No se dejen engañar! Este FF es 10000% LuNa :D

Disclaimer: One Piece no me pertenece y el mundo debería estar agradecido por ello LOL (?)

Advertencia: Spoilers del manga! Cosas inventadas, muchas, muchas cosas inventadas! Y una escena picaresca~

Híjole! Están leyendo el manga? Me ha cambiado mucho de mis planes con este FF porque quería seguir como la misma historia de Oda pero al carajo! Sigo con lo planeado pero añadiendo detalles del manga!

(Atrasado) Feliz día del amor 3 sea cual sea el que poseen :D

Y recuerden ER = Ejército Revolucionario

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Desolación

.*~*.

"Entonces una figura cubierta por una gruesa gabardina negra se acercó velozmente hacia el mugiwara e hizo estremecer su voz en medio de todo aquel alboroto.

-ROOM!-

Y un campo de fuerza de desplegó atrapando solo a Luffy y a Trafalgar antes de que por todo el lugar se escuchara el sonido de la inminente explosión."

La batalla en los barcos se había vuelto un todos contra todos, no se sabía quiénes eran aliados y quienes eran enemigos, varios hirieron incluso a sus propios camaradas sin saberlo. Se habría convertido en una masacre de no ser por el potente estruendo que había llamado la atención, haciendo que todos dejaran de pelear para volverse al origen del mismo.

Zoro conocía a la perfección el sonido de aquella explosión, pues había vivido en carne propia algunas de las detonaciones. Pero esta vez había algo diferente, sonaba amortiguado. Tan rápido como pudo corrió, casi voló a donde sabía que estaba Luffy. Tsk No podía dejarlo solo ni un solo segundo.

Algunos revolucionarios interpretaron su gesto como un signo de retirada y cuando Ivankov gritó la orden comenzaron a volver a sus barcos…o a lo que quedaba de ellos, ya que la explosión había destruido casi por completo uno de ellos, tenían que reorganizarse rápidamente para aprovechar el despiste de la marina y de aquel otro barco de velas amarillas.

El peliverde llegó al lugar de la explosión donde no le sorprendió encontrarse a Luffy manchado de sangre pero al parecer completo. Lo que en verdad la sorprendió fue encontrarse a Trafalgar Law en el mismo estado y a una Nami en shock. Armó rápidamente el puzle en un su mente y le encontró sentido. Pero no era momento para reencuentros, simplemente tomó al mugiwara y al doctor de la muerte, levantándolos a ambos como costales para luego decirle a la pelinaranja.

-Vamos tras el mismo objetivo, somos aliados. Vamos al otro barco, tenemos que escapar de aquí-

Ella tan astuta como siempre fue, hizo a un lado su conmoción y lo siguió sin pensarlo dos veces.

Zoro corría rápidamente con la adrenalina latiéndole tan fuerte en las venas que ni siquiera se dio cuenta de que la unión con su pierna artificial comenzaba a sangrar alarmantemente. Todo se movía tan rápido que ni siquiera tuvo tiempo de perderse, pues de uno de los barcos vio brotar unas gigantescas manos fleur. Cuando menos se dieron cuenta estaban ya en el barco menos dañado de los revolucionarios.

-Hola Nami, tiempo sin verte- le dijo la arqueóloga –supongo que los demás también están aquí-

La navegante no correspondió al saludo pero si calló en cuenta de que los otros se preocuparían si ella y Law no regresaban al barco, sin embarga Robin se adelantó a sus pensamientos.

-Ya avisé a los demás a donde nos dirigimos, descansa y cura tus heridas, los revolucionarios se harán cargo de Luffy y Trafalgar- le dijo con su impasible tono de siempre, mientras se alejaba de allí con una mano en la cabeza tratando de contener la sangre que le salía por una herida.

Nami la miró marcharse y luego observó el horizonte donde cada vez se hacía más y más pequeño el G-12. ¿Habrían logrado rescatar a Bonney? ¿Qué querrían los revolucionarios con ella? Sentía que se habían metido en un lío aun más gordo y además… el volver a ver a sus nakamas la había dejado sin saber que pensar y que sentir… una punzada de dolor la distrajo y se llevó una mano al abdomen donde tenía un corte causado por alguna espada, además de algunos moretes que ya comenzaban a tomar color. Miró a su alrededor y mientras algunos revolucionarios ayudaban a sus compañeros a curarse, con sus habilidades de ladrona, logró sustraer unas vendas y algo de alcohol. Ya le pediría a Chopper que la revisara cuando llegaran a... cuando llegaran a donde sea que iban.

