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El cuarzo de la bruja Svetlava sonó de nuevo alejando el miedo de los adultos presentes, el sonido del cristal transportaba a cada uno de ellos a lugares tan lejanos como el pasado mismo… Harry una vez más estuvo en Hogwarts en aquel primer año cuando salvó la piedra filosofal y en la ceremonia de fin de curso ganó la copa de las Casas para Griffindor; por su parte Adeline una vez más corría con su hermana entre las fuertes raíces de los pinos y robles del bosque para llegar a cenar antes de que la luz se extinguiera en los hermosos días de su infancia… Y finalmente el doctor Snape, ¿En qué lugar del pasado se encontraba Math? Mathew se encontraba en casa con su madre, un recuerdo lejano, muy lejano, tan lejano que había pensado lo había olvidado con el correr de los años… Si no fuera por el sonido del cuarzo en ese momento, Mathew estaba seguro ya hubiera olvidado cómo se sentían las manos de su madre acariciando su cabello cuando era así de pequeño…

Pero el sonido del cuarzo solo servía para evocar esos recuerdos que el corazón guarda para seguir adelante en los momentos de oscuridad, para encontrar fuerza cuando más se necesita… y en ese momento todos necesitaban semejante fortaleza no solo para ellos sino también para aquel que se encontraba perdido entre las sombras del olvido…

Svetlava hizo sonar tres veces más el cuarzo y con la última nota producida por la vibración del cristal todos regresaron de sus amados recuerdos muy suavemente para no chocar de frente con la realidad… La bruja parecía muy complacida con la armonía de la habitación, los padres del niño seguían sujetándolo con fuerza de las manos como si pudieran perderle si le soltaban, Harry Potter se encontraba junto a la madre a la misma altura que Svetlava se encontraba del lado del padre, el tiempo había llegado, todo estaba listo para llamar al alma del pequeño que reposaba en la cama.

Lo primero que hizo la medimaga fue sacar de su viejo maletín un gran ópalo de fuego, el cristal era de un color naranja encendido que entregó a Harry indicando lo colocara sobre el pecho del niño. Solo colocarlo, el cristal cambió su tonalidad drásticamente, se volvió más brillante y traslucido cambiando su color naranja natural a una amplia gama de azules, amarillos, rojos y una pizca de naranja que parecían moverse cambiando de lugar por toda el cristal, era como si el ópalo tuviera vida…

El ópalo de tan hermosas características era uno de los cuatro fantásticos ópalos de fuego encontrados en Australia allá en el lejano año de 1849 que su descubridor, un muggle alemán, había guardado exclusivamente para su colección particular… ¿Cómo había llegado éste hermoso ejemplar a manos de la medimaga Vorobiov? Solo ella lo sabía…

Mathew nunca antes había visto una piedra tan hermosa como ésta, ver sus brillantes colores y su delicado movimiento era hipnotizante… y solo por ese instante, solo por ese breve momento en que los colores del ópalo danzaban en el interior del cristal a Math le pareció que ya no veía la piedra sobre el pecho de Sev sino el mismo corazón del niño…

La ilusión duró muy poco ya que en menos de un respiro Svetlava ya había dejado caer sobre el ópalo un puñado de polvo de color ámbar que levantó una ligera capa de humo del mismo color que ocultó el ópalo a la vista de todos.

Aunque nadie dijera nada, todos lo supieron al instante: la bruja había comenzado con su ritual de invocación, ahora era momento de poner en juego una de las piezas más importantes para que el alma del niño se acercara a la luz de los vivos: Harry Potter.

¿Por qué Harry Potter? Bueno, porque con solo reconocer de quién se trataba la anciana bruja había descubierto la fortaleza del señor Potter, no solamente física sino también a un plano mucho más alto, si no ¿cómo habría Harry Potter sobrevivido a Lord Voldemort? Y eso era justamente lo que necesitaba en ese momento.

Cuando la ligera capa de polvo dorado les cubrió a todos como una delicado lienzo que desapareció al momento a la vista de todos, Svetalva se dirigió de nuevo a la mesilla de noche donde había dejado el reloj de arena y su monóculo mágico, tomó con sus viejas manos el monóculo y lo colocó una vez más sobre su ojo tuerto. Sí, en efecto, ahora con el cristal azul podía ver como todos dentro del círculo mágico estaban recubiertos por una capa de oro que contrastaba con el azul metálico de todo lo demás.

