CAPÍTULO 8

Te amo y te odio. Dirás: cómo es posible?

No sé. Yo te amo y te odio.

Había pasado ya cerca de un mes desde el incidente en Seattle. Cada día que pasaba me hacía sentir peor persona y deseaba con todas mis fuerzas olvidarme de Kirtash y de todo lo relacionado con él, pero era imposible. Además, el hecho de que él ni siquiera hubiese contactado conmigo después de nuestro último encuentro me rompía el corazón y me hacía sentir como una completa inútil. Me había engañado, de eso no cabía la menor duda. Sin embargo, una parte de mí seguía deseando con fuerza que aquello hubiese sido real... y que realmente él sintiera algo especial por mí.

Me enjuagué las lágrimas en mi camisa y me vestí con ropa cómoda para ir a entrenar. Me arrastré por los pasillos de Limbhad como alma en pena hasta llegar a la sala de entrenamiento, abrí la puerta con un suspiro y me senté en uno de los bancos a esperar a Alsan. Mi cabeza no paraba de darle vueltas a lo mismo... me dolía la barriga, la cabeza, los ojos... no podía parar de llorar aunque me lo propusiese. Sabía de sobra lo malo que era sufrir por amor, cuando Claire lo había dejado con su novio había estado echa polvo más de dos meses, llorando por las esquinas y sin ganas de hacer nada. En aquel momento me había parecido una exageración, pero ahora entendía perfectamente esa sensación de angustia y de dolor que me perseguía día y noche. Llevaba con un nudo en el estómago desde aquel día y para colmo me pasaba las tardes escuchando canciones tristes como una masoquista para derrumbarme del todo y sentirme más infeliz todavía.

- Jack? Estás llorando otra vez?- la voz de Alsan me sacó de mis pensamientos

- Qué va! Se me ha metido algo en el ojo- mentí dándome la vuelta y apretando los labios para evitar soltar más lágrimas de las debidas.

- Vaya... si que eres una niña llorona. Pensé que eras más fuerte- me dijo acercándose por la espalda e inspeccionando mi cara, que estaba hinchada y roja de tanto llorar.

- Es que... es que no sé que me pasa, estoy muy sensible últimamente ya ves...- dije suavemente intentando controlar mi voz

- Mujeres... siempre tenéis algún dilema. Se puede saber por qué narices estás llorando?

- Por nada! Es solo que hoy tengo uno de esos días tristes en el que necesitas llorar... es una costumbre femenina, pregunta a la chica que quieras para que veas que es así..- le dije intentando formar una sonrisa.

- No se yo... enserio que es solo eso? Un día sensible? Porque llevas como un mes de esta guisa- me contestó poniendo cara de preocupado.

- Si si, no pasa nada estoy bien, te lo prometo. Empezamos?- dije haciendo un gesto con la mano y levantando la espada de madera entre nosotros.

- Esta bien, en guardia!

Intenté descargar todo mi dolor y mi odio durante el entrenamiento. A pesar de que me esforcé al máximo, Alsan me ganaba una y otra vez y aquello me desesperaba. Nunca podría mejorar con la espada. Ellos eran mucho más fuertes que yo y además tenían mucha más experiencia. Alsan debió de adivinar mis pensamientos porque de pronto paró el entrenamiento y me pidió que lo dejáramos hasta el día siguiente.

Jack, esto no se puede aprender de un día para otro... lo sabes no?- me dijo guardando las espadas en el armario correspondiente.- eres una alumna muy prometedora, pero tienes que entender que apenas llevas dos meses o tres entrenando. Es imposible que puedas conmigo a estas alturas, pero ya verás que dentro de unos años lo ves todo desde otra perspectiva.- terminó acariciándome la cabeza como si fuera un cachorro y salió a paso ligero hacia la ducha.

