Disclaimer: Los personajes son propiedad de Stephenie Meyer, sólo la trama es mía.


Epílogo

7 años después…

-¿Estás seguro de que le gustará el vestido? –le preguntó Alice a Jasper por enésima vez, haciendo que él rodara los ojos ante su insistencia.

-Nessie sólo tiene tres años, no creo que importe demasiado si le gusta o no nuestro regalo.

-¡Pero cómo dices eso! ¡Claro que importa, Jazz! –protestó ella, deteniéndose en medio de la calle. – Nessie tiene que adquirir mi sentido de la moda, si no, mal le irá. Y no lo digo por nada, sólo que ya sabes que a Bella no le interesan demasiado esas cosas…

A veces, cuando la veía tan emocionada con la niña, se decía a sí mismo que era porque se había dado cuenta de que ella jamás podría tener una suya propia. Pero aquello era algo irremediable, y por eso no le daba demasiadas vueltas al tema. Sólo esperaba que Alice pensara igual que él.

-De acuerdo, tienes razón –acabó dando su brazo a torcer sólo para no tener que escuchar los sermones de Alice sobre lo importante que era la moda y la ropa para una mujer. O para una niña de tres años. –Pero deja de pararte, que sino no llegaremos nunca –le pidió, observándola con el ceño fruncido, resoplando cuando la vio ponerse en marcha de nuevo.

-¿Pero tú crees que le gustará el vestido? –insistió ella otra vez, preocupada.

-Sí que le gustará. Es más, le encantará, como todos los que le compras –le siguió la corriente mirándola de reojo, esperando que dejara pasar el tema.

Alice lo observó y acto seguido comenzó a reírse, dándole vueltas a la bolsa que llevaba en la mano.

-Mira que eres zalamero, Jazz. Sólo me dices eso para que me calle –apuntó ella con una sonrisita divertida, propinándole un suave codazo en las costillas.

-Lo digo para que seas feliz y para que dejes de preocuparte. Parece mentira que aún no sepas que a Nessie le encanta todo lo que le regalas.

Alice rodó los ojos sin dejar de sonreír, y se detuvo en cuanto llegaron a la puerta de la casa de su primo y de su familia. Tocaron al timbre y esperaron hasta que Bella les abrió la puerta, llevando en brazos a la protagonista de la fiesta, que sonrió ampliamente cuando vio quién acababa de llegar.

-¡Pero mira a quién tenemos aquí! –casi gritó Alice, cogiendo a la niña en brazos, sin saludar siquiera a la madre. La llenó de besos y entró en la casa como si fuera la suya propia, dejando a Bella y a Jasper en el recibidor, que la observaron con los ojos abiertos de par en par.

-Creo que me he vuelto invisible de repente –farfulló Bella con una sonrisa incrédula.

-Hoy está muy efusiva, así que no te sorprenda si no le presta atención a nadie más que a tu hija –intentó consolarla Jasper después de haberle dado un abrazo cariñoso.

-Bueno, se lo permito sólo porque es el cumpleaños de Nessie.

Ambos se dirigieron entre risas al salón de la casa, donde se encontraban también Edward, Emmett y Rosalie. Jasper los saludó a todos con abrazos y con algún manotazo dedicado a Emmett, y después buscó con la mirada a Alice, que había desaparecido.

-Está en el jardín con Nessie –le explicó Rosalie con una risita.

Un par de años después de que Alice comenzara su vida como vampiro, Rosalie decidió que ella también quería serlo sólo para poder pasar el resto de la eternidad con Emmett. Habían tardado, pero al final ambos se habían confesado lo que sentían, y al darse cuenta de que el sentimiento era mutuo, ella había aceptado la conversión. Había mantenido largas charlas con Alice sobre el tema de la transformación, pero finalmente decidió que también quería ser un vampiro. Y así llevaba cinco años, disfrutando ya de su segunda luna de miel con Emmett.

Jasper salió al patio y se encontró a su esposa sentada en la hierba, terminando de colocarle a Nessie el vestido que le había comprado por su cumpleaños.

-¿Qué te parece? –le preguntó mostrándole a la niña, que alzó los brazos con una amplia sonrisa para que Jasper la cogiera.

Él le devolvió la sonrisa y la levantó en brazos, dándole un beso en la mejilla.

-Está muy guapa.

-¿Ves? Yo tenía razón. Y además, le encanta el vestido.

