Capitulo final: El baile parte 3

Y ha llegado el fin

Porque todo lo que incia tiene que acabar...

Aquí esta mi último Disclaimer: No queridos lectores, Bakugan no me pertenece, mi retorcida imaginación sí :)


— ¡Fabia! — gritó Linus posisionando sus manos en los hombros de la chica

El arma se había disparado durante su forcejeo y dañado de gravedad en el lado izquierdo del abdomen a...

Ren.

Y ahora entre respiraciones ahogadas intentaba aferrarse a lo que tenía. El suelo parecía moverse frente a sus ojos, todo estaba borroso y en movimiento. Como sentía que el frío penetraba por sus huesos recorriéndole entero. Lágrimas y lágrimas surcando las mejillas de la chica mientras la sangre rojo carmín manchaba y escurría por sus manos con gran facilidad.

— No te preocupes Ren, yo te ayudaré... estarás bien — susurraba atropelladamente la muchacha, sobando las manos del chico en el pavimento.

— Es nuestro enemigo, ¡esa pudiste haber sido tu! — continuó Linus irritado.

Sintió como el corazón se le hundía. Era cierto. ¿Pero acaso importaba? Este era el mismo chico que le había salvado en la selva hace años, ella no podía ser tan ingrata...

Y observaba con ojos intranquilos como el chico temblaba en la rigidez del pavimento, sujetando su abdomen y pescando bocanadas de aire.

— Apartate — ordenó Linus y con un movimiento le retiró.

Pronto supo identificar el artefacto de teletransportación en su muñeca izquierda y lo accionó para que lo llevara a casa. Fue cuando los colores distorsionados de su cuerpo indicaban la teletransportación que Fabia reaccionó en temor.

— ¿Pero que haces? — gritó Fabia tomando una de las manos de Ren, su mano cambiando de colores al momento. Sintiendo como sus moléculas se distorsionaban por dentro.

— ¡Suéltalo! ¡No seas tonta, si lo tocas te transportarás con él! — ordenó Linus, pero ya era tarde el proceso ya la estaba incluyendo...

...Mientras tanto en el baile...

En una perfecta y planificada estrategia Dan había conseguido mover a el y su pareja sutilmente bailando hasta un lugar en el que podía ver a Runo y su acompañante con excelente claridad. Estaban tan cerca ahora Vigilando con miradas sutiles cada posible movimiento en falso.

Y ocurrió. El destino le estaba dando una milésima segunda oportunidad.

Ella se excusó para ir al 'tocador' y el aceptó. Fue entonces cuando el castaño con un giro lanzó a su acompañante en los brazos de su rival.

— Dan — susurró entre dientes Monique, siendo recibida en los brazos del otro chico.

Pero el castaño siguió ciegamente la silueta de la joven de cabellos azules. El muro que daba a los jardines era de puro cristal con una puerta del mismo material entreabierta. Y bajando las escaleras la chica se detuvo a sentarse en los primeros escalones de estas. Mirando desde arriba a la parte 'subterránea' conformada por pasto, rosales, un camino empedrado y bancas que rodeaban la hermosísima fuente central.

El castaño decidió sentarse con ella sin atreverse a mirarla, ojos soldados en el fluir de la cristalina agua en los aires. Y ella suspiró, resignada.

— ¿Porque? — cuestionó ella en un susurro apenas audible. Con el corazón atorado en la garganta, ojos nublados y labios tambaleantes.

— Porque me importas y me eh dado cuenta de que... — contestó mirando ahora el piso bajo sus pies — te necesito — agregó en un susurro, volteando a ver el rostro de la chica.

— ¿Cómo creerte...? — cuestionó en un susurro, mirando hacia el cielo. Rostro iluminado por débiles centellas de luna. Dos lentas y brillantes lágrimas recorriendo sus mejillas. — Si me has demostrado todo lo contrario — agregó firmemente parándose y disponiéndose a verle cara a cara por apenas unos segundos.

Dió media vuelta en sus tacones y comenzó a subir los escalones dispuesta a marcharse. Una mano tomó con firmeza su muñeca y ella ni siquiera se molestó en voltear.

