Silencio.

El cuerpo de la chica cayó de los brazos de su agresor. El suelo se teñía de rojo con la sangre que emanaba de la herida. El sujeto tiró el cuchillo ensangrentado al lado de ella, entonces su celular sonó, él lo sacó del bolsillo de su pantalón y contestó.

-¿Aló?- pero nadie contestó, fue entonces cuando escuchó una respiración luego, sólo el pitido que marcaba el final de la llamada.

El chico quedo mirando su celular unos momentos, luego lo volvió a guardar.

Cerca de ellos, en el árbol más cercano, una mujer rubia de labios rojos, permanecía con su espalda pegada a la corteza. Su mano izquierda sostenía a su codo derecho mientras cerraba la tapa de su móvil.