EMPOLLANDO


by: Harlett
#20

Por fin, un NejiSaku. O un intento de él.

Jitomatazos, abucheos, intento de linchamiento y amenazas con armas punzo cortantes. Al final del capitulo, por favor.

Nota/Disclaimer/Negación/Aviso/etc…: Naruto y Cía. NO me pertenecen, esto es por mero entretenimiento sin fines de lucro; de lo contrario: Saldría algo bueno de todo el caos que está haciendo Neji en el manga. Con que no mate a Sakura, no importa.


¡De esas cosas no se hablan en esta casa!

º º º

El clima era perfecto. Un día soleado, una brisa veraniega que te rozaba deliciosamente las mejillas y el tranquilizante silencio solo interrumpido por el fluir del agua en el estanque del jardín fuera del Dojo, las hojas meciéndose, dichosas en las ramas del árbol.

Nada parecía irrumpir tal estado de trance al que se había sumido cierto buen mozo en el Dojo, tras inmejorables condiciones hasta que…

– KONOHAMARU, ¡ERES UN IMBECIL! –

Se escucharon pasos, se abrían puertas y más maldiciones, uno que otro golpe seco junto con más exclamaciones y malas palabras. En fin, parecía que el Apocalipsis había llegado a la casa Hyuuga. Otra vez.

Una perfectamente delineada ceja de Neji se arrugo por un momento. '¿Ya es tan tarde?' se pregunto así mismo.

Vio de reojo la hora y en efecto. Se había metido tanto en su tarea que ni en cuenta que ya era tiempo de la comida. Usualmente a esa hora es cuando regresaban Konohamaru y Hanabi gritando improperios, esperando que sus miradas fueran puñales que le sacaran los ojos del otro.

– TE ODIO! – volvió a gritar Hanabi.

– VE Y DICELO A ALGUIEN QUIEN LE IMPORTE! – respondió rabioso Konohamaru.

Neji suspiró derrotado.

Mientras se tomaba su tiempo para salir del Dojo, pensaba que esto no implicaba más que otro reto más en su vida. Pocos como él podían encontrar oportunidades de superación ante las adversidades como a las que él se veía últimamente sometido: sabía que algún día podría alcanzar tal tipo de concentración que no sería siquiera ser interrumpido por los nefastos gritos que se pegaban su prima y el otro ninja, cada vez que regresaban a casa tras una misión.

– ¡No te soporto! –

– ¡Anda! ¡Que me estás leyendo la mente! Es lo mismo que pensaba de ti en este preciso momento! –

A decir verdad se sentía orgulloso por que había ya alcanzado cierto nivel de tolerancia a los gritos y al barullo que ellos dos causaban cada vez que estaban juntos.

– ¿Y ahora esos dos que les paso? –

Naruto apareció en el pasillo, también sin extrañarse por el escándalo y con gesto que acababa de despertarse de alguna siesta que había tomado por allí.

Neji frunció levemente el ceño. Si, también ya había aprendido a alcanzar cierto grado de aguante a la presencia de Naruto en su casa.

No es que no lo estimara como amigo ni lo apreciara como shinobi… pero solo que desde el rubio se había hecho novio de Hinata, se andaba por la mansión como si fuera su propio departamento derrochando buenos hábitos y particulares expresiones como siempre.

No iba a negar que le complacía sinceramente ver feliz a su prima y que el chico Kyuubi encontrara algo de felicidad tras su fatídica vida.

Es solo que no podían pedirle peras al olmo y aceptarlo tan abiertamente y de buena gana, sin encontrarle problemas.

Era cuestión de tiempo.

No es que pudiera acostumbrarse de la noche a la mañana que Naruto casi vivía con ellos cada vez que no estaba de misión y, también el hecho que no cubriera la etiqueta de formalidad que la familia entera estaba acostumbrada. No podía negarse que Uzumaki sería una valiosa adición para el clan al tener ni más ni menos al salvador de la Villa y el ninja más querido y admirado por todo mundo pero… solo era un pequeño precio que pagar ante la efusividad que él poseía y la casa Hyuuga no estaba preparada a someterse.

Si, él venia a romper uno que otro esquema y no había quién le pusiera límite al parecer.

Neji había descubierto, recientemente, que su tío había desarrollado cierto paternalismo condescendiente y consentidor para con su hija mayor. Como si buscara redimir todos esos años en la que la hizo a un lado y la hizo sentir menos valiosa que un chicle masticado bajo una banca, lo que implicaba hacerse de la vista gorda de cada cosa que hacía o no hacía el chico blondo.

– ¡Estoy harta! ¡Harta de pagar por tus tonterías! – increpó dándose de golpes en la frente.

– Ay, por favor! Tu muy inocente, ¿no? – respondió el otro con los ojos entornados.

El castaño sacudió la cabeza. Él ya estaba acostumbrándose a Naruto, pero pedirle acostumbrarse tener bajo el mismo techo a Naruto Y a su discípulo No. 1: Konohamaru, ya era demasiado.

Algo que todo el mismo clan pensaba.

No es que también se menospreciara al nieto del Tercero. No. Ni que dejaran de pensar que el chico moreno fuera a seguir los mismos pasos honorables y heroicos de Naruto e incluso su particular su manera de ser. Tampoco.

Lo único que no se acostumbraban era que la única forma que Konohamaru tenía de mantener una conversación con Hanabi fuera a base de gritos. Y es que Konohamaru siempre tenía que discutir con Hanabi por cualquier estupidez. Y lo peor era que Hanabi le seguía la corriente y se rebajaba a su nivel.

