Holaa! Soy yo de nuevo y me algra ver que me habeis escrito algunos reviews,y eso de verdad me encanta y por ello seguire escribiendo aunque seais poco,las pesonas que me habeis escrito reviews me han dado esperanza para seguir adelante,y prometo que no os

defraudare...

La LLamada

Capítulo Tres

Sakura condujo a casa en medio del aturdimiento. Por suerte, había muy poco tráfico en la pequeña ciudad de Tomoeda a esa hora del día. Alcanzó su destino y se detuvo en una entrada sombreada por un enorme roble. Tras dejar apar-cado el coche delante del garaje, subió los escalones de la casita que había comprado al principio de llegar a la ciudad.

Tras abrir la puerta principal, entró en el refugio acogedor de su casa y dio un enorme suspiro de alivio. Automáticamente se quitó los zapatos de una patada y dejó caer el bolso y las llaves en la mesita de la entrada, parándose para mirar su reflejo en el espejo que colgaba sobre ella.

«Parezco atontada», pensó. Notó sus labios ligeramente hinchados e inflama-dos por los besos y los recorrió lentamente con la lengua, mientras rememoraba la sensación de los labios de Shaoran sobre los suyos. Su sabor se había aferrado a su boca y ella saboreó el oscuro e inolvidable gusto de él. Nunca se había excitado tan rápida y fácilmente en los brazos de un hombre. Una traviesa sonrisa curvó sus labios mientras sentía el calor pegajoso de sus jugos corporales, como si se hubierapreparado para recibir a Shaoran.

Sintió que el lento hormigueo del deseo comenzaba a arder más fuerte. Podía asegurar que él sabía cómo besar. Estaba segura de que Shaoran sabía cómo hacer también muchas otras cosas interesantes.

Vagó por el cuarto de estar. Su mobiliario era una mezcla ecléctica de estilos,elegidos por la comodidad y la forma sutil en la que se complementaban los unos a los otros. Los colores eran cálidos y naturales, beige, marrón y dorado con unos vibrantes toques de naranja en la forma de varias alfombras pequeñas. La decoración alentaba la tranquilidad y la comodidad. Agarró rápidamente el teléfono antes de estirarse en el sofá. Cerró los ojos y rememoró la sensación de estar en los brazos de Shaoran.

Su cuerpo era tan cálido y duro, ¿y la forma en que la sostenía? Estimulante parecía una palabra demasiado insulsa para describirlo. La había rodeado, controlado, todo mientras se aseguraba de su placer. Sakura sintió que su cuerpo empezaba a palpitar al pensar en su erección, tan vigorosamente apretada contra su vientre. Su dura longitud había sido completamente impresionante. El vibrador que esperaba escaleras arriba solo alcanzaba, en comparación, un triste segundo puesto, y pensar en utilizarlo le resultó poco atractivo. Con una mueca insatisfecha tomó el teléfono y marcó el número que Shaoran le había dado.

Mientras el teléfono sonaba, Sakura sintió un temblor de anticipación. Su mano subió por su muslo, alzando la tela de su falda. Él descolgó al segundo timbrazo.

Con solo un hola, el timbre rico y profundo de su voz envió un rayo de necesidad directo a su núcleo ya mojado. Sakura cerró los ojos y sofocó un gemido cuando su sexo hinchado floreció como una flor bajo los rayos persuasivos del sol.

—Soy Sakura, Shaoran —logró decir, esperando que su voz no sonara tan sinaliento como se sentía.

—Hola nena, supongo que llegaste bien a casa. —La voz de Shaoran fluyó sobre los sentidos de Sakura, inundándola con deseo.

Aparentemente por propia voluntad, su mano errante se deslizó entre sus muslos y un dedo delgado se introdujo bajo la entrepierna húmeda de sus bragas en el canal resbaladizo de su sexo empapado.

