Escritora original: Bex–chan
Nombre original: Isolation
Traducción/adaptación: Sunset82

N/A: Canciones para este capítulo: Shearwater "I'm so glad" y Angus y Julia Stone:"The Devil's Tears". ¡Espero que les guste!

~.~

AISLAMIENTO

~.~

Capítulo 48: Después

.

El cuerpo de Lucius Malfoy fue descubierto el seis de mayo, justo cuatro días después de que Voldemort fuera derrotado por Harry Potter en lo que se ha dado a conocer como la Batalla de Hogwarts.

Los esfuerzos para reconstruir y restaurar Hogwarts a toda su belleza anterior había comenzado hace dos días después de la batalla, y el Profesor Slughorn había encontrado el cuerpo –o mejor dicho, parte de el —bajo una pared que se había caído en el patio.

Debajo del escombro estaba la pierna izquierda de Lucius, una parte de su torso, y su brazo con la Marca Tenebrosa. El resto no fue encontrado hasta el día siguiente, cuando dos Aurores tropezaron con el resto del cadáver de Lucius en la Mansión Malfoy.

Con un grupo selecto de Aurores leales y dignos de confianza, Shacklebolt y Ojo Loco habían restaurado un aparente orden legal para el Mundo Mágico. Este pequeño ministerio improvisado de no más de cincuentas personas estaba abordando lentamente el daño generalizado por el paisaje Británico y deteniendo a los Mortífagos que quedaban, encarcelándolos a la espera de juicio.

Shacklebolt había ordenado que nadie entrara a la Mansión Malfoy en caso de que Voldemort hubiera estado utilizando cualquier artefacto oscuro mientras vivió allí que pudiera lastimar a alguien que entrara en el recinto. Después de algunos días de examinar la Mansión y probar su seguridad con algunos hechizos de prueba, los Aurores habían sido enviados para registrar la propiedad y certificar que era segura.

Encontraron la otra parte de Lucius dentro de la Mansión. Más específicamente, dentro del dormitorio de Draco.

Utilizando el hechizo Prior Incantato, los Aurores confirmaron lo que ya habían sospechado. Lucius Malfoy había intentando Aparecerse desde Hogwarts a la Mansión y se había escindido fatalmente.

Shacklebolt le había informado a Draco en persona.

Draco había asentido una vez, con la mandíbula tensa, y dijo simplemente —Esta bien.

Por supuesto, la pregunta había cruzado por su mente: ¿Por qué diablos Lucius había intentado Aparecerse en su dormitorio? Probablemente nunca lo sabría, y se había obligado a él mismo a no torturarse con analizar todos los posibles escenarios.

Tal vez era mejor si no supiera. Hay un cierto nivel de libertad con la ignorancia.

Dos días después y todavía parecía seguir estoico mientras Andromeda arreglaba su corbata negra haciéndole un nudo perfecto alrededor del cuello con sus dedos hábiles. Ambos estaban en silencio; él no hizo comentarios sobre las uñas mordidas de su tía, y ella no comento sobre sus hombros tensos. Mirando por encima de su hombro, Draco vio como Teddy dormía sin hacer ruidos en su moisés, completamente en paz. La ignorancia es una bendición. Alisando su corbata y metiéndola detrás de los pliegues del saco de su traje, Andromeda suspiro y le ofreció una sonrisa débil.

—Ahí está —dijo ella. —Te ves muy elegante en ese traje.

—Eso espero. Siento que esto es lo único que he jodidamente usado durante la semana pasada. Tal vez tendría que dormir con esto puesto.

Era una exageración, por supuesto. En la semana desde la Batalla de Hogwarts, Draco había asistido a tres funerales; Remus y Tonks habían sido enterrados tres días después del evento, Ted había sido enterrado el día después de eso, y Theo había sido enterrado junto a él el día siguiente.

Cuatro personas, tres funerales.

Draco se enteró de la muerte de Lucius justo una hora después de que habían enterrado a Theo. Cuando recordó ese día, era todo una llovizna borrosa, ropa negra, y unos ojos marrones preocupados. Los ojos de Granger.

Y, por supuesto, este traje negro.

Su madre le había comprado ese traje en quinto año, justo después de que Lucius había sido arrestado. Lo había usado hace casi un año atrás, cuando dejo entrar a los Mortífagos a Hogwarts y como consecuencia se vio obligado a ocultarse con Snape. Era el único traje que tenía en su posesión que había tenido antes de esa noche. Con la excepción de la noche en la que los Mortífagos invadieron Hogwarts, Draco sólo había usado el traje para otra ocasión antes de la Batalla de Hogwarts: dos años antes en el juicio de Lucius.

Había una ironía en alguna parte, pero a él no le importo lo suficiente para darse cuenta de ello.

En ese momento el traje le había quedado demasiado grande, pero ahora le quedaba perfectamente, lo que le hacía molestarlo más.

Así que, hoy iba a ser su cuarto funeral, y vería un quinto cadáver que sería sumergido en la tierra como una semilla muerta sin propósito. El cadáver de Lucius. Realmente una semilla sin sentido.

—¿Cómo te sientes?—pregunto Andromeda.

Draco encogió sus hombros tensos. —Indiferente.

—No lo creo.

—Bueno, así es como me siento.

Exhalando, ella negó con la cabeza triste. —Tienes permiso de sentir algo por él, Draco…

—No…

—Sólo escúchame por un minuto —suplicó ella. —¿Crees que no sentí nada cuando supe que Bellatrix estaba muerta?

Los ojos de Draco brillaron sorprendidos. —¿En serio?

—Sí. Era mi hermana.

—¡Ella mató a tu hija!

—Aun así era alguien en mi vida —Andromeda dijo, su voz temblando. —Cuando supe que ella había muerto, hubo una punzada débil pero verdadera en mi corazón, y era tristeza. Sí, la odiaba. Juro por mi alma que todavía la odio, y probablemente la odie hasta el último día que muera por todo lo que me hizo a mí y a mi hermosa familia. Ella me los arrebato… —Hizo una pausa para apartar algunas lágrimas con la manga y luego respiro hondo y de manera temblorosa. —Pero una vez la ame. La ame, al igual que tú amabas a Lucius.

Draco desvió la mirada al suelo. —Sólo siento odio.

—No, eso es lo que eliges sentir cuando piensas en él, porque es más fácil —contesto ella, poniendo la mano sobre su hombro. —Comprendo eso. En verdad lo hago. Pero está bien, Draco. Está bien sentir cosas por personas quienes no lo merecen. Está bien sentir cosas que no quieres sentir por las personas que no lo merecen. Si todos pudieran reprimir sus sentimientos hacia las personas que no lo merecen, el mundo sería demasiado perfecto. Sólo somos humanos, pero a veces estamos en nuestra mejor parte cuando sentimos cosas que no deberíamos.