Me senté en el suelo agotada y respiré profundamente...Dentro de unos años.. yo no tenía tanto tiempo...necesitaba mejorar YA! Salí corriendo de allí y me fui directa a la sala de armas. Sentí que mi corazón llameaba con fuerza al ver a Domivat y la tomé con seguridad entre mis manos para sentir su fuego y su poder, me sentía realmente cómoda con ella, así que decidí volver a entrenar yo sola, pero esta vez con la espada de fuego. Repetí los movimientos una y otra vez con precisión contra un rival invisible que en mi fuero interno no podía tener otro rostro que el de Kirtash.

Aquellos sentimientos de profundo odio y desprecio hacia él aparecían cuando me dejaba llevar, cuando no reprimía mi instinto.. y aquello me asustaba de verdad. Sería una psicópata? Cómo era posible querer a una persona y odiarla a muerte al segundo después? no era el típico amor odio que se tienen las parejas, no, era algo mucho más intenso y peligroso. Cuando discuto con Víctor y le digo que le odio, no estoy siendo sincera, simplemente se lo digo para herirle, para que vea que él mi importa y que no quiero que nos enfademos nunca porque él es mi mejor amigo. No podría odiarlo ni aunque quisiera. En cambio yo sí que odiaba a Kirtash, lo odiaba con todas mis fuerzas y si en aquel momento estuviese delante de mío, no me templaría el pulso para acabar con su vida. Definitivamente estaba como una cabra.

Continué entrenando media hora más hasta que me dolieron los brazos, así que guardé a Domivat con cuidado y fui directa a la ducha. Una vez salí, me puse a esperar a que Víctor volviera del instituto para charlar un rato antes de ir a comer.

La vida en Limbhad podía ser verdaderamente aburrida, todos los días parecían el mismo, nunca pasaba nada y aquello me desesperaba en cierto modo. A veces echaba demasiado de menos a mis tíos, así que me escapaba unas horas mientras Alsan y Shail dormían para ir a verles. Rara vez hablaba con ellos en persona, no me atrevía. Las cosas habían cambiado mucho desde la última vez que nos habíamos visto, así que me conformaba con llamarles por teléfono y escuchar sus voces a través del móvil. También echaba muchísimo de menos a mis amigas, a Claire en especial. Nunca habíamos estado tanto tiempo sin hablarnos, pero sabía que era lo mejor para las dos, y aunque necesitaba de forma urgente escucharla, pedirle consejo y contarle todo lo que me estaba pasando, me tragaba mis palabras y colgaba el teléfono antes de que contestara. Era una cobarde? Sí, pero no quería involucrar a la gente que quería y apreciaba en todo esto, era lo mejor.

- hola preciosa!- me saludó Víctor sonriendo desde la otra esquina de la habitación- qué tal el día?

- Bien... hoy has tardado mucho en venir

- Ya, es que como solo queda una semana para que empiecen las vacaciones de navidad... pues me he tenido que quedar hasta tarde para preparar la decoración de la clase y demás- me dijo riéndose.

- Navidad... ya ni me acordaba- le dije entristecida. Me encantaban estas fechas, recordaba mi casa en Dinamarca cubierta de nieve, la chimenea encendida y los tres en casa reunidos. Ya era la tercera navidad que pasaría sin mis padres... hacía tanto tiempo que no los recordaba, que se me hacía extraño pensar que hace unos años ellos eran lo más importante de mi vida. No le di más vueltas y me volví hacia mi amigo con una bella sonrisa.- dónde la vas a celebrar este año? Vas a salir de fiesta a algún sitio con tus amigos?

- Que va! Cenaré con mi abuela y después vendré aquí contigo- me dijo mirándome con cariño- es lo que más me apetece.

- Deberías salir de marcha con tus amigos- volví a atacar yo- no me parece bien que te tengas que quedar encerrado por mi culpa.

- Jacky, sabes que preferiría quedarme mil veces encerrado contigo antes que salir de marcha con cualquiera de mis amigos. Aunque si quieres... podríamos ir por ahí juntos, qué te parece?

