Elección

_No lo puedo creer!... no, mierda… no lo puedo creer!_ Alice refunfuñaba caminando en el pequeño espacio que nos daba el baño de mujeres en el salón de hotel. Yo permanecí impasible mientras ella decía lo que yo quería gritar, mientras repasaba mis labios con el labial carmín. _No puedo creerlo!... y tú ahí tan tranquila._ se paró en seco y llevó sus manos en puños a su cintura _ ¿a caso no te molesta que se aparezca así como así con esa rubia mal teñida en la fiesta en la que él sabía que tú estarías presente?_

_No_ dije con simulada tranquilidad _es su vida, puede hacer lo que él desee, no me debe nada_ dolía mucho decirlo, pero era cierto.

_Y a mí me vale una mierda Bella!... después de verte por semanas completas tirada en la cama, llorando a lágrima viva mientras él anda por ahí revolcándose con la primera perra que se le cruza… haayyy! Que ganas de matarlo!._ agitó su puño como si tuviera un cuchillo en ella.

_Alice_ dije cansinamente. _Ya deja ¿si?... tratemos de disfrutar esta noche, bastante trabajé para que salga perfecta, no quiero arruinarla por su culpa._

_Bella… te conozco_

_Y porque me conoces quiero que no me hables de él_ dije tajantemente ahogando mi voz quebrada _deja de hablar de él, deja de nombrarlo, no quiero verlo, no quiero nada, dios…_ terminé tapando mi rostro con ambas manos, respirando jadeantemente para tratar de reprimir las lágrimas que se agolparon de repente en mis ojos. _Basta por favor_ dije en un hilo de voz.

_Oh nena cariño…_ sentí los brazos de Alice a mi alrededor, _lo siento tanto_ susurró en mi oído con tristeza, ella sabía… ella había sido testigo de mis lágrimas en primera persona, ella sabía lo mucho que me afectaba su presencia aunque o quisiera demostrarlo. Alice era testigo de mi dolor, un dolor que yo misma provoqué. _mira nena, yo estaré ahí si me necesitas, solo… respira profundo, alza la frente y demuestra la mujer increíble que eres._

Asentí separándome de ella obedeciéndola, tomando una respiración profunda y mirándome al espejo para reconocerme, mierda… era Isabella Swan, tenía que serlo esa noche y tratar de terminarla lo más entera posible.

_Vamos… ya estoy bien_ dije instalando una sonrisa en mis labios decidida a mantenerla allí toda la noche. Por dios… era el cumpleaños de mi novio, tenía que lograrlo.

Alice tomó mi mano y me dio un apretón antes de salir por la puerta del baño hacia el salón donde la fiesta parecía viento en popa. Los invitados reían y conversaban amenamente, la música era lo que habíamos programado y las luces eran suaves y al mismo tiempo inspiraban ese aire místico y sensual, tal cual me lo había imaginado.

Con Alice fuimos hasta la mesa donde la familia Cullen tenía lugar, ya casi todos estaban sentados en sus lugares esperando la entrada del primer plato y la degustación de vinos. Sonreí al ver a Carlisle alzar la mirada hacia mí y esbozar una sonrisa que iluminaba el lugar, pero en seguida me tensé cuando vi a… esa mujer, sentada a un lado de Rosalie, charlando entre ellas amenamente. Edward no se veía por ningún lado cerca.

_Mi amor!_ Carlisle se levantó de su lugar estirando su mano para recibirme, sentí entonces las miradas de todos los que estaban en la mesa, sobre mí. _Te estaba esperando, pedí el primer vino y quería disfrutarlo contigo… ¿estás bien?_ supuse que se había dado cuenta de mis ojos algo enrojecidos, sonreí suavemente llevando mi mano hasta la suya y adelantándome un paso para besar sus labios.

