~XYJane~

Aproximadamente serían las 10 de la mañana de un día cualquiera del mes de mayo, el tránsito de personas en la famosa estación de Shinjuku era especialmente movido, todo el mundo parecía ir con prisas esa mañana. Frente al enorme tablón de anuncios una chica pelirroja bostezaba mientras leía adormilada la información que había escrita tras unas grandes "XYZ".

-Vaya sitios mas extraños escogen estos clientes.. -murmuró antes de salir de la estación con cierto ánimo.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

A pesar de que el sol ya llevaba en el cielo muchas horas, el piso tronaba y casi temblaba de los estruendosos ronquidos que producía aquel chico. Abierto de brazos y piernas y totalmente desnudo se hallaba dormido Ryo Saeba, como era costumbre.

La puerta de la casa se abrió bruscamente cuando Kaori entró con un enorme mazo de 1.000 toneladas en los brazos.

-¡Ryo! ¡Arriba, tenemos trabajo! -gritó con voz amenazante

Una pequeña pompita de mocos que salía de la nariz de Ryo se rompió despertándole, en su subconsciente había escuchado a Kaori y sabía que si no se levantaba enseguida podría sufrir las consecuencias.

-Que molesta eres, Kaori -dijo saliendo fuera vestido con una camiseta blanca y unos boxers- ¿quién es el cliente esta vez? -comentó mientras bostezaba y se sentaba en el banco junto a la mesa

-Pues a ver.. es.. alguien -se rasca la nuca con cara de circunstancia

-¿Alguien? ¿No hay nombre ni nada? Recházalo, si no es una chica guapa no lo quiero -se cruza de brazos mirando a otro lado con los mofletes inchados-

-¡No podemos rechazarlo, Ryo! Necesitamos el dinero, gracias a tus vicios nocturnos estamos casi en bancarrota -le mira con mala cara- En el tablón ponía Scarecrow... y decía que le buscásemos esta noche a las 8 en la heladería de la calle Yoyogi.

-Buf.. ¿eso no está en los suburbios? -al oir eso Kaori asintió- Definitivamente no voy a aceptarlo -al oir esto sacó su mazo de 1.000 toneladas alzándolo con brusquedad- ¡esta bien! ¡Esta bien! Iré.. -dice asustado- y.. ¿no dice nada más?

-No, supongo que te conocerá.. o eso o que no va mucha gente por allí.

-En vaya líos me metes -suspira apoyando la cabeza sobre la mesa.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Edificios derruidos rodeaban la heladería, la cual tenía un aspecto poco favorable. En su fachada colgaba un cartel medio caído que anunciaba su apertura hasta las 10 de la noche. El reloj acababa de marcar las 8 en punto cuando puso un pie en la heladería, dentro el aspecto no mejoraba, en el centro había un par de mesas solitarias y en la barra 4 banquetas oxidadas, las paredes estaban decoradas con viejos cuadros llenos de polvo, empeorando mas aún el aspecto del local. En la banqueta que estaba situada mas cerca de la nevera había una figura sentada, estaba encapuchada así que no se podía distinguir si era hombre o mujer. Aún sin fiarse mucho se acercó hacia aquel desconocido sentándose a su lado.

-Scarecrow -la capucha asintió sin pronunciar palabra poniendo en alerta a Ryo-

-No es necesario que se ponga nervioso, Sr. Saeba -habló con una voz ronca en la que tampoco se podía percibir si era hombre o mujer- solo quiero contratar su servicio... necesito que.. acabe con ciertas personas.

-Deberá saber que mis servicios no son baratos -habla con seriedad escudriñando en la oscuridad que rodeaba su rostro

-Pagaré lo que sea necesario para que acabe con ellos -aprieta levemente los puños y se levanta para coger una bolsa de cuero que estaba guardada dentro de la barra- espero que esto sea suficiente... de momento -le pone la bolsa frente a él, dentro había billetes de todas partes del mundo haciendo extrañarse a Ryo

-Esta bien.. -vuelve a mirarle con sospecha- pero antes...déjeme ver quien es usted.

-¡No! .. Eso no es necesario, debe acabar con ellos enseguida -aparta la cara mirando hacia otro lado

-Si no, me temo que no podré ayudarle -comenta cuando con rapidez tira de la capucha dejándole al descubierto-

-¡Seras capullo! -una hermosa chica de ojos violeta y cabellos negros le devuelve la mirada con cierto enfado- ¿Quién te ha dicho que puedes quitarme la capucha? -da con la palma de la mano en la barra-

-Pero que... -por un momento se quedó paralizado al ver su aspecto- ¡eres una chica! -una gran sonrisa se dibujó en su rostro- señorita, no se preocupe -volvió a poner el gesto sereno aunque se adivinaba un deje de sonrisa pervertida- yo me encargaré de esos tipos.

-¡Genial! -agradecida por su ayuda olvida el enfado y sonríe- bueno, ya es inútil tanta parafernalia -se quita la capa dejando ver unas ropas anchas y raídas, parecían rescatadas de un cubo de basura- por cierto -alza el dedo apuntándole- deberá saber que esos capullos no son personas normales

-Eso no es problema para mi -le dice mientras piensa "vaya desperdicio..mira que vestirse con esas ropas"- acabaré con ellos, por algo soy el gran City Hunter -se infla de orgullo-

-Supongo que esto no es de juguete ¿verdad? -dice mientras abre su chaqueta y coge su revolver ignorando por completo su comentario- dudo que cacharros como este sirvan contra esos tipos.

-¡Oye oye! -le quita la pistola- Eso ya lo veremos -sonríe de medio lado- ¿tan geniales son esos tíos?

-No son geniales...son monstruos -cierra los puños con fuerza- juegan a ser dioses mientras se pavonean por sus grandes bases...mientras juegan con el futuro de personas inocentes... ¡son despreciables! -da un golpe a la barra rompiéndola y atravesándola, Ryo al ver esto se asusta apartándose-

-Tranquila tranquila -nota mental "no enfadarme con esta chica"- oye.. ¿cómo... cómo has hecho eso? -señala el mármol roto algo tembloroso-

-Eso es algo que te contaré en otro momento -sonríe con malicia- te veré mañana aquí, a la misma hora. -Tras decir esto recoge su capa y sale fuera dejando a Ryo totalmente desconcertado.

[Fin del primer episodio]