note #1: para ari. yeah.
note #2: gracias por leer~

chapter four;
— masoquismo.


Dieciséis, y:

—Apártate, Uchiha Sasuke —balanceó el bate de béisbol—. Debo matar a Sai.

Sasuke dudaba que ella estuviera bromeando. Por la manera en que Kiba escapó discretamente por la ventana (era sólo el primer piso, pero aún así, ¿la maldita ventana?), otros lo creyeron, también. Haruno Sakura estaba allí, en el vestidor de chicos, rabiosa y pequeña y delgada, con muñecas suaves y pálidas, y Sasuke aún recordaba como se sentía tocar sus muslos y lamer su cuello, sentir su boca simpática devolverle los besos húmedos.

No habían intercambiado una palabra en casi un año.

—Sakura —parpadeó, exhaló lentamente—. ¿Qué estás haciendo aquí?

Ella lo miró como si fuera más estúpido que una piedra.

—Vengo a matar a Sai —repitió. Nuevamente, su bate se movió, ansioso como una serpiente. Sasuke lo vigiló atentamente. Tú simplemente no podías estar seguro de nada con Sakura.

Respirando hondo, Sasuke agitó la cabeza y dejó caer su camiseta en la banca. Entornando los ojos, la miró fijamente hasta que ella frunció el ceño incluso más profundamente, y alzó la barbilla con aire de desafiante dignidad.

—Qué —espetó.

—¿Por qué —preguntó cuidadosamente— quieres matar a Sai?

Exasperada, y rodando los ojos como si Sasuke debiera saberlo, ella apoyó el bate de béisbol en el suelo y se apartó el cabello de los ojos. Se lo había dejado largo otra vez, y le llegaba a media espalda, liso pero puntiagudo y con un flequillo disparejo intentado alcanzar sus ojos verdes.

Estaba realmente, realmente guapa.

—Bueno, ya sabes que salió con Ino, ¿verdad? Y ella estaba como súper emocionada porque después del lío con Shikamaru y Temari se pasaba la vida lloriqueando en los rincones, y yo estaba como, eh, vale... Y luego Sai va y le dice que es gay.

Sasuke repitió mentalmente todo lo que había dicho (¿Sai había salido con Yamanaka? ¿Y qué lío con Shikamaru y esa chica Sabaku?) y luego asintió lentamente, como dándole pie a continuar. Acalorada, Sakura movió las manos al hablar.

—¡Y a Ino realmente le gustaba, sabes! Quiero decir, no es como que sea malo que Sai de repente descubra que es gay o algo... Todos sabían de todos modos—pero sí que es malo que utilizara a mi mejor amiga para descubrirlo —su mirada se volvió aguda, feroz—. ¿No podría haber intentado con alguien a quien no le importara en absoluto? Como Tayuya-san. Tayuya-san y Sai hubieran sido increíbles.

Se quedó mirándolo fijamente. Entonces avanzó y lo golpeó —no con su improvisado objeto asesino, sino que le dio una bofetada que hizo que su cara se diera vuelta.

—Oye, ¿sabías que te quiero?

Dicho eso, soltó el maldito bate y se echó a llorar. Sorprendido, Sasuke permaneció congelado en su lugar poco más de veinte segundos antes de, torpemente, acercarse con cautela a Sakura. Silenciosamente, empujó el arma de Sakura con el pie antes de acariciar su cabello. Echaba de menos las puntas cortas que había tenido antes, pero no era como si no estuviera igual de bonita ahora, incluso con lágrimas deslizándose por sus mejillas de nieve hasta su barbilla de muñeca. Agarró una de sus manos y la obligó a mirarlo, y ella se sonrojó.

—No me observes de esa manera —murmuró—. Me da vergüenza, Sasuke-kun.

Fue como si cayera la última pieza del rompecabezas. Con una media sonrisa casi invisible, enterró la cabeza en el hueco entre su hombro y su cuello, justo como la última vez, y le murmuró un par de palabras que hicieron que su corazón saliera disparado, que el miedo en su estómago estallara como una supernova, que sus manos temblaran y su lengua estuviera caliente, su boca derritiéndose. Se moría por darle el beso que le había quedado debiendo con una cantidad indefinida de vodka encima.

(«Te quiero.»)

—Sasuke-kun —suspiró, medio ahogada mientras él la apoyaba tranquilamente contra la pared. La besó con calma, despacio, sin el desenfreno hormonal de la última vez, y fue igual de perfecto y encantador y adorable, y sus rodillas temblaron y Sasuke sintió esta vez que esa energía-con-forma-de-serpiente se arrastraba más lento, buscando el borde de sus pantalones y el centro de su pecho.

—Me gustas mucho, Sakura.

Sonaba como una broma. Le había dicho que la quería a media voz, y es que había otra forma... Lo había querido desde que tenía seis años y le había regalado una flor. (¿Te acuerdas?) Se acordaba. Siempre has sido tan guapa, ¿sabías? Estaba tan avergonzada después de atacarte cuando teníamos doce... ¿Te gustó el caramelo? Estaba bien. Mentiroso, sé que odias los dulces. Perdóname. ¿Por qué te marchaste...? Pensé que te arrepentías. Tenías esta cara— Eres tan irritante.

Una risita, y entonces:

—Te quiero, te quiero, te quiero, Sasuke-kun. Pero créeme, si te quiero...

—Ya sé, Sakura. —Le lamió las lágrimas de la cara. La tocó entre las piernas, rodaron por el suelo, se apoyaron en una esquina y la besó metiéndole la lengua hasta el estómago. Se sentía pesado, caliente, torpe, húmedo como un corazón latiendo en medio de un cuerpo a oscuras, que la luz adentro no llega nunca.

Quiero que duermas dentro de mí para tenerte por siempre.

—Dime que me quieres —exigió. Se las arregló para terminar encima. Sasuke experimentó un déja vu extraño—. Dímelo, Sasuke-kun.

Se lo murmuró al oído. Callado. Absurdo, incómodo, antisocial. Ridículo. Te he querido toda mi vida, Sasuke-kun.

(De verdad que era guapa.)