Draco continuo observando el suelo, moviendo el pie incomodo y arrastrando los zapatos contra los azulejos de la cocina de Andromeda. Tenía la boca seca con la ausencia de palabras y sentía su mente pesada con demasiados pensamientos. Afortunadamente, un estridente llanto desgarrador lo salvó de su propio silencio.

Andromeda suspiro cuando Teddy comenzó a llorar desde su moisés. Quedándose parada por un momento delante de Draco, alisó una arruga difícil de su corbata y luego se dirigió hacia el bebé, levantándolo en sus brazos.

—Ciertamente él va a ser un gritón —murmuró ella, meciéndolo. —Al igual que su madre. Pobrecito.

Mirándolos a ambos, Draco sintió una presión que se acumulaba en su interior; un malestar que hacía parecer todo un poco desconcertante.

—Dromeda —comenzó lentamente. —¿Cómo diablos lo haces?

—¿Hacer qué, querido?

—Seguir adelante.

Ella levanto la vista de su nieto que lloraba. —Porque tengo que hacerlo.

—Pero has perdido a todos.

—A todos no —dijo ella. —A Teddy no, a ti tampoco.

Draco frunció el ceño. —¿Somos suficiente?

—Oh, Dios —murmuró ella, mirando horrorizada que él lo hubiera cuestionado. —Por supuesto que lo son. Sin ninguna duda, ustedes dos son más que suficiente. Y tengo a mis otros miembros de los Iluminados, por supuesto. Blaise, Miles, Tracey, Milli… les tengo mucho cariño. Puede sonar tonto, pero me…me gusta considerarme a mi misma como una clase de tía para todos ustedes que se quedaron aquí…

—Mucho más que una tía, Dromeda —le aseguro él, y ella sonrió en respuesta. —Para Theo, también.

—Sí. Pobre Theo.

—Nunca te dije realmente gracias, Dromeda. Por dejar que Theo sea enterrado junto a Ted. No tenías porque hacerlo.

—Siendo sincera, es un honor —dijo ella. —El que mi esposo haya tenido tal impacto positivo en alguien tan dañado como Theo y que él pidiera… estoy muy orgullosa. De los dos.

Otro ruido agudo cortó el aire. Cuando la tetera silbó, el llanto de Teddy fue más fuerte, como si estuviera intentando de aventajarlo.

—Dios mío —murmuró Andromeda.

—Dámelo —dijo Draco, haciendo un gesto hacia Teddy. —Yo lo tengo.

—No, no, no queremos arrugarte el traje.

—Dromeda, está bien —él insistió, sacándole el bebé cuidadosamente. —En verdad no me importa la forma en que mi traje se vea para el funeral de Lucius.

Andromeda parecía querer hacer un comentario, pero debió haber cambiado de idea y se fue a atender la tetera que silbaba. Una vez que Draco lo puso sobre su pecho, el llanto de Teddy se calmó en suaves sollozos y esos sonidos dóciles e inteligibles que los bebés hacen. Durante la semana pasada había recibido un curso rápido de cuidado de bebé por parte de Andromeda y Hermione y, para ser justos, poco a poco le estaba agarrando la mano a la situación.

—Le caes bien —dijo Andromeda. —¿Hermione no va contigo al funeral?

—No. Se ofreció, pero le dije que no había necesidad de que viniera. No tiene motivos para hacer duelo por Lucius en absoluto.

—Entonces ¿dónde está? ¿Anoche se quedó aquí o en Grimmauld Place?

—Se quedó aquí, pero esta mañana se fue a Hogwarts con los demás —explico él. —¿No escuchaste cuando se fueron?

—Pensé que había escuchado a Milli y a Tracey irse, pero no al resto —dijo con aire ausente. —¿Sabes que Milli se va a mudar esta tarde?

—¿Ah sí?

—Se va a quedar con su tío en Gloucestershire. Lo conocí ayer y es un buen hombre. Y luego Luna y Blaise se van a mudar a la casa de Xenophilius el fin de semana, ahora ha sido reconstruida.

—Miles y Tracey también —dijo Draco. —Miles heredó la casa después de que su padre fuera asesinado en la guerra y creo que se van a mudar pronto. Los escuche hablando sobre eso. Pronto vas a quedar libre de todos nosotros.

—…Sí.

Notando el indicio de tristeza en su tono, Draco miró en su dirección. —¿Qué sucede?

—Nada —ella dijo rápidamente, pero luego ladeo la cabeza pensativa a un lado. —Es decir, supe que todos se irían pronto. Esto siempre fue sólo un arreglo temporal, pero la idea de que la casa quede toda tranquila… bueno, no completamente tranquila con Teddy, pero aún así…

Su voz se desvaneció en un silencio revelador que hizo que las cejas de Draco se juntaran en el centro de su frente con un ligero ceño fruncido. Observándola con atención, él intento ponerse en su lugar. Ella era difícilmente joven; para cuando Teddy fuera adolescente ella estaría bien entrada en los sesenta. La tensión de la última semana –todas las muertes e intentando de reprimir el dolor para cuidar de este pequeño bebé- ya le habían agregado algunas canas en su cabeza y algunas arrugas en la frente. Mientras inclinaba la tetera para servir un poco de agua en una cacerola, él se dio cuenta que sus manos temblaban un poco y, a pesar de sus mejores esfuerzos para ocultarlo, se había dado cuenta de los rastros de lágrimas que manchaban sus mejillas la mayoría de las mañanas.

Ella estaba haciendo frente a la situación fantásticamente bien, casi a un nivel supernatural, pero él tenía la sensación de que las grietas de su valiente fachada sólo comenzarían a profundizarse a medida que pasara el tiempo. Al igual que los edificios, incluso las personas más fuertes y orgullosas son golpeadas y maltratadas si no es por el tiempo, es por la guerra.

Teddy se había quedado dormido en sus brazos, así que lo puso con cuidado en su moisés, arropándolo como Andromeda le había mostrado hace algunos días.

—En realidad, Dromeda. Hay algo que quería preguntarte.

.

•_• •_• •_• •_• •_• •_• •_• •_• •_• •_• •_•

.

Realmente fue patético.

Tan monumentalmente patético.

A parte de los dos jóvenes voluntarios que Shacklebolt había pedido cortésmente ayudaran en el entierro real del ataúd de Lucius en el terreno de la familia Malfoy sólo dos personas asistieron a su funeral. Narcissa y Draco.