— En ese caso pido tu perdón — dijo serio el chico ahora erguido, llamando la atención de la muchacha. Ojos color turquesa mirándole desde la seguridad de su propio hombro.

— En ningún momento quise hacerte sentir mal, todo fue una confusión, yo vengo con Monique al baile como amigos — agregó con sinceridad, bajó un escalón y esta le siguió — Dije lo que dije en la cafetería porque estaba celoso. Y yo jamás jugaría contigo o serías mi ultima elección — terminó mirándola tiernamente.

Una sonrisa jugueteó por los labios de la muchacha de cabellos azules, y el brillo de felicidad regresó a sus ojos.

— De hecho intenté invitarte al baile antes que el idiota de Rito, pero tu no me quisiste tomar en serio — agregó con mirada distraída.

La mirada de la chica se agrandó a manera de sorpresa. Aquello era verdad...

— Hey, Runo. Quería preguntarte algo muy importante…— comenzó el castaño, denotando nerviosismo en sus palabras.

Runo arqueó perfectamente una ceja y rodó los ojos. Conociendo a Dan seguramente era para decirle algo estúpido, pedirle la tarea, un favor o simplemente molestar.

— No Dan no tengo la tarea de mañana — se adelantó, con fastidio.

— Eh, no eso no es lo que… — respondió el castaño.

— Y no, tampoco te dejaré copiarme en el examen de inglés — interrumpió, con tedio.

— No tampoco es eso, lo que te quería decir es si…— dijo, aparentemente con apuro.

— Dan, tampoco sé porque la gallina cruzó el camino y menos que fue primero si la gallina o el huevo — interrumpió nuevamente, disfrutando cada segundo.

— Runo, ¡t-te amo! —dijo con desesperación.

— Te amo-rdido un perro, si, ya me lo hiciste una vez ¿lo olvidas? En fin, Dan, ya llegaron por mi — agreguó con tedio.

Al darse la vuelta Dan le tomó del brazo, jalándola un poco.

— Runo, de verdad, esto sí es importante — suplicó, sorprendentemente convincente. 'Vaya que sus habilidades en el arte de fingir y mentir han sido perfeccionadas, ya casi le creo que lo que me tiene que decir es importante. Pero no esta vez Dan, ya han sido muchas…'

— Dan, estoy segura de lo que sea eso 'importante' que me tengas que decir puede esperar hasta mañana. Nos vemos — dijo, quitando su brazo del suyo.

Se dio la vuelta y comenzó a dirigirse al carro.

— Pero Runo…— suplicó desde lejos.

Sin embargo, no retiró la vista del frente o siquiera se detuvo, solo continuó.

— NOS VEMOS, Dan— dijo, enfatizando las primeras palabras.

Al cerrar la puerta del auto ella no pudo evitar voltear a ver hacia donde estaba Dan, notando cuan decepcionado se veía.

'Quizás si era importante lo que me tenía que decir… '

Y lo era, mira cuantas repercusiones le había traído. No era culpa del chico después de todo...

— Lo siento tanto Dan, también fue mi culpa — susurró Runo apenada.

— Ni lo digas. Lo hiciste con justificación, ya me eh hecho fama — declaró el castaño con una risa descorazonada.

Con las manos unidas él la invitó a pasar abajo y sentarse en una banca a admirar la noche.

— Que linda se ve la luna — comentó Runo, observándola.

— Así es... — afirmó Dan — casi tan bonita como tú — terminó, mirándola de reojo. Mejillas rosadas y suaves, tanto, que no pudo resistir y le plantó un beso.

No más palabras. El silencio no les incomodaba, estar allí disfrutando de su compañía mutua era simplemente perfecto.

...Dentro en el baile...

— ¡Alice! ¿Que haces sentada junto al equipo de sonido? Deberías estar divirtiéndote con uno de esos dos chicos que te invitaron a bailar — chilló Julie indignada.

— No quiero bailar con ninguno de ellos Julie — contestó aburrida Alice.

— ¿Entonces planeas esconderte aquí por el resto de la noche? — cuestionó Julie levantando una ceja.

— Pues no pero... — comenzó Alice siendo interrumpida (como siempre).