—Oh, sí, sin problemas. —Sakura se mordió el labio mientras su dedo se des-lizaba por el espeso sirope, extendiéndolo alrededor y sobre el brote tenso de su clítoris. Un estremecimiento travieso sacudió su espina dorsal mientras se arqueaba como reacción.

—Si te parece bien pienso que podríamos ir al Gato Negro —declaró Shaoran—.Me apetece uno de sus filetes.

—Suena bien —logró decir ella. El incremento acelerado de su necesidad apretó su garganta, haciéndole casi imposible hablar. Tenía una voz ronca de dormitorio.

Hubo una pausa al otro lado de la línea telefónica.

—Sakurita, nena, ¿qué estás haciendo? —La voz de Shaoran se había profundizado,resbalando sedosamente por su cuerpo.

Sakura se quedó helada.

—Nada.

Él lo sabía. De alguna forma lo sabía. No estaba segura de si derretirse por la humillación o por la estimulación.

—Sé que te excité en el aparcamiento. ¿No estarás tocándote, verdad? ¿Estás húmeda, corazón? —Su voz era perezosa y caliente.

—¡Shaoran, eso es obsceno! —Viéndose atrapada, Sakura no estaba todavía lista para confesárselo. Quería desesperadamente negar la necesidad que recorría su cuerpo. No podía. La suave yema de su dedo estaba colocada sobre su clítoris, manipulando suavemente el nudo sensibilizado.

—No hay nada obsceno en ello, Sakura. Lo verdaderamente obsceno sería que negaras tus necesidades, que te negaras el placer. Puedo estar ahí en quince minutos, nena —engatusó él—. No hay nada que quiera más que ver tu placer.

La indecisión se amotinó junto con una fusión hormonal pendiente.

—Shaoran, yo... yo no estoy preparada para eso —jadeó Sakura.

—Entonces déjame ayudarte en esto, cariño, ahora mismo. —Un hilo acalorado de excitación serpenteaba por la profunda calma de su voz—. ¿Están fuera tus bragas?

Sakura sintió que su vagina se apretaba ante su descaro.

—¡Oh, Dios... , no! —admitió ella. Su respiración y el latido de su corazón comenzaron a acelerarse.

—Quítatelas para mí, nena —la engatusó Shaoran—. En mi mente te estoy viendo tumbada ahí, con tus muslos bien abiertos y tu dulce y húmedo coño expuesto a mí. Tienes unos bellos y largos dedos, Sakurita. Puedo verlos hundiéndose en tu apretado coño mientras te follas a ti misma.

—No creo que pueda hacer esto. —Sakura estaba anonadada por cuán rápidamente había crecido su necesidad. Su sexo se sentía abierto, ansioso por ser llenado. Compartir esto con Shaoran le hacía sentirse salvaje, y aun así tenía miedo de exponer tanto de sí misma. Miedo de lo que pensaría él de ella.

—Sí puedes, corazón. Nos daremos placer el uno al otro. Solo cierra los ojos y escucha el sonido de mi voz. Ahora quítate esas braguitas, nena.

El ardiente gruñido sexual de su voz la puso en acción. Alzando las caderas Sakura deslizó sus bragas por las piernas y se las sacó por los pies, arrojándolas al suelo. Separó bien los muslos y hundió los dedos en su preparado canal. Un gemido entrecortado abandonó sus labios separados y voló su camino por la línea telefónica hasta Shaoran. A ella volvió su respuesta en forma de gruñido de satisfacción.

—Así es, corazón. Se siente uno tan bien, ¿verdad nena? Estoy ahí mismo contigo. —El ardiente susurro sensual de la voz de Shaoran fluyó sobre Sakura—.Nuestros dedos están profundamente sepultados en tu coño. Saca nuestros dedos ydeslízalos sobre tu clítoris, Sakura.

Sakura estaba indefensa contra su necesidad furiosa y los dictados acaloradosde Shaoran. Obedeció y gritó ante el aturdidor pulso de placer que contraía su canal cremoso.

