Los personajes son de Stephenie Meyer, la historia original es de kyla713 y la traducción completamente nuestra


Anxiety

(Ansiedad)


En el curso de las previas veinticuatro horas, había soportado la más amplia gama de emociones que jamás había experimentado. De la euforia al miedo y confusión, desesperanza, pérdida, dolor, y finalmente, el alivio. Todo lo que nunca había esperado experimentar por algo que compartía con Bella.

No había absolutamente ninguna razón por la que no debí haber disfrutado con Riley la noche anterior. Era dulce y considerado, un perfecto caballero; justo como Alice había prometido. Aún así, tenía un gran defecto que no podía pasar por alto, sin importar cuánto lo intentara.

Él no era, y nunca podría ser, Edward. Él no provocaba las mismas emociones ni deseos en mí, y era frustrante.

Repetidamente me excusaba de la mesa para tratar de llamarlo o mandarle un mensaje. Su última respuesta después de que le dije acerca de la cita había sido tan fría y distante, nada que yo pudiera haber esperado o merecido o algo más. Mi simple 'no' no fue menos frío.

Continué tratando de asegurarme de que era lo mejor para los dos, que no había un futuro real en algo como lo que compartíamos. Pero sin él, mi corazón dolía y se sentía vacío. Sabía que lo había alejado y lastimado. Saber que lo había lastimado era peor. El tono de su último mensaje no dejaba duda —estaba enojado.

Eso se volvió más claro con cada mensaje que no respondía y cada llamada que iba directo al buzón de voz. Realmente había enredado las cosas, y, ¿por qué? ¿Porque tenía mi periodo? Esa era una razón jodidamente floja. Ese era Edward, debía entender.

Todo se reducía a una sola cosa. Tenía miedo.

Debajo de todo, la conexión y la necesidad que sentía por él me aterrorizaban. Un solo insignificante evento había traído a la luz todas mis inseguridades y reservas, casi arruinando todo. En ese momento de debilidad, había sido sacada del mundo de fantasía en el que me había permitido sumergirme—incluso aunque fuera por esas pocas horas por la noche, y esporádicos mensajes y llamadas durante el día. El mundo con Edward en él. Estaba tan asustada de que se terminara que lo había terminado yo misma.

Y lo lamenté toda la noche.

Alice estaba más que enojada por mi repetitivo acto de desaparición, y estaba bastante segura de que si incluso yo quisiera que Riley me llamara de nuevo, eso nunca pasaría. Apenas había hablado dos palabras con él toda la noche, y fueron 'hola' y 'adiós', nunca tratando de recomponerme del infierno que me había auto impuesto. Todo lo que quería hacer era ir a casa—estar Edward, explicarle.

Aún así, incluso aunque había convencido a Alice de que me llevara a casa, aún no había recibido ninguna respuesta de su parte. Traté de dormirme, incluso poniendo mi alarma una hora más temprano para que pudiera tener tiempo antes de clase para tratar de hablar con él, pero eso no me tranquilizó.

Toda la noche sentí las lágrimas deslizarse por mi cara y hasta la almohada. Lo extrañaba tanto, acostada ahí, pensando en todas las cosas que habían tenido lugar en esa cama sin que él estuviera físicamente. Nos solo los efectos que tenía él en mi cuerpo, si no también la manera en que podía hacerme sonreír y reír después de que había reprobado uno de mis exámenes, o cómo me levantaba el ánimo con algo tan símpele como cantarme cuando decía que extrañaba ir al karaoke. Él era mi hombre perfecto, si tan solo estuviera más cerca.

Eventualmente tome mi almohada, caminé hasta la sala, y me acurruqué sobre el sillón. Las lágrimas nunca cesaron, y me senté sin hacer nada mientras mi teléfono permanecía dormido en la mesita de café.

Mi alarma sonó a las seis, y a pesar de lo exhausta que estaba por estar despierta toda la noche, me levanté del sillón, corriendo a mi habitación para apagarla. Regresando rápidamente de nuevo a la sala, revise mi teléfono, tontamente esperando que hubiera algo ahí.

Mientras una nueva ronda de lágrimas comenzaba cuando no encontré nada. Tomando mi laptop, me senté en la cama y con expresión derrotada la encendí. Necesitaba hablar con él, incluso si eso significaba complete humillación.