Jasper rodó los ojos y le hizo cosquillas a Nessie, que se removió inquieta entre sus brazos para que dejara de hacérselas.

Ellos dos también se habían casado cuatro años atrás, pero una sola vez, y por el momento, no tenían intención de volver a hacerlo. Para ellos, con una vez era más que suficiente. La ceremonia había sido muy, muy sencilla, sin lujos ni ostentaciones, y sólo habían acudido los Cullen, Emmett, Rosalie y Bella. No invitaron a nadie más porque todas las personas a las que necesitaban ya estaban con ellos.

Ladearon la cabeza al mismo tiempo cuando vieron a Edward salir al jardín.

-Han venido mis padres –anunció, frunciendo el ceño cuando vio a su hija con un vestido que no conocía. – ¿Y ese vestido? –preguntó, extrañado.

-Cosa de tu prima –se excusó Jasper, dejando a Nessie en el suelo, que correteó hasta que estuvo al lado de su padre para que éste la cogiera en brazos.

-¡Es nuestro regalo! –le explicó Alice, feliz, entrando en la casa.

-No cambiará nunca, ¿verdad? –le preguntó Edward a Jasper, que la imitaron. El segundo negó lentamente con la cabeza mientras esbozaba una sonrisita, dejándole claro a su amigo que jamás iba a hacerlo. En cuanto llegaron al salón, se encontraron a Esme y a Carlisle saludándolos a todos con un abrazo, e hicieron lo mismo con Jasper cuando se acercó a ellos. Después, se tomaron su tiempo en mimar y apachurrar a su primera nieta, que se dejó hacer entre risas.

Jasper se acercó a Alice, que se encontraba sentada en el sofá charlando animadamente con Rosalie, y la rodeó con un brazo.

-Hay que ver la de tonterías que hacen los humanos cuando tienen a un niño delante –le comentó a su esposa al oído con una risita.

-Mira quién habla, al que se le cae la baba cada vez que ve a Nessie –lo pinchó ella, recordándole la emoción y la felicidad que le dio cuando conoció a la niña. Jasper no estaba demasiado acostumbrado a los bebés, y cuando vio a Nessie por primera vez, sufrió una revelación. Se encariñó rápidamente con ella, al igual que Alice, que no había dejado de visitarla ni un solo día desde que nació justamente tres años atrás. –Aún recuerdo las caras imposibles que le hacías para que se riera cuando sólo tenía un mes.

-Bueno, tú no te quedas atrás, ¿eh? –se la devolvió, pellizcándole cariñosamente la mejilla, y ella le respondió sacándole la lengua.

Ambos se quedaron sentados en el sofá, observando animadamente cómo todos los asistentes a la fiesta de Nessie le entregaban sus regalos. Emmett y Rosalie le regalaron una pila de cuentos para que leyera y un osito de peluche para que jugara, y Esme y Carlisle le regalaron una casita de muñecas de color rosa y dos pares de zapatos que combinaban a la perfección con el vestido que Alice le había dado.

Jasper recordó en ese instante el momento en el que los tíos de Alice la vieron por primera vez desde de su conversión. Fue dos semanas después de que ellos se reencontraran, y aquel encuentro resultó ser una sorpresa para todos. Habían temido que no la aceptaran o que a Esme le diera un infarto por la impresión, pero no ocurrió nada de eso. Se lo tomaron de la mejor forma posible, como si nada hubiera cambiado. Como si Alice continuara siendo humana. Esme no se lo pensó dos veces cuando abrazó a su sobrina, importándole bien poco lo que hubiese cambiado en ella, y Carlisle no tardó en seguirla. Lo que sí fue difícil fue convencerles de que Alice ya no envejecería más y que jamás moriría. Era lógico que no lo comprendieran, pero tampoco le dieron importancia al tema. Lo único que les importaba era que estuviera bien, y Jasper los admiró por eso. Se alegró enormemente cuando no recibió ningún tipo de reproche por su parte. Él se tomó su tiempo en explicarles la situación por la que habían pasado, pero tanto Esme como Carlisle no se dejaron convencer de nada más que no fuese que Jasper la había salvado de alguna forma u otra. Así que no insistió más.

El grito agudo que profirió Alice sacó a Jasper de su ensoñación, y provocó que la observara con rapidez, preocupado.

-¿Qué pasa? –le preguntó, tomándola de la mano cuando la vio abrir los ojos de par en par.

