Disculpen la demora! El final.


El Heredero III

Parte Final

Ante la demora del resto de los pasajeros, Vegeta envió a un soldado para traerlos consigo. Trunks tenía los ojos enrojecidos a lo que el rey meneó la cabeza desaprobadoramente, en cambio Bulma lo observaba fiera y fijamente a los ojos mientras apretaba los labios conteniendo sus habituales reproches.

—¿Y el aparato? —Vegeta se descruzó de brazos y golpeó a Bulma con la mirada, la mujer tampoco le quitó los ojos de encima cuando mostró en su mano el radar del dragón. El rey hizo un movimiento con el mentón y un soldado le arrebató el ingenio a la mujer. — Aun no se ha "descompuesto" —comprobó con ironía el saiyajin mientras lo encendía y veía activarse la pantalla vacía. — He cambiado de decisión, Nappa… Sólo llevaremos dos naves. En una irá el niño, en la otra nosotros dos.

—¿¡Estás demente!? Además de que tengo que hacer esta locura de viajar para tu preciosa inmortalidad tengo que hacerlo de forma incómoda…

—Calla, mujer. Nappa… —el soldado procedió a desactivar una tercera nave individual, el rey hizo otro movimiento y tanto la mujer como el niño fueron llevados a tirones hasta las naves. — Cuando vuelva seré inmortal… —comentó al puñado de soldados que aguardaban el despegue. Pronto ambas naves se cerraron y despegaron de una sacudida.

1

Luego de un rato de contemplar la negrura del universo, Trunks se quitó la mascarilla y los cinturones. Intentó activar algún comunicador pero todos estaban enlazados en comunicación con el monitoreo de VegitaSei e incluso con la nave de al lado en la que viajaban sus padres.

No tenía forma de avisar a los namekuseijin que escondieran las esferas o se protegieran. Quizá su madre hubiese diseñado algún plan para salir de aquella situación sin que el rey obtuviese su cometido.

No es que a él le fuera a molestar que su padre consiguiera su deseo, luego él mismo podría volverse inmortal… y también su madre, para no perderla como la última vez… El problema era que él había hecho una promesa que ahora iba a romper como el peor de los traidores. Se sentía culpable de que todo aquello se hubiese desatado por su culpa… Ojalá nunca hubiese viajado a Namek.

2

—Si es lo que intentas, te diré que es imposible matar con la mirada… —Bulma retiró su fúrica mirada del reflejo que se formaba de Vegeta en la ventanilla de la nave. Escuchó al rey a sus espaldas sonreírse con petulancia —Llevas demasiados años en VegitaSei como para no alegrarte de las victorias de tu rey.

—No eres mi rey, Vegeta. —la demanda seca de Bulma lo hizo sonreírse más mientras se relajaba en su asiento.

—Lo soy, y algún día tu hijo también lo será —el tono de voz de Vegeta se volvió bajo y sombrío y la mujer pudo sentir al cuerpo del guerrero tensionarse a sus espaldas— aprende a aceptarlo pronto.

—Si ser rey significa ser como tú…

—Calla, mujer. Es un viaje demasiado largo para tener que soportar tus quejidos permanentes.

—No puedes obligarme, tú has decidido viajar conmigo. —Vegeta se frotó las sienes mientras intentaba recordar el sistema que dormía a los tripulantes durante los viajes más largos. Probablemente Bulma lo sabía, pero jamás se autodormiría. Probó tocando algunos botones, pero la peliazul le cacheteó la mano— ¡Terminarás estrellando la nave con algo!

—Sé manejar estas cosas… —mintió él, demasiado acostumbrado a la nave nodriza desde que el recambio tecnológico aplicado a las naves tuvo lugar por mano de la mujer.

—Ni siquiera lo pienses… —la mujer se volteó un poco para verlo amenazadoramente, pensó conocer las intenciones del rey.

—Tú no me das órdenes.

— ¡Ni lo intentes, Vegeta! Mira… mira lo que has hecho— una luz roja comenzó a parpadear sobre las cabezas de ambos, Vegeta la miró extrañado sin comprender su significado.

— ¡No he tocado nada! —se excusó como niño pequeño, ambos quedaron en silencio unos momentos observando la señal con preocupación.

— ¿No sabes ni de lo que se trata, señor "sé manejar estas cosas"?

—Estoy perdiendo la paciencia contigo, humana.

—Activa el scouter de una vez, es un mensaje de los controles de la base... —ella misma tomó un scouter con el visor violáceo y lo encendió sobre su ojo, Vegeta hizo lo propio a regañadientes.

En la otra nave, Trunks conocía los procedimientos de memoria y activó su rastreador con incomodidad.

Nadie esperaba lo que se presentó en la pantalla, incluso Vegeta sintió al frío correr por su espina.

—Buenas tardes, rey Vegeta, príncipe Trunks… —se oían alaridos de fondo, pero los ojos naranjas chispeantes que se veían en pantalla no eran los de ningún saiyajin, sino la de aquel androide de piel azul… ¿de nuevo?

—No puede ser… —el miedo con el que titubeó Trunks hizo eco también en los scouters de sus compañeros de viaje. Se oyó una carcajada del monstruo en respuesta y su voz de ultratumba volvió a oírse por los parlantes.

—Hemos recorrido un largo viaje, distancias inconmensurables para conocerlos… y cuando llegamos a su planeta, nos informan que se han marchado. —Vegeta tragó saliva, se oyó una explosión y algo de sangre manchó la cámara que les mostraba el rostro desenfocado del enemigo.

—¿Qué es lo que te atreves a hacer en mi planeta? —soltó el saiya con una voz que expresaba la furia contenida que en esos momentos lo invadía. Bulma se sujetó al puño que el rey apretaba con fuerza.

—Hemos venido a cumplir una misión. Nos será imposible sin tu presencia. —Vegeta se sonrió con una petulancia que hizo temblar de inseguridad a la mujer a su lado.

—Pues tendrás que volver por tu camino. Estoy en algo importante ahora.

—Verás… no es tan simple… —el enfoque de la cámara cambió e hizo un paneo general desde la torre más alta del castillo. Todo lo que se alcanzaba a ver estaba destruido y podían vislumbrarse los cuerpos convalecientes de los saiyajins regados por todas partes. Vegeta tragó saliva y respiró con dureza. —Aun quedan muchos vivos… pueden salvarse si emprendes el camino de regreso.

— ¿Qué es lo que quieres?

—Ya te lo he dicho. Sólo que regresen. —por el visor volvió a verse la cara del sujeto sonreir con cinismo, Vegeta aguardó mientras reflexionaba… pero el paneo volvió a cambiar frente a sus ojos y pudo verse a un malherido Nappa en el suelo, la bota de aquel corpulento enemigo se posó sobre su cabeza haciéndolo gritar del dolor de una forma desgarradora.

— ¡Debemos regresar, papá! —el grito de Trunks retumbó urgido sin ser capaz de tapar el grito de Nappa, Vegeta abrió un poco los labios y frunció el ceño más de lo habitual. El segundo hombre en el planeta estaba siendo torturado con una facilidad aplastante.

— ¡Vegeta! —gimió de repente Nappa, el androide dejó de presionar y volvió la vista a la cámara.

— ¿Qué me dices, rey Vegeta? ¿Volverás… o prefieres quedarte sin súbditos?

—Ya te lo dije, insecto. Tendrás que volver sobre tus pasos.

—No estamos entendiéndonos. Tenemos una misión. Ahora mi compañero está en la parte sur del planeta. Todo volará por los aires si no emprendes el camino de regreso, tenemos los radares activados, sería muy grato ver ambas naves volver.

—Pues tendrás que quedarte con las ganas. —el enemigo sonrió de una forma escueta al tiempo que presionó con toda su fuerza sobre la cabeza que Nappa. Se escuchó un crujido y Bulma cerró los ojos a tiempo para no ver estallar de la presión el rostro del soldado. Sus gritos al fin cesaron.

—¡NAPPA! —gritó Trunks con furia desde la otra nave, Vegeta respiró con dureza nuevamente.

—Es tu última oportunidad, o todo el planeta sufrirá la misma suerte. Contaré desde diez… Diez…

Bulma se quitó el scouter y miró a Vegeta con nerviosismo.

