Disclaimer: Todo esto no me pertenece, si no al genial Kishimoto. Solo me pertenece esta historia y algunos de los personajes de mí alocada imaginación.


Un mundo donde estés presente


Prólogo


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Jadearon una vez más. Los ojos rojos de Naruto se estrecharon, en su mano derecha comenzó a formarse el Rasengan, tenía varios huesos rotos al igual que varios cortes y el chakra muy agotado, sin contar con que estaba utilizando de forma indiscriminada el chakra del Kyūbi en el modo sennin y eso le podía costar la vida, pero al parecer eso poco le importaba. Solo miraba con algo de rabia y desolación al que alguna vez considero su mejor amigo, su hermano.

Sasuke tenía el Mangekyō Sharingan activado, y en su mano izquierda comenzaba a formarse el Chidori, ahora con los ojos de Itachi había alcanzado la perfección en su Dōjutsu, aunque no estaba ileso, la batalla contra Naruto también le había dejado varios huesos rotos y el chakra ligeramente agotado, dado el hecho de que él no había peleado en la guerra ninja, como Naruto si había hecho.

Pero su resolución de destruir Konoha estaba más firme que nunca, nada le haría cambiar de decisión, ni el rubio al que alguna consideró un hermano, ni la chica de cabello rosa que los veía a lo lejos con lágrimas en los ojos mientras se encargaba de curar con chakra curativo a la heredera del clan Hyuga, misma que había recibido un ataque dirigido a Naruto, tenía que admitir que antes de abandonar Konoha había llegado a apreciarla como a una amiga y quizá algo mas, pero ya no, eso se había acabado. Ahora solo vivía para vengar a su clan.

Y por eso Naruto Uzumaki y Sakura Haruno deberían morir ese día, porque eran los únicos a los que alguna vez quiso, y eran los únicos que se interponían en su venganza.

Peleaban en el medio de la nada, y al mismo tiempo en medio del lugar más importante, donde cientos de ninjas habían dejado sus vidas allí para que Madara no destruyera el mundo ninja al capturar al resto de los bijus.

—Esto es el fin, Sasuke —dijo Naruto con seriedad. —No me dejas otra opción, para que el mundo ninja tenga paz, tú debes morir.

El Uchiha sonrió con arrogancia y crueldad.

—Curioso, pienso lo mismo, para que yo pueda cumplir mi venganza y destruir Konoha tú debes morir.

Naruto entrecerró los ojos con dolor, su mirada paseó por los cadáveres de Kakashi, Ino, Shikamaru, Neji, Tenten, Gaara, Bee y otros tantos ninjas que Sasuke había asesinado ante sus ojos antes de que comenzaran su pelea. Eso definitivamente no se lo perdonaría nunca.

Nunca.

Los dos se miraron una última vez y al mismo tiempo se lanzaron sobre el otro, para acabar de una buena vez, todo. Sakura y Hinata gritaron, levantándose e ignorando las heridas que Sasuke había causado en ambas, con dificultad llegaron hasta donde los dos chicos estaban a punto de matarse y al mismo tiempo que Hinata activo su Byakugan, Sakura utilizó una de las técnicas de los Senju que su maestra le había enseñado.

La combinación del Sharingan de Sasuke, el Byakugan de Hinata, el (sorprendentemente) Rin'negan de Naruto que logró activar al ser un Uzumaki cuando vio a Kakashi morir, los envolvió en una fuerte luz. Sakura cerró los ojos mientras sentía como ella al igual que los otros tres estaban siendo arrastrados por esa explosión de poder de los tres Dōjutsu, el chakra dorado que emanaba de sus manos se mezcló con esa luz, y mientras eran arrastrados a quien sabe dónde, solo deseo por un momento, alejarse de ahí. Demostrarle a Sasuke que no tenía que destruir el lugar donde había nacido. Deseó que por un instante, todo fuera diferente. Que no estuvieran en medio de la cuarta guerra ninja.

El deseo de tu corazón.

Eso era lo que su maestra le había dicho cuando le enseño el jutsu de los Senju. Ni Hinata, ni Naruto, ni Sasuke, ni ella, ni nadie, ninguno merecía la situación en la que estaban. Ellos tres habían crecido prácticamente sin padres, ella los había perdido cuando tenía catorce. Si tuvieran una oportunidad, solo una de cambiar la historia. Donde Sasuke se diera cuenta de que la venganza no lo era todo, donde Naruto pudiera conocer a sus padres y ser feliz.

Un mundo donde ellos estuvieran presentes. Donde no hubiera guerra, un deseo convertido en realidad. Donde hubiera una alternativa más que el matarse los unos a otros.