Harry se dejó llevar por la bruja cuando ésta le indicó que acercara su mano derecha, el señor Potter obedeció en silencio mientras la bruja tomaba un poco de polvo de otra vasija y lo colocaba en la palma del mago que derrotó a Lord Voldemort.

Frotar- indicó Svetlava.

Harry obedeció frotando ambas manos con el polvo que la bruja había colocado en su palma, un olor a canela se dejó sentir en el círculo mágico y antes de que Harry pudiera al menos preguntarse qué era esa cosa, la bruja le tomó por ambas manos e hizo que se acercara todavía más al cuerpo del niño para colocarlas sobre la fría frente del niño.

Ahora Harry Potter estaba a la cabecera y los padres de Sev a los pies de la cama del niño. Antes de que alguno de los adultos pudiera decir algo, la bruja comenzó su extraño cántico una vez más mientras la extraña campana de cuarzo volvía a sonar sin que en esta ocasión utilizara su varita para hacerla resonar.

El lugar una vez más se lleno de esa mezcla de sonidos que alejaba los miedos de todos, la bruja volvió a tomar otra pizca de polvo ahora de color rojo encendido para espolvorearlo sobre el ópalo sobre el pecho de Sev, solo hacerlo los cirios y velas que les rodeaban aumentaron la intensidad de su luz como si las flamas hubieran aumentado de tamaño; una pizca más pero en esta ocasión de algo plateado y brillante como polvo de diamante y el aroma a galletas recién horneadas regresó.

En ese momento cualquier duda que Mathew tuviera al respecto de la magia se esfumó, podía sentirlo, algo parecido a una corriente eléctrica que se extendía de su mano enlazada a la de Adeline, una agradable sensación de calor como la que se siente al acercar las manos a una fogata, el calor avanzaba por él hasta su mano libre que sujetaba la manita de Sev. Y no solo era Math el que sentía esa corriente también Adeline podía sentirla fluir por ella.

Harry también había sentido algo muy parecido a la sensación que recorría a los muggles, él también podía sentir como sus manos se sentían más calientes sobre la frente del niño.

Svetlava se veía muy satisfecha mientras continuaba entonando su extraño cántico, esa noche las fuerzas mágicas estaban a favor de ellos y tenían que aprovechar el favor que recibían ya que aunque el tiempo pareciera haberse detenido los granos de arena que subían por el cuerpo de cristal del reloj de arena les recordaba la Hora de las Brujas no tardaría en llegar…

Mientras tanto, el ópalo australiano sobre el corazón de Sev también respondía a esos sutiles cambios que los adultos sentían en su interior, al igual que otros objetos mágicos excepcionales podríamos decir que el ópalo tenía "conciencia propia" pero solo podía ser despertado de su letargo con la energía del amor y la naturaleza de bondad de los seres a su alrededor, y para fortuna del joven Sev, tanto sus padres como Harry Potter tenían la fuerza necesaria.

Una vez más los colores del ópalo comenzaron a cambiar en una danza diferente, un delicado movimiento rítmico que parecía responder a la especie de arrullo en el que se había convertido el cantico de la bruja.

¿Nombre niño?- habló de pronto Svetlava haciendo saltar a todos.

Sev, su nombre es Sev- habló Math aunque su voz no fue más que un susurro.

Svetlava asintió. La bruja había dejado de cantar pero aun así todos podían seguir escuchando su cántico junto con el sonido de vibración de la campana de cuarzo. Svetlava tomó su varita la cual se veía más larga que cualquier otra varita que Harry hubiera visto antes, aunque tal vez solo se tratara del juego de luz y sombras que proyectaban sobre ellos las velas y cirios encendidos.

