(Los personajes de Dragon Ball no me pertenecen)

Cada caricia, cada beso, cada sensación de cercanía, la estaba haciendo perder la cabeza. No podía creer que estaba profundizando un beso con Vegeta. Era irreal, parecía imposible. Y lo que más extrañes le causaba era que parecía un profesional, era cálido, delicado…perfecto.

Al principio se sintió orgullosa de si misma porque le demostraría a él que era mejor en ese ámbito, pero ya estaba derretida y era todo lo opuesto a como lo pensó. Él la estaba dirigiendo y por primera vez, Bulma Briefs, iba a admitir que estaba bajo el control del guerrero.

Tal vez su mente estaría exagerándole toda la escena debido a que llevaba un considerable tiempo sin besar a nadie y menos permitirse tantas cercanías después de que estuvo con Yamcha, no se dejó llevar por nadie de esa manera tan descontrolada y tan profunda, por lo que era aceptable pensar que tal vez estaría sexualmente frustrada y por eso se sentía volando.

Se sentía inexperta, casi nerviosa del acto, era un beso como nunca antes lo había recibido, a comparación con el que Vegeta le estaba dando, los besos de Yamcha se manchaban más y más, pintándolos de negro y confundiéndolos de lo que eran cuando los recibió, tenía la impresión de cuando su ex novio la besaba eran besos básicamente más de lujuria que de amor.

Pero no calzaba del todo porque estaría más acertado pensar eso de Vegeta que de Yamcha, el rudo guerrero con una vida sin muchos valores, sin embargo la seguridad que le daba él era absoluta, dentro en su corazón sabría que tendrían problemas como una pareja normal pero nunca la heriría, nunca le sería infiel como lo fue Yamcha con ella. Eso era un hecho para la peli azul. Después de todo era un candidato muy parecido a ella en muchos aspectos. Sus constantes batallas verbales parecían atraerlos cada vez más, como un imán. Y la prueba de eso eran esos besos que compartían.

Por otra parte, tenía miedo, un miedo que estaba encontrando en la pasión de esos besos que intercambiaban. Sabía que estaría más y más en las manos del saiyajin, estaba a la merced de ese al que nunca se imaginó que le robaría todo su ser y esencia. Aquel que desnudaba su alma con solo una mirada y hacía que su corazón diera vueltas de alegría. Aquel arrogante sin remedio.

Bulma quería permanecer besándolo así por el resto de su vida y no permitir que ciertas dudas se llevaran su felicidad, no quería que eso pasara. Seguir deslizando sus manos desesperadamente por esa espalda tan marcada por el duro entrenamiento en el se había sometido desde niño, era lo que su mente suplicaba por hacer, ya no tenía control sobre sí misma. Así como él lo estaba haciendo con sus brazos, no permitiendo que ni un solo espacio los separara, sosteniéndose uno en el otro como dos pilares. Quería permanecer a su lado por lo que quedara de su existencia porque sabía que él viviría muchísimo más que ella.

Los dos se separaron agitados por un momento, tenían que recuperar el aliento. Bulma le miró y se sorprendió de la mirada que él le dirigía, por primera vez en todo lo que llevaba de conocerlo nunca le había visto con unos ojos tan pasivos y tranquilos, a su propio estilo claro pero eso tenía que significar algo bueno. Bulma quiso recobrarse un poco por lo que le habló para permitirse unos momentos para admirar ese rostro tan atractivo.

-Me sorprende que te agites así solo por un beso, saiyajin- respiró profundo asombrándose de su propia asfixia, le sonrió con tanta simpatía que él le sonrió levemente.

-No alardes mucho, que no significa que resistas más que yo, humana- Bulma bufó divertida por el comentario, que se estuvieran besando no significaba que la personalidad de él dejara de ser sarcástica y orgullosa al igual que ella.

Sus rostros permanecían cerca, casi como si fueran uno el espejo del otro, sus emociones se veían reflejadas de igual manera en ambos. Cada uno se veía en el otro y en sus corazones encontraban la felicidad de sentirse de esa manera.