-¡Nessie acaba de ensuciarse el vestido de chocolate! –volvió a gritar con desesperación, poniéndose en pie para limpiar el estropicio que acababa de hacer la niña con su ropa y con sus manos.

Bella se limitó a observar con diversión sus inútiles intentos por quitarle el chocolate del vestido, y Alice la fulminó con la mirada sin dejar de frotar, pero no pudo hacer nada más que reírse cuando Nessie le embadurnó la mejilla derecha con chocolate.

-Bueno, pues ya estamos casi todos manchados –dijo Alice entre risas mientras se quitaba los trozos de pastel de la cara. Volvió a sentarse junto a Jasper, y antes de que éste pudiera abrir la boca para reírse de ella y de sus intentos frustrados, le pasó la mano manchada de chocolate y nata por el rostro.

-¡Oye! –se quejó él, intentando apartar la mano de Alice de su cara, pero fue inútil. Jasper también terminó lleno de chocolate hasta las orejas, casi.

-¿Hemos venido a una fiesta de cumpleaños o a una guerra de comida? Porque si es así… –amenazó Emmett, levantándose y arremangándose la camisa lentamente, observando a Rosalie detenidamente.

-Ni se te ocurra –le advirtió ella, fulminándolo con la mirada, y antes de que Emmett pudiera mover siquiera un solo músculo, Nessie comenzó a arrojar trozos de pastel por todo el salón.

Los asistentes a la fiesta se apartaron de la niña antes de que los manchara a todos, pero fue inevitable, pues los trozos de la tarta volaron por toda la estancia, manchando incluso las paredes. Edward fue el único que se movió para coger a Nessie en brazos antes de que siguiera jugueteando con el pastel, así que también fue el que salió más mal parado. Su cabello quedó todo lleno de chocolate y de nata porque su hija le colocó ambas manos embadurnadas sobre la cabeza.

-Qué pena… –se lamentó Alice saliendo de detrás de Jasper, pues había usado a su marido como escudo para que no le llegara ningún trozo de tarta a ella. –Ni siquiera hemos podido cantarle el Cumpleaños feliz a Nessie…

Todos la observaron con mala cara, intentando explicarle en silencio que aquel comentario sobraba en ese momento.

-Lo siento mucho, chicos, pero nosotros nos vamos ya. Creo que tardaremos un buen rato en quitarnos todo el chocolate del pelo y de la ropa –se disculpó Rosalie de repente, mostrándoles amargamente a sus amigas su cabello lleno de nata. Emmett, en cambio, lo único que se había manchado había sido la camisa.

-¿No quieres limpiarte aquí? Si quieres, puedo dejarte algo de ropa –se ofreció amablemente Bella.

-No, gracias. Será mejor que nos marchemos ya. Además, me parece que la anfitriona de la fiesta ya se ha cansado de hacer travesuras –apuntó ella con una sonrisa divertida, señalando a Nessie que se acababa de quedar dormida sobre el hombro de su padre.

-Es cierto. Nosotros también nos vamos ya –les siguieron Esme y Carlisle, que antes de marcharse le dieron un beso cariñoso a su nieta, y después a todos los demás.

-¿Y vosotros qué hacéis? –les preguntó Edward a Jasper y a Alice.

-Nos marchamos también. No creo que Alice aguante demasiado con la ropa y el cabello embadurnado de chocolate –bromeó Jasper, recibiendo una mirada fulminante por parte de su esposa.

-Sí, yo voy a bañar a este monstruito travieso –les dijo Bella antes de darles un abrazo a los dos y de llevarse a la niña escaleras arriba para meterla en la bañera.

Jasper y Alice salieron de la casa sin prisa, aunque una vez se encontraron fuera de ella, echaron a correr en dirección a la que había sido su residencia desde los últimos siete años: la cabaña que se encontraba sobre las montañas de Forks. Nada más llegar, Alice subió las escaleras y se metió en la ducha para quitarse todo el chocolate que llevaba encima. Jasper hizo lo mismo después de que ella terminara de usar el cuarto de baño, y cuando acabó de ducharse, se encontró a su esposa sentada en la cama sin hacer nada.

-¿Qué pasa? –le preguntó preocupado, terminando de secarse el cabello con la toalla.

-Nada, sólo estaba pensando –respondió Alice con una amplia sonrisa. –Ha sido una tarde agradable, ¿verdad?

-Bueno, no contaba con volver a casa lleno de tarta de chocolate –apuntó con diversión, sentándose a su lado.