- No sé... qué dirán Alsan y Shail?

- Ellos también pueden venir, de hecho había pensado que este año podemos celebrar todos la navidad, ya sabes... que nos regaláramos cosas y tal...

- No veo yo a Alsan comprando en un centro comercial, que quieres que te diga- le contesté riéndome

- Sería digno de ver ciertamente- dijo uniéndose a mis risas- pero por lo menos te airearías un poco... llevas mucho tiempo sin salir de Limbhad desde lo de ...

- Lo sé- le corté de forma brusca antes de que pudiera terminar la frase, por lo que me miró algo sorprendido.

- Estás bien Jack?

- Por supuesto... por qué lo preguntas?

- No sé... te encuentro distinta... como tristona

- Será porque llevo mucho sin salir, como tú dices- le solté sin más y me levanté para calentar la comida- llama a esos dos para comer y así aprovechamos y les contamos la idea navideña.

Mientras comíamos Víctor les explicó a nuestros queridos idhunitas todo lo referente a la navidad y les preguntó finalmente si querían participar en la fiesta o si pasaban. Shail, que ya se había informado sobre la navidad tiempo atrás, se emocionó con la idea e intentó convencer a Alsan para que se uniera a nosotros y finalmente tomamos la decisión de que cada uno debía comprar un regalo a los demás, de manera que todos tuviésemos tres regalos el día 25 de diciembre. Todavía quedaba una semana y media para la fecha, pero tenía tantas ganas de salir de allí que ese mismo día me arreglé para salir a dar una vuelta y mirar algunos regalos.

- quieres que te acompañe?- me preguntó Víctor con una sonrisa de oreja a oreja

- voy a comprar tu regalo y se supone que es una sorpresa...

- vale, vale... adónde quieres que te lleve entonces?- me preguntó curioso.

- A Silkeborg – casi susurré

- Dónde es eso?

- En Dinamarca, donde yo vivía antes.

- Ahh...- se quedó callado un buen rato- en serio quieres volver allí?- me preguntó con cara triste

- Lo necesito, por favor...

- Esta bien, como tú quieras- en silencio llamó al Alma y sentí como poco a poco mi cuerpo dejaba Limbhad y se materializaba en mi pequeña ciudad.

Lo primero que sentí fue un soplo de aire helado que me llenó los pulmones de aire fresco y puro. Miré a mi alrededor y no pude evitar que se me encogiera el corazón. Allí estaba yo, en una de las calles transversales que conducían al paseo del Gudenaa. Avancé sin miedo a través de las estrechas calles hasta llegar al río, todos mis recuerdos empezaron a aflorar en mi mente y tuve que sentarme en un banco y cerrar los ojos para evitar marearme. Cuando los volví a abrir estaban empañados de lágrimas que amenazaban con escapar, las sequé y sonreí para mis adentros al notar que casi se habían convertido en escarcha del frío que hacía. Había echado de menos la ciudad, no era demasiado grande, pero era simplemente perfecta.

Eché a andar por el paseo que bordeaba el río y contemplé, no sin cierta envidia, a las familias paseando con aire despreocupado por las calles y a grupos de amigos riéndose y hablando a lo largo del camino. Aunque no tenía rumbo fijo mis piernas me guiaron por instinto hacia el parque donde yo solía pasar el tiempo con mis compañeros después de las clases. Me aseguré de que no hubiese nadie conocido y avancé por el pequeño parque, que estaba cubierto por una fina capa de nieve y me pasé un buen rato mirando a los niños correr de un lado a otro, tirándose por el suelo y lanzando bolas de nieve a diestro y siniestro. Suspiré tranquilamente y me recosté en un banco echa un ovillo. En aquel momento el tiempo se paró y no sé a ciencia cierta cuánto estuve allí sentada mirando embobada a mi alrededor recordando todo lo que había perdido y que nunca volvería a tener. Parecía totalmente un sueño hasta que abrí los ojos y me di cuenta de que aquello se trataba de una pesadilla.