.*~*.

No sabía decir en qué momento se había dormido ni tampoco quien le había puesto una manta encima pero el sol ya estaba en lo alto cuando se despertó, había pasado más de un día desde el rescate de Bonney, se paró rápidamente haciendo que se mareara un poco al hacerlo. Cuando se estabilizó corrió por el barco buscando alguna pista sobre Bonney.

Había recorrido ya la mitad del barco cuando decidió buscar en el comedor, el cual estaba lleno de espectadores alrededor de una mesa. En el centro había una inmensa cantidad de platos, lo primero que le vino a la mente fue… Él. Pero entonces escuchó la voz de una mujer exigiendo más comida. Se abrió paso entre los espectadores y contempló a una malherida Jewelry Bonney aún en bata devorando cualquier cosa que le pusieran en un plato mientras bebía licor de un barril.

Le dieron ganas de reír. Pensar que aquella comelona muchacha había causado tantos problemas y ahora estaba muy quitada de la pena acabándose las reservas de todos. Al parecer todo había valido la pena. ¿Pero dónde estaba Law? Recordó que estaba malherido después de la explosión de Luffy… ¿Qué demonios había sido eso?

Y tal como había entrado, salió sigilosamente del lugar topándose con Zoro a la salida. Se miraron unos instantes sin decirse nada, Nami fue la primer en moverse y darse la media vuelta para marcharse. Pero Zoro le gritó antes de que se fuera.

-Él ha preguntado por ti-

Nami sintió un calor en el estómago, pero sus convicciones eran más fuertes, así que siguió caminando por el barco hasta dar con un camarote vacío. Tomó una manta de una repisa y se acomodó en una de las hamacas que había allí.

Prefería dormir. Para no pensar… para no sentir.

.*~*.

Llevaban 18 días navegando en altamar sin detenerse por provisiones, las cuales ya comenzaban a escasear a un nivel alarmante. Todos le echaban la culpa a Bonney pero ella hacía caso omiso y se encerraba en el camarote donde se recuperaba Law. Nami había intentado visitarlo pero siempre que iba a llamar a la puerta se detenía primero a escuchar, algunas veces eran estruendosas risas, otras veces escuchó llantos e incluso gemidos, por lo que había desistido.

El resto del día se la pasaba vagando por el barco, buscando algo de valor, mapas de rutas secretas, logs, objetos desconocidos… los tomaba "prestados" y luego los dejaba olvidados en cualquier lugar. También se escondía para escuchar conversaciones ajenas y por ello sabía que solo les faltaba un día de viaje hacía su destino, la base secreta del Ejército Revolucionario.

.-.

La llegada a Baltigo fue un poco extraña, la habían hecho separarse de los demás y fue llevada a una pequeña construcción dónde ya esperaban sus nakamas y los piratas Heart. Un revolucionario de mala pinta, lleno de cicatrices y con un brazo lleno de tatuajes comenzó a hacerles preguntas de todo tipo, sin embargo Robin lo llamó, habló un poco con él y los dejaron avanzar dentro de la ciudad revolucionaria.
Llegaron hasta el edificio más alto de la cuidad, los condujeron a un pequeño salón dejándolos momentáneamente solos.

Nami aprovechó para contar a sus nakamas que Bonney estaba a salvo y recuperándose al igual que Law, todos se alegaron de saberlo ya que los revolucionarios no les daban muchos detalles por si alguien interceptaba los den den mushi. Todo aquello era demasiado extraño, todos compartían las inquietudes de Nami pero sobre todo temían por cuál sería su nuevo rol, temían que Law se aliara con el ER y tuvieran que salir a misiones en otras islas. Los mugiwara ya no querían navegar más, incluso rogaban por regresar a Dressrosa dónde al menos tenían una falsa tranquilidad. Aquel lugar lleno de extraños personajes y la cercanía de sus nakamas "perdidos" los ponía de nervios. Sobre todo a Usopp quién temía que le desmintieran todos sus logros frente a Baby 5.