Y entonces mientras gritaban, la luz se extinguió y ellos desaparecieron.

— ¡SAKURA! ¡NARUTO! ¡HINATA! —gritó Tsunade incrédula.

No le interesaba lo que le pasaba a Sasuke, después de todo por él y su clan todos estaban en esa situación, en medio de la guerra donde con sangre se había pagado el precio de la venganza del maldito clan Uchiha.

Cayó al suelo de rodillas, la que consideraba una hija, el héroe y la chica Hyuga habían desaparecido frente a sus ojos.

¿Dónde….estaban?

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~o~

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PUM.

Los aldeanos de Konoha alzaron las cejas al escuchar la tercera explosión en lo que iba del día, y eso que apenas eran las diez de la mañana. Seguramente tenía que ver otra vez con ellos, todos los días era lo mismo así que ya estaban acostumbrados, simplemente sacudieron sus cabezas y volvieron a sus labores cotidianas.

En Ichiraku ramen, Teuchi sonrió mientras preparaba el ramen a la imponente rubia que se lo había pedido.

—Otra vez esos mocosos —murmuró con resignación.

—Kushina siempre ha sido así, Tsunade-sama —dijo el hombre con diversión, poniendo el bol de ramen delante de la sannin. —Además creo que dijo que quería probar su nueva técnica con Fugaku.

Una gota resbaló por la nuca de Tsunade.

— ¿Qué no era hoy la cita de Mikoto y Fugaku?

Teuchi asintió tranquilamente.

—Por eso eligió este día.

La rubia le miró con mas gotas en la cabeza, como se notaba que a Kushina le encantaba hacerle la vida de cuadritos a Fugaku, en ninguna de las citas que tenia con Mikoto podían estar en paz sin que la pelirroja interviniera. Y ni siquiera el hecho de que Fugaku había pedido a Minato que controlara un poco más a su novia había servido de mucho.

—Vaya, Kushina si que no pierde tiempo —dijo Jiraiya sentándose al lado de su amiga y pidiendo ramen.

Los dos se encogieron de hombros.

— ¡Me las vas a pagar Fugaku-baka `ttebane!

Voltearon con los fideos en la boca, justo para ver como Fugaku pasaba corriendo por su lado, y tras él, Kushina persiguiéndole, rodeada de un aura que prometía verdadero dolor. Tras ellos dos venían, Minato, Hana, Mikoto, Hiashi y Hizashi tratando de que la pelirroja no matara al Uchiha.

— ¡Kushina, no te atrevas a tocar a Fugaku! —Chilló Mikoto — ¡No es justo que me dejes sin novio!

— ¡No te metas en problemas, Kushina! —le gritó Hana, suspirando con resignación.

Minato solo corría, la verdad estaba seguro que su novia atraparía a su amigo y le daría la paliza de su vida, como siempre. Además ya estaban acostumbrados a eso, Kushina nunca mataba a Fugaku, lo máximo que hacía era romperle unos cuantos huesos. Hiashi solo bufaba, mientras que Hizashi se lo pasaba en grande viendo como su amiga iba tras Fugaku.

Los sannin se quedaron mirando un rato mas la escena, el rastro de humo que habían dejado tras su carrera estaba desapareciendo. Al minuto siguiente se miraron y volvieron a su comida, en unos minutos traerían a Fugaku para que la sannin lo curara.

Eso era rutina ya.

La pelirroja gruñó levemente, sus ojos normalmente morados ya estan cambiando a rojos con las pupilas alargadas, mientras oía como el Kyūbi se quejaba de que no le dejaba dormir en paz, se limitó a ignorarlo. Tenía que alcanzar a ese amargado y cobrarse lo que le hizo. Eso no se quedaría así.

Claro que no, como que era Kushina Uzumaki. ¡La habanera sangrienta! Una de las mejores ninjas de Konoha con tan solo diecisiete años, definitivamente ese amargado de Fugaku-baka no le iba a ganar.

— ¡Deja de joder, Uzumaki! —gritó Fugaku acelerando la carrera, ya estaban casi en las puertas de Konoha, y los ninjas que la vigilaban los miraron con sonrisas divertidas y sin preocupación. No intervinieron, nadie que valorara su vida un poco osaría meterse en el camino de la pelirroja.

Kushina bufó y con una sonrisa maliciosa se tiró sobre el Uchiha, los dos perdiéndose en una nube de humo, polvo y golpes. Los otros se detuvieron a tiempo para quedarse parados y escuchar con una gota resbalando por sus nucas, los gritos de Kushina y las maldiciones y quejidos de Fugaku.

