Tuberías de miel y Goombas

Capítulo 1: ¿Agua dulce o miel?

Era un día tranquilo en el Reino Champiñón, bueno, no tan tranquilo...

-¡¿Me pueden prestar su atención por favor?- les dijo Peach a toda la multitud afuera de su castillo, pero nadie le prestó atención.- Escuchen, su atención... ¡SU ATENCIÓN POR FAVOR!- dijo ahora la princesa asustando a todos.

-Bien, este es un día muy especial: Día del agua y los Goombas. Así que necesitamos hacer algo para festejarlo. ¿Ideas?- les preguntó Peach causando un silencio.

-Eh... ¿puedo...-preguntó Luigi y lo interrumpieron todos.

-¡No!- le gritaron todos.

"El año pasado"

-¿Cómo es posible que pasara esto?- preguntó Luigi señalando el río de lava y todos los Toads corriendo.

-¡TE DIJIMOS QUE NO HICIERAS ESE VOLCÁN EN POLVO!- le dijeron todos.

-Oh...-

-¡Idea! ¿Qué tal si hacemos un tobogán de agua en forma de Goomba? A todos les gustaría.- les propuso Mario.

-Buena idea... ¡Lo haremos!- dijo Peach.

Al día siguiente, toda Ciudad Toad estaba asta el tope de visitantes. Y en el centro estaba el gran tobogán en forma de Goomba.

-Y ahora, para la gran inauguración, nuestros 2 héroes abrirán el interruptor de agua. Mario, Luigi, ¿me hacen los honores?- les dijo la princesa.

Pero cuando abrieron el interruptor, no salió nada.

-¿Qué pasa? Tal vez necesite un ligero golpe.- dijo Mario golpeando el interruptor con su martillo.

El interruptor empezó a temblar como un Bob-Omb a punto de explotar, y al final, solo salió una gota de agua.

-¿Sólo eso? Creo que se atascó.- dijo Luigi.

Pero de repente, salió un gran chorro de miel y agua dulce. Los Toads más pequeños y los Goombas se pusieron a nadar en el pegajoso y dulce líquido.

-Esto es...- dijo Mario y la probó.-...miel, ¡y agua dulce!- dijo sorprendido.

Y entonces el tobogán se convirtió en un estanque dulce del que todos probaron.

-Esto me huele a problemas.- dijo Mario.

-Pues a mí me huele a... ¡AHHHHH, ABEJAS!- gritó Luigi corriendo con una colmena de abejas en su cara.

-Vamos a tener que investigar, vámonos Luigi. Volveremos pronto Peach.-le dijo Mario y se llevó a Luigi arrastrando por que se había desmayado de los piquetes de abeja.

-¡Suerte!- fueron las últimas palabras de Peach antes de que Mario y el desmayado Luigi se perdieran en las profundidades de las tuberías.

Ya en las tuberías, Mario y Luigi (quien ya había recuperado la conciencia) estaban investigando. Después de 3 horas de estar buscando pistas y matando una que otra araña que espantaba a Luigi, encontraron algo: una columna de miel que atascaba las 2 tuberías principales.

-Debemos destruirla. Necesitaremos los UltraMartillos, ¿me podrías dar el mío? – le dijo Mario a Luigi y sacaron los brillantes martillos dorados.

El golpe fué simple. Un pequeño toque y la columna se agrietó. De ella salió un gran chorro de miel.

-¡Debemos entrar!- dijo Mario y entraron en el chorro de miel.

Eso no fue tan fácil como salir del Océano Buajaja por la tubería amarilla. Era como si tuvieran encima a un gran saco con Bob-Ombs y trataran de subir, además, agréguenle el que la corriente los empujaba.

Al final de la tubería se llegaron a un lugar algo arruinado, con una cascada con un agujero en la que se podía entrar, un depósito de cajas con una R y una casa amarilla y algo quemada. Bienvenidos a Montaña Espiral….

Continuará...