-Usopp deja de estarte preocupando por estupideces- lo regañó la navegante- eso es lo que menos importa en este momento-

Él la miró receloso –que tú te hallas vuelto una amargada no quiere decir que todos lo seamos- dijo más para sí mismo.

-¿Qué dijiste de Nami-swan narizón de mierda?- gritó Sanji enfurecido por el insulto a su bella damisela.

-Yohohohohoho pelea! –Rió el esqueleto- esto merece un canto de guerra-

-¿Pelea? –preguntó Baby 5 –¡Usopp me necesita! –

-Lo siento- se disculpó Beppo

-Ejem, lamento interrumpirlos – dijo un miembro del ER vestido con la mitad de su ropa de un color y la mitad de otro –El líder me ordenó conducirlos a la sala mayor de reuniones estratégicas. Síganme por favor-

Los Heart siguieron al peculiar sujeto fuera de la sala y luego por unas escaleras de caracol que conducían a diversos e intrincados pasillos laterales. Todo el edificio parecía un laberinto, cualquier novato podría perderé fácilmente.

-Oi- le susurró Nami a Usopp- ¿Qué crees que sea eso de "la sala mayor de reuniones estratégicas"?

-No lo sé -le respondió el narizón- pero un nombre tan largo nunca puede ser algo bueno-

Nami reprimió una risa al darse cuenta que su guía había parado frente a una puerta. Esperó hasta que todo el grupo estuviera en torno a ella para abrirla y anunciarlos a los miembros del ER que ya se encontraban dentro. Nami alcanzó a distinguir alrededor de 20 personas sentadas a lo largo de una mesa rectangular, entre ellos, Bonney y Law, el último aún cubierto de vendajes y un poco paliducho.

-Los piratas Heart ya están aquí-

-Perfecto –dijo un hombre pelinegro sentado en la cabecera, quién los miró fijamente. –Mi nombre es Monkey D. Dragon, líder del Ejército Revolucionario. Por favor tomen asiento-

Nami se quedó atónita. Él era el padre de…. de él. Fue entonces cuando su vista periférica capto la mirada del sombrero de paja mientras esta se sentaba al lado de un hombre, si es que se le puede llamar así, de enorme cabeza y peculiar afro morado. Mientras Dragon intercambiaba unas breves palabras con el revolucionario que los guió hasta la sala, Nami lo observó detenidamente. Físicamente se parecían bastante, pero la forma en que se movían era totalmente diferente, también su postura, su porte sobrio a pesar de su aspecto rebelde y el tatuaje de su rostro.

-Bien- habló Dragon una vez que todos habían ocupado sus asientos –Se preguntarán el motivo por el que convoqué a esta junta –la mayoría asintieron –Bueno, el motivo es nada menos que esta señorita- dijo mirando directamente a Bonney.

-¿Quién? ¿Yo?- masculló simulando una falsa sorpresa –Yo pensé que me habían traído por la comida-

-Bonney….- la regañó Law con una media sonrisa

-Así es señorita Jewelry Bonney-dijo Dragon calmadamente- ¿O debería decir, Wolf D. Bonney?- La pelirosa se puso tensa en su asiento y lo miró frunciendo el ceño.

-¿Cómo es que él…?-preguntó Law sorprendido. Los Heart no comprendían nada y miraban intermitentemente a Law y Bonney, y al líder de ER.

-¿Qué es lo que pretendes Dragon?- vociferó la ojiviolácea.

-Primero que nada, le recomiendo que se calme y reconsidere su situación, el hacer una pelean en medio de una sala de reuniones rodeada por mis hombres no parece la mejor de las ideas- inquirió Dragon mientras jugaba distraídamente con sus pulgares. Bonney se sentó nerviosa. Dragon no la había amenazado, simplemente le mostró la obviedad de la situación. Nami también se sintió incómoda y más aún cuando el pequeño Chopper quien se encontraba a su derecha le susurro.

-las paredes tienen algo de Kairoseki-

Definitivamente estaban en desventaja. Su mente inmediatamente comenzó a planear una ruta de escape, pero sus pensamientos fueron interrumpidos por la voz de Dragon que había vuelto a hablar.

-Veo que han comprendido la situación y efectivamente sabemos qué es usted señorita Wolf, así que ¿Por qué no se lo explica al resto de los presentes? –

Bonney se reclinó en su asiento, tomó aire y luego comenzó a hablar.