Vegeta en su vida nunca había conocido esa sensación y aún así ya parecía habérsele convertido en una droga que necesitaría el resto de su vida.

Todavía ni asimilaba mucho la situación pero en su mente la estaba comparando con la necesidad que sentía día con día de entrenar, de hacerse más fuerte, era un sentimiento tan poderoso como sus metas de toda una vida.

Era increíble eso que ella lo había hecho sentir aun cuando se juró así mismo seguir su instinto de guerrero siempre primero que nada. Y lo que más lo ponía en el borde de la duda era que estaba disfrutando de esa calidez extraña que se acumulaba con forme la miraba y recibía sus sonrisas.

Bulma acercó su rostro más al de él, le besó primero la frente y le susurró –…sé que no vas a ser así siempre…-su voz sonaba casi como si estuviera avergonzada y algo triste de lo que estaba haciendo, pero de igual modo no se detuvo.

Bajó su rostro y lo besó suavemente en la mejilla, entre cerrando sus ojos por el amor que sentía en esos instantes y le miró de frente -…no espero que lo seas tampoco…-sonrió cálidamente un poco mientras observaba el sereno rostro de Vegeta-…pero quiero que me respondas sinceramente algo…- iba a besar la otra mejilla del guerrero cuando terminó de hablar pero Vegeta tomó su rostro entre sus dos manos.

Su expresión facial era más legible que en otras ocasiones pero nunca eran exageradas, nunca faltaban las dudas sobre que clases de pensamientos estarían rondando por su mente.

Solo él tenía ese control sobre sí mismo para no mostrar ni una pizca de sus emociones a los demás, eso era una falla imperdonable en un combate…pero no estaba peleando y ella lo desarmó completamente en unos cuantos minutos, no podía evitar remover esa mascara de hierro que forjó desde hacía mucho tiempo.

-¿Segundos pensamientos sobre esto?- sonó muy directo causando que ella saliera de su ternura para dejar ver una expresión con algo de nerviosismo y se apresuró a contestar.

-No lo malinterpretes Vegeta, no he dicho nada todavía. No tengo segundos pensamientos- le respondió suavemente, posó sus manos sobre las de él que todavía permanecían en su rostro.

-Sabes que no ganarás nada de esto, no te culparía que quisieras retroceder- sus palabras fueron un tanto secas, casi acusadoras.

-¿Te gustaría escucharme sin convertirlo en una pelea? No es momento para que hagas eso- él permaneció serio pero asintió un poco con su cabeza. De todas maneras comenzó a retirar sus manos del hermoso rostro de la mujer que desde hacía un tiempo lo sometía a una lucha interna consigo mismo, tenía la impresión de que no sería bueno. Él comenzaba a recobrar su mascara casi impenetrable a como fluían sus palabras.

Bulma quería evitar que removiera sus manos lejos de ella, le agradaba su cercanía, pero no pudo evitarlo y estaba muy segura que él ni se había enterado de su esfuerzo por anular ese movimiento con sus debiluchos dedos,

- No pongas tanta distancia entre nosotros de nuevo, solo por lo que quiero decirte- agarró con todas sus fuerzas aunque fueran escasas las manos de Vegeta. Este la miró algo serio y detuvo sus manos, comenzaba a hallar gracioso todo eso, Bulma estaba luchando para retenerlo aun cuando sabía que no tenía fuerzas, la analizó por un momento y captó la desesperación que ella emitía, así que decidió darle gusto y mantuvo sus manos junto a las de ella.

Bulma al ver que él accedía a su pedido silencioso, se aferró a las manos de él y las atrajo a su pecho, rodeándolas con las de ella, eran mucho más pequeñas que las de él pero ese no era el caso, sentía como si se fuera a desvanecer en cualquier instante por eso necesitaba al menos una mínima oportunidad de tocarlo para tranquilizarse y acomodar sus ideas para que él no la malinterpretara.