_Todo excelente cariño_ dije sobre ellos _estaba cerciorándome que todo estuviera sobre la marcha. Quiero que todo salga perfecto…_

_Y lo estas logrando cariño, todo esta excelente hasta ahora. Ven siéntate…_ abrió una silla a su lado para mí _pronto traerán el Village souvingnon y quiero que me des tu opinión._

_Mmm… creo que te gustará junto a la selección de quesos y jamones. Aunque deja lugar para el resto del menú, lo elegí exclusivamente pensando en tu buen paladar…_ acerqué mis labios a su mejilla dejando un beso allí. Él sonrió y no dejó que me alejara, tazando mi mejilla con una de sus manos me acercó hasta que sus labios tocaron los míos en un beso demandante.

Llevé mi mano hasta la suya presionándola levemente para hacerle notar dónde estábamos, no quería montar un espectáculo y darle más motivos a su hijo para odiarme… más de lo que ya hacía. A demás esta era su noche y yo no pensaba acapararlo.

_Así que , padre…_ me separé en seguida de Carlisle al sentir esa voz, pero no me alejé por completo, Carlisle tenía su brazo alrededor de mi cintura y no tenía intenciones de soltarme, al menos no por el momento. Fijé mi vista en esa mirada verde que iba de su padre a mí y que finalmente se quedaron en Carlisle. _he oído que has hecho nuevas inversiones ¿no es así?_ preguntó con un deje de sarcasmo _siempre me sorprendió la capacidad que tienes de conquista, nada se te escapa y todo lo retienes… ¿cómo haces?_ no pude dejar de notar la burla en su voz. Una burla que al parecer su padre tal vez estaba acostumbrado a escuchar por lo que ignoró soberbiamente.

Carlisle en cambio rió a mi lado, _Algo así me han dicho hijo, solo soy un buen negociador y me gusta lo que hago. Y con respecto a la nueva asociación, bueno… Marcus es un amigo antes que un socio por lo que no fue difícil hacer negocios con él, fue más que un gusto haber invertido parte de mi capital en su compañía, ya que a demás va por el buen camino y no tardará en dar sus buenos frutos._

Edward sonrió asintiendo, una sonrisa que no llegó a sus ojos y claramente no era esbozada con gracia, luego rió frunciendo el seño y volteó a mirar a Tanya mientras bebía de un vaso de whisky que sostenía en una de sus manos.

_Creo que encontré las cualidades de mi padre reflejadas en ti Tanya, muy buena en todo… incluso en los negocios._ alzó una ceja provocando la risa de Tanya en todo su esplendor. No pude evitar bajar mi mirada a mis manos sobre mi regazo.

_A todo esto Tanya… ¿a qué te dedicas?_ murmuró Carlisle mientras el mesero venía con nuestros vinos y las tablas de quesos para su degustación. _Perdona a mi hijo, él no suele explayarse mucho en la presentación de sus… amigas, lo cual es bueno por una parte, porque tenemos temas de conversación_

Tanya sonrió comprensivamente fijando su atención en Carlisle,

_En realidad conocí a Edward hace un par de semanas, nos presentó Demetri, un amigo en común, que me habló muy bien de su hijo._ ella miró a Edward que tomaba nuevamente de su copa de wisky, me sorprendí al ver sus ojos verdes fijos en los míos. Desvié mi mirada hacia su "amiga" tragando saliva. _vine a New York con el deseo de extender mi negocio aquí, Londres ya se quedó chico para mí por lo que me gustaría poder trabajar con Edward para que eso se haga realidad._ fruncí el ceño cuando sus uñas rojas rastrillaron el brazo de Edward, como si fuera una gata marcando su territorio. _él es un increíble hombre que está dispuesto a hacer mis deseos realidad, por lo que… creo que New York me gustará más de lo que ya me gusta._

Carlisle sonrió alzando las cejas, _¿Y a qué te dedicas específicamente? No puedo creer que mi hijo se material de corporaciones y compañías cuando nunca dio indicios de que este mundo le gustara._

_Bueno…_ Tania rió _soy dueña de una cadena de Galerías de arte en Londres, exhibo arte joven y moderno y en Edward vi todo eso y mucha pasión, me gustó mucho su trabajo y me gustaría trabajar con él._

_Excelente!_ volteé hacia Carlisle y me gustó mucho el brillo sutil en sus ojos al saber esa información _estoy seguro que tanto a ti como a él les irá muy bien, tiene todo mi apoyo_

_Gracias papá, pero creo que Tanya puede manejar todo muy bien… soy consciente de su potencial_ murmuró con una sonrisa lasciva dirigida a ella, lo que me revolvió el estomago.

