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ADVERTENCIA: NO ES UNA CONTINUACIÓN DEL ANTERIOR CAPÍTULO, ES UNA ESCENA PARA QUE SE COMPRENDA LA TRANSFORMACIÓN DE OBITO EN TOBI EN LA OTRA LÍNEA ARGUMENTAL.

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ESPECIAL 2

Kakashi…quién diría…que al final seríamos amigos..

no pude…decírselo finalmente a Rin…

Quería…que estuviésemos todos juntos más tiempo…

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—Un Uchiha…un sharingan…perfecto, necesito repuestos —Madara miró sin sentimiento alguno el joven cuerpo herido y destrozado, y se desplazó lentamente sin dar otra mirada a la roca ensangrentada.

Zetsu dio una mirada a Tobi y habló.

—Tenemos información que podría interesarte.

—Habla —ordenó con tranquilidad mientras abría el párpado derecho y miraba el ojo Sharingan activado con dos aspas listo para sacarlo. Notó entonces con cierta sorpresa que el niño respiraba aun, el sonido era tan débil que pasaba desapercibido pero estaba vivo, vivo a pesar de que la mitad de su cuerpo estaba hecho añicos.

Ese niño…quería vivir.

—Ordenaste que mantuviéramos un ojo sobre el clan Uchiha. Casualmente resulta que este niño es sobrino de Fugaku Uchiha.

—Fugaku Uchiha, el actual líder —susurró sin apartar su mirada del rostro ensangrentado. De pronto recordó a Izuna viendo las lágrimas de sangre que rodeaba su ojo izquierdo vacío.

— ¿Qué pasó con su otro ojo?

—Lo regaló —Zetsu rio bajamente como si fuera un chiste —. Mientras moría lo regaló a Kakashi Hatake. Obito Uchiha, Kakashi Hatake, Rin Nohara…los alumnos del Rayo Amarillo de Konoha a los que se les dio la orden de destruir el puente Kannabi para detener la guerra.

— ¿Lo regaló? —repitió —¿Sigue vivo?

—Sí, sigue vivo. El poder del sharingan no consumió su vida, se ha acoplado perfectamente al cuerpo ajeno.

—Un no-Uchiha…—murmuró arqueando una ceja con cierta admiración y cierto desprecio —…debe ser muy fuerte o el ojo muy débil.

La respiración del niño se hizo errática pero no parecía querer detenerse pronto. Madara cambió de pensamiento, el ojo de no podía ser débil si el usuario estaba ahí ante él con el cuerpo aplastado y respirando, luchando para que la muerte no le tocara.

— ¿Cuándo despertó el Sharingan? ¿Y qué grado de relación de tiene con Fugaku Uchiha?

—Es su sobrino de sangre, de la línea más directa y cercana, es el primogénito de Teyaki Uchiha, el hermano mayor de Fugaku.

— ¿Quieres decir que si Teyaki Uchiha no hubiese cedido su primogenitura a Fugaku, este niño sería el futuro líder?

—Sí, este niño es Obito Uchiha, de quién se tenía constancia que era un fracaso, pero ha respondido a la altura, despertó el sharingan hace solo unas horas.

— ¿Ha despertado el sharingan recién y ya con dos aspas? —Madara alzó las cejas y su único ojo destelló con un sentimiento oscuro y frío, había victoria sádica en su mirada —. Ahora entiendo, es por eso que ha podido cederlo sin dificultad, es el poder de su sangre, supongo que no lo despertó por algún sentimiento de ira.

—Quizá de frustración, pero más que todo por el deseo de proteger a alguien.

—Son muy pocos los que despiertan en el sharingan en respuesta a un sentimiento bueno —dijo Madara levantándose —. Pero nunca antes he oído o visto que alguien lo despertase de frente con dos aspas, incluso ha podido manipular el poder inconscientemente para que no consumiese a su amigo al darle su ojo. —miró a Tobi que esperaba de brazos cruzados y en silencio —. Ha llegado el momento, este niño es a quién estábamos esperando todo este tiempo.

—Lo presentí —dijo Zetsu con una sonrisa torcida—. No parece poderoso pero sus acciones contradicen los rumores que el clan decía.

—Tengo curiosidad —dijo Tobi riendo aunque su risa infantil era gélida — ¿Qué haremos?

—Muévanlo rápido, debemos salvarle, las células de Hashirama servirán para reconstruirle el cuerpo. Luego le quitaré el ojo.

— ¿Por qué?

—El odio y la desesperanza se deben cultivar poco a poco, empezaremos desde abajo hasta que esté tan perdido en la culpa, el rencor y la desesperación que sea fácil hacerlo un peón. Su ojo estará conmigo hasta el momento en que esté listo para mirar la oscuridad de este mundo.

—Sí.

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— ¿Dónde estoy?

—Entre este mundo y el otro, joven Uchiha…

— ¿Qué? —chilló intentando moverse pero el dolor se lo impedía — ¿Quién eres? ¿Por qué todo está oscuro?...mi ojo…mis ojos —se corrigió al instante llevándose la mano sana a su rostro. Palpó la sangre seca y el vacío en los cuencos a través de las vendas y entendió.

Le había dado un ojo a Kakashi y el otro había sido aplastado junto al resto de su cuerpo…estaba ciego y antes de eso había estado muerto…

— ¿Q-Qué…? ¿Qué pasó? —susurró sintiéndose vulnerable y amenazado. La mitad de su cuerpo no respondía, lo sentía extraño, una masa de carne gelatinosa y sangre molida. Apretó el puño sin poder ver el movimiento de la persona que estaba frente a él, el dolor le mantenía despierto, el dolor era punzante y constante, un dolor estremecedor aunque soportable.

Rin, Kakashi, Minato-sensei…los nombres le pasaron al vuelo e intentó moverse de nuevo pero una mano rugosa se lo impidió.

—La mitad de tu cuerpo fue aplastado, es un milagro que estés vivo —le confió la voz que le había respondido —. Sin embargo no estás muerto, el dolor es la prueba de eso.

— ¿Dónde estoy? —repitió Obito Uchiha ladeando la cabeza con inquietud —¿Dónde estoy?

—En mi guarida, caíste en uno de los pasillos subterráneos y te traje aquí, te traté pero la mitad de tu cuerpo aplastada era imposible de salvar.

— ¿Me trataste? —repitió y aquello lo relajó, se preguntó que le había hecho a su cuerpo para que hubiese salido del peligro de muerte inminente —. Gracias, señor.