Esperó unos segundos y bajó su mirada un poco, quería confesarle como se sentía, y se sentía estúpida por querer rebajarse a darle a entender todo lo que significaba él para ella cuando ella no sabía si era solo un pasatiempo, era más que obvio, él lo sabía, era muy fácil de interpretar pero no quería que todo fuese asumido, deseaba usar sus propias palabras para hacérselo saber.

-No te burles de mí pero…- comenzó la peli azul pero no podía decirlo, las palabras estaban atoradas en su boca, tomó un poco de aire pero él la volvió a interrumpir.

-No prometo nada, eres un chiste andante, no estoy seguro de contenerme- era obvio que ella estaba perturbada pero le estresaba que él hiciera burla de ella así.

-No te lo tomas en serio ¿verdad?- su voz comenzaba a teñirse con resentimiento, no quería tener una pelea pero estaba lo bastante nerviosa como para que su estado de ánimo se alterara fácilmente, sin embargo se calmó cuando él le dijo.

-No me malinterpretes humana, es solo que no tienes que complicarlo todo, no es necesario, yo puedo leerte fácilmente- "ya no hay vuelta atrás Bulma, estas atrapada con el saiyajin" se pensó.

-… - le miró fijo para descifrar los pensamientos del guerrero, apretó sus manos contra las de él- …pero yo no te leo así de fácil sabes- Vegeta torció un poco el gesto. Bufó fastidiado. La miró un poco seco mientras luchaba con su mente, no quería decirle nada comprometedor, no le era fácil y tampoco se sentía cómodo con ese tipo de cosas. Después de unos segundos dio con algo que lo sacaría del apuro.

-Tengo mis limites- no sonó rudo y tampoco se podía interpretar de una manera en que ella no era importante, simplemente tenía un mensaje subliminal que Bulma captó a la perfección. "No presiones. No es mi estilo." Se pensó ella.

Aun así quería escucharlo decir algo un poco "cursi". No exactamente por ella fuera así sino porque en realidad a veces hace falta escuchar cosas así. Y si Vegeta dijera algo así para ella significaría que era un amor de verdad. Se rió un poco por el martirio que quería hacerlo pasar.

No dudaba que todo eso que pasaba entre ellos fuera realidad pero le encantaría simplemente escucharlo decir algo comprometedor, pero era mucho pedir. Más bien se sorprendía de la amabilidad de los besos que el guerrero le regalaba, se sentía especial porque estaba segura de que ninguna otra mujer los había recibido así.

La peli azul sonrió débilmente casi triste y quiso eliminar el tenso momento en el que se encontraban y con palabras claras y firmes dijo.

-Si te avergüenzas solo tienes que decirlo- dejó escapar una ligera risa. Vegeta se cruzó de brazos pero no le quitó la mirada de encima a ella.

-Me causas más molestia que eso-dijo un poco serio pero siguiéndole el juego.

De pronto un pequeño silencio se formó y fue interrumpido por un gruñido lo suficientemente claro para saber que alguien tenía hambre. Ella lo miró y le dijo.

-Me pregunto quién es más molesto tu o tu estómago, una pregunta muy difícil de contestar- dijo con sarcasmo, se encaminó hacia la salida de la cámara de gravedad. Lo miró incitándolo a seguirla.

Vegeta no le respondió y la siguió, poniendo atención a como la mujer se movía con gracia, el sacudir de sus caderas… Admitió para sí mismo que nunca antes en su vida había conocido a una mujer como ella. Tan hermosa pero a la vez con carácter e inteligencia.

Ambos entraron a la cocina y Bulma paró en seco. Se volteó a verlo le preguntó.

-Es mejor si pido algo de comer ¿no crees?- Vegeta cruzó sus brazos contra su pecho nuevamente. Y esta vez no lo hacía porque fuera una costumbre usual en él, si no porque estaba muy tentado con ella, de deslizar como hacía poco sus brazos por su pequeña espalda y su bien formada cintura, simplemente quería estar más cerca a ella, entonces decidió que sería más seguro mantenerlos prisioneros por si acaso.

