Estaba muy segura de que no estaba arrepentida…

Pero sabía muy bien que esto era un pecado…y algo peligroso…

Uno mortal…un mortal pecado…

El haber seducido a un sacerdote…

Y saber que ese sacerdote era un vampiro…

Lo hacía aun más peligroso…

-¿Qué le pasa a mi Isabella?- Preguntó en un atractivo susurro, colocándose detrás de mí y tomándome de la cintura… ¿Por qué era tan difícil resistirse a él?

Intenté recolectar mis pensamientos y construir una frase coherente y efectiva.

-nada…nada en especial-le respondí, nos encontrábamos en su oficina, era una tarde de un frio invierno, yo era una reportera novata que se había mudado al poblado de Forks, y saben que…al principio odiaba este lugar. Ahora ya no.

Pero ya no era hora de cantar victoria, había descubierto cosas de él, que me asustaban y me atraían, además los chismes estaban volando. La nueva reportera que llego a Forks, tiene muchas reuniones con el sacerdote del pueblo, ¿ocultaran algo? Deje de pensar.

-esto está mal…y lo sabes muy bien… ¿Por qué haces esto?- me deshice de su abrazo y lo enfrente en la cara, ya era hora de que parara.

-¿El qué hago?- Preguntó inocentemente. Se acercó tomo mi rostro y mi labio inferior entre los suyos, cubriendo sus dientes y chupándolo con mucho cuidado. Cerré los ojos de puro placer.- ¿esto?

-mmmmh…- Negué moviendo mi cabeza. En eso se pasó a mi cuello y lamió en donde el cuello y el lóbulo de la oreja se encuentran, dio una mordida.

-¿O esto?- Ronroneó, se estaba poniendo la escena muy fogosa, tenia de nuevo sus manos en mi cintura, subiendo lentamente, me estaba provocando.

-Todo…- Dije poniendo una mano en su pecho para que se parara, pero antes de eso me dio una mordida donde tan solo grite de dolor.

Cerró los ojos y resignado, me miro a los ojos comprendiendo a lo que me refería.

-huyamos-exclamo acercándose mas a mí.

-no-le respondí poniéndome difícil.

-¿Por qué?-pregunto dulcemente.

-por…porque está mal y…y…es peli…peligroso-tartamudee, eran palabras muy difíciles de decir y comprender.

-bella, si lo sé…pero he pecado de mas… ¿no me has visto?-pregunto haciéndose el chistoso, con una sonrisa en su labios mostrando sus colmillos.

Aun no me había soltado, tuve que aclarar la mente. Sus ojos brillaban.

-no es una fácil…decisión-le respondí, mirando hacia el suelo con tristeza

-eres inmune a mis poderes… ¿Qué crees que logres?-me dio un beso con fiereza y mordió de nuevo mi labio inferior, metiendo sus frías manos debajo de mi blusa y acariciando mis costados con dulzura, solté un gemido.

-me encanta cuando haces ese sonido-murmuro besando mi cuello y dando pequeñas mordidas.

-huyamos-volvió a decir-dejemos las responsabilidades, a las demás personas, dejemos todo y empecemos una nueva vida-murmuro cuando sus manos llegaron a mi pecho y empezó a acariciarme, su boca aun en mi cuello.

-pues…yo…no se…dejar todo…seria…ah…ah…ah…Edward por favor…-exclame excitada, este hombre me iba a matar de tantas caricias. Había metido una mano debajo de mis bragas.

-¿Qué deseas, mi amor?-pregunto sensualmente.

Solo sentí sus colmillos incrustarse en mi cuello, solo olí sangre, de seguro mi sangre, solo sentí algo liquido, caliente y horrible pasar por mis venas. Solo quería morirme, solo quería apagar el fuego que me estaba consumiendo milímetro por milímetro, solo quería desaparecer, solo quería que esto se acabara…solo quería a Edward entre mis brazos, Solo quería volver a vivir.

Estaba muy segura de que no estaba arrepentida…

Pero sabía muy bien que esto era un pecado…y algo peligroso…

Uno mortal…un mortal pecado…

El haber seducido a un sacerdote…

Y saber que ese sacerdote era un vampiro…

Lo hacía aun más peligroso…

Ahora también estaba segura de que ya no era humana.

Y ahora tampoco estaba arrepentida…Ahora sabía muy bien que quería…