No podía creer que me estuviera haciendo eso. No lo soportaba, no soportaba ver como alardeaba del potencial de esa mujer y su increíble capacidad de conquista, revistiendo con esas premisas sugestivas su verdadero significado. Por dios!... ¿Quién se creía?

Las conversaciones en la mesa pasaron a ser banales y triviales, tomé de mi copa de vino de cinco mil dólares degustando uno o dos trozos de queso gruyere, no podía tragar más, tenía un nudo en mi estomago. En varias ocasiones tuve que soportar la insistente mirada de Edward sobre mí, lo cual me hacía sentir muy incómoda, no solo porque estábamos en una mesa con toda su familia allí, sino porque Carlisle estaba a mi lado. Por suerte para mí, a mi lado izquierdo estaba sentada Alice, por lo que en un momento dado nos sumergimos en la conversación frívola sobre los vestidos más hermosos de la fiesta, ella sabía cómo distraerme. En otras ocasiones, Carlisle llamaba mi atención para presentarme personas que llegaban a la mesa a saludarlo y a conversar por unos cortos minutos. Él parecía orgulloso de presentarme como su novia y tomar mi mano con orgullo y no podía dejar de notar las miradas que sus conocidos nos otorgaban, en especial a mí… estaba segura que más de una de esas mujeres, esposas trofeos de socios y amigos de Carlisle, no dejaban de verme como una caza recompensas o una perra interesada.

No me importaba.

Eso era motivo suficiente para aferrarme del brazo de mi novio y sonreírles con altivez, nada me amedrentaba, no podía permitirlo.

Con el tiempo degustamos el plato principal, Pato mechado con salsa de almendras y alcachofas rellenas, con su guarnición, ensalada de vegetales. Carlisle quedó satisfecho por mi elección, otro punto más… y otro beso más, algo que me incomodaba ya que podía sentir la risa por lo bajo de uno de los comensales de la mesa. Edward parecía estar cada vez más tomado y eso me preocupaba, podía cometer un error y soltar todo lo que con confianza le había contado.

_Vamos a bailar_ dije luego de bajar el plato principal con una copa de vino. Carlisle me miró con ojos centellantes y asintió parándose y ofreciéndome una mano, no pude evitar sonreír antes su caballerosidad. Tomé su mano y fuimos hasta la pista donde ya se encontraban algunas parejas dejándose llevar por el ritmo de la música que era lenta y cadenciosa. Había llegado el momento para una de sus sorpresas por lo que hice lo que habían estipulado con María.

_Tengo que hacer algo_ dije a Carlisle cuando tomó mi cintura, tomé su rostro entre mis manos y planté un beso en sus labios mientras él me miraba sorprendido. _Espérame aquí por un minuto Señor Cullen, no quiero que te roben ¿ok?_

_Ok Señorita Swan_ rió con alegría.

Partí hacia un lado del escenario caminando por detrás de este hasta llegar a una de las entradas laterales, María me esperaba allí y me tendió el micrófono que tenía en su mano.

_Recuerda… míralo a él, enfócate en él, así no te pondrá nerviosa la multitud._

_Ok_ resoplé una y otra vez, alisando las arrugas invisibles de mi vestido, _¿cómo estoy?_ pregunté en un arranque de vanidad

_Hermosa, despampanante…_ dijo ella rodando los ojos. Sabía que no lo decía con total sinceridad pero me servía, al menos en ese momento.

Respirando profundamente una vez más y tomé en mi mano la copa de champagne que María tenía para mí. Entonces salí al escenario donde la banda de jazz que habíamos contratado, mantenía la música suave. Al aparecer una luz blanca me iluminó y supe que ahora era el centro de atención… lo que no me gustaba ni un poquito.