Y entonces, a las afueras de las puertas de Konoha, algo explotó.

Kushina dejo de golpear a Fugaku y levantó la mirada sorprendida, para enfocarla al lugar, a unos metros de ella y los demás, donde había sido la explosión. Una espesa nube de humo obstruía la visión. Nadie dio importancia al hecho de que la pelirroja tenía un pie sobre la espalda del Uchiha, mientras le cogía de los brazos y tiraba de ellos hacia atrás, ni siquiera Fugaku tomó importancia de ese hecho, con el rostro lleno de moretones y raspones miró hacia ese lugar con el Sharingan activado.

Minato había sacado un kunai, mientras se preparaba, los ninjas que cuidaban las puertas estaban avisando a los ANBUS, tenían que avisar al Hokage en caso de que fuera un ataque contra Konoha. Mikoto activó su Sharingan.

— ¡Byakugan! —gritaron al mismo tiempo Hiashi, Hizashi y Hana.

Kushina ladeó la cabeza, sin soltar en ningún momento a Fugaku, sus ojos que ya habían estado regresando a la normalidad volvieron a ponerse rojos. — ¿Qué ven? —preguntó a los tres Hyuga.

Hana le miró con confusión.

—Hay cuatro chicos ahí. Desmayados. —contestó.

—Puede ser una trampa —dijo Minato seriamente.

Los demás asintieron, en pocos minutos, seguro se le unirían los ANBUS. Esperaron pacientemente, cuando al fin el polvo y humo se dispersaron pudieron ver a cuatro muchachos en el suelo, dos mujeres y dos hombres. Las chicas estaban vestidas con trajes ninjas, con chalecos antibalas, como si estuvieran en medio de la guerra…una tenía el cabello rosa y la otra el cabello negro azulado, no debían pasar de los dieciséis años. Los chicos a sus lados debían tener la misma edad. Uno era rubio y el otro pelinegro.

Lo que tenían en común los cuatro era que estaban hechos, un desastre.

¿Acaso habían sido atacados? ¿Era una trampa?

—Miren sus bandanas —susurró Mikoto. —"Armada Shinobi" —leyó. Y fruncieron el ceño al ver que el rubio tenía una bandana de Konoha, pero…nunca antes le habían visto.

¿Qué rayos sucedía?

Entonces comenzaron a moverse entre gemidos de dolor, se tensaron al instante mientras esperaban el ataque o lo que fuera que tenía que suceder. Los cuatro abrieron los ojos al mismo tiempo y se levantaron también sorprendidos y alertas, incluso Sasuke, estaban tan confundidos que se habían olvidado que minutos antes habían estado en medio de la cuarta guerra ninja.

Los ojos azules de Naruto se toparon con los de Minato y entonces retrocedió, sin creérselo. Era imposible.

— ¿Quiénes sois vosotros? —inquirió Kushina bruscamente, dejando por fin de sujetar los brazos del Uchiha, pero sin dejar de pisar su espalda, de hecho se irguió un poco más para verlos, haciendo que Fugaku se hundiera bajo su peso. El Uchiha tenía una vena hinchada en la frente, Kushina estaba caminando sobre él — ¿Qué no han escuchado? —inquirió furiosa, pisando en la cabeza a Fugaku antes de volver al suelo.

Mikoto le dirigió una mirada fulminante a su amiga, antes de ir en auxilio de su novio.

—Fugaku ¿Estás bien?

—Hmp —"dijo" el Uchiha antes de levantarse.

Sasuke miró con el Sharingan activado, furioso. Eso era demasiado. Jugar así….con sus padres.

— ¡¿Qué mierda es esto? —Gritó cogiendo a Naruto de las solapas y señalando en dirección a donde estaban los otros — ¿A qué estás jugando? ¡Esto es demasiado!

— ¡Cierra la boca, dattebayo! —Le gritó Naruto tan enojado y furioso como él, sus ojos se dirigían de Minato a Kushina — ¡No se qué está pasando!

Sakura apretó los puños, estaba casi segura de que ese chico rubio no era otro que Yondaime Hokage, pero más joven, pero….se suponía que había muerto dieciséis años atrás el día que protegió a Konoha del Kyūbi y lo selló en Naruto. Hinata estaba tan confundida como los demás, lo que veían detrás de esos ninjas de Konoha (por lo menos por la bandana que llevaban) era su aldea, pero estaba intacta, y era algo imposible, el ataque de Pein había dejado a la aldea destrozada, y apenas se habían estado recuperando cuando fueron a la guerra.