Inmediatamente entré al sitio para ver en su perfil que no se había conectado desde la última vez que hablé con él, lo que en sí, era una pequeña consolación. No había regresado a buscar a alguien más la noche anterior.

Rápidamente le escribí un correo, mi último intento de contactarme con él antes de rendirme.

Edward,

Sé que probablemente estás realmente enojado conmigo en este momento, y no puedo culparte por no responder mis mensajes. Pero verdaderamente necesito hablar contigo, para explicarte. Estoy conectada justo ahora y no voy a ir a clase. Estoy muy cansada y distraída. Por favor.

Bella

Presioné enviar y esperé, arrastrándome a la cocina por una bebida energizante, demasiado exhausta para molestarme en hacer café. Además, si él no respondía en una hora o algo así, iba a tratar de dormir de nuevo.

Acabada de dar mi último sorbo cuando escuché la alarma de mi correo de mi laptop y me precipité a través de mi apartamento para llegar a ella.

Nada qué explicar. Espero que hayas tenido una buena noche y que haya valido la pena.

Sus palabras eran picantes y desalentadoras, pero aún estaba en contacto; era un comienzo. Y estaba más determinada a hablar con él ahora que antes, sin importar cuántos correos o mensajes o llamadas ignoradas tuviera que hacer.

Aunque, su siguiente respuesta, desgarra mi corazón y mi garganta se atasca con un sollozo contenido.

¿Plato de segunda mesa? ¿Realmente creía que era eso? me pregunté a mí misma y luego suspire fuertemente. ¿Qué razón le había dado para pensar otra cosa? Pero, ¿Cómo podía creer que eso era todo lo que él era para mí? ¿Realmente no sabía cómo me consumía, en mente y cuerpo?

Cuando finalmente vi su nombre iluminado en mi teléfono después de mi último mensaje, mi corazón brincó en mi garganta, pero lo respondí ansiosamente.

Podía escuchar la ira y el dolor contenidos en cada respuesta, aún a pesar de la tensión en nuestra conversación, una cosa estaba completamente clara. La definición de nuestra relación era tan incierta para él como lo era para mí. Aunque, lo que no había esperado, era su reacción a mi respuesta.

"Cálmate, Bella".

Nadie me ha visto nunca llorar, ni quiera mi propio padre, por no mencionar a un hombre que no conocía. Pro como con muchas otras cosas, al final, no podía negarle lo que quería, en el momento en el apareció en la pantalla, supe que tenía que ser completamente honesta con él.

Lo deseaba a él. No deseaba a nadie más, y eso me aterrorizaba hasta las entrañas. Pero el dolor que me golpeó ante la mención de dejarme ir completamente —y la rabia ante la idea de que los roles se cambiaran y otra mujer lo tocara— me espantaban aún más.

Sin embargo, lo reprimí todo al mismo tiempo. No podía dejarlo ir.

Así que, éramos 'amantes cibernéticos exclusivos'.

A pesar de su insistencia de que durmiera un poco, peleé tanto como pude hasta que me fue imposible seguir manteniendo mis ojos abiertos. Había estado despierta por más de veinticuatro horas, y llorando durante la mayor parte de las últimas ocho o nueve. Apenas lo escuché susurrar 'buenas noches' antes de que el sueño me venciera.

Y ahí estaba yo parada en la cocina, mi teléfono en el piso, dejándolo caer ante la sorpresa por su declaración.

"Porque me gustaría pasar Año Nuevo contigo en Nueva York".

Mi respiración salía en jadeos y mi mente nadaba en círculos. Nuevo año… en New York… con Edward.

"¿Bella?"

Su voz salía del teléfono que estaba a mis pies y me deslicé hacia abajo por las alacenas para recuperarlo, regresándolo a mi oreja.

"Te refieres a… ¿cara a cara?" pregunté agitadamente, mis manos temblando ligeramente.

Casi esperaba que se pusiera a la defensiva de nuevo como lo había hecho con la mención inicial de las webcams.

"Sí. Cara a cara".

Mi estómago dio una vuelta y mi corazón se agitó ante la fuerte certeza de su tono, pero todo se sentía muy rápido.

"Edward, nada amaría más que pasar Año Nuevo contigo", contesté, tragando fuertemente la emoción creciendo en mi garganta. "Pero no hay ninguna manera en que yo pudiera permitirme un boleto de avión con tan poco tiempo".