_Buenas noches a todos_ dije acercando el micrófono a mis labios, en seguida busqué con la mirada a Carlisle que me miraba desde el centro de la pista de baile con una sonrisa y una copa de champagne en su mano, alrededor de él, las parejas se habían detenido para mirarme expectantes, cada una tomando de los mozos que ofrecían, copas de champangne. _Espero que todos los que nos acompañan esta noche estén pasando una velada increíble, si no es así… bueno, siempre más tarde podemos dejar la etiqueta a un lado y desinhibirnos sin restricciones_ reí acompañada de las sutiles risas de los presentes _esta noche quiero levantar mi copa por muchos motivos especiales para mí. Por la reunión de la familia_ miré hacia la mesa de la familia Cullen y me estremecí con la mirada de Edward, oscura y enojada. Tragué en seco, _por la reunión de los amigos… por la buena música y la buena comida, pero especialmente… por la celebración del cumpleaños de una persona muy especial para mí._ alcé la copa levemente en dirección a Carlisle con mis ojos trabados en los de él _por tener la fortuna de estar en tu vida, por tener la dicha de compartir tus días, tus alegrías y tener el privilegio de acompañarte en momentos tan especiales como estos. Gracias cariño por esa noche en que apareciste en mi vida, la noche en que me mostraste que se puede ser tan buen inversor como hacedor de buenas oportunidades para los que menos tienen y más necesitan._ Carlisle sonrió recordando… Dios, nunca había dicho tanta mentira en mi vida. _Salud y mucha felicidad Carlisle Cullen y que la vida te siga sonriendo como hasta ahora_ alcé mi copa mordiendo mi lengua para dejar de decir tanta mentira junta y sonreí mientras todos chocaban su copa con la de el magnate Carlisle Cullen. Me volví y les hice una señal a los de la banda detrás de mí para que comenzaran a tocar el "Cumpleaños feliz" con estilo jazz, cuando lo hicieron un par de mozos de chaqueta blanca, salieron por uno de los laterales arrastrando sobre una mesita a ruedas, un gran pastel blanco de tres pisos, con arabescos en azul decorando la superficie, si alguien se ponía a contar con detenimiento las velitas encendidas en la superficie, daría con la edad exacta de Carlisle. Cuarenta y siete años.

Cuando todos cantaron al unísono el típico canto de cumpleaños, Carlisle comenzó a soplar las velas mientras varios de sus colegas y amigos le ayudaban con la ardua tarea de apagar tanta cantidad de velas. Al final, tuvo éxito y el pastel se comenzó a cortar mientras Carlisle se saludaba con personas que aún no había visto.

Suspiré y salí de allí para bajar del escenario y volver a la mesa, mi actuación había terminado y me sentí lo suficientemente orgullosa de mí misma por no haber caído en la tentación de decir allí, frente a todos, lo que el verdadero Carlisle era y dejarme frente e a todos como una loca esquizofrénica. Ilusa hubiera sido si siquiera lo intentaba, ilusa y estúpida…

_Bonito discurso…_ dijo esa voz justo cuando acababa de pisar el último escalón que bajaba del escenario. Me tensé en el acto y empuñé mis manos, no quería lidiar con él luego de su magnífica llegada en compañía de esa rubia. _No sé cómo puedes ser capaz de decir tanta mentira junta_ él me miraba desde la pared de enfrente, recostado en ella con los brazos cruzados sobre su pecho y sus pies rezagadamente cruzados uno sobre el otro. _Cada día que pasa me sorprende cada vez más tu excelente capacidad de mentir_ sonrió con burla. Respiré profundamente y me mordí la lengua para no responderle, di media vuelta y comencé a caminar hacia el salón. Pero no di ni tres pasos cuando una mano me tomó del brazo y con fuerza me detuvo haciendo que mi espalda chocara contra la pared más cercana,

_No_ susurré tomando su muñeca con una de mis manos y empujándolo para que me soltara.