Y pensando en la guerra…. ¿Qué había pasado?

— ¡Los que exigimos una explicación aquí, somos nosotros `ttebane! —Chilló la Uzumaki, harta de ver a esos dos chicos pelear —si son enemigos de Konoha, de aquí no pasan. ¡Como que me llamo Kushina Uzumaki!

Ellos parpadearon.

—Uzumaki —repitieron. ¿Era familiar de Naruto?

Sakura dio un paso al frente. En ese momento no importaba que Sasuke fuera su enemigo, lo que importaba era donde estaban, era obvio que era Konoha y no estaban en genjutsu. ¿Qué rayos estaba pasando? ¿Por qué Naruto y Sasuke daban miradas llenas de resentimiento y anhelo al mismo tiempo a esas personas que no conocían?

— ¿Quién eres tú? —Dijo Fugaku fríamente a Sasuke al ver el Sharingan —el Sharingan es el Dōjutsu único de los Uchihas. No mereces llevarlo.

Sasuke le lanzó una mirada mordaz.

—En eso tienes razón, nadie que no sea un Uchiha merece llevar el Sharingan…. ¿Quién eres tú? Yo soy el único Uchiha vivo. —era una ilusión, era….cualquier cosa, pero menos lo que se imaginaba. ¡El no podía ser su padre! Todo su clan estaba muerto.

Mikoto le dirigió una mirada sorprendida.

—No digas tonterías, el clan Uchiha junto al Hyuga, es uno de los más poderosos del mundo ninja y de Konoha. ¿Cómo vas a ser el único? De hecho nunca te he visto aquí.

— ¿Quiénes son ustedes? —interrumpió Sakura, antes de que los demás metieran la pata mas. — ¿Quién es el Hokage?

Kushina frunció el ceño.

— ¿Cómo que quien es el Hokage? Todos saben quién es el Hokage `ttebane.

—Sarutobi Hiruzen —dijo Minato tranquilamente, aún inspeccionándolos —soy Minato Namikaze.

—Kushina Uzumaki —dijo la pelirroja de mala gana, al ver que su novio se presentaba.

—Hana Hyuga —dijo la ojiperla sonriéndoles, pero también manteniéndose recelosa—ellos son Hiashi y Hizashi Hyuga —señaló a los chicos que estaban a cada lado de ella, era obvio que no se presentarían.

—Mikoto Uchiha y él es Fugaku Uchiha —señaló a su novio la pelinegra —Ahora es su turno.

Hinata miró a la que decía ser su madre sin entender. ¿Qué estaba pasando? Su madre había muerto cuando ella tenía ocho años. Era imposible, y además ellos se veían como de su edad. Naruto y Sasuke estaban sin habla.

Y justo entonces detrás de ellos, aparecieron varios ANBUS, flanqueando al Hokage, mucho más joven de lo que ellos recordaban, y a al lado de él, los tres legendarios sannin.

Sakura intercambió miradas con Hinata, ya que parecía que ni Naruto ni Sasuke reaccionarían. Oh, al parecer….no era una ilusión.

Miraron con creciente incredulidad a Mikoto y Fugaku Uchiha; a Hana, Hiashi y Hizashi Hyuga, y a Kushina Uzumaki y Minato Namikaze de unos diecisiete años…por increíble que pareciera de un modo u otro habían viajado al pasado.

Oh, oh….estaban en problemas.

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Nuevo fic, últimamente es lo único que puedo hacer u.u, de verdad no pude avanzar mucho en Mi Dulce Castigo, perdónenme. Simplemente mi mente está en blanco y por más que quiero no puedo hacer nada decente.

Ayer vi la película de Naruto: La Torre Perdida, cuando viaja al pasado y conoce a su padre, y entonces se me ocurrió este fic, claro que aquí hice que viajaran Naruto, Hinata, Sasuke y Sakura. Eh, no me maten por la muerte de Kakashi, solucionare eso como sea. ^^, Claro si es que el fic tiene aceptación. Y espero que sí, de verdad gracias a todos por el apoyo que me dan en los demás fic que tengo.

Si habrá NaruHina y algo de SasuSaku, MinaKushi, y otras parejas más. Aquí ellos han viajado dos años antes de estalle la tercera guerra ninja, así que los o las que son fans de Obito (como yo) lo verán.

Y no se preocupen, no dejare abandonado ninguno de mis fics, como sea los actualizare todos, solo ténganme paciencia unos días, hasta que me vuelva la inspiración.

Besos.

Bella Scullw.