—Debemos regresar, no podemos abandonarlos ¡No podemos dejar que mueran así! ¡Tienes que combatirlos! ¡Debes vencer! ¡Vegeta! ¡VEGETA! –chilló obteniendo la mirada de los ojos negros del saiyan— Regresemos ¿de qué sirve la inmortalidad para un rey sin reino?

—… siete…

—¡Papá! ¡Padre! ¡Un rey debe proteger a su pueblo! —le recordó Trunks haciendo hincapié en las lecciones que él mismo le había dado. Vegeta tragó saliva duramente.

—Por favor, Vegeta…

—Dos… ¿Cuál es tu decisión rey Vegeta?

—Ya te lo he dicho. No regresaré hasta que cumpla mi cometido.

—Bien. ¡Adelante, número 4! —ante su alarido en el visor pudo verse cientos de haces de luz salir disparados en todas las direcciones, de tal magnitud que terminaron por cegar la pantalla y su estruendo era tal que dañó el audio. De un momento a otro la transmisión se cortó.

Ambas naves permanecieron en silencio unos momentos.

—Nada te importa, ¿verdad? —murmuró Bulma con los ojos empapados en llanto mientras perdía la mirada en el universo frente a ella. — Eres un rey tan egoísta que te has quedado sin un solo saiyajin que gobernar…

Vegeta también bajó la mirada.

—Cállate, humana tonta. De haber vuelto nos habrían matado a todos.

— ¿Viste lo que le hicieron a Nappa?

—No soy ciego…

—Eres lo peor que he conocido, Vegeta. —la mujer sollozó alejándose lo más posible del rey, pero en aquella nave el espacio era demasiado reducido como para no permanecer encima suyo. Ella no pudo sentir lo fría que estaba la piel de Vegeta entonces, ni la palidez que había adquirido su rostro.

"Toda mi raza… en unos minutos" pensó absorto mientras apretaba más los puños.

3

En la nave contigua Trunks se quitó el rastreador y lo arrojó al suelo de la nave con impotencia.

—Y pretende…. —sollozaba de la rabia—… y él pretende enseñarme a ser un buen rey…

4

Ambos androides volvieron a reunirse en la torre de control cuando la humareda se había despejado un poco y el olor a carne quemada invadía todos los espacios de una forma nauseabunda.

—Ni un solo saiyajin.

—Pero aun siento presencias…

—Son los esclavos. Nuestra misión son los saiyajins —ambos androides miraban los monitores mientras el de piel azul pasaba los mandos, el de piel violácea se cruzó de brazos expectante.

—Hubiese sido más simple hacer volar todo el planeta.

—Era el plan, pero el rey no estaba presente. Debemos… ah… ahí van… Registra las coordenadas, número cuatro.

—Hmp… nadie dijo que sería un viaje con escalas.

—Adelántate. Tengo algo que verificar… -los ojos anaranjados del androide se quedaron fijos en las imágenes que contenían los monitores con registros de rastreadores saiyajins… ¿Qué eran esas rocas pulidas de color tan brillante?

5

Ambas naves aterrizaron haciendo vibrar la superficie de Namek. Los nativos se miraron sabiendo que nada bueno vendría después de aquel eso, pero ninguno sospechó hasta qué extremos.

La primera en salir de la nave fue Bulma, de un empujón Vegeta la quitó del camino para salir él mismo. Trunks lo hizo después y flotó impasible hasta la superficie. Sus ojos se mantenían fríos e inexpresivos y traía el ceño marcado con rudeza al mismo tiempo que toda su postura se veía tensa. Bulma lo observó fijamente con algo de sorpresa por su actitud, se soltó de Vegeta en cuanto sus pies tocaron la cima del cráter.

—Soy el rey Vegeta —anunció ante los pocos namekianos temerarios que se habían atrevido a permanecer luego del aterrizaje. — He venido a tomar lo que es mío. Les ordeno que oculten a la mujer hasta mi regreso.

Trunks bajó su mirada al piso y apretó los puños. Su madre no podría arreglar el desastre por él esta vez, la vio caminar hasta los namekianos con indecisión. Todos estaban aturdidos… cuando volvió a levantar la vista vio entre los espectadores los ojos rencorosos de Dendé y volvió a bajar la vista al suelo.

—Toma… —el rey le lanzó a Trunks el radar, el niño lo observó con enojo— No se te ocurra destruirlo. Debemos reunir esas esferas nuevamente.

El niño asintió.

—¡¿QUÉ?! No, las esferas no pueden caer en manos del rey saiyajin… tendremos que oponernos —un grupo de guerreros pasó al frente en guardia. Vegeta los observó por el rabillo del ojo con algo de impaciencia.

—No tengo tiempo ahora para ustedes, insectos.

—El príncipe Trunks ha hecho una promesa.

— ¡No darán un paso más!

¡Vuelvan a su planeta!

Vegeta suspiró cansado, a unos pasos Bulma observaba la escena con rabia y un par de veces les rogó a los nameks no entrometerse, a lo que sólo recibió miradas rencorosas.

—¿Quiénes se creen que son, malditos insectos, para darle órdenes al rey saiyajin?

Trunks alzó su mirada, pero tuvo que tragarse las palabras para cuando vio a su padre alzar el brazo. Miró a su madre, pero ella lo observaba en súplica a él. Hizo lo primero que se le ocurrió ante el tenso silencio y la inminencia de un ataque que los guerreros nameks esperaban con los dientes apretados.

El sonido del radar rompió el silencio.

—Debemos apresurarnos, papá.

El rey mantuvo el brazo estirado calculando el resto de energía que utilizaría. Su hijo tenía razón, no podía perder el tiempo ni sus poderes en débiles namekianos que jamás podrían alcanzar el poder de un super saiyajin. No dijo nada, sólo levantó vuelo súbitamente y Trunks fue tras él.

No tenía ningún plan y su madre tampoco… pensó que darle tiempo sería la mejor opción. Voló junto al rey con el radar en la mano indicándole el camino más escabroso y complicado para dar con las esferas. Confiaba en que a su inteligente madre se le ocurriese alguna solución a aquella situación.

6

—No me miren así, soy su esclava… como ustedes— protestó Bulma dentro de una casa bastante oscura, sólo iluminada por la luz del sol que ingresaba por las reducidas ventanas. Varios namekianos la miraban de forma rencorosa.

—¿Es la señora Bulma? —la pregunta provino de un joven Namek que la observaba contemplativamente, ella asintió— Le hemos devuelto la vida. Su hijo…

—Sí, él me lo explicó… estoy muy agradecida.

—Todo es tu culpa, Dendé, por ayudar como un tonto crédulo a estos saiyajins…

—No, no es la culpa de nadie… —Bulma miró foribunda alrededor mientras se cruzaba de brazos y bajó el volumen de voz para continuar— salvo de Vegeta, él es el responsable de todo lo que pasa y de lo que pasará.

Los nameks murmuraron ante su intervención, hubiesen querido apoyar sus palabras pero temieron que se tratara de una espía, no podían confiar en ella, de una forma u otra seguía siendo la mano derecha del rey saiyajin.

7

Cuando descendieron para buscar la primera esfera se encontraron con un poblado pequeño, listo para luchar.

— ¡Sobre nuestro cadá…! —Trunks abrió los ojos incrédulo, de un movimiento rápido Vegeta había mandado a volar a todos los guerreros. Los más ancianos, que espiaban desde detrás de las casas, temblaban de miedo en su lugar y no se atrevían a avanzar.

Ésta era realmente su primera misión y por primera vez vio a su padre ejerciendo la autoridad del modo más sangriento posible. Su corazón en principio latió acelerado con angustia, pero al obtener la tercera esfera de un modo similar dejó de pestañear frente a los salvajes asesinatos, su rostro se volvió impasible nuevamente.

Éste era su padre.

8

Cinco esferas tenían en total. Trunks continuaba con la expresión ilegible, su mejilla derecha estaba salpicada con la sangre de un namekiano. Detestaba a su padre y a ellos por ser tan ingenuos de defenderse y obligarlo a presenciar aquel desagradable espectáculo, pero también pensaba en su mente aturdida que algún día él debería ocupar aquel lugar. Por dentro rogaba que su padre no lo obligara a matar a ningún inocente… prefería que se encargara él, Trunks no consideraba a los nameks enemigos.

