Disclaimer: Twilight pertenece a Stephenie Meyer, cuya historia y personajes han inspirado este fanfic.


Miércoles, 10 de Noviembre de 2010

La cabeza me iba a estallar. No podía seguir estudiando aunque quisiera.

Necesitaba un descanso.

Levanté la vista y miré a mi alrededor.

La zona de la biblioteca donde me encontraba estaba vacía salvo por la chica que había frente a mí y yo.

La misma chica que estaba sentada allí ayer, y también el lunes...

Nos separaban dos mesas y al contrario que mi mesa, en la que todo permanecía escrupulosamente en un lugar determinado de forma que si era necesario que alguien más se sentara conmigo mis cosas no molestarían en absoluto, ella tenía la suya ocupada por todas sus cosas.

Ella seguía estudiando.

No podía verle la cara pero su pelo estaba alborotado y recogido en una coleta, era de un color castaño bastante intenso.

La observé detenidamente, estaba sentada de la forma menos adecuada posible, con la espalda torcida y sobre una de sus piernas, cuyo pie movía sin cesar.

Sonreí.

Era muy graciosa.

Decidí levantarme y estirar las piernas. Salí de la biblioteca y aproveché para ir al baño.

Cuando volví me senté y abrí uno de los refresco que acaba de comprar en una de las máquinas expendedoras que había en la entrada.

Al oír el chasquido ella alzó la cabeza y me miró.

Le sonreí e hice una mueca a modo de disculpa.

Me devolvió una sonrisa acompañada del rubor de sus mejillas, miró al otro refresco que descansaba sobre mi mesa y después continuó leyendo sus apuntes.

La sonrisa más bonita y encantadora que había visto en mi vida...

Después yo seguí estudiando.

Poco después ella se levantó y camino entre las estanterías.

Buscaba un libro en la zona de ciencias biológicas.

Me levanté sin hacer ruido y me acerqué hasta su mesa dejando el refresco sobre ella antes de volver a mi sitio.

Ella no se dio cuenta de lo que había hecho hasta que volvió. Miró durante unos segundos el refresco antes de sentarse.

Yo evité mirarla mientras seguía intentando estudiar mis apuntes, aunque ya no era capaz de concentrarme.

Intenté no sonreír cuando oí el momento en el que abrió el refresco.

Debieron pasar un par de horas más cuando se puso a recoger sus cosas.

Se levantó y se detuvo a lado de mi mesa.

Dejó sobre ella un pajarita hecha con papel. Había escrito en ella "Gracias" con una caligrafía muy femenina y cuidada.

Después desapareció.

Jueves, 11 de Noviembre de 2010

Hoy no había venido.

Quizás solo venía de lunes a miércoles a la biblioteca.

Di una vuelta entre los pasillos buscando un par de libros y buscándola.

Quizás hoy decidió sentarse en otra mesa...

Definitivamente hoy no había venido.

Viernes, 12 de Noviembre de 2010

Frente a mí, dos mesas más allá, hoy había otro chico sentado, y con él una chica.

No sabía porque seguían intentando estudiar, si dejaran de hacer manitas bajo la mesa podría estudiar yo también.

Hoy, ella no estaba en ningún lado tampoco.

Sábado, 13 de Noviembre de 2010

Hoy básicamente había solo gente de medicina en la biblioteca.

Ella no estaba.

Aunque era sábado por la mañana... estaba deseando que llegara el lunes, quizás ella esté sentada en su mesa otra vez.

Lunes, 15 de Noviembre de 2010

No estaba.

Mi decepción no me dejaba concentrarme, hasta que finalmente mis remordimientos por no haber estudiado casi nada desde el jueves me vencieron.

Perdí la noción del tiempo hasta que oí unos pasos.

Ella... si, ella, se dejó caer sobre su silla y empezó a esparcir su desorden.

Parecía enfadada.

Cuando terminó de sacar sus cosas su mirara se cruzó con la mía.

La sonreí.

Me medio sonrió.

Y después empezó a estudiar.

Yo ya no pude concentrarme.

3 horas después ella recogió sus cosas... y se fue.

Martes, 16 de Noviembre de 2010

Ya estaba sentada en su sitio cuando llegó.

El examen que había tenido había sido un infierno.

Estaba tan cansado que no me veía capaz de estudiar.

Apoyé la cabeza sobre la mesa y cerré los ojos.

El sonido de un móvil vibrando sobre la mesa me despertó... me había quedado dormido y ya era de noche fuera... joder.

La miré.

Estaba leyendo algo en el móvil.

Sonrió y lo volvió a dejar sobre la mesa empezando a recoger sus cosas de forma frenética.

Cuando se puso en pie se acercó a la ventana, se soltó el pelo y se lo ahuecó con la mano observando su reflejo.

Después desapareció.

Miércoles, 17 de Noviembre de 2010

Hoy había comprado dos refrescos.

Ella estaba en su mesa cuando llegué, me acerqué, dejé su refresco y me fui a mi mesa.

Me estaba sonriendo cuando me senté.

Le sonreí.

Se ruborizó.

Y los dos estudiamos el resto de la tarde evitando los cruces de miradas... y a los dos se nos daba muy mal.

Jueves, 18 de Noviembre de 2010

Hoy era jueves.

Hoy no estaba.

¿Que estaría haciendo?

Viernes, 19 de Noviembre de 2010

Hoy no podía ir a la biblioteca, era imposible, no me daba tiempo. Era el cumpleaños de Jasper y tenía que distraerle mientras Alice organizaba la fiesta sorpresa.