—No tienes que agradecerme aun porque tendrás que devolverme con creces la deuda —la voz era desapasionada pero tenía un matiz que volvió a hacer que Obito se tensara, no era como la voz cálida, amable y a veces severa de su sensei, tampoco como la tan molesta pero firme de Kakashi, o la dulce y agradable de Rin. Haciendo cuentas hacia atrás no se parecía a las voces de sus padres, de sus tíos o la escandalosa de la novia de su sensei, era más bien como…la voz de Orochimaru-sama, esa voz llena de ambición, poder y oscuridad.

Frunció el ceño y sus labios se secaron, sin poder ver más que las tinieblas Obito supo que estaba en problemas.

— ¿Quién es usted?

— ¿Sientes curiosidad, eh? —la risa era desprovista de simpatía, hubo un ligero arrastre, tela contra el suelo, pasos débiles. Debía ser un anciano a juzgar por lo que podía oír, dio gracias al entrenamiento duro de Minato-sensei, si era un anciano quizá podría luchar contra él una vez estuviese recuperado — Soy un fantasma de los Uchiha.

Obito se olvidó de todo.

— ¿Los Uchiha? —Repitió exaltado — ¿Eres un Uchiha?

—Madara Uchiha.

Si Obito hubiese tenido ojos los habría abierto de par en par, sin embargo ante la carencia de estos se levantó de su sitio siseando de dolor y palpando la cama donde estaba y la dirección de la voz.

— ¿Madara? —Repitió tras un pequeño silencio incrédulo — ¿Cuándo dices Madara…? ¿Te refieres a mi ancestro Uchiha Madara? —Sacudió la cabeza al instante y exclamó enojado — ¡Es imposible, Madara debería estar muerto! ¡Estamos hablando de una era muy antigua! ¡Más de cien años!

— ¿Entonces es más creíble para ti que sea un persona cualquiera que se dedica a recoger niños heridos en mitad de una guerra? —preguntó con cierta burla en su voz fría —. Soy Madara Uchiha y escapé con vida, vivo porque extraigo chakra de este Mazou…por supuesto no puedes verlo aún, no te preocupes, ya te daré algún ojo de repuesto, sin ojos no me servirás para nada y no te he salvado para que seas un estorbo.

— ¿Repuesto? —Murmuró — ¿Tienes repuestos de ojos Uchiha?

—Aun no, pero los tendré —Obito no vio la sonrisa turbia de Madara mientras miraba el frasquito que contenía su ojo derecho.

—Quiero irme a casa.

—No todos tenemos lo que queremos, en tu estado no llegarías ni a unos metros, te sacrificaste para salvar a alguien ¿no?

—Rin, Kakashi…—susurró Obito confirmándolo — ¿Cómo están? ¡Deben saber que estoy vivo!

—Ya dije que no te puedes ir.

— ¡Pero finalmente desperté el Sharingan! Quizá mi ojo derecho haya sido aplastado pero aún está mi otro ojo, lo tiene Kakashi ¡Si estamos juntos aprenderemos a usarlo bien y entonces protegeremos a Rin!

—Este mundo está lleno de cosas que no funcionan como deseas. Cuanto más vives más te das cuenta de que la realidad está hecha de dolor, sufrimiento y vacío —Obito dejó de hablar y giró su cabeza en su dirección a ciegas, no podía mirar pero su rostro era duro. ¿Qué pasaba con ese viejo? —. Escucha, en este mundo…donde hay luz, también hay oscuridad…mientras exista el concepto "ganadores"…también existirán "perdedores". El propio deseo de mantener la paz causa las guerras y el odio nació para proteger el amor. Es una relación que no se puede evitar, que verás con los nuevos ojos que tendrás…

—…—Obito apretó los dientes — No quiero quedarme aquí para siempre.

Madara dio un bufido exasperado.

—Si quieres irte, vete…si es que puedes. Ahora con mismo con estos cuerpos no podemos ir ningún lado —Obito hizo oídos sordos y se arrastró hasta que cayó envuelto en un lío de sabanas y dolor punzante, siseó pero había determinación en su rostro —. Estamos en el infierno…abandonar este lugar significará nuestra muerte, y si no puedes servirme me quedaré con tu ojo…

— ¿Qué ojo? —gruñó el pequeño pelinegro con voz furibunda —¿Estás diciendo que le arrebatarás mi regalo a Kakashi?

—…—Madara siguió con la mirada en el ojo que estaba suspendido en el líquido del tarro —. Sí.

—Sigue soñando, viejo —espetó sin dejar de arrastrarse, su respiración se tornó jadeos —. Eres una momia y Kakashi es un genio, no vas a vencerle con tu edad, mejor muérete ya. ¡Además no entiendo que va a querer alguien como tú de un niño!

—Quiero cambiar el destino de este mundo —dijo con rotundidad, su voz pareció amplificarse y rebotar contra paredes y Obito se quedó quieto empezando a notar que realmente no sería tan fácil irse de ahí, parecía estar en una especie de cueva —. Un mundo de ganadores. Un mundo de paz. Haré un mundo de eso.

Obito…

¡OBITO!

Obito se sobresaltó mientras la voz de Rin, dulce primero y desesperada después rebotó en su cerebro.

— ¡No quiero nada de eso! —chilló retomando su duro arrastre — ¡Quiero ir con Rin, con Kakashi, con Minato-sensei…! ¡Quiero ir a Konoha!

—No todos tenemos lo que deseamos —repitió —. Lo entenderás también algún día. Ahora vuelve a la cama o me quedaré con tu ojo, hay muchos medios para inmovilizar a un niño de trece años, sin importar si es hijo o alumno de dos genios…

Obito replegó los labios sobre los dientes con furia.

— ¡¿Para qué quieres mi Sharingan?! ¡Eres un Uchiha! ¡Debes tener uno!

—Dejé mis ojos reales a otra persona. Ahora solo tengo uno, un repuesto, y por supuesto me sería útil otro…uno ojo sharingan apenas despierto y con dos aspas es muy poderoso…me pregunto que poderes obtendrá si despierta el Mangekyo, cada Sharingan evolucionado tiene un poder distinto.

— ¿Mangekyo? —siseó sin entender — ¿Qué es eso?

—Sabes tan poco a pesar de tener sangre Uchiha pura, es tan decepcionante…

—No le importa —cuchicheó irritado —Rin, Kakashi, sensei…

—Zetsu, ya sabes que hacer.

