CAPÍTULO 5

Eva P.O.V

Caminé decidida por las calles atestadas de gente de Nueva York. Amaba la ciudad, no podía negarlo, pero tanta gente me ponía de mal humor y más aún en las condiciones en las que me encontraba. Quedaban apenas 4 días para que se acabaran las clases, 4 días para mi cumpleaños y para la supuesta "sorpresa" que tenían montada mis padres. Estaba nerviosa, subí al metro y recordé las instrucciones que mi hermano me había dado para encontrar la tienda. No fue difícil. Nada más tomar la calle que Erik me había apuntado, un extraño impulso me hizo llegar derechita a la tienda, como si conociera el camino de toda la vida. Me situé delante del establecimiento y curioseé en el escaparate sin atreverme a entrar todavía. No sé cuanto tiempo estuve por fuera mirando hacia el infinito intentando poner en orden mis ideas, pero en un momento dado mis piernas se movieron solas hacia el interior del local como si fuera una autómata sin que yo pudiera hacer nada para impedirlo.

Un escalofrío recorrió todo mi cuerpo una vez estuve dentro. Mis ojos se movían veloces por las estanterías buscando algo que estuviese fuera de lugar, que no fuese normal. Sin embargo todo parecía en su sitio, era una tienda extraña, sí, pero me la había esperado mucho más extravagante y tétrica de lo que realmente era.

- buscas algo niña?- giré rápido sobre mis talones y clavé los ojos en la dependienta. Sin duda era ella, sus ojos rasgados me atravesaron como dos puñales y me sentí totalmente indefensa ante su mirada. No tenía apenas fuerzas para hablar, me sentía pequeña y estúpida. No obstante, me sentí confusa por un momento...aquella mujer no sólo me infundaba terror, sino respeto y ... admiración? Erik tenía razón. Ella era como mi padre, aunque por un lado me daba mala espina, por otro me sentía totalmente segura y a gusto con su presencia. Busqué una excusa tonta con la que poder iniciar una conversación natural con aquella extraña mujer.

- Hola, esto...estaba buscando un regalo...- me callé al momento al escuchar una suave risa que provenía de la joven oriental.

- Un regalo?- preguntó levantando una de sus perfectas cejas al mismo tiempo que sonreía siniestramente – sabía que ese estúpido de tu hermano no tardaría en traerte hasta mí. Ha sido demasiado fácil.- dijo mostrando una extraña sonrisa.

- Conoces a mi hermano?- mi corazón parecía querer salirse de mi cuerpo con cada palabra que la chica decía.

- El otro día ese engendro osó entrar en mi tienda, esperaba que tú la encontraras primero ciertamente – dijo desanimada sin darle mucha importancia a sus palabras- pero por fin estás aquí, hace mucho que te esperaba Lune, no sabes las ganas que tenía de conocerte.

- Usted quería conocerme... a mí? no lo entiendo, quien se supone que eres?

- Puedes llamarme Shizuko, aunque sólo es un simple nombre humano- mencionó como con asco- no soy ni la mitad de lo que antaño fui. – de nuevo clavó sus ojos oscuros en mí, pero esta vez llenos de tristeza y añoranza.

- Y qué se supone que quieres de nosotros? Por qué nos conoces?- un escalofrío recorrió mi cuerpo cuando noté una extraña presencia dentro de mí, que me recorría explorando todos los rincones de mi ser. Dejé la mente en blanco y tras unos segundos mi cuerpo volvió a la normalidad, miré recelosa a la joven que me sonreía complacida.

- No te equivoques niña, no quiero nada del dragón, tan sólo te quiero a ti. Eres una criatura única en el mundo lo sabías?

- No sé a lo que se refiere, quién es el dragón?

- Vaya... sospecho que tus padres no te han contado nada me equivoco?- sus labios formaron una amplia sonrisa de pronto.

