Todo es propiedad de Motomi Kyousuke, a excepción de la trama del Drabble.


Hablando de cosas sencillas y elementales, que dos más dos es cuatro es un buen ejemplo. También lo es que la noche es oscura y en el día clarea. O que lo que respiramos es oxigeno. Así tal cual es como Leo ama a Yuiko. Y viceversa.

A ella le gusta pensar en como son de calidos los brazos de Leo y cuan lentos son sus besos.

Piensa en su sabor luego de escuchar bajito, muy bajito, un "Te quiero" junto a su oído (uno muy dulce, por cierto), después de bailar con algo de torpeza o de ver a Leo sonrojarse. Pero le es imposible pensar cuando unas manos fuertes y sigilosas envuelven desde atrás su cintura.

Cuando sus labios se encuentran a pocos centímetros todo queda en blanco.

Por eso, Yuiko solo recuerda el sabor, ni tan dulce ni tan amargo, de Leo. Ese tan especial y único como él mismo.

"Te quiero…".