—Sí, Madara.

— ¿Qué…? ¡Suéltenme! —gritó Obito desesperado y furioso mientras dos pares de manos le cogían del brazo bueno y del cuerpo para arrastrarlo de vuelta a la cama — ¡QUE ME SUELTEN HE DICHO! —gritó y su voz sonó letal y tan devastadora que el estallido de su chakra lanzó a los dos Zetsu hasta el otro lado de la cueva ante la impasible mirada de Madara que sonrió con suavidad espeluznante ante eso.

El poder de los Uchiha estaba presente de la forma más sublime y aterradora en ese pequeño cuerpo casi destruido. Era realmente digno de ver el poder de esa sangre se dijo mientras Obito respiraba entrecortadamente con furia.

—Ah, solo tenías que decirlo, no tienes por qué enojarte —se quejó Zetsu.

—No siento dolor —dijo Tobi canturreando y levantándose —. Tengo un cuerpo superior.

— ¿Quiénes son? —Exigió Obito — ¡No se atrevan a tocarme!

—Es suficiente, debes descansar ese cuerpo —Madara hizo un leve movimiento con su mano y Obito frunció los labios ante la sutil percepción del aire que oyó ante eso, sin embargo antes de que pudiese reclamar o hacer algo más un súbito y repentino dolor le hizo doblarse y chillar, enterró sus dedos sobre su pecho, a la altura del corazón, y jadeó con fuerza ante la agonía y la falta de aire —. Duerme.

Y durmió.

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—Si cooperas más te podremos soltar.

—Madara nos dejó cuidándote, somos superiores —Tobi rio con gozo.

— ¡Cierren la boca! —chilló furioso sin poder ver ni moverse — No soporto esto, solo esperen, solo esperen…dentro de nada me iré.

—Nah, no puedes. Después de hacer que trajésemos para acá selló la entrada con una gran roca —dijo la voz más molesta de sus dos vigilantes —. Te quedarás para siempre, para siempreee…

— ¡Tú me molestas más! —gritoneó Obito irritado — ¿Qué se supone que son? ¿Niños?

—Somos superiores…—dijo — somos superiores…

— ¡Ah, te mato!

—Cálmate —intervino la otra voz, Zetsu —. Madara tiene buenos planes aunque no lo entiendas, debes estar agradecido de que te haya tomado en cuenta.

— ¿Agradecido? ¡Me tiene encerrado aquí y estoy seguro de que me está controlando! —exclamó Obito tan furioso como tenso —. Cada vez que intento algo ese maldito dolor…

—Si tan solo lo entendieras no habría necesidad de eso —admitió Zetsu encogiéndose de hombros, en esos días… ¿Semanas quizá? Obito había perdido la percepción del tiempo pero sus otros sentidos se habían amplificado para equilibrar la falta de su vista, olía y oía mejor que antes, aunque también podía ser debido a esa masa que ahora formaba la parte de su cuerpo que había sido aplastada en la guerra. También había notado que no tenía hambre, ni sed, ni nada humano en realidad ¿Qué rayos era? Lo único que lo convencía que no era una pesadilla, que no estaba en el infierno era el dolor…el dolor le hacía sentir vivo —. Madara solo quiere deshacerse de todas las cosas malas del mundo y crear una realidad de ensueño, sin guerras, sin dolor, sin muertes ¿No es eso genial?

—Uhm, si, quiere crear una enorme tierra de sueños con un genjutsu y llevar a la gente allí o más bien forzarlos —rectificó Tobi alegremente — a estar ahí para siempre.

— ¿Con Genjutsu? —repitió Obito frunciendo los labios —. Es tan tonto que ni haré el intento de entenderlo.

—Si tienes tanto poder como Madara puedes hacer cualquier cosa —le contradijo Zetsu —. Ahora está débil y por eso nosotros estamos ocupándonos de los preparativos, pero cuando llegue la hora nadie podrá detenerlo.

—Que haga lo que quiere, no me importa —murmuró Obito con testarudez —. Me iré de aquí con Rin, Kakashi y sensei…me iré ¡Ya lo verán!

—Si cooperas más entonces quizá te puedes ir por tus propios medios —le dijo Zetsu al ver que no entendía de otra forma.

— ¿Eh? —Obito ladeó la cabeza con sospecha — ¿Por qué me dices eso? ¿Qué beneficio tendrías si me ayudas?

—A nadie sirve que te quedes en esa cama para siempre, debes empezar a acostumbrarte a tu cuerpo, pero si te quieres ir cada vez que te soltamos…quédate hasta que aprendas a usar bien el cuerpo que te hizo con las células de Hashirama, después si te quieres ir nadie te lo impedirá.

—…

—Y nos puedes contar sobre Rin y Kakashi-baka —dijo Tobi.

—…está bien, suéltenme…—sintió como le soltaron las sogas llenas de chakra — ¿Qué tengo que hacer? ¿Cómo puedo fortalecerme? ¿Y cómo haré para empezar si no puedo ver?

—Encontramos un buen par de ojos normales —explicó Zetsu —. Te los pondremos hasta que nos hagamos con algunos Sharingan.

—…ustedes puedes salir de aquí ¿no?

—Sí, podemos movernos por tierra.

—…no importa. ¿Saben algo de cómo están las cosas afuera?

—Uhm, está mejor —dijo Tobi alegremente mientras le ayudaba a levantarse —. La guerra terminó, terminoooó —chilló como si fuera una canción —. Se están haciendo los tratados.

— ¿Y Minato-sensei?

— ¿Quién?

—El Rayo Amarillo de Konoha.

—Ah, está en la frontera de Konoha y Kumo —contestó Zetsu —. Se acaba de posicionar para detener los ataques y defender los tratados.

— ¿Rin y Kakashi?

—Rin, Rin, Rin, campana, Kakashi-baka, baka, baka —Tobi repitió —. Están en Konoha tranquilos, tranquilos…

Una nube de alivio recorrió el cuerpo de Obito y su cuerpo se relajó enormemente, lo que no pasó desapercibido para sus vigilantes. Zetsu sonrió levemente y aunque Tobi no tenía rostro alguno resultó aterrador.

—Comencemos la operación…

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"¿Qué es esto?" exigió Obito sorprendido al notar aire fresco y el cielo sobre su cabeza. Parpadeando notó que solo tenía un ojo y a juzgar por lo que podía ver era un ojo Sharingan. Intentó palpar su rostro o más bien dicho la coraza que le protegía, Tobi lo había rodeado como acostumbraba a hacer cuando estaba muy cansado, pero notó que no tenía poder alguno sobre sus movimientos, estaba paralizado y segundos después comprendió que su voz era imposible de escuchar, solo estaba en su mente.

