Disclaimer: Nada de esto es mío.


We're gonna set the world on fire

Se le escapa una carcajada cargada de alcohol, de buenas intenciones, de algo así como el mejor verano de nuestra vida, y se deja llevar. Londres parece más brillante, más limpia, más suya; Londres parece una habitación gigantesca en la que beber y bailar y hay gente que se para a mirarles, cinco adolescentes borrachos de libertad. James abraza a Lily con más fuerza que de costumbre, mueve las manos cuando cree que nadie mira y le roza el culo y las tetas y ella se deja tocar, y de vez en cuando se besan, y es lo que sólo él pudo ver desde primero, sólo James Potter, gafas bailoteando sobre la punta de la nariz, pelo descolocado y risa franca, abierta, labios contra la piel de ella. Y una parte de él, de Peter, sabe. Esto es sólo el principio, para ellos dos. Aún les queda mucho, aún les queda tanto por vivir, y ojalá que vivan para siempre, se dice. Y luego se da cuenta de que ha bebido demasiado, de que desvaría y esa sensación en la boca del estómago no pueden ser más que náuseas.

Se para en seco. Voy a potar, gime; Sirius se echa a reír. Sirius lleva un rato riéndose de todo; de cómo le miran los viejos, las niñas, de cómo le mira Remus y de cómo él no puede dejar de mirarle. Sirius siempre se ha reído tanto y por tantas cosas, y no siempre han tenido gracia, en realidad, pero esta vez la tiene, porque a Peter se le pasan las arcadas y puede que ya no vaya a vomitar, y en su lugar se apoya en una pared y se echa a reír también, carcajadas que le brotan en lo más bajo del estómago, casi en la polla, y le salen por arriba, suben hasta la boca y los ojos y le hacen llorar un poquito, también. Se ríe tanto que cree que va a morir así, asfixiado, y el medimago dirá que ha sido un hechizo de cosquillas y sería tan patético que no puede evitar reírse más. Sirius se retuerce por el suelo, ahora, literalmente; siempre ha tenido mucho de perro, pero ahora resulta simplemente increíble, pensar que hay tanta gente en el mundo que nunca se ha dado cuenta. Sólo le falta ladrar -y no se da cuenta, Peter, no se da cuenta de que lo ha dicho en voz alta hasta que oye a Remus, un tienes razón que no suena a absolutamente nada pero que todos entienden, y entonces Sirius ladra, se pone a cuatro patas, le lame la mano; Remus no la quita, no hace nada-.

Y es entonces cuando vuelven las náuseas, más fuertes esta vez, y Peter se dobla en dos, vomita. Se siente mejor después de eso, claro, aunque Remus no haga más que taparse la nariz -sigues apestando, Colagusano, dice- y a Sirius le haya dado ahora por seguir haciéndose el perro. James tiene esa risita tonta del que ha bebido mucho, el que no puede parar y no va a parar; Lily salta, de vez en cuando, y chilla, y la gente sigue mirándoles, y es raro, pero a Peter no le importa. Y qué si están borrachos, y qué si hacen el payaso; estando juntos, los cinco, el resto del mundo no podría importar menos.


Danny