_¿Cuándo vas a detenerte?_ preguntó con voz ronca cerca de mi boca. Podía oler en el aire su aliento a alcohol y cerré los ojos. _¿Qué pretendes Isabella? En verdad estoy perdido aquí…_

_Suéltame, estas ebrio_ dije entre dientes abriendo mis ojos y fijándolos en los suyos, verdes y relampagueantes. Estaba enfurecido, podía verlo, podía sentirlo en mi piel, como una corriente eléctrica que corre en el aire previa a una tormenta.

_No estoy lo demasiado ebrio como me gustaría, solo lo suficiente como para venir a hablarte y tocarte… algo que me prometí que jamás volvería a hacer, sin embargo heme aquí… sin poder detenerme, como siempre me pasa contigo_ sus labios rozaron los míos y di vuelta mi cara forzando su agarre para que me soltara.

_Sal de aquí Edward, si tan mentirosa me crees ¿por qué aún no le has dicho nada?_ sentí su aliento en mi cuello, agitado y entrecortado.

_Porque quiero creer…_ dijo exhalando todo el aire de sus pulmones _pero no puedo, perdería el último ápice de respeto por mi padre_

_Entonces vete de aquí Edward, a Londres o Brasil, donde sea que te guste… vete con esa Tanya, porque yo no voy a detenerme y tarde o temprano perderás el respeto que te queda por tu padre y terminaras odiándome más de lo que ya lo haces_

Él se separó de mí como si se hubiese quemado y quedó mirándome con reproche en sus ojos y cierta confusión, comenzó a negar con la cabeza mientras rastrillaba su cabello con una de sus manos y con la otra aflojaba su corbata como si lo ahogara, algo a lo que seguramente no estaba acostumbrado.

_Yo… yo no te o…_

_¿Edward?_

Me tensé al oír la voz de una mujer a metros de nosotros, aparté la mirada de Edward y me fijé en la inoportuna interrupción. Tanya nos miraba con sus esculpidas cejas alzadas y una copa de champagne en su mano. Aproveché ese momento para dar unos pasos hacia el salón,

_Vamos guapo… encontré algunas personas que me gustaría presentarte_ oí que le decía ella mientras estaba a unos pasos de entrar al salón.

_Claro_ su voz resignada me estremeció pero no me detuvo para ir hacia Carlisle que reía junto a un par de personas.

El resto de la fiesta pasó como un torbellino de momentos, en los cuales las copas pasaban y Carlisle parecía más alegre y entonado. De vez en cuando veía a lo lejos la cabellera cobriza revuelta, junto a la rubia que no lo dejaba en ningún momento. Yo mientras continué jugando mi papel de excelente y atenta anfitriona y novia, algo que con la práctica me salía cada vez mejor. Alice no paraba de presentarle hombres a su mamá de la mano de Jasper, empeñada en encontrarle novio y sin importarle que su compañero Félix estaba a su lado o en la mesa esperando por ella. Y Rosalie como siempre penetrándome con dagas en los ojos, actitud que empeoró cuando Emmett decidió mostrarme sus dotes de bailarín sacándome a la pista de baile.

_Parece que a Rosalie no le gusto mucho_ murmuré a Emmett entre risas mientras él me hacía dar vueltas sobre mi eje. Sin duda el poco alcohol que había consumido en la noche había despertado mi coraje.

_Oh no te preocupes por ella Bella…_ dijo mientras hacía unos exuberantes pasos de Twist _ conociéndola debe estar celosa por la atención que Carlisle pone en ti. Como comprenderás ella era la única mujer en la familia que acaparaba toda su atención… ahora tiene que compartir a Carlisle contigo_

Reí por esa excusa tan pobre, _¿Estás seguro que es solo eso?... bueno, a decir verdad ahora mismo parece tener unas ganas inmensas de matarme con la mirada_

Emmett rió mirando hacia su dirección en el mismo momento en que envolvía mi cintura con su brazo para luego de un movimiento, hacerme girar sobre mis pies.