— No, no, no, no, ¡NO! Sin peros, ¡párate y diviértete! — exigió Julie jovial, jalando de la muñeca a la desanimada pelirroja.

— Julie, ¡ suéltame! Estás haciendo una escena — susurró la chica.

Pasaban tan rápido entre la gente que sin querer Alice chocó con un muchacho y casi cae al suelo, sin embargo un brazo firme y fuerte detiene su caída tomándola por la espalda y ayudándole a recuperar equilibrio. Era el mismo chico con el que chocó.

Al instante se perdió en las palabras y su par de claros ojos azules; su cabello rubio despeinado pero a la vez bien arreglado.

— ¿Estás bien? — preguntó el muchacho tiernamente. Su corazón se derritió al escuchar el suave y atractivo tono de voz. Se había perdido en el.

— Si, perdon por chocar contigo pero esque mi ami... — comenzó Alice, pero al voltear a ver a los lados descubrió que Julie ya no estaba. Todo fue parte de su plan...

Suspiró.

— Descuida, no es tu culpa. — respondió sonriéndole. Sintió como el corazón se le encogía y pausaba su latir abruptamente.

Deja vu.

Esta sensación tan escalofriantemente familiar le trajo recuerdos dolorosamente hermosos.

Una chica de cabellos naranjas caminaba intimidada por los pasillos de su nuevo instituto. Apenas se había mudado y todo le parecía tan nuevo y confuso.

Sentía que un descuido podría perderse en estos inmensos corredores. Al caminar en dirección contraria a los demás estudiantes no tardó en recibir uno que otro golpe con el hombro. Sus ojos se nublaban, se sentía tan diferente y fuera de lugar...

En uno de esos golpes se le cayó un libro de las manos y se agachó a recogerlo, para pararse, darse la vuelta y chocar casi cayendo al suelo con alguien.

Pero no cayó, una firme mano le ayudo a mantener su balance. La misma de la persona con la que había chocado. Una vez frente a frente con su héroe esta no pudo evitar perderse en su mirada. Claros y acaramelados ojos dorados le veían perforandole el alma con tal profundidad que podía sentir su corazón encogerse.

— Como lo siento — dijo apenada, soltando rápidamente la mano del joven.

— No te preocupes, no es tu culpa — dijo el chico sonriéndole, provocando que su latir se pausara.

Ella sonrió instantáneamente sin darse cuenta, fue espontaneo y sumamente dulce. Cosa que atrapó al joven por igual.

— Mi nombre es Shun. ¿Y tu eres...? — preguntó curioso.

— Alice — le respondió sonriendo a lo que el correspondió.

Si hubiera sabido que desde ese entonces aquella sonrisa le derretía por dentro... siempre lo ha hecho.

— Soy Keith ¿y tú? — preguntó el joven rubio frente a ella, devolviéndola a la realidad.

— Alice — respondió casi en un susurro, evitando su mirada.

— Bien Alice, no te ves muy animada — dijo el muchacho planteando lo obvio.

Alice no era de aquel tipo de persona que empleaba el sarcasmo, pero en momentos como este no pudo evitar dirigirle una mirada desbordando de este. Una que decía abiertamente '¿No, enserio?'. Pero inmediatamente lo notó y se arrepintió, metiéndose una vez más en su delicada, frágil y penosa burbuja.

— Descuida, si no quieres no bailes. No porque sea un baile estas obligada a hacerlo — dijo tranquilamente, llamando la atención de la chica de una u otra forma.

Finalmente había conseguido una sonrisa. ¡Por fin! Alguien que la comprendiera.

— Ven vamonos de aquí, que estorbamos — dijo dedicandole una sonrisa y tomandola de la mano para salir de la energética multitud de estudiantes.

Al alejarse de la ruidosa multitud comenzaron a platicar y encontrar temas de conversación. Desde muy lejos una muchacha de tez morena y cabellos blancos les veía sonriendo satisfactoriamente pensando 'se puede ver su química a kilometros'. Pero esta chismosa entrometida no es más que una poeta romántica sin remedio por lo que la verdadera y acertada predicción nos la dirá el tiempo.

