez brutales y protectores, lo primero para el enemigo, lo segundo para ella... sólo para ella... y quizá Jessica... aunque la última noche, le habían pertenecido…

La espalda parecía simplemente perfecta... y cómo deseaba recargarse en esa espalda y olvidar...

¿Para qué seguir torturándose con la visión de un hombre que nunca la amaría?... pero esos brazos... la habían acunado la noche anterior, la habían protegido… Hawk… la había abrazado, pero no podía saber... ¿a cuántas otras chicas había...?

Hawk era así por naturaleza, amable con las chicas, amistoso con los chicos... sí, sí... era él, no era un trato para ella, era un trato para sus amigas... para sus chicas... para ellas... esas que él...

La había drogado, sí… recordaba que la había drogado, en su hombro estaba la marca donde el veneno entró... ¿qué más habría hecho? Ella se durmió profundamente y ni siquiera sintió cuando él se levantó y la dejó…

Se abrazó a sí misma, temblando...

¿Le habría hecho algo? ¿Y a Angela? ¿Y a otras? ¿Cuántas? Si tenía en su poder esa clase de drogas... ¿Cuántas veces más...? ¿Había otras noches perdidas en su memoria? ¿Acaso él sería capaz...?

En su intento por controlar su miedo sin querer sujetó los bordes de la capa. Eso la tranquilizó.

Hawk jamás sería capaz, nunca le haría algo a ella... o a otras. Simplemente él no era así, Hawk no podía serlo... y él amaba... a Jessica y no se atrevería...

- ¿Realmente puede cobrar tanto?

La única pensión del pueblo estaba llena y pudieron rentar los últimos dos cuartos. Sí, era demasiado costoso para viajeros como ellos, pero Hawk se las arregló para conseguir el dinero. Lise se entristeció, pero no habló, ni reclamó exigiendo que de algún modo compensara a las víctimas como siempre lo obligaba a hacer. Ya no tenía deseos más que de descansar en una cama decente y lejos de la visión de Hawk.

Mientras iban por el pasillo, Hawk miraba a Lise con preocupación, quien miraba el suelo con indiferencia, quizá ni siquiera sabía que estaba mirando el suelo. Entonces Angela se adelantó y cogió para sí el cuarto más caro, que tenía una sola cama, encerrándose ahí.

Lise siguió en silencio, sólo suspiró con resignación, mientras ella y Hawk eran guiados al otro cuarto. Era el último del pasillo. Había ahí dos camas en una habitación que parecía ser para una, al menos eso explicaría el reducido espacio entre ellas.

Aprovechó que el chico charlaba con el hospedero para acomodarse. Entró y cerró la puerta sin trabarla, dejó sus armas a los pies de la cama, también la pesada armadura que la protegía. Se quitó los zapatos y su vestido verde, cubriendo su cuerpo sólo con el falso blanco que usaba debajo, que era de una tela mucho más ligera y por lo mismo, translúcida. Luego se acurrucó bajo una gruesa frazada, dándole la espalda a la otra cama, mirando el muro.

Hawk entró al cuarto, cerrando la puerta tras de sí. Se quedó mirando a Lise unos segundos, sin saber exactamente que hacer o decir. Esa actitud, ese desgano... quizá sólo era cansancio o su forma de reprimir el temor ante el fracaso en su misión. Sonrió con ternura ante la idea, tratando de entender como una chica tan fuerte y decidida podía tener miedo de fallar, por alguna razón le parecía que era una actitud adorable. Era claro que ella no se rendiría hasta vencer.

Lise suspiró, abrazando la almohada. Le pidió con fingida indiferencia que se apresurara y apagara la vela, que deseaba dormir. El chico obedeció con calma, mirándola de tanto en tanto, sin saber bien si esperaba que ella lo mirase o deseaba que no supiera que él la miraba. Cuando las luces se apagaron, la luz de la Luna Nueva atravesó la delgada cortina como un espectro fantasmal.