- No, no nos han dicho nada. Es que hay algo que deberíamos saber? - Mi corazón latía a mil por hora. Acaso aquella mujer sabía qué estaba ocurriendo? Por un momento pensé en salir corriendo de aquella maldita tienda y olvidarme de las palabras de Shizuko, pero ella conocía las respuestas a nuestras preguntas y la única forma de averiguar lo que estaba pasando era con su ayuda.

- Ya sabía yo que no podía contar con el traidor de tu padre para nada – susurró casi para ella misma- ni siquiera sabes de donde venís?

- Venimos de Nueva York... siempre hemos vivido aquí, que yo recuerde.

- No seas tan ingenua, en serio os han conseguido hacer creer que sois niños normales? – aquello me dejó muda, niños normales?

- Acaso no lo somos?

- Te consideras tú como el resto de humanos? Nunca te has sentido diferente a ellos?

- No – mentí

- A mí no me puedes engañar niña, el otro día tu hermano se enfrentó a mí por puro instinto, en cambio tú... te sientes a gusto en mi presencia no es así?

- No sé de que me hablas... adónde quieres ir a parar?

- Estáis muy contaminados de humanidad, y créeme... sé lo que se siente al estar presa en un vulgar cuerpo humano... pero vuestro caso es muy distinto. Sois criaturas increíbles, únicas y poderosas. Si es que sabéis como manejar vuestros dones... claro está.- me había quedado sin palabras, no sabía si pensar que aquella mujer estaba chiflada o si los bichos raros éramos en realidad mi hermano y yo. Una vibración en mi bolsillo hizo que saliera del trance, así que saqué el móvil con rapidez para ver un mensaje de mi hermano pidiéndome que volviera a casa de inmediato.

- Algún problema?- preguntó Shizuko entornando los ojos recelosa.

- Lo siento... tengo que irme- hablé secamente para tapar mi nerviosismo.

- Malas noticias?- la fulminé con la mirada pero no me atreví a decirle nada- déjame decirte algo que puede interesarte niña...

- Lo siento no me interesa, adiós- tras decir estas palabras me di la vuelta y salí a escape de la tienda con el corazón latiéndome a mil por hora. Nada más salir pude respirar tranquila, llené los pulmones con el aire cálido de junio y me dispuse a bajar al metro. De pronto me paré en seco al oír en mi mente un palabra extraña que resonó con fuerza y que se me quedó grabada sin remedio en mi mente Idhún. En otra ocasión hubiese ignorado este pensamiento, pero cómo poder olvidarlo pronunciado por la voz cortante y fría de la joven oriental? Sacudí la cabeza haciendo caso omiso a lo que aquella mujer había pronunciado en mi mente y subí con rapidez al vagón con la mente a rebosar de información que debería compartir con mi hermano en cuanto llegara a casa.

ERIK P.O.V

- Cariño, tu padre y yo nos vamos a dar una vuelta, vale?- dijo mi madre asomándose a mi habitación con una sonrisa- por cierto sabes donde está tu hermana?

- Si emmm... creo que salió con unas amigas- mentí mostrando una radiante sonrisa

- Enserio? Muy bien entonces- respondió con una sonrisa de satisfacción al saber que mi hermana empezaba a relacionarse con el mundo- que me llame cuando vuelva a casa, vale cariño?

- Vale Maa! Hasta luego- Joder! Pensé que nunca se irían.

Tan pronto como oí la puerta cerrarse me puse manos a la obra. Corrí a la habitación de mis padres y empecé a abrir cajones de los armarios con la esperanza de encontrar alguna pista sobre el supuesto viaje. Revisé de arriba abajo cada uno de los cajones pero a medida que avanzaba en mi búsqueda, más me decepcionaba. ¿Qué pretendía encontrar? Allí no había más que ropa y bolsos!