¿Qué estaba pasando?

Apenas podía distinguir las nubes oscuras que invadían el cielo, era claro que no era Konoha ni ningún sitio que hubiese visto ni siquiera en la guerra. ¿Por qué estaba ahí? Recordaba haberse acostado a dormir con muchos pensamientos positivos de su avance en su recuperación, sabía que solo tomaría un poco más antes de poder irse, no importaba si la mitad de su cuerpo era de células de Shodaime, ni que sus ojos fueran repuestos de muertos, solo importaba volver a su aldea, con sus compañeros, con su maestro, con su familia…

"Tobi es un buen chico" canturreó Tobi alegremente aunque su voz resultó fría.

"¿Qué está pasando? ¿Dónde estamos? ¿Por qué…no puedo moverme?"

"No puedes moverte porque Tobi debe moverse" respondió y se movió y Obito notó con terror que no podía detenerlo. Avanzó con pasos normales, como si no pasase nada y no importaba cuanto Obito gritara su voz no obedecía.

Pronto entró a una cueva donde tres jóvenes sonreían levemente mirando la lluvia que caía. Dos hombres y una mujer, de los chicos uno tenía el cabello naranja y los ojos azules, el otro tenía el cabello rojo cubriendo uno de sus ojos mientras el otro se exponía con claridad en un color morado lleno de anillos…Obito reconoció el Rinnegan de Madara, había sido inútil intentar ignorar la perorata de Zetsu y Tobi y del mismo Madara cuando despertaba de vez en cuando, sabía bastante de sus planes, así como él había contado mucho de su vida, se había acostumbrado a esa compañía impuesta y supo que había sido el peor error de su vida.

Kakahi, Rin, sensei…Kakashi, Rin, sensei…

"Ya es hora de poner el plan en marcha, primero seremos amigos de Nagato tal como Madara quiere" cuchicheó Tobi en su mente, no había nada infantil en su voz.

La muchacha fue la primera en notarlo, apenas era unos años mayor que Obito y en su mirada se notaba la inocencia que él mismo ya había perdido. Sonrió algo confundida y llamó la atención de sus compañeros. Los tres portaban bandanas ninjas de Amegakure.

Nagato, Nagato que era un Uzumaki tal como la novia de su sensei, el único que podía controlar el Gedou Mazou, pertenecía al linaje Senju así que por eso Madara le había trasplantado el Rinnegan cuando era un niño.

—Tú… ¿Quién eres? —preguntó Nagato frunciendo el ceño.

—Soy —y su voz esa vez se escuchó, plana y vacía y Obito supo que estaba condenado —…Madara Uchiha.

¡Rin, Kakashi, Minato-sensei!

Nagato abrió la boca con sorpresa pero antes de que Tobi pudiese obligarle a decir más, el chico de cabello naranja se adelantó con ademán sobreprotector, una sonrisa ligera pero no vacía de dureza cruzó sus labios, los otros dos se refugiaron tras él y al mismo tiempo se pusieron a sus costados como si esperasen alguna orden o algún ataque para protegerlo.

— ¿Madara Uchiha? —bufó —. Si estás usando ese nombre o eres un criminal o un idiota…

"Él es Yahiko" contó Tobi divertido en sus pensamientos "Madara lo manipuló para crear Akatsuki, son un grupo de ninjas que buscan paz aunque su verdadero objetivo solo verá la luz cuando te vuelvas el líder, Obito. Ciertamente Yahiko es insolente, Madara lo tiene en la mira, le gusta pero es irritante, tiene una mente bastante fuerte, incluso cuando le puso el nombre a la organización se notó. Madara le ordenó que fuera Akatsuki pero con la interpretación de "Luna Roja", Yahiko peleó hasta el último instante y le puso Akatsuki pero con el significado de "Amanecer". A Madara no le gusta que le ganen ¿Sabes?"

"¡DEJAME! ¿QUÉ ESTAMOS HACIENDO? ¡SENSEIIIII!"

"Es inútil, nadie puede hacer nada por ti. Solo haz lo que Madara quiere y podrás ir con tu sensei y Rin campana y Kakashi-baka."

— ¿Por qué estás hablando con nosotros?

Tobi le hizo mirar a Nagato.

—Rinnegan —contestó —. La misión de nuestra organización es guiar correctamente a quiénes lo despiertan.

— ¿Sabes sobre mis ojos? —exigió Nagato algo desesperado.

—Eres la reencarnación del sabio de los seis caminos, cuyo sueño es traer la estabilidad a este mundo…—Obito no pudo controlar su voz una vez comenzó a hablar, podía notar sus labios abrirse y cerrar contra su voluntad, podía sentir los pensamientos y la voluntad de Madara y el dolor fiero en su pecho, en su corazón, el sello maldito que lo amordazaba y que Tobi aprovechaba. Zetsu se mantenía atrás con tranquilidad con su nuevo cuerpo lleno de la voluntad de Madara. Mientras más hablaba más notaba que Nagato quería escucharle pero su moral y sus dudas le paralizaban, la chica con la flor de origami miraba de reojo a sus compañeros ignorándole, pero Yahiko…Yahiko era otra cosa, su voz fluía y el ceño del chico se fruncía sobre sus ojos helados y peligrosos, era joven, no debía pasar los veinte pero Obito podía notar su poder y su fuerza, realmente debía ser un dolor de cabeza para Madara, y si realmente Yahiko se debatía a su control Obito decidió que él tenía su respeto.

Al finalizar su mensaje Tobi le hizo estirar la mano en dirección a Nagato instándole a acudir a su lado, pero Yahiko intervino ante la mirada dudosa de su amigo, se movió de nuevo y se puso delante de ellos con más claridad que nunca. Nagato le miró sin saber qué hacer.

—No podemos hacer eso —dictaminó tranquilamente — ¿Estás intentando usarnos? —preguntó aunque tanto Obito como él sabían bien la respuesta —. Lo que dices suena demasiado bien, demasiado ideal y fantasioso. Solo reconociendo el dolor de la gente y derramando lágrimas junto a ellos podemos acercarnos al mundo real.