Hawk se quedó recostado boca arriba en la cama junto a la ventana, medio metro a su izquierda estaba la cama donde Lise permanecía recostada, de espaldas a él. Miró más allá de sus propios pies: la puerta ahora estaba trabada… podría mirarla toda la noche sin que nadie se enterara como había tantas otras veces…

La había contemplado mientras ella permanecía pensativa, abstraída en su universo, quizá recordaba alguna estrategia de batalla o analizaba las batallas anteriores para sacar mayor provecho a sus enemigos o incluso podía estar pensando en su reino, su Padre y su pequeño hermano, Elliot, algo que él sospechaba por el triste semblante que a veces tenía.

Los rubios cabellos de la chica caían sobre la almohada. Deseó poder mirar sus hombros…

Lise volteó sólo para descubrir dos ojos vigilándola. Hawk no hizo ningún ademán de ocultarlo.

Imposible...

- ¿No puedes dormir?- dijo él.

Lise suspiró.

- No lograrás mucho con tanta preocupación...

- Lo sé...

Hawk se levantó y se acercó a ella.

Ese torso desnudo, con bíceps y abdominales marcados hasta el más ínfimo detalle, con algunos finos cabellos rodeando su ombligo, tostado por el sol del desierto y herido por antiguas misiones. Era el más perfecto que jamás hubiera visto y sentir su calor… estaba tan cerca que podría... besarlo... besarlo en donde latía su corazón...

- ¿Qué... qué haces?

Hawk había levantado la frazada con la que Lise se cubría, metiéndose en la cama junto a ella, envolviéndola en un abrazo cálido.

- Quizá es el frío... lo que te impide dormir...

- ¡Ni se te ocurra volver a drogarme!

Lise trató de apartarse, con cierto temor pudoroso, recordado sus pensamientos de esa mañana. Sentía los fuertes brazos y las manos que la sujetaban, no podía decidir si eran protectores o si representaban una amenaza.

- Perdóname.- estas palabras del chico hicieron que ella se paralizara. Esto le permitió a él acercarla a su pecho. Su delgada ropa la hacían sentir como si estuviera desnuda junto a él.

- ¿Qué? - los dedos de Hawk rozaron su rostro cuando él quiso quitarle un mechón de cabello de la frente y moverlo suavemente hasta atrás de la orejita de Lise.

- Perdóname. - repitió.- Creí que necesitabas dormir y no se me ocurrió otro modo...

Lise sentía el pulso incontrolable, y rogaba que él no lo notara.

¡Para! ¡Por favor, cálmate! No debe enterarse, jamás debe saber que yo...

Se mantenía en silencio, triste. No sabía qué hacer, decir o pensar. Su mente estaba aturdida por tantas sensaciones. Tenerlo tan cerca, tan malditamente cerca y no poder... no ser capaz…

- Anoche…- musitó.

- Me agradó dormir contigo.

Lise se sonrojó, escondiéndose en su pecho, murmurando que no hacía falta que la cuidara así.

- Eres mi amiga, es natural que me preocupe por ti.

Entonces Hawk le dio un beso. Un beso en la frente, era un beso de buenas noches, una calidez general, el torso más cómodo que pudiera desear, los brazos más fuertes que la podrían rodear jamás y ella, Lise, era su amiga... Lise y Hawk eran amigos... y a él... le importaba que ella estuviera bien... a él simplemente le importaba Lise.

Cuando despertó y vio a Hawk dormido, abrazándola, se preguntó si acaso podía ser más feliz. Luego se reprochó. No tenía derecho a ser feliz mientras no detuvieran a Bigieu. Pero quizá sólo ese día... si tan solo pudiera mantener con ella ese recuerdo… esa sensación de dicha… quizá ya no se sentiría tan triste, ni tan sola...

Desayunaron en silencio, tranquilos, sonriéndose a ratos. Estaban preocupados por la posible presencia de algún guerrero enemigo. Sabían que las tropas seguían moviéndose y que ellos podían terminar involucrados en una batalla que sólo los retrasaría aún más. Cualquiera podía estar buscándolos desde que tenían en su poder la espada Mana. Por eso no hablaron siquiera, atentos a cualquiera que pudiera entrar o salir del ían a despertar a Angela luego. Por ahora podían hacerse compañía, mirarse por breves segundos a los ojos...

Sonrisa dulce, mirada cálida... tú, refugio, fortaleza...