Iba a abandonar mi búsqueda cuando me di cuenta que me quedaba todavía un cajón por abrir... el de la ropa interior de mi madre. Tiré de él un poco dudoso y eché un vistazo rápido a lo que allí había. Nada de nada, ya podría no haberlo abierto y ahorrarme la visión de los conjuntitos "sexys" de mi madre, que horror! Lo cerré de un golpe brusco, pero se quedó atascado a mitad así que lo tuve que sacar de nuevo haciendo que algunas prendas cayeran al suelo. Cual fue mi sorpresa cuando al retirar algunas braguitas del fondo vi un cuaderno extraño, que sin embargo me pareció muy familiar. Lo abrí por la primera página y me maldije al comprobar que todo estaba escrito en español. Lo llevé a mi habitación y fui directo al google traductor para curiosear un poco. Después de este descubrimiento me plantearía de veras seguir con las clases de español a las que mi madre me apuntaba cada año con la esperanza de que lo domináramos de una vez por todas.

El proceso de copiar las palabras del cuaderno al ordenador era muy lento y de momento no decía nada interesante más que chorradas sobre un tal Shail y Alsan, que eran amigos suyos por lo visto. En mi vida había oído semejantes nombres, aunque ahora que lo pensaba, resultaban igual de extravagantes que "Kareth". Seguí leyendo y traduciendo a la vez sin sacar nada en claro, así que decidí dejar el cuaderno en la mesita de noche, con tan mala suerte que al colocarlo unas hojas sueltas cayeron al suelo junto con dos fotos. Me apresuré a recogerlas y a volver a meterlas en el "diario" de mi madre, no obstante, cambié de idea nada más comprobar las fotografías.

En la primera de todas salían cuatro personas, dos jóvenes que no llegarían a los veinte años, un chico que rondaría los trece o catorce y una chica un poco más pequeña. Al fijarme bien en los rostros distinguí con asombro a mis padres, que sonreían alegremente junto aquellos dos extraños. Mi padre era inconfundible, reconocí mis rasgos en aquel chiquillo y entendí entonces por qué mi madre siempre decía que éramos como dos gotas de agua. Por el contrario, no vi nada parecido entre Eva y mi madre, mas que el pelo oscuro y la nariz respingona. Me reí para mis adentros y observé la siguiente foto... en ésta había más personas, concretamente dos más y era un poco más reciente que la anterior. Los dos jóvenes de antes seguían estando allí, pero esta vez vestían ropas muy extrañas; mi madre agarraba las manos de dos adolescentes, mi padre y... Christian. Que bien se conservaba el cabrón! Estaba exactamente igual, con el pelo mucho más largo que ahora, pero muy parecido al Christian actual; por último había una anciana con un gato entre los brazos que miraba con ternura a mi madre. Le di la vuelta a las fotos y comprobé que estaban escritas, aunque en un lenguaje de símbolos que ni me sonaba. Levanté la vista del suelo y vi mi móvil en la repisa, salté de la cama y me dispuse a llamar a Eva para que volviera a casa lo antes posible para que me ayudara con lo que había encontrado.

(media hora después)

- Joder Eva ya podrías haberte andado un poquito no?

- Qué has encontrado?- repuso ignorando mi comentario.

- Tu siempre igual... anda échale un vistazo a esto- le dije pasándole el diario de mamá.

- Pero qué haces!- gritó colorada como un tomate. Pero qué le pasaba a esta niña ahora?- Eres retrasado o qué? Te he dicho un millón de veces que no puedes entrar en mi cuarto imbécil! Este cuaderno es mío ni se te ocurra volver a curiosear dentro me has oído?- concluyó dándome un empujón para dirigirse corriendo al cuarto.

- Espera estúpida- logré atraparla por el brazo- esto no es tuyo, es de mamá

- Suéltame! Es mío es que no lo...- se paró en seco al abrir las páginas y comprobar que, en efecto el diario no era suyo- de donde lo has sacado? Es muy parecido al que papá me regalo...