— ¿Las lágrimas? ¿Te refieres a la venganza? —más que sus palabras fueron sin duda alguna las de Madara, Obito navegó en su mente perdido y desesperado, lleno de ira y resentimiento. ¿Por qué estaba pasando eso?

Rin, Kakashi…sensei ¡RIN!

—No, no es eso —dijo Yahiko sacudiendo la cabeza con suavidad. Era un joven bueno, lleno de intenciones nobles y con una visión real sobre el mundo ninja, era consciente del precio a pagar para lograr una verdadera paz —. Me refiero a entendernos el uno al otro —y durante un momento bien pudo ver a su sensei repetirle casi las mismas palabras con una sonrisa amable en el rostro.

Sensei…estos ideales…Sensei…

Madara se crispó en su mente, sintió su fastidio.

—Tus palabras no sin sinceras —reclamó con su voz —. Eso no es posible en este mundo.

Yahiko le miró con inexpresividad y ladeó la cabeza como si quisiera ver su alma. Durante un momento Obito pensó y deseó que notara que no era él, que esas no eran sus palabras, que su cuerpo no era el que se movía, que no quería nada de eso, que no era Madara ni un títere que controlaba, solo Obito, solo Obito y que quería ir con Kakashi, Rin, y su sensei ¡Que quería vivir con las personas que amaba! ¡Y si no podía entonces quería que lo matase en ese instante antes de que hiciera algo terrible e irreparable!

El joven líder de Akatsuki sacudió la cabeza y giró con su mirada fría.

—Vamos, Nagato, Konan ¡No podemos confiar en ellos! —y fue una orden en todo su extensión, los otros dos lo notaron, Yahiko nunca les ordenaba nada, solo se limitaba a regañarles, quejarse, darles consejos o pedir opiniones, una orden fuera de las batallas era extraño así que obedecieron —. No se vuelvan a acercar a nosotros —Obito supo que Yahiko había reconocido a Madara o a la voz que a veces le hablaba de la nada.

¡MATAME!

"Es muy pronto para desear morir, Obito. Ya te he dicho que no morirás hasta que pagues tu deuda."

—…vendré aquí cada día a la misma hora…—susurró Obito mientras lloraba —…tú también te darás cuenta un día…

Nagato le miró con temor y confusión.

Obito supo que Yahiko moriría…por sus manos.

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Sentir dolor significaba estar vivo y Obito estaba demasiado vivo y por lo tanto el dolor era atroz.

Sensei…

—Ahora que lo pienso, me da igual quien seas ¿Pero por qué has atacado Konoha? —exigió Minato mirándole con dureza.

Sensei…

—Bueno, ya sabes…es divertido y es parte de mi plan…provocar una guerra para instaurar la paz —explicó con soltura cerrando los grilletes sobre sus muñecas. La máscara le cubría al completo a excepción del ojo derecho, su expresión era imposible de deducir pero su voz era burlona y fría.

Por toda respuesta Yondaime Hokage le dirigió una mirada mordaz y letal y alzó su kunai para comenzar la batalla.

Obito rio aunque por dentro gritaba.

¡Sensei! ¡Sensei!...

— ¡No tienes ninguna posibilidad! —exclamó mientras sus pies se movían sin su permiso en una carrera destellante. Tobi se mantenía en silencio pero marcaba el ritmo de sus movimientos.

¿"Dónde estoy…?"

"Entre este mundo y el otro, joven Uchiha."

Su cuerpo intangible no se hizo nada ante el ataque de su sensei, sin embargo por algo era el ahora Hokage. La pelea no duró demasiado, las habilidades que Obito había desarrollado durante esos años, incluso el despertar de su Mangekyo Sharingan ante el dolor y la ira aun no eran suficientes para enfrentar a la persona más veloz de todas las naciones, su cuerpo se estampó contra el suelo ante el rasengan que le golpeó, si hubiese sido una persona normal Obito ya estuviese muerto. Tobi le hizo retroceder mientras su mano se derretía y caía y al instante siguiente Obito miró sin sorpresa como su sensei respiraba en su rostro con un kunai y una mirada determinante.

— ¿Intentas quitarme el control del Kyubi? —preguntó Madara utilizando su voz.

"¿Qué…p-piensas hacer?"

"Utilizaré el Kyūbi encerrado en tu cuerpo y lo utilizaré para destruir Konoha."

— ¡No, eso ya lo he hecho! —Sentenció Minato con fuerza — ¡Ha dejado de ser tu arma!

¡RINN! ¡KAKASHIII! ¡SENSEIII! ¡MATENME!

—… el zorro y el mundo entero se doblegarán ante mí, aun me quedan muchas puertas abiertas —prometió Obito retrocediendo mientras sentía el olor a muerte y desesperación en el ambiente, sin embargo ya no gritó más, había llegado a un punto como persona y como ninja en el que ya simplemente se rindió. Podía recordar de nuevo la mirada de Yahiko mientras corría hacia el kunai que Nagato sostenía, el grito de Konan, la furia y el odio de Nagato, podía ver a su maestro mirándole con quién mira a un monstruo, a Kakashi siendo evacuado con los otros jóvenes, Rin no estaba por ningún lado, Shisui tampoco. Ante sus ojos vacíos, ante su cuerpo que era una coraza sin nada se repetían las acciones de Madara…sus acciones…él, Obito, había torcido Akatsuki, él había atacado al ANBU personal del Sandaime, él había matado a las parteras, había llevado a Kushina hacia las afueras y le había destrozado el estómago para arrancarle el Kyūbi sin miramientos, la había dejado caer sobre la roca como si fuese algún objeto deplorable y sin valor, la había visto agonizar…había oído el llanto de Naruto…

Las lágrimas cayeron, cuando Tobi lo liberó Obito cayó al suelo mirando sin ver las cenizas, el humo y el fuego, oyó los gritos y el rugido del Kyūbi, oyó y vio todo como si fuese un espectador lejano.

Konoha…

Rin…

Kakashi…

Shisui…

Sensei…

Kushina-san…

Naruto…

—Todo terminó —Zetsu apareció poco después, parecía complacido —. El Hokage se ha sacrificado, él y su mujer sellaron al Kyūbi en su hijo y murieron. Ya todo acabó, Obito.

—Sí —murmuró levantándose —. Sí —repitió caminando sin ver nada, su mirada perdida comenzaba a tener vida, un fuego oscuro, rencor, resentimiento, ira. Se tambaleó y Tobi no hizo nada para ayudarle, se mantuvo tranquilo esperando el estallido.

