Aquí traigo un pequeño drabble dedicado a una de las pocas series que me han emocionado de esta manera.

Disclaimer: ni la historia ni los personajes me pertenecen; son todos de la mente privilegiada de Ei Itou.


—Por fin nosotras somos una. Somos tú, Meg.

Ángela está viviendo por su amor. Bueno, mirándolo bien, a eso no se le puede llamar vida, ya que los ecos del mundo cerrándose, rompiéndose en pedazos, se pueden oír cada vez más cerca; aunque eso a ella ya no le importa en lo más absoluto.

Al igual que Gilles de Rais, quien cumplió el anhelado deseo de ver a la persona por quien aunaría miles de almas y reduciría ciudades en cenizas, Juana de Arco —su salvadora, su guía hacia la luz—, ella puede cumplir el suyo. Estar con Meg, simplemente… permanecer a su lado por el resto de su eterna vida. Coger su mano, besar los labios que tanto desea, acariciar el cabello que se mezcla con el suyo y dejarse envolver por la oscuridad.

No sabe cuanto tiempo llevan abrazadas, no sabe si es de día o de noche —cosa que agradece mucho; no quiere saber cuanto tiempo le queda para estar con ella. Es más, ella siempre ha odiado todo lo que tenga que ver con el paso del tiempo, lo único que la ha ido separando poco a poco pero inexorablemente de Margaret Cross. Pero ahora, ni siquiera la más portentosa de las guerras puede separarlas. No irán ni al Cielo ni al Infierno, pero siempre se necesitarán la una a la otra; por eso siempre estarán juntas.

Y en el silencio sepulcral se pueden escuchar los latidos de un corazón, pero un par de risas resuenan en el infinito, inabarcable, vacío de la Nada.