- Pues ya ves... rebuscando por ahí- dije encogiéndome de hombros- y mira las fotos que tiene, tu padre sigue igual que antes- repuse entre risas. Mi hermana las sostuvo entre sus manos y se quedó un buen rato embobada mirándolas de arriba abajo sin despegar sus ojos helados de ellas- por cierto, fuiste a ver a la loca japonesa? Te sirvió de algo?- Eva me miró pálida y asintió en silencio. Se sentó en el sofá y me empezó a contar todo lo que la tal Shizuko le había explicado.

EVA P.O.V

- y eso es todo – concluí después de explicarle a Erik con todo lujo de detalles mi encuentro con la dependienta. Mientras él asimilaba mis palabras volví mis ojos de nuevo a la foto en la que salía mis padres. Ciertamente ni mi padre ni Jack estaban nada mal de jovencitos, no me extraña que fuera tan difícil para mi madre decidirse por uno de los dos. Puse la foto a contraluz y noté unas letras que se trasparentaban por el reverso.- Qué es esto?

- No lo sé. Parece como árabe o alguna cosa por el estilo no?- dijo mi hermano quitándome la foto de las manos.

- Árabe? Por supuesto que no es árabe, parece algún dialecto antiguo... no te parece?

- A saber... nunca había visto nada parecido

- Deja mirar un segundo- contesté deprisa y corrí hacia mi portátil para intentar descifrar el idioma.

- Y por qué no te dejas de tonterías y le preguntas a mamá directamente?- respondió Erik rascándose la nuca aburrido.

- Claro hermanito tienes razón!- dije aplaudiendo y sonriendo con fingido sarcasmo- y también le puedes decir que has estado buscando en sus cajones y curioseado en su diario "secreto" para intentar descubrir los misterios que rodean a nuestra familia...Ahh! y también decirles que estamos encantados de viajar a España porque la puerta se ha abierto y estamos en peligro, pero que no se preocupen porque les hemos espiado mientras hablaban y ya estamos enterados de todo...- terminé mirándole con cara de reproche y volví a mi portátil con interés.

- Que niña más lista que es Eva! – atacó mi hermano imitando mi voz y frotando suavemente mi cabeza con su puño a modo de broma

- Anda quita pesado!- le di un manotazo y por fin logré que se serenase.- pfff definitivamente me parece que es un idioma inventado... no veo nada parecido en ninguna página...- suspiré y me recliné en el sofá después de buscar en varias webs sobre escritos de civilizaciones antiguas. De pronto se me encendió una bombilla y mis dedos teclearon con seguridad sobre el teclado.

- Idhún? Que mierda es eso?- Erik metió su cabezota en la pantalla y curioseó los resultados de la búsqueda. Después me miró confundido y esperó como un cachorrito a que yo le explicara lo que estaba buscando. Mira que era simple el rubito!

- Verás fue Shizuko la que me lo dijo... bueno no directamente, pero digamos que fue ella quien me susurró la palabra cuando yo ya me iba. Igual nos sirve de algo

- No lo creo... no hay ningún resultado, mira- respondió mi hermano disgustado- igual es otra palabra extraña como Kareth o algo así... sin significado. Espera! se me ha ocurrido una idea...esto lo vamos a hacer a mi modo, ya veras – rió mostrándome una alegre sonrisa y robándome el ordenador de mis brazos. Entonces empezó a teclear deprisa una larga frase que no pude leer hasta que finalmente pulso el botón de enter.- Voila!- dijo mostrándome los 10 resultados que había encontrado.

- Libros muy viejos escritos en idiomas desconocidos? Me tomas el pelo?- mira que era tonto, qué pensaba encontrar con eso?

- Mira niña lista- dijo sacudiéndome y señalando a la primera página – soy un genio!

Leí con atención el título de la página en cuestión "Llega a la biblioteca Británica un libro centenario escrito en un idioma desconocido" el volumen fue hallado en el interior de una vasija en unas excavaciones arqueológicas cerca de... Abrí la página enseguida y casi se me cae el alma a los pies cuando vi la foto que acompañaba a la noticia. Erik había acertado por una vez en su vida, ahora no habría quien lo aguantara.

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