Por otro lado Shun aun no conseguía estar tranquilo. ¿Como estarlo? Ya había pasado casi media hora y Fabia aún no aparecía. Indeciso de si ir a buscarla o no el prefirió quedarse cerca de la entrada al salón, punto desde el cual pudo alcanzar a ver algo de su interés entre toda el bullicio y el escándalo.

. Alice bailaba ligera y discretamente con un muchacho alto, como un año mayor, sin dejar de sonreír. Sonrió levemente ante la escena. Y fue entonces cuando reaccionó, pensando 'Me alegra que hayas encontrado tu final feliz Alice, ahora me toca buscar el mío...'

Y con esto sacó las manos de los bolsillos de su elegante traje negro y empujó levemente la puerta de entrada al gimnasio, deteniendose a dudar por un segundo, pero continuando poco después.

...A unas cuadras de allí...

— ¡Sueltalo ya Fabia! —gritó Linus desesperado. Ella obedeció al instante y los multiples colores que la envolvían comenzaron a desvanecerse rápidamente para terminar justo antes de que Ren desapareciera por completo. Fabia se veía triste, confundida y decepcionada; tanta conmoción le había hecho olvidarse del baile. Tantos recuerdos y sensaciones olvidadas y traídas a flote.

Mientras, el muchacho tomó el arma y la tiró a un bote de basura cercano para regresar y encontrar a Fabia inmóvil.

Y antes de poder sumergirse mas en sus pensamientos Linus le jaló de la mano arrastrándola consigo hasta una manguera en la pared.

— Aquí, lava tus manos — ordenó. Al girar la llave un gentil chorro de agua comenzó a mezclarse con el líquido rojo carmín, diluyéndolo hasta el momento en el que el escurrir del fluido no era mas que una sensación fantasma.

Él cerró lentamente la llave de la manguera, mientras ella sacudía sus manos suavemente, procurando no manchar su vestido. Levantando la mirada se encontró con la de él. Lágrimas; frías como hielo, quietas como cemento, amargas y de sabor a aflicción. Temblorosa una mano hizo su caminó hacia su rostro, y con el pulgar borró todo trazo de amargura.

Suspiró descorazonadamente, esbozando una sonrisa amarga.

'Ojalá fuera así de simple' pensó frustradamente la joven. Ojalá olvidar lo que ocurrió fuera tan fácil como lavar la sangre de mis manos, borrar las lágrimas con un pulgar ó fingir penosamente mi mejor sonrisa.

— Si fuera así de simple... — susurró arrastradamente en un suspiro.

— ¿Hacer que? — cuestionó Linus confuso.

— Si tan solo fuera así de simple olvidar lo que ocurrió Linus — contestó molesta la joven. Enredada y asfixiada por sus propias palabras, podía sentir la impotencia y desesperación corromper su cordura.

— ¿A caso crees que al romper un vaso el ocultar los pedazos hará que eso nunca haya ocurrido? — agregó, perdiendo por completo la postura.

— No. Simplemente no los ocultas, los tiras — contestó fríamente. Sus palabras atravesando su mente como balas.

— ¿Como lo hiciste con Ren? — cuestionó enfadada, al borde de las lágrimas.

El joven se vio sorprendido, no sabía exactamente que responder.

— O, ¿como lo hiciste con la pistola? — agrregó, dirigiendo su mirada al contenedor de metal.

— Como falta hacer conmigo... — añadió en susurro, bajando la mirada.

Esto llamó la atención inmediata del muchacho '¿que rayos?'

— ¿De que demonios hablas Fabia? — cuestionó Linus alterado.

— No has tirado todos los pedazos... — respondió mirándolo a los ojos.

Entonces, sin nada más que decirse, ella retrocedió sosteniéndole la mirada para después darse la vuelta y tomar rumbo al baile.

Ahora ella estaba sola, había abandonado el lugar, se había deshecho de la pistola, de Ren, de la sangre y lágrimas... más no de la constante repetición de las escenas en su cabeza.

No sabía si sufría de demencia. Creía escuchar pasos detrás de ella, pero no les prestó atención. Seguramente era Linus intentando seguirle el paso y arrepentirse de lo dicho. En respuesta a esto ella comenzó a acelerar su caminar, con lo que los otros pasos aumentaron también.