—¡Shao, oh Dios, Shaoran! —gritó ella locamente.

—¿Estás tan cerca, Sakurita? Maldición, nena, estás matándome. Escúchame,Sakura. Estoy frotando mi polla. Es grande, gruesa y larga, y está lista para explotar solo para ti. Yo te estoy tocando y tú me estás tocando. Nuestros dedos envuelven fuertemente mi pene y estamos apretando y bombeando. Voy a correrme en tus manos.

La imagen repentina de Shaoran en cueros y con una enorme erección causó que otro chorro de espeso líquido empalagoso cubriera los dedos investigadores de Sakura.

—¿Sakura, realmente estás acariciando tu pene? —Su voz era tensa y temblaba de excitación.

—¡Oh, sí, nena! ¿Te gusta eso, Sakura? ¿Te gustaría mirarme alguna vez, cora-zón?

Sakura gimió, su sexo se contrajo y derramó más crema ante el pensamiento demirar a Shaoran mientras se masturbaba.

—Síiii —silbó ella—. ¿Harías eso por mí? ¿Dejarme mirarte?

—Sabes que lo haría, Sakurita. Lo que necesites, nena, lo que quieras. Deslizatus dedos de vuelta al interior de ese apretado y cremoso coño. Esos son mis dedos,Sakura. Pronto mi polla estará dentro de ti. Estoy entre tus muslos, Sakura. Ahora vamos a follar, nena. Ahora.

Sakura continuó con sus dedos entrando y saliendo del jugoso pasaje, luego los deslizaba sobre el duro brote de su clítoris una y otra vez. Sus caderas se ondulaban mecánicamente mientras unos quejidos y gemidos sin aliento quemaban la línea telefónica.

—¿Estás lista para correrte, Sakura? Déjame oírte, nena. Córrete para mí.

Ella visualizó a Shaoran acariciando enérgicamente la longitud gruesa y dura de su pene. Podía oír el jadeo de su respiración. Su ascenso desesperado al clímax se convirtió en el de él cuando ambos trabajaron juntos. La inundación física y mental, combinada con el gráfico tono sensual de su voz mientras la lisonjeaba, enviaron a Sakura en una zambullida sobre el borde.

Shaoran no había anticipado el estado físico de Sakura cuando ella llamó. Saber que la había excitado hasta el punto de que estaba deseosa de auto complacerse al teléfono con su estímulo, era bastante para hacerle aullar. Sus jadeos roncos y jadeantes estaban enviando estremecimientos de pura lujuria directos a su tenso pene.

Con una mano sostuvo el teléfono, desabotonando con habilidad la ó el botón de la parte superior de sus vaqueros y deslizó con cuidado la cremallera sobre un pene que temblaba por liberarse. Sacó el faldón de la camisa y liberó su total y dolorosa erección. Con un suspiro se colocó en el sofá. Su ingle se tensó con anticipación cuando sus suaves gemidos volaron cual fantasmas sobre la línea telefónica.

Estaba encantado, instruyéndola y lisonjeándola, escuchando sus reacciones sin aliento mientras ella se tocaba el cuerpo que, sabía, pronto sería de él. Al mismo tiempo frotaba su hinchado pene, imaginando las manos y la boca de ella trabajando sobre él, complaciéndole. La presión creció, ansiaba correrse, pero esperó, esperó por ella. Finalmente, a un pelo de la liberación, el aullido de ella rompió el control de Shaoran y su propio grito estrangulado de placer se unió al de ella.

Disparó chorro tras chorro de espeso semen cremoso sobre su mano y el estómago duro como una roca que quedaba expuesto por su camisa abierta y sus vaqueros. Al oír un largo «Mmmm» de placer, sonrió perezosamente. Los suspirosde satisfacción de ella acentuaban su propio placer. Una alegría pura llenó su compañera no solo era bella, sino que estaba llena de un fuego que podría hacer arder a un hombre hasta convertirlo en cenizas. La vida nunca había sido tan dulce.