_Oh sí bebé, cómo me gusta poner celosa a mi mujer_ dijo sonriendo de oreja a oreja.

_Pero no me utilices para eso Emmett!_ grité palmeando su hombro con fuerza.

_No te estoy utilizando…_ dijo con una risa provocativa _solo estoy aprovechando la oportunidad, créeme… el sexo esta noche será alucinante_

_Iuuj!_ exclamé entre risas.

Para cuando la fiesta terminó, mis pies no daban más del dolor a causa de esos altísimos tacones, Jasper llevaba en brazos a una achispada Alice que aún reía de las ocurrencias de Emmett, Rosalie arrastraba a un Emmett super contento de la corbata hacia el auto y Edward brillaba por su ausencia, al igual que su "amiga".

Mientras yo llevaba como podía a un Carlisle pasado de copas hacia el ascensor del lobbie para ir hacia la suite. Sin duda había disfrutado de su cumpleaños con creces.

_Te amo Bellaaa_ sus labios se aferraron a la piel de mi cuello mordiendo fuerte, lo aparté cuando me hizo doler. ¿Carlisle me había dejado una marca?

_Carlisle compórtate, hay cámaras en el elevador_ dije acariciando mi piel adolorida con mis dedos.

_Noo me importaaa…_ reprimí mi sonrisa al oír cómo arrastraba las palabras. _Te deseo… tanto, tanto princesa_ tomó mi rostro entre sus manos _pídeme lo que quieras… y te lo daré_

_Mmm… ¿qué tal si te pido que cuando lleguemos al cuarto te desvistes y te metes a la cama, estarás cansado…_

_Oh sí nena… pero me meteré a la cama para otra cosa…_

Oh cielos…

Caminar a través del corredor que nos llevaba a la suite fue un arduo trabajo, entre que iba sosteniendo la cintura de Carlisle por su débil equilibrio y él que buscaba besarme a cada momento… cielos. Cuando llegamos a la puerta no pude apartarlo mientras abría con la tarjeta electrónica, sus labios se posaron en los mío apremiantes y duros.

_Dios… cómo te deseo_ su voz cargada de deseo me estremeció, pero me recordé a mí misma que él estaba ebrio… que tal vez tuviera la suerte de que a penas tocara la cama se quedara dormido.

_Yo igual_ dije dejándome besar. Sus labios me besaron rudamente mientras yo empujaba la puerta para entrar a trompicones. Sus manos acunaron mi cara en un momento para luego bajar por mi cuerpo apretando mis senos y mi cintura.

_Quiero hacerte el amor Isabella… déjame hacerlo…_ su voz pastosa me decía que no tenía mucho de caer dormido en cualquier superficie plana, por lo que me apresuré a continuar besándolo y al mismo tiempo sacarle la chaqueta de su frac. Sus manos mientras tanto quedaron en mi cintura dándome la posibilidad de sacarle la camisa y luego desabrochar sus pantalones.

_Acuéstate amor…_ dije en sus labios _déjame desvestirte_

_Mmmm…_ gimió en mis labios besándolos hambrientos. Cuando llegamos a la enorme cama King sise, solo bastó un pequeño empujoncito en su pecho para que él cayera tendido sobre el colchón, aún con los pantalones puestos, sus zapatos y medias. Pero en lo que respectaba sus ojos, ya estaban cerrados, sucumbiendo a la inconsciencia que el alcohol le imponía.

_Mmm… Bellaaa… sagate la roba_ masculló cayendo dormido.

_Si mi amor_ respondí yo tratando de que mi voz sonara sugestiva. Me arrastré sobre su cuerpo casi desnudo y comencé a desabrochar el cinturón de su pantalón, luego la bragueta y para cuando terminé con él, sonreí satisfecha al verlo dormido sobre la cama, roncando adorablemente, totalmente desnudo y solo tapado con la sábana, su ropa esparcida por todo el lugar.

Fruncí el ceño… algo faltaba.