Había demorado lo más posible el tiempo entre esfera y esfera. Estaba cansado, tenía hambre y su padre hacía un tiempo le había quitado el radar porque sospechaba de la lentitud. Calculó horas, pero el sol no se ponía jamás. Pensó que la noche podría postergar la búsqueda para el día siguiente, momento en el que su madre hubiera elaborado algún plan maestro. Aun no entendía lo que había ocurrido en VegitaSei, ¿habrían mandado a volar el planeta entero o sólo mataron cruelmente a todos los soldados? ¿Por qué? Trunks conocía la fuerza de su padre, lo vio aniquilar sin problemas a aquel otro androide que para él se veía invencible… ¿Por qué enfrentarlo así? Era una muerte segura para ellos… Aunque ahora había que pensar en ganar tiempo.

Y aun sin haber invocado a Porunga, el deseo del príncipe Trunks fue fatalmente cumplido.

¿Qué fue eso? —Vegeta se volteó en pleno vuelo, ambos aguardaron sigilosos mirando hacia todos lados. El rey encendió su scouter: nada, pero el temblor de la superficie sólo podía indicar un arribo.

—¿Crees que sean… ellos?

Vegeta no le respondió, continuaba inmóvil vigilando el horizonte a su alrededor con un gesto serio. Él también estaba agotado -y hambriento- y aun no habían terminado de reunir las siete esferas.

—Escóndelas —fue su última orden, Trunks lo observó preocupado, pocas veces su padre lucía tan poco arrogante aun en las situaciones más serias. Su mirada exhalaba aquel frío pavoroso que intentaba ocultarse tras el ceño marcado, era la misma expresión que vio en él cuando estuvo frente al cuerpo sin vida de su madre, de Bulma. El niño le hizo caso sin protestar, la urgencia fue comprendida de inmediato, tomó las esferas y vio un lago a los alrededores.

Otro estruendo, esta vez una explosión.

Se quedó quieto, la tensión cortaba el aire y su corazón comenzaba a latir deprisa, vio a su padre más arriba vigilando el horizonte con el rastreador y al notarlo inmóvil se dedicó a esconder las esferas en el lecho del lago, donde había hallado una la primera vez.

Volvió a la par suya, Vegeta le extendió el radar sin mirarlo.

—Vete.

—No, si hay que pelear también yo…

—El radar puede estropearse, necesitamos que funcione. Yo me encargaré.

—¡Pero papá…! —la mirada seria de Vegeta se volcó sobre él y bajó la cabeza resignado mientras escondía el radar debajo de la armadura, con desgano comenzó a alejarse.

—Trunks —Se detuvo y dio media vuelta para mirar nuevamente a su padre, él continuaba de espaldas vigilando un punto muerto mientras comenzaba a elevar su ki. — Protege a tu madre.

—… papá…

—Largo.

—Lo haré. —su promesa se oyó fuerte y clara, como solían hacer sus soldados antes de retirarse a cumplir una orden. Trunks volvió a sentir un frío helado corriéndole entre las venas, echó vuelo aprisa cuando de repente sintió un bólido pasar por su lado con una energía maligna que le erizó la piel. Iba en dirección contraria así que no debía preocuparse… pero se detuvo y oyó una explosión y un grito que jamás había oído… uno de dolor… de su padre.

9

—No es personal —la voz espectral retumbó detrás suyo, pero cuando quiso voltearse recibió un golpe en la nuca que lo arrojó al suelo. Cuando consiguió salir de los escombros encendió su aura de super saiyajin y esperó paciente.

—¡Sal de una vez!

—No tiene caso pelear, rey Vegeta. Morirás de todos modos… —el androide apareció delante de él. Lucía idéntico al que había derrotado.

—Veremos quién cae primero —antes de culminar la frase Vegeta se arrojó sin premeditarlo a su rival, comenzó a lanzar golpes y ataques a una velocidad feroz, casi siempre le gustaba mofarse de su rival pero en esta ocasión no tenía tiempo para eso. —¡¿Qué…?!

No podía entender que ningún golpe asestara a su rival, su puño se resistió cuando intentó golpear el pecho del androide y retrocedió adolorido.

—El rey de los saiyajins es una basura.

Vegeta no pudo ver el ataque, pero terminó cayendo nuevamente al suelo… sentía un dolor palpitante en el rostro y otro bastante severo en las costillas. Intentó alzar vuelo pero continuaba cayendo… y su rival se precipitaba hacia él con un ataque de ki sobre las palmas de sus manos. Vegeta frunció el gesto y apretó los dientes antes de disparar un nuevo ataque mientras continuaba en caída libre.

Ambos ataques terminaron estrellándose contra el androide, pero él lucía impávido con una sonrisa tan arrogante como la que otrora perteneciera al rey saiyajin.

—Te lo he dicho, ¡no tiene caso pelear! –un golpe seco en las costillas doblegó a Vegeta, pero el androide no se corformó y lo encerró con sus brazos en una llave que apremiaba con romper la articulación de ambos hombros del saiya. Vegeta conocía la técnica e intentó descargar su ki para librarse de él, pero el androide fue lo suficientemente resistente como para mantener la posición y acrecentar la presión.

En primera instancia perdió el aliento y luego sus cabellos volvieron al azabache habitual. Sus gritos de dolor comenzaban a esfumarse, tal como le había ocurrido a Nappa. Se sonrió… aun continuaba utilizando sus últimas fuerzas para impedir que le quebrara los brazos… pero se sentía muy agotado.

—Seré… inmortal… —murmuró Vegeta mientras extendía sus palmas por lo bajo y lanzaba unas pequeñas chispas que lastimaron la visión del androide y lo obligaron a soltarlo para restregarse los ojos.

—¡Acabaré contigo de una vez! —le gritó furioso el androide antes de dar forma a una enorme bola de energía. Vegeta se dejó caer de espaldas en el suelo, no tenía fuerzas suficientes para evitar el ataque… le sonrió de forma ladina para acrecentar aun más la furia de su rival.

Pero la bola de energía se esfumó ante un aniñado grito:

—¡Gyaric Ho!

Vegeta recobró sus fuerzas, la gracia que le dio ver el pelo anaranjado del androide ser chamuscado por el ataque de un pequeño lo estimuló lo suficiente como para contraatacar de frente.

Y quizá también sintiera alguna satisfacción por el arrojo del príncipe saiyajin.

De su hijo.

—¡Te he dicho que te largues, maldita sea! ¡El radar! —gritó furioso Vegeta ante el aturdido Trunks, el niño vio que su padre volvía a ganar terreno en la batalla y dudó en su sitio hasta decidir retirarse con algo de resignación inconforme.

Vegeta continuó con su ataque y logró encestarle un par de golpes al androide, saltaron un par de chispas ante la ausencia de sangre… pero el enemigo volvió a mostrar una sonrisa tan confiada que preocupó al mismo Vegeta, hacía tiempo que no contraatacaba, ¿qué planeaba?

—Bum —soltó apáticamente, el saiyajin frunció el ceño sin comprender hasta que vio un haz de luz salir de la palma derecha del androide y volar hasta Trunks que ya se encontraba a una distancia considerable. El ataque chocó contra el niño, no era muy peligroso pero alarmó lo suficiente a Vegeta como para que perdiera la guardia y recibiera un golpe en la boca en el estómago que lo dobló del dolor. El androide lo sujetó de sus cabellos y elevó la cabeza del guerrero para que lo viera a los ojos aun en su agonía. —Jugaré un poco.

Vegeta cayó desplomado de boca al suelo, el androide desapareció de la escena, él sabía exactamente hacia donde iba pero no tenía aun fuerzas siquiera para ponerse de pie. Lo intentó un par de veces y apenas pudo despegar su rostro del suelo. Golpeó la tierra con enojo y escupió sangre antes de lograr murmurar un débil "Trunks".

10

—Hola.

Trunks apenas había logrado recuperarse del ataque anterior, se puso en guardia con valentía y miró con furia al enemigo, no podía enfrentarlo así que optó por desplegar toda su energía y esquivarlo para seguir camino, si lo enfrentaba corría el riesgo de dañar el radar del dragón.