-Mi nombre es Wolf D. Bonney, tengo 1453 años y soy una habitante del país perdido al cual ustedes llaman Raftel.-

-¿Raftel?-pensó Nami. – ¿Cómo que país perdido? Espera… ¿Tiene 1453 años? Además ella es una D.! - Desvió la mirada hacia los presentes y se sorprendió al ver que Zoro y el pelinegro tenían los mismos rostros atónitos de sus nakamas, mientras que Robin se mostraba tan impasible como siempre.

-Mi país natal fue destruido hace más de 800 años por el Gobierno Mundial, en el siglo vacío.- continuó hablando- Desde antes de esta guerra nosotros ya sabíamos que era inevitable que algún día, un país quisiera apoderarse de nuestros conocimientos, por lo que desarrollamos una escritura codificada cuya enseñanza solo fue designada a algunos. Guardamos nuestros conocimientos y nuestro propósito en este mundo en los poneygraphs y los dispersamos por el Grand Line con un orden específico. Cuando la unión de los 25 países atacó, yo ya lo había visto venir, mi propósito era fungir de oráculo y guiar a mi pueblo para evitar la extinción. Sin embargo el enemigo nos tomo por sorpresa y fui capturada. –Dijo bajando la mirada- por mi culpa solo quedan poco vestigio de nuestra existencia, si tan solo yo… -la voz de Bonney e quebró y bajo la mirada, todo aguardaron en un silencio sepulcral hasta que volvió a hablar –casi todos los conocimientos de mi pueblo se perdieron cuando los "shamanes" de un rey de la alianza experimentaron conmigo. Aún poseo cierto recuerdos pero no lo suficientes como para saber el por qué estoy aquí… o siquiera saber qué es lo que debo hacer, solo soy un ser inútil ridículamente inmortal. –susurró con tristeza finalmente.

El silencio se apoderó del lugar, nadie estaba muy seguro de qué es lo que se debía decir en una situación así.

-Confírmeme mis sospechas señorita Wolf- dijo al fin Dragon- ¿Esa inmortalidad es producto de una fruta del diablo?-

Bonney lo miró con una sonrisa casi burlona. –No, no lo es-

¿Podemos entonces confirmar que usted posee los poderes de la arma ancestral Cronos?- habló Robin esta vez, cuyo brillo e interés por la respuesta era más que evidente. Tras una breve pausa Bonney respondió.

-Sí, así es. Poseo el poder de Cronos y aunque no estoy muy segura de cuál sea su propósito, he aprendido a manipularla para que crean que solo se trata de una fruta del diablo un poco peculiar.-

-Pero los líderes actuales del Gobierno Mundial la reconocieron. Por eso quisieron capturarla- dijo la arqueóloga más confirmando que preguntando. Bonney solo asintió. –Bien esto nos da a entender que no nos está diciendo toda la verdad, ¿cierto? ¿Qué es lo que en verdad quería el gobierno con usted?-

Bonney se mordió nerviosamente el labio. Law se levantó de su asiento.

-Es suficiente- dijo el doctor, pero Bonney lo jaló de la camisa para que se volviera a sentar.

-Se los diré, pero después de eso me dejarán ir-finalizó seriamente. La tensión en la sala era tal que podría haberse cortado con un cuchillo. Nami comenzó a encajar las piezas y no le gustó nada lo que estaba descubriendo, esto definitivamente iba más allá de su antigua meta de navegar por todo el mundo y encontrar el One Piece, y aunque ese sueño "ya no existiera" no podía dejar de pensar…

¿En qué demonios nos hemos metido?

Mientras los revolucionarios parecían hablarse con la mirada hasta que finalmente uno de ellos dijo –Pues a mí me parece un trato justo, no lo crees Dragon?-

El mencionado volvió a juntar sus dedos en ese ademán tan particular que tenía. –Me parece un trato justo, pero… -añadió- las preguntas que debes contestar serán dos-

Bonney hizo una mueca, pero su instinto le decía que por alguna razón, la segunda sería más importante que la primera.

-Está bien-aceptó finalmente. Tomo un respiro y se dispuso a aclarar lo primero-Los líderes principales de los Tenryuubitos que ustedes conocen ahora, son los mismos que destruyeron mi pueblo hace 800 años-

-¿Estás diciendo que los hiciste inmortales?- interrumpió Usopp quien luego avergonzado se agachó en su asiento.