Nosotros- comenzó a entonar la bruja mientras dibujaba una serie de extraños símbolos con su larga varita proyectando su sombra sobre el ópalo- buscar Sev… alma niño para cuerpo niño…

Nadie sabría explicar después que pasó en ese preciso instante, lo único que recordaban fue sentir una fuerte ráfaga de aire proveniente de afuera del círculo de luz, como si un gigante hubiera soplado con todas sus fuerzas contra ellos y un delicado susurro contra en sus oídos, ¿era la voz de un hombre ó una mujer? ¿era un anciano ó era un niño? ¿estaba feliz ó estaba sufriendo? Era todos los sonidos del mundo y todas las voces del tiempo en una. En ese momento lo supieron, no estaban solos, afuera del círculo de luz, su círculo de protección había algo ó alguien. Tenían la atención de las almas y espíritus que flotaban en la lejanía del olvido, les habían llamado y les habían escuchado, ahora la pregunta era ¿Estaba el alma del niño entre todos los que contestaron a su llamado?

Hablar niño- sugirió Svetlava.

La bruja había dejado su varita a un lado y había comenzado a dibujar diferentes figuras con sus manos regresando una vez más a su cántico parecido a un arrullo.

Adeline fue la primera en reaccionar, el círculo de luz le había dado una idea, si Sev estaba perdido en las sombras entonces lo que necesitaba era un faro que le indicara el camino de regreso, eso eran ellos, eran el faro de luz que el pequeño necesitaba, pobrecillo, debía estar aterrado rodeado de semejante oscuridad…

Estamos buscando a nuestro niño…-comenzó Adeline- tal vez, esté con ustedes… Es un pequeño muy valiente, quiere ser un gran mago de grande… Su cabello es negro como ala de cuervo, tiene una voz muy bonita, sus ojos son dos joyas de obsidiana brillante… Les pedimos que nos ayuden a que regrese... porque lo amamos… y lo necesitamos…

Las flamas de los cirios brillaron por un instante con mayor intensidad y la ráfaga de viento una vez más volvió a silbar contra ellos pero solo fue una fracción de segundo ya que al momento volvió a recobrarse, sí, en definitiva habían escuchado a Adeline.

El reloj de arena ya casi se llenaba en la parte de arriba pero nadie tenía ojos para el reloj, es más ni siquiera miraban a las sombras fuera del círculo de luz, Svetlava seguía dibujando con sus manos figuras cada vez más intrincadas, Adeline solo podía ver el rostro dormido de Sev mientras apretaba con todas sus fuerzas la manita del niño esperando quien sea que fuera que estuviera afuera le escuchara y pudiera regresarle a su Sev.

Yo no sé quiénes son- habló Mathew cerrando con fuerza los ojos mientras con la misma intensidad apretaba la manita de Sev- y no sé cómo referirme a ustedes… Solo sé que si ustedes tienen a mi hijo y pueden hacerlo regresar… lo agradeceré infinitamente todo el tiempo que tenga de vida… Adele… por favor, ayúdanos a convencerles para que hagan que Sev regresé… por favor…

En esta ocasión no fueron las velas ni los cirios las que reaccionaron, ni siquiera la ráfaga de viento se volvió a dejar sentir, no, ahora fue el ópalo el que pareció brillar como una antorcha encendida mientras la voluta de humo de la pipa árabe cambiaba su color de verde a un azul pálido como una neblina matutina…

Conocí una vez a un hombre valiente- comenzó Harry Potter- un hombre muy valiente, de hecho. Tan valiente como para sacrificarse por los demás… Sé que él está entre ustedes, y pido a ese hombre valiente nos ayude para que este niño regrese con sus padres, este pequeño se parece mucho a usted… profesor Snape… humildemente le pedimos ayuda para que el niño regrese…

Todo pasó al mismo tiempo, en el momento en que el reloj de arena se vació del contenedor inferior y todos los granos de arena llegaron a la parte de arriba, las velas y cirios brillaron como nunca solo para volver a regresar a su brillo original, la ráfaga de aire aulló una última vez terminando en un largo susurro, todo el humo color azul pálido de la pipa árabe se esfumó y el ópalo de fuego australiano dejó de brillar como si se hubiera apagado.