Draco había sostenido la mano temblorosa de su madre mientras ella se secaba furiosa cualquier lágrima que se derramaba en sus mejillas durante la ceremonia.

Si se lo podía llamar ceremonia.

Narcissa había dicho algunas palabras y eso había sido todo; el hecho de que ella ni siquiera le haya preguntado a Draco si le gustaría decir algo significaba mucho para él. Aunque ella había tenido razón en no preguntarle. Si hubiera sido por él, no hubiera asistido en lo absoluto.

Todo el evento termino en menos de diez minutos y eso fue todo. Lucius se había ido para siempre, tres metros bajo tierra, no fue perdonado ni tampoco olvidado.

La lápida de Lucius, al igual que la ceremonia, era reveladoramente corta.

Aquí yace Lucius Armand Malfoy

1954 - 1998

Finalmente en Paz.

Cuando Draco y Narcissa caminaron por un sendero que los llevaba por los jardines de la mansión desde la parcela del entierro, pudieron ver un pequeño grupo de Aurores cerca de las puertas principales. Se seguían realizando investigaciones preliminares y la búsqueda por cualquier artefacto peligroso que Voldemort pudiera haber usado durante su estadía en la mansión. Como resultado, Narcissa se había estado quedando en una de las casas de vacaciones de los Malfoy cerca de los lagos de Blashford.

—Hable con Ojo Loco hace un rato —dijo Narcissa, su voz un poco ronca. —Dijo que podrían estar registrando en la mansión por meses.

Draco frunció el ceño. —¿Meses?

—Sí. Al parecer ya han encontrado algunas cosas.

—¿Así que te vas a quedar en Blashford? —pregunto él. —¿Hasta que te digan que puedas regresar?

Narcissa dejo de caminar así que Draco también se detuvo. —En realidad, quería hablar contigo al respecto.

—Está bien —dijo con cautela. —¿Todo está bien?

—Eso creo. Mira, creo que necesito salir de Gran Bretaña por un tiempo

—¿Te vas a ir?

—No sé si tengo la fuerza para regresar a la mansión, Draco —suspiro triste. —Demasiada cosas malas sucedieron allí que no… no puedo volver.

Draco vacilo, confundido —Pero… ¿Dónde vas a ir?

—Tenemos una propiedad en Guernsey, y yo…

¿Guernsey? ¿La isla?

—Escúchame por un momento. Sé que es bastante lejos, pero hay redes flu que conectan el Ministerio Británico y el Ministerio Francés si necesito cualquier cosa. —Bajo la mirada. —Y lo más importante, nadie allí me conoce. Está aislado. ¿Sabes?, ya hay algunos reporteros a la expectativa que se han contactado conmigo, preguntándome sobre Lucius…

—Mándalos a la mierda.

Draco —ella frunció el ceño. —Quiero alejarme de todo por un tiempo, al menos hasta que el asunto se apacigüe.

Él se esforzó en no entender, pero lo hacía. Sabía exactamente qué era lo que estaba pasando por su mente.

En el atardecer del día de la Batalla, cuando el sol recién había comenzado a bajar detrás de las colinas y todo había quedado bañado en naranja, McGonagall había llamado la atención de todos los sobrevivientes. Todos habían participado de un silencio de dos minutos, levantando sus varitas que brillaban sobre sus cabezas como signo de respeto por los caídos. Después de eso, McGonagall había puesto de manifiesto la inocencia de Snape y declaró que sería recordado como nada menos que un héroe.

También tomó el tiempo para informar de varios otros, como ella los llamo, "Los Héroes Insólitos", que lo incluía a él, a su madre y al resto de los miembros de los Iluminados. Draco sospechó que la principal razón por la que McGonagall hizo esto era para disuadir las miradas escépticas que habían continuado desviándose hacia ellos durante el día y, en algunos aspectos, había funcionado.

Pero las personas también habían notado que el nombre de Lucius no había estado en esa lista de héroes insólitos, y muchos habían presenciado como él disparaba maldiciones y hechizos durante la batalla. Todos sabían lo que Lucius era, pero no sabían lo suficiente para no hacer preguntas. Como su madre, Draco también había sido abordado por un par de aspirantes para preguntarle por su experiencia personal durante la guerra, incluyendo los detalles sobre Lucius.

La diferencia entre Draco y su madre era que él tenía a Granger.

Granger: la mejor amiga del Salvador Potter, y podría decirse la bruja adolescente más querida y respetada de Gran Bretaña en este momento.

Con apenas una mirada de advertencia, Granger podía frenar a la prensa cada vez más curiosa y Draco sería salvado de tener que lidiar con cualquier cabrón entrometido quien pensaba que tenía derecho a su vida privada.

Porque él era el novio de Hermione Granger, y ese título sin vida tenía sus beneficios en este momento.

¿Y cuál era el título de su madre? Narcissa Malfoy: Viuda de Lucius Malfoy, el Mortífago que asesino a un adolescente.

Incluso con el apoyo de McGonagall y Hermione, y el conocimiento de que Narcissa había trabajado con la Orden, las personas todavía eran reticentes, y él no podía hacer mucho al respecto. Las mentes de las personas son peligrosamente obstinadas que a menudo buscan las historias más sórdidas y escandalosas para su propia diversión, a pesar del razonamiento de sus corazones ligeramente más suaves.

Él no culpaba a su madre por querer irse. Si no hubiera sido por Granger, a estas alturas se hubiera Aparecido en el otro lado del mundo.

—Bien —murmuró él. —Entiendo, pero…¿Cuánto tiempo planeas quedarte en Guernsey?

—No estoy exactamente segura, pero por lo menos un año.

¿Un año? ¿Qué demonios…? Pensé que te referías sólo a un mes o dos. ¿Estás segura, madre?

—Segura, Draco. Tengo que…alejarme —le dijo. —Y quería saber si querías venir conmigo.

A Draco se le cayó el semblante. —¿Irme contigo?

—Mira, no tienes que hacerlo. Pronto vas a tener dieciocho y vas a recibir tu herencia…

—Madre…

—Pero si estás preocupado por no ver mucho a Hermione, ella es bienvenida en venir y quedarse cuando…

—No, no es eso —dijo él, exhalando con fuerza para mantener el equilibrio. —Madre, no puedo vivir contigo, y no es por Granger.

—Oh —murmuró ella, evidentemente intentando de ocultar su decepción. —Bueno, entiendo…

—Hable con Andromeda más temprano, y le pregunte si podía vivir con ella —se precipito. —Voy a irme a vivir con la tía Dromeda, mamá.