—Debo eliminar a la corona, no importa en qué orden…

—¡Aléjate de mí! —Trunks se giró y lanzó un "Big Bang Attack" tan poderoso que hubiese deseado que su padre lo viera, no tuvo tiempo de ver caer al androide y apuró el vuelo con el resto que le quedaba de energía.

11

—¿Entonces… por qué en la Tierra había esferas del dragón también?

—No tenemos idea, señora Bulma…

—Sé que había un namekiano maligno, muy poderoso… y que Kamisama, el dios de la tierra, era como ustedes… ¿será que acaso…?

—Puede ser…

—Los saiyajins mataron a Kamisama.

—Los saiyajins matan todo —corrigió un namek sirviéndole un poco más de ensalada, Bulma asintió tristemente.

—En mis tiempos todos eran eliminados, pero logré convencer…. Vegeta, es decir, el rey ha optado por colonizar.

Se oyó otro temblor.

—¿Habrán invocado a Porunga?

—Lo dudo, ellos no hablan nameku.

—¿Qué rayos fue eso? Tengo que salir a ver… mi hijo está allá… —los demás no tuvieron más remedio que seguir a Bulma, pero el cielo continuaba de su color natural verdoso y no se veía nada inquietante. — ¡Eh, ahí está mi hijo! ¡Trunks, por aquí!

Apenas se veía una mancha en el cielo, pero conocía su aura. Tanto ella como los nameks que la acompañaban empalidecieron al ver la aquel monstruo aparecerse nuevamente y arremeter contra aTrunks. Un solo golpe de su puño arrojó al niño al suelo atravesando un pequeño monte a unos metros de donde todos se encontraban.

—Es él… él nos atacó, mató… mató a todos los saiyajins…

—¡¿QUÉ?! —el estupor de Dendé era el mismo que los demás nameks, todos empalidecieron y se limitaron a ver cómo el niño intentaba desenterrarse de los escombros mientras un paciente androide de tamaño descomunal lo esperaba con un ataque.

—¡Eh, tú! ¡Es mi hijo, déjalo ya!

Todos los nameks dieron un paso atrás, y la débil mujer terrícola comenzó a avanzar con el porte valiente hasta la escena de la batalla. El pequeño saiyajin salió nuevamente y tomó una bocanada de aire.

—¡Aléjate, mamá!

—Ella no es saiyajin… pero puedo hacer una excepción… —Trunks intentó detenerlo pero como si la pesadilla se repitiera el androide estiró la mano hacia Bulma y lanzó una bola de energía débil pero suficiente para matarla.

—¡MAMÁ! —gritó con todas sus fuerzas hasta que la garganta se le quebró. Otra vez no… no… Otra vez su culpa, otra vez no podría hacer nada…

12

Bulma se quedó quieta tomando conciencia (tardíamente) de lo que estaba por ocurrir. El haz de luz se precipitaba contra ella con una velocidad que se le antojó demasiado lenta… aunque no pudiese moverse un ápice para esquivarla… Se quedó allí, enraizada al pavor mientras aguardaba por su destino. Cerró los ojos.

—No esta vez… —los volvió a abrir ante aquella voz, Vegeta estaba frente a ella de espaldas en una posición que indicaba que acababa de contrarrestar el ataque del enemigo— ¡Ahora yo estoy aquí! —gritó con furia mientras se convertía en super saiyajin y arremetía contra el androide.

—Vegeta…

No pudo más que ver la batalla, estaba demasiado aturdida como para atinar a hacer algo más como correr y protegerse. No podía verlos… sentía los estallidos y el aire vibrar por los ataques, pero nada más.

De repente se dio cuenta de que había perdido a su inocente Trunks para siempre, que ahora estaba allí luchando codo a codo con el sanguinario rey Vegeta. Suspiró, detestaba que aquello ocurriese pero ahora necesitaban todos que el pequeño príncipe luchara con todas las habilidades de un saiyajin puro.

Oyó un par de gritos, de Vegeta y de Trunks. Quiso correr de nuevo para socorrerlos pero tuvo que limitarse a tragarse la impotencia en su sitio.

Luego de un momento una explosión descomunal cortó el aire. Algo cayó al suelo. Alguien. Alguien de cabellos violáceos.

—¡Trunks! —Bulma corrió hacia él y lo tomó en sus manos, el niño estaba magullado, más de lo que nunca lo había visto volver de los entrenamientos, sangraba y estaba lleno de rasguños… más que rasguños…— Hijo, te curaré, ya verás…

Otro resplandor iluminó el cielo, Bulma abrazó contra su pecho al niño mientras cerraba los ojos por el impresionante caudal de luz.

"¡RESPLANDOR FINAL!"

Todo tembló, Bulma sintió que el planeta entero estaba por colapsar… pero afortunadamente no fue así. El resplandor cesó aunque por la onda expansiva seguían volando pequeñas rocas y fragmentos de tierra contra su rostro, abrió apenas un ojo para ver esparcido por todo el suelo trozos de metal y partes mecánicas. Las botas de Vegeta tocaron el suelo.

Se miraron unos segundos mientras él se dejaba caer sentado en el suelo, respiraba agitado y se veía aun mucho más lastimado que Trunks, sólo que conciente. Bulma sintió aquella punzada de preocupación que siempre tenía por Vegeta, pero se abstuvo de preguntarle siquiera cómo se encontraba.

—Mira lo que le has hecho a Trunks… —reprochó con veneno. Vegeta la observó incrédulo mientras se limpiaba algo de sangre sobre sus párpados para poder ver con claridad. Seguía jadeando y no era capaz de hablar. Bulma alzó a Trunks en sus brazos y caminó hacia los namekianos.

Todos observaban con temor la escena.

Nadie quería acercarse, pero fue Dendé el que rompió las filas y ayudó a Bulma, le quitó al pequeño Trunks de las manos y continuó con su camino yendo hacia dentro de la casa.

"Lo necesitamos… esas bestias eliminaron a toda la raza saiyajin"

Un par de namekianos más lo ayudaron a regañadientes, Bulma se dio la vuelta y vio a Vegeta trastabillar y caer de rodillas al suelo agitado mientras intentaba seguirles paso. Escupió sangre a un lado y con un esfuerzo doloroso que se le notaba en el rostro volvió a ponerse de pie.

Bulma respiró profundo y dio un paso al frente para ayudarlo… pero recordó porqué se encontraban en aquella situación y decidió socorrer a su hijo, le echó una última mirada a Vegeta y se metió en la casa con los demás.

13

—¡Es un milagro! —Bulma se sonrió y abrazó con fuerza a Trunks que intentaba liberarse para no pasar vergüenza.

—No lo es, señora. Simplemente es una habilidad propia de nuestra raza.

—Así como los saiyajins tienen el poder para lastimar, nosotros tenemos el don de curar…

—Haz lo mismo conmigo… agh… ¡Rápido, sabandija! —Vegeta volvió a desplomarse en el suelo, Trunks lo miró por sobre el hombro de su madre y de un salto llegó hasta él.

—¡Cura a mi papá también, Dendé! ¡Por favor!

El namek se acercó a Vegeta y le impuso las manos, en menos de un minuto el saiyajin estuvo recompuesto y se irguió con nuevos bríos. Se sentía más poderoso, Trunks también.

—Casi matas a nuestro hijo —volvió a reprocharle Bulma— deberías agradecer que él no es tan egoísta como tú.

—Calla, terrícola. Trunks, muéstrame el radar.

—¡El radar! —el niño buscó dentro de su maltrecha armadura y sacó el aparato. Como era de esperarse estaba dañado, tenía el visor rajado y no encendía.

—Arréglalo cuanto antes. — le arrojó el radar a Bulma de mala gana y ella lo observó con la misma intención.

—¿Cómo? ¿Aun no han reunido todas las esferas? Ja… con Goku no nos llevaba tanto…

—No me interesan tus cuentos. Repara esa cosa. ¿No te das cuenta, humana? Aun hay otro androide fuera. Necesito volverme inmortal para derrotarlo, sólo tuvimos suerte esta vez y el otro es aun más poderoso.