A lo lejos reconocí una silueta esbelta vestida con un abrigo oscuro que me observaba en silencio. Me levanté alarmada y salí corriendo rehaciendo mis pasos e internándome por las estrechas calles hasta salir de nuevo al paseo. Miré hacia todos lados con el corazón latiéndome a mil por hora y saqué corriendo el móvil de mi bolso para llamar a Víctor. No obstante no me dio tiempo a marcar su número ya que volví a notar la presencia de Kirtash a pocos metros y preferí salir corriendo y llamar en un lugar más seguro. Corrí hasta el puente que unía las dos orillas de la ciudad y lo atravesé esperando despistarle, sin embargo fue él el que me despistó a mí, ya que me esperaba a la otra orilla con una sonrisa en el rostro. Aquello no podía ser real... y a pesar de todos mis esfuerzos por escapar, al llegar a una calle poco transitada noté como alguien tiraba de mi muñeca y me arrastraba con él.

- suéltame!- le lancé un puñetazo con todas mis fuerzas, que esquivó con insultante facilidad y sostuvo el agarre de mi otro brazo para evitar que me moviera.

- Qué haces aquí Jacqueline?- me susurró cerca del oído haciendo que me estremeciera de puro terror. Clavó sus ojos azules en los míos y ladeó la cabeza esperando una respuesta.

- A ti qué te importa? Déjame en paz!- me temblaban tanto las piernas que me desestabilicé y casi caí al suelo de no ser porque Kirtash me sujeto contra él impidiendo que me hiciera daño.

- No deberías estar aquí, es peligroso para ti.

- Y qué es lo que estás haciendo tú aquí? Me seguías?

- Ya tendrías que saber que siempre te estoy vigilando, me han encomendado una tarea... y debería llevarla a cabo sabes?- esta vez tomó mi rostro entre sus manos y acercó sus labios a los míos sin llegar a rozarlos- tengo que matarte lo sabías?

- Pero tú no quieres matarme... me equivoco?- en ese momento mi cerebro cambió el chip y pasé de mirar a Kirtash con odio y terror, a quedarme embelesada con él. Me puse de puntillas y deposité un suave beso es sus labios. No se apartó, pero tampoco dijo nada.

- Te equivocas en eso Jack...- dijo al cabo de unos segundos, que a mí me parecieron años- debo confesarte que tengo muchas ganas de acabar contigo. Nunca antes había deseado matar a nadie tanto como a ti- sus palabras se clavaron en mi corazón como puñales de hielo y sentí ganas de correr lejos de allí.

- Por qué me dices eso? Hace apenas un mes me dijiste lo contrario, me confundes...

- Tú también me cofundes a mí, si te sirve de consuelo.

- Entonces todo era mentira?- mis ojos se volvieron a llenar de lágrimas- estabas jugando conmigo como aquella vez en el parque cuando nos conocimos?

- No del todo, es cierto que hace un tiempo intentaba protegerte... pero ya es demasiado tarde. Si no soy yo, vendrá otro a matarte, tenlo por seguro.

- Y por qué no me mataste en Seattle?, te habrías ahorrado un problema...

- Porque Víctor me lo pidió.

- Qué?- mi corazón se paró de repente intentando asimilar la información- Cuándo?

- En Seattle precisamente, le expliqué la situación en la que me encontraba y él me pidió que no te matara aquella noche.

- Y por qué le hiciste caso?- susurré dejando que mis lágrimas cayeran veloces por mis mejillas

- Por que él te quiere- finalmente me derrumbé en el suelo y comencé a llorar como una estúpida a sus pies- Jack, él no debe morir... por ninguna circunstancia.

- Y acaso yo si? Es eso lo que estás insinuando? Dime de una vez qué quieres de mí... tengo sentimientos, sabes? puede que tú no los tengas... pero ahora mismo me siento como una imbécil y no sé qué estoy haciendo aquí...- enterré la cara entre mis manos por pura vergüenza intentando serenarme y dejar de llorar.