Sus ojos se agrandaron por la sorpresa. —Oh. Ya veo. Bueno… eso es…

—Ella me acepto a pesar de toda la historia con nuestra familia —continuó él, esperando que ella comprendiera. —Y ella me cuido, a pesar de que fui un miserable con ella al principio. Y ahora está sola, cuidando de su nieto. Su esposo, su hija, y su yerno fueron todos asesinados y ella está completamente sola…

—Excepto por ti —Narcissa interrumpió con una sonrisa triste.

—Excepto por mí —él repitió. —Le debo mucho. Puedo ayudarla con el niño y simplemente… estar ahí. Me preocupo por ella, y… —dejo escapar un suspiro nervioso —Tenía la esperanza de que eso pudiera ayudarlas a reconciliarse.

—Ah —ella susurro. —Bueno, verás…es más fácil decirlo que hacerlo.

—En este momento las dos se necesitan. Ambas perdieron a personas que amaban…

—Draco, no he hablado con ella por casi tres décadas. Y las cosas que le dije… nunca nadie debería decir esas clases de cosas a una hermana.

—Pero ella me ha perdonado, y va a…

—No me he perdonado a mi misma por lo que le he dicho —confeso ella abatida. —Las cosas que le he dicho fueron… tan horribles…

—Madre…

—Pero tal vez, ahora que te tenemos en común… quizás puedo ir a visitarlos, ver cómo van las cosas.

Draco asintió, aunque sospechaba que lo estaba diciendo más para el beneficio de él. —Deberías.

—Tal vez —repitió ella.

—¿Pero todavía tienes la intención de mudarte a Guernsey?

—Sí. Pero, como dije antes, puedes llegar allí por la red flu, y una vez que hayas ido un par de veces, puedes Aparecerte.

—Y…¿no te importa que viva con Andromeda?

Ella vaciló y frunció los labios meditando, mirando fijo a su rostro con una expresión entre dolor y orgullo. Después de al menos un minuto, ella forzó otra sonrisa y tocó su rostro, acariciando su mejilla con el pulgar.

—Voy a extrañarte horrores, por supuesto —murmuró suavemente. —Pero creo que tu decisión de quedarte con Andromeda es la correcta. Y estoy… estoy feliz con tu decisión.

El exhalo aliviado. —Gracias.

Draco permitió que su madre lo trajera hacia ella y lo envolviera en un aplastante y desesperado abrazo. También permitió que ella llorara en el hueco de su hombro, hasta que en verdad pudo sentir la humedad de sus lágrimas filtrarse a través de su saco y camisa hasta en su piel. Se quedaron de esa manera por un tiempo; mucho más tiempo, Draco sospecho, de lo que el funeral de Lucius había durado. Cuando se aparto, ella mantuvo un agarre firme sobre la mano de él, como si tuviera miedo a que se desvaneciera de golpe.

—¿Estás bien? —le pregunto.

—Sí, estoy bien. Sólo soy una vieja tonta.

Y en verdad ella se veía bastante mayor ahora; de hecho, agotada.

—Vamos —dijo él, tirando de ella cuando comenzaron a caminar. —Voy Aparecerte de regreso a Blashford.

—Draco —dejo escapar de repente. —Hoy no he hablado mucho sobre tu padre porque sé que sigues enojado…

—Madre —gruño él cansado. —Por favor…

—Pero debes perdonarlo. Hoy no ni mañana ni siquiera dentro de diez años. Pero algún día, debes perdonarlo. Si permites que ese enojo se prolifere dentro de ti por el resto de tu vida, te atormentara. ¿Lo entiendes?

—Vamos, madre, te llevaré a casa.

Ella se mantuvo firme —¿Lo entiendes?

—No —él respondió fríamente. —De ningún modo.

—Entonces quiero que pienses sobre lo que le estás pidiendo a Andromeda para que me perdone —dijo apresurada, sin aliento.

—¡Es diferente!

—¿Lo es? Tu padre y yo tal vez tuvimos diferentes victimas en diferentes circunstancias, pero nuestros crímenes fueron los mismos. Yo repudie a un miembro de mi familia porque se enamoró de un hijo de Muggles.

Él miro a su madre directo a los ojos y la tomó de los hombros, intentando de calmar sus manos temblorosas. —¡Pero tú no mataste a nadie! —espeto con los dientes apretados, y luego, en un susurro áspero —No mataste a Theo. No mataste a mi amigo.

Narcissa bajo la cabeza. —No, tienes razón. No lo hice.

—Y Theo… Tú sabes con lo que él tuvo que lidiar. ¡Sabes que su padre era un pedazo de mierda quien se esforzó en mantener a su hijo tan quebrado como una persona puede estar sin estar muerta! ¡Theo se hizo camino en la vida con el pie de su padre presionando su espalda! Y luego cuando finalmente se liberó y tuvo esta…oportunidad. Una oportunidad para reconstruir su vida, y ¡Lucius se robo jodidamente eso! ¡Él se robo eso y se lo robó a él!

Draco dejo escapar una bocanada de aire que hizo temblar todo su cuerpo.

—¡Es por eso que no lo voy a perdonar! —grito. —¿Tú piensas que es porque me repudio?¡No lo es! ¡Esperaba eso! ¡Lo que no esperaba era que Lucius matara a mi amigo! ¿ lo entiendes?

El labio inferior de Narcissa estaba temblando cuando miró a Draco. Ahora se daba cuenta, después de haber escuchado sobre los padres que abatían a sus hijos, que su hijo también había sido abatido por su padre. Y eso la dejo por vencida.

Mirando por sobre su hombro de nuevo la lápida recién cincelada de Lucius, se pregunto si siempre sentiría esta lealtad inútil y sin sentido latiendo en su corazón por su difunto esposo Mortífago. Batallaba implacablemente con su lealtad más racional hacia Draco, y era como un motín entre su cabeza y su corazón. Le dolía y tenía la sensación de que le continuaría doliendo por algún tiempo.

Verán, ella a veces se olvidaba. Se olvidaba que su difunto esposo había asesinado un muchacho. Se olvidaba.

Debilitada, tiro de la mano de Draco. —¿Me llevas a casa, por favor?

—Madre, lo siento —dijo ahora calmado. —No quise gritarte, pero…

—Lo sé, cariño. Estoy lista para ir a casa ahora.

.

•_• •_• •_• •_• •_• •_• •_• •_• •_• •_• •_•

.

Con el chasquido de la Aparición zumbando en sus oídos y empeorando el ya incesante dolor de cabeza, Draco llego al campo de Quidditch en Hogwarts.