Ya estaba a dos cuadras, ya podía ver la escuela, lo que le provocó una sonrisa.

Pero entonces se paró abruptamente en la esquina de la ultima cuadra al escuchar lo que la persona detrás de ella le dijo. Apenas un susurro, que cortó con suma claridad por sus oídos.

— Tienes razón, no eh tirado todos los pedazos... aún — esto le paró el corazón, al momento que una sensación de asco y repugnancia le inundaba.

Contra todo lo que su mente y cuerpo gritaban ella se giró lentamente para voltear a ver a la persona. Era Linus, enmascarado y apuntando la pistola que poco antes había tirado. El sonido del arma recargándose le desgarró el alma, ¿que estaba ocurriendo?

Y entonces desde las escaleras de entrada a la escuela cierto joven de cabello moreno la vió.

— ¡Fabia! — gritó, adrenalina corriendo por sus venas, instintos tomando control sobre su razón.

Inmediatamente ella se volteó sonriendo entre lágrimas, reaccionando y corriendo a su encuentro.

Y por un momento ambos maldijeron al tiempo, por jugar con su sentido de la rapidez, haciendo todo tan lento y doloroso. A la esperanza por elevar tanto sus expectativas y desplomarlas en su punto más alto. A la ingenuidad y positivismo, por hacerles creer que de alguna manera encontrarse con el otro les brindaría protección e inmunidad.

A la vida... por hacerles creer que por el simple hecho de ser un principio no tiene un fin.

El sonido de un disparo perforó el aire, la esperanza y su pulmón. El segundo los congeló, desvaneció sus sonrisas y perforó por segunda vez su pulmón. Desplomó el cuerpo de ella y las esperanzas de él.

Los brazos del muchacho antes abiertos, abrazando el aire, ahora abrazándola a ella.

Sus jadeos constantes y dolorosos le desgarraban el corazón. Sin importar cuantas veces el susurrara su nombre, ni que tan fuerte se aferrara a su cuerpo ella no reaccionaría. Su dificultosa respiración se incrementaba, junto con el llanto de él.

El sujeto enmascarado esbozó una sonrisa macabra que brillaba con maldad bajo la amarilla luz del poste eléctrico. Satisfecho el ente dio la vuelta y desapareció entre las sombras.

— Fabia... por favor — rogó con dolor al jadeante cuerpo frente a el. Sus ojos verdes fijos en lo suyos, expresando tanto dolor y desesperación, derramando lágrima tras lágrima. Su boca rosa coral atrapando bocanadas de aire para mantenerla consciente.

Instintivamente el la tomó en ambos brazos para pararse y llevarla al hospital mas cercano. Temiendo lo peor, sin esperanza de llevarla al hospital con vida. Estando en pie, se giró y se dirigió hacia la esquina donde desapareció el culpable. Descuidando su espalda por un segundo, un golpe por detrás le hizo colapsar, contra toda su voluntad, inconsciente en el piso.

Era Linus de nuevo, sin embargo no traía máscara, ni se parecía un poco al criminal culpable de toda esta tragedia. Se le veía frustrado, triste y ansioso. Rápidamente éste tomó el transportador en su bolsillo, tecleó las coordenadas y tomó la mano de Fabia quien ya había cerrado sus ojos cayendo en la inconsciencia y disminuyendo su respiración.

— Lo siento Shun. Pero no puedo permitir que un arranque egoísta dejes que muera aquí — susurró al cuerpo inconsciente.

Poco después la tele-transportación fue terminada esfumando en el aire a ambos muchachos, llevándolos muy lejos de allí. A un lugar que ningún mortal imagina o conoce.

Minutos pasaron y el cuerpo del muchacho seguía abandonado en una esquina cerca frente al baile, nadie pasaba, nadie salía. La sangre comenzaba a secarse en sus manos y brazos, penetrando su aroma rápidamente en su piel.

Los minutos se convirtieron en horas. Después de sospechar por la ausencia de Shun su grupo de amigos decidió salir a buscarlo, busqueda que no tardó mucho.