-No, y es por ello que me necesitan. Cada cierto tiempo tengo que utilizar mi arma para rejuvenecerlos o morirán… aunque eso sería lo mejor que nos podría pasar –una triste media sonrisa se dibujó en su rostro – ¿Y bien? ¿Eso es todo? ¿Cuál es la otra pregunta?-

Dragon miró fugazmente a su hijo, algo que no pasó desapercibido por Nami.

-La siguiente pregunta te la hará Luffy- dijo este.

Todo se volvieron hacia el sombrero de paja quien miraba con el ceño fruncido y una mirada desafiante al líder revolucionario, pero él nunca bajó la mirada. Finalmente el mugiwara con la furia en los ojos se puso de pie dispuesto a marcharse, pero antes de que llegara a la puerta, fue Zoro quien le hizo la pregunta a la pelirosa.

-Oi, queremos saber que tanto daño causa usar un arma ancestral-

Bonney lo miró confundida, ¿A qué venía esa pregunta?

-Pues depende mucho del arma, todas son diferentes y tienen diferentes propósitos no sé a cual te… -

-Zeus- la interrumpió la arqueóloga.

Luffy quien hace unos segundos yacía congelado con una mano en el picaporte de la puerta, listo para marcharse, se giró lentamente. Él no quería preguntar nada porque sus ex-nakamas encajarían todas las piezas, sabrían que él poseía el arma, que perdía fácilmente el control de ella y que había sellado su destino. Sin embargo, quería escuchar lo que dijera aquella extraña mujer, luego se escaparía un rato, en lo que Law y su tripulación volvían de donde quiera que hubieran venido, así no tendría que encararlos, darles explicaciones o volver a decirles adiós.

Él no era un cobarde, pero tampoco iba a embaucarlos en una guerra que no les pertenecía.

La pelirosa había cerrado los ojos y tenía las manos en la cabeza, como si lo que estuviera recordando le produjera un terrible dolor de cabeza.

-Lo siento- dijo al fin –pero no recuerdo mucho de Zeus, era el arma más poderosa de mi pueblo… y a mí ni siquiera me dejaron saber qué era exactamente lo que hacía. Recuerdo que en ocasiones me llamaban para rejuvenecer a su guardián. Al final los guardianes morían en poco tiempo y solo conocí a una sola persona capaz de portarla pero acabó consumiéndose al poco tiempo. ¡Pobre de aquel desdichado que tenga el infortunio de poseerla…!-

Un portazo interrumpió la declaración. Después de esto, todos fueron mandados a diferentes pero contiguas habitaciones en la planta 7.

Mientras caminaban hacia sus cuartos por la escalera de caracol y Sanji conversaba un poco con aquel extravagante sujeto que insistía en llamarlo Candy-chan, Nami no podía dejar de pensar en todo lo que se había dicho en la sala, pero sobre todo en las reacciones de los allí presentes.

¿Qué significaban la actitud del que había sido su capitán? Estaba comenzando firmemente a creer que tenía una relación con Zeus pero…

-Oi Supah Nami, ¿nos estás prestando atención? –le dijo el cyborg quien junto con Brook se le habían puesto a la par.

-Lo siento, estaba distraída. ¿Qué era lo que decían?-

-Decía que quisiera saber si aún puedo usar el poder de Hades- le dijo Brook casi en un murmullo- Me gustaría saber si aquella señorita sabe más de mi arma… y de paso puedo preguntarle si me deja ver sus panties-

-No creo que eso le agrade mucho a Law, por el olor a hormonas que desprendían ambos no dudo que en este momento estén copu…-

-Sí, si, ya entendimos Chopper- lo interrumpió Usopp quien dejó por un momento a Baby 5 y se acercó a Nami –Oi, crees que tú sabes… em … ¿Tenga alguna relación con Zeus?-

-Sí, es lo mismo que estaba pensando… pero si es así…-

Ambos guardaron silencio. Lo último que había dicho la pelirosa no era precisamente alentador. Usopp dio un respingo asustando a Nami.

-Ya sé a quién podemos preguntarle…- dijo mientras casi sincronizados iban dejando que los demás se adelantaran para poder separarse del grupo.