—¿Cómo lo sabes?

Vegeta se sonrió enigmáticamente.

—Porque es quien da las órdenes.

—Repáralo, mamá… por favor… Papá casi es derrotado.

—¡¿Qué?! No sabes lo que dices, mocoso.

—¡Pero si te noqueó en dos golpes cuando…! —paternalmente, Vegeta calló a su hijo de un golpe contenido en la cabeza.

—Qué salvaje eres Vegeta… Está bien, veré qué puedo hacer con lo que hay aquí… —Bulma se volteó y vio la humildad tecnológica de los nameks muy parecida a la vida tecnológica de los humanos antes de que descubrieran la rueda.

—Quizá las piezas del androide te sirvan —sugirió Vegeta agotado sentándose con aplomo frente a una mesa repleta de verduras, su gesto se entristeció, tenía hambre de comida real.

—Vaya… buena idea… —la mujer lo miró con asombro y murmuró por lo bajo— … para venir de alguien a quien acaban de golpear tanto en la cabeza…

—¿Cuánto crees que te tome? Sólo nos restan dos esferas… no es mucho. Debo ser inmortal antes de que llegue…

—Con la pieza exacta, unas horas… Pueden descansar. ¿Cuándo se hace de noche aquí? —interrogó mirando hacia los nameks, ellos se miraron asorados.

—¿Noche?

14

Bulma esparció las piezas que había logrado recoger del androide en la mesa de cocina. A pesar de la aversión a las verduras de Vegeta y Trunks, no había quedado ni una hoja de espinaca sobre la mesa. Eso era el hambre.

Sólo ellos tres se encontraban en aquella habitación. Bulma estaba cansada también pero sólo Vegeta y Trunks dormían. Luego de un par de horas el radar estuvo listo, algo rústico y poco prolijo, pero funcionaba. Se acercó a Vegeta para darle el anuncio, se veía tan tranquilo y a la vez tan cansado. Dormía sentado sobre una silla, su cuello estaba estirado con la cabeza hacia atrás y se mantenía de brazos cruzados.

Bulma recordó el momento en el que él se interpuso en el ataque.

"No esta vez. ¡Ahora yo estoy aquí!"

—Ay, Vegeta…

—¿Qué? —preguntó él murmurante, abrió los ojos adormilado y Bulma se sonrojó como no hacía en mucho tiempo.

—Ya reparé el radar. —Vegeta se enderezó en su lugar y tomó el aparato mientras se colocaba el scouter y revisaba los alrededores.

—¿Ha ocurrido algo?

—No… —dijo ella sin dejar de mirarlo, Vegeta posó sus ojos sobre ella y suavizó el ceño.

—¿Pasó mucho tiempo?

—No mucho.

—Entonces ya me voy. Cuando vuelva seré inmortal. —Vegeta se puso de pie y sacudió por el hombro a Trunks que dormía sobre unas mantas en el suelo. Bulma asintió y los dejó irse tras desearle suerte a su hijo, tomó asiento en la silla del rey y se quedó allí inspeccionando los restos inservibles de metal.

15

Nadie se resistió ante la sexta esfera, parecía ser que la noticia ya había corrido y sabían que el dominio saiyajin era más soportable que aquellas bestias destructoras que hacía un tiempo habían atacado el mismo NamekuSei sin mayores reparos.

La séptima esfera volvió a tener custodia. Trunks se mantuvo detrás admirando aquella especie de palacio que custodiaban un par de guerreros. Vegeta los eliminó sin mediar palabra y avanzó. El príncipe lo siguió detrás.

—Ahí está la última… —el niño vio ante un trono gigante una especie de columna que alzaba una almohadilla en donde descansaba la esfera de cuatro estrellas.

—¿Tú también quieres morir, viejo? —la voz de Vegeta hizo que Trunks reparara por primera vez en un sujeto más en la habitación, estaba sentado en el trono, era una especie de namek gigantesco y anciano.

—Ya has asesinado a muchos de mis hijos… pero si me matas las esferas desaparecerán. —comentó el anciano del trono con la voz consumida por el tiempo. Vegeta esbozó un gesto arrogante en su rostro y le ordenó a Trunks con la mirada a que tomara la última esfera.

—¿Harás algo para evitar que me las lleve?

—No puedo hacer nada… has asesinado a muchos de mis hijos…

—Sí, sí… ya oí esa parte. Apresúrate, Trunks.

El niño avanzó hacia el trono y tomó la esfera en sus manos, sintió un respiro profundo venir desde el gigante y alzó la vista hacia él.

—Disculpe, señor…

Vegeta se sintió profundamente irritado al oír aquellas palabras.

—¿Es usted el rey de los namekuseijin?

—No… no, niño…

—¿Es su dios?

—Soy el padre de todos ellos… y creador de las esferas del dragón…

—¡Trunks, no tenemos tiempo para charlas! ¡APRESÚRATE!

16

Las sietes esferas estuvieron reunidas, volvieron a donde estaba Bulma para pedir por un intérprete namekiano. Dendé volvió a posarse frente a las esferas y una pequeña multitud los rodeaba.

Vegeta esperaba con solemnidad e impaciencia, era el momento al que estaba destinado, ya no importaba que llegara el androide aquel, él sería inmoral y ya nada lo detendría.

El cielo se oscureció y un extraño espectáculo climático comenzó a tener lugar sobre ellos. A Vegeta parecía no sorprenderle demasiado, los rayos para él no eran nada comparados con los ataques que protagonizaba.

El joven namek dijo unas palabras más y un rayo de envergadura considerable serpenteó en el aire hasta alcanzar las nubes. Vegeta separó sus labios de la sorpresa y contempló el espectáculo inclinando la cabeza hacia arriba.

"Dime… ¿cuál es tu deseo?"

Dendé se volteó y miró a Vegeta, Vegeta miró a Trunks.

—Pídele la inmortalidad para mí. —Trunks asintió y caminó hacia el nameku, Vegeta parecía decidido a delegar el horror de tener que "pedirle" algo a un inútil namekuseijin. Trunks murmuró su deseo en el oído de Dendé.

El namek se dio media vuelta mirando a Vegeta.

—¿¡Qué esperas!? ¡Pídelo ya, sabandija!

Dendé apretó los puños y tembló en su sitio con impotencia.

—¡Hazlo ya!

Un temblor sacudió el suelo.

—Lo siento, rey Vegeta… Los deseos del dragón no son para…

Dendé no pudo completar su frase, su cuerpo inerte cayó a los pies de Trunks. Vegeta bajó el brazo, caminó hasta un namek de la multitud y lo empujó hasta las esferas para que ocupara el lugar de Dendé.

Trunks sintió un silencio doloroso haciendo eco en su mente. Su corazón se detuvo. Se acercó al nameku como había hecho con Dendé… Dendé, el que salvó la vida de su madre… Le murmuró el deseo que debía pedir.

"Será un deseo muy simple de cumplir…"

Los ojos del dragón brillaron.

"Está listo"

No hizo falta que Vegeta supiera el idioma para reconocer el gesto del dragón. Comenzó a reír, se sentía omnipotente. Alzó vuelo en el aire y comenzó a elevar su ki mientras reía a carcajadas.

—¡Ya no hay enemigo para mí! ¡Soy inmortal!

Bulma observó la escena con espanto… hasta que vio a Dendé ponerse de pie como si nada hubiera pasado. Vegeta cortó su sonrisa en seco.

—¡¿Qué has pedido, insecto?! —el namek se postró ante él con un miedo tembloroso, Vegeta descendió y tomó al sujeto del cuello de su túnica mientras lo alzaba en el aire— ¿No has desperdiciado mi precioso deseo en revivir a una sabandija namekiana como tú, cierto?

—Yo… yo…

—No uno… Yo le pedí que reviviese a todos los nameks y todos los saiyajins que has matado— Vegeta miró a su hijo con rencor y lo abofeteó con fuerza.

—¡Aun quedan más deseos, Vegeta! —Bulma se interpuso, Vegeta asintió intentando recobrar la compostura.

—Me temo que el último deseo será mío. —cuando el rey saiyajin se volteó sintió como si un batallón lo atropellara, voló una distancia considerable hasta que una montaña frenó su trayecto. Trunks tembló reconociendo al nuevo androide ante ellos, el enemigo los miró con sorna— Pediré la extinción de los saiyajins.