"¿Dije que tenías que pagar por él? Estoy invitándote, después de todo. Puedes considerarlo un regalo adelantado de Navidad", contestó y yo pude escuchar la sonrisa satisfecha en su voz.

"Nunca podría devolver algo como eso", reí entre dientes en voz baja, agitando mi cabeza.

"Por supuesto que puedes. Solo di sí y ven a New York", susurró al teléfono y sentí a mi cara arder en un sonrojo.

"Sí", respondí de todo corazón y sin reservaciones, mi sonrisa ensanchándose casi dolorosamente en mi cara. La idea de que realmente sería capaz de tocarlo y finalmente lo sentiría besándome mientras solo había podido imaginarlo me hacía imposible responder otra cosa. "¿Pero por qué New York?"

"Bueno, antes que nada, es un lugar neutral", respondió de manera casual y yo canturreé en acuerdo. Él tenía un punto ahí, un primer encuentro en el terreno del otro daría la ventaja de la comodidad sobre el que no estaba en su lugar."Pero también… obviamente nunca has ido a New York para Año Nuevo si estás preguntando eso".

"Acepto la culpa. Pero lo he visto por televisión, si eso cuenta", murmuré, causando que él estallara en risa, lo que había extrañado mucho.

"Ni siquiera se acerca, Bella", se rio entre dientes y empezó a contarme toda la diversión que New York ofrecía, y para el final de nuestra conversación, yo estaba incluso aún más ansiosa por ir.

Si era posible.

Por las siguientes dos semanas, traté de contener mi anticipación por ir New York cuando salía de mi apartamento, no queriendo decirle a nadie de mis planes. Ni siquiera traté de explicarle nada de eso a Alice, y mucho menos a mi padre, a quien vería en menos de veinticuatro horas.

Me tomó todo no temblar de la emoción, cuando revisé mi correo en medio de mi clase de Psicología, para encontrar mi itinerario de vuelo de Seattle a New York. El profesor me miró fijamente ante el grito agudo que no pude contener y deslicé mi teléfono en mi bolsillo, encogiéndome en mi asiento mientras toda la clase me volteaba a ver.

Lección aquí… nunca abrir un correo en Psicología.

Me apresuré a casa tanto como pude, ansiosa no solo por decirle que había recibido el correo de los boletos… si no porque había sido un largo par de semanas sin mi 'doc ojiverde'.

Además de que la Madre Naturaleza había hecho una visita inesperada, Edward había cambiado también su turno la semana con uno de los otros médicos para tener la semana después de Navidad libre. Así que todos nuestros planes durante la semana pasada habían sido por email, mensajes y las ocasionales —demasiado breves— llamadas.

Pero esa noche él estaba libre, y era mío.

Después de ducharme y ponerme un top simple y bragas, revisé la computadora para ver si ya se había conectado. Como no, me senté en la barra y me hice una cena rápida.

El microondas acaba de sonar cuando escuché la alarma de mi laptop, y me precipité hacia ella y sonreí por la notificación que decía que él estaba llamando.

"Hey, sexy", canturreé mientras aceptaba la llamada.

"Bien ahora, por el saludo", se rió entre dientes mientras dejaba salir un lento suspiro. "Ha sido una semana larga. Dudo verme sexy".

"Déjame ser el juez en eso", repliqué un momento después, su imagen apareciendo en mi pantalla e instantáneamente mi corazón comenzó a latir más rápidamente. Se veía cansado, pero aún era Edward, la cara que había querido ver toda la semana. "Tan sexy".

Rodó sus ojos y agitó su cabeza. "Lo que digas. Tu turno".

"Solo dame dos segundos. Voy por mi cena rápidamente". Dije, volteándome hacia el microondas.

"Por favor, Bella. He esperado toda la semana para verte", pidió, y me volteé para verlo recostarse en su silla con una expresión desgastada. "Y esta es nuestra última noche antes de New York".

Sonrío ligeramente, agachándome para abrir mi cámara. "Solo ignora el desastre de mi apartamento".

Supe el momento en que mi imagen apareció en su pantalla cuando vi la suave sonrisa levantar sus facciones. "Esa será la última cosa a la que le prestaré atención", dijo y reí ante su respuesta mientras me alejaba. "¿Siempre andas en tu apartamento así?"

"Solo cuando hay calientes doctores mirándome", sonreí sobre mi hombro y saqué mi cena del microondas.