— Miren ¿que es eso de ahí? — dijo Julie, apuntando a un bulto tirado en una esquina oscura. Al instante aquel bulto llamó la atención de todos, quienes comenzaron caminando lentamente hasta que lo distinguieron.

— ¡Shun! — gritó Alice horrorizada.

— Shun, amigo ¿que te pasó? — cuestionó Dan, al aire, sin obtener respuesta.

— Está inconsciente — dijo Alice al girarlo, arrodillada en el pavimento

Julie gritó aterrada. Hay mucha sangre a la mitad de la calle, y pequeñas manchas, como si algo hubiera escurrido después.

— ¿Shun, que ah pasado? — susurró Alice para sí.

— ¡Vámos Julie llama a la policía y la ambulancia! — ordenó Julie impaciente, sumamente alterada por la escena frente a ella.

Julie obedeció y en cuestión de segundos ya estaba hablando con el departamento de emergencias.

— ¿Bueno? ¿Departamento de policía? Hubo un incidente en la calle Cedro Rojo... —


Epilogo

Al día siguiente Shun despertó. Lamentablemente, perdió la memoria, sufrió de amnesia por un tiempo. Tardó meses en recuperar sus recuerdos y habilidades pasadas no sin quedar confundido acerca de lo que realmente ocurrió la noche de su accidente. Fabia, Linus y Elright desaparecieron sin dejar rastro. Después de lo ocurrido aquella noche quedaron muchas preguntas sin resolver.

En la policía el caso fue cerrado. Toda prueba de la existencia de alguna Fabia Sheen o Linus Claude fue eliminada de los sistemas, de la escuela y de la ciudad. Nadie sabe cuando o como.

Shun continuó con su vida, encontrándose en más de una ocasión en situaciones que no podía comprender. Sus amigos nunca hablaron de Fabia frente a él, pero no duró mucho el secreto...

Un día escuchó una conversación entre Dan y Runo en el salón de clases, en su último año de universidad.

— ¿Crees que Shun recuerde algo de Fabia? — preguntó Dan problemático.

— No Dan. Y es mejor así — contestó Runo cortante.

— Pero y si algún día el logra recordar lo que ocurrió... ¿que pasará? —

— Nada. Ella desaparació el mismo día del accidente y lo sabes, por lo que sabemos ella podría estar... muerta — respondió Runo con dificultad.

— ¿Y si no lo está? — cuestionó Dan curioso, casi para si mismo.

Hubo una larga pausa antes de que Runo contestara con la voz entrecortada.

— Dan, basta. ¡Todos acordamos no volver a tocar el tema nunca! Por el bien de nuestra y su cordura... — gritó Runo, perdiendo el control, una lágrima rosando su mejilla.

Shun abandonó la escuela, confundido. Toda la tarde pensando en lo mismo, en todo lo que dijeron. Una sola pregunta repitiendose una y otra vez.

'¿Quien es Fabia?'


¿Vaya final eh? Andaba de humor para algo más... que se yo, simplemente se me ocurrió. Siento si los decepcioné y esperaban un dulce final feliz, el lado bueno es que...

99% de posibilidades de secuela damas y caballeros. ¿No aman los finales abiertos?^^

Todos: ¡NOOOOOOOOOOO! Y menos uno como este :c

Pues como se habrán dado cuenta yo sí^^, son misteriosos, te clavan y no se... me dan satisfacción.

Ahora con satisfacción puedo decir que en el transcurso de esta historia evolucioné como autor y espero ustedes también concuerden conmigo. Con tristeza digo que dudo pueda crear una historia del calibre, sentimiento o comparación a esta otra vez.

Así que recibanme con bajas expectativas como cuando abrieron por primera vez mi historia y esperen ser sorprendidos, que aunque he dicho que otra historia a la altura de esta dudo volver a escribir, yo nunca me cerraré o daré por vencida porque estoy feliz de saber que hago lo que me gusta y que lo que hago le gusta a los demás :).

Notita: para los que no entendieron quien fue realmente el que disparó a Fabia, fue Zenet, disfrazada en la apariencia de Linus (ahí el porque de la máscara).

Gracias por su apoyo y paciencia durante todo el trayecto.

Sinceramente,

Summerlilies.