Y llegó, Obito chilló hacia el cielo enloquecido, llorando y riendo mientras maldecía a Madara, Minato, a sí mismo y al mundo entero. Gritó hasta que se desgarró la garganta, gritó y lloró mientras suplicaba perdón y golpeaba todo, y lloraba y reía y enloquecía más.

Gritó mientras devastaba todo tipo de vida que le rodeaba, hasta que vio lo que había hecho, hasta que comprendió que había matado a su maestro.

Y se quebró.

Cuando cayó de nuevo entre las cenizas, la sangre y las plantas muertas Obito se acurrucó sobre sí mismo y ya no se movió más.

¿Dónde estoy?

¿Qué lugar es este?

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— ¿Está muerto?

—No, no lo está.

—Parece muerto.

—Solo algo ido, es natural. Ya se le pasará.

—Pero ni pegándole responde —dijo Tobi fastidiado pinchándole en la mejilla con un dedo —. Quizá si le contamos algo de Rin campana y Kakashi-baka…

—Uhm, puede ser —dijo Zetsu encogiéndose de hombros —. Iré a recolectar información, vigila.

—Es tan aburrido —se quejó Tobi pataleando —. No hace nada, ni respira, si no tuviese ese cuerpo ya estuviese muerto. Tobi quiere más sangre, mas acción, hace meses que no salimos, Nagato está haciendo un mal trabajo, Madara no estará contento, uhm…

—Nagato está haciéndolo bien, a fin de cuentas a Madara no le sirven ninguno de los miembros originales de Akatsuki, son demasiado débiles, si se mueren todos bajo el mandato de Nagato un problema menos.

—Uhm…está bien.

Zetsu le dio una última mirada a Obito, el adolescente estaba acostado en la cama mirando hacia el techo de forma impasible y vacía, luego de la destrucción de Konoha y la muerte de Yondaime lo habían regresado al refugio, Zetsu pensó que Obito reaccionaría y los intentaría matar o algo parecido, a fin de cuentas Madara se había vuelto a sumir en su sueño y el sello no funcionaba sin Madara, pero Obito no hizo nada, se limitó a quedarse como muerto, como un verdadero títere que no funcionaba sin su maestro. Al principio había sido mejor, no quería berrinches catastróficos y Obito era muy peligroso mientras más inestable estaba, luego de la muerte de Yahiko casi había traído abajo la cueva entera, pero luego de esos meses comenzaba a ser fastidioso y preocupante. Un títere como el que Madara quería necesitaba al menos capacidad de razonamiento, si Obito seguía así no serviría de nada.

Se fue al instante y Madara habló en su mente, siempre lo hacía incluso aunque dormía. Cuando regresó Obito seguía en su misma posición, Tobi jugaba con algunos pedazos de madera al pie de la cama.

—Obito, reacciona —exclamó Zetsu zarandeándolo pero el chico se movió inanimado —. ¡Kakashi-baka y Rin tienen problemas!

Obito parpadeó lentamente confundido.

— ¿Kakashi…Rin…?—y por primera vez en meses habló y su voz fue rasposa y llana. Le miró como si no entendiera lo que le decía.

Zetsu maldijo.

— ¡Rin está siendo atacada por ninjas de Kirigakure! ¡Kakashi-baka está demasiado lejos de ella y para cuando llegue será demasiado tarde!

—Kakashi…prometió…prometió protegerla…—susurró Obito ignorándolo y volviendo a mirar hacia el techo, su voz comenzaba a perderse —…soy escoria…maté a mi maestro… ¿proteger a Rin?...maté a mi maestro…Kakashi protegerá a Rin…

—No puede protegerla ¡Rin está en peligro! —insistió Zetsu notando que Obito pronto dejaría de escucharle —¡Nadie moverá un dedo para ayudarla y retrasaran a Kakashi todo lo que pueden! ¡Rin ha estado cuidado del hijo de tu maestro cuando toda la aldea lo desprecia por ser un Jinchūriki! Si no estuvieses tan metido en tu mente habrías sabido que han intentado matarla muchas veces y Kakashi no se enteró de nada, habrían podido matarla en sus narices ¡¿Cómo crees que va a protegerla ahora?! Rin será un buen sacrificio para calmar a Konoha…

Obito le miró de pronto girando la cabeza con tal rapidez que Zetsu se quedó paralizado…esa mirada…

—No te atrevas a decir más sobre Konoha —siseó, sus ojos, su propio sharingan y el otro de repuesto, irradiaban un odio terrible y chocante. Zetsu no había sentido nada así desde Madara —… ¿Dónde está Rin?

—Están a unos kilómetros de Konoha, fue enviada a una misión de reconocimiento pero antes de poder ponerse a salvo se vieron rodeados por ninjas de Kirigakure…

—Kirigakure —dijo el adolescente levantándose y apartando a Tobi y Zetsu —…Kirigakure…—repitió y hubo algo escalofríante en el modo en el que lo repitió —. Tobi, llévame hasta Rin.

—Bien —Tobi lo rodeó al instante y llevó hasta donde quería pero antes de aterrizar supo que era tarde.

Lo que vio le hizo ensanchar los ojos y lo poco que conservaba de cordura pareció perderse mientras veía la mano de Kakashi sobre el kunai enterrado en el corazón de Rin, la sangre se deslizaba sobre su cuerpo, la sangre que cubría su cabello y la hierba, la sangre…toda la sangre…

Kakashi, prométeme que protegerás a Rin…

Lo prometo…

Vio las lágrimas que rodaban por el ojo Sharingan, la aspas girando, cambiando y adquiriendo el mismo sello que su ojo tenía, entonces Obito entendió que el ojo derecho que portaba era realmente su ojo, su Sharingan, no uno implantando de un Uchiha desconocido, su ojo no se había aplastado, Madara se lo había quitado para poder hacer más fácil el manipularlo, pero no eso no tenía importancia en ese momento.

Rin estaba muerta.

Kakashi tenía el kunai que había atravesado limpiamente su corazón.

Rin había sido asesinada.

Kakashi había prometido protegerla.

Él no había querido ir porque sabía que Kakashi cumplía sus promesas.

Kakashi había matado a Rin.

Él había matado a su maestro.

—No…—susurró —…no…

Rin estaba muerta.

Tobi pareció inquieto.