"Oh, ¿es así? ¿Y qué tan seguido es eso?" preguntó, cruzando sus brazos sobre su pecho y tratando de suprimir su sonrisa —sin éxito, tenía que agregar.

Regresé a la barra y puse la caja al lado de la laptop. Pinchando el contenido con mi tenedor. "Bueno, he tenido un periodo de sequía. No he tenido ninguno ni un día en toda la semana", bromeé, mirándolo por el rabillo de mi ojo. "Pero hay uno, que me vuelve completamente loca. Él es realmente caliente, también. Me pone mojada y excitada el solo pensar en él".

"Hmmm, ¿debería estar celoso?" dio con una ceja levantada, pero su postura continuaba relajada.

"Mucho", guiñé y sonreí, agradecida de que estuviera de buen humor esta noche y jugara conmigo. "Solo sus palabras y el sonido de su voz pueden hacer que me corra más fuerte que cualquier otra vez en mi vida. Quizás ya me ha arruinado para cualquier otro hombre".

"Suena como un tipo afortunado", contestó, su voz ligeramente áspera captó mi atención mientras tomaba un bocado. Su mandíbula estaba tensa y sus ojos estaban oscuros… estaba excitado. "Qué mal que voy a tener que robarte lejos de él".

"No lo sé, él es una competencia bastante dura. También tiene esos increíbles dedos con los que fantaseo durante horas. Cómo se sentirían en mi cabello, por todo mi cuerpo… dentro de mí", gemí suavemente, envolviendo mis labios alrededor del trozo de pollo en mi tenedor y jalándolo suavemente. Cerré mis ojos e incliné mi cabeza hacia atrás mientras tragaba, suspirando alegremente antes de volver a mirarlo. "Y mirarlos envolverse alrededor de su increíble polla —es orgásmico".

"Joder", dejó salir, retorciéndose en su silla y su mano desapareciendo debajo de la pantalla. "Dios, he extraño tu boquita atrevida, bebé".

"Hey, ¿por qué tu cámara se apagó?" pregunté con el ceño fruncido mientras su imagen desaparecía de mi pantalla, pero él no contestó. Por un momento pensé que la conexión se había interrumpido, hasta que lo escuché decir mi nombre. "Edward, apagaste tu cámara".

"¿Pusiste el silencio o algo? No puedo escucharte", dijo, y revisé que todo estuviera bien.

"¿Puedes escucharme ahora?" pregunté, pero de nuevo no hubo respuesta, así que llevé mis manos a las teclas.

BellaNova: ¿Aún no puedes oírme?

"No, nada", replicó, y pasé mis dedos por mi cabello.

Mierda, gruñí internamente. Habíamos esperado toda la semana por esto, y nuestra última vez antes del día después de Navidad. Una larga semana más.

BellaNova: Tú cámara está apagada.

"No, aún está prendida, bebé", murmuró y dejó salir un gruñido de frustración, lo escuché reír suavemente entre dientes y yo entrecerré los ojos. "Y también la tuya. Eres sexy cuando estás enojada".

Manoteé frente a la cámara y escuché a su risa aumentar, puse mi cabello detrás de mi oreja y escribí de nuevo.

BellaNova: Déjame reiniciar, asno.

"No, ¡no!" exclamó inmediatamente y fruncí el ceño por confusión. "Tu dijiste que podías correrte con el sonido de su voz, ¿no?"

Gemí suavemente mientras el tono profundo regresaba a su voz, mordí mi labio ansiosamente. Era el tono posesivo el que me hacía sentirme atractiva y con las rodillas gelatinosas al mismo tiempo —algo que solo él podía lograr.

Simplemente asentí en respuesta.

"Te haré correrte diez veces más duro".

"Oh, santa mierda", gimoteé, agarrándome de la barra como soporte.

"No escribas, solo escucha. Siéntate en tu sofá", ordenó, usando una voz que nunca antes había escuchado. Era fuerte y dominante, y tan jodidamente excitante que inmediatamente obedecí.

Me senté en el sofá con mi laptop en la mesa frente a mí, jadeando en anticipación.

"Desnúdate para mí. Lentamente".

Tragué duro, cruzando mis brazos frente a mí y levantando mi top por encima de mi cabeza, escuchando su sutil gemido mientras revelaba mis pechos. Me despegué del cojín y comencé a deslizar mis bragas por mis caderas.

"Más lento".