Reinó el silencio salvo por el jadeo de dos personas que se recobraban de gruñó suavemente cuando la recorrieron múltiples réplicas. Montó las ondulaciones decrecientes mientras la bajaban gentilmente a la realidad. Cuando su cabeza se aclaró, comenzó a sentirse conmocionada ante lo que acababa de hacer. ¿Cómo podía haber sido tan descarada? Acabada de enzarzarse en un combate ardiente de sexo con un hombre con el que ni siquiera había tenido una cita. ¿Qué debía de estar pensando él? ¿Que hacía esto con cualquiera? Lo había perdido antes de que tuvieran siquiera una oportunidad. Se giró para tumbarse de costado y habló suavemente al receptor.

—Debes de pensar que soy una guarra.

Un silencio momentáneo siguió a su declaración, mientras esperaba la condenación de él. Las lágrimas llenaron sus ojos.

—Si alguna vez dices eso de nuevo, azotaré tu dulce trasero tan fuerte que no serás capaz de sentarte en una semana.—La voz de Shaoran era severa mientras pronunciaba la reprimenda—. ¿Está eso claro?

Sakura sintió que la garganta se le cerraba mientras las lágrimas nublaban sus grandes ojos verdes.

—Respóndeme, Sakura —ordenó él.

—Sí, está claro.

Hubo una pausa momentánea antes de que hablara Shaoran.

—Lo que yo pienso, corazón, es que eres una mujer cálida y sensual que acabas de compartir una experiencia bella, excitante y manifiestamente increíble conmigo. Me siento humilde ante tu regalo, Sakura.

—Shaoran —susurró ella, luchando por mantener la compostura y no volverse un charco lloroso de baba sentimental—. Eso es lo más dulce que me ha dicho nunca nadie.

—¿No vas a llorar, verdad nena? —Su tono calmante la acunó— Dime que estás bien o voy para allá ahora mismo. No quiero que estés trastornada.

Sakura pudo oír el cariño y la preocupación en la voz de Shaoran y la hizo sonreír.

—Estoy bien. No necesitas lanzarte a la carga hacia aquí.

—¿Estás segura?

—Sí.

—¿Realmente segura?

Sakura se rió brevemente. La preocupación de Shaoran la llenó con una calidez diferente de la que acababan de compartir.

—Sí, estoy realmente segura.

—Entonces te recogeré mañana a las siete, Sakura. Duerme bien esta noche, nena. Sueña conmigo.

—¿Es eso una orden? —bromeó ella.

—Una firme sugerencia —replicó Shaoran.

—En tal caso pensaré en ello —concedió ella—. Buenas noches, el «buenas noches, corazón» de Shaoran haciendo asomar una sonrisa a sus labios, Sakura golpeó el botón de conversación en el teléfono, cortando la conexión. Shaoran había sido muy dulce y comprensivo. Y tan dominante. Abrazó fuertemente la felicidad que surgía en ella. Había ansiado subconsciente un hombre que tuviera la confianza y la fuerza de carácter para dominarla, no con crueldad, sino con amor y preocupación. Y todas esas palabras de cariño, pensó. Corazón, nena,dulzura.

—Me gusta —murmuró ella, y se estiró lujuriosamente en el sofá. Se alzó, recogió sus bragas desechadas y se dirigió al baño para una agradable ducha el camino le asaltó una revelación.

—Me corrí sin un vibrador. ¡Sí!

Holaaa espero que os haya gustado! agradezco deberas lo reviews ke me habeis dejado,

pocos son,lo admito pero son los suficientes como para animarme a escribir

La historia en verdad no es de mi total agrado,no es que no me guste,es que le prometi

a una amiga mia que lo escribiria si me apuntaba a esta gran comunidad,asi que ya veis

jejeje

Dejad reviews Besos!