-Yo tampoco. Pero es que Nessie es adorable.

-Sí, muy traviesa, pero adorable –concordó con su esposa, sabiendo lo que en el fondo estaba pensando. A pesar de los años, todavía seguían manteniendo aquella especie de conexión mental que les permitía conocer todos y cada uno de los pensamientos del otro. Jasper supuso que aquello se debía al vínculo de sangre que tenían desde que él la convirtió. –Eso es lo que te falta, ¿verdad? –no pudo evitar preguntarle, al darse cuenta de que Alice no volvía a hablar.

-¿A qué te refieres? –inquirió ella extrañada, mirándolo sin comprender.

-Sé que eres feliz conmigo, pero también sé que te falta algo. Y estoy seguro de que ese algo es un hijo.

Alice parpadeó seguidamente, sorprendida.

-No es así, Jazz. Sí que me gustaría tener un hijo, pero cuando desperté siendo un vampiro, me convencí a mí misma de que eso jamás sería posible.

-Pero cuando ves a Nessie siento que…a veces desearías… –no supo cómo continuar la frase.

-Sí, sé a qué te refieres. Me encanta estar con Nessie, y a veces me gustaría poder tener un hijo para que jugara con ella, pero no creo que sea positivo pensar en algo que no podrá ser.

-Pero no quiero que estés triste por eso.

Ella sonrió, se levantó y se sentó sobre él para poder abrazarlo.

-No lo estoy –afirmó dándole un beso cariñoso en la nariz. –Puede que a veces lo parezca, y supongo que es normal, porque a todas las mujeres se nos despierta tarde o temprano el instinto maternal, pero te aseguro que no voy a deprimirme por este tema –Jasper asintió sin estar todavía demasiado convencido. –Ahora no te pongas triste tú –le pidió ella con el ceño fruncido, y él negó con la cabeza, dedicándole una sonrisa.

-No, no es eso. Es sólo que me gustaría poder hacerte completamente feliz –le explicó sintiéndose algo mal.

-Pero si ya lo haces. Además, yo nunca te he pedido nada más porque no lo he necesitado.

-Ya, pero a mí me gustaría poder dártelo.

Alice resopló e intentó por todos los medios hacer que entrara en razón, así que lo empujó hasta que estuvo tumbado en la cama, y cuando lo consiguió, se situó sobre él.

-Ya me lo has dado todo, ¿entiendes? –esperó hasta que Jasper asintió lentamente. –Y sí que es cierto que me encantaría tener un hijo contigo, pero no se puede, y por mucho que le demos vueltas al tema, no va a ser posible. Así que deja de sentirte mal por eso –casi le ordenó firmemente.

Jasper volvió a asentir, más convencido que antes.

-Además, con tenerte a ti tengo más que suficiente –le aseguró dándole un beso en los labios.

-¿Seguro?

-Claro que sí. ¿Acaso te he demostrado alguna vez lo contrario?

Él negó lentamente con la cabeza y sonrió, feliz de que sus suposiciones no fueran tan acertadas como había pensado. Era cierto que Alice quería ser madre, pero el no poder serlo tampoco era algo que la destrozara. Simplemente se había convencido de que jamás podría tener ningún bebé. De todas formas, tenían a Nessie, y por el momento, ambos eran felices con ella.

Alice terminó de tumbarse sobre el cuerpo de su marido y le dio un beso en el cuello.

-Mientras te quedes conmigo para siempre, todo estará bien –le dijo bajito, acariciándole ausentemente la mejilla con su mano.

Él ladeó la cabeza hasta que pudo mirarla directamente.

-Entonces, todo estará bien –le aseguró justo antes de acortar la poca distancia que los separaba para poder besarla, siendo consciente de que, desde siempre y para siempre, todo estaría bien.

Fin


No sabéis lo mucho que me entristece ponerle a fin a cada una de mis historias, pero es lo que hay... porque a todas nos gustan los finales, ¿no? Y más si son felices, como éste ;)

Y como digo siempre que termino de subir una historia, os agradezco enormemente que la hayáis leído, que la hayáis comentado (o no) y que la hayáis disfrutado :)

Y tal y como os dije en el capítulo anterior, no me voy para mucho tiempo, porque me falta poquito para terminar mi nueva historia (puede que no tan poquito, en realidad, pero intentaré terminarla rapidito ;D) y espero que estéis aquí para darme vuestra opinión sobre ella.

¡Hasta pronto!

XoXo