- No era mi intención confundirte, pero debes saber la verdad- se acuclilló a mi lado esperando a que me calmara.

- Y a qué has venido entonces?

- Intento encontrar un motivo por el que dejarte vivir criatura- acarició mi mejilla y secó mis lágrimas- deja de llorar, no eres una cría

- Esperas que no llore después de las cosas tan horribles que me has dicho? Cómo pretendes que esté?

- Podrás vivir con eso... solo intento hacerte entender que hay que proteger a Víctor...

- Y por qué hay que hacerlo? Él es mi mejor amigo, nunca dejaré que le hagan daño de todas formas, así que no tienes que tomarte tantas molestias por él. Yo puedo protegerlo por mí misma.

- Te sacrificarías por él?

- Sin dudarlo un segundo- aquello pareció hacerle gracia. Retrocedió y volvió a ponerse en pie extendiendo una mano hacia mí. La cogí temerosa y tiró para ponerme en pie a mí también a pocos centímetros de su cuerpo.

- Por qué tiene que ser todo tan complicado?- suspiró apoyando su mentón sobre mi cabeza y deslizando sus brazos en torno a mi cintura para pegarme a él.

- Tú lo haces todo complicado – le abracé suavemente y le acaricié el cuello con mis labios. Poco a poco fui depositando pequeños besos por su mandíbula hasta llegar a la comisura de sus labios, donde me pare y observé su reacción. Como toda respuesta inclinó la cabeza hacia mí y me besó con urgencia. Sentí sus labios acariciando los míos con tanta delicadeza y dulzura que me costaba imaginarme que fueran los de un despiadado asesino. Sus manos comenzaron a acariciarme, abriéndose camino por debajo de mi abrigo y me estremecí cuando las noté contra mi piel caliente. No pude evitar soltar un jadeo cuando abandonó mis labios y continuó besando mi cuello, succionándolo y dejando a su paso una marca rosácea.

- No podemos seguir aquí...- susurró, aún en mi cuello.- quieres que nos vayamos a otro sitio?- concluyó depositando un tierno beso en mis labios.

Lo cierto es que yo estaba como una moto y el simple hecho de dejar de besarle me producía dolor, pero no estaba segura de lo que estaba pasando y todavía no confiaba lo suficientemente en él como para marcharme así como así. Le eché los brazos al cuello y lo atraje hacia mí besándolo como nunca antes había besado a nadie, acariciando su cabello, disfrutando de cada roce de sus manos y de las sensaciones que sus caricias despertaban en mí, haciendo que perdiera el control. Finalmente fue él el que cortó el beso separándose de mí con cuidado.

- quieres irte?- me preguntó acariciando mi rostro con suavidad

- no, pero tengo que irme, verdad?

- Sería lo más sensato, llama a Víctor- concluyó metiendo la mano en mi bolsillo sacando el móvil.

- Si... claro, ahora mismo...- no tenía muchas ganas de hablar así que le envié un mensaje para que me viniera a buscar- ya está, enviado- dije molesta, no quería separarme de él... no sabía cuando volvería a verlo y no soportaría estar otro mes sin saber nada de él. Lo abracé una vez más y dejé que me besara por última vez. Acto seguido se despidió con un gesto de cabeza y desapareció.

Suspiré y esperé a que Víctor viniera a recogerme. De pronto me acordé que tenía que hablar con él de forma seria, me debía unas cuantas explicaciones, sobretodo la referente a la noche en Seattle. Cómo es posible que él hubiese hablado con Kirtash y no me lo hubiera dicho? Esperé unos minutos más hasta que percibí una suave brisa cálida y vi aparecer a mi amigo con una sonrisa en los labios.

Sé que Jack está últimamente muy llorona, pero es que yo estoy también sentimental y me pongo con la lagrimita a la mínima... así que bueno, espero que vengan épocas mejores!

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