disclaimer. naruto © masashi kishimoto.
note #1: annie, i love you.

— bdsm
by breakable bird

chapter one;
— bondage.


Empezó así:

Haruno Sakura (doce años y un cuarto, un metro y cuarenta y siete centímetros, cabello rosa pastel y aire determinado) saltó de alguna parte, forcejeó con Uchiha Sasuke y se las arregló para amordazarlo y atar sus muñecas y sus tobillos.

Fue cuidadosa, lo único que Sasuke nunca pudo reclamarle, y lo hizo rodar (sus mejillas rojas por el esfuerzo) sobre una colchoneta, que luego arrastró hacia el almacén donde guardaban las cosas que utilizaban en clase deporte, como sogas y colchonetas (¿por qué complicarse la vida, verdad?), pelotas y una mesa de tenis. Después, se asomó —Sasuke fue recibido con una vista involuntaria del borde de sus bragas cuando la chica se inclinó, y cerró los ojos con fuerza— y al no ver a nadie, asintió con satisfacción y cerró ruidosamente.

Hubo un momento de oscuridad, silencio y pánico.

(No veo nada.

No dice nada.

¿Va a violarme?)

Se sentó a su lado, abrazando sus rodillas. El corazón de Sasuke latía enloquecedoramente rápido. Me va a violar. Mierda.

En cambio, ella pellizcó su mejilla. A través del pañuelo que tenía en la boca, Sasuke hizo un quejido alto y agudo que sonó como «¡Owf!». No podía moverse y su cabello le caía encima de los ojos, pero alcanzó a ver que ella se mordía el labio para no reír.

Maldita chica. Kiba tenía razón al decir que tenían piojos.

—Escucha, Sasuke-kun —dijo Sakura. Esta es la confesión más rara que he tenido—. Creo que eres un idiota.

Uh.

—Esto es sobre la cerda —añadió ella, tono amable y animado. Lo pellizcó otra vez. Sasuke se mordió la lengua. O el pañuelo. Ambas cosas—. Ino-chan, quiero decir. Yamanaka Ino, ya sabes. Mi mejor amiga. La que hace tres días se te confesó a la salida de clases.

Sabía quién era Yamanaka... más o menos. Se habían sentado cerca desde hacía... um, bueno, la conocía. No era como si fuera despistado o autista, pero las chicas como Yamanaka...

Eran estúpidas.

Las chicas como Haruno eran malvadas.

¿Es por esto que Aniki no tiene una novia?

—Escucha, Sasule-kun. No digo que tengas que aceptar sus sentimientos, ¿sabes? Sé que no puedes obligar a nadie a... —su voz se cortó, y ella, súbitamente triste, lo hizo sentirse incómodo. Después de Naruto y Yamanaka, Haruno Sakura era la persona más ruidosa de la clase, compartiendo el tercer puesto con Kiba.

(La verdad es que Kiba no hablaba más porque se escapaba de algunas clases para dormir con Akamaru en la parte trasera de la escuela, lo que Sasuke encontraba profundamente perturbador.

¿Mucha obsesión?)

Ella pinchó su frente, alisando un ceño que no sabía que estaba ahí. Se rió, y en el pequeño cuarto el sonido rebotó como un arrollo llegando a su fin, golpeando rocas y desparramándose como caramelos.

—No te pido que seas amable, Sasuke-kun. Sólo... ¿qué tal un poco más de delicadeza? —su sonrisa era peligrosa, ahora. Se inclinó y Sasuke empezó a sudar frío—. ¿Hmm? ¿Qué me dices?

Sasuke farfulló alguna tontería («Hmff») inquieta.

—Estaba segura de que estarías de acuerdo conmigo —dijo Sakura—. Tú eres una persona razonable, ¿no?

De repente, ella se sentó sobre su torso (me va a violar, me va a violar), lo agarró del cuello de su camiseta de deporte y lo puso tan cerca que sintió su aliento cálido sobre la cara, y distantemente sobre el pañuelo. Olía gracioso —raro, como a algodón de azúcar.

Sus ojos eran muy grandes y muy, muy verdes.

—Escucha esto, Uchiha Sasuke —siseó—. La mitad de las chicas de la clase casi se echan a llorar cada vez que te ven. Tal vez te resulte molesto, pero si vuelvo a oír que ni siquiera te dignaste a mirar a alguien que intentaba declararse, te pataré el trasero, ¿me oíste? Tan fuerte que tu madre va a sentirlo.

Lo sacudió. Como uno de esos esponjosos perros diminutos mordiendo una rata.

¿Quedó claro?

Asintió frenéticamente. Ella le sonrió y pellizcó su cara amorosamente (era evidente que tenía un fetiche con causa pequeños grados de dolor), el ejemplo de una de esas horribles tías que tenían la manía de visitar demasiado a menudo.

—Genial —se alegró. Le quitó aquella porquería de la boca y metió un caramelo dentro. Tiró de uno de los nudos en sus muñecas, se levantó (dándose el lujo de sacudir sus pantalones de deporte... y por cierto, ¿por qué eran tan pequeños?) y luego se marchó tan campante.

Jadeando, Sasuke se sentó torpemente y rezó porque Naruto no hubiera visto como era abducido por una chica con cabello rosa.

(Ella era algo así como... bonita.)