Estudió su entorno. Una semana después de la Batalla, y Hogwarts ya estaba luciendo mejor después de su terrible experiencia. Pero así era la maravilla de la magia; con sólo algunos movimientos de una varita, los escombros podían ser movidos y los ladrillos podían ser apilados. La limpieza no era un problema, las reparaciones eran la que iban a tomar más tiempo.

Ahora que miraba al resistente castillo, pudo ver el daño a las torres y los baluartes se extendían altos en el cielo. Algunos tenían huecos, otros incluso parecían estar inclinados peligrosamente a un lado, y otros parecían que habían desaparecido por completo con sólo un esqueleto de madera firme para mantener su posición. La silueta de Hogwarts había cambiado tanto que Draco tuvo problemas en orientarse mientras avanzaba por el camino, con la intención de encontrar a Granger.

Mientras caminaba por Hogwarts, se cruzo con muchas personas por el camino, todos haciendo lo que podían para sanar las heridas del castillo. Algunos le hicieron un gesto cortés de reconocimiento, otros no.

Longbottom, benditos sean sus calcetines de algodón, incluso lo saludo con una amplia sonrisa. Draco no tenía idea como responder a eso, así que simplemente asintió con la cabeza y siguió caminando, manteniendo la mirada gacha así Longbottom no se vería tentado en iniciar una conversación. Varios pasos después, se encontró con Blaise y Luna reparando una de las aulas.

—Hola Draco —Luna saludo muy a la ligera. —Me gusta tu traje.

—Lo use para el funeral.

—Puedo ver porque. Es oscuro y deprimente.

—¿Algo así como esta conversación? —Draco replicó, ignorando la mirada de enojo de Blaise. —¿Alguno de ustedes ha visto a Granger en algún lado?

—No desde esta mañana —contesto Blaise. —¿Cómo estuvo el funeral?

—Muy divertido —bromeó rodando los ojos. —Te lo contare después, tengo que hablar con Granger sobre algo.

—¿Algo emocionante? —pregunto Luna.

—No, curiosa —él frunció el ceño, alejándose de la pareja. —Si la ven, díganle que la estoy buscando.

Se dirigió al Gran Comedor; se había convertido en la base no oficial de los esfuerzos para restaurar Hogwarts y parecía un buen lugar para ir como cualquier otro. Con la excepción de algunos desordenes, el Gran Comedor estaba en buenas condiciones, y en el centro había un puesto de mando improvisado. Habían notas repartidas en algunos de los bancos de las Casas sobre las áreas más afectadas de Hogwarts, y al lado había una zona de recuperación –dirigido por Madam Rosmerta y Ambrosius Flume – adonde las personas se les brindaban refrescos gratis entre el trabajo.

Draco recorrió el salón buscando el espeso pelo delator de Hermione, y luego lo volvió a recorrer porque a veces llevaba el pelo recogido. Dándose cuenta que ella no estaba allí, giro para irse y buscar en otro lado, pero vacilo cuando un resplandor de un pelirrojo Weasley lo cegó. Ron y Katie estaba cerca de la zona de recuperación, charlando casualmente y tomando agua, evidentemente tomando un descanso de las reparaciones. Draco consideró en preguntarle a Weasley por Granger, pero justo cuando decidió que probablemente sería más fácil buscarla él mismo, Weasley lo vio. Con una renuencia que no intento ocultar; o si lo hizo, no lo hizo bien; Weasley le murmuró algo a Katie y se acercó a Draco.

—Malfoy —Ron saludo incomodo, metiendo las manos en sus bolsillos. —Hoy estás… vestido horriblemente para los deberes de limpieza.

—Funeral —dijo él simplemente.

—Oh…uh —Ron tartamudeó. —¿Estás… bien?

Draco arqueó una ceja socarrona. —¿En serio, Weasley? ¿Vamos hacer esta mierda de la amistad? Acordamos en ser civilizados, no amigos. Porque si vas hacer estas pavadas de la amistad cada vez que te vea, me voy arrojar de un precipicio en este momento.

—¿Lo prometes? ¿Puedo ver?

A pesar de sí mismo, Draco sonrió y dijo —Así está mejor, Weasley.

—Seh, civil funciona mejor —Ron asintió. —Sigues siendo un idiota.

—Tú también —replicó él. —¿Has visto a Granger en algún lado?

—Lo último que escuche es que estaba arriba con Harry y McGonagall. Creo, que estaban trabajando en la Torre de Gryffindor.

—Está bien —dijo Draco, girando sobre sus talones.

—¡De nada, Malfoy! —dijo Ron.

—¡Eres un imbécil, Weasley!

Dando marcha atrás y caminando a la escalera más cercana, Draco se dirigió a la Torre Gryffindor. O al menos intento. Apenas conocía el camino al dormitorio de la casa de su rival, y con Hogwarts tan dañada como estaba, era fácil desorientarse. Algunas escaleras; incluyendo la Gran Escalera; seguían siendo inaccesibles, los pasillos bloqueados crearon un confuso laberinto, y la ausencia de varias paredes significaba que a veces terminabas afuera sin tener la intención. Después de varios desvíos frustrantes, Draco subió su quinta escalera a la Torre de Gryffindor.

Todos los retratos habían sido sacados y guardados en una habitación para que estén en un lugar seguro, así que Draco simplemente entró y de inmediato fue golpeado por una ráfaga de viento. Moviéndose por la sala común y esquivando las sillas y mesas dadas vueltas, siguió la procedencia del viento al gran salón de lectura, donde había un hueco enorme en la pared que permitía al viento invadir el espacio. Entre las repisas de libros estaban Granger, McGonagall, y Potter, discutiendo sobre la cavidad de la torre mientras agitaban sus varitas para correr algunos de los restos esparcidos por toda la habitación.

En un suéter rojo holgado y un overol de talla muy grande que estaban salpicados con tierra y lodo, Hermione parecía como si hubiera sido arrastrada por un campo sucio, pero sólo hizo que Draco sonriera divertido. Especialmente cuando miró su propio traje de corte elegante impecable.

Ella lo vio antes de que él pudiera decir algo y, con una disculpa, dejó el lado de McGonagall y se apresuro hacia Draco. Sus rasgos estaban tensionados por la preocupación cuando lanzo los brazos alrededor de su cuello y lo abrazo tan fuerte que se ahogó.

—Estuve pensando en ti toda la mañana —dijo ella, aflojando su agarre.

—Maldita sea, Granger, creo que rompiste algo —él gruño, frotándose su nuca adolorida. —¿Por qué fue eso?