Bulma se percató de esa mirada que él lucía. A pesar de estar serio, su gesto no pasaba desapercibido por la genio.

Ahí estaba esa señal que ella quería que él le mostrara. Ahora se sentía muy segura de que él orgulloso saiyajin la quería, todas sus emociones son silenciosas pero ella ya comenzaba a acostumbrarse por completo con el juego de señales que recolectaba poco a poco y ya era más fácil descifrar sus movimientos y gestos.

Ella por su parte deseaba con toda su alma estar cerca de él también, sentir ese cálido cuerpo tan arre costado al de ella, era casi como si se tratara de una adolescente, con todas esas mariposas en el estómago y el hormigueo que recorría el cuerpo por el nerviosismo. Parecía como si fuera su primera vez.

Al no recibir repuesta alguna sobre la comida decidió por su cuenta que ordenaría algo al restaurante favorito de la familia –Lo haré de todos modos- dijo. Se volteó, caminó y usó el teléfono que se encontraba en la cómoda a su derecha, marcó el número.

Una muchacha de voz dulce contestó, ella rápidamente le dijo que era Bulma Briefs y que quería que le enviaran lo de siempre. Por supuesto que no era la primera vez que ordenaba algo para que lo llevaran a su mansión. Y siempre cuando llegaban con la "extra orden", Bulma les pedía que la llevaran a la mesa de la cocina y más de uno no podía evitar soltar una mirada curiosa sobre quien se iría a comer todo eso, si nunca había rastros de que los Briefs fueran a dar una fiesta.

Bulma colgó la llamada cuando la muchacha le aseguró que su orden llegaría dentro de una hora lo máximo. Era mucha comida como para que la prepararan más rápido que eso.

En el interior de la mujer se oían gritos que rogaban tirársele al saiyajin y nunca despegarse de él por ningún motivo. No quería parecer una fácil y no lo era pero con Vegeta todo era muy diferente. Sus murallas contra la tentación física caían más rápido que nunca.

-En una hora- fue lo único que le dijo a él y decidió que se daría una ducha fría para calmar sus nervios. Quería que Vegeta dijera algo que detuviera su camino hacia las gradas pero nada se escuchó.

Vegeta se quedó mirándola como se alejaba y desaparecía por las escaleras. Tal vez él también tendría que irse pero a entrenar, ya había desperdiciado suficiente tiempo.

Quiso mover su cuerpo hacia el patio para calentar pero sus pies lo llevaron hacia un lugar en donde estaba seguro que perdería la esencia de quien había sido durante toda su vida.

Siguió el camino por el cual Bulma se encontraba, con paso seguro aun así sabiendo que era lo que podría pasar allí o no pero ya no había vuelta atrás… de todas maneras él personalmente no quería detenerse.

Llegó a la puerta de ella y la abrió. Cuando miró al frente se sorprendió de lo que estaba a su vista, un ángel en todo el sentido de la palabra.

Bulma estaba parada al frente del guerrero con un rostro que no escondió su sorpresa al ver al guerrero en la puerta de su cuarto. Sus mejillas comenzaban a colorarse con un rojo encendido y colocó sus manos sobre la toalla que la cubría, sintiendo miedo de que un pronto a otro se callera.

-¡Vegeta!- quiso sonar como si estuviera molesta pero sonó más como asombro…

¿Qué pasará? -_- …si lo sé perdón no debí dejarlo hasta ahí, pero esta vez tengo que decir que estoy totalmente libre de aquí hasta febrero si Dios quiere, lo que significa que actualizaré muy pronto, espero que les haya gustado y por favor ¡COMENTEN! No importa si no les gustó, por favor digan mis errores que de ellos aprendo.

Gracias por su apoyo ¡en serio! Tengo muchísimos comentarios… 52 son muchísimo más de lo que he esperado. Me alegra mucho que hayan tantas personas que me lean =)

Vivan lo más felices que puedan porque la vida es un poquitín más fácil así =)

Atte: Sami =)