Esperaba que hoy ella no hubiese ido... el viernes pasado no fue... estaba deseando que fuese lunes.

Lunes, 22 de Noviembre de 2010

Hoy también llegó más tarde que yo.

Y hoy también estaba enfadada como el lunes pasado.

Hoy su teléfono vibraba más de lo normal.

Al principio leía todos los mensajes.

Después simplemente miraba al móvil con una expresión cada vez más irritada en su cara.

Finalmente lo apagó y lo metió dentro de su bolso.

Se quedó mirando por la ventana durante cas 2 horas.

Después recogió y se marchó.

Martes, 23 de Noviembre de 2010

Mi madre me iba a volver loco con sus preparativos de Acción de Gracias.

No le era suficiente con saber que iba a ir a casa a cenar, no, tenía que ser todo perfecto.

Ya he perdido la cuenta de las llamadas que me había hecho.

Ella ya estaba sentada cuando llegué a mi mesa.

Tenía la cabeza baja, y llevaba unas gafas. Era la primera vez que se las veía, y aunque estaba leyendo podía ver que sus ojos estaban rojos e hinchados.

Creo que había estado llorando.

Había muchas más cosas sobre la mesa que de costumbre, no estaba sola...

Alguien se sentó a su lado de repente.

Otra chica.

Era totalmente opuesta a ella. Alta y rubia.

Era la típica chica que me giraría a mirar si me cruzara con ella por la calle, pero no estando sentada allí con Ella.

Y ella suspiró.

La otra chica la pasó la mano por la espalda y susurró algo al oído.

Ella se desplomó cruzando los brazos sobre la mesa y escondió el rostro entre ellos.

Estaba llorando. Podía oírlo.

Sentí ganas de levantarme y abrazarla... consolarla.

La otra chica intentó hacerlo, consolarla, pero no parecía tener mucho éxito.

Poco después la rubia empezó a recoger todas sus cosas, las de las dos.

Cuando acabó se levantó, tiró de ella y se la llevó.

Miércoles, 24 de Noviembre de 2010

Mi madre hoy se había relajado un poco. Quizás porque le había dicho que mi vuelo llegaba a Chicago a primera hora de la mañana. Quizás porque le dije a mi padre que me estaba volviendo loco y él se lo había dicho.

A lo mejor era porque no había contestado a sus últimas tres llamadas.

Los dos refrescos estaban sobre mi mesa. Es miércoles.

Pero su mesa estaba vacía.

Quizás se había ido a casa para celebrar Acción de Gracias.

Mucha gente se marchaba hoy.

¿Estaría ya mejor?

No podía olvidar su imagen de ayer.

¿Que le pasaría?

Jueves, 25 de Noviembre de 2010

En el aeropuerto esperando a embarcar.

Ella estaba sentada unas cuantas filas más allá.

Estaba leyendo.

La puerta de embarque más cercana a ella señala que el vuelo a Seattle saldría en 40 minutos.

El mío a Chicago estaba a punto de empezar a embarcar.

Parecía tranquila.

Había un par de chicos junto a ella.

Uno de ellos le separó el pelo de la cara.

Ella se separó bruscamente y le miró con fiereza.

No podía oírle, pero sabía que le había preguntado '¿Qué te pasa ahora?', había leído sus labios claramente.

Tan claro como su respuesta: 'Eres imbécil'.

No pude evitar sonreír cuando se levantó y se alejó de él, sentándose unas filas más allá.

Él otro chico le dice al primero que la deje en paz y le deja solo sentándose al lado de ella.

Ella le ignora.

La azafata me pidió el pasaporte y la miré una vez más antes de entrar en mi avión.

Lunes, 29 de Noviembre de 2010

Hoy no estaba cuando llegué.

Pero no lo estaba ningún lunes.

Y no me equivocaba, llegó poco después.

Estaba cambiada.

Se había cortado el pelo.

Aún seguía largo, pero estaba más corto.

Y lo llevaba suelto.

No llevaba las gafas que llevaba el martes pasado.

Cuando se sentó me sonrió y yo le sonreí también.

Después me evitó el resto de la tarde.

Hoy no me había mirado ni una sola vez, al menos no le había visto hacerlo.

Y como siempre, se marchó antes que yo.

Martes, 30 de noviembre de 2010

Hoy, tal y como esperaba estaba allí cuando yo llegué.

Estaba escuchando música.

Era la primera vez que escuchaba música mientras estudia.

También su móvil vibró varias veces.

Pero con la música no lo oía.

Una hora después un chico se paró al lado de su mesa.

Le reconozco, era el chico del aeropuerto.

Le observé cuando se acercó a ella y le tocó el brazo.

Ella levantó la mirada y se quedó inmóvil unos segundos antes de quitarse los auriculares y susurrar.

—¿Qué haces aquí?—su voz estaba llena de odio, pero a la vez me pareció la voz más bonita que había oído en mi vida.

—¿Por qué no contestas? Llevó toda la tarde llamándote—susurró él.

Estaba enfadado.

—Márchate Jacob, tengo que estudiar—le dijo mientras se volvía a poner los auriculares.

ÉL cogió su mp3 de la mesa y desconectó los auriculares.

—¡Pero... qué coño haces!—Chistó ella aún susurrando.

—Tenemos que hablar.

—Jacob tengo un examen el jueves... déjame en paz. Y no tengo nada de que hablar.

La bibliotecaria se acercó a su mesa y les llamó la atención.

El tal Jacob se marchó malhumorado.

Ella me miró entonces. Se mordió el labio y después evitó a toda costa mirarme.

Estaba inquieta.

Poco después se marchó.