—¡Estaba preocupada por ti!

—Oh, por el amor de Merlín…¿Andromeda y tú están juntas en esto? Porque también me dio un sermón esta mañana.

Hermione le frunció el ceño. —Nos importas y estábamos preocupadas…

—Pero estoy bien…

—No estás bien, Draco…

—Granger, mírame —dijo él en voz baja, esperando hasta que ella lo hiciera. —En verdad estoy bien. Pero tal vez mañana no estaré bien. O tal vez el día siguiente. O quizás varias semanas después de hoy. Y cuando no esté bien, vas a ser la primera en saberlo, tal vez la única persona en saberlo. Pero hoy, te prometo, que estoy bien.

Hermione lo observo con ojos entrecerrados por un momento, y luego asintió con la cabeza lentamente. —Bueno —suspiro. —Bueno, estás bien. Entonces…¿cómo salió? ¿Alguien más…?

—¿Apareció? No, sólo mi madre y yo.

—¿Y cómo estaba tu madre?

—No tan bien. Y ella… —dejo de hablar cuando recordó que estaba al alcance del oído de McGonagall y Potter, y el último parecía estar escuchando no muy sutilmente. —En realidad ¿hay algún lugar al que podamos ir? Tengo que contarte algo.

—Bueno —ella dijo —De hecho, hay algo que quiero mostrarte.

Sin más explicaciones, Hermione lo tomo de la mano, sacándolo de la torre y yendo a un pequeño pasillo a un lado. El entorno le era conocido, pero Draco no pudo situar como o porque, así que sólo dejó que ella lo llevara hasta que se detuvo en una alcoba, y en sus sombras se ocultaba una puerta. Fue sólo cuando Hermione alcanzo la perilla que Draco se dio cuenta donde lo había llevado.

La habitación de ellos. O mejor dicho, su antigua habitación.

La primera cosa que Draco había notado era que no había huecos en las paredes, y que el techo y el suelo estaban intactos. Eso no quería decir que la habitación no se había visto afectada. Al igual que en todas partes del castillo, la mayoría de los muebles estaban dados vueltas y había varias pertenencias desparramadas alrededor de la habitación. La puerta del antiguo dormitorio de Granger había sido arrancada de sus bisagras, más allá él pudo ver que la ventana estaba hecha completamente añicos. La puerta del baño estaba abierta y él noto que algunos azulejos estaban quebrados y tirados en el suelo como un mosaico improvisado. Conto los azulejos caídos; había diecisiete. La puerta del dormitorio de él estaba cerrada, y él no tenía ningún deseo de ver que había adentro; de todas maneras, después de haber empezado su relación con Granger, no pasaba mucho tiempo allí.

Y luego, finalmente, él vio algo en el suelo que lo hizo vacilar, y un nudo se le formó en la garganta.

Era el libro que Granger le había pedido que leyera todos esos meses atrás; la biografía de Martin Luther King.

La imagen del hombre lo miraba con ojos sonrientes y cálidos. Draco se agacho para levantarlo con cuidado, y luego lo colocó en una repisa vacía, fijándolo así podía seguir viendo la expresión amigable de King. Cuando se volvió a Granger, ella estaba mirando sus movimientos con atención.

—Sobrevivió bastante bien —dijo ella, haciendo un gesto con los brazos hacia la habitación. —Un par de abolladuras y golpes aquí y allá, pero nada que no pueda ser reparado. De hecho, es probablemente una de las mejores habitaciones que he visto hasta ahora.

Draco asintió. —Está en muy buena forma.

—No sé porque, pero quería mostrártelo. Pensé que era un poco…reconfortante ver lo bien que soportó la guerra.

—Sí —dijo él simplemente, todavía mirando alrededor. —Aunque, se siente bastante….extraño estar aquí.

—Sé a lo que te refieres —ella estuvo de acuerdo, acercándose a él. —Ni si quiera estoy segura porque, pero se siente extraño. Es como estar rodeada de fantasmas. Cada parte de esta sala despierta un recuerdo.

—Y no todos ellos son buenos recuerdos.

Hermione frunció el ceño. —No, no todos. Aunque la mayoría sí. Estar aquí me hace pensar en leer a Shakespeare, preparar té en la mañana…

—Patinaje sobre hielo en Navidad, ver los fuegos artificiales desde el asiento de tu ventana —agregó él, inclinándose para besarla suavemente. Sus labios se quedaron sobre los de ella por un momento, cálido y flexible; ella sabía a jugo de manzana. Cuando se aparto, le sonrió y dijo —Y, por supuesto, todo el sexo.

Hermione resopló y rodó los ojos. —¿Siempre tienes que bajar el tono?

—Siempre —él reprendió, robándole otro beso malicioso antes de volverse hacia el dormitorio de Hermione. —Especialmente cuando entro aquí. Oye, Granger, no tienes ganas de un rapidi…

—No termines esa oración —Lo regaño. —¿Qué querías contarme? ¿Sobre tu madre?

Toda la alegría se filtro de los rasgos angulosos de Draco. Apartando los vidrios rotos de los almohadones, se sentó en el asiento junto a la ventana y le pidió a Hermione que se uniera a él.

—¿Debería estar preocupada? —Hermione pregunto, avanzando poco a poco con cautela.

—No, sólo ven aquí.

Se sentaron juntos, con los pies colgando de la ventana rota. El sol era tranquilizadoramente cálido sobre sus rostros a pesar del velo de niebla que envolvía su brillo, y justo más allá de los terrenos de Hogwarts, una pequeña manada de Thestrals estaba volando agraciadamente hacia el sur con una bandada de golondrinas. Los sonidos de todas las personas reparando el castillo eran ocasionalmente captados por una briza caprichosa, pero en su mayor parte era tranquilo allí arriba, lo suficientemente tranquilo que Draco podía escuchar a Hermione golpeando nerviosa el marco de la ventana.

—Granger, en verdad no hay nada de qué preocuparse —dijo él, sosteniéndole la mano para que deje de golpear. —Te lo prometo. Sólo tenía que decirte que mi madre decidió mudarse por un tiempo…

—¿Tú te vas? —Hermione dejo escapar.

—No, Granger, cálmate. No me voy a ir. Mi madre se va a ir a Guernsey, y al parecer Ojo Loco dijo que nadie puede entrar a la Mansión Malfoy por un tiempo; no es que estuviera planeando regresar allí después de…

—Todo lo que sucedió aquí.

—Exacto —él asintió. —Pero en verdad no importa. Hable con mi tía Dromeda esta mañana, y voy a irme a vivir con ella por un tiempo.