-¿A quién?-preguntó la gata ladrona.

-Zoro-

.*~*.

-¿Estás segura que es aquí?- le preguntó por enésima vez Usopp

-Ya te dije que sí, y a la próxima que me preguntes añadiré 100,000 berries más a tu deuda!-

El tirador y la navegante se encontraban afuera de la habitación 408, dónde se supone que dormían Zoro y el ex-capitán. Sabían por lo que habían escuchado mientras recorrían la base, que Luffy no había sido visto desde que salió de la sala mayor de reuniones estratégicas, así que sabían que no se encontraría en la habitación. Llevaban casi 10 minutos frente a la puerta sin animarse a tocar. ¿Qué se supone que dirían?

"Hola Zoro, mucho tiempo sin vernos! ¿Te cambiaste de corte de cabello? ¿Qué tal el clima en Baltigo? Oe nos puedes decir qué relación tiene Luffy con Zeus?"

Por supuesto que no. ¿O sí?

Pero antes de que pudieran decidirse, la puerta de la habitación se abrió.

-Ya me hartaron con tanto cuchicheo, entren de una buena vez- les dijo el pirata. Ambos tomados por sorpresa atravesaron en silencio el umbral de la puerta. La habitación era sencilla, pero algo que desde el principio les llamó la atención fue el sombrero de paja que reposaba sobre un pequeño escritorio.

-Desde que nos fuimos no lo ha vuelto a usar- dijo Zoro intuyendo lo que estaban pensando. –Siéntense o algo, me da fatiga el verlos allí parados- refunfuñó al tiempo que le quitaba el corcho a una botella con los dientes, le daba un largo trago y se recostaba en una de las camas, dejando ver un poco de su pierna.

Los ojos de Nami fueron directamente hacia el brillo metálico que eta deprendía, sin consideración, fue directamente hacia él y le levantó un poco más la ropa.

-Oi ¿Qué crees que estás haciendo mujer?-le gruño el peliverde apartándola.

-Tu pierna… ya no está- atinó a decir la navegante

-Si ya lo sabía, gracias por recordármelo-

-Zoro… -intervino el tirador- ¿Qué fue lo que te pasó?- le preguntó preocupado con total sinceridad.

-Fue un accidente- respondió nervioso- yo… me descuidé y por eso salí lastimado, debí de haber sido más cuidadoso y… -

-Fue él ¿verdad?- se atrevió a decir la navegante consternada, no hacía falta aclarar a quién se referían. – ¡Contéstame!-

-Sí, fue él-dijo finalmente.

-¿Pero qué fue lo que sucedió?- preguntó Usopp

El ex-cazador de piratas le dio un último trago a su botella. Sabía que este día llegaría y tendría que volver a enfrentar a sus nakamas. No se arrepentía del no haberse alejado del hombre al que le juró lealtad eterna, pero la verdad era que se moría por acabar con aquellos estúpidos secretos y mentiras. Mil y un veces había discutido con Luffy al respecto pero él no quería escuchar, él quería confiar en que Dragon estaba en lo correcto cuando acordaron mantenerlo en secreto… pero al demonio con Dragon y su ejército. Él era un pirata después de todo.

-Luffy y yo estábamos entrenando, su dominio del arma no es muy bueno y cuando sufre emociones fuertes o ya está al límite del cansancio pierde el control de ella… ambos estábamos bastante fatigados-

Nami y Usopp intercambiaron una sola mirada con la que confirmaron sus sospechas.

-Entonces… el arma ancestral de Zeus…-comenzó el tirador

-Sí, Luffy la posee- confirmó Zoro

-Pero si él la tiene, entonces lo que dijo Bonney- comenzó a decir la navegante antes de levantarse y comenzar a dar vueltas por la habitación evitando la mirada de Zoro quién la miraba fijamente ante su reacción de preocupación.

Ese par era irremediable.

-¿Y cómo es que él se hizo de ella?- se atrevió a preguntar Usopp cortando el silencio.

Después de una breve pausa, el peliverde le contestó.

-Lo siento, pero eso tendrán que preguntárselo a él-

-De acuerdo… pero sigo sin entender por qué tuvieron que marcharse-

La navegante se volvió y miró fijamente a Zoro, esperando por fin la respuesta a todas sus noches de insomnio.

