Notas preliminares: En respuesta a un reto con los pecados capitales de la comunidad de histeria fandom. Ningún spoiler si has visto el animé.


Envidia.

Todos dicen que es gentil, considerado y amable. Incluso algunos llegan a calificarlo de perfecto, el siempre bueno y perfecto Takeuchi-kun. Sin embargo, en lo profundo de su mente, en ese rincón latente que sólo despierta en pesadillas y en pensamientos amargos, él sabe que dista mucho de la perfección. Si fuera perfecto, como todos claman, pensando que le hacen un cumplido cuando es todo lo contrario, si fuera perfecto... No se habría fijado en la novia de su amigo, no una vez —con Nana-san—, sino dos veces —con Nanami.

Si fuera perfecto no tendría celos, ni habría dolor, ni mucho menos amor por la joven. No sentiría envidia de Motoharu, ni de las muchas cualidades que él posee y que, casi como si fuera un imán, logran conseguir la atención y simpatía de todos. Pero por supuesto y no se cansa de repetirlo cuando la broma sale a flote, dista mucho de la perfección y de la santidad.

Es sólo un hombre más, con defectos que sabe esconder —y que lo carcomen por dentro—, con lágrimas que debe tragar y sueños inconclusos.

Es sólo un joven más, muerto de celos y envidia al verlo con ella. Al saber que nunca podrá tenerla, por mucho que la quiera y por muy perfecto que digan —que ella diga— que es.