Los ojos de Hermione se agrandaron. —¿En serio?

—Ella va a necesitar ayuda con Teddy, y no quiero que esté sola. Es decir, está lidiando con todo bien, pero creo que necesita que alguien esté con ella, y cuando le pregunte si me podía quedar, ella pareció bastante feliz con la idea.

—Creo que esa es una gran idea. Creo que es… muy noble de tu parte.

—No es noble, Granger, es sólo devolver un favor. Ella me ayudo cuando lo necesite y ahora puedo pagarle.

—Bueno, creo que es noble —ella insistió, apretando su mano. —Así que…¿eso era? ¿Me tuviste toda preocupada por eso?

—Te preocupaste tú sola.

—Estabas actuando muy serio.

—Soy una persona seria, Granger.

—Hmm —gimió ella distraída. —Bueno, si esas son todas las noticias que tienes, entonces yo tengo mis propias noticias.

Draco arrugo la frente, interesado —¿Debería preocuparme yo?

—Para nada. Estuve hablando con McGonagall hace un rato, y decidió que todos los de séptimo año van a tener la oportunidad de regresar a Hogwarts en septiembre para hacer los EXTASIS y terminar la escuela apropiadamente. Decidí que voy a regresar.

—¿En serio?¿Y cualquiera puede volver?

—Cualquiera.

Draco ladeo la cabeza, considerando la nueva información con cuidado. —¿Crees que ella me dejaría regresar?

Hermione lo miro de golpe, confundida —No… no creí que quisieras hacerlo.

—Bueno, la cague en sexto año y séptimo año. Puedo utilizar toda la ayuda que pueda conseguir. ¿Crees que McGonagall me dejaría salir los fines de semana para visitar a Andromeda?

—No veo porque no. ¿Estás seguro que quieres regresar?

—Creo que sí. En verdad no sé que es lo que quiero hacer. Siempre se supuso que iba a encargarme de los negocios familiares de Lucius, pero creo que eso ahora está fuera de discusión—suspiro, encogiéndose de hombros. —Bien podría conseguir algún título mientras decido que hacer.

Hermione le sonrió con cariño. —Mírate, siendo todo sensato.

—Además, podría ser bastante decente. Volverás ser Premio Anual y puedo escabullirme en tu dormitorio así podemos…

Draco. De todas formas, McGonagall ya me lo pidió y lo rechace. La última vez que fui Premio Anual, Hogwarts fue casi destruida.

Él se rió un poco, pero se detuvo rápidamente. Los Thestrals y las golondrinas habían desaparecido en la distancia, y una nube se había puesto en el camino del sol, echando un manto de oscuridad. Ambos se estremecieron en las sombras, acurrucándose un poco más cerca el uno al otro.

—¿Qué hay de tus padres? —pregunto Draco. —¿Alguna noticia de ellos?

—No desde que hablé con el Ministerio Australiano el jueves —dijo Hermione, su tono sombrío. —Sólo estoy esperando a que ellos confirmen un día cuando pueda ir a Brisbane e intentar restaurar sus memorias.

—¿Nerviosa?

Sus ojos bajaron a sus manos inquietas. —Sa… sabía que había una posibilidad de que no fuera capaz de restaurar sus recuerdos cuando decidí hacerles el Obliviate, así que… tendré que esperar y ver, supongo.

Draco pudo darse cuenta que ella en realidad no quería hablar sobre eso. Para ser justos, el tema delicado ya había sido hablado en varias ocasiones durante los últimos días, y el proceso lento significaba que no había nada nuevo para decir al respecto. Cuando ella se había contactado por primera vez con el Ministerio de Australia dos días después de la batalla, había llorado y despotricado y luego volvió a llorar, pero desde entonces había hablado muy poco sobre sus padres, y él no iba a presionarla para que hable de ellos más de lo que ella quería.

El sol seguía escondido detrás de la nube gruesa, y un breve pero fría ráfaga de viento hizo que el cuerpo de Hermione temblara violentamente. Conteniendo su propio temblor, Draco se saco el saco de su traje y se lo puso sobre sus hombros, pero ella intento apartarse.

—No, estoy sucia —dijo ella. —Y tienes que volver a usar esto mañana.

—Nada que un Hechizo Fregotego pueda arreglar —él insistió. —De todas maneras, estaba considerando usar un traje diferente mañana. Ya sabes, algo en amarillo brillante. Creo que Snape hubiera apreciado la ironía.

Hermione esbozó una sonrisa mientras se ponía el saco alrededor de ella. —¿Cómo te sientes sobre el funeral de Snape?

—En realidad no lo sé —confesó él, pensativo. —Es decir, lo he conocido desde que era un niño, pero en verdad no sé en qué contexto. No éramos exactamente cercanos, pero él siempre ha estado ahí. Aunque, era un hombre tan raro. Creo que ahora es incluso más raro después de que me contaste sobre su obsesión espeluznante con la madre de Potter.

—¿Piensas que es espeluznante?

—Un poco. Estaba obsesionado con una mujer que ha estado muerta por diecisiete años.

—No era una obsesión, fue un amor no correspondido —le argumentó Hermione. —Uno que es peligroso y trágicamente hermoso. Y creo que hacer algo por alguien que amas es maravilloso, pero hacer algo por alguien quien no te ama es posiblemente la cosa más cercana a la perfección que cualquier persona puede esperar que sea. Cuando Harry explicó todo lo que Snape había hecho, me quede sin palabras.

—Eso es porque eres romántica, Granger —dijo él. —Pero, sí, ciertamente respetaba al hombre, y sé lo que hizo por mí. Y cuando me contaste sobre sus sentimientos por la madre de Potter, comprendo lo que me dijo.

—¿A qué te refieres?

—¿No te lo dije? Lo vi cuando estaba intentando de encontrarte durante la batalla.

—Me dijiste que lo viste justo después que Pansy fue asesinada, pero no mencionaste mucho sobre lo que te dijo —Intrigada, Hermione se inclinó más cerca. —¿Qué te dijo?

—Me dijo que tendría que estar agradecido —él explico, su voz tranquila y contemplativa. —Que debería estar agradecido de que tú me amaras.

—Si te amo —dijo ella, sonriéndole. Inclinándose hacia él para plantar un beso en su mejilla, ajena a la expresión un poco confusa y pensativa en el rostro de su enamorado. Dándole una palmadita sobre su pierna, ella se movió para levantarse de su asiento y dijo —Vamos, deberíamos regresar y…

—No, Granger, espera un momento —él dijo apresurado, agarrándola de la mano para mantenerla quieta. —Hay algo que tengo que decirte.