Naruto era pasable y hasta ameno, a veces. Pero Konohamaru, no.

Y lo que no comprendía Neji ni todos los demás, es por que ellos siempre tenían que llevar su batalla campal a la casa Hyuuga.

Si bien era por que a ambos no les gustaba dejar sus asuntitos inconclusos o si era Konohamaru quién seguía a Hanabi por toda la villa para seguir peleando o era ella quién lo llevaba a su casa para continuar con el espectáculo.

Hanabi y el chico habían comenzado esta relación desde que a los profesores se les pego la gana de ponerlos en el mismo equipo. Hanabi era una chica prodigio a su corta edad y se le había hecho fácil a los profesores ponerla en un equipo ya formado para que se diera una idea de que le esperaba a futuro. Así que la pusieron en el mismo escuadrón de Konohamaru.

Cosa que no era buena.

Esos dos nunca se habían llevado bien desde un principio. Eran como agua y aceite. Aunque eso no era de preocupar, pues muy rara vez coincidían y aún más extraño que se hablarán estrictamente más de lo necesario.

Konohamaru era muy majadero y estúpido, era lo que decía Hanabi.

Y Hanabi era muy estirada y engreída, decía Konohamaru por su parte.

Y así se la habían pasado ya media vida y ya media Villa lo sabía. No es que uno fuera metiche pero los gritos que pegaban uno contra otro era para admirar sus sanos pulmones. Quizás ya se estaban quedando sordos y por eso cada vez se hablaban más fuerte para entenderse. Era una teoría.

Pero si era una cosa u otra, el otro gran problema era que terminaban llevándose a gente inocente entre las patas.

Ino ya le había dado una crisis una vez en su florería mientras atendía a la pareja y no terminaban por ponerse de acuerdo que flores debían de comprar para el festival de la escuela. Shikamaru casi incendiaba su juego de shogi por descuido al tratar de separarlos una vez. Lee se había espantado de la irreverente flama de la juventud que rodeaba a ese par mientras que Gai-sensei lloraba como magdalena por que una vez ambos jóvenes lo habían mandado por un tubo, ignorando sus consejos una vez que ellos estaban discutiendo. En cuanto a los profesores y demás capitanes, francamente se negaban a aceptar a ese par en sus equipos por que solo entorpecían las misiones.

Si, era malo. Muy malo. Y no había forma en como calmarlos.

–¿Qué pasa aquí? –

Solo situaciones desesperadas necesitan medidas desesperadas. El patriarca de la familia apareció en escena acompañado de Hinata y mal mirando a su hija menor y al indeseado invitado frecuente.

– ¡Ha sido culpa suya! – respondió ella sin siquiera reparar en saludar a su honorable padre.

– ¡¿Mía?! – respondió ofendido el aludido

– ¡Si! ¡Tuya! –

–¿Culpa de qué? – trato de intervenir Hiashi.

– ¡Ah, no! ¡A mi no me cargas el muertito!. –

– ¿Y a quién, si no tú? –

– Hanabi… – llamo su padre, en un vano intento de apaciguar la pelea.

– ¡Ja! Y tú la pobre víctima ¿verdad? –

– Hanabi… – hablo otra vez.

– ¡De tus estupideces, como siempre! –

– ¡Hanabi! – bramo el patriarca haciéndose respetar.

Ambos jóvenes voltearon a verlo al mismo tiempo como apenas dándose cuenta que tenían público.

– ¡¿Qué pasa?! – demando saber.

–¡Qué vamos a tener un hijo! – dijeron al unisonó como si se tratara de cualquier cosa.

Y entonces todos los presentes se quedaron en blanco.

Neji se quedo como piedra (lo cual no implicaba mucha diferencia), Naruto puso los ojos como platos, Hinata ahogo un gritito llevándose una mano al pecho y Hiashi se quedo lívido con un tic en su ojo.

– ¿Qué? – pregunto de forma pastosa y queda Hiashi, como si se estuviera atragantando con una bola de pelos y mirando recelosamente a su pequeña hija de apenas 14 añitos de edad.

– Que vamos a tener un bebé – repitió Hanabi con un poco más de paciencia, arqueando la ceja. Incluso Konohamaru se quedo a la expectativa ante la recelosa actitud de los presentes.

Como por arte de magia, sucedió que ambos reaccionaron ante el significado de sus palabras.

'Oh, mierda.'

– Oh, vaya – agrego solamente el martirizado padre. – Pensé que había escuchado mal… – fue lo único que agrego antes de caer como tronco viejo en el pasillo.

– ¡Otou-sama! –

– ¡Hiashi-sama! –

– ¡Konohamaru! ¡Mataste al viejo…! –

Hanabi y Konohamaru vieron el revuelo que se hizo en el pasillo. Voltearon a verse al mismo tiempo con la cara de sorpresa y entonces...

– Konohamaru ¡Es tu culpa! – lo acuso indignada.

– ¿Otra vez con lo mismo? – rezongo de mala gana.

Y la disputa comenzó nuevamente casi al mismo tiempo que se estaba pensando como se celebrarían los funerales del patriarca del clan. Pero ese era el menor de los problemas que Neji tendría que sufrir.

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Quejas, comentarios, sugerencias, traumas y criticas caben bien todas en un review.

Cuídense~