Disclaimer: Kuroshitsuji no me pertenece, es una lastima si lo fuera Grell tendría mas apariciones y como 45 ovas


Rojo es para el recuerdo

"Nunca es fácil olvidar a alguien, mucho menos si este formo parte de ti"


El viento soplaba con dirección contraria a la de su camino, como si alguien quisiera alejarlo que aquella lapida o al menos a Grell Sutcliff eso le gustaba pensar.

Ni siquiera sabia que hacia allí, el plan era entregar el ramo que llevaba en manos al Conde para que el las fuera a dejar. Pero de algún modo u otro había ido a parar a la tumba de Madame Red.

Se sentía incomodo estando en completa soledad, era solamente él y ella.

-Maldita mi suerte- dijo burlonamente, como si la mujer se encontrara enfrente de ella. Se dejo caer, sentándose enfrente de la lapida y sonriendo de oreja a oreja, con aquellos afilados colmillos asomándose con felicidad.

Primero que nada, miro asía todos lados. No quería que le observaran y lo tomaran como un loco o que el Conde Phantomhive o su mayordomo aparecieran de la nada, como era su costumbre.

-Sabes…las cosas nos han cambiado mucho-comenzó a hablar con Madame Red, dejando las rosas recargadas en esta- Aun que ahora que lo pienso Ciel-kun se ha vuelto mas alegre- rio feliz ante esto.

Continúo hablando y hablando, sobre los cambios en la mansión, en los sirvientes, en Sebastián, en el mismísimo Conde y en todos los que llego a conocer. También le llego a contar sobre los asuntos con William y los shinigamis, aun que no se sentía muy cómodo con eso.

-Ja, que patético soy…Nunca me atreví a hablarte sobre estas cosas cuando estabas en vida- menciono comenzando a soltar algunas lagrimas- No sabes cuanto te extraño Ann…

Poso sus dedos índice y medio en sus labios, dándoles una leve beso para luego con esa misma mano tocar la lapida, dura y fría. Dejando su mano resbalar hasta tocar la tierra.

Si la extrañaba, le estaba siendo sincero. Ella había sido la primera compañía femenina que disfrutaba en años. Simplemente le cautivo con su belleza inigualable, aquel rojo escarlata que le encantaba tanto y le atraía aun más. Compartían varios gustos y lo que les disgustaba el otro asía que agradara, se complementaban…

Ni siquiera había comprendido por que la había atravesado con su mortífera arma, ni tampoco por que Ciel no vengo su muerte. Simplemente lo dejaron escapar, quizás el pequeño Conde deseaba que el pelirrojo muriera por la culpabilidad de haber matado a tan buen ser humano.

Y con gran razón se había arrepentido de sus acciones, aun no era su tiempo. Ella debía seguir viva, para estar con Ciel, con Lizzy, con él…

-Aaah Madame Red, como quisiera que estuvieras conmigo…-de nuevo suspiro tratando de parar el mar de lágrimas que soltaba- Yo...te necesito

-kekekekeke- había reconocido aquella risa, aunque se encontrara aun lejos. Se reincorporo no sin antes haberle dejado un beso en la lapida y secado sus lagrimas.

-Hasta luego…-dijo con melancolía para así saltar a uno de los arboles mas cercanos y desaparecer de salto en salto.

-Hoy le han traído muchas flores Madame Red- comento Undertaker parando enfrente de la lapida con muchas ramilletes de distintas flores, en su mayoría rosas. Claro que el enterrador no paso por alto el ramo de rosas rojas que se hallaba en la lapida- El rojo es para el recuerdo Madame…-ante esto sonrio a sus anchas mirando asia el cielo, que extrañamente estaba de un tono rojizo...

De nuevo comenzó a reír, de un modo escalofriante, acomodando todos los ramos y dejando al frente el que el pelirrojo había puesto…


Uuuf la verdad lo saque de improviso, es mi primer fic espero que no lo critiquen muy muy mal pues de hecho espero que me dejen un buen comentario, una correción o una sujerecia todo se acepta! n.n Gracias por leer!