Con curiosidad, Hermione se giro así estaba frente a él, sintiendo la gravedad en su tono. —¿Qué sucede?

—Sólo… necesito que entiendas —Draco murmuró vacilante, respirando hondo. Y luego comenzó. —Nunca voy a ser un hombre que te diga la suerte que tengo de tenerte, aunque sé que es así. Nunca voy a ser el hombre que te diga que eres hermosa todos los días, aunque lo eres. Y nunca voy a ser el hombre que te diga que te ama todos los días, aunque lo hago. Y en verdad lo hago, Granger.

—Lo sé —dijo ella. —Lo sé.

—Y lamento que nunca voy a ser esa clase de hombre…

—Draco, no…

—No, Granger, déjame terminar —interrumpió él. —Lamento que no te diré esas cosas, pero te las demostraré hasta que me digas que no lo haga, y probablemente incluso después. E inevitablemente vamos a gritarnos y a discutir, y vamos decir estupideces, pero no significaran nada. Lo que te estoy diciendo en este momento es lo que significa para mí y eso es lo que importa. ¿Entiendes?

—Por supuesto que sí —Hermione dijo calmada. — que vamos a estar bien, Draco. Mejor que bien. Es decir, vamos a tener más obstáculos y problemas con los que lidiar en el futuro, pero lo peor ha pasado y sobrevivimos.

Draco no respondió, se limitó a observarla, pero estuvo obligado a entrecerrar los ojos cuando esa nube obstinada finalmente se aparto del camino de los rayos de sol, liberando la luz. Abarcando la habitación como un viejo amigo, iluminando cada rincón y esquina con un brillo deslumbrante, y la calidez acarició sus rostros. Disfrutando del brillo completamente satisfecha, Hermione se inclino hacia adelante para volver a besarlo; un beso pequeño y rápido para saborear el momento casi nostálgico en el asiento de su ventana rota.

Cuando se apartaron, Draco tomó un momento para mirar alrededor de la habitación, preguntando quien viviría aquí después y si ellos comprenderían el significado de lo que había sucedido dentro de estas paredes. Se pregunto si se iban a resbalar en los azulejos del baño, y si prepararían te de la forma Muggle en la pequeña cocina, o mirar los fuegos artificiales por la ventana, o leer libros en el asiento junto a la ventana.

—Vamos entonces —dijo Hermione, rompiendo su trance cuando se puso de pie. —Tenemos muchas cosas que hacer. Hemos estado aquí bastante tiempo.

Con un sentimiento curioso de reticencia que realmente no comprendía, Draco dejó la seguridad de su asiento junto la ventana, siguiendo a Hermione cuando dejo su viejo dormitorio y fueron a la sala de estar. Cuando iba detrás de ella, él seguía mirando alrededor, observando la sala atentamente, buscando por más recuerdos en los detalles tranquilos de la habitación. Para cuando llego a la puerta, había examinado cada centímetro y todo el espacio en el medio, aun así miró por sobre su hombro cuando estaba en el umbral, asimilando todo una última vez antes de cerrar la puerta detrás de él.

Y luego la habitación –la que ambos habían compartido- estaba vacía.

.


.

N/A: Oh por dios ya estar terminado… no sé cómo me siento…Ummmm seh. Así que wow. Esto es raro. Tengo que decir un gracias gigante a todos lo que leyeron/dejaron comentarios/ compartieron/todo, porque llegar a pasar las diez mil reviews para un fanfic es algo que nunca espere, y todavía me asombra. En serio, muchas gracias.

Habrá un epilogo, también espero hacer una pequeña colección de one-shots para las perspectivas de otros personajes, como Theo, Blaise, y Luna. Van a estar separadas y el epilogo que planeé va a ser publicado en un solo capitulo.

Así que en verdad, este el último capítulo… así que si, no tengo idea que decir así que supongo lo dejare aquí y diré de nuevo gracias por ser tan increíbles. Espero que este último capítulo esté bien y háganme saber lo que piensan.

MUCHAS GRACIAS POR TODO

Bex


Y esas fueron las palabras de despedida de la autora, y acá Sunset82 les dice que todavía estoy en estado de pleno asombro y duelo, no saben la emoción que me causa el poder terminar esta historia después de ¡CINCO AÑOS!

Esto es para todos los lectores que perseveraron, y a los nuevos que vendrán con el tiempo, para que sepan que todo el esfuerzo no fue en vano, la historia se termino como tanto se prometió.

Pero nada de esto hubiera sido posible, sin el permiso de Ashamed Kawaii que nos cedió gentilmente el espacio para seguir traduciendo la historia ¡Muchísimas Gracias Laura por la confianza!

También muchísimas gracias a mi colega Albaa que estuvo conmigo desde un principio y ayudo con la traducción de varios capítulos, fue y vino, pero siempre estuvo presente dando todo su apoyo. ¡Gracias amiga!

También a Paola Alarsil que también nos estuvo acompañando con algunos capítulos y ahora está emprendiendo nuevos proyectos propios escribiendo una historia original. ¡La mejor de las suertes Pao!

Sólo para aclarar, Bex-Chan no ha publicado el epilogo como tampoco los one shots que menciono en sus notas, si lo hace en algún momento, tengan por seguro que se los traeré para que lo disfruten.

Y bueno eso es todo por ahora, créanme que deje y dejamos todo para terminar esta historia, estoy muy orgullosa, porque muchos saben lo que luche para poder continuar y estoy feliz de que todo tenga sus frutos. Amo traducir, y ame traducir uno de los Dramiones más populares en la lengua inglesa. No soy traductora profesional, así que los errores siempre van a estar, así que espero que sea lo más entendible posible, si no ya saben me pueden avisar.

Por mi lado, les cuento que con mi perfil Sunset82, voy a estar traduciendo el primer Dramione de Bex-Chan llamado "Hunted" así que están más que invitadas a leerlo.

Muchísimas gracias por todo, perdón por la nota tan larga, pero lo ameritaba, sé que me estoy olvidando de algunas cosas, pero créanme que en este momento estoy muy emocionada. Gracias por todo. Los quiero y los aprecio muchísimo.

Nos seguimos leyendo en otras aventuras, sigan dejando reviews y ojo con el plagio, esta es la única plataforma que tiene el permiso oficial de la historia, ningun otro, asi que si saben avisen.

Lo mejor para todos y cada uno de ustedes. ¡GRACIAAASSS!

~.~ FIN ~.~

Sunset82 ;-)

¡22 de Septiembre 2016!... ¡Feliz Cumple Tom Felton! jaja