Salté de la cama y caminé hasta la entrada de la suite. Me saqué los zapatos y los tomé en mi mano, eran hermosos… unos altos Yves Saint Laurent, los dejé caer en el suelo.

_Hay que tratar de hacer lucir verídico esto_ dije tomando mis guantes y caminando hacia la habitación, dejando un rastro con mi ropa. Finalmente me quité el vestido y lo dejé en el suelo desparramado. _tuvimos sexo salvaje Carlisle, tú y yo…_ dije ya desnuda sobre la cama, mirando a mi novio que pacíficamente dormía como un bebé.

Saqué los clips de mi cabello dejándolo caer en ondas desprolijas sobre mis hombros, alcé mis manos y penetrando con mis dedos en mi cabello, lo despeiné aún más,

_Bien, peinado post sexo… listo_

Salté debajo de las sábanas y me acomodé para dormirme, dejando la alarma de mi celular a las nueve de la mañana. Era un poco arriesgado, dormir desnuda junto a él aparentando haber tenido una noche de pasión, pero tenía que intentarlo, después de todo… el lado caballeroso de Carlisle era el lado lúcido. Se daría cuanta de cómo me había tomado y yo apoyaría su idea con mis quejas de dolor y si todo salía como pensaba… él no iba a querer tocarme en un tiempo. Esperaba que fuera así y que no estuviera pecando de ilusa.

Pero unos golpes en la puerta de la suite me hicieron levantar la mirada a punto de quedar dormida. ¿Quién sería?. Ya eran las tres de la madrugada…

Me levanté buscando la bata de toalla del hotel y luego de colocármela fui hasta la puerta, husmeé por la mirilla pero no vi a nadie por lo que luego de un respiro profundo, abrí la puerta.

Pero para mi sorpresa el corredor estaba vacío, ¿qué mierda?...

_Veo que la pasaste bien…_

Llevé una mano a mi pecho y jadeé sobresaltada al escuchar esa voz a mi lado, Edward estaba recostado sobre la pared a un lado de la puerta… y era un desastre, su traje pulcro ya no estaba, solo mantenía puesto el pantalón, los zapatos y la camisa, que estaba abierta dejando ver su fuerte pecho, su cabello hecho un desastre… más de lo habitual y supe que no era la única que lucía un peinado post sexo. Apreté mi bata en mi pecho cuando su mirada lasciva pasó por esa zona, sus ojos brillaban oscurecidos y algo enrojecidos, en su boca se formó en una mueca de asco… algo que me estremeció.

_¿Folla bien o te quedas con el hijo?_ dije cerrando los ojos y dejando caer su cabeza sobre la pared.

_Edward…_ susurré duramente _vete de aquí_

Él rió sin humor y apartó su cabeza de la pared para sacudirla contra ella una vez más pero con más fuerza, jadeé asustada... él lo hizo otra vez aún con más ímpetu,

_No puedo…_ su boca formó una mueca de dolor y no puede más que cerrar la puerta a mis espaldas e ir hasta él para tomar su cabeza entre mis manos para evitar que se dejara de dar golpes a sí mismo.

_Basta Edward… te vas a hacer daño._ dije tristemente. El abrió sus ojos y algo vi allí que no me gustó, era resignación.

_¿Aún más?_ preguntó con una sonrisa triste. Sus ojos por primera vez desde que llegó a esa puerta enfocaron en mis ojos, parecían traspasarme y parecían querer decir tantas cosas que no fui capaz de leer. Dios… era demasiado, tenía que alejarme, tenía que decidirme.

_Ambos nos estamos haciendo daño Edward_ susurré tragando el nudo que tenía en mi garganta, recordé sus palabras hirientes el día que le dije toda la verdad, su presencia en esa fiesta con esa mujer, recordé su desaparición total por semanas y comprendí que irremediablemente lo estaba arrastrando conmigo en esto. Él no tenía por qué… él era el hijo que desconoció lo que su padre hacía, que no tenía culpa alguna más que tener la desgracia de compartir la misma sangre. La sangre del hombre que arruinó mi familia… mi vida.