-Es complicado… por una parte Zeus es un arma totalmente destructiva y el que Luffy no la sepa usar muy bien no ayuda mucho. Él los quería proteger-

-Ese no es motivo suficiente y lo sabes- le dijo Nami

-Es verdad. No lo es. Pero nunca dije que fuera el único- respondió –Hay otros motivos pero no sé si yo debería… -

-Zoro –comenzó la navegante –todo este tiempo yo… necesito saberlo... Por favor- le suplicó con aquella mirada tortuosa que muchas veces había visto en su capitán.

-Está bien –cedió Zoro –Pero les advierto que yo tampoco sé mucho al respecto, Robin no es muy dada a compartir la información y aún no hemos hablado ahora que ha vuelto.

-Lo que sea, solo dilo- insistió Usopp

-El otro motivo por el que tuvimos que dejarlos, es por la madre de Luffy-

.*~*.

Esa noche Nami no podía dormir, después de todo lo que se habían enterado el remordimiento de haber juzgado mal a Luffy apareció en su conciencia, pero se obligaba a pensar que era lástima, no podía dejar atrás lo que se había jurado todos esos meses de no volver a sentir nada por él.

Decidió salir a tomar un poco de aire para aclarar su mente. Había demasiada información que procesar.

Después de su charla con Zoro, el tirador y la navegante habían vuelto a sus nuevas habitaciones sin ser casi vistos, pues en todo el lugar había un gran alboroto, todos estaban buscando al hijo de su líder revolucionario, el cual había aparecido en uno de los tejados antes del anochecer. El peliverde los acompañó con la excusa de que no conocía el séptimo piso, aunque ambos sabían a leguas que lo que quería era ver al cocinero. Esa noche probablemente los gritos de sus discusiones no los dejarían dormir, pero sorpresivamente solo duraron un par de horas pero tampoco parecía que el ex- cazarecompensas se hubiera marchado de nuevo a su habitación.

¿Entonces por qué estaba de nuevo frente a la habitación 408?

Se maldijo a sí misma y estaba a punto de dar la vuelta cuando el pelinegro abrió la puerta sin darle siquiera tiempo de pestañear.

-¿Nami? –

-Vamos! Una excusa! –Pensó -Ah… em me perdí y yo... regreso a mi habitación- balbuceó nerviosa

-No te creo- le dijo mirándola fijamente haciendo que se intimidara -sentí tu energía moverse directamente hasta aquí-

Nami se quedó sin palabras, pero definitivamente no se iba a quedar allí como si nada –como sea entonces me voy-

Una mano sujetó con firmeza su muñeca haciéndola entrar en la habitación. Nami se resistió enfurecida y azorada. Pero al sentir como la puerta se cerraba tras de sí e incluso escuchar como ponía el seguro de la misma le surgieron unas tremendas ganas de darle un puñetazo y noquearlo como en los viejos tiempos. Entonces él la miró a los ojos haciéndola recargarse contra la puerta mientras el recargaba ambas manos contra la misma, dejándola sin posibilidades de escapar y haciéndola respirar su aliento. Teniéndolo tan cerca, podía percibir el todavía fresco olor de la sangre y el antiséptico, así como el del vendaje recién cambiado. Se le veía algo pálido, a pesar de todo lo que parecía querer decirle con su mirada, sus ojos se veían apagados.

Hizo un ademán para apartarse de él, pero se lo impidió. En cambio tomó un mechón de su cabello y se lo llevó a la nariz olfateándolo.

-Aún hueles a mandarinas- le dijo

Nami no supo que responder ante eso. Estaba sumamente nerviosa y sentía que su voluntad flaqueaba. Pero aún estaba dolida, demasiado. Todo lo que había pasado había dejado una mella muy profunda en su corazón y dudaba que algún día lograra cerrarse por completo.

Pero al tenerlo allí frente a ella, como aquellas tantas noches en el Sunny, antes de que todos los eventos posteriores se precipitaran sobre ellos, antes de que ella decidiera ya no querer amarlo más.

Pero le era imposible.

Él pareció pesar lo mismo y poco a poco se fue inclinando hacia sus labios. En silencio, sin decir nada, juntó sus labios con los de ella y Nami se dejó llevar por completo, pasando las manos por su cuello y acercándolo más a él.