17

Bulma sólo atinó a romper el radar que Trunks le había devuelto cuando completaron la búsqueda. El niño entendió la intención de su madre y tomó una esfera para arrojarla lejos con todas sus fuerzas. El gigantesco Porunga desapareció y el cielo se aclaró, el androide también se esfumó y Trunks aprovechó para arrojar lejos las otras esferas.

—¡No, ve por tu padre! —le encargó Bulma al unísono que se veía una nueva explosión en donde estaba Vegeta.

18

Vegeta sintió un nuevo golpe contra su sien, estiró las palmas y atacó a ciegas para alejar a su enemigo… pero el androide arremetió contra él con una patada en el pecho… si podía respirar luego de ese golpe se sentiría afortunado.

—Malditos bichos, ¿cuántos más debo eliminar? —Vegeta se quitó los escombros de encima y se convirtió en super saiyajin. — ¡Terminarás como los otros, insecto!

Pero no iba a ser tan simple.

—Me subestimas, rey Vegeta. He sido programado con energía ilimitada y poderes con los que solo puedes soñar. Soy la creación definitiva para vengarme de los saiyajins.

—¡Deja en paz a mi padre, sabandija! —el tono infantil le restó ímpetu a la advertencia. Vegeta vio por detrás del enemigo a Trunks y negó rápidamente con la cabeza.

—Tomen la nave… llévate a tu madre de aquí— suplicó Vegeta mientras se tomaba el abdomen. Trunks jamás había visto una herida semejante en su padre, ni la sangre escurriendo hasta sus botas.

—¡Ustedes ya me han cansado! —el niño se arrojó a atacarlo y le dio el tiempo suficiente a su padre para liberarse del arrinconamiento al que lo había sometido aquel androide. —¡Vendrán más saiyajins! ¡Vendrán!

Vegeta entonces recordó el deseo que Trunks había pedido. No había sido un total desperdicio, ya pediría su inmortalidad.

Vio que su hijo desistió ante un par de golpes y cayó desplomado al suelo.

—Eres muy valiente con un niño…

—Bah, es tan débil como su padre. —Vegeta escupió sangre a un lado y sus cabellos volvieron a refulgir en dorado mientras se abalanzaba con todo su arsenal.

19

La batalla no podía finalizar… Vegeta ya no tenía fuerzas.

—Ve a curarte… —la voz de Trunks lo devolvió a la realidad. Los namekus tenían aquellos poderes curativos, miró al niño y encontró una mirada decisiva en él, se veía repuesto para el combate. Vegeta y él tomaron posiciones similares y lanzaron al unísono un Big Bang Attack que magullaron un poco al androide. El rey asintió ante su hijo.

—Resiste, mocoso —le pidió en un jadeo adolorido mientras volaba aprisa hacia el refugio. Esta vez Bulma lo recibió preocupada y se desplomó sobre ella sin mediar palabra. Un par de nameks se acercaron y lo curaron.

—Vegeta… ¿podrán derrotarlo?

—Nosotros nos agotamos… él no. —dijo sin más— Toma la nave. Vete. Vete lejos.

—Pero Vegeta…

—¡Es una orden! Trunks se irá ahora. Estoy repuesto, les daré tiempo.

—NO, no te dejaré morir aquí.

Fue un segundo en el que el saiyajin alzó los ojos hacia ella con una gratitud muy parecida… demasiado parecida a cierto aprecio… casi como si fuera am…

—Es una orden, humana.

Se fue dejándola con las palabras en la boca. Bulma respiró agitada, aquellas palabras significaban que Vegeta estaba seguro de perder la batalla.

20

Trunks iba a estrellarse contra el suelo pero Vegeta lo sujetó.

—Vete como te lo ordené. —dijo simplemente. Trunks asintió.

—Volveré a reemplaza…

—No, te irás. —protestó el rey definitivamente mientras tomaba su aspecto de super saiyajin. — Hazlo, destruiré el planeta. Es la única forma de eliminarlo.

—Pero papá…

—¡Lárgate de una vez! —Trunks asintió cuando vio a su padre volver a sumergirse en la batalla, Vegeta se relajó en medio del combate cuando percibió a su hijo lejos.

"Serás un buen rey, mocoso…"

21

—Vámonos, mamá… Es una orden del rey. —Trunks tomó a Bulma de la mano y la intentó jalar hacia las naves pero la mujer se negó con una sonrisa despreocupada en los labios.

—Lo siento pero soy humana, él es sólo rey de los saiyajins. Dile que vuelva, sé como derrotar a aquel pelirrojo…

22

—Ah, rey Vegeta… eres poderoso. —admitió el androide mientras enterraba con su mano la cabeza de Vegeta entre los escombros. — Pero mis amos estarán muy complacidos si elimino a todos los saiyajins con el nuevo método que has descubierto… y sobretodo estarán felices de que les lleve las esferas para futuros deseos. Quizá los roles se inviertan…

—Hablas demasiado… —protestó el rey mientras intentaba despegar su rostro de la tierra, de repente lo soltaron. — Te dejaré unos minutos de gracia mientras reúno las esferas. No importa cuánto combatas… todos los tuyos acabarán eliminados.

El rey dejó de sentir la presión, escuchó el despegue en vuelo del androide y supo que había quedado solo.

Aquel insecto robaría sus esferas y su deseo.

—¡Papá! —Trunks aterrizó de golpe a su lado y lo tomó del hombro para enderezarlo, Vegeta estaba demasiado adolorido pero intentó verse entero para no mostrarle al heredero la debilidad.

—¡¿Qué diablos haces aun aquí?! ¡Te di una orden!

—Mamá dice que encontró el modo de derrotar al enemigo…

—Trunks, debes saber cuándo huir en un combate y éste es el momento. Lárgate y dile a tu madre que no sea tan terca.

—Pero ella…

—¡Cállate! Llévame con los nameks, necesito curarme de nuevo, aquel monstruo se robará las esferas.

Trunks abrió los ojos espantado, recordaba con precisión las palabras que había dicho el sujeto sobre eliminar a los saiyajin. ¿Por qué lo haría?

No tuvo más remedio que obedecer a su padre y lo cargó en sus espaldas para llevarlo hasta el refugio. Al principio Vegeta se había rehusado pero no le quedó más remedio que aceptar la ayuda.

Cuando llegó al lugar vio una nave saiyajin lista para ser abordada. Un par de nameks se acercó a curarlo y Bulma llegó con ellos.

—Mamá, va a buscar las esferas… nos matará a todos…

—Róbale una, sólo una… y traela hasta aquí. No te enfrentes con él, sólo trae la esfera. —Trunks arrugó el entrecejo sin comprender la utilidad de la orden, pero no habiendo planes mejores se decidió a obedecer y tomó vuelo con urgencia. — Tú, tonto saiyajin, necesito que ejerzas como rey y des una orden.

—¿Qué? —Bulma le alcanzó un scouter, Vegeta ya estaba curado pero su armadura estaba tan magullada como su espíritu de combate. — Te di una orden ¿por qué no estás en la nave?

—Sé de dónde viene aquel sujeto —dijo airosa la mujer al tiempo que alzaba su mano para enseñarle un pedazo de metal brillante, Vegeta arrugó el ceño con extrañeza, le parecía que la mujer había enloquecido hasta que se llevó aquella pieza al brazalete que tenía en su mano izquierda, eran del mismo material. — Es del planeta que conquistaste desde tu base en la Tierra ¿recuerdas? —Vegeta arrugó aun más el ceño, se acercó a la nave individual y presionó el panel de mando. —La energía nunca es ilimitada, debe provenir de alguna fuente externa… Los ojos de los androides son de un cristal útil de ese planeta, recuerdo haberlo analizado, son los generadores de energía de las naves.

—Es el planeta número 56 de la galaxia del norte… —resolvió Vegeta— ¿Estás segura?

—Debes volar el planeta, él se cansará.

Vegeta dudó unos segundos y tocó los controles de su rastreador con impaciencia.