Rin…Kakashi la había matado…

—Te llevaré con los ninjas de Kirigakure, no están muy lejos…

Él había matado a su maestro…

— ¡NO EXISTE MODO DE QUE ACEPTE ESTO! —gritó mientras Tobi se lo llevaba instantáneamente y lo ponía en el camino de los ninjas enemigos — ¡NO LO HARÉ! —chilló devastado y su voz sonó como un aullido, con un estallido, aterradoramente gutural y sádica. Brotes de madera le estallaron en el cuerpo, la rabia que había contenido todo ese tiempo desde el ataque del Kyūbi pareció finalmente salir — ¡NO LO ACEPTARÉ!

— ¿Quién es? —gritó uno.

— ¡No importa quién es! ¡Nadie se reirá de Kirigakure! ¡Solo es uno! ¡A él!

Obito gritó de forma inhumana, como una bestia, un animal salvaje, herido y deseoso de sangre. Corrió hacia ellos mientras todo lo atravesaba, corrió mientras el recuerdo de Rin estallaba en su mente y su Mangekyo pareció alimentarse de eso, y su poder fue una mezcla de odio y dolor. Los brotes estallaron como proyectiles y a su solo deseo destrozaron uno a uno todos los cuerpos enemigos, la sangre le salpicó, corrió pisando carne y órganos pero no le importó.

Solo quería una cosa y no era sus vidas, no tan rápido al menos…

"Solo bastó un momento y has perfeccionado el Mangekyo y Mokuton…Obito…ahora comprendo a la perfección porque Madara te escogió."

El último grito que dio fue acompañado con los chillidos agónicos de sus enemigos y la sangre lloviendo y su sonrisa demente escondida tras la protección de Tobi.

¿Dónde estoy?

¿Qué lugar es este?

"Prométeme que protegerás a Rin…"

"Lo prometo…"

"¿Qué…p-piensas hacer?"

"Utilizaré el Kyūbi encerrado en tu cuerpo y lo utilizaré para destruir Konoha"

"El Hokage se ha sacrificado, él y su mujer sellaron al Kyūbi en su hijo y murieron. Ya todo acabó, Obito"

¿Qué lugar es este?

Obito miró la masa informe de madera llena de los cadáveres de sus enemigos, la sangre goteando el suelo…

—Ya veo…—murmuró tranquilamente —…estoy en el INFIERNO…

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—Es suficiente, puedes dejar los juegos mentales —la voz de Obito no trasmitía nada, su mirada era incluso más vacía que su voz —. He venido por voluntad propia para escuchar lo que tienes que decir…prometiste un mundo de ensueño, un mundo sin guerras, sin muertes…dime como haré eso, Madara, dime como construir ese mundo de ensueños.

Madara le miró fijamente.

— ¿Alguien te vio?

—Nadie —respondió Zetsu —, cuando Kakashi llegó estaba como loco, dispuesto a matar a todos pero ya no había nada que hacer, Obito masacró a cualquiera que lo vio, sin embargo no hizo nada contra los ninjas de Konoha.

— ¿Sientes algún tipo de sentimiento por tu amigo y tus compañeros?

—No me interesan —dijo Obito —. Van a morir de igual forma y cuando creemos ese mundo Kakashi estará ahí con Rin y Minato-sensei…y Kushina-san…todos estarán ahí, nadie morirá…todo será como antes…no importa a quién más debo matar, en ese mundo todos estarán vivos para siempre…ahora dime como construirlo…

Obito había llegado a una conclusión simple y única.

En ese mundo de ensueño podía reparar todos los errores cometidos, ya no podía hacer retroceder el tiempo y si podía crear ese mundo de ensueño entonces todo se repararía, todo volvería a su normalidad, a su lugar.

—Es suficiente, al fin podrás retribuir lo que hice por ti.

Obito parpadeó de forma inexpresiva.

Madara era un iluso si creía que lo reviviría para ver ese mundo.

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.

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—Deformé Akatsuki, Kakashi mató a Rin, yo maté a sensei y a Kushina-san cuando ataqué Konoha, Naruto se convirtió una paria y el clan Uchiha fue acusado por lo que hice…—Obito miró con parsimonia hacia arriba mientras el sol se hundía en el horizonte —…así que planearon un golpe de estado ¿eh? Este mundo es una miseria, mientras más rápido comencemos Ojo de Luna será mejor.

— ¿Por qué estamos aquí? —Preguntó Zetsu con cierta reticencia — Aun falta para el golpe de estado.

—Shisui quería pararlo ¿eh? —siguió diciendo Obito ignorándolo, ya no necesitaba de Tobi para nada, podía moverse con tranquilidad y fuerza. Madara estaba muerto y Nagato hacía lo que él ordenaba. Todo iba como debía —. Danzo sin embargo fue más rápido…—su sonrisa fue fría —, ya no hay nada que detenga el golpe de estado.

—Vamonos de aquí, si alguien te ve…

—Aun no, Shisui debe verme por última vez.

— ¿Shisui? ¿A qué te refieres?

Eres mi mejor amigo, el único al que puedo pedirle esto. Por favor protege la aldea y el honor de los Uchiha —el viento trajo la voz de su hermano y unos segundos después un cuerpo cayó desde el acantilado casi flotando hasta estrellarse contra al agua.

Escuchó el grito de Itachi lleno de dolor y supo que un nuevo Mangekyo había nacido.

Se levantó de su sitio y fue hacia donde Shisui flotaba en agonía.

Zetsu sintió inquietud, no le gustaba que Obito se acercara a la única persona que podía hacerle recordar quién había sido. Obito le ignoró de nuevo y se metió en el rio con la mitad de cuerpo sumergido avanzando con tranquilidad, como si tuviera todo el tiempo del mundo, con cada paso oía las risas de Rin, su dulce voz, recordaba sus ojos, con cada paso le venía a la mente Kakashi y su molesta presencia y luego su rostro devastado mientras le veía morir y sostenía el cuerpo de Rin, a cada paso recordaba a su sensei, a sus padres, a su hermano…

Cuando lo alcanzó Shisui respiraba entrecortadamente, el ceño de Obito se frunció al ver sus las lágrimas de sangre sobre sus mejillas, no tenía ojos.

Danzo…

Le sostuvo con cuidado y lo arrastró hacia la orilla en silencio.

Shisui giró débilmente la cabeza de un lado a otro.

— ¿I-Itachi? No…n-no…d-debes…

—No soy Itachi, enano —Obito se retiró la máscara a pesar de que sabía que Shisui ya no podía verlo.

Shisui se sobresaltó apenas.