La boca de mi estómago se tensó mientras él hablaba, alentizando mis movimientos mientras deslizaba mis pulgares a las finas tiras en los lados y las bajaba dolorosamente lento. Una vez en mis rodillas, las solté para que cayeran al piso.

"Abre tus piernas".

Moví mis piernas para obedecer y escuché la bragueta de sus pantalones. Mordí mi labio, viéndolo en mi mente como lo había visto tantas veces. Sus caderas levantándose para bajar sus vaqueros, dejando su erección a la vista. Su mano moviéndose para enroscar sus dedos alrededor de ella, y la tensión en su cara mientras lo hacía.

"Dios, puesto a que estás jodidamente mojada. Voltéate y arrodíllate en el sillón. Muéstrame".

Mi cuerpo entero esta temblando con la excitación que provocaba su profundo, ronco tono de voz y me volteé, arrodillándome e inclinándome hacia adelante en el respaldo del sofá.

"Jodidamente hermosa. Tócate para mí, Bella".

Descansé mi cabeza en un brazo mientras mi otra mano baja a mi abdomen, deslizando mis dedos índice y medio por mi clítoris. Gemí suavemente mientras lo pellizcaba gentilmente antes pasarlo entre mis dedos.

"Se siente bien?" preguntó y yo asentí, masajeando la piel entre mis dedos. "¿Sabes qué te harpía justo ahora? ¿por volverme así de loco?"

Cerré mis ojos y tragué duramente. Quizás lo había presionado demasiado, y después de todo lo que habíamos pasado las semanas anteriores, quizás no era la mejor manera de actuar. Pero aún había una fuerte excitación en su voz, estaba segura de ellos. Incluso si no podía verlo.

"Pon tus manos en el respaldo del sofá, no te toques de nuevo hasta que yo lo diga", ordenó y yo gimoteé en respuesta, agarrando el sillón del asiento fuertemente entre mis puños. "Sin quejas, Bella".

Agité mi cabeza y luego la dejé caer, exhalando fuertemente. El efecto que él estaba teniendo en mí era como nada que hubiera experimentado antes. Sonaba tan poderoso, tan demandante y absolutamente masculino. Y yo estaba disfrutando de ellos más de lo que hubiera esperado, excitada hasta el punto de agonía.

"Ahora, la primera cosa que haría sería enroscar ese bonito cabello en mis dedos y hacer que me miraras mientras provoco a tu clítoris con mi polla. Para que puedas sentir cuán duro estoy por ti, hasta que me ruegues que te folle, y entonces, haría que me dieras placer con una caliente boca tuya".

Mis ojos se apretaron cerrados y mis dedos apretaron el cojín más fuertemente. Mi respiración se estaba volviendo agitada e involuntarios gemidos se escapaban de mis labios. Estaba pulsando de deseo, dolor y desesperación por él.

"¿Quieres que te toque, Bella?" susurró burlonamente y yo asentí, mi espalda arqueándose en respuesta. "¿Justo ahí?"

Suspiré agitadamente, pasando mi lengua por mi seco, tembloroso labio.

"Creo que me gustaría empezar en otro lugar. Como con esos hermosos pechos".

Gemí suavemente y mis pezones se endurecieron instantáneamente ante sus palabras. Imaginar esos largos, ágiles dedos apretando mis pechos, trazando círculos alrededor de la sensible área, causándome gritar de placer mientras los pellizcaba.

"Tan firmes y perfectos", murmuró bajo su respiración, y podía decir por el sonido de su voz que estaba empezando a acercarse. "Tócate de nuevo y mírame. Llévate al borde de tu orgasmo y luego detente, justo como si yo estuviera ahí. Y no trates de engañarme, lo sabré. Conozco cada parpadeo de tus ojos, cada mueca de tu boca, cada movimiento de tu cuerpo cuando estás a punto de correrte".

Un estremecimiento pasó por mi cuerpo ante su brusco tono y también por su declaración. Suprimí una sonrisa y me volteé para mirarlo sobre mi hombro, moviendo mi mano entre mis piernas y gimiendo por el contacto.

"No me pruebes, Bella", gruñó profundamente, provocando que moviera mis dedos rápidamente sobre mi clítoris. Podía sentir la rápida construcción de mi orgasmo, pero traté de mantener mi cara relajada, necesitando mi liberación demasiado.

"Detente. Detente ahora", ordenó, pero yo estaba muy cerca, casi podía saborearlo. Mi pulso estaba golpeando en mis oídos, mi respiración salía en acelerados jadeos. "Lo digo en serio, ¡detente ahora!"