—Guardia del 56 norte, necesito que vuelen el planeta. No me importa cómo, tomen sus naves y vuélenlo, que no quede nada. —Vegeta le arrojó el scouter de regreso a Bulma— Debo volver.

23

—¡De regreso a VegitaSei luego de esto, muchachos!

24

—Bien hecho —murmuró Vegeta al ver que su hijo regresaba con una esfera en la mano, de inmediato el androide se dio cuenta de ello cuando recontó las siete en su base sobre la cima de una montaña y voló detrás de la estela del muchacho pero Vegeta se interpuso entre ellos. — Hola.

—¡Ahg…! Veo que quieres morir antes que el resto. Está bien, eres el rey. —el androide se lanzó contra él y recibió un golpe certero de Vegeta en medio del rostro. Sus ojos estallaron y el vacío de sus cuentas exhibía complejos circuitos internos. — ¿¡Qué!? Pensé que te había dejado herido de muerte…

—Sorpresa. ¡BIG BANG! —otro golpe chocó de frente con el androide. Vegeta se sintió ufano pero su enemigo se mantuvo rígido en el aire mirándolo con ira mientras el humo se disipaba.

—No sé qué han hecho, pero aun sigo siendo más poderoso. —luego de sus palabras el rey Vegeta volvió a sentir una lluvia de golpes que fue incapaz de esquivar aun en su estado de super saiyajin. Recuperó un poco de terreno con algunos ataques pero la superioridad de su enemigo era obvia, un golpe fuerte lo lanzó de regreso a la tierra y terminó formando un cráter a unos metros de la casa en donde estaban todos. Un par de nameks iban a acudir a curarlo nuevamente pero el androide cayó con todo su peso sobre Vegeta.

—Yo te reemplazaré, papá… —Vegeta vio sobre su cabeza como Trunks adquiría un aura plateada que se le antojó poderosa. Demasiadas recuperaciones… su poder terminaría aumentando… El rey apenas pudo ver como la batalla comenzaba, luego de este combate debería enseñarle a Trunks cómo esquivar mejor los ataques…

… lo haría en cuanto retornasen.

Sintió unos motores accionarse y con las pocas fuerza que le restaban salió del cráter, buscó con la mirada algún namek, la pequeña nave individual alzaba vuelo… pero Bulma estaba afuera accionándola con el mando a distancia.

—¿Qué demonios haces, mujer?

—Aseguro la victoria —Vegeta vio por el cristal el reflejo de la esfera de cinco estrellas.

—¿¡Estás loca!?

—Así él no podrá pedir la extinción de tu raza, Vegeta.

—¡Mi inmortalidad! —gritó mientras lanzaba un nuevo ataque, esta vez hacia la nave… Bulma vio horrorizada las pequeñas piezas de la nave de VegitaSei caer al suelo como papel picado y a la esfera del dragón ser tomada en el aire por el androide.

—¡Eres un idiota, Vegeta! ¡Pondrás la vida de todos en riesgo por tu estúpido egoísmo!

El saiyajin no le prestó atención, se acercó a un namek y le exigió que lo volviese a curar, el androide arrugó el ceño observando la escena.

25

—Ahora entiendo de dónde sacan su energía —Trunks intentó detenerlo pero de un solo golpe el androide mató al namek que intentaba curar a Vegeta, luego extendió su mano y mató uno por uno a los demás namekus. Sólo quedó uno frente a él.

—¡Si lo matas… no podrás activar las esferas! —rogó el niño desde el aire, Vegeta se apoyó contra una roca mientras intentaba recuperar el aliento y Bulma temblaba de pie con los ojos fijos en la esfera que el androide sostenía bajo su brazo. —El dragón sólo obedece en su idioma.

El androide sonrió, dijo algo en un lenguaje extraño a lo que el namek frente a él cayó de rodillas, lo próximo fue otro haz de luz y la última muerte.

—Gracias por la advertencia —comentó con su voz espectral. Trunks debatió la mirada entre su madre y su padre y amagó con perseguir al androide.

—No podrás detenerlo… se acabó… —murmuró Bulma anonada con lo que acaba de ocurrir, ella lo había hecho todo pero Vegeta se encargó de arruinarlo.

—Aun puedo derrotarlo, está herido y cansado… podremos, si atacamos mucho… si resistimos…

—Tú no podrás, eres un inútil… —Vegeta se sujetó el brazo mal herido y alzó vuelo mientras volvía a convertirse en super saiyajin— No tienes el nivel para enfrentarlo, yo sí puedo derrotarlo. Haz de una vez lo que te pedí, aun queda una nave.

—No servirá —el rey se volteó ante la mirada decidida del niño— Moriré si pide el deseo, no importa en dónde esté.

—Ya te lo dije, volaré el planeta... si están fuera de órbita podré resistir hasta la nave…

—Es suicida, Vegeta… —la voz quebrada de Bulma se alzó hasta ellos— Recuerda que eres mortal. ¿En qué diablo pensabas cuando le diste la esfera de regreso?

El saiya bajó la mirada y esbozó una sonrisa satisfecha mientras veía el firmamento oscurecerse nuevamente.

—Aun puedo pedir mi deseo —murmuró recordando que quedaba un namek muy viejo y muy bien oculto.

—Estás demente… nos matarás a todos. Eres un tonto… —el saiyajin no la miró antes de largarse hacia su enemigo, Trunks la miró una última vez antes de murmurarle que huya en la nave— ¡No, Trunks! —la estela de energía de su hijo desapareció junto a la de su padre— Son unos tontos…

Los miró hasta que se perdieron, el dragón no salía de las esferas aun pero los rayos dorados chocaban con la tierra furiosamente. El viento se agitaba revolviéndole los cabellos y provocándole ardor en los ojos humedecidos por el llanto que no dejaba salir.

Sabía que era la última vez que los vería… Si el dragón emergía con dos palabras del androide ellos estarían muertos… No podía tomar la nave e irse… pero…

Tomó el control remoto de la segunda y última nave en todo el planeta, y en menos de un segundo la tuvo a su lado lista para abordar.

26

Vegeta no pudo evitar la pizca de orgullo que lo invadió al ver que Trunks se le sumaba al combate sorpresivamente encestándole un golpe fatal al androide con un Gyaric Ho tan poderoso que le voló el brazo izquierdo. Ambos estaban cansados y magullados y sabían que no tenían mayores oportunidades de ganar.

—¿Ya te cansaste? —preguntó el niño envalentonado mientras lanzaba una serie de pequeños ataques que bombardearon el cuerpo del androide. Vegeta recuperó el aliento tras una carcajada y lanzó dos dedos al frente para acompañar la descarga de su hijo.

Debían evitar que pidiese su deseo, toda su raza dependía de ello.

Debía llevarse las esferas consigo y pedirle al anciano que le otorgase la inmortalidad…

El androide comenzaba a jadear pero continuaba el combate. De un golpe tremendo se quitó a Trunks de encima como si fuera una mosca y le lanzó un ataque en el aire que terminó volando la armadura del pequeño en pedazos.

Vegeta vio a su hijo caer desplomado en el suelo y se lanzó de un grito a atacar al androide… sintió algo, algo filoso a través de su pecho. Tenía al androide frente a él a centímetros de su cuerpo. La vista se le nubló y el aire en sus pulmones pareció insuficiente. Gimió con un hilo de sangre escapando de su boca mientras tocía con dificultad. Perdió su aspecto de super saiyajin.

El androide lo soltó, tenía la mano derecha (la única que le quedaba) cubierta de sangre y con restos de víseras del rey saiyajin. El rey miró a su enemigo sin ser capaz de comprender la situación hasta que el dolor lo atravesó lado a lado. Todo su ki se desvaneció… cayó de cara al suelo.

27

Trunks no necesitó el rastreador para saber que la vida de su padre se había esfumado, sus ojos emblanquecidos y su torso quieto lo delataron en el suelo.

Nunca había sentido algo así.

Y lo que más lo perturbó fue que en algún momento deseó que muriese. Lo odió.

Pero ahora… no quería… no era cierto…

Olvidó todo el dolor de su cuerpo, vio al androide voltear hacia él.