Svetlava bajó lentamente las manos. ¿Había funcionado? Se preguntaban Harry, Math y Adeline mientras la bruja con un movimiento de su varita hacia que la pipa árabe desapareciera, ¿Había funcionado? La bruja retiró el ópalo del pecho del niño. ¿Había funcionado? Harry separó sus manos de la frente del niño para hacer el espacio necesario para que la anciana mujer revisara al pequeño paciente.

Svetlava tomó entre sus manos arrugadas la cabeza de Sev moviéndola con mucha delicadeza de izquierda a derecha pero al dejarla reposar de nuevo sobre la almohada la cabecita del niño cayó pesadamente una vez más, acercó su frente a la del niño pero al momento la retiró. Finalmente bajó sus manos hasta el pecho del niño a la altura del corazón donde había estado todo ese tiempo el ópalo, después de lo que sintieron fue una eternidad, la bruja retiró sus manos y negó con la cabeza…

¿Lo habían perdido? ¿Sev no regresaría? Math se negaba a creerlo, Harry no podía creer que todo lo que habían hecho hubiera sido en vano…

Sin decir ni una sola palabra Svetlava realizó un rápido movimiento de su varita que liberó las manos de Adeline y de Math.

¿Eso era todo? ¿La bruja no iba a decir nada? ¿No iban a intentar algo más? ¿Realmente habían perdido a Sev?

Adeline fue la primera en moverse, como quien se mueve en sueños, sin importarle que hacían o no hacían los demás ella se acerco a Sev tomándolo entre sus brazos levantándolo de la cama, el cuerpo del niño estaba helado y su barbilla reposó pesadamente sobre el hombro de la doctora Moore, la mujer lo abrazó con tal fuerza y necesidad que la mejilla helada de Sev terminó apoyándose contra la mejilla de Adeline.

Regresa Sev…- susurraba Adeline entre su llanto- regresa con nosotros amor… te amamos…

Ni siquiera los magos y brujas podían ir en contra de la vida y la muerte, Mathew no quería pensar en si habían hecho o no todo lo humanamente posible para salvar a su hijo, en ese momento no le importaba, solo atinó a abrazar tanto a Adeline como a Sev.

-Te amamos, hijo…

Harry bajó la vista apenado, no podía ni imaginar lo que los padres del niño sufrían en ese momento, él también tenía pequeños en casa y si algo les pasara… él, bueno, sabía que se volvería loco de la pena…

La medimaga Voriobov no había dicho ni una sola palabra, solamente tomó por el brazo a Harry Potter para acercarlo a ella y dar espacio a los padres.

Un largo suspiro, sí Harry estaba seguro, había escuchado un prolongado suspiro… Y no sólo él, también Mathew lo había escuchado, Adeline no solo lo había escuchado, lo había sentido… La cabecita de Sev seguía apoyada contra su mejilla y sus labios entreabiertos estaban muy cerca de la oreja de la doctora. ¡Adeline había sentido el aliento de Sev contra su oreja!

¡Math!- gritó Adeline- ¡Math!

¡Sí! ¡No lo había imaginado!

Adeline seguía abrazando a Sev, Mathew se separó de ellos sin entender al principio pero solo ver la sonrisa de Adeline renació la esperanza, lo primero que hizo el doctor Snape fue acercar su reloj de pulsera a la carita de Sev y para su alegría el cristal se empañó levemente por el aliento de Sev, sin perder el tiempo, Math tomó el pulso del niño acercando sus dedos al cuello del pequeño.

¡Tiene pulso!- sonrió emocionado Math- ¡Tiene pulso!

Adeline separó un poco a Sev de ella para que Mathew pudiera colocar su mano en el pecho del niño, la frente de Math estaba arrugada por la concentración… El grito de alegría de Math disipó el miedo de Adeline.

Su latido es débil- explicó Math sin dejar de sonreír- pero constante… Su corazón está latiendo… Está vivo… Está vivo…

Adeline solo escucharlo volvió a abrazar contra su pecho a Sev, Mathew también se abrazó a ella y a su hijo.

Harry también sonreía, se sentía feliz por los padres y por el niño… en ese momento una idea vino a él…

¿Usted? ¿Usted lo sabía, cierto? ¿Sabía que el niño lo lograría, cierto?- preguntó Harry a Svetlava.

La bruja tuerta solo se sonrió…

Continuara…