Ambos con los ojos cerrados se besaron hasta que les dolieron los labios, hasta que se dijeron sin palabras todo lo que no habían podido en casi un año.

Luffy sintió con una lágrima resbalaba por la mejilla de la navegante y sintió coraje. La besó más apasionadamente haciendo que ella ahogara un gemido en su boca, encendiéndolo por completo, despertando sensaciones que ya creía dormidas desde hace mucho.

La sensación y el calor de tenerla entre sus brazos hizo que sus manos que se encontraban en la cintura de la pelinaranja comenzaran a moverse por su cuerpo más allá de su espalda. Nami hizo el amago de alejarse pero él no la dejó.

Ya la había dejado ir muchas veces, pero hoy no sería una de esas.

Acercó aún más su cuerpo al de ella, haciéndola notar cuanto la deseaba, cuanto la había anhelado y cuanto la necesitaba ahora.

Nami se sentía indefensa. Sus pensamientos se dividían en salir huyendo de ahí y en reclamar lo que era suyo. Pero se había prometido… bah! Al carajo con todo! Esta noche nadie la juzgaría, después de todo era una noche sin luna.

Así que se dejó arrastrar por todos esos sentimientos reprimidos mientras le acariciaba el pecho y la espalda, besando las viejas y nuevas cicatrices de batalla, las cuales habían aumentado considerablemente en número. Pero sobre todo cuando se deshizo de la playera qué él llevaba, alcanzó a divisar por su costado la tinta de un tatuaje, se giró por el costado de este para observarlo mejor y no pudo evitar sentir un nudo en la garganta cuando vio el tatuaje que se había hecho en la espalda.

La jolly roger de los Mugiwara.

La observó con detenimiento al ver que por toda la marca había cicatrices que incluso le quitaban color en algunas partes, haciendo que le diera un aspecto gastado. Luffy se giró e intentó volver a besarla al ver que sus ojos se humedecían, pero ella se alejó de él para quitarse el pijama que aún la cubría. Deslizó lenta pero ágilmente el holgado pantalón por sus sedosas piernas y entonces lo vio en su muslo derecho…el mugiwara se quedó boquiabierto, la miró a los ojos y la besó con más fuerza. La condujo a su cama con urgencia mientras le destrozaba el resto de su ropa interior. Sin aguantar un segundo más el estar desconectado de ella.

Se fundieron en uno solo con un gemido de placer, pero no dejaba de ser agridulce.

El reencuentro, el rencor, el anhelo, la pasión, el amor incierto y la desolación de no saber qué sucedería con ellos mañana. Todo ello estaba presente mientras sus cuerpos se movían bajo un antiguo compás casi olvidado y aún mientras alcanzaban el cielo, incluso cuando imparables volvieron a repetir la danza.

Simplemente no podían dejar de tocarse y de sentir ese nudo de angustia que solo lograba aflojarse con apasionados besos.

Fue hasta que el cansancio y el dolor de sus aún latentes heridas de batalla además del ardor de sus labios fue insoportable, cuando se obligaron a parar para dormir no sin antes seguir acariciándose un poco.

Nami como siempre, fue la primera en caer dormida mientras Luffy acariciaba su cabello y la curva de su cintura pasando por la cadera hasta llegar a su muslo derecho donde no pudo evitar volver a sonreír y a sentir amargura en la garganta.

Él sabía perfectamente que cuando despertara por la mañana, ella ya no estaría allí a su lado. Pero no le importó.

Acarició con cuidado la zona, como si creyera que la marca que ella portaba le fuera a quemar, pero se deshizo de ese absurdo pensamiento.

Después de todo, él llevaba tatuada la misma marca en la espalda.

.*~*.

Me encantó escribir esta última parte. Aunque aún no me animo a escribir un Lemmon LOL.

Y Luffy tatuado de la espalda… no lo pude resistir, he visto demaciados fanarts donde le ponen ese tatuaje y aah! Se me hace demasiado sensual xD

La historia va a su climax! Más cosas saldrán a la luz, espero no lo haya aburrido. Me intriga saber que creen que pase a partir de aquí…. Pero me intriga más que nadie me haya preguntado por el Usopp x Baby 5 D:!

En fin!

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QUEJAS, SUGERENCIAS FELICITACIONES, AMENAZAS DE MUERTE?

DEJEN REVIEWS :D