—Obi…to… ¿nii-san? —la voz baja y débil desaparecía pero Shisui se repuso y la felicidad apagó la sorpresa —…viniste…sabía que…

La mirada de Obito era inexpresiva.

—Sí —contestó y a pesar de todo, su voz fue gentil mientras sostenía la mano de su hermano moribundo —. Estoy aquí…

—Lo…sa…sabía…—susurró y a pesar del dolor que sentía sonrió, una sonrisa total y completamente feliz e inocente —...sabía que…v...vendrías…sabía que…iríamos juntos…papá y mamá…

Un musculo tiró del rostro de Obito. Sus padres serían los primeros en morir en sus manos tal como Itachi tenía planeado matar primero a la mujer que amaba.

—Shhh, no hables más —ordenó.

Shisui rio.

—Estoy muriendo…quisi…era…po…poder verte…jejejeje…pero m-mis ojos…

—No estás muriendo —lo contradijo revolviéndole el cabello como cuando eran críos —, solo vas a dormir. Duerme, Shisui, cuando abras los ojos estaremos en nuestro mundo perfecto.

Eso parecía ser todo lo que Shisui necesitaba, su sonrisa quedó grabada en sus labios, respiró con dificultad una vez, dos veces, tres veces…y luego se quedó quieto.

Estaba muerto.

Obito miró a su hermano pequeño en sus brazos y alzó la mirada sintiendo como Zetsu le miraba con recelo.

—Sé quién soy —no le miró, su voz fue tétrica —. Y no me gusta que me manipulen, estoy haciendo estoy porque quiero, porque puedo, no me irrites, Zetsu, no eres irremplazable.

—Obito…

—Ahora iré por Danzo.

— ¿Por qué? —exigió.

—Los ojos de Shisui me pertenecen, es mi derecho —dijo Obito soltando el cuerpo de su hermano, lo recogería después de la masacre, no quería, necesitaba ni le convenía que alguien pusiese sus manos sobre ese cuerpo tan poderoso —. Voy a arrancárselos del rostro aunque tenga que arrancarles los ojos a todos sus perros — y podía hacerlo.

—No es el momento para atacar Konoha, solo levantarás sospechas antes de tiempo. Además el trato con Itachi…—intentó razonar antes de qué una mirada de Obito le silenciara. Zetsu se quedó paralizado ante eso, Obito se había convertido en alguien tan aterrador como Madara, muerto en vida, lleno de desesperanza, amargura, odio, culpabilidad y todo lo malo que existía.

—Muy bien —dijo tras unos segundos deliberándolo. No le convenía tener a Itachi en su contra tan rápido —. Por el momento ocupémonos de Nagato.

Miró a Shisui una vez más y dejó caer sobre su cuerpo una nota.

"No puedo caminar la ruta más tiempo

Estoy cansado de mis deberes

No hay futuro para los Uchiha, ni para mí"

Mientras se iba se preguntó exactamente si esas palabras que había escrito eran por su hermano, por él, Itachi o Sasuke.

Luego llegó a la conclusión de que no importaba, si era solo por uno o por los cuatro al mismo tiempo, cuando llegara el momento el mundo entero sentiría el odio de ellos, la herencia que cargaban por si mismos o por otros.

Ya nada importaba.

Nada.

.


Hi!

Ahora se preguntan porque hago esto.

Bueno, en primer lugar ya es hora de que arregle bien el orden de los capítulos que se vio afectado por el adelanto que puse en el capítulo 12, así que ahora finalmente ya todos son capítulos a excepción de los que dicen especiales. ¿Habrá más especiales? Sí, cada uno dedicaba a escenas pérdidas o alguna situación especial que precise explicar pero que no puede aparecer en la historia.

La otra razón por la que escribí esto es porque necesitaba dar una explicación a ustedes de como salí del asunto de Obito/Tobi y todo reuniendo y uniendo finalmente mi versión y la del manga. Espero que hayan entendido, esta versión que escribí es la que se asocia a como Obito se transformó en Tobi en el la línea argumental que cree antes de que Kishimoto revelara la verdad.

Cada pequeña acción tiene una diferente reacción, al elegir Madara en esta versión quitarle su ojo hizo que la desconfianza de Obito fuera más fuerte, y por lo tanto la violencia y la ira que nació en él con las acciones y la manipulación fue más dura y oscura, por eso decidió seguir con todo lleno de rencor y culpa. Al final y al cabo ya realizando todo lo que realizó la única esperanza que tenía de repararlo era en un mundo nuevo.

Espero os haya gustado, aunque sea un poquito, si no pueden ignorarlo, estoy empezando a armar el bosquejo del siguiente capítulo, estoy subiendo este especial ahora porque tengo un viaje y volveré en unos días para ponerme de lleno para una sustentación que tengo pronto. No sé cuándo suba el próximo capítulo pero intentaré que sea pronto.

Por otro lado, quizá no sea de su agrado y lo siento, pero me niego rotundamente a subir otro capítulo hasta que no se quite el PLAGIO que subió VALENTINAHYUGA EN WATTPAD, no recuerdo haber recibido algún tipo de pedido y menos otorgar permiso para que lo hiciera. Si NO LO QUITA, no subo nada. Lo lamento.

*Según lo que contó Madara…o bueno Obito cuando se hacía pasar por Madara, Izuna y Madara despertaron sus Mangekyo con entrenamiento, no dudo que el dolor y la impotencia que debieron sentir durante esa época dura ayudara, pero después de ver el flash back de Hashirama dudo que Madara amara a otra persona aparte de su hermano con tanta fuerza e Izuna todavía vivía cuando despertó el Mangekyo. Creo que tomando a eso Shisui en la línea normal despertó el Mangekyo también de esa forma, el dolor y la impotencia de la guerra y sus sentimientos de protección…de alguna forma veo reflejados a Madara e Izuna en Obito y Shisui en este fic en el que los he hecho pasar por hermanos. En la línea temporal del pasado Obito despertó su Mangekyo a base de dolor, entrenamiento e impotencia, sin necesidad de ver morir a Rin aun, pero el despertar fue un tanto…primitivo, y solo una vez que vio a Rin muerta pudo completar a la perfección su dojutsu.

*Por lo que pude entender Obito no tenía intención alguna de revivir realmente a Madara, solo fue porque Kabuto tenía poder sobre eso que se resignó pero tengo la sensación de que si no hubiese sido por él ni se habría molestado en devolverle la vida a Madara.

Eso es todo.

Gracias por leer.

Besos, Bella.