El androide que él mismo había llevado hacia su planeta para que matara a su madre… y ahora a su padre…

—¡BASTA YA! —gritó el niño con furia lanzándose al ataque, apretó los dientes con ira y sintió cada músculo de su cuerpo tensarse con una furia descomunal— ¡BASTA! —volvió a gritar mientras entraba en combate contra un sorprendido enemigo que apenas conseguía esquivar sus movimientos a pesar de que Trunks consiguiera golpearlo. No podía frenarse, ahora él sentía poseer poderes ilimitados, no sentía ni el cansancio ni la agonía, sólo un ardor en su pecho y una tensión en los músculos que no era capaz de contener. — ¡TE MATARÉ POR TODO LO QUE HAS HECHO!

Cuando alzó ambas manos la frente para llevar a cabo el ataque de Resplandor Final pudo percibir que su aura era dorada, pero poco le importó y disparó.

La luz se extinguió y ya no quedaba ni sombra del androide. Trunks jadeaba agotado en el aire, voló lo más pronto que pudo hasta el cuerpo de su padre y lo volteó desesperado.

El rey abrió apenas los ojos y se sonrió ante la imagen del niño de cabellos dorados.

28

Sal de ahí, poderoso Porunga…—el haz de luz salió despedido de las siete esferas y serpenteó hasta tomar la omnipotente forma del dios dragón de namek. — ¡Deseo que…!

Trunks no hizo a tiempo para llegar hasta el androide cuando algo golpeó de ante el gigante, provocando que se diera una media vuelta furibundo.

29

—¡Bulma! —gritó Vegeta al ver restos de la otra nave saiyajin deshacerse contra el androide… ella no podría ser tan estúpida de hacer un ataque kamikaze…

—No grites, estoy aquí —cuando la escuchó tan tranquila cerca suyo sintió deseos de matarla con sus propias manos. Iba a hablarle pero sólo pudo volver a toser sangre. La mujer se acuclilló a su lado. — Le he dado tiempo a Trunks… —explicaba dejando el control remoto de la nave contra el suelo, tomó a Vegeta por los hombros y volvió a recostarlo en el suelo, una lágrima se deslizó por su mejilla al ver su estado— él podrá derrotarlo. No pedirá ningún deseo…

"No… no lo hará" Vegeta se dio media vuelta y terminó cayendo de cara al suelo, Bulma intentó reincorporarlo pero su peso era demasiado y la herida que tenía en la espalda era demasiado grande como para intentar tocarlo. Le rogó que resistiera, que guardara su energía, que cuando todo acabase ella iría con Trunks a buscar algún namek para curarlo… Pero calló en cuanto se oyó la voz de ultratumba del androide hablar aquel extraño idioma. Bulma sintió a su sangre helarse… iba a pedir el deseo, no comprendía la sonrisa gustosa de Vegeta ni supo porqué mantenía su mano derecha estirada con tanto afán intentando apuntar hacia la nada en sentido contrario al androide…

No comprendió entonces que él volvía a desoírse de sus órdenes y que no pensaba guardar ni una pizca de energía.

No comprendió que el egoísta de Vegeta iba a realizar como última acción un sacrificio.

30

Trunks voló por el aire con el ataque del androide, cuando consiguió frenar para volver al ataque lo oyó pidiendo el deseo… Creyó que iba a caer muerto de un momento al otro… pero el dragón se esfumó en el aire de un momento a otro y las esferas se convirtieron en piedras gigantescas.

El estupor del androide era el mismo que el suyo, pero Trunks no podía perder tiempo y acabó utilizando toda su energía en un Big Bang Attack. Una enorme sonrisa cruzó sus labios mientras el cabello volvía a teñírsele del violáceo natural, con el poco aliento que le restaba volvió hacia su padre para festejar la victoria.

31

"Aun tengo buena puntería" Vegeta se volteó boca arriba viendo el cielo oscuro volver a su verde natural. Los ojos se le humedecieron cansados.

"Ya has asesinado a muchos de mis hijos… pero si me matas a mí… las esferas desaparecerán."

—Creo que lo logró… —la sonrisa de Bulma lo sacó de sus pensamientos y volvió a ponerlo a contexto, la luz del sol eterno de Namek hacía brillar el collar con la piedra de FukeyuSei, alzó los ojos y vio los de Bulma vigilándolo con angustia— Iré por algún Namek, Trunks no tarda… —ella quiso ponerse de pie pero Vegeta apretó su mano enguantada para retener la de la mujer. Ella se giró y tragó saliva— Déjame ir… aun podemos…

Vegeta permanecía con los labios entreabiertos buscando respirar, su mirada cansaba observaba contemplativamente a la mujer… ella sollozó y él le sonrió escuetamente.

Muchas veces ella había temido que él jamás regresara… muchas noches no dormía pensando que él podría encontrarse así, como lo tenía ahora, sin que ella pudiera socorrerlo por estar lejos…

Pero ahora lo tenía en sus brazos y no había nada que hacer.

—… Después de todo… —jadeó Vegeta en el más débil de los murmullos— … eres útil… en las… misiones…

Bulma arrugó el mentón y dejó escapar otro sollozo silencioso mientras se llevaba la mano de Vegeta al rostro y la sujetaba contra ella. Ya había sentido este vacío en su alma con anterioridad… pero jamás fue definitivo.

Trunks aterrizó junto a ellos.

—¿Papá…?

32

Dos semanas después…

Bulma aguardaba detrás del trono, junto a ella estaba Nappa. El salón principal del palacio que Vegeta utilizaba tan poco estaba adornado de gala. Ella tenía los ojos enrojecidos, había participado de muchas celebraciones luego de las innumerables victorias de los saiyajin.

La primera de ellas fue cuando Vegeta había conseguido convertirse en super saiyajin. Ella lo había creído muerto en el combate, igual que todos.

—¡Larga vida al rey! —rugió un soldado, los elites respondieron con la misma fuerza mientras las puertas principales se abrían y la capa roja volvía a hondear en el aire.

Nappa se sonrió satisfecho pero Bulma arrugó el ceño al ver al rey avanzar por la alfombra que lo llevaría al trono.

Todos los elites se hincaron, las frentes tocaban sus rodillas dobladas con respeto.

Sus pasos eran aplomados, seguros, sus labios estaban sellados en el más crudo de los gestos desdeñosos… pero lo más amenazante era su mirada. Fría, insensible, rencorosa.

—¡Viva el rey Trunks!

—¡Que viva!

Los aplausos resonaron en la sala mientras el pequeño tomaba asiento en el trono con un gesto impasible, ni siquiera alzó la vista a Nappa o a su madre, simplemente se limitó a colocarse el medallón de la casa real que le ofreció con una reverencia un viejo elite.

Al salir de la sala, Bulma tocó por el hombro a Nappa para llamarle la atención.

—¿Qué tiene Trunks? —Nappa abrió los ojos y se encogió de hombros.

—¿Por qué? Lo he visto normal.

—¿Normal? Jamás había visto esa mirada antes… ese no es mi hijo…

Nappa se sonrió y palmeó el hombro de la muchacha.

—Oh, yo ya he visto esa mirada hace muchos años… Es digno heredero de su padre.

FIN


N.A.: "Y si Bulma creía que Vegeta había sido un rey despiadado, ahora conocería al conquistador más insensible y cruel de la distanía saiyajin: Su propio e inocente hijo" Y entonces podríamos hacer un ElHerederoIV... jajaja También puede ser que Bulma comience a cuestionarse sobre las esferas en otros mundos... también hay que recordar que Trunks revivió a TODOS los saiyajins y nameks que murieron a causa de Vegeta... No sé... imaginen! xDDD

Bueno, niñas... sé que en algún punto de su alma esperan que resucite a Vegeta en un epílogo, pero esta historia ha llegado hasta aquí. Espero poder haber transmitido las emociones que se supone... El amor y el odio hacia Vegeta, algo de suspenso, algo de tristeza... Alguna sonrisa por ahí... Descuento la rabia hacia la autora por matar a Vegeta (otra vez).

Ha sido mi último novelado en el fandom. Sí, lo sé, lo sé... han ocurrido cosas en mi vida y... no sé... prefiero dejar todo por acá.

Un saludo a todas y gracias por acompañarme, particularmente en este cliché de aventura romántica sufriente... en general en todos estos 7 años por acá.

Nos leeremos después...!