_¿Qué… puedo hacer? ¿Qué tengo… que hacer para que dejes esa idea? Es una locura... ¿por qué necesitas mentir así? ¿qué quieres? ¿Dinero? yo te lo puedo dar... y a montones... deja esa idea de lado Bella..._ dijo entonces partiendo mi alma en dos cuando vislumbré una lágrima en la comisura de uno de sus ojos… oh dios. _Ven conmigo… vámonos lejos, donde quieras_ su voz gruesa me hizo cerrar los ojos, parecía estar hablando a duras penas.

_Edward…_

No pude decir nada más, sus labios chocaron con los míos en un intento desesperado, con premura, ansias y fervor. Los dientes chocando, nuestras lenguas se entregaron a una lucha sin piedad, mis manos subieron hasta su nuca y me dejé disfrutar de este beso, que tal vez fuera el último… Dios, tenía que serlo. Sus manos tasaban mi rostro arrastrándome hacia él como si fuéramos capaces de fundirnos en una sola persona.

Entonces él volteó sobre su eje haciendo que fuera yo la que ahora estuviera contra la pared, sus labios hambrientos no me dejaron sino que osaron recorrer aún más que solo mis labios, besando y lamiendo mi cuello y mi clavícula. Haciéndome jadear y gemir de placer, arqueando en su contra y ofreciendo mucho más que mi cuerpo… mi corazón entero le pertenecía.

_Te necesito!_ gimió entrecortado en mi oído mientras sus besos se tornaban más ansiosos y desesperados. Sus manos se inmiscuyeron por debajo de mi bata ahuecando en sus manos mis glúteos y apretándolos contra su cuerpo, oh cielos… arqueé la espalda para restregarme contra su erección provocando un gemido desde lo profundo de mi garganta. _Necesito saber que eres mía… que lo sigues siendo Bella, quiero borrar su rastro de tu cuerpo, oh dios… te…_

_Edward_ empujé su pecho y me asusté por el nivel de desesperación con que estaba pidiéndome, algo estaba mal… algo… y no sabía qué. _Sería mejor que, tú… tú te vayas… tienes a Tanya_

_Y una mierda!_ gritó enfurecido, mis manos fueron a su rostro para tratar de calmarlo con mi toque, lo que pareció funcionar, porque cerró los ojos y dejó caer su frente en la mía con un respiro profundo _te quiero a ti…_ susurró casi inaudiblemente, lo que casi paralizó mi corazón _Vámonos lejos… los dos Bella_

_Edward, no… no puedo_ dije en un hilo de voz.

_No puedo luchar más contra esto, no puedo_ la desesperación en su voz era abrumante y me dediqué a alocarla acariciando su cuello y sus mejillas, su frente estaba transpirada, como si luchara contra algo… un esfuerzo increíble, su ceño fruncido y su cuerpo totalmente tenso mientras aún me sostenía. _¿Piensas seguir con esto?..._

Y supe a qué se refería…

Asentí mordiéndome el labio, nada podía hacerme flaquear ahora que estaba lográndolo, por más que me doliera en el alma y mi corazón se partiera en dos, tenía un objetivo hace años, no podía bajar los brazos, no ahora.

_Tengo que seguir_ dije simplemente.

Esas fueron las palabras que cambiaron todo. Él cerró los ojos y respiró unas cuantas veces más antes de estabilizar su respiración, entonces me sentí fría y vacía cuando me dejó en el suelo y se separó unos pasos de mí. Mordí el interior de mi mejilla… dios… las lágrimas se juntaban ya en mis ojos pero no podía llorar, me prometí ser fuerte, pero al parecer nunca lo fui.

_Bien_ dijo simplemente sin mirarme. Luego de unos eternos segundos vio media vuelta y se fue hacia el ascensor, dejándome allí parada temblorosa y con las lágrimas comenzando a correr por mi mejilla.

Había elegido.


A las lectoras de este fic... mil perdones por haberme tardado. Gracias aún así por seguirme, un besote a todas y nos seguimos viendo.