"¡Joder!" grité en frustración y caí de lado en el sofá. Acaba de probar la validez de su declaración, conocía mi cuerpo solo por vista, a pesar de mis esfuerzos por enmascarar mis respuestas. Y por eso era capaz de dejarme retorciéndome de necesidad.

"Quieres que te folle, ¿no?" preguntó y pude escuchar la sonrisa casi arrogante que tenía. "Muéstrame qué tanto lo quieres".

Mi cabeza cayó hacia atrás y cerré mis ojos, mordiendo mi labio duramente mientras subía mis piernas, descansando mis pies en el sillón y dejando que mis rodillas cayeran a los lados.

"Mué .me". rechinó a través de sus audiblemente apretados dientes y me estremecí ante el sonido, moviendo mi manos entre mis piernas y deslizando dos dedos en mi interior. "Empieza a moverlos".

Levanté mis ojos para mirar directamente hacia la cámara mientras comenzaban a moverse, y jadeé mientras mi pulgar se frotaba en círculos alrededor de mi clítoris. Mis caderas se movieron contra mi mano en respuesta y con mis ojos pedí mi liberación.

"Más fuerte. Estaría follándote más fuerte que eso. Estaré follándote más fuerte que eso", gruñó, pero su voz se tembló ligeramente, como lo hacía cuando su orgasmo estaba inminente.

En ese momento, con sus palabras repicando en mi cabeza, repentinamente se volvió real para mí. En solo siete cortos días, estaría realmente tocándolo, oliéndolo, sintiéndolo. Suspiré de alivio y comencé a embestir más fuerte y más profundamente, sabiendo que mi espera terminaría pronto. La boca de mi estómago estaba en fuego, los músculos en mis muslos se apretaban. Vamos, Edward. Por favor.

"¿Estás listas?" pregunté agitadamente y yo asentí rápidamente, balanceándome en el borde, necesitando solo ese último empujón para caer. "Córrete para mí, Bella".

"¡Jodida santa mierda!" grité mientras mi espalda se arqueaba profundamente con una final embestida de mis dedos y un giro de mi pulgar. Mi cuerpo temblaba violentamente mientras mi orgasmo me tomaba y mi pecho se movía con agitadas respiraciones mientras escuchaba su gemido unirse al mío.

Colapsé de lado en el sofá, tratando de calmar mi respiración. La habitación daba vueltas a mi alrededor y me sentí mareada, pero completamente satisfecha después de dos largas semanas lejos de él.

"Bebé, estás bien?" escuché la voz de Edward y supe que cara estaba fuera de la vista de la cámara, levanté un dedo, necesitando solo otro minuto para recuperarme.

Volteé mi cabeza hacia la mesa y sonreí mientras tu tono sonaba en mi teléfono. Rodando a mi costado, lo alcancé y lo llevé a mi oreja. "Oh, dios mío".

Rio entre dientes ante mi saludo. "¿Entonces te he ganado?"

Dejé salir una risa ante su broma y agité mi cabeza. "Creo que es seguro decir que no hay competencia. Y esto definitivamente se repetirá en New York. Con una diferencia".

"¿Cuál?" preguntó curiosamente.

Finalmente me senté y miré a la webcam. "La próxima vez no voy a regresarme".

x-x-x

Decirle a Edward buenas noches fue difícil, más que cualquier otra vez que tuviéramos que separarnos. Había pensado que sería más fácil, ya que lo vería en una semana, pero estaba equivocado.

La anticipación por la siguiente semana hizo que el tiempo den Forks por Navidad pasara lentamente, aunque recibí un mensaje de él cada noche con un sonriente beso. ¿Cursi? Definitivamente, pero nunca fallaba en hacerme sonreír. Y cuando me metí en la cama después de pasar todo el día de navidad con mis padres y amigos, releí su mensaje de unas horas antes.

Te veo mañana, bebé. Dulces sueños :* ~E

Besé a mi padre en la mejilla cuando me dejó en el aeropuerto temprano, la emoción llenándome mientras me apresuraba a entrar. Mi estómago revoloteaba con mariposas y de ansiedad mientras el avión iniciaba su descenso en el Aeropuerto Internacional JFK. Incluso con el relativamente corto periodo de anticipación, pareció como si le tomara una eternidad aterrizar. Y una vez que lo hizo, me sentí más nerviosa que en cualquier otra experiencia con él.

Lo peo que podría haber hecho él antes de esto era apagar la computadora y nunca regresar. Mi primera vez desnudándome para él no me había puesto tan nerviosa. No estaba tan emocionalmente involucrada como ahora. Y en menos de veinte minutos, él estaría parado justo frente a mí.

¿Qué iba a hacer yo, o decir o sentir? Todo había sido tan fácil por internet, pero ¿la conexión y la química sería la misma entre nosotros en persona? ¿O solo uno lo sentiría una vez que estuviéramos cara a cara?

Mientras el avión rodaba, mi corazón comenzó a palpitar más duro, mientras tomaba mi equipaje de mano contra mi pecho. Tomé una temblorosa respiración mientras el botón del cinturón se apagaba y el capitán anunciaba nuestra llegada, deslizando la correa de mi bolsa en mi hombro.

Cálmate, irá bien, Bella, me mantuve asegurándome mientras pasaba puerta de terminal tras puerta de terminal, acercándome a mi destino.

Moviéndome entre la multitud hasta reclamo de equipaje, mis ojos comenzaron a moverse ansiosamente alrededor de los grupos de personas reunidas a cada lado. Incluso me levanté en mis puntas para ver la más ligera pista de él, pero no lo encontré por ninguna parte.

Él tenía que estar ahí. No había razón por la que me mandaría un billete de avión solo para quedarme parada en medio de Nueva York. Traté de calmarme a mí misma, tratando de jalar respiraciones más profundas hasta mis pulmones.

Sin embargo, aun cuando entré en el reclamo de equipaje, me quedé allí perdida, incapaz de encontrarlo.

Justo mientras sentía a las lágrimas empezar a formarse, escuché una conmoción más allá del grupo de personas frente a mí.

"¡Bella!"

Alcé la vista ante el sonido de mi nombre, mis ojos buscando frenéticamente la fuente. La voz se escuchó más fuerte y lo encontré, finalmente moviéndose entre la multitud hacia mí.

Mi respiración se estremeció ligeramente mientras empezaba a avanzar tentativamente hacia él, aliviada solo de verlo. La webcam no había hecho nada para prepararme para la verdadera belleza del hombre en persona.

Era más alto de lo que esperaba, pero todo lo demás de él era absolutamente perfecto. El cabello con el que había soñado con pasar mis dedos entre él estaba en su estado usual, aunque ligeramente más despeinado. Deteniéndose a solo unos metros de mí para calmar su respiración, sus labios formaron una sonrisa.

"Bueno, hola", jadeó.

Al sonido de su voz, dejé caer mi bolsa donde estaba parada, avanzando dos pasos, inmediatamente perdiéndome entre sus brazos. Sonreí mientras su ligera barba se frotaba contra mi mejilla cuando me levantó del piso. Mis brazos se aferraban con fuerza alrededor de sus hombros mientras sus fuertes me abrazaban firmemente alrededor de la cintura.

Estaba en el cielo; inhalando su limpio y masculino olor al fin, sintiendo su respiración en mi cabello mientras mis labios besaban ligeramente la piel de su cuello.

"Dios, me alegra que finalmente estés aquí", murmuró y lentamente hizo su cabeza hacia atrás mirándome por un momento antes de finalmente presionar su labios contra los míos en un firme, pero gentil beso. Metí mis dedos entre su cabello, entremetí mis dedos en su cabello, sujetándolo contra mí y disfrutando este momento con el que había estado soñando por tanto tiempo. Él estaba ahí, en mis brazos, y sentí una lágrima de alivio bajar por mi mejilla. Descansando su frente contra la mía mientras nos separábamos, abrí mis ojos para encontrarlo mirándome, nunca perdiendo su agarre alrededor de mí. "Lamento llegar tarde".


No hace falta decir que la paria de la sociedad, posiblemente Sil, o mejor conocida como Silvana, tradujo este capi. Solo yo me tardo tanto… No tengo excusas, solo que tenía un bloqueo (sí, solo yo me bloqueo al traducir)… Llevo algo de prisa, así que si hay algún error, me disculpo

Y bueno, ya, yo no tengo nada que decir :D
Solo que deberían de pasar a leer Oficial Buenote, en el perfil de las Tweeties ;)

Hasta la